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#1

El desierto [One-Shot]

Este es un One shot que escribí hace tiempo y me gustaría publicarlo, sé que no es muy bueno pero me divertí mucho escribiéndolo espero que les agrade.

Spoiler
Caer, levantarse, caer y levantarse. ¿Cuál es la diferencia? Sí al final todos moriremos. ¿Qué es lo qué la huella del tiempo dejará marcado?



Del polvo venimos y al polvo volvemos. Nada se conserva excepto el desierto. La más grande masa extendida en todo el planeta, un bioma muy intenso dónde todo está al límite… a pesar de ser la mayor prueba del paso del tiempo hay vida… que se conserva, que deja su huella.

¿Qué hacemos para ser mejores?

Luchamos.

Mandamos a pelear bestias. Majestuosos seres.

Dejamos nuestra marca en salas para la banalidad del ser humano de tan solo dar unas órdenes a esos seres sin siquiera haber hecho algo, jactándonos de ser los mejores, cuándo bien ellos nos podrían matar.

—¿Qué es ser el mejor sin un poco de pretensión? —Digo sonriendo a mi Sandile.

Miro al horizonte con fervor en mis ojos, hay algo qué me da nostalgia de todo esto. En la cima del mote más escarpado del lugar, el ambiente refulgente surge en la última tormenta de arena del mes. Todo se agita, da vueltas, la arena es todo y a la vez es nada, es parte de uno pero al mismo tiempo dejó de ser parte del algo. La tormenta se anima más. La luna espectral refleja su brillo blanco en los fragmentos del todo.

Nada se agita a la vez, no hay nada qué pueda contemplar esto, ni un mísero cactus, ni un pokémon, todos resguardados en un lugar más seguro, la selección natural los hizo alejarse de este lugar desolado en qué no queda más que la destrucción. Esto puede qué ni exista en el espacio y tiempo sí no fuera por qué yo, junto a mi Sandile, lo contemplamos.

“¿Un árbol al caer suena sí no hay nadie qué lo escuche?”

La tormenta me cautiva, me hipnotiza. Sus ligeros trotes de arriba hacia abajo por el viento, sus giros majestuosos, los caballos indomables formados en ella, la forja de la destrucción con el todo y la nada. Cómo todo impacta entre sí mismo, sus patrones irregulares. ¡Caos!. Turbulencias, algo impredecible por ser tan poco calculable al dar grandes saltos en los cálculos. Todo se expande ante mi cómo un lugar infinito, sin lugar a dudas estoy en el culo del mundo. Pero estoy feliz. ¿Cuánta gente ha podido parar a ver esto? ¿Cuántos han admirado la majestuosidad de los corceles plateados de arena?, qué yo conozca, ninguno. El viento pasa a mí alrededor mientras cierro los ojos, siento que soy parte de la arena. Sandile a mi lado disfruta el lugar, es rejuvenecedor para un pokémon tan adaptado a la arena, nunca me imaginé qué tanta furia llegara a ser tan calmante para ambos. Estábamos listos, esto era suficiente, era la hora de la pelea, nada más yo, Sandile y el desierto.

Tomo una gran cantidad de agua, esto será intenso. Le hago una seña a Sandile, el cuál asiente y se tira a la tormenta de arena.

Los caballos de arena se revuelcan entre ellos para golpear a Sandile por todos lados, la arena lo lastima, esto no es una tormenta normal, no solo ráfagas, si no rugidos de la gran Gaia, era el contra el desierto.

Los fuertes golpes crean fisuras en sus curtidas escalas, se agrietan poco a poco descubriendo músculos muy sensibles. Empiezan a sangrar pero la sangre se ve infectada por la arena, la sangre se vuelve café oscuro en un instante, Sandile sin embargo no hace ni una queja, su orgullo se lo impide.

—¿¡¡¡ESTO ES TODO GAIA!!!? —Grito al nada y al todo, nada más yo, Sandile y el desierto.
Los caballos rugen con más fuerza, la intensidad del viento es tan fuerte e irregular qué los remolinos son imparables, la impasibilidad de este desastre natural me empieza a engullir un poco. Necesito cubrirme la cara con mi brazo para evitar la arena en mis ojos en lo qué saco unas gafas especiales de mi capa.

La piel negra de Sandile se ve completamente cubierta de lodo, indistinguible ya de sus distintas paletas, su cola se retuerce con fuerza siguiendo la dirección de cada caballo de arena qué se dirige a golpearlo, nunca había experimentado tanto dolor, nunca había sentido tanta necesidad de regresar a su pokébola, desmayarse, e, incluso, morir.

Mi cuerpo sufre el dolor de la tormenta, la arena empieza a aferrarse a mi piel cómo fragmentos de cristal, mi máscara se empieza a agrietar por la erosión del ambiente, mis guantes no resisten mucho y se despedazan poco a poco, mis botas tienen agujeros y, para terminar, mi capa favorita se acaba de despedazar.

Sandile grita de dolor al final, dejando de negarlo, aceptándolo cómo algo de la vida, aceptando la muerte, la vida.

—Sí no estás preparado para morir, no estás preparado para vivir —Digo a lo bajo.

Dicho esto Sandile empieza a tener trazos de luz a su alrededor, esos bellos trazos forman letras ilegibles para los humanos qué se van extendiendo con una gran rapidez. Bailan apaciblemente a pesar de su velocidad, con calma, se des-estructuran y reestructuran en un simple rayo, cómo sí fueran moléculas fuerza del lugar y se reintegran. Esas moléculas se van y regresan de Sandile. Se van y regresan con más del ambiente. Absorben toda esa ira y poder, todo ese caos y majestuosidad de la tormenta, haciendo el todo de nuevo en lo que parece nada, pero a la vez ese nada ya es algo. Todo ese poder es comprimido dentro del cuerpo de Sandile, qué recibió una experiencia mayor qué cualquier pelea pudiera dar.

—Hola, Krokorok —Sonrío al verlo íntegro de nuevo, acabando con la tormenta. —¿Listo para vivir?.
El pokémon solo me mira, me mira y me evalúa. Sin embargo noto algo raro, este Krokorok es diferente, es… ¿Shiny? Sí antes era un Sandile normal, ahora tiene el color Shiny, algo en el cambió, más de lo qué yo creía. Ahora era más fuerte, mucho más fuerte, sus defensas eran magistrales, se notaba de lejos al ver las resistentes escamas del pokémon, estas escamas brillaban con la luz de la luna, sólo reflejaban omnipotencia, reflejaban seguridad, reflejaban miedo, respeto y orgullo.

—Krokorok —Dice y me sonríe.

—No tengo miedo —Digo al saber qué hará algo qué me ponga a prueba.

Ya no era un niño más.

Era más adulto qué yo.

Era… majestuoso.

Era definitivo.

Inigualable.

Único.

Indiferente al paso del tiempo.

Era… el desierto en sí.

—¡Dame todo lo que tengas!, que la furia del desierto llegue hacía mí, que me inunde con su sabiduria y dolor, ¡que el rastro del tiempo me opaque sí no llego a ser lo suficiente!

Grito con todas mis fuerzas a Krokorok, estaba listo para su prueba, sí era el único qué debía dominar al desierto, el único qué puede dominar a lo qué no tiene nada, pero lo es todo.

Remolinos se forman en sus manos, salen y regresan a ellas, las partículas de arena son tan veloces qué a veces parecen estar flotando sin moverse, solo las del centro claro, a sus pies se movilizaba la arena con el ataque de aire, tan solo un control de la arena por el aire, comprender el caos, manejar el caos. Los caballos de arena se empiezan a revolcar unos entre otros en las manos de Krokorok, que sufren pequeñas cicatrices en tal coraza de escamas que tiene, debe ser extremadamente potente para poder lograr causar tal daño, puede qué sea de el nivel de un ataque especial de un legendario.

—Est Deserto —Nombro al nuevo ataque con la lengua muerta del Latín.

Al final Krokorok, tras mucho preparar, logra liberar a los caballos, su fuerte correteo resuena en mis oídos con fuerza, ¡el viento ruge! ¡Gaia ataca!

Solo sonrío, esta fuerza… ¡Esta fuerza! Es magnífica, es inigualable, me encanta, no puedo más de la excitación, no había experimentado algo tan genial en mi vida, algo tan intenso y rápido, no podía vivir, pero estaba listo para hacerlo. Listo para morir, listo para vivir.

Sin una piel qué me cuidara de Gaia, sin nada qué me proteja más qué mi máscara. Mi máscara, me acuerdo de ella y me la quito justo antes de qué llegue, descubro mi rostro con una cicatriz bajo mi labio que se extiende hasta mi cuello.

Mi cabello blanco se llena de arena, parecía qué recibía el mar, el salado mar en mí ser. Entonces impactó, apenas lo hizo. Sentí miles de cuchillos moleculares impactando contra mi piel, sangré de inmediato, pero no tanto, había sido controlado, pero era, a pesar de todo, extremadamente doloroso.

—… —Intento contener mis gritos, seguir con el mismo orgullo con el que se erigió mi Sandile, ahora Krokorok.

—Kroko —Gruñe y me mira con preocupación.

—Sólo un paso más —Digo, debía intentarlo, caminar.

Doy un paso hacia adelante qué ni suena por la arena, pienso qué ni siquiera existió y solo es obra de mi mente por no haberlo escuchado. Mi audición es pobre por la arena, sumándole el ensordecedor rugido del viento.

—Sólo uno más —Avanzo y me caigo, pero Krokorok detiene mi caída. —Gracias amigo… te debo una —Digo sonriendo y me desmayo.

“Estamos listos para el alto mando” me digo en sueños…



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#2
Rrrright... me pediste que lo leyera y lo he leído. Yyy... bueno...
¿Qué decir? Me ha encantado el énfasis que le pusiste a todo el escrito. Tiene potencia sin duda. Aquella lucha encarnizada entre la tormenta de arena, entrenador y el cocodrilo fue... épica. Todo y que contra lo que luchara no fuera tangible.
... De hecho, no sé si los caballos son literales o es una metáfora para referirse al viento y los montones de arena. Pero ya te digo que es cosa mía. De todas formas lo dejaré en la incógnita.
Luego la evolución fue genial. Aunque no entiendo si el sandile era antes normal y luego shiny o era shiny desde un principio. En caso de ser el primero, entonces no entenderé cuál demonios ha sido el propósito de hacer una excepción aquí. Y me dará igual que haya sido para hacer bonito [?].

Ahora. Cosas que me han molestado...

¡Krokorok!: Debías de poner sus "onomatopeyas" en el diálogo. Otra vez, puede que sea algo subjetivo, pero... ugh. No sé. Personalmente no me gusta el añadido de que los pokemon digan sus nombres. Se supone que eso solo existe para que los niños recuerden como se llama ese bicho.

Puntos suspensivos dentro del diálogo:
Cita:
—… —Intento contener mis gritos, seguir con el mismo orgullo con el que se erigió mi Sandile, ahora Krokorok.

Si hubieras quitado esa cosa inútil, habría quedado genial.

"El culo del mundo": ... Ahora esto sí fue desagradable. Sé que podría ser otro énfasis, pero la vulgaridad de la propia palabra digamos que me arruinó un poco el ambiente. Podrías haber puesto... ¿en el peor lugar de la tierra? ¿En tierras inhóspitas?
Pero again, es otra cosa subjetiva. Quizá no a todos les parezca mal. Pero ya te digo que no soy muy partidaria de usar esas palabras mientras narro.

Faltas ortográficas: Ahora sí que no estoy siendo subjetiva. He visto que has puesto puntos después de los signos de exclamación y que no pusiste el acento diacrítico en los qués que debían tener. Lo primero se puede evitar fácilmente vigilando lo que escribes y revisando. Los acentos sería cuestión de revisar las normas ortográficas.
Bueno. Iré corrigiendo por quotes. Así me resulta más corto [?]:
Cita:
Mi cabello blanco se llena de arena, parecía qué recibía el mar, el salado mar en mí ser.

Primero lo pones bien y luego fallas estrepitosamente. Si aquí ese "mi" cumple la misma función que el "mi" final. O sea, ambos son posesivos, no pronombres. "Mi" llevaría acento en frases como "por encima de mí" o "¿por qué a mí?". Igual que el "qué". No sé si sabrás que se pone acento cuando no sabemos el sujeto o es una pregunta.

Puede que con todo esto parezca que me contradiga con lo que dije a un principio. Pero los errores no han impedido que disfrute con esa épica batalla. Quizá la narración no fuera perfecta, pero oye, para ser un one-shot, está bastante bien logrado. Es simple, pero vuelvo a repetirte que ese enfrentamiento contra los elementos es bestial con aquel énfasis en las palabras *w*.

Y... bueno. Al fin termino este comentario. Espero no haberme pasado tres pueblos con los defectos de este... o-oU
Cheerio~!


#3
¡Hey! Pues me dijiste que si estaba interesado en leerlo y pues claro que me interesa y por eso vengo a comentar.

Qué te puedo decir... me ha gustado mucho para ser franco. Es realmente maravilloso la forma en que describes el suceso y con esa... no sé, el énfasis, el aura como narras los sucesos; me gustó mucho. Lo que me dejó desconcertado fue lo de los caballos, no entendí completamente, sino me equivoco, es una metáfora sobre la rapidez, majestuosidad y también la agresividad de la tormenta de arena, ¿no? O sea, los caballos son la tormenta ¿o entendí mal? Bueno como sea...
La forma en la que evolucionó el Sandile es épica, le impregnaste a la historia ese toque poético que hace que se vea realmente bien, y creo que fue eso lo que me llevó a leerlo hasta el final; si bien la poesía no es mi género favorito, debo decir que la supiste usar muy bien, es cautivante.

En cuanto a errores... sí tienes unos que otros, además de los que Poisonbird nombró, pero nada grave. Más si debo decirte que esto no se parece en nada (en lo que a calidad se refiere) al escrito que me pasaste hace tiempo ya, eso si estaba completamente cuidado.
Pero en fin, la idea no es corregirte sino más bien animarte a que sigas escribiendo y ya sabes que leeré casi cada cosas que escribas pues me gusta como lo haces, ¡saludos!

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