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#1

[Reboot] POCKETS N' MONSTERS




Relato protegido bajo una licencia de Creative Commons.

DISCLAIMER: Pokémon y todos sus personajes pertenecen a Satoshi Tajiri, Game Freak y Nintendo; esto sólo es fanmade con la intención de entretener a otros seguidores de la franquicia. Los personajes originales encontrados en este fanfiction NO pueden ser utilizados sin el consentimiento de Awry/CPAwry [PNMdaeslo92]

NOTA: NO TOLERAMOS PERSONAS SIN GOTA DE CREATIVIDAD O POCA DIGNIDAD QUE DISFRUTAN RECIBIR MÉRITO POR EL TRABAJO DE OTROS, ASI QUE SI RIPEAS ESTE FAN FICTION O CUALQUIER ARTWORK DEL MISMO ATENTE A LAS CONSECUENCIAS.


He renacido, y con ello mi historia.
Unos dos años atrás, estuve ideando lo que desde hacía tiempo era una historia que rondaba mi cabeza:
POCKETS N’ MONSTERS.
Dicho relato, como ya conocerán los que me leyeron en su momento, es algo que siempre he querido hacer; mi propia historia, una visión alternativa del universo Pokémon. La primera vez que intenté crear esta obra, no tenía la experiencia necesaria para relatar lo que debería de haber sido el PNM original. Pero eso ha cambiado. Hoy regreso a mis andadas como escritor de mi franquicia favorita.
Bien, ¿Están preparados?
Notarán un cambio drástico en la trama, pero podrán ver eventualmente una mejora de la misma y, o al menos eso espero, se darán cuenta de que la historia, más o menos cambiada, seguirá siendo la misma en su esencia.
Dicho esto, queridos lectores y lectoras, aquí les dejo mi aventura.


SINOPSIS:

¿Y si una banda de rock cambiara el mundo?
Esta es la historia de una princesa malcriada, una pistolera fugitiva, un hacker informático y la misión de un joven héroe misterioso; reunir las Llaves Ancestrales perdidas alrededor del mapa, y así despertar a cierto ser de su letargo.


LISTA DE CAPÍTULOS:
Índice
Prólogo
01. Comienzo
02. Llave




PRÓLOGO:
LA SEXTA GENERACIÓN


#00

Hace veinte años, un extraño artefacto fue descubierto durante la excavación de unas ruinas en lo más profundo de una vieja sabana en el norte de Europa. El material cristalino que proporcionaba el mecanismo desprendía un alto nivel de radiación y, según los investigadores, esta energía afectaba y alteraba a los animales que habitaban alrededor suyo.
Fue llamada Alma Delta.
Durante los siguientes años de investigación, se descubrió que aquél artefacto no era ni más ni menos que la famosa Arma Definitiva utilizada en la histórica guerra que había sido librada hacía ya más de tres mil años atrás. Según las leyendas locales, este artefacto había sido activado mediante el sacrificio de miles de vidas humanas y también de Pokémon. Cuenta la historia que, utilizando su poder, un rey logró la inmortalidad mediante la radiación con la que tal arma devastó medio continente.
Aquí es donde comenzó todo.
Una vez más, la codicia del hombre.
Cuando los gobernantes de diferentes países, atraídos por las viejas leyendas, descubrieron los resultados de la investigación junto a la existencia del Alma Delta, la cual asociaron rápidamente a la radiación del Arma Definitiva, decidieron enviar tropas militares para lograr hacerse con la custodia de tal valiosa reliquia. Al llegar allí diferentes grupos especiales a por su trofeo, comenzó una batalla encarnizada que destrozó las instalaciones de arqueología donde se hallaban.
Se echaron la culpa unos a otros.
Y, al final, estalló una nueva guerra.
La nación de los Estados Unidos de Unova emprendió una masacre encarnizada contra la islas sureñas de Hoenn, mientras que los países asiáticos de Kanto y Johto estallaron en un conflicto interno; una guerra civil. Por otro lado, la región europea de Kalos, aprovechando el momento de que todavía tenían en su poder el artefacto, echó abajo la república que tenían desde hacía una década y regresaron a sus tiempos de monarquía absolutista mediante la excusa de haberse vuelto inmortales mediante el poder del Arma Definitiva. Toda una gran falacia que, lamentablemente, tuvo éxito al no disponer el pueblo de alimentos ni armamento desde hacía ya bastante tiempo.
En conclusión, puro caos.
Fue en ese momento cuando, una tarde de verano, un hombre llegó a las puertas de las tierras céntricas y neutrales de Sinnoh y, alzando una bandera negra con el símbolo de la Anarquía marcado en un tono carmesí, se proclamó como profeta de una nueva era. La llamó Sexta Generación. Una donde vaticinaba el regreso de ciertos seres mitológicos: las hadas.
La gente se echó a reír.
Nadie creía en esos cuentos para niños.
Entonces, lleno de furia, el hombre sacó de su bolsillo un único anillo; este comenzó a crecer y, de repente, alcanzando una longitud más allá de lo conocido, hizo desaparecer la península entera de Sinnoh.
El hombre fue perseguido, condenado a muerte por sus crímenes de piratería y hacer desaparecer lugares llenos de reliquias o puntos estratégicos militares en diferentes países del mundo. Siempre llevando la bandera negra con el símbolo de la Anarquía grabado en sangre.

Cinco años más tarde, las hadas llegaron.
Destruyeron todo a su paso; furiosas y hambrientas, mataban dragones por doquier y devoraban Pokémon domésticos en las casas ajenas.
El mismísimo infierno en tonos de color rosa.
Los gobiernos de distintos países decidieron hacer una tregua, pues ahora toda la humanidad tenía un enemigo en común: las hadas en las que antes no creyeron.
Se instauró una asamblea y entre todos los gobernantes fue creado un único gobierno mundial que sería llamado Central Política.
La primera orden que dieron, fue la de buscar al hombre de los anillos mágicos que había predicho la catástrofe años atrás. Pero aquél criminal había desaparecido del mapa desde hacía ya mucho tiempo.
Una nueva guerra se libraba esta vez, y ahora era entre una humanidad medio rota por batallas contra su misma especie y las hadas recién despertadas que clamaban venganza por los actos de hace tres mil años.
Fue una lucha encarnizada, donde la mitad de la población mundial cayó durante los largos años que duró el conflicto.
Al final, el ser humano salió vencedor gracias a su tecnología. Pero, por desgracia, cuando las hadas se retiraron, la gran mayoría de distintas especies de Pokémon decidió marcharse con ellas por algún motivo desconocido.
El mundo quedó dividido en dos.
La mitad de la Tierra que representaba el Norte quedó para los humanos, hechos polvo tras todo lo sucedido. Apenas sin alimento ni materiales con los que abastecerse y prosperar como era debido. La otra mitad del mundo, la parte del océano junto a las islas del Sur, quedó a merced de las hadas y compañía.
Nunca más volvió a saberse nada de lo sureño.
Pasaron los años, más de una década, y la Central Política no fue disuelta. Al contrario, pues al ver el poder que ejercían estando unidos, los gobernantes decidieron permanecer así por la posteridad. Las pocas especies de Pokémon que se habían quedado en el bando de los humanos, la mayoría de índole doméstica, fueron encarcelados y entrenados únicamente para uso militar. Cuando el pueblo se alzó ante tales actos, se dijo que tras los acontecimientos vividos habían sido considerados una amenaza; tan solo las fuerzas del orden podrían permitirse el uso de, como las llamaron milenios atrás, Criaturas Mágicas.
Mas que seguridad e igualdad, esto no llevo más que a clasicismo y abuso por parte de las autoridades. Las clases altas, mediante el poder del dinero, lograron adquirir poderosos ejemplares para librar batallas clandestinas. El pueblo tuvo que aprender a vivir sin Pokémon y, con el tiempo, también a existir con miedo; pues cada año los impuestos subían desorbitadamente, y quién no pagaba sabía muy bien que no podría competir mano a mano contra, por ejemplo, un Arcanine. Este miedo despertó lo que fue vaticinado en su momento como Sexta Generación: una época donde mucha gente robaba mediante las armas criaturas poderosas y formaba lo que una vez fue un Equipo Pokémon para, alzándose a la mar, buscar un nuevo mundo libre más allá de los fríos mares de Sur.
A causa de tales revueltas, fue instaurada una dictadura bajo mano de hierro en cada país del mundo; todo aquél que se hiciera con una criatura o intentara escapar de su residencia sin permiso legal, sería condenado a muerte. La libertad cortada de golpe para cualquiera.
Desde entonces los años fueron pasando en una sociedad oscura, silenciosa.
Y esto ha seguido así por mucho tiempo.
Hasta hoy.


CAPÍTULO 1:
COMIENZO

#01


I


Las ruedas parecían estancarse a causa de la arena, pero gracias a las enormes vías que cruzaban todo el desierto hasta Arid Town no causaba un gran problema; mientras el tren del mediodía no pasara por allí, claro estaba.
El viento soplaba suave, y eso era un punto a favor.
Una brisa cálida, casi ardiente, que resbalaba como lluvia por su corto cabello negro. Una raíz rubia podía entreverse disimulada, reluciendo de vez en cuando bajo la luz solar; lo mismo sucedía con sus ojos, que parecieran esmeraldas de alguna joyería de Luminose City.
Vestía una camiseta de tirantes, tan oscura como su pelo, y en uno de sus antebrazos, el izquierdo, podía verse un tatuaje con una frase:
Late Bunny.
Aflojó unos instantes la velocidad de su vespa color oliva, de un modelo bastante viejo como para seguir a la venta y, de su pantalón gris paramilitar, sacó un celular.
No había cobertura. La hora marcaba las dos en punto.
—Mierda, llego tarde.
Y era normal. Porque a quién se le ocurría, horas antes, hacer volar en pedazos todo el polígono industrial de un pueblo mercante. Aunque no es como si fuera su culpa que cabrones como eran los Gauzain rondaran en busca de su cabeza. Bueno, quizá en parte sí lo era. Igualmente qué importaba ya.
—Oye— exclamó de repente, apuntando su mirada al sidecar que llevaba en su lado derecho —, enano; ¿te importaría no revolcarte tanto en los papeles? Son importantes, te lo he dicho ya unas cien veces…
Unas orejitas con manchas azuladas asomaron del sidecar verde oliva, y acto seguido unos ojitos negros clavaron su mirada con desgana en los ojos de su dueña. Era un conejo pequeño, no llegaba al medio metro. Tenía un pelaje amarillo pálido que destacaba del color dorado en las dunas, y contrastaba en su cuerpo aquellas partes de un tono casi celeste.
Minun. Una especie bastante inusual en aquellos tiempos.
—¡Ey!— soltó la joven —¡No me mires así!
Soltando un gritito de refunfuño, el conejito volvió a esconder la cabeza en el, a su parecer, amplio sidecar. Dejó de revolverse, pero ahora se dedicaba a fisgonear algún que otro objeto por ahí tirado. En especial un diario que había recogido su dueña hacía ya semanas.
Había una enorme portada, realmente amplia, que decía así:

REVELADA LA FUTURA SUCESORA DEL GOBIERNO EN KANTO

Tras más de diecisiete años en el anonimato, la hija del Gran Gobernador, líder de la dictadura en Kanto, ha sido mostrada ayer por primera vez en público y anunciada futura sucesora del mandato. Están preparándose los preparativos para que dentro de un mes, una vez alcance la mayoría de edad, pueda cumplir con su deber como nueva gobernadora. La ceremonia será llevada a cabo en el recinto del Gran Palacio que hay en la capital.


En la foto de la portada había una muchacha extremadamente bella, de largos cabellos dorados hechos rizos y ojos tan esmeraldas como los de la joven y malhumorada conductora. Llevaba un precioso vestido de seda que pareciera sacado de algún cuento de princesas y de su cuello colgaba un caro collar de diamantes.
El conejo alzó la vista, y vio que su dueña lo miraba por el rabillo del ojo. Pero no estaba enfadada. No. Más bien parecía triste, preocupada.
—Llegaremos a tiempo. Lo prometo.
Pero más que al Minun, se lo decía a ella misma.
Un giro brusco de muñeca, y el acelerador comenzó a dispararse. La vespa, seguramente trucada en alguna parte del motor, comenzó a correr con una velocidad increíble. Siguiendo el camino de las vías del tren que dibujaban su destino a Arid Town.

II


Castaño cabello, largo hasta la clavícula, tapando parcialmente los ojos color miel que, bajo la luz solar, parecían de un insano tono ámbar. El torso al aire, desnudo, mostrando un cuerpo casi en los huesos; y, desde el hombro derecho hasta la vendada muñeca, un tatuaje por poco invisible desde lejos.
Eran runas; antiguas, indescifrables, marcadas en la piel.
La otra mano en el pantalón. Corto. De color negro, hecho en algodón, se veía un tanto rasgado en la embocadura de las rodillas. Los pies, atrapados en un par de chanclas típicas de playa.
Pero no estaban precisamente en una zona costera, sino en una ciudad en medio del mismísimo desierto.
Arid Town.
Iba despacio por un mercado, lleno a rebosar a pesar de la hora; pues ya eran, más o menos, las cinco de la tarde. Normalmente, lugares como esos suelen estar llenos un poco más temprano, especialmente los días festivos. Hoy parecía ser diferente.
Y, en verdad, era debido a cierto problema.
Alguien había volado en pedazos cierto polígono industrial en Eterna City, la cual proveía de alimentos y combustible a la mayoría de lugares en el vasto desierto que formaban las tierras de lo que un día fue conocido como Sinnoh.
Hoop Valley lo llamaban ahora.
Igualmente, a sus ojos de valle tenía poco. ¿Quién narices inventaba los nombres?
Pero, en parte, tenía sentido; porque aquél enorme desierto que tenía la extensión de prácticamente todo un continente, si lo veías desde las nubes, tenía exactamente la forma de un aro.
Ahora, con miedo a quedarse sin provisiones, media ciudad parecía haberse amontonado en las paradas del mercado en busca de todo lo que pudiera ser valioso en un futuro próximo.
—¿Dónde se habrá metido esa gata? Joder… no veo nada con tanta gente…
Cerca de su posición, justo en una parada de baratijas, un extraño Pokémon con forma de gato levitaba mientras miraba con asombro las piezas de joyería. Sus ojos celestes brillaban con una intensidad sobrenatural, y su pelaje grisáceo, que se volvía dorado desde el abdomen hasta la fina y larga cola, relucían como artículos de porcelana y oro mismo.
—¡Buen material, anciano!- exclamaba con una voz femenina, resonante y cautivadora; pero no era más que una imitación de la voz humana, pura telepatía.
El encargado, de pelo canoso y piel arrugada por la edad, vestía una camisa blanca y azules vaqueros terminados en botas de cowboy, al igual que su sombrero, color tierra.
—En todos mis años no he visto una especie como la tuya…— dijo el anciano —¿Eres de tipo psíquico? Bueno, lo digo por tu telepatía.
La gata le miró. Un instante de duda.
—E-Esto…— balbuceó —Podría decirse que sí… de algún modo.
El hombre la miró extrañado.
—¿De algún modo?
Justo en ese momento, una tercera voz les interrumpió.
—Estabas aquí… ¿Qué haces?
El chico de antes. Había encontrado a su compañera.
—¡Dave!— exclamó la gata, encantada —¡Mira qué reliquias!— decía mientras indicaba con sus patitas delanteras los artículos de joyería.
El muchacho suspiró.
—Perdone las molestias, señor— se disculpó —, es que no sabe cómo le vuelven de loca las joyas y el oro a esta tipa… lo malo es que no podemos permitírnoslo…
El anciano río.
—¡Ja ja! No es molestia en lo absoluto. ¿Sabes? De joven yo era como tú, muchacho, perdido por el mundo con mis compañeros…— de repente, un suspiro de melancolía —Ah… eran otros tiempos…
Silencio.
—Por cierto— añadió el anciano —, no quiero ser indiscreto, no me malinterpretes, pero me gustaría saber cómo alguien…— tragó saliva —Bueno, alguien como tú lleva un Pokémon consigo. ¿Acaso no sabes que los civiles no…?
—Señor— dijo el muchacho —, no quiero ser grosero, pero eso es asunto mío.
El anciano miró a Dave y, entonces, pudo ver determinación en sus ojos. Había algo en aquél joven, una sensación que le recordó días pasados.
—¿Estás de viaje? No pareces de por aquí.
Dave respondió:
—Pues la verdad es que sí— dijo sonriendo, con aquellos dientes afilados que destacaban en su mandíbula, recordando a un tiburón —, voy a Saffron City.
Una mirada fría, y la voz del anciano cambió.
—Ya veo… Saffron, ¿eh? Recuerdo tener un viejo amigo allí, el Capitán Jack; si alguna vez tuvieras problemas, pregunta por él.
El chico se lo quedó mirando, sorprendido. Acto seguido contestó:
—Y… Bueno, ¿no sería mejor que me regalara algo caro y ya?
El anciano echó a reír, una vez más.
—¡Eres un chaval muy curioso! — anunció entre carcajadas —¡En serio, me caes bien! Cuando le veas dile que vas de mi parte.
Y, señalando con el dedo índice, apuntó hacia el verde toldo de la parada; había un cartel pintado a mano, en letras blancas, que decía así:
Bisutería de Joe.

III


Observaba con sus ojos esmeraldas el claro cielo, deslumbrando a través del cristal. Una de sus finas, delicadas manos, reteniendo sin mucho esmero la taza de té y, la otra, retirando hermosamente su largo y ondulado cabello rubio. Siempre, por supuesto, detrás de la pequeña y rosada oreja, adornada en blanca perla.
Descruzando las piernas, desnudas, terminadas en blancos zapatos que combinaban con el vestido de seda y volandas, se puso en pie y miró de nuevo hacia la gran espada que había justo al fondo del enorme cuarto.
—¿Duermes?— preguntó con una fina y delicada voz —Excalibur.
La gema azul que residía entre la empuñadura dorada y la vasta hoja encendió un brillo misterioso y, de repente, una especie de ojo terminó dibujado en su cristalino interior.
—Los muertos no duermen, mi señorita, tan solo descansan de vez en cuando.
La espada comenzó a levitar. Y, acercándose a su dueña, pudo avistar tras sus faldas a un pequeño conejito de pelaje amarillento; contrastaba en su diminuto cuerpo, de no más de medio metro, las partes rojizas que mostraban tanto sus orejas como las pequeñas, redondas manchas en cada parte de sus respectivas mejillas, patas delanteras y cola.
Plusle. Una especie poco común de ver.
—Veo que su fiel compañero no le quita ojo de encima.
Ella miró al conejito, y después a Excalibur.
—Nos criamos juntos, es normal.
El ojo de la espada se iluminó un poco más que antes.
—¿Qué desea de mi, el gran y antiguo Excalibur?
La chica arqueó una ceja.
—¿Siempre eres así de egocéntrico?
Una risa casi silenciosa, fantasmagórica.
—No podía ser menos que mi mudable princesa.
Aquello pareció molestar a la muchacha.
—Quiero salir. Me aburro estando aquí encerrada.
Excalibur la miró con detenimiento.
—Pero su padre…
—Me he despedido de él hace un rato— interrumpió ella, mostrando una sonrisa llena de malicia —, y no volverá en todo el día.
Hubo un breve silencio.
—Comprendo…— murmuró la espada —Como guste, mi princesa, pero sepa que no pienso hacerme responsable de sus actos.
Una pícara risita nació en la garganta de la joven.
—Me parece correcto— respondió mientras cogía en brazos al conejito —, vamos.

[TO BE CONTINUED]



Espero que les haya gustado, no duden en dejar sus comentarios. Gracias. Nos vemos en la próxima publicación.


[EDITADO]

Para los que quieran saber más de la gata, aquí dejo lo siguiente:

- El tema que hice en su día para crearla (no tomen la info al pie de la letra, es un consejo)

- La ilustración que hizo Onixtymime para mí (maravilloso regalo lleno de arte)
#2
Realmente... me parece raro que nadie haya comentado esto ya, la sección está repuntando su vida así que es raro... quizás por la fama que te ganaste de abandonar tus historias, como My Soul Divides, por ejemplo (?) (Sí, no te dejaré en paz hasta que lo retomes, y no te molestes en decirme nada pues no me importan tus excusas ¡Quiero continuación de My Soul Divides y la quiero ahora! Y sí, esto es un regaño >:)

Ahora ya pasando a esta historia, a ver... el prólogo está bonito. No lo encuentro realmente algo así como para decir !wow! Pero si esta bonito y creativo, me gustó por lo de las hadas (sabía que eran malas, las cosas lindas y rosas son malas) (?) Esa debo decir que es mi parte favorita; pero lo que llamó bastante mi atención respecto a este prólogo, fue como todos, después de estar en guerra deciden hacer una tregua para aniquilar a las hadas. Está demás decir que eso es lo que realmente pasa hoy día, aunque no sean hadas lo que intentan exterminar...
No sé de cuando acá tanto amor a la política de mi parte... es cruel la medida que decidieron tomar respecto a los pokémon pero bueno...

Ahora ya, pasando al capítulo uno. Este debo decir que me gustó mucho más que el prólogo aunque la acción no sea un objeto importante en esta, pero, la niña si me dejó con cierta intriga; me pondría a sacar mi montón de hipótesis y suposiciones pero creo que es mejor dejar que tu te encargues de revelarlo todo a su tiempo, porque continuarás la historia, ¿verdad? ¡¿Verdad?!
Quisiera decir algo más aparte de que me gustó pero entonces comenzaría a escribir un montón y me alargaría y terminaría dejando todas mis hipótesis aquí, así que solo diré...

[EN ESPERA DE OTRO CAPÍTULO]

¡Saludos!


Baby we are the New Romantics Come on, come along with me
Heartbreak is the national anthem We sing it proudly

#3

PN'M: Canciones de Revolución

PN'M: Canciones de Revolución

Debido a problemas con el servidor del foro, no puedo entrar en mi cuenta; es por esto que hoy me veo obligado a publicar el segundo episodio a través de la cuenta de mi hermano, ya que no se cuándo se solucionará este dilema. Pasando ahora a otras cosas, debo decirle a @Abdy que mi otro fiction My Soul Divides pronto regresará a su actividad semanal, pero que por favor tenga paciencia (lo se, y lo siento).
Bueno, a lo que íbamos, aquí les dejo el capítulo dos; espero que poco a poco más gente comience a seguir esta historia y, sobretodo, que les termine gustando...


POCKETS N' MONSTERS
CANCIONES DE REVOLUCIÓN


[TRACK 1 / PARTE 1]
PUNK WAVE


CAPÍTULO 2:
LLAVE
[/FONT]
#02


I



Un sonido ahogado en el motor, y la Vespa comenzó a detenerse.
—¡Joder, no! Tenía que ser ahora…
Bajó de la moto y cogió un recambio de combustible que tenía tirado en el sidecar, apartando suavemente a su Minun para que no toqueteara el bidón; aunque, la verdad, no es como si al conejo le interesara mucho el fuerte olor a gasoil.
Rellenó el deposito.
—Bien, ya está… Sigamos.
En ese momento, pudo escucharse un sonido que venía desde lejos. Un traqueteo que hizo vibrar levemente las vías donde se encontraban.
—No… Hoy tengo el día…
Una humareda negra desde lejos.
Era el tren de las cinco.
La chica cogió la Vespa con todas sus fuerzas y la sacó de las vías, quedando el vehículo medio enterrado en la arena. No pasó más de tres minutos hasta que, haciendo un gran estruendo, el inmenso y negro tren de vapor pasó justo por su lado. Casi la deja sorda, con aquél tan conocido silbido suyo.
—Bueno, pues nada… A ver cómo sacamos la moto de ahí…
Chasqueó los dedos y, entonces, el Minun trepó por sus piernas y pasando la espalda subió hasta los hombros. Una vez hecho esto, dejó escapar de su pelaje una leve descarga eléctrica en el cuerpo de su dueña.
Se estremeció.
—¡Bien!
Cogiendo la moto con las dos manos, comenzó a sacarla sin mucho esfuerzo de la arena. Una persona normal habría tardado horas, pero a ella tan solo le costó unos pocos minutos. La electricidad del Pokémon había hecho efecto en su musculatura, dándole una mayor agilidad y resistencia.
—¡Ah! — exclamó una vez tuvo de nuevo la Vespa en las vías —¡Listo!
Ella y el Minun se miraron. Después el conejito saltó de nuevo al sidecar, todavía salpicado con algo de arena. Luego ella se puso al manillar.
—Parece que no hay problema con el motor… hemos tenido suerte.
Arrancaron despacio por si acaso, y luego comenzaron a coger velocidad. En el poco tiempo que habían llevado conduciendo de nuevo, notaron algo extraño en el ambiente.
Las dunas se movían de una forma poco común.
De hecho, no seguían bien la dirección del viento.
—¿Pero qué…?
De repente, algo salió disparado fuera de las dunas.
La sangre de la chica se congeló en un instante.
—¡CHOMP!
Un rugido que resonó por todo el desierto, más todavía que el traqueteo y silbido del tren que les había dejado atrás. La forma de un tiburón, pero con extremidades; y las delanteras, que parecían pica-hielos, no daban precisamente una sensación de seguridad o tranquilidad.
Era un Garchomp.
Un tiburón o, mejor dicho, dragón de arena.
Lo que parecía inverosímil, sin sentido, era que hubiera siquiera tal especie viva en aquellos tiempos. ¿Acaso era un superviviente de las hadas? Y ella, precisamente, tenía que ser la que lo descubriera. ¡Menuda gracia!
Hizo un giro de muñeca lo más brusco posible, y comenzó a acelerar hasta el límite de lo permitido; lo bueno era que estaban en medio de un desierto, y que a ella le importaba una verdadera mierda la ley de tráfico.
—¿¡Por qué cojones me tiene que perseguir un puto dragón!?
Y en efecto, el Garchomp la estaba persiguiendo; atraído por el sonido de la motocicleta y, seguramente, por el olor a carne fresca que desprendían tanto ella como el pequeño conejo.
—No me queda de otra…
Soltando un instante el manillar, lo volvió a coger con las botas de cuero que llevaba puestas; no hacía falta saber conducir con los pies, tan solo mantener el ángulo para seguir yendo recto. Tumbándose boca arriba, echó la cabeza hacia atrás y miró al dragón, ahora boca abajo según sus ojos, y sacó de su lumbar un par de pistolas que tenía tapadas con la camiseta de tirantes.
Eran unas Desert Eagle 50, una dorada y la otra plateada. Cada una tenía una inscripción grabada respectivamente, al parecer hechas a mano:
Oria Gold & Big Bob.
Cada uno de los nombres en las armas habían sido hechos por diferentes tipos de letra, delatando que fueron tallados por personas distintas.
Dedos índice apretando cada gatillo. Y el efecto de retroceso vibrando en la piel que, bajo ningún concepto, se permitía estremecerse.
El dragón reculó una vez le alcanzaron las balas.
Pero no fue suficiente.
—¿Pero, cómo…?— murmuró la chica —¡¿Acaso es un Piel Tosca?!
Y, bajo una mirada furiosa, el Garchomp corrió de nuevo hacia la motocicleta.


II



—¡Maravilloso!
Calles amplias, edificios hechos en obra vista; un mar de ladrillos que oscilaban entre colores tierra, rojizo y un gris azulado. Tejados planos, y algún que otro de antigua pizarra. Y los cables, todos aquellos hilos negros que pasaban de poste en poste y trepaban como plantas enredaderas en los edificios. ¿Acaso había algo de todo eso en su lujoso y perfecto palacio? El solo pensarlo le hacía gracia.
—Señorita— una voz resonaba en la mente de la muchacha, que caminaba con gracia con su vestido blanco de volandas; era Excalibur, el cual, invisible a ojos humanos, vigilaba bien de cerca a su inquieta dueña —, debería ir con más cuidado; no nos conviene llamar mucho la atención, o al menos no de lo que ya hace su simple apariencia de buena casta.
La chica infló los mofletes. No le gustaba que le dijeran qué hacer.
—¡Está bien, lo comprendo! — dijo malhumorada.
Pero la espada tenía razón. La joven llamaba mucho la atención; sobretodo porque, al fin y al cabo, era una figura pública desde hacía semanas.
—Igualmente llevo una pamela…— lo murmuró convencida, como si un simple sombrero escondiera su identidad cual cerrojo.
Mientras pronunciaba tales palabras para sí misma y su invisible guardián, terminó topándose sin querer con una señora que traía un carro de la compra.
—¡Oh! Disculpe...
La señora, de gafa pasta y rizado pelo marrón, corto, exclamó de repente mientras se arreglaba la verde chaqueta.
—¡¿Pero qué ven mis ojos?! ¡Lady Elizabeth!
En aquél momento, si Excalibur hubiera tenido manos habría estampado su palma contra la frente. Igualmente lo hizo, estrellando el extremo de su cinta contra la empuñadura encima del ojo.
—Mira que se lo dije…
No pasó más de medio segundo y toda la calle estaba encima de la chica. Cosa que tampoco era de extrañar, ya que pronto ella sería la nueva gobernadora del país; de hecho, si no fuera por las habilidades fantasmales de su espada, no habría burlado en la vida a los más de diez guardaespaldas que la custodiaban fuera del cuarto de palacio.
Miles, millones de preguntas inundaban sus oídos; cosas varias como el porqué andaba por allí, o si ya tenía planes de mandato. Incluso alguien le pedía su firma en forma de autógrafo, algo bastante sospechoso para Excalibur.
Llegó un punto en que la apretujaban tanto, que parecía asfixiarse. ¿Alguna vez había estado atrapada en medio de tanta muchedumbre? Se preguntaba cómo su padre podía soportar algo así todos los días.
De repente, justo cuando creía ser aplastada por la multitud, una mano la rescató llevándola a un callejón.
Fue estampada contra la pared.
—¡¿Pero qué…?!
—Shhh…— una voz masculina mandó callar a la joven.
El gentío pasó de largo, ignorando la estrecha y oscura calle donde había ido a parar la muchacha. Se podía escuchar murmullos de toda clase.
—Deberías tener más cuidado al tratar con una dama, ¿sabes? — dijo Elizabeth, mientras su enorme y afilado Honedge se volvía visible y apuntaba su hoja en el cuello del desconocido.
—Tranquila, solo quería ayudar. ¿Sabes?
Un hombre albino, de unos veintitantos años; alto y corpulento, llevaba una gorra del mismo rojo que sus ojos. Su negra camiseta de manga corta marcaba cuerpo, y tenía por estampado el dibujo de una calavera de Cubone. De cintura para abajo, unos desgastados tejanos azules terminados en zapatos de piel.
—¿Quién eres? — preguntó Elizabeth, un tanto interesada en el apuesto joven.
—Eso ahora no es relevante.
Había algo realmente extraño en aquél tipo, ya que Excalibur no podía sentir ninguna clase de aura proveniente de su cuerpo. ¿Realmente aquél hombre yacía plantado delante de ellos? No podía sentir su presencia.
—¿Eres humano? — soltó de repente la espada, con su voz fantasmal.
El hombre rió.
—¿Acaso no lo ves? — hubo una pausa, y luego añadió —¿Eres tú un Pokémon?
Por alguna razón, lo que dijo caló muy hondo en el Honedge.
—Bueno— continuó el joven misterioso —, cambiando de tema… Me gustaría hacerte una pregunta, Lady Elizabeth.
Sus miradas parecieron fundirse, tanto que casi se hacía insoportable.
—¿Si pudieras pedir un deseo, qué darías a cambio?
Elizabeth quedó desconcertada.
—¡Basta de tonterías!— espetó Excalibur —Señorita, debemos irnos.
Se giró para decírselo. Y cuando lo hizo pudo ver la expresión de Elizabeth; un rostro lleno de asombro, pánico y desconcierto.
—¡¿Señorita?!
La espada se giró de nuevo hacia el hombre albino, creyendo que quizá este habría intentado alguna clase de amenaza contra su dueña.
Pero no había nadie.
—Ha… ¿desaparecido?
Los labios de la chica temblaron.
—Ese hombre…— murmuró Elizabeth, pero no terminó la frase. No pudo. Pues por más que lo intentara, su mente no recordaba en qué instante dejó de verle.
Entonces notó algo dorado colgando de su cuello.
—¿Un… anillo?


III



Dave observaba el enorme pórtico que hacía de entrada a un fuerte militar, situado en la plaza que había cerca del mercado; la puerta parecía de madera pero, en verdad, tenía una cobertura de hormigón y titanio en la parte interior. Al menos eso era lo que se comentaba.
—¿Es aquí?
La gata le miró.
—Es aquí. Puedo sentirla… la Llave.
Mientras lo decía, no pudo evitar tocarse la gema cristalina que había incrustada en su cráneo. Concretamente, justo en la frente.
—¿Crees que irán de cowboys?
La gata lo miró de reojo.
—Creo que deberías dejar de ver tantas películas.
—¡Vamos, no seas así!— replicó —Se supone que estamos en el Oeste…
Sacó de su bolsillo un extraño amuleto, hecho en hueso, que tenía grabado un par de runas antiguas; eran idénticas a las de su tatuaje, el cual empezó a volverse un poco más visible en la parte de la muñeca.
—Pero si estamos en el Este...— murmuró ella.
Hubo un breve silencio.
—Me pregunto cómo será— comentó Dave —, porque esta de Tipo Normal es bastante… bueno… cómo de vudú o algo, ¿no crees?
El animal dejó escapar una leve risita.
—¡Por todos los dioses!— comentó la gata —Menudas ideas tienes…
—Ey— soltó de repente Dave —, Wemmy… ¿Has visto eso?
Justo al lado del fuerte militar había una gran tabla de madera, alzada más de medio metro respecto el suelo, y en ella podía verse una horca.
—Supongo que lo usan para dar ejemplo— comentó Wemmy —, pero me parece algo bastante anticuado… ¿Será porque andamos, según tu sentido de la orientación, en el "Oeste"?
Pero Dave no se rió.
Aquello no hacía gracia.
—Da igual— comentó de repente —, sigamos.
Caminaron hacia la entrada del fuerte. Había un puesto de vigilancia justo en la entrada, con la típica barra que cortaba el paso a cualquier vehículo no autorizado; un soldado, nada más ver al extraño Pokémon que iba con Dave, les dio el alto.
—Por favor, su Permiso de Criaturas.
El chico sacó una especie de carnet certificado, de color gris, donde salía una mini foto suya junto a sus datos personales:


PERMISO DE CRIATURAS
DOCUMENTACIÓN NACIONAL

David Elec. Growl
Olivine City, Johto
Procedencia Desc.
Cumpleaños Desc.
Rango PKMN F++



—Imposible... ¡¿Rango F++?!
Fue a coger una pequeña máquina portátil del puesto de vigilancia, y acto seguido pasó la tarjeta por la ranura que poseía; una luz verde se activó, indicando que el certificado era auténtico.
—Es verdadero, pero…— comentó el soldado —¿Acaso eres un Hybride? Bueno, lo digo por que no consta fecha de nacimiento así como parientes…
Un breve silencio, y luego Dave respondió:
—Sí… Lo soy.
—Ya veo…— dijo el militar —Ahora entiendo, por eso tienes un certificado de tal calibre aún siendo civil… y, ¿qué te trae por aquí, chico?
Dave sacó de su bolsillo una fotografía, al parecer recortada de un periódico; era la hija del Gran Gobernador en Kanto, la cual había sido proclamada futura sucesora de la dictadura en la región hacía ya unas semanas.
—Necesito hablar con tu superior— comentó el joven —, es respecto el caso que andan investigando… el del Psíquico Acorazado.
El soldado tragó saliva y, acto seguido, cogió su walky para llamar a alguien. Se veía realmente nervioso, algo poco usual.
—¿Lugarteniente? Sí… verá, creo que debería bajar cuanto antes…
Pasó un buen rato hasta que, un hombre corpulento y rubio, de unos treinta años más o menos, llegó a la planta baja donde se habían quedado a esperar tanto Dave como Wemmy. Llevaba una camiseta negra de manga corta, la cual le quedaba bastante ajustada, y el clásico pantalón verde militar.
—¿Eres el Hybride que nos quiere ayudar?
Dave lo miró con cierto recelo. Acto seguido, mostrando sus afilados dientes, los cuales parecían de un tiburón, respondió:
—Tengo información, pero no la pienso dar gratis.
—¿Ah, no? — comentó el corpulento militar, mirándole como si quisiera torturarlo allí mismo para sacarle todo cuanto hubiera en su cabeza —¿Y eso?
—Quiero… bueno, necesito algo a cambio.
Sacó de su bolsillo el amuleto hecho en hueso, con las runas inscritas en su centro, y señalándolo con el dedo índice de la otra mano dijo:
—¿Por casualidad no habrás visto un chisme como este? No tiene por qué ser igual, tan solo uno parecido… quizá hecho en otro material.
La mirada del lugarteniente se volvió fría.
—¿Me tomas el pelo? — espetó —¿Vienes trayendo información clasificada y pides a cambio una mierda de baratija?
Los pelos de Wemmy se erizaron. Estaba alerta.
—Bueno— comentó Dave —, es que soy un coleccionista y me pierden estas cosas, ¿sabes? No puedo remediarlo…
—Creo haber visto algo así en el viejo almacén— dijo el hombre —, pero no puedo garantizarte nada.
De nuevo, una sonrisa afilada en Dave.
—¡Bien! —exclamó —Con eso me basta.


IV


Lejos del fuerte militar que había en la plaza principal, en lo alto de los muros que rodeaban Arid Town, hechos por fuera de madera pero reforzados de acero y hormigón por dentro, un soldado pudo ver algo desde uno de los torreones de vigilancia:
—¡Ey, ¿has visto eso?
Su compañero, acercándose a ver la humareda en la lejanía, comentó:
—¿Crees que alguien ha tenido un accidente?
—No se— dijo el soldado —, puede que sean ladrones… Avisemos a los demás, que alguien vaya a ver qué ocurre allí en las afueras.
Un coche salió de la ciudad y fue hacia la zona llena de humo negro. Cuando llegaron, vieron que la causa de la humareda era una Vespa color verde oliva, pegada a un sidecar. Había quedado volcada y, en su interior, podía verse a un conejo de ni medio metro inconsciente.
—¿Pero qué…?— comentó uno de los agentes —¿Eso no es un Minun?
De repente, sonó un disparo.
El agente se giró y, cuando quiso reaccionar, una bala del calibre cincuenta había atravesado su cráneo. Frente a él, una joven morena, de pelo corto, poseía entre sus manos una pistola dorada y otra plateada. Tenía la camiseta de tirantes y el pantalón paramilitar todo rasgado, manchados de sangre debido a las heridas que tenía por cortes en la piel. En uno de los brazos, el izquierdo, podía verse un tatuaje con la frase Late Bunny en hermosas letras.
—Ah… joder… ¿Ahora también los Gauzains?
La cabeza le daba vueltas. Tambaleándose, fue hacia la motocicleta para recoger a su Pokémon. Mientras lo hacía, miró por un segundo metros más atrás donde, medio enterrada en la arena, había una Ultra Ball con un considerable rasguño en la parte de color blanco.
—Es… Estúpido… dragón…
Se dirigió, caminando a duras penas, hacia el coche blindado que habían dejado los militares al bajar. Intentando arrancar, dejó en la parte trasera del coche unos documentos que había salvado del sidecar.
Entonces, alguien disparó en la ventanilla; la bala dio en su antebrazo derecho, el cual tenía puesto en el volante.
—¡La sospechosa está en el coche!— exclamaba un soldado desde otro vehículo, apuntándola todavía con su pistola reglamentaria —¡Ha matado a dos de los nuestros e intenta robar un coche! — en ese momento fue herido de bala por la joven que, furiosa, le disparaba con su pistola dorada —¡Mierda, me han dado… refuerzos, traigan refuerzos!
La chica logró abatir al soldado, pero entonces empezó a marearse hasta el punto de la desorientación; había perdido mucha sangre, y el sonido de los disparos junto al traqueteo del coche no hacían más que empeorarlo.
De repente, los neumáticos estallaron.
Alguien había disparado contra las ruedas. Perdiendo el control del vehículo, este terminó por frenar en seco medio enterrado en la arena; a causa de la fuerza cinética, y a pesar del cinturón, la joven se dio de cabeza contra el cristal.
Se desmayó.
Mientras perdía el conocimiento, pudo escuchar el ruido en el motor de los coches que llegaban y aparcaban a su lado. Después voces. Luego nada.


[TO BE CONTINUED]



[/spoiler]


Gracias por leer, no duden en dejar sus comentarios. Nos vemos en la próxima publicación.
#4
Tu historia se me hace muy interesante, todas esas ideas las encuentro muy buenas, los sucesos que cuentas de manera paralela se entienden perfectamente. En lo personal no había leído alguna versión antigua de este fic y me agrada la ilustración del Pokémon de Dave. Quiero saber qué otras cosas ocurrirán y cómo ocurrirán, además de saber el desenlace de las que ya contaste, todo eso de una dictadura me causa mucha curiosidad, lo encuentro una muy buena idea. Tal vez mi único reparo sería un poco la estética del fic, encuentro que los párrafos están muy juntos, aunque es decisión de cada uno cómo presenta su relato. Espero otro capítulo.


Lean mi fic: La Historia de Jack Evans
Soy Elven king
(Por si alguien no me reconoce)


#5
¡Al fin! PNM vuelve a las andadas y parece que vino para quedarse... ¿cierto? ¡¿CIERTO?!

Por lo que nos has traído hasta ahora, el cambio le ha sentado muy bien a PNM, has mejorado mucho desde entonces y tu estilo engancha mil veces más que antes (igual ya lo hacías). Del modo en que separas los hechos en los capítulos consigues abarcar muy bien cada personaje, puede parecer corto, pero para mí das justo lo necesario.

El prólogo es lo que más o menos planteaste cuando Jack y Alice (o Alicia, ya no recuerdo) llegaron a un templo cuando estaban perdidos en la jungla, pero esta parece mucho más estructurada y sinceramente, la idea de la pesadilla rosa arrasando con el mundo, si bien fue impresionante, me resulta graciosa. No me malinterpretes, eso me encanta y creo totalmente en el poder destructivo con encajes y lacitos.

El primer capítulo fue muy buen comienzo (trollface), presentaste a cada personaje brevemente, pero lo hiciste demasiado bien y de un modo muy agradable. Das detalles muy interesantes, pequeños, que han logrado plasmar la personalidad de cada uno. Personalmente, Davis hasta ahora a demostrado tener bastante carácter y me guiña el ojo constantemente; pero he de decir que la morena me tiene intrigada con Oria Gold & Big Bob (tremendo modelo escogiste, por cierto) junto con su Late Bunny, me pareció un detalle chistoso y sería genial conocer la historia de ese tatuaje.

Hago una pausa para el respectivo grito de fangirl:

¡EXCALIBUUUUUUUUUUUUR!

Listo.

Por supuesto, la aparición de Wem me encantó, no pensé que aparecería tan pronto, a saber qué tiene ella que ver en toda la historia y el por qué estén buscando ahora los llaveros, pero no importa, es una loca adicta al bling bling, ¿qué más da? No puedo esperar a ver qué más hará en la historia.

Paseando por el capítulo dos, veo acción con la repentina aparición de un Garchomp, vaya suerte tiene Late Bunny. Lo interesante es que logra capturarlo, a saber en qué condiciones está ese tiburcio con todos los balazos que de seguro recibió, pues por más Piel Tosca que tenga... Ojalá el destino le sonría a nuestra Late Bunny, porque necesito saber su interés en viajar a Western Hills y cuál es su objetivo.

Por los momentos, el único que muestra un objetivo es Davis, buscando un llavero. Pero el que cuente con la ayuda de Wem es lo que me intriga y tomando en cuenta lo que me dijiste hace un tiempo, me da a pensar en muchas cosas, tantas que como ansias.

Elizabeth, por ahora, es el personaje que menos me llama, parece la típica chica mimada con actitudes pseudo rebeldes con una futura gran responsabilidad sobre los hombros. Sin embargo, esto debe ser una trampa de tu parte, porque aún estoy pensando en el motivo por el cual ella será nombrada como nueva Gobernadora de Kanto, eso es una espinita que no me deja en paz. Pero además de eso, lo único que me interesa de ella es que siempre va Excalibur...

AHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHH

Ok. Ya se me va a pasar.

Y ese chico albino... madre mía, quiero saber qué pinta en todo eso (para robarle la camisa). Apareció brevemente, pero hizo justo lo necesario para despertar mi interés.

Debo admitir que estoy bastante confundida, porque hasta ahora, a simple vista, no veo a ninguno de los personajes de la versión anterior... o quizás sí, pero con otros nombres en honor a su nueva vida (?). Incluso, se intercambiaron todos los pokes, porque Excalibur iba con la bruja de Alicia (?).

En fin, supongo que tendré que olvidarme de la mayoría de las cosas del PNM anterior.

Sin más que decirte, Auri, te felicito una vez más y creo que queda bastante claro que esperaré con ansias el siguiente capítulo. Y te suplico, continúalo, no lo dejes a medias D':

Oh, y también estaré esperando My Soul Divides, junto con Abdycio ^^

Pokiu.

EGN: Hoy es el fin del mañana
65 - Todo se paga
#6
Bueno, bueno. Al fin conseguí alguito de tiempo libre y vengo a comentar. ¿Hay algo mejor que leer una historia mientras tomas una taza de chocolate caliente y comes un brownie? Pues sí, lo hay; ¿quieres saber qué es? Pues sería mucho mejor si era historia fuera My Soul Divides.

Listo, ya te recordé que debes actualizar. Ahora a con esta.
Debo decir que de verdad me esta gustando mucho esta historia, es intrigante y tu forma de narrar es maravillosa. Haces que parezca como si fuese un cuento antiguo pero combinando elementos modernos... me gusta y mucho.
Ahora ya has sembrado dudas en mi cabeza, o no dudas propiamente dicho sino más bien incógnitas. Me haces querer saber que sigue, quién es el tipo albino, qué de importante tiene el amuleto, qué le pasó a la chica que peleó contra Garchomp una vez que fue capturada.

Pero algo que me dejó un poco desubicado, o sea, que me intrigó más fue lo de la pokeball. ¿Logró capturar al pokémon sí o no? Y si ese es el caso, ¿por qué no lo tomó? Además esa chica es toda una asesina a sangre fría, me gusta.
Pero... o vaya... son muchas cosas las que quiero preguntar, y de verdad debo decir que me has capturado porque no sé de qué irá la historia en el siguiente capítulo y no logro hacerme hipótesis de lo que vendrá. ¡Me has bloqueado! Y me gusta... pero a la vez me ofusca jajajaja pero bueno ni modo. Te felicito por esta maravillosa historia; lamento la tardanza en comentar. Realmente ahora prácticamente solo me paso las noches y mis post se han ido resumiendo prácticamente solo a la academia ya que es donde siempre tengo algo que hacer.
Puedes seguir publicando desde la cuenta de tu hermano o como quieras, me da igual siempre y cuando actualices más seguido.
PD: Con respecto a la gata, pues ya vi el artwork que te hizo Onix y debo decir que esta bonito, ya quiero ver qué papel jugará ella en esta historia. ¡Saludos!

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Heartbreak is the national anthem We sing it proudly