Esto está entretenido~
[SPOILER="Sorry si está algo largo, la inspiración tocó mi puerta [?]"]Esto de conocer las vivencias de las cosas es alucinante, extraño y adictivo. Siento que puedo hacer de todo, pero al mismo tiempo todo es una estresante paradoja, pues ni los automóviles me permiten darme un respiro como Dios manda, ¿o es que acaso esto de los poderes es una obra del diablo? Tantas preguntas, tan pocas respuestas.
De si algo estoy segura es que escribir todo en mi libreta es esencial, siempre he pensado que si repaso mis conocimientos algún día me salvaran del Apocalipsis. Vamos, siempre puede haber un loco suelto por ahí con habilidades igual de especiales y puede que hasta más letales; no obstante, traspasarlos al papel es como compartir mi poder y eso podría ser peligroso... así que, ¿qué mejor que una computadora para tal hazaña? De segunda mano, pero no importa, según el que me la vendió el ingeniero más notable de mi ciudad le había dado unas mejoras tales que, sin exagerar, cualquier otra computadora envidiaría a la mía; aunque yo ya era feliz con tan solo un sistema anti hackeo.
— Muy bien, hora de saciar la curiosidad.
Quería ver la historia de la máquina y lo hice, empero la parte que más me interesaba fue la mejora y duró menos que un suspiro. ¿Cómo era eso si quiera posible? ¿Un toque? Qué extraño, una se esperaría algo más animado, un que otro destornillador y esas cosas que usan los ingenieros, pero nada.
Quizás podía contactar al ingeniero con la ayuda del comprador, pero decidí que lo mejor en estos momentos era echarle otro vistazo al aparato, por las dudas. Debo aceptar que me sentía curiosa también, sí, era como si el instinto me gritara a viva voz "debes volver a revisar", y yo le hice caso, además esto podía ser un indicio de que el fin del mundo se acercaba... o podría confirmar mis sospechas de que no era la única persona con súper poderes en esta ciudad.
— Bien, esta vez no debo obviar nada, absolutamente nada. — Deje salir un suspiro, creo que debía concentrarme más que antes.
Le di un toque a la maquina con la mano diestra y sentí como si viajase a otra dimensión en un flash, como un recuerdo en retrospectiva idénticos a los que salen en las películas, sólo que esto ocurría en el presente y era como si husmease sin permiso en las memorias de los objetos. A veces me preguntaba, ¿cambiarían mis ojos de color? Tampoco podía preguntárselo a quien sea, no podía ir gritando a los cuatro vientos sobre lo que me pasaba o podría verme en un manicomio. De todos modos, repasé la historia, podía sentir un ambiente fresco, con la esencia del metal y todo lo que la maquina sentiría de tener sentimientos; seguido vi una persona, un hombre más bien, parecía ser calculador, lo mejor sería no olvidarle, el movimiento de sus dedos en la PC bastó para una mirada de satisfacción.
Bruscamente me alejé del aparato con la ayuda de una silla con ruedas, el poder no me daba más detalles ya que lo demás se remontaba a un momento en que el sujeto abandonaba esa sala. Había quedado igual que antes.
— ¡I-imposible! Esto es imposible. A-aunque, espera un segundo, no lo es, deja, pensándolo mejor, quizás haya alguien cuyo poder esté correlacionado a crear cosas materiales con el poder de la mente. ¡No! Que eso sería descabellado, ¡¿entonces qué?!
Mi monologo en solitario hacía que las dudas nacieran unas tras otras, sin piedad ni descanso. ¿Acabaría pronto este mártir?
— Debo apresurarme, si no lo describo todo, yo… mi memoria es algo frágil, tengo la sensación de que esto no debo olvidarlo.
Con una velocidad medio aceptable comencé a tipear todo con lujo de detalles en la computadora, el teclado era tan duro por lo nuevo que no ayudaba al cansancio, pues siempre que usaba estos poderes quedaba con esa sensación tan rara. Sólo por las dudas apunté el archivo con un nombre en clave, era algo suspicaz para estas cosas, luego le quedé mirando al techo.
— “Siempre puedo averiguar cómo se crearon las computadoras, pero las maquinarias son tan sosas… agh, me siento confusa, ¿qué debo hacer?”.
Suspiro, los segundos pasaban, creo que me entraba hambre.[/SPOILER]
— What are you doing?
— I'm walking like a skeleton.
— No, skeletons don't walk like that.
— That's how *you* walk.
— No, I don't.