Felicia
No se bien qué acabo de plasmar en el papel, pero de tanto jugar ORAS tengo la mente atrofiada ya. Bien, no he buscado la mejor lírica ni nada por el estilo. Esto es puramente espontáneo, y tan solo quise compartirlo.
FELICIA
Extraño tu caricia.
Tu mirada compasiva y desolada.
Era mi deber salvar el Mundo, y tu tenías que ayudarme.
Felicia.
Poderosa y marchita, te metiste en lo más profundo de mis entrañas, de mi mente y corazón. Hermana de sangre y sin serlo. Tan solo una mirada era suficiente para corroer todo el mal del universo.
Ahogabas mi rezo.
No podía permitirlo; tolerarte.
Una carga sin fin en mis hombros, y a su vez tan fugaz.
Ahora duermes, mi amada madre, hija y amiga. Mi todo en un solo ser que camina junto a mi lado. Y no eres tú pero de algún modo lo eres. Y te amo, y te odio.
Como en ese momento.
El desprecio.
Sintiendo tu vida en mis manos. Placentero, efímero y duradero. La grandeza de ser la que decide, la que manda y domina sobre el Todo.
Mas no era cierto.
Lo siento.
Extraño tu sonrisa.
Tu mirada decidida y arrebatadora.
Era mi misión salvar el Mundo, y tu debiste ayudarme.
Felicia.
Frágil y florecida, huiste de lo más recóndito de mis entrañas, de mi mente y corazón. Hermana de sangre y sin serlo. Tan solo una mirada fue suficiente para destruir toda la bondad en el universo.
Ahogaste mi rezo.
No pude permitirlo; intolerable.
Una carga sin fin en mis hombros, y al final tan fugaz.
Ahora duermes, mi amada madre, hija y amiga. Mi todo en un solo ser que ahora camina junto a mi lado. Pero no eres tú, aunque de algún modo lo parezcas. Y te amo, y te recuerdo.
FELICIA
Extraño tu caricia.
Tu mirada compasiva y desolada.
Era mi deber salvar el Mundo, y tu tenías que ayudarme.
Felicia.
Poderosa y marchita, te metiste en lo más profundo de mis entrañas, de mi mente y corazón. Hermana de sangre y sin serlo. Tan solo una mirada era suficiente para corroer todo el mal del universo.
Ahogabas mi rezo.
No podía permitirlo; tolerarte.
Una carga sin fin en mis hombros, y a su vez tan fugaz.
Ahora duermes, mi amada madre, hija y amiga. Mi todo en un solo ser que camina junto a mi lado. Y no eres tú pero de algún modo lo eres. Y te amo, y te odio.
Como en ese momento.
El desprecio.
Sintiendo tu vida en mis manos. Placentero, efímero y duradero. La grandeza de ser la que decide, la que manda y domina sobre el Todo.
Mas no era cierto.
Lo siento.
Extraño tu sonrisa.
Tu mirada decidida y arrebatadora.
Era mi misión salvar el Mundo, y tu debiste ayudarme.
Felicia.
Frágil y florecida, huiste de lo más recóndito de mis entrañas, de mi mente y corazón. Hermana de sangre y sin serlo. Tan solo una mirada fue suficiente para destruir toda la bondad en el universo.
Ahogaste mi rezo.
No pude permitirlo; intolerable.
Una carga sin fin en mis hombros, y al final tan fugaz.
Ahora duermes, mi amada madre, hija y amiga. Mi todo en un solo ser que ahora camina junto a mi lado. Pero no eres tú, aunque de algún modo lo parezcas. Y te amo, y te recuerdo.
