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#1

Ronda D [T.M.F 2]

Ronda D del Torneo Mundial Ficter 2014, @Ches B. vs @Abdy

Tienen 1 semana y 4 días para postear, a partir de que los dos posteen su primer capitulo la gente tiene 10 días para votar, recuerden que el voto debe estar en negrita, acompañados de una opinión.

#2
"Warrior Cats: Honor y Traición"


-Capítulo 1: Zarpa Volcánica.

Spoiler
Las gotas de lluvia y el rápido avanzar del río se escuchaban de una forma increíble, al parecer cuando llovía el nivel del agua se elevaba y esto hacía que aumentará la velocidad de la corriente. Deambulaba por la orilla del río un pequeño gato color cenizo al borde de la desnutrición. La estación sin hojas parecía ser más severa que años anteriores y este pequeño felino no tenía ningún hogar al cual acudir. Caminaba allí, pisando la suave y gélida nieve con sus almohadillas el minino continuaba su paso hacia la nada, no sabía mucho acerca de sus primeras lunas, solo pequeñas escenas que lo llevaban a concluir como había quedado en aquella situación.
Días habían pasado ya desde la última vez que pudo sentir aquel relieve liso y fino, sin embargo ahora pasaba a ser frío y con algunas hojas. Cada vez había menos animales para cazar y el hambre aumentaba, en las últimas horas Volcán (así era el nombre por el cual sus padres lo llamaban) había decidido recurrir a la carroña y poder alimentarse un poco a pesar de que eso no lo llenaba del todo. Volcán pensaba que aquellos eran sus peores días de la vida sin embargo el destino le preparaba una cosa totalmente distinta a la cual ya tenía planeado anteriormente.
Al pasar las horas Volcán se detuvo, había percibido el olor de otros gatos en su alrededor y decidió esconderse entre las rocas que había en el río. Acercándose sigilosamente observó la locación de aquellos gatos que estaban en la zona. Con su vista logró captar una especie de batalla que se estaba llevando a cabo en el medio del río, gatos luchando, sangre y pelos desparramados por todos lados. Luego de unos minutos que todos huyeran Volcán fue testigo de algo horrible. Obviando los demás cuerpos esparcidos en el suelo solo habían quedado dos gatos, un enorme atigrado marrón oscuro que estaba sujetando del pescuezo a un pequeño gato leonado con una distintiva cola rojiza.

—Cola roja, lamento tu perdida y espero que honres al clan estelar con tu presencia. — dijo el robusto gato colocando el cuerpo inerte del otro en el suelo.

Dicho esto el atigrado se dio vuelta y siguió camino internándose en el bosque, Volcán optó por dar la vuelta, asustado, aumentó el paso de una forma notoria. Debía escapar de ese peligro lo más rápido posible, cueste lo que cueste.
Luego de horas de viaje llegó a una sección en la cual casi no había árboles y el viento soplaba de una forma bestial. Volcán se refugió entre unas rocas las cuales lo protegían de aquellas ráfagas. Afortunadamente pudo dormir unos momentos y fue entonces cuando empezó a soñar.
En el sueño se encontraba en un ambiente totalmente reinado por la oscuridad, ni un solo sonido, ni siquiera podía escuchar el latir de su corazón, sin embargo, luego de unos segundos un pequeño y rápido monstruo pasó a una velocidad inexplicable, lo único que se podía ver era la cola que había estado hace unos segundos allí. Lamentablemente un golpe seco lo despertó. Estaba siendo arrastrado por la nieve y aparentemente un golpe o había despertado. Sobresaltado, Volcán forcejeó lo más fuerte posible a pesar de que su escuálido cuerpo no le prestaba energía alguna. Sin ningún resultado se dejó arrastrar por sus captores un tiempo más para poder ver a dónde se dirigía en ese entonces. Pasaban horas y horas hasta que en un momento Volcán decidió tratar de ver quiénes eran los que lo habían raptado por así decir. Posiblemente serían otros gatos puesto que sentía mordiscos en sus frágiles patas.

— ¿Quiénes son ustedes? — preguntó Volcán.
—Sería mejor que no preguntes, te estamos llevando a una nueva vida, allí podrás fortalecerte. —respondió uno de los dos gatos que lo llevaban, tenía una voz grave con la cual Volcán lo imaginaba un gato grande y robusto.
— ¿A dónde me llevan? — preguntó nuevamente Volcán.
—Aparentemente eres un minino curioso, te llevamos al Clan de la Sombra. Nuestro líder, Estrella Rota quiere nuevos guerreros y tú pareces tener las suficientes lunas como para serlo. Yo soy Rabón y mi compañero es Cara Cortada — respondió Rabón.

Volcán siguió el resto del viaje en silencio, aparentemente ya había irritado al felino mayor y no quería terminar en graves problemas, más en el estado que se encontraba. Atravesaron algo al que el gato pudo oír su nombre “Sendero Atronador”, un camino con un hedor horripilante en el cual cruzaban unas gigantes bestias con ojos luminosos que expulsaban gases por detrás. También cruzaron una especie de pantano el cual tenía el mismo olor que los dos que lo llevaban, aparentemente era territorio del clan de la sombra o algo por el estilo, puesto que su olor dominaba todo el aire.

—Ya estamos por llegar… —Rabón se detuvo un momento. — ¿Cuál es tu nombre?
—Yo soy Volcán. —dijo este.
—Está bien entonces… Volcán, cuando lleguemos al clan irás a ver a Estrella Rota, él te asignará un guerrero el cual te entrenará.

Llegaron a una pequeña hondada de maleza espesa y entraron por un túnel cubierto de vegetación el cual desembocaba en lo que parecía ser el campamento. Todo rodeado por unas no tan altas paredes de arbustos y con un claro en el medio, una roca alta se elevaba en la cual la luz de la reciente luna se vertía sobre ella. Una esquina del campamento tenía un sector que en lugar de haber tierra era una especie de fango la cual servía para caminar, era extraño el porqué de ese pozo ahí pero eso tal vez se podía justificar con el hecho de que el campamento del clan de la sombra se encontraba en el medio de un pantano. Casi chocando contra el muro de vegetación habían muchos arbustos lo suficientemente grandes para que entrasen más de tres o cuatro gatos, parecía haber muchos de estos arbustos.
Un gato atigrado marrón oscuro de pelaje largo salió de aquellos bultos de hojas y pegó un saltó para terminar sentándose en lo más alto de la roca. Instantáneamente todos los gatos comenzaron a agruparse para poder escuchar a esa especie de líder. De repente Rabón se dio la vuelta para susurrarle algo a Volcán.

—Él es Estrella Rota, el líder del clan, trata de hacer lo mejor posible para poder mantenernos y aunque no te guste a partir de ahora tendrás que seguirlo a él, como buen guerrero del clan que serás. — dijo el robusto gato.

Mientras Volcán escuchaba atentamente a Rabón algunos gatos de la multitud empezaron a maullar de forma no muy grata, aparentemente algo estaba ocurriendo que disgustó a varios gatos del clan.

—Y es por eso que expulsaremos al clan del viento de su territorio. —terminó diciendo Estrella Rota.
— ¡Imposible! ¡No podemos quebrantar el código guerrero de tal forma! — gruñó un gato de entre la multitud.
—No quiero peros, nuestros aprendices están desnutridos y hace falta mucha comida para alimentar tantas bocas. —respondió Estrella Rota.

Esas fueron las últimas palabras del gato antes de saltar de la roca e ir a su propia guarida dentro del arbusto. Cara Cortada le hizo una seña a Volcán para que lo siguiera y este lo condujo hacía la guarida del líder del clan. Cuando se adentraron en esta había un revuelto de musgo seco donde Estrella Rota se encontraba descansando, era simple como todas las demás guaridas pero con la diferencia de que esta parecía tener un pútrido olor, mucho peor que el de las otras.

—No es por molestar, Estrella Rota, pero hemos encontrado a este pequeño en el territorio de caza del clan del río— dijo Cara Cortada.— Su nombre es Volcán y aparentemente no pertenece a ninguno de los clanes, además a falta de guerreros bien entrenados podríamos darles unas lecciones a este y ya enviarlo a la lucha.
—Todo esto quiere decir que tuvieron éxito en esta misión… —Estrella Rota hizo una pausa. — no, misión no. Tuvieron éxito en aquella incursión al territorio de caza para poder conocer sus debilidades como con las del clan del viento ¿No?
—Sí. — respondió Cara Cortada tratando de parecer lo más firme posible.
—Está bien, como líder de este clan aceptaré a ese, ¿cachorro? No sabemos ni cuantas lunas tiene pero mientras más guerreros mejor será nuestro ataque al clan del viento. — terminó diciendo Estrella Rota. — Recuerda que esto debe llevarse a cabo de la próxima asamblea. Una última cosa antes de seguir, Cara Cortada, tú serás el mentor de Volcán.— dijo Estrella Rota, sin embargo dio una última mirada al aprendiz— A partir de ahora serás Zarpa Volcánica. ¿Entendido?
—Entendido, líder— respondió el guerrero el lugar de Volcán

Los dos gatos salieron de la guarida para ver que otro grupo de mininos entraban al lugar para hablar con su jefe, Cara Cortada le explicó a Zarpa Volcánica que debía estar en la guarida de los aprendices.
Zarpa Volcánica ingresó en la guarida y pudo observar varias montañitas de moho seco parecidas a las que Estrella Rota tenía en su propia guarida. El pequeño gato olfateó la que estaba en la punta y al no tener el olor de algún gato del clan se quedó allí. Ese lugar era perfecto para ver quienes entraban y salían por la abertura.

—Mañana comenzaremos tu entrenamiento, aprenderás a mejorar tus instintos y conocerás los límites del territorio. No te preocupes si ves patrullas de nuestro clan saliendo del territorio, se podría decir que nos dedicamos al sigilo. —dijo Cara Cortada antes de salir de la guarida.

El pobre minino que recientemente había sido maltratado por la naturaleza ahora se encontraba en una cómoda cama improvisada, pero era lo mejor que pudo tener en un buen rato. Todo había cambiado muy rápido, hasta su nombre lo había hecho. Zarpa Volcánica decidió descansar un rato, a lo mejor le vendría bien descansar y esperar a sus nuevos compañeros durante un buen tiempo.




Bueno, aquí está el primer capítulo del torneo. Espero pasar de ronda al menos, Abdy es un gran oponente :fear:
Agradezco a Onix la cual leyó el capítulo antes y me ayudó a idear el título (también con algunas pequeñas cosas).
¡Saludos y espero que les guste! Traté de hacerlo lo mejor posible :tired:

*ATENCIÓN: Algunos personajes son correspondientes a la saga "Los Gatos Guerreros" de Erin Hunter, esto no es nada más y nada menos que un FanFiction de estos libros, contando una parte de la historia desde un punto de vista diferente.
#3
Bueno, ya es mi turno de postear. De verdad que se suponía postearamos el mismo día pero no pudimos y pues ni modo, vengo a hacerlo ahora antes de que lo olvide.

Advierto que, a medida que el fic avanza, se va tornando más crudo y explícito por lo cual digo y lo califico como una historia +15 moderé el lenguaje más sin embargo no por eso deja de ser para personas mayores. Leerlo o no ya depende de todos aquellos menos a los de la edad recomendada aunque en este primer capítulo no hay nada de eso. Los personajes se van conociendo a medida que transcurre la historia y se van enterando de los verdaderos objetivos y actitudes de cada cual.

Espero que sea de su agrado. Leí el fic de Arri y veo que es una gran contrincante. ¡Saludos!

La historia es original, no basada en ningún libro o nada por el estilo, al igual que los personajes.

Revolución




Es el desperfecto más perfecto del ser humano el tender a confiar sus propias vidas a alguien más. No podemos decir que carecemos de la autoridad suficiente para tomar nuestras propias decisiones, no, sino todo lo contrario; aunque tenemos la libertad suficiente para decidir qué hacer con nuestras vidas, nuestro futuro, siempre tendemos a dejar toda esa responsabilidad en alguien más por el simple hecho de que tememos fallar y que todo se nos caiga encima; es más fácil culpar a otro que a nosotros mismos.

Pero, si te dijera que, aunque decidas por ti mismo lo que quieres hacer, no puedes. ¿Qué harías? Has decidido llevar tu propio estilo de vida, tus reglas, tus normas, tus leyes; nadie puede decirte qué está bien o qué está mal. Te crees con la potestad de lastimar a quien te plazca pero te sientes brutalmente ofendido si alguien te lastima a ti, ¿verdad? Pero no puedes reclamar, no tienes a nadie a quién culpar, debes sufrir por ti mismo ¡Suena espantoso! Todo este proceso daría paso a algo llamado anarquía, donde un conjunto de individuos iguales a ti, se unirían contra todos para formar una revolución, y seguir un mismo objetivo, claro que es necesario elegir un líder por consenso, de lo contrario nada tendría sentido; es allí donde todo entra en juego. Es un círculo vicioso donde todo se repite, ahora, si por alguna razón, todo fracasa, sería el propio líder quien deberá cargar con la culpa ya que todos se darían media vuelta y le apuntarían con el dedo… o algo peor.
Entonces, si por el contrario, el líder los lleva a todos a la victoria, cumplen su objetivo. Inmediatamente todos se jactan del papel que cumplieron mientras estaban en la revolución, muy poco reconocerán al que los lideró durante todo el trayecto. Más sin embargo ¿saben algo que es triste? Que ese, al que por un momento tanto admiraron, en el que confiaron, y al que siguieron; donde depositaron sus vidas y esperanzas. Sea un traidor. Los cambie por algo tan efímero como el dinero, les haya mentido en sus propias narices todo el tiempo y que no sea realmente quién en realidad es. Un golpe bajo, pero, al fin y al cabo ustedes tampoco son santos, ¿o sí?


Capítulo 1


Spoiler

El aire estaba pesado, enrarecido. El sonido era ensordecedor; las personas gritaban y aclamaban con admiración al hombre que hablaba desde la gran tarima que se había dispuesto para la ocasión. En sus casas, los televidentes sintonizaban diferentes canales pero todos con la misma noticia, pegados casi por completo al televisor, mirando fijamente a la pantalla y escuchando con detenimiento cada una de sus palabras. Hablaba con convicción, desprendía un carisma que hacía dudar a sus rivales y más peligroso aún; contaba con la popularidad y el apoyo de casi todos: muchos de sus contrincantes le envidiaban, unos en secreto y otros tanto lo hacían públicamente sin importar de lo ridiculizados que quedaban luego de que la prensa los descuartizara mediáticamente.

Él miraba al horizonte, no había montañas, naturaleza, cielo o estrellas para admirar. Solo cabezas humanas que se movían aleatoriamente, algunas cubiertas por gorras de distintos colores; también habían brazos alzados al aire con el puño cerrado. Muchas de las personas saltaban y vociferaban su afecto hacia él, que buscaba entre sus recuerdos las palabras del discurso de campaña que se había aprendido al caletre pero modificándolo si era necesario para que pareciera espontáneo, sincero. Una forma de ganarse a toda una multitud, mentiras.

“¡Y juro, por mi vida, que protegeré este país! ¡Haré todo lo posible por cambiar la situación, lo prometo! No interesa cuanto cueste, seremos un ejemplo para el mundo. No nos dejaremos pisotear por nadie, por eso somos independientes, ¡para eso obtuvimos nuestra independencia! Gracias a un hombre que sacrificó sus mejores años para liberar a su pueblo; todo ese esfuerzo no se verá perdido”

Los asistentes clamaban a gritos. Eufóricos. Frenéticos. Hacían temblar el suelo con sus saltos de alegría y vibrar el aire con sus gritos; depositaban su confianza y el destino de sus vidas en aquel hombre parado en el escenario. Ese que alzaba los puños al aire en señal de triunfo y que, con una sonrisa en su rostro, juraba por su vida cambiar la situación que el anterior gobierno había dejado al país; solo faltaban días para las próximas elecciones y ya más del cincuenta por ciento, según encuestas oficiales, estaban listos para salir y dar su voto a él. El mismo muchacho que pese a su corta edad de veinticinco años, había traído consigo toda una revolución.

Una vez hubo ya bajado de la tarima, dio un suspiro de cansancio e irritación, dos hombres ataviados de negro desde la cabeza a los pies le siguieron por el largo pasillo formado por los toldos, un hombre adelante y uno detrás. Llevaban lentes oscuros para mirar en cualquier dirección y detallar a alguien sin ser descubiertos. El túnel terminaba y se abría a otro pequeño camino, sólo que éste estaba delimitado por vallas metálicas y detrás de ellas periodistas se agolpaban para obtener la mejor plana del muchacho.
Él siempre sonriente.
Frente a ellos, los tres que cruzaban el camino atestado de paparazzis, prensa seria y prensa amarillista, no existía forma de reconocerles en su trabajo de campo, pues todos quieren obtener una primicia, conseguir dinero por publicar que él dice, hace o viste.
Una gran camioneta igual de negra que el uniforme de los escoltas, se detuvo en frente. Uno de ellos abrió la puerta mientras miraba en todas las direcciones y Él subió de primero seguido de los otros dos varones; la puerta se cerró y con ello todo el bullicio que estaba del otro lado del vidrio se calló como por arte de magia.
—Bien hecho, presidente —declaró el otro joven que les esperaba a los tres en el automóvil—, su familia está muy orgullosa de usted.
—Calla ya, Robert —respondió mientras exhalaba un suspiro de resignación. Cerró los ojos con fuerza durante un momento—. Aún no soy presidente, pero dime ¿Cómo lo hice?
—Demasiado bien, la verdad. Estas elecciones las tenemos en el bolsillo —inquirió mientras tomaba una botella de whisky y servía un trago para ambos.
Los hombres de negro miraban cada uno por una ventana, en silencio.
—Solo faltan siete días, una semana más y la presidencia será tuya. Solo queda rezarle a Dios —agregó mientras le extendía el vaso.
—Dios no tiene nada que ver en esto, no pronuncies su nombre en vano frente a mí. Si bien es cierto que todos necesitamos algo en que creer, no tenemos que estar pronunciando el nombre de Dios o de lo que sea en lo que creas, en vano. Me molesta sobremanera y lo sabes, esfuérzate primero y pide ayuda “divina” después.

Robert rió y tomó un trago de su whisky, él era el comandante de campaña de su compañero; pero se negaba a aparecer en público pues su terror a las cámaras era algo que jamás había podido controlar. Prefería manejar las cosas desde las sombras, se encargaba de lo que su amigo debía decir ya que era él quien escribía sus discursos, quién le ayudaba a prepararse para una rueda de prensa, entre un montón de incontables actividades más. Era, por mucho, su mano derecha.

—Ya, ya. Calma pueblo, el mar no se va a secar —respondió al tiempo que colocaba una mano en el hombro de él—, sabes que solo bromeo, vamos. Nos conocemos desde pequeños, te conozco más que nadie, incluso que tú misma esposa —una sonrisa de complicidad se cruzó por sus labios.
Él también sonrió; era gracioso por el simple hecho de ser cierto. Ambos crecieron juntos, prácticamente en la misma casa pues ambas estaban una al lado de la otra —Veinte años —reconoció—, veinte años exactamente hoy, quién lo diría.
Robert se encogió de hombros.
La camioneta siguió su trayecto sorteando el tráfico de la concurrida avenida. Dentro, dos amigos juntos, acompañados de la misma cantidad de escoltas y un chofer; la noche ya había caído y las luces de los autos y los edificios circundantes iluminaban el horizonte.



—¡Ese es mi esposo! —gritó Verónica mientras aplaudía y daba saltitos por todo el lugar—. ¡Vengan a ver a su padre, niños! —ordenó.
Desde el otro lado de la sala, dos gemelos emergieron casi de la nada, Diana y Daniel. Un par de niños de unos dieciséis años que habían sido adoptados por la pareja cuando el orfanato en el que se encontraban estaba en la ruina e iban a cerrar y tener que separarlos. Aunque habían pasado ya dos años y unos cuantos meses de aquello, ahora llevaban una vida de lujos y fortuna que sus ‘padres’ les daban; aunque no por eso significaba que eran angelitos puros e inocentes. Daniel había adoptado algo también: malas amistades al igual que Diana.
Los dos gozaban de una inteligencia sorprendente, sacaban algunas de las mejores notas, él era muy bueno en matemáticas ¡y cómo no! Después de todo, sumar, restar, multiplicar y dividir son cosas que necesitas saber cuando eres un traficante. Ella era buena en las materias culturales y su actividad preferida era la danza; meneando un poco la cadera… y algo más, era capaz de sacarle dinero a cualquiera. Todos los hombres quieren chicas jóvenes, frescas, ¡vírgenes! Lástima que esto último ya lo haya perdido hace unas… cincuenta veces atrás aproximadamente. Eran sin duda la pareja de hermanos perfecta; inteligentes, ambiciosos, avaros, manipuladores, malos; nadie creería que a tan corta edad eran capaces de hacer algo así. ¡Sorpresa, sorpresa! La calle enseña muchas cosas gente, y estos dos angelitos son la prueba viviente de ello.

¡Y la madre! ¿Qué se puede decir de ella? Linda, inteligente, refinada, y con buenos abogados para sacarla de cualquier lío en el que se pueda meter, pero eso no es posible, no. El que algunos detractores de su marido hayan sido encontrados muertos no es culpa de ella, cómo creen. Una mujer de tanta alcurnia no sería capaz de eso jamás, a menos… que tengas tanto dinero en tu cuenta bancaria como para comprar hasta al juez más noble, ¡y más si tu familia es la dueña de un banco! No habría otra manera de describir a esta hermosa familia más que: perfecta.

Sin contar los lindos secretos del esposo, el hombre noble que lucha por su país, que se postula a la presidencia y que cuenta con el apoyo de más de la mitad de la nación según las encuestas oficiales; un hombre ejemplar con un currículo intachable. Que emergió de la nada gracias a su propio esfuerzo, y ahora, que cuenta con más dinero del que una vez soñó tener, sigue manteniendo sus costumbres, siendo humilde donde quiera que se pare, ¡el hombre perfecto! Solo tiene ojos para una mujer, su esposa. Pero sus ojos siempre se fijan en algo más allá, en…
¡Qué hermosa familia! Todos viviendo en su propio mundo, proyectando perfección donde quiera que van, juran conocerse los unos a los otros pero en realidad no saben siquiera con quien viven. Justifican sus actos como ‘privacidad’, ya que todos necesitamos nuestro espacio y lo que hacemos con el es nuestro problema ¿verdad? ¡Alguien atrévase! Y diga lo contrario.

Baby we are the New Romantics Come on, come along with me
Heartbreak is the national anthem We sing it proudly