Nombre del FF: Pokémon: Leyendas y Mitos
Descripción: En esta cantidad de historias, cada una con su propio inicio y final se buscará que cada entrenador conozca el origen de las historias de los Pokémon más míticos de la serie, intentando dar un mensaje de enseñanza en cada una de ellas.
Índice:
Capítulo I - La vida tras el reflejo: Gengar y Clefable
La vida tras el reflejo: Gengar y Clefable
No hace mucho años en tiempos del remoto Kanto antes de la existencia de los gimnasios y la liga, antes del propio comienzo de las aventuras de todos los personajes que conoces sucedieron cosas fatales, situaciones que se mantuvieron en silencio por años y fueron el origen de muchas travesías y cuestionamientos.
El origen de Gengar y Clefable es incierto para muchos que desconocen la historia real. Clefable es un Pokémon de origen extraño, viene de la luna, siempre buscando la conexión con ella, siendo esta la razón por la cual abundan en los espacios que se relacionan con el astro. Clefable y Clefairy, su ante evolución, son Pokémon tipo hada y se caracterizan por ser Pokémon de buen corazón: son tímidos, son capaces de presenciar la maldad humana y escapar de ella. Suelen vivir en montañas, puesto que así se sienten más cerca de su origen. Pero aunque no lo creas, la codicia humana llega mucho más lejos y logró afectar a este Pokémon.
Era noche de luna llena y Clefable junto a Clefairy bailan, volaban haciendo homenaje a la luna, el cielo era estrellado y el astro gigante, tanto que podía iluminar la menor sombra que estuviera cerca de sus habitantes. Monte Moon, en Kanto, es muy visitado ahora, puesto que es el único lugar en donde con un poco de suerte puedes encontrar a esta especie, pero hace tantos años hubo un humano en esa misma noche que pudo cambiar el origen del Pokémon para siempre.
El humano no tenía maldad en su corazón, sino ambición, la cual lo llevó hasta otra región en la cual no pertenecía. Era alto, lo suficiente para intimidar a las hadas que rodeaban el lugar y consigo llevaba un arma: aquel arma era poderosa, mucho más que cualquier otra jamás creada, incluso ahora y la energía de la cual se alimentaba hacía que su vida se extendiera.
Intentando buscando significado a su existencia, usó este poder que él mismo había creado para dañar a una de las Clefable. Ella, asustada, se rindió a su destino. Valiente, no tuvo tiempo para protegerse del ataque de aquella máquina, para ella solamente fue una luz brillante, como la de la luna, que la cegó durante interminable tiempo, solamente pudo escuchar gritos y después el interminable silencio. Cuando abrió sus ojos, el piso se encontraba manchado de un líquido que indudablemente era un rojizo, la luna seguía ahí pero era incapaz de iluminarla a ella. Se sentía diferente: tenía rabia, rencor con aquel humano que la había atacado, tenía pena porque ella ya no se sentía como un Clefable.
Miró a su alrededor y las que antes fueron sus compañeras la miraban aterrorizadas: su cara era de horror y la pobre Clefable no entendía por qué, pudo observar al humano alto también mirarla con temor, miedo a ella, a lo que pudiera hacer. La noche seguía allí, la luna seguía allí, ella también, pero no podía explicar ese sentimiento que la invadía.
De pronto, miró el charco rojizo bajo sus pies de nuevo y observó con horror su reflejo. Lo que antes era un rosado, pasó a ser un morado oscuro, siniestro, y lo que antes eran sus alas, habían pasado a ser espinas y sus ojos blancos pasaron a ser casi rojos. Ahora entendió que no era un ser que pertenecía al mundo de las hadas, sino que ese humano la había convertido en la sombra de ella, la cual muchas veces había observado pero veía como algo distante. En ese momento se habría creado Gengar, la sombra de Clefable.
El humano creyó que podía correr e intentó alejarse al ver lo que había creado: un Pokémon temible. Intentó huir hacia el pueblo que pasaría a ser una ciudad luego, pero fue inútil. A pesar de que la luna al ver la situación se compadeció e iluminó su camino, las sombras se apoderaron de su sendero y de ellas, Gengar apareció.
Intentó usar el arma de nuevo, pero Gengar se desvanecía entre las sombras, siendo imposible atacar, aparecía por su lado, por el otro, bajo los árboles, en el camino, lo torturaba psicológicamente, no podía estar tranquilo, el humano se desesperó y lanzó un Pokémon no pertenecía a Kanto. Parecía una planta… o un duende y ambos lucharon. Fue inútil. El poder de Gengar era inmenso y en su interior ya no había sangre, si no que había veneno, el que usó para debilitar y casi matar al Pokémon del entrenador alto.
Luego siguió él. Gengar decidió en despojar de la vida al entrenador, combinando sus destinos, una sombra oscura, negra, se apoderó de ambos. Subió por los pies del entrenador y los cubrió de un negro, y apretaba a ambos, los hacía sufrir a ambos, hasta que los dos fallecieran, pero no funcionó. Gengar, dañado y agotado no entendía por qué no había podido acabar con el entrenador antes de que hiciera lo mismo con otros Pokémon.
El mismo le dijo la respuesta, no podía matarlo: él era el inicio y el final. Tenía la vida eterna.
Furioso, Gengar intentó todo lo posible, pero falló en cada una de las veces. Hasta que rendido, abandonó el lugar y decidió vivir en los cementerios, esperando alguna vez ver la lápida de aquel entrenador que le cambió la vida para siempre.
Hasta hoy se pueden ver Gengar entre las sombras de la medianoche, observando la luna, extrañando su conexión con ella, esperando a los viajeros desprevenidos y atacandolos, tratando de tomar justicia en sus propias manos por aquel entrenador que la dañó y la convirtió en un monstruo, y ella no se detendrá hasta hacer a cada humano posible lo que le hicieron a ella: hasta que puedan mirar su reflejo bajo un charco rojizo y puedan observar sus demonios con sus propios ojos.
Descripción: En esta cantidad de historias, cada una con su propio inicio y final se buscará que cada entrenador conozca el origen de las historias de los Pokémon más míticos de la serie, intentando dar un mensaje de enseñanza en cada una de ellas.
Índice:
Capítulo I - La vida tras el reflejo: Gengar y Clefable
La vida tras el reflejo: Gengar y Clefable
Spoiler
No hace mucho años en tiempos del remoto Kanto antes de la existencia de los gimnasios y la liga, antes del propio comienzo de las aventuras de todos los personajes que conoces sucedieron cosas fatales, situaciones que se mantuvieron en silencio por años y fueron el origen de muchas travesías y cuestionamientos.
El origen de Gengar y Clefable es incierto para muchos que desconocen la historia real. Clefable es un Pokémon de origen extraño, viene de la luna, siempre buscando la conexión con ella, siendo esta la razón por la cual abundan en los espacios que se relacionan con el astro. Clefable y Clefairy, su ante evolución, son Pokémon tipo hada y se caracterizan por ser Pokémon de buen corazón: son tímidos, son capaces de presenciar la maldad humana y escapar de ella. Suelen vivir en montañas, puesto que así se sienten más cerca de su origen. Pero aunque no lo creas, la codicia humana llega mucho más lejos y logró afectar a este Pokémon.
Era noche de luna llena y Clefable junto a Clefairy bailan, volaban haciendo homenaje a la luna, el cielo era estrellado y el astro gigante, tanto que podía iluminar la menor sombra que estuviera cerca de sus habitantes. Monte Moon, en Kanto, es muy visitado ahora, puesto que es el único lugar en donde con un poco de suerte puedes encontrar a esta especie, pero hace tantos años hubo un humano en esa misma noche que pudo cambiar el origen del Pokémon para siempre.
El humano no tenía maldad en su corazón, sino ambición, la cual lo llevó hasta otra región en la cual no pertenecía. Era alto, lo suficiente para intimidar a las hadas que rodeaban el lugar y consigo llevaba un arma: aquel arma era poderosa, mucho más que cualquier otra jamás creada, incluso ahora y la energía de la cual se alimentaba hacía que su vida se extendiera.
Intentando buscando significado a su existencia, usó este poder que él mismo había creado para dañar a una de las Clefable. Ella, asustada, se rindió a su destino. Valiente, no tuvo tiempo para protegerse del ataque de aquella máquina, para ella solamente fue una luz brillante, como la de la luna, que la cegó durante interminable tiempo, solamente pudo escuchar gritos y después el interminable silencio. Cuando abrió sus ojos, el piso se encontraba manchado de un líquido que indudablemente era un rojizo, la luna seguía ahí pero era incapaz de iluminarla a ella. Se sentía diferente: tenía rabia, rencor con aquel humano que la había atacado, tenía pena porque ella ya no se sentía como un Clefable.
Miró a su alrededor y las que antes fueron sus compañeras la miraban aterrorizadas: su cara era de horror y la pobre Clefable no entendía por qué, pudo observar al humano alto también mirarla con temor, miedo a ella, a lo que pudiera hacer. La noche seguía allí, la luna seguía allí, ella también, pero no podía explicar ese sentimiento que la invadía.
De pronto, miró el charco rojizo bajo sus pies de nuevo y observó con horror su reflejo. Lo que antes era un rosado, pasó a ser un morado oscuro, siniestro, y lo que antes eran sus alas, habían pasado a ser espinas y sus ojos blancos pasaron a ser casi rojos. Ahora entendió que no era un ser que pertenecía al mundo de las hadas, sino que ese humano la había convertido en la sombra de ella, la cual muchas veces había observado pero veía como algo distante. En ese momento se habría creado Gengar, la sombra de Clefable.
El humano creyó que podía correr e intentó alejarse al ver lo que había creado: un Pokémon temible. Intentó huir hacia el pueblo que pasaría a ser una ciudad luego, pero fue inútil. A pesar de que la luna al ver la situación se compadeció e iluminó su camino, las sombras se apoderaron de su sendero y de ellas, Gengar apareció.
Intentó usar el arma de nuevo, pero Gengar se desvanecía entre las sombras, siendo imposible atacar, aparecía por su lado, por el otro, bajo los árboles, en el camino, lo torturaba psicológicamente, no podía estar tranquilo, el humano se desesperó y lanzó un Pokémon no pertenecía a Kanto. Parecía una planta… o un duende y ambos lucharon. Fue inútil. El poder de Gengar era inmenso y en su interior ya no había sangre, si no que había veneno, el que usó para debilitar y casi matar al Pokémon del entrenador alto.
Luego siguió él. Gengar decidió en despojar de la vida al entrenador, combinando sus destinos, una sombra oscura, negra, se apoderó de ambos. Subió por los pies del entrenador y los cubrió de un negro, y apretaba a ambos, los hacía sufrir a ambos, hasta que los dos fallecieran, pero no funcionó. Gengar, dañado y agotado no entendía por qué no había podido acabar con el entrenador antes de que hiciera lo mismo con otros Pokémon.
El mismo le dijo la respuesta, no podía matarlo: él era el inicio y el final. Tenía la vida eterna.
Furioso, Gengar intentó todo lo posible, pero falló en cada una de las veces. Hasta que rendido, abandonó el lugar y decidió vivir en los cementerios, esperando alguna vez ver la lápida de aquel entrenador que le cambió la vida para siempre.
Hasta hoy se pueden ver Gengar entre las sombras de la medianoche, observando la luna, extrañando su conexión con ella, esperando a los viajeros desprevenidos y atacandolos, tratando de tomar justicia en sus propias manos por aquel entrenador que la dañó y la convirtió en un monstruo, y ella no se detendrá hasta hacer a cada humano posible lo que le hicieron a ella: hasta que puedan mirar su reflejo bajo un charco rojizo y puedan observar sus demonios con sus propios ojos.
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Ich gehe, weil ich bin langweilen von alles hier, Jian du bist ein Scheißer Ich danke allen, die mich all die Jahre unterstützt, Ich danke Samuz, Charro, für lehrt mich wettbewerbsfähige Schlachten. Ich danke auch Novelista für das helfen ich mit meinen Geschichten.
Von dass Flask ging, das Forum ist ein großes scheiße und Müll. Jetzt es gibt es drei Dummköpfen Moderatoren wenn meine Zeiten warne mehr als 8 und in Hackrom auch, und das war nutzlos
Ich gehe wie Demian, White sie sind groß hier. Jedenfalls ich nicht zurückkommen ich hoffe, dass alle hier erinnern mich als Slowbro
Jian du bist ein Stück Scheiße[/SPOILER]






