Esta es la cosa más brutal que he presenciado en mi fakin vida académica, sin contar al Scatterbug nivel 100 [?]. ¡Lo siento, Teos! No tuve oportunidad o si la tuve fui muy mala ;w;
Pero en serio, fue injusto e.é
Corrimos emocionados por aquel sendero, aunque para mí la adrenalina iba doble. No había estado muy activa que digamos, pero todo fue contar de proteger un notorio avance, no quería echarlo a perder sin más. Además tenía a un nuevo amigo en mi equipo, ¿qué más podía pedir? Hasta ahora lo íbamos haciendo bastante bien, pese a todo el miedo que tuve que tragarme en la horda de Weavile, logramos llegar hasta el último desafío.
Pronto vimos la imagen del director, en carne y huesos, sin proyecciones ni nada, pero a mí me pareció que... tragué saliva, me detuve en seco, ¿es en serio? Me daba la impresión de que tenía un malvado gesto en su rostro. La atmosfera fue tensa, nos explicó algunas cosas de la última ronda.
— ¡Eso es muy injusto! — Le apunté acusatoriamente con uno de mis dedos. — ¡Digo, esos pokémon no son los que nos mencionó antes!
Sonrió, me dijo algo de un vacío legal con una burla. Creo que no pretendía dejarnos ganar. ¿Desde un principio tan solo disfrutaba del espectáculo?
— No hay alternativa. — Albert dio un paso adelante luego de inclinar los hombros, aunque yo sabía que si no respondía bruscamente era porque no podría permitírselo. Era obvio que yo no tendría oportunidad contra los pokémon de aquella entidad tan poderosa. — Yo pelearé, de nuevo.
Crucé los dedos. Ay, quería animarlo, pero eso era imposible, solo ver a Graveler ya me hacía temblar. El miedo se colaba por mis huesos y es que toda la emoción de antes se rompió en un instante.
La batalla fue intensa... na, mentira, no lo fue. A duras penas uno de los pokémon de Albert logró agotar a Deerling, pero el muy muy del director lo cambió justo a tiempo para evitar otro golpe. Luego de tantas pociones, incluso así, no le fue posible ganar.
— Hey... uh... ¡vamos, diste lo mejor! Para otra vez será, ¿sí? — Me crucé de hombros y pegué un suspiro, resignada. — ¡Andaaaa! Al menos tengo a Zero, fue divertido mientras duró.
Forcé una sonrisa en la medida que el chico daba media vuelta para alejarse del lugar.
— ¡Nos vemos, abuelo! — Obviamente el director no era mi abuelo, empero tampoco se lo dije en un gesto tosco e insultante, más bien algo amigable. No le guardaba rencor. — ¡Para la otra yo seré quien batalle y se llevé la victoria! No lo olvide, por favor.
Fui a saltos a alcanzar a mi compañero para salir del laberinto, traté de contarle sobre unos libros que había leído antes y el humor mejoró un poco. A todo esto, ¿sabía si quiera el camino de vuelta? ¡Iba a contraer tremendo resfriado en este lugar, por Arceus! Pegué un fuerte estornudo, estaba condenada.
Pronto vimos la imagen del director, en carne y huesos, sin proyecciones ni nada, pero a mí me pareció que... tragué saliva, me detuve en seco, ¿es en serio? Me daba la impresión de que tenía un malvado gesto en su rostro. La atmosfera fue tensa, nos explicó algunas cosas de la última ronda.
— ¡Eso es muy injusto! — Le apunté acusatoriamente con uno de mis dedos. — ¡Digo, esos pokémon no son los que nos mencionó antes!
Sonrió, me dijo algo de un vacío legal con una burla. Creo que no pretendía dejarnos ganar. ¿Desde un principio tan solo disfrutaba del espectáculo?
— No hay alternativa. — Albert dio un paso adelante luego de inclinar los hombros, aunque yo sabía que si no respondía bruscamente era porque no podría permitírselo. Era obvio que yo no tendría oportunidad contra los pokémon de aquella entidad tan poderosa. — Yo pelearé, de nuevo.
Crucé los dedos. Ay, quería animarlo, pero eso era imposible, solo ver a Graveler ya me hacía temblar. El miedo se colaba por mis huesos y es que toda la emoción de antes se rompió en un instante.
La batalla fue intensa... na, mentira, no lo fue. A duras penas uno de los pokémon de Albert logró agotar a Deerling, pero el muy muy del director lo cambió justo a tiempo para evitar otro golpe. Luego de tantas pociones, incluso así, no le fue posible ganar.
— Hey... uh... ¡vamos, diste lo mejor! Para otra vez será, ¿sí? — Me crucé de hombros y pegué un suspiro, resignada. — ¡Andaaaa! Al menos tengo a Zero, fue divertido mientras duró.
Forcé una sonrisa en la medida que el chico daba media vuelta para alejarse del lugar.
— ¡Nos vemos, abuelo! — Obviamente el director no era mi abuelo, empero tampoco se lo dije en un gesto tosco e insultante, más bien algo amigable. No le guardaba rencor. — ¡Para la otra yo seré quien batalle y se llevé la victoria! No lo olvide, por favor.
Fui a saltos a alcanzar a mi compañero para salir del laberinto, traté de contarle sobre unos libros que había leído antes y el humor mejoró un poco. A todo esto, ¿sabía si quiera el camino de vuelta? ¡Iba a contraer tremendo resfriado en este lugar, por Arceus! Pegué un fuerte estornudo, estaba condenada.
Pero en serio, fue injusto e.é

— What are you doing?
— I'm walking like a skeleton.
— No, skeletons don't walk like that.
— That's how *you* walk.
— No, I don't.







