Capítulo 13: A gift to you.
Pokémon entregado:

Charmander
Nivel: ¿?
Ataques:
— Mordisco (movimiento huevo que sabe Charmander)
— Puño fuego (movimiento tutor)
— Ascuas
— Pantalla humo
Spoiler
Llegamos a ciudad Ilusión y nada más entrar en la ciudad vimos las casas y las calles nevadas a pesar que todo el camino hacia allí no había signos de nieve. Miré hacia atrás y vi que toda la ruta que habíamos pasado ahora estaba cubierta por una capa de nieve.
— Es cosa de la líder del gimnasio, Anna— informó Riku viéndome que miraba de un lado a otro—. En las ciudades donde están los gimnasios pokémon hacen un evento durante este mes que consiste en regalar lo que quieras a alguien desconocido, es como si fuera un amigo invisible que se celebra en la lejana región Amerigo. Como allí lo hacen durante el invierno, a Anna se le ocurrió utilizar sus pokémon psíquicos para crear esta ilusión en toda la ciudad y toda la gente que se encuentra en ella, pero en cuanto la abandones veras todo tal como es en realidad.
— Suena interesante, ¿Cómo puedo participar?— pregunté con curiosidad.
— Te tienes que apuntar en los centros de inscripción de cada ciudad y entonces ellos el último día de inscripción realizaran el sorteo y enviaran a cada entrenador que esté apuntado un nombre de la persona a la que deberás regalar. Y tienes suerte si quieres participar porque creo que hoy es el último día.
— ¡Genial! ¡Natsuki, vamos a apuntarnos!
— A mí no me metas en tus cosas, si quieres apuntarte hazlo tú mismo.
Ante mi insistencia, al final fuimos todos a la oficina de inscripción aunque solo me iba a registrar yo. Llegamos delante de un edificio de dos pisos situado en el centro de la plaza principal con un letrero encima de la puerta donde ponía con letras doradas <<EVENTO AMIGO SECRETO>>. El camino hacia la puerta estaba compuesto por dos hileras de muñecos de nieve del tamaño de una persona adulta y de matorrales adornados con lazos rojos; en la puerta de entrada se podía ver una corona navideña formada por hojas silvestres y pequeñas flores rojas. Todo ello estaba unido a través de unas luces blancas que se apagaban y encendían e iluminaban el camino y el edificio. Pasamos a través de la calzada admirando toda esa decoración y entrando en el inmueble.
Dentro había una chimenea con luces rojas en su interior y unos troncos simulando que estaba encendida y en la repisa había velas rojas y verdes encendidas, ramas de abeto decoradas con los mismos lazos rojos que los matorrales del exterior y varios calcetines largos colgados. Al lado de la chimenea había un abeto ornamentado en sus ramas con bolas rojas, guirnaldas plateadas y algunas figuras navideñas, en la punta del pico una estrella y bordeándolo todo un hilo de luces rojas y verdes. En la otra esquina de la habitación había varias sillas también adornadas con motivos navideños y una mesa en el centro con varias piñas decorativas artificiales y un plato con polvorones hechos con harina de arroz de distintos sabores: chocolate, frutillas y almendras. Y en la pared opuesta de la entrada se encontraba un mostrador con la misma temática decorativa y una sonriente chica vestida de rojo que nos dio la bienvenida.
— ¡Buenos noches, entrenadores! ¿En qué os puedo ayudar?— preguntó sin desdibujársele la sonrisa de la cara.
— Quiero apuntarme al evento del amigo secreto, ¿aún estoy a tiempo?— le respondí inseguro.
— ¡Llegas a tiempo! Quedan diez minutos para que se acabe el tiempo de inscripción. ¿Me puedes decir tu nombre, dirección y un teléfono de contacto?
— Sí, está todo aquí— le dije entregándole mi pokedex con los datos que pedía y los apuntó en una hoja que había sacado de un cajón.
— Si no tenéis prisa os podéis sentar en esa esquina— nos sugirió señalando los sillones—. Supongo que en quince minutos ya habremos terminado de realizar el sorteo y te podremos informar de cuál es el nombre de la persona que te ha tocado y ya le podrás dejar el regalo que quieras.
— Sí, de acuerdo, esperaremos aquí, ¿no os importa chicos?— me giré esperando la aprobación de Natsuki y Riku.
Los dos asintieron y nos sentamos juntos en aquellas cómodas sillas con respaldos de espuma. También cogí varios polvorones que me fui metiendo en la boca uno detrás de otro hasta que Natsuki me dio un codazo haciéndome entender que dejara de comer aquello. Al rato salió un hombre con una larga barba blanca de detrás de la puerta que había en el mostrador y le dio una lista a la chica.
— ¿Eras Mecawuento verdad?— preguntó buscando en la lista—. La persona que te ha tocado se llama… Aquí está, GigaLechu.
— ¿GigaLechu? ¿De qué me suena ese nombre? ¡Ya sé! Lo vi en la televisión luchando contra Anna cuando yo estaba en Pueblo Agab. Me acuerdo porque me llamaron la atención los colores de sus pokémon… ¡Ya sé que puedo regalarle! Pero necesito hacer una llamada…
— En esa esquina hay un teléfono— informó la chica señalando el lado izquierdo del mostrador.
Le agradecí amablemente y me dirigí al teléfono para llamar al Profesor Fiboll esperando que lo pudiera coger. A los tres tonos alguien descolgó el teléfono, para mi satisfacción.
— ¿Quién es?— preguntó la voz del profesor.
— Hola profesor, soy Mecawuento.
— ¡Oh, así que eres tú! ¿Cómo te va?
— Muy bien, profesor, seguramente mañana tendré mi primera medalla.
— ¿Así que ahora estás en Ciudad Ilusión? Si vas atrasado, Akane y Daiki ya tienen la medalla de allí.
— ¡¿Qué?! Bueno, no te había llamado para hablar de esto. Profesor, ¿Tu amigo de la granja de los Charmander no tiene ninguno con un color raro?
— ¿Con un color raro? ¿Te refieres a variocolor? Sí, supongo que sí que tendrá alguno.
— No, no, variocolor no, sino un color especial.
— Pues no lo sé. ¿Necesitas un Charmander? ¿Qué le ha pasado al Charmander que te di?
— El Charmander que me diste está bien. Este otro Charmander lo necesito para hacer un regalo. Verá, es que hay un evento de regalarle algo a otro entrenador y había pensado en un regalo así.
— Ya entiendo. Llámame en cinco minutos— dijo colgando. A los cinco minutos volví a llamarle—. Tienen un Charmander negro con la parte del vientre azul. Curiosamente, es hermano del que tú tienes y tiene como movimiento huevo mordisco.
— ¡Es Perfecto! ¿Me lo podría enviar?
— Bueno, el problema es ese, me han dicho que vale veinte mil monedas, ¿las tienes?
— ¿Qué? No… ¿No podría hacer algo usted?
— Yo ya te di tu primer pokémon. En fin, mete la pokédex en la ranura que hay en el teléfono para pasarme tus datos, según la información que hayas obtenido podría pagarte yo ese Charmander.
— De acuerdo— dije sacando la pokédex y poniéndola en la ranura que me había dicho—. ¿Y bien?—dije después de un rato en silencio.
— Espera, aún están descargándose los datos. Ya están. Has visto 88 pokémon. Vaya, son bastantes, está bien, te pagaré ese Charmander, en diez minutos lo tendrás en el poketransportador de allí, estate atento.
Me volví a sentar en la silla junto con Natsuki y Riku a esperar el deseado pokémon. Al rato, el poketransportador empezó a iluminarse y apareció una pokéball con una nota con mi nombre y la firma del Profesor Fillol que rápidamente fui a recoger y volví al mostrador para entregarle a la chica el regalo para GigaLechu.
— ¿Quieres escribirle una nota a tu amigo secreto?— me preguntó—. Te puedo dejar una hoja de carta para ello.
— Bueno, no soy bueno en estas cosas…
— Anímate chico, siempre vienen bien unas palabras de alguien desconocido.
— De acuerdo. Le escribiré algo entonces.
Entró a la habitación contigua por donde había aparecido el hombre anteriormente y salió con una hoja que tenía impresos dibujos de regalos y de copos de nieve y me la entregó. Una vez terminada de escribir la leí para mí antes de entregarla.
“Para GigaLechu,
Tú no me conocerás a mí, y, de hecho, yo solo te conozco de haber visto tu combate contra Anna en el Gimnasio de Ciudad Ilusión, pero me llamaron la atención el color de tus pokémon. Dentro de esta pokéball hay un pokémon con un color especial, como los que tienes, espero que te guste y os podáis llevar bien. Es hermano de un pokémon mío, o eso me han dicho, así que espero que si algún día nuestros caminos se cruzan podamos disfrutar del encuentro.
Espero que te vaya bien en tu camino como entrenador pokémon. Un Saludo.”
La releí tres veces antes de ponerla en un sobre que había en un montón en el mostrador y la deje junto a la pokéball.
— ¡Gracias!
— Una pregunta, ¿cuándo recibiré yo mi regalo?
— Gran pregunta, ahora estamos avisando a todos los entrenadores a través del teléfono de contacto que nos dejaron y tienen quince días para entregarnos el regalo para su amigo invisible. Así mismo, cuando tengamos tu regalo te localizaremos en el teléfono que dejaste, así que puedes irte tranquilo.
Agradecido por la atención, salimos del edificio y fuimos camino a casa de Riku. Mañana tenía que ser el día donde conseguiría mi primera medalla.
— Es cosa de la líder del gimnasio, Anna— informó Riku viéndome que miraba de un lado a otro—. En las ciudades donde están los gimnasios pokémon hacen un evento durante este mes que consiste en regalar lo que quieras a alguien desconocido, es como si fuera un amigo invisible que se celebra en la lejana región Amerigo. Como allí lo hacen durante el invierno, a Anna se le ocurrió utilizar sus pokémon psíquicos para crear esta ilusión en toda la ciudad y toda la gente que se encuentra en ella, pero en cuanto la abandones veras todo tal como es en realidad.
— Suena interesante, ¿Cómo puedo participar?— pregunté con curiosidad.
— Te tienes que apuntar en los centros de inscripción de cada ciudad y entonces ellos el último día de inscripción realizaran el sorteo y enviaran a cada entrenador que esté apuntado un nombre de la persona a la que deberás regalar. Y tienes suerte si quieres participar porque creo que hoy es el último día.
— ¡Genial! ¡Natsuki, vamos a apuntarnos!
— A mí no me metas en tus cosas, si quieres apuntarte hazlo tú mismo.
Ante mi insistencia, al final fuimos todos a la oficina de inscripción aunque solo me iba a registrar yo. Llegamos delante de un edificio de dos pisos situado en el centro de la plaza principal con un letrero encima de la puerta donde ponía con letras doradas <<EVENTO AMIGO SECRETO>>. El camino hacia la puerta estaba compuesto por dos hileras de muñecos de nieve del tamaño de una persona adulta y de matorrales adornados con lazos rojos; en la puerta de entrada se podía ver una corona navideña formada por hojas silvestres y pequeñas flores rojas. Todo ello estaba unido a través de unas luces blancas que se apagaban y encendían e iluminaban el camino y el edificio. Pasamos a través de la calzada admirando toda esa decoración y entrando en el inmueble.
Dentro había una chimenea con luces rojas en su interior y unos troncos simulando que estaba encendida y en la repisa había velas rojas y verdes encendidas, ramas de abeto decoradas con los mismos lazos rojos que los matorrales del exterior y varios calcetines largos colgados. Al lado de la chimenea había un abeto ornamentado en sus ramas con bolas rojas, guirnaldas plateadas y algunas figuras navideñas, en la punta del pico una estrella y bordeándolo todo un hilo de luces rojas y verdes. En la otra esquina de la habitación había varias sillas también adornadas con motivos navideños y una mesa en el centro con varias piñas decorativas artificiales y un plato con polvorones hechos con harina de arroz de distintos sabores: chocolate, frutillas y almendras. Y en la pared opuesta de la entrada se encontraba un mostrador con la misma temática decorativa y una sonriente chica vestida de rojo que nos dio la bienvenida.
— ¡Buenos noches, entrenadores! ¿En qué os puedo ayudar?— preguntó sin desdibujársele la sonrisa de la cara.
— Quiero apuntarme al evento del amigo secreto, ¿aún estoy a tiempo?— le respondí inseguro.
— ¡Llegas a tiempo! Quedan diez minutos para que se acabe el tiempo de inscripción. ¿Me puedes decir tu nombre, dirección y un teléfono de contacto?
— Sí, está todo aquí— le dije entregándole mi pokedex con los datos que pedía y los apuntó en una hoja que había sacado de un cajón.
— Si no tenéis prisa os podéis sentar en esa esquina— nos sugirió señalando los sillones—. Supongo que en quince minutos ya habremos terminado de realizar el sorteo y te podremos informar de cuál es el nombre de la persona que te ha tocado y ya le podrás dejar el regalo que quieras.
— Sí, de acuerdo, esperaremos aquí, ¿no os importa chicos?— me giré esperando la aprobación de Natsuki y Riku.
Los dos asintieron y nos sentamos juntos en aquellas cómodas sillas con respaldos de espuma. También cogí varios polvorones que me fui metiendo en la boca uno detrás de otro hasta que Natsuki me dio un codazo haciéndome entender que dejara de comer aquello. Al rato salió un hombre con una larga barba blanca de detrás de la puerta que había en el mostrador y le dio una lista a la chica.
— ¿Eras Mecawuento verdad?— preguntó buscando en la lista—. La persona que te ha tocado se llama… Aquí está, GigaLechu.
— ¿GigaLechu? ¿De qué me suena ese nombre? ¡Ya sé! Lo vi en la televisión luchando contra Anna cuando yo estaba en Pueblo Agab. Me acuerdo porque me llamaron la atención los colores de sus pokémon… ¡Ya sé que puedo regalarle! Pero necesito hacer una llamada…
— En esa esquina hay un teléfono— informó la chica señalando el lado izquierdo del mostrador.
Le agradecí amablemente y me dirigí al teléfono para llamar al Profesor Fiboll esperando que lo pudiera coger. A los tres tonos alguien descolgó el teléfono, para mi satisfacción.
— ¿Quién es?— preguntó la voz del profesor.
— Hola profesor, soy Mecawuento.
— ¡Oh, así que eres tú! ¿Cómo te va?
— Muy bien, profesor, seguramente mañana tendré mi primera medalla.
— ¿Así que ahora estás en Ciudad Ilusión? Si vas atrasado, Akane y Daiki ya tienen la medalla de allí.
— ¡¿Qué?! Bueno, no te había llamado para hablar de esto. Profesor, ¿Tu amigo de la granja de los Charmander no tiene ninguno con un color raro?
— ¿Con un color raro? ¿Te refieres a variocolor? Sí, supongo que sí que tendrá alguno.
— No, no, variocolor no, sino un color especial.
— Pues no lo sé. ¿Necesitas un Charmander? ¿Qué le ha pasado al Charmander que te di?
— El Charmander que me diste está bien. Este otro Charmander lo necesito para hacer un regalo. Verá, es que hay un evento de regalarle algo a otro entrenador y había pensado en un regalo así.
— Ya entiendo. Llámame en cinco minutos— dijo colgando. A los cinco minutos volví a llamarle—. Tienen un Charmander negro con la parte del vientre azul. Curiosamente, es hermano del que tú tienes y tiene como movimiento huevo mordisco.
— ¡Es Perfecto! ¿Me lo podría enviar?
— Bueno, el problema es ese, me han dicho que vale veinte mil monedas, ¿las tienes?
— ¿Qué? No… ¿No podría hacer algo usted?
— Yo ya te di tu primer pokémon. En fin, mete la pokédex en la ranura que hay en el teléfono para pasarme tus datos, según la información que hayas obtenido podría pagarte yo ese Charmander.
— De acuerdo— dije sacando la pokédex y poniéndola en la ranura que me había dicho—. ¿Y bien?—dije después de un rato en silencio.
— Espera, aún están descargándose los datos. Ya están. Has visto 88 pokémon. Vaya, son bastantes, está bien, te pagaré ese Charmander, en diez minutos lo tendrás en el poketransportador de allí, estate atento.
Me volví a sentar en la silla junto con Natsuki y Riku a esperar el deseado pokémon. Al rato, el poketransportador empezó a iluminarse y apareció una pokéball con una nota con mi nombre y la firma del Profesor Fillol que rápidamente fui a recoger y volví al mostrador para entregarle a la chica el regalo para GigaLechu.
— ¿Quieres escribirle una nota a tu amigo secreto?— me preguntó—. Te puedo dejar una hoja de carta para ello.
— Bueno, no soy bueno en estas cosas…
— Anímate chico, siempre vienen bien unas palabras de alguien desconocido.
— De acuerdo. Le escribiré algo entonces.
Entró a la habitación contigua por donde había aparecido el hombre anteriormente y salió con una hoja que tenía impresos dibujos de regalos y de copos de nieve y me la entregó. Una vez terminada de escribir la leí para mí antes de entregarla.
“Para GigaLechu,
Tú no me conocerás a mí, y, de hecho, yo solo te conozco de haber visto tu combate contra Anna en el Gimnasio de Ciudad Ilusión, pero me llamaron la atención el color de tus pokémon. Dentro de esta pokéball hay un pokémon con un color especial, como los que tienes, espero que te guste y os podáis llevar bien. Es hermano de un pokémon mío, o eso me han dicho, así que espero que si algún día nuestros caminos se cruzan podamos disfrutar del encuentro.
Espero que te vaya bien en tu camino como entrenador pokémon. Un Saludo.”
La releí tres veces antes de ponerla en un sobre que había en un montón en el mostrador y la deje junto a la pokéball.
— ¡Gracias!
— Una pregunta, ¿cuándo recibiré yo mi regalo?
— Gran pregunta, ahora estamos avisando a todos los entrenadores a través del teléfono de contacto que nos dejaron y tienen quince días para entregarnos el regalo para su amigo invisible. Así mismo, cuando tengamos tu regalo te localizaremos en el teléfono que dejaste, así que puedes irte tranquilo.
Agradecido por la atención, salimos del edificio y fuimos camino a casa de Riku. Mañana tenía que ser el día donde conseguiría mi primera medalla.
Pokémon entregado:
Spoiler

Charmander
Nivel: ¿?
Ataques:
— Mordisco (movimiento huevo que sabe Charmander)
— Puño fuego (movimiento tutor)
— Ascuas
— Pantalla humo




/ 








Nv8 



