Foros de Centro Pokémon
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#21
Capítulo 13: A gift to you.

Spoiler
Llegamos a ciudad Ilusión y nada más entrar en la ciudad vimos las casas y las calles nevadas a pesar que todo el camino hacia allí no había signos de nieve. Miré hacia atrás y vi que toda la ruta que habíamos pasado ahora estaba cubierta por una capa de nieve.

— Es cosa de la líder del gimnasio, Anna— informó Riku viéndome que miraba de un lado a otro—. En las ciudades donde están los gimnasios pokémon hacen un evento durante este mes que consiste en regalar lo que quieras a alguien desconocido, es como si fuera un amigo invisible que se celebra en la lejana región Amerigo. Como allí lo hacen durante el invierno, a Anna se le ocurrió utilizar sus pokémon psíquicos para crear esta ilusión en toda la ciudad y toda la gente que se encuentra en ella, pero en cuanto la abandones veras todo tal como es en realidad.
— Suena interesante, ¿Cómo puedo participar?— pregunté con curiosidad.
— Te tienes que apuntar en los centros de inscripción de cada ciudad y entonces ellos el último día de inscripción realizaran el sorteo y enviaran a cada entrenador que esté apuntado un nombre de la persona a la que deberás regalar. Y tienes suerte si quieres participar porque creo que hoy es el último día.
— ¡Genial! ¡Natsuki, vamos a apuntarnos!
— A mí no me metas en tus cosas, si quieres apuntarte hazlo tú mismo.

Ante mi insistencia, al final fuimos todos a la oficina de inscripción aunque solo me iba a registrar yo. Llegamos delante de un edificio de dos pisos situado en el centro de la plaza principal con un letrero encima de la puerta donde ponía con letras doradas <<EVENTO AMIGO SECRETO>>. El camino hacia la puerta estaba compuesto por dos hileras de muñecos de nieve del tamaño de una persona adulta y de matorrales adornados con lazos rojos; en la puerta de entrada se podía ver una corona navideña formada por hojas silvestres y pequeñas flores rojas. Todo ello estaba unido a través de unas luces blancas que se apagaban y encendían e iluminaban el camino y el edificio. Pasamos a través de la calzada admirando toda esa decoración y entrando en el inmueble.

Dentro había una chimenea con luces rojas en su interior y unos troncos simulando que estaba encendida y en la repisa había velas rojas y verdes encendidas, ramas de abeto decoradas con los mismos lazos rojos que los matorrales del exterior y varios calcetines largos colgados. Al lado de la chimenea había un abeto ornamentado en sus ramas con bolas rojas, guirnaldas plateadas y algunas figuras navideñas, en la punta del pico una estrella y bordeándolo todo un hilo de luces rojas y verdes. En la otra esquina de la habitación había varias sillas también adornadas con motivos navideños y una mesa en el centro con varias piñas decorativas artificiales y un plato con polvorones hechos con harina de arroz de distintos sabores: chocolate, frutillas y almendras. Y en la pared opuesta de la entrada se encontraba un mostrador con la misma temática decorativa y una sonriente chica vestida de rojo que nos dio la bienvenida.

— ¡Buenos noches, entrenadores! ¿En qué os puedo ayudar?— preguntó sin desdibujársele la sonrisa de la cara.
— Quiero apuntarme al evento del amigo secreto, ¿aún estoy a tiempo?— le respondí inseguro.
— ¡Llegas a tiempo! Quedan diez minutos para que se acabe el tiempo de inscripción. ¿Me puedes decir tu nombre, dirección y un teléfono de contacto?
— Sí, está todo aquí— le dije entregándole mi pokedex con los datos que pedía y los apuntó en una hoja que había sacado de un cajón.
— Si no tenéis prisa os podéis sentar en esa esquina— nos sugirió señalando los sillones—. Supongo que en quince minutos ya habremos terminado de realizar el sorteo y te podremos informar de cuál es el nombre de la persona que te ha tocado y ya le podrás dejar el regalo que quieras.
— Sí, de acuerdo, esperaremos aquí, ¿no os importa chicos?— me giré esperando la aprobación de Natsuki y Riku.

Los dos asintieron y nos sentamos juntos en aquellas cómodas sillas con respaldos de espuma. También cogí varios polvorones que me fui metiendo en la boca uno detrás de otro hasta que Natsuki me dio un codazo haciéndome entender que dejara de comer aquello. Al rato salió un hombre con una larga barba blanca de detrás de la puerta que había en el mostrador y le dio una lista a la chica.

— ¿Eras Mecawuento verdad?— preguntó buscando en la lista—. La persona que te ha tocado se llama… Aquí está, GigaLechu.
— ¿GigaLechu? ¿De qué me suena ese nombre? ¡Ya sé! Lo vi en la televisión luchando contra Anna cuando yo estaba en Pueblo Agab. Me acuerdo porque me llamaron la atención los colores de sus pokémon… ¡Ya sé que puedo regalarle! Pero necesito hacer una llamada…
— En esa esquina hay un teléfono— informó la chica señalando el lado izquierdo del mostrador.

Le agradecí amablemente y me dirigí al teléfono para llamar al Profesor Fiboll esperando que lo pudiera coger. A los tres tonos alguien descolgó el teléfono, para mi satisfacción.

— ¿Quién es?— preguntó la voz del profesor.
— Hola profesor, soy Mecawuento.
— ¡Oh, así que eres tú! ¿Cómo te va?
— Muy bien, profesor, seguramente mañana tendré mi primera medalla.
— ¿Así que ahora estás en Ciudad Ilusión? Si vas atrasado, Akane y Daiki ya tienen la medalla de allí.
— ¡¿Qué?! Bueno, no te había llamado para hablar de esto. Profesor, ¿Tu amigo de la granja de los Charmander no tiene ninguno con un color raro?
— ¿Con un color raro? ¿Te refieres a variocolor? Sí, supongo que sí que tendrá alguno.
— No, no, variocolor no, sino un color especial.
— Pues no lo sé. ¿Necesitas un Charmander? ¿Qué le ha pasado al Charmander que te di?
— El Charmander que me diste está bien. Este otro Charmander lo necesito para hacer un regalo. Verá, es que hay un evento de regalarle algo a otro entrenador y había pensado en un regalo así.
— Ya entiendo. Llámame en cinco minutos— dijo colgando. A los cinco minutos volví a llamarle—. Tienen un Charmander negro con la parte del vientre azul. Curiosamente, es hermano del que tú tienes y tiene como movimiento huevo mordisco.
— ¡Es Perfecto! ¿Me lo podría enviar?
— Bueno, el problema es ese, me han dicho que vale veinte mil monedas, ¿las tienes?
— ¿Qué? No… ¿No podría hacer algo usted?
— Yo ya te di tu primer pokémon. En fin, mete la pokédex en la ranura que hay en el teléfono para pasarme tus datos, según la información que hayas obtenido podría pagarte yo ese Charmander.
— De acuerdo— dije sacando la pokédex y poniéndola en la ranura que me había dicho—. ¿Y bien?—dije después de un rato en silencio.
— Espera, aún están descargándose los datos. Ya están. Has visto 88 pokémon. Vaya, son bastantes, está bien, te pagaré ese Charmander, en diez minutos lo tendrás en el poketransportador de allí, estate atento.

Me volví a sentar en la silla junto con Natsuki y Riku a esperar el deseado pokémon. Al rato, el poketransportador empezó a iluminarse y apareció una pokéball con una nota con mi nombre y la firma del Profesor Fillol que rápidamente fui a recoger y volví al mostrador para entregarle a la chica el regalo para GigaLechu.

— ¿Quieres escribirle una nota a tu amigo secreto?— me preguntó—. Te puedo dejar una hoja de carta para ello.
— Bueno, no soy bueno en estas cosas…
— Anímate chico, siempre vienen bien unas palabras de alguien desconocido.
— De acuerdo. Le escribiré algo entonces.

Entró a la habitación contigua por donde había aparecido el hombre anteriormente y salió con una hoja que tenía impresos dibujos de regalos y de copos de nieve y me la entregó. Una vez terminada de escribir la leí para mí antes de entregarla.

“Para GigaLechu,

Tú no me conocerás a mí, y, de hecho, yo solo te conozco de haber visto tu combate contra Anna en el Gimnasio de Ciudad Ilusión, pero me llamaron la atención el color de tus pokémon. Dentro de esta pokéball hay un pokémon con un color especial, como los que tienes, espero que te guste y os podáis llevar bien. Es hermano de un pokémon mío, o eso me han dicho, así que espero que si algún día nuestros caminos se cruzan podamos disfrutar del encuentro.

Espero que te vaya bien en tu camino como entrenador pokémon. Un Saludo.”

La releí tres veces antes de ponerla en un sobre que había en un montón en el mostrador y la deje junto a la pokéball.

— ¡Gracias!
— Una pregunta, ¿cuándo recibiré yo mi regalo?
— Gran pregunta, ahora estamos avisando a todos los entrenadores a través del teléfono de contacto que nos dejaron y tienen quince días para entregarnos el regalo para su amigo invisible. Así mismo, cuando tengamos tu regalo te localizaremos en el teléfono que dejaste, así que puedes irte tranquilo.

Agradecido por la atención, salimos del edificio y fuimos camino a casa de Riku. Mañana tenía que ser el día donde conseguiría mi primera medalla.


Pokémon entregado:

Spoiler

Charmander
Nivel: ¿?
Ataques:
— Mordisco (movimiento huevo que sabe Charmander)
— Puño fuego (movimiento tutor)
— Ascuas
— Pantalla humo
#22
Capitulo de evento 3: A gift to you!

(Este cap está ubicado luego del cap 19: Los hermanos sean unidos. Parte 2)

A Gift to you

Alex se encontraba en el CP a la espera de los resultados de hermano Charmander y Luxio, tanto tambien de sus pokemon Zorua, Gastly, Charmander, Litwick y Shinx. Miraba pensativo el huevo en su mochila cuando Joy salió empujando una carretilla seguida de Chansey empujando otra por detras. En la de Joy estaban Zorua y Shinx reposados y el resto del equipo en sus pokebolas. La carretilla de Chansey estaba ocupada por Luxio y hermano Charmander.

Alex: Enfermera!

Grito Alex corriendo hasta ella. Joy le dio una seña de que todos se encontraban bien.

Joy: Descuida, todos tus pokemon junto con Charmander y Luxio estan en plena forma. Simplemente estaban abatidos por el cansancio.
Alex: Uff.. es bueno escuchar eso.

Alex tomó las tres pokebolas y las arrojó para sacar a sus pokemon. Charmander, Gasly y Litwick rebosaban de energia. Los hermanos Charmander se juntaron e intercambiaron sonrisas llenas comilos amplios.

Joy: Parece que el tratamiento tuvo mucho exito.
Alex: Enfermera Joy.. sobre Luxio..

Joy lo miró intrigada. Iba a preguntar sobre Luxio por que no resultaba ser pokemon de Alex cuando Luxio habló para sorpresa de ella.

Luxio: Humana...
Joy: AH!?...
Alex: Sobre eso... Luxio es.. se trata del lider de esa pandilla pokemon de ayer.
Luxio: ...
Shinx: *interrumpe la discución* Hermano Luxio delincuente pero no malo.

Joy abrió los ojos de par en par, ahora resulta que Shinx hablaba.

Alex: Ejem... sobre eso.. Shinx y Luxio son hermanos.
Luxio: Humana... debo pedir disculpas.
Joy: Veo que hablas bien el idioma humano... aunque...
Luxio: ... Se que hice mal en esos alborotos. Pero lo he hecho para proteger a los pokemon abandonados.
Alex: Resulta que muchos pokemon que habian sido desterrados de su hogar o fueron abandonados terminarón en el bosque. Luxio solo trató de darlesseguridad.
Joy: Entonces *suspira* no dudo de tus intenciones pero tampoco es justificación para atacar las ciudades.
Shinx: Hermano Luxio lo siente. Luxio esta arrepentido.

Luxio baja la mirada sin saber si sentir rabia o verguenza.

Joy: La verdad, mientras prometas no seguir dando problemas te puedo prometer que el CP se encargará de esos pokemon abandonados y trataremos de que vuelvan a su hogar. Despues de todo esa es nuestra labor.
Luxio: ... me encargaré de llevarme a mis compañeros a un lugar seguro.
Alex: Seguiras siendo lider de pandilla?
Luxio: No conozco otra cosa. Aunque puedo tratar de llevarme bien con los humanos.
Joy: Ejeje. No creo que mas sea necesario. Puedes llevarte bien con los humano sin necesidad de ser pokemon de nadie.
HCharmander: CHaaarmandaar!
Joy: Que dices?
Alex: Hermano Charmander... que tratas de decir?
Shinx: Charmander dice querer tratar de ser pokemon entrenado.
Alex: Quieres unirte al grupo junto a tu hermano? Al fin te decidiste!?
Charmander: Char!

Alex y Charmander estaban emocionados. Hermano Charmander cruza sus brazos y da un gesto de negativa. Alex y Charmander se desilusiona.

Luxio: Parece que quiere en realidad competir contra su hermano.
HCharmander: Charmaandaaar! char char!

Hermano Charmander asiente. Joy luce un poco desanimada.

Joy: Nosotros no tendriamos problema en buscarte un entrenador. Aunque.. no creo que el profesor pokemon de aqui encuentre algun novato a tu altura. Ya que los que se entregan son generalmente pokemons recien atrapados y casi bebes.
Alex: Hum... en ese caso.
Joy: ...?
Alex: Escuché de un evento que se celebrará pronto para Navidad. Eso permitiría dar con el entrenador perfecto para Charmander!
Joy: Bien, en ese caso adelante.

Dijo Joy con una sonrisa en su rotro.

Alex se alejó dirigiéndose hacia una de las computadoras del centro. Cargando a Charmander y su hermano.

Alex: Hermano Charmander, creo tener en mente al entrenador perfecto para ti.
HCharmander: Charmndeeeer!
Charmander: Char char...
Alex: Je, se que sientes molestia en despedirte de tu hermano. Pero quizas te enfrentes a él en un futuro... quizas como un par de Charizards.
Charmander: Charmander.

Ambos hermanos chocarón las patas en un saludo triunfal y declarndose rivales. Alex accedió a la PC e hizo introdución a la sección del evento A Gift To You. Un escaner analizó a hermano Charmander y registró sus datos. Alex procedió a escribir un mensaje de regalo que iría adjuntado a Charmander.

El contenedor donde se poso HCharmander comenzó a brillar y Charmander comenzó a se integrado a la pokebola del sistema. Antes de despedirse los Charmanders se despidieron.


Charmander: Hermano...
HCharmander: No te pongas a llorar...
Charmander: Nhaa.. solo queria decirte que la proxima vez, te daré una paliza.
HChamander: No si te la doy yo primero. Jeje.
Charmander: jajaja.....

Hermano Charmander se dió media vuelta para no alargar las cosas y se dejó atrapar. La pokebola desapareció tras un destello azul. Alex dió el boton de enviar y Charmander salió despedido en el sistema hacia su nuevo entrenador.

La carta adjuntada iba en destinatario a Albert Hitori.

Carta

Saludos, Albert. Creo que para el evento tengo el pokemon ideal para ti. Charmander resulta ser hermano del mio y no tengo duda de que en tus manos será un gran pokemon. Espero que alguna vez podamos enfrentarnos juntos. Pero hasta entonces estaremos entrenando duro, al igual que ustedes. Cuida bien de Charmander...
Eh bueno nada mas... no tengo idea de que se escriben estas cosas.

...Entrena duro!

Alex



El mensaje junto a Charmander llegaron hasta la casilla de Albert esperando por ser abierto...

¿Fin?


Reporte: Regalo para Teos (Albert Hitori)

Pokemon regalo:

Charmander

Hermano gemelo de Charmander de Alex. Resulta ser muy orgulloso pero de buen corazón.

Habilidad: Mar Llamas

Nivel: 15
Exp: 000%

Movimientos:
-Arañazo
-Ascuas
-Pulso Dragón (Mov. Huevo)
-Pantalla Humo





#23

Kapitel Especial de Navidad l - Continuación.

Kapitel Especial de Navidad l - Continuación.

Aclaración: La primera parte de éste especial está posteada en Tú Aventura. Espero no haber roto ninguna regla por esto (?) (Y sí, lo siento, pero debes leer esa parte del capítulo para saber qué pokemon es e.e)
A Gift To You!

Apagué el ordenador y fui camino a la recepción, para entregarle mi obsequio, pero cuando llegué al mesón ella ya no estaba. Lógico. Mañana era víspera de navidad y apuesto a que tiene un montón de cosas qué hacer.

Pensando en esto y en varias cosas a la vez, fijé mi mirada en una cajita con una especie de buzón al lado. La cajita contenía un montón de cartas en blanco y el buzón ponía “A Gift to You”. Tomé una de las esquelas, un lápiz amarrado al buzón y redacté.
Cita:

“Estimado Davuxz:

Al igual que tú, me encuentro en un viaje por esta región, muy lejos de mi casa, y sé la nostalgia que debes sentir en estos momentos. Me gustaría regalarte un trocito de ese espíritu navideño a través de este presente. Espero te guste, algo me dice que tú le vas a gustar mucho a él. ¡Felices fiestas!

Con mucho cariño, tu Amiga Secreta”



Resumen

Pokemon Obsequiado:

Porygon
Objeto:
Carta
Moveset:
- Placaje
- Conversión
- Doble Rayo
- Psicorrayo

*El movimiento subrayado es el aprendido por Tutor (?)
** Perdón por ser tan mala armando estas cosas (uvu;)/


Gracias +Nero n.n

#24

Capítulo 23: Watt.

Capítulo 23: Watt.

Bueno, este capítulo va después de un capítulo que aún no he terminado, que va justo después del festival Folclore Odisea (sí, hace mucho que no escribo nada u.u).

Sin más os dejo el capítulo y luego una pequeña aclaración.

Capítulo
Tras guardar la extraña piedra en la mochila me senté en un tronco que había cerca de la hoguera y observé a Delta y Auri bailar a su alrededor, yo estaba demasiado cansado como para seguir y Enzo se sentó a mi lado aparentemente igual de cansado.

-Una noche mágica.- Mencioné.
-Totalmente, ¿quién iba a esperarse semejante regalo? ¡Un pedrusco ni más ni menos!- Dijo mi compañero mirando su piedra de color azul.
-Bueno, intentamos rescatar otros pedruscos también, seguro que en este pueblo adoran las piedras.- Respondí entre risas.

Continuamos hablando por un rato hasta que una señorita de buen ver se acercó hasta nosotros.
-¿Puedo ayudarte en algo?- Pregunté mientras ella se acercaba.
-Busco a Lechu, me han dicho que estaría aquí en la hoguera y algo me dice que es uno de vosotros.- Dijo ella alegremente.

Su rostro pálido irradiaba serenidad. Con sólo mirarla a los ojos me sentía más tranquilo y animado, pero al mismo tiempo frágil. Estaba hipnotizado, cautivado por su belleza y no había dado ni cuenta. Enzo me sacó de mi lapsus chascando los dedos en mi oído.

-Eh, sí, perdona. Yo soy Lechu, ¿qué se te ofrece?- Comenté haciendo halago de mi galantería.
-Ya tenemos los resultados del amigo secreto, en este sobre encontrarás el nombre de la persona a la que tienes que regalar.
-Ah, sí sí.- Dije sin pensar. -Espera, ¿qué? ¿De qué me estás hablando?
-El amigo invisible al que te apuntaste.- Respondió ella extrañada.
-Yo no me apunté a nada.- Dije confuso.
-Pues tu nombre está en la lista y dudo mucho que haya otra persona aquí que también se llame Lechu.- Mencionó ella sarcástica.
-Mi padre se llamaba Lechu.- Respondí entre dientes mientras cogía la carta. -Vale, ¿y qué tengo que regalar?
-Normalmente se regalan pokémon, pero algunos años hay raritos que ayudan a que un pokémon de su amigo invisible aprenda nuevos ataques porque posean un ejemplar de la misma especie con ataques raros.- Se limitó a decir antes de irse.

Abrí la carta y encontré la información de mi amigo invisible, incluida una lista de las cosas que le gustaría recibir y entonces vi algo que yo tenía y que podía gustarle.

Caminé en círculos, cerca de la enorme hoguera que me ofrecía luz para buscar a mi amigo invisible. Saqué a Padme de la pokéball para que me ayudase a buscar con su olfato y finalmente lo encontramos.

-Hola.- Saludé de forma alegre. -Eres Seeve, ¿verdad?
-Sí.- Respondió él mientras se ponía en pie. Estaba acompañado de otras dos personas que curioseaban en la conversación, pero no les presté atención.
-Soy tu amigo invisible y vengo a darte tu regalo.- Dije mientras me llevaba la mano al pelo y sacaba a Padme de detrás de mi cabeza.
-¿Un Pikachu?- Dijo confuso. -Pero yo ya tengo a Ikeen.- Continuó liberando un Pichu del interior de una pokéball.


Me agaché para mirar al extraño Pichu de orejas verdes.
-En tu lista de deseos figuraba que querías que alguien enseñase a tu amigo nuevos movimientos y por suerte para ti Padme sabe usar Sorpresa y Placaje Eléctrico, y cuando acabemos tu Ikeen también sabrá usarlos.- Comenté fervientemente.
-¿Y alguna vez has sido tutor de movimientos?- Preguntó curioso.
-Pues ahora que lo dices... No. Pero no puede ser tan difícil.- Me limité a responder.

Le dije a Padme que intentase enseñar a su compañero los ataques Placaje Eléctrico y Sorpresa. Seeve y yo nos sentamos a charlar mientras observábamos a nuestros pokémon hablar, gesticular e intentar realizar los ataques. Padme intentaba explicarle paso por paso el Placaje Eléctrico a Ikeen, primero liberaba chispas por los mofletes, luego los repartía por todo el cuerpo, seguidamente empezaba a correr y eso hacía que las partículas eléctricas se agitasen más y acumulasen más watios.

Vimos al pequeño Pichu intentarlo en varias ocasiones sin éxito. A veces las chispas se separaban de su cuerpo como en un impactrueno, otras veces simplemente se apagaba. Pero finalmente logró dominar la técnica y luego vino el ataque Sorpresa, que fue mucho más sencillo de aprender.

-Bueno Seeve.- Procedí a despedirme. -Espero que te haya gustado, eres libre de conservarle los dos movimientos, sólo uno o ninguno. Espero que nos volvamos a ver algún día en la liga de Odisea.

Nos despedimos y me di media vuelta para volver junto a Enzo, pero había otra persona más junto a él. Era mi amigo invisible y se presentó como Mecawento. Hablamos durante un rato, al parecer había visto mi combate contra Anna y él iba a enfrentarse a ella al día siguiente.
Le deseé mucha suerte para el enfrentamiento y me dispuse a abrir la pokéball que me había regalado, y de su interior salió un pokémon que me sorprendió gratamente.


Explicación
Decidí darle los movimientos porque de la lista era lo único que tenía realmente accesible. Me hubiera gustado darle un pokémon y enfocar el capítulo de otra manera (una que relaciona en cierta manera las odiseas de todo el mundo) pero no ha podido ser. Espero que te gusten los movimientos, que son huevo en lugar de tutor (Placaje Eléctrico es Especial realmente) pero era lo más parecido que tenía a mano y supuse que no te importaría. En fin, espero que te guste y feliz Navidad a todos.
Firma excede los 500px de altura

Mi odisea
Equipo:












-Godzilla (Hembra)
Nv. 9, Exp: 50%
Malicioso, Destructor
Absorber

-Merry (Hembra)
Nv. 8, Exp: 0%
Placaje, Desarrollo
Látigo Cepa

-Padme (Hembra)
Nv. 7, Exp: 25%
Placaje Eléctrico, Sorpresa,
Impactrueno y Encanto

-Onii-Chan (Macho)
Nv. 9, Exp: 0%
Superdiente, Doble Patada,
Picotazo y Foco Energía


Objetos:
- MT Psíquico.
- 850 Monedas.
- Medalla Ilusión
#25

Capítulo de evento: Mala suerte y regalos.

Capítulo de evento: Mala suerte y regalos.


Spoiler
El día ero lo más agradable, ya el festival había terminado y todo estaba un poco más tranquilo ahora. Munchlax y yo estábamos en la enfermería del centro Pokémon, esperando aún por saber cómo se encontraba Cubone ya. El gordinflón estaba dormido, con la cabeza recostada sobre mis piernas. Les voy a decir que si alguna vez tienen la oportunidad de que un Munchlax se duerma sobre sus piernas, huyan, huyan, lo más rápido posible y no miren atrás.

Ya tenía la pierna adolorida, pero por más que trate de quitármelo, el tipo pesaba mucho. Y si a eso le contábamos que sus ronquidos parecían una ametralladora, bueno, no era un buen resultado.

De verdad que maldigo mi suerte.

Traté de despertar varias veces a Munchlax, pero el tipo dormía más que mi tío Pancho borracho luego de navidad. Y eso era bastante. El sujeto sedormía y no volvía despertar en días. Una vez incluso creímos que estaba muerto y lo velamos. Cuál fue nuestra sorpresa cuando el tío Pancho salió del ataúd pidiendo más cerveza… y bastante oportuno el sujeto, en una hora más lo íbamos a incinerar. Se puede decir que la suerte de la familia es hereditaria. Pero de ese cuento a los demás familiares nos tocó la peor parte: No pudimos gozar de su herencia multimillonaria. Sigo diciendo que debimos haberlo cremado igual, total, nadie se iba a enterar.

En fin, el punto es que Munchlax dormía bastante y yo me lo quería quitar de encima para ir al baño, desde hace horas que me hacía pis y no podía ir.

Justo cuando pensé que todo estaba perdido y mojaría mis pantalones, recordé algo que podía sacarme de esta situación. Había visto una vez en Stars Wars que la gente podía manipular a los demás con el poder de la fuerza. Nunca era tarde para iniciarse como Jedi ¿verdad?

Con mis manos en frente a Munchlax hice como si estuviera tratando de controlarlo con unos hilos imaginarios, como si fuera una marioneta, mientras cerraba mis ojos para mayor concentración y forcé todos los músculos de mi cara para mejorar el poder de la fuerza. Lo más seguro es que todo eso fuera inútil, y justo ahora tuviera la cara de alguien que va el baño por primera vez luego de duras una semana estreñido, pero no importaba. Sabía que podía, había visto en la película que todo estaba basado en hechos reales, así que tenía que poder.
? ? ? ?: He… ¿Qué estás haciendo? – Preguntó una voz femenina con un tono ligeramente incomodo-

Me llevé el susto de mi vida. Gracias a Dios, de verdad no estaba tratando de hacer caca, o se me hubiera salido todo del tiro. Lamentablemente si me estaba haciendo Pis y… bueno, ya no necesitaba ir. Bajé mis manos y abrí los ojos lentamente, ya más avergonzado que asustado, y descubrí a la enfermera Joy frente a mí, viéndome como quien ve a un retrasado mental.

¿Ya comenté sobre la pésima suerte de mi familia, verdad? ¿Sí? Bueno, lo recalco, en mi familia tenemos muy mala suerte.

Albert: Bueno… yo… ¿qué tal está Cubone? –Le cambié el tema rápidamente-

La enfermera Joy soltó un suspiro.

Enfermera Joy: Se salvó, aunque eso no quiere decir que este en muy buenas condiciones. Necesitará quedarse unos días más aquí en rehabilitación… pero ya puede recibir visitas.

La oración “pero ya puede recibir visitas” debía ser algún tipo de conjuro mágico, al estilo “ábrete sésamo”, para despertar a Munchlax, porque el gordito se levantó de un salto y salió corriendo hacia la enfermera Joy. “Claro, justo cuando me hago pis y te necesito para que me cubras la mancha ¿te levantas verdad?” Pensé molesto mientras trataba de alguna manera cubrirme la mancha. Fuera de juegos, se notaba que el pequeño Munchlax estaba bastante preocupado por su amigo.

Enfermera Joy: Bueno… si quieres tú también puedes venir –dijo como quien no quiere la cosa-… aunque te sugiero que primero te vayas a cambiar los pantalones esos… se ven un poco sucios –Culminó mientras se marchaba con Munchlax-

Con la poca dignidad que me quedaba, me marché rápidamente de la sala de emergencia. Igualmente me sentía con mucha fortuna, era muy temprano como para que ya hubiera gente en el Centro Pokémon, así que nadie más me vería aparte de la enfermera Joy.

O eso creía, hasta que vi que la recepción del Centro Pokémon estaba atestada de gente que iba de un lado a otra a toda velocidad. Mi suerte no podría ser peor.

Anciano: ¡Pero miren, si es el joven que salvo al festival! –Le escuché gritar al hombre que ayer había mandando toda la aldea a matarme y luego hizo que me adoraran- Ven, ven por aquí -Antes de que pudiera decir algo el aldeano jaló de mi brazo y me llevo hacia una pequeña tarima que habían montado en el centro Pokémon - ¡Miren señores es Albert, el entrenador que salvo nuestro festival!

Todos dejaron de hacer lo que hacían y voltearon su atención hacia nosotros. Hubo un momento de silencio y de repente, todos estallaron en risas.

Chicos: ¡Miren, se orino en los pantalones! –Se burló un crió-

Chica: ¡Que perdedor! –Continúo una muchacha muy guapa-

Anciano: ¡Dejen de burlarse! ¡Pudo haber parecido un marginal todo el día de ayer, pudo haberse caído en medio de la ceremonia, puede estar orinado en los pantalones justo ahora, pero aun sigue siendo nuestro héroe! –Gritó- Aunque sea bastante patético –Susurro al final. Logré oírlo-

Como había dicho antes, maldigo mi suerte. Antes de recibir más humillación, me solté del brazo del anciano alcalde y salí corriendo hacia donde estaban las habitaciones del Centro Pokémon, más exactamente, hacia la mía. Por suerte, sería justicia, mis compañeros de cuarto no estaban presentes… aunque muy seguramente habrían estado en mi acto de humillación pública.

Suspiré pensando que si existiera un record a la peor suerte del mundo, yo estaría muy cerca de ganármelo, seguro. Tomé una ducha para tratar de olvidar mis penas y cuando terminé, me vestí con una chaqueta negra que llevaba abajo una franela blanca, y con unos pantalones negros y zapatos del mismo color.

Me tiré en la cama, sin intenciones de querer salir. Desde que había llegado a este pueblo no había tenido más que mala suerte, más que la maldición de mi familia, comenzaba a creer que alguna fuerza en el pueblo estaba contra mí. Incluso creía que había estado mucho mejor encerrado en ese mundo de ilusión, aun cuando trataban de matarme.

Durante mi profundo lamento, el celular sonó. Conteste inmediatamente.

? ? ? ?: ¿Hola? –La voz del otro lado era bastante aguda, posiblemente de una chica. Tenía un ligero tono de irritación- ¿Hablo con Albert Hitori?

Albert: He…. Sí –Respondí un poco tímido. Creí haber reconocido la voz de la chica que me hablaba. Era la encarga de la guardería que tanto me odiaba. Desgraciada suerte-

Encargada de la guardería: ¡Tú! –Gritó molesta. Me provocó responderle “Yo”, pero me aguante- ¡Tu Pokémon nos dejo una cría aquí! No sé cómo no nos dimos cuenta antes... ¡Pero no nos haremos cargo de él, idiota!

Siguió gritando muchas cosas más, alguno que otro improperio, pero yo aleje el celular de mi oído para no escuchar nada. Justo cuando me pareció que se le paso su furia, acerque otra vez el teléfono para hablar.

Albert: Esta bien, ya sabes adonde enviarlo –Le dije y seguido, le corte la llamada-

Otro Pokémon más en mi equipo, perfecto, como si ya no tuviera suficientes. No era que me molestara, pero es que ya eran muchos y no podía dedicarles el mismo tiempo a todos. Y una cría, necesitaba que le invirtiera mucho tiempo para que pueda crecer saludable, y justo ahora ya todos mis Pokémon estaban en un nivel “intermedio”, dejando de lado a los más pequeños, no podía hacerme cargo de otro pequeño más, no tenía el tiempo suficiente y eso, terminaría repercutiendo más en el que a mí.

Ya sabía que para la próxima, debía comprarle protección a mis Pokémon cuando fueran a la guardería.

Justo cuando pensaba en que hacer, alguien entro a la habitación.

Ryuu: ¡Eh, hermanito! ¿Ya te limpiaste el orine? –Pregunto en tono burlón. Ahora sabía con seguirdad que me había visto- Espero que te hayas puesto pañales, porque tienes que bajar.

Albert ¿Bajar? Mejor vete al diablo Ryuu, no pienso salir de aquí en todo el día.

Ryuu: No, no, no, a mi no me hagas tu showcito de niño rebelde de mami. Me mandaron a buscarte, así que tienes que venir conmigo –Dijo con cierto tono malicioso mientras se acercaba a mí.

Albert: ¡No, no quiero! –Le grité. Sentí lastima de mi mismo, porque con ese grito de verdad parecía un niño pequeño con un puchero-

No tuve muchas opciones, traté de defenderme con una almohada, pero Ryuu me despojo de ella. Traté de sostenerme de la cama, pero me soltó a punta de cosquillas. Al final, mi hermano termino llevándome arrastrado por el suelo, como si fuera un coleto.

Albert: ¡Esta bien, está bien yo puedo ir solo! –Chillé asustado. Las escaleras estaban cerca ya, y conociendo a Ryuu, me haría bajar por ellas arrastrado-

El líder de gimnasio me soltó con una expresión de desilusión en su rostro. Me levanté y me sacudí la espalda.

Albert: A todas estas ¿para qué me llaman?
´
Ryuu: Van a hacer un evento, una especie de amigo secreto donde regalan Pokémon. Al parecer es una costumbre que se tiene luego de terminal el festival, y el héroe del festival al parecer es quien debe regalar primero –Explicó-

Albert: ¿Qué? ¡Pero yo no quiero regalar ninguno de mis Pokémon! –Le reclamé-

Ryuu: Pues no te queda de otra, hermanito. Si lo rechazas serás declarado enemigo del pueblo, te perseguirán y luego te sacrificaran –Se quedo un minuto en silencio- Pensandolo bien, tienes razón, no puedes regalar a ninguno de tus Pokémon –Agregó, con una sonrisa macabra dibujada en su rostro-

Terminamos de bajar las escaleras en silencio. Yo iba pensando en eso del regalo misterioso. Así que por eso, el centro Pokémon estaba lleno tan temprano hoy, por ese evento. ¿¡Pero a quien se le ocurría algo así!? Yo no quería regalar ninguno de mis Pokémon, eran mi familia, no cualquier objeto que se puede regalar como si nada. Como podían creer que…

“¡Eso es!” Pensé de repente. Si tenía un Pokémon para dar. El que me había enviado la gente de la guardería hace rato. Ese pequeño parece que había llegado en el mejor momento, podría recibirlo algún entrenador novato y hacerse cargo de él adecuadamente. Y yo pensé que tenía mala suerte.

Justo cuando llegamos hasta la atestada recepción del Centro Pokémon, todas las personas centraron sus miradas hacia nosotros. Pude oír algunas risas muy poco disimuladas, pero no me molestaron… sólo me provocaba incinerarlos, pero para nada me afectaban.

Llegamos justo hasta la pequeña tarima donde me habían hecho hacer el ridículo antes. Ahí estaba el anciano alcalde, esperándome con su mejor risa hipócrita.

Anciano: Muchas gracias joven Ryuu –Le dijo amablemente- ¿por qué no será Ryuu el héroe? Este otro inútil da pena –Susurró, aunque lo oí perfectamente. En serio, este viejo necesitaba una lección de cómo ser disimulado y yo estaba dispuesto a enseñársela… a golpes- ¡Muy bien mi querida gente! Estamos hoy reunidos para celebrar un evento muy importante ¡El amigo secreto!... –El anciano siguió hablando, pero yo decidí ignorarlo. Sólo oía: blablablabla.

Me di cuenta cuando el alcalde termino de hablar porque me tendió una especie de tabla.

Anciano: Coloca tu nombre y apellido ahí –Ordeno de mala gana-

Como me lo pidió, anote mi nombre y apellido en una casilla de texto que estaba abierta en la tableta, una vez termine el anciano se la llevo. Me di cuenta que todos debajo de la tarima, estaban colocando sus nombres también en unas tabletas que le facilitaban algún tipo de asistente.
Paso una media hora mientras todos los presentes se inscribían, y otra más mientras organizaba y agrupaban a las personas. Ese momento fue el que aproveche para sacar al Pokémon que recién había recibido de la caja, usando el sistema de almacenamiento de la Pokedex.

Finalmente llegó el momento de dar el regalo. El alcalde se acerco a mí con un micrófono y me alentó a hablar.

Anciano: ¡Y para abrir el gran evento, comienza nuestro héroe! Desgraciadamente…

Albert: Bueno… -dije un poco tímido- A mi me toca regalarle a… Abdy Laya –Pasaron unos minutos, hasta que de entre los espectadores, un chico de pelo castaño y tez blanca, además de bastante bajito, y que aparentaba mi edad, se hizo notar, caminando hacia la tarima.

Abdy: Soy yo –Termino por decir el chico, mientras se montaba en la tarima y se colocaba cerca de mí-

Analice al chico rápidamente con la mirada. No tenía mucha pinta de ser un entrenador Pokémon experimentando, más bien parecía alguien mucho más nuevo que yo. Era la persona ideal que mi amigo necesitaba.

Albert: “Bien se supone que tenga que decir unas palabras ¿no? Y con lo malo que soy yo para estas cosas” –Pensé- Bien Abdy, mi presente para ti será un Pokémon con muchas capacidades y un potencial único. Es el hijo de mi compañero más fuerte, y seguramente a heredado todas sus habilidades, al igual que su singular carisma –Tomé una pausa- Espero que él y tu se lleven muy bien. Cuídalo, confió en que sabrás entrenarlo correctamente porque veo mucho potencial en ti, seguro serás un muy buen entrenador. Espero que algún día podamos batirnos es un duelo… y que mi Heracross y su hijo puedan pelear, para saber quién es el más fuerte.

Una vez terminado mi discurso, le entregue la Pokeball de Heracross Junior, confiándole la responsabilidad de la cría.

Luego de que hiciera la apertura, le tocó a Abdy hacer su regalo. Y así continuo sucesivamente… Yo por un lado despeje mi mente e hice como si no estuviera ahí. Solo quería irme rápidamente… aunque no podía. A mí también me aguardaba un regalo, despues de todo.


Regalo
Spoiler
Nv8
Sexo: Masculino
Objeto: Ninguno
Tipo: Bicho/Lucha
Habilidad: Enjambre
Ataques:
-Aerial Ace// Golpe aéreo (Aprendido del Heracross original)
-Fury Cutter// Corte furía (Movimiento por tutor)
-Rock Blast// Pedrada (Aprendido del Heracross original)
-Counter Attack//Contraataque (Aprendido del Heracross original)


@Abdy Sé que no es exactamente lo que tu querías... pero la verdad, me parecio un buen Pokémon para ti. No es feo, pero tampoco "hermoso" como lo que quería. Pero me pareció la mejor elección, ya que estas en el rol de policia, necesitas algo robusto y con poder que te salve de situaciones dificiles y para eso tendrás a este Heracross en tu equipo.

Espero que mi regalo no te desilusione y que no creas que Corte Furía es un movimiento inutil, puedes sacarle mucho provecho, usalo con inteligencia xD.

PD: Espero que el cap de evento te cause gracia. El final esta un poco apurado porque lo hice sobre a la marcha, lo siento u_u


Spoiler


#26
Muy bien, chicos y chicas, en vista de que no me he expresado bien en las aclaraciones y algunos directamente no las recordaron del todo al momento de postear, vengo a mencionarles ciertas cosas:

  1. El movimiento extra que se puede entregar es huevo o tutor a elección de quien entrega el pokémon. En pocas palabras, el amigo secreto es quien arma el moveset (no se preocupen del nivel, si deciden no ponerlo quedará por default el mismo del inicial de quien recibe).


  2. Los pokémon que nacen por huevo lo hacen al nivel cinco; sin embargo, acá pueden poner un pokémon de nivel mayor a entregar y aun así darle un movimiento huevo o tutor.


  3. Si el pokémon que reparten ya conoce un movimiento huevo o tutor, ¡no se preocupen! Aún pueden aplicar el movimiento extra sin problemas, pues los otros movimientos son parte del moveset original (el cual también puede incluir MT).


  4. No se pueden repartir huevos, mas sí eclosionarlos en el mismo capítulo en el que entregan (el punto es que el reporte debe tener al pokémon y su set completo).


  5. Por lo que más quieran, desactiven su modo troll y hagan cuenta que el pokémon que regalan es para ustedes, en otras palabras déjenle un buen movimiento aprovechando el ataque extra.


  6. Quienes no incluyan el moveset de aquí al 31 quedan fuera.


  7. Aclaro que lo de arriba no va para todos los mencionados, que cada cual encuentre el punto con el cual se sienta identificado (para más dudas MP).


  8. Al final revelaré los amigos secretos de todos en caso de que algunos hayan estado esperando por el momento [?]


@sly @Abdy @Maxedrox @GigaLechu @Nobuu

Quienes aún faltan por entregar recuerden que tienen hasta el 31. ¡Suerte~!

— What are you doing?
— I'm walking like a skeleton.
— No, skeletons don't walk like that.
— That's how *you* walk.
— No, I don't.
#27

¡Feliz Navidad!

¡Feliz Navidad!

¡Felices fiestas! Navidad es cuando se spamea comer pavo durante 3 días (?) En fin me demoré un poco por cuestiones de tiempo pero por fin puedo postear el evento navideño.

Antes que nada agradecer a Nobuu por el pokemon regalado, si que fue troll de capturar hahaha.
Tengo nuevo avatar :'D, pero en fin posteo mi capitulo navideño:

Ha llegado a la ciudad ♫

Spoiler
Evento de Navidad: Capítulo especial.

Nada mejor que la brisa de verano, refrescante para la piel y el ánimo si se está bajo un radiante sol que asegura un buen bronceado a la moda. El agua brilla desde cualquier ángulo haciendo a uno desear darse un chapuzón con los amigos y amigas, gozando la juventud junto a unos aperitivos para merendar y pasar la noche divirtiéndose en fiesta gozando la noche temperada. Por desgracia esta vez estamos en invierno así que no habrá nada de eso en esta ocasión.

El mismo entrenador, el mismo camino perdido, y la misma paradoja de tiempo-espacio que hace posible estas historias fuera del tema principal. Tal vez un poco más de dilema o suspenso es lo que el destino le depara, o tal vez su tema principal no es posteado aún, de todas formas hoy no era un día cualquiera para él. Con un manto blanco que cubría un camino oscuro por donde pasaban varios transportes, nuestro entrenador llegaba así a una ciudad que lo podría abrigar del azotador frio que hacía desde donde venía.


Davuxz: Sigo sin poder creer que aún con este radiante sol haga mucho frio. ¡Pareciera que estoy dentro de un refrigerador! – Dijo mientras se frotaba los brazos con sus manos con una postura encogida – Nunca más vuelvo a pedir direcciones por un atajo.


El frío seguía azotando y el calor seguía molestando. Esconder los brazos fuera de las mangas y ponerlos dentro de la casaca no era una opción, abrigaba en un comienzo pero el sol no tardaba en provocarte devolver tus brazos a su lugar, era una situación horrible y los autos que pasaban por la carretera dejaban una brisa aún más fría por la velocidad, empeorando la situación.

Saltando la parte en la que vio su vida pasar por delante, el pensamiento sobre la vida misma y el frió que llegaba hasta la parte más sensible, pudo llegar a la ciudad a pesar de todo. Sin pensarlo dos veces corrió directamente hacia el centro pokémon en donde pidió prestada la ducha para poder tomar un refrescante baño de agua caliente. Tras cambiarse de ropas a una más cómoda y que lo abrigase más, este decidió seguir por la ciudad en busca de un hotel donde poder dormir cuando se haga de noche, aunque eran recién medio día y decidió dejar esa preocupación para más tarde.

Las calles estaban muy concurridas, con muchos adornos de luces en cada casa o edificio, las personas desbordaban las calles debido al apuro que tenían de llegar a su destino respectivamente. Uno podía perderse fácilmente allí, de eso no hay duda alguna. De todas formas el chaos era absoluto provocando que el entrenador termine en un callejón tratando de respirar y no sentirse atrapado por la multitud.


Davuxz: Entiendo que sea navidad, pero ¿Acaso todo el mundo siempre tiene la mala costumbre de comprar todo a última hora? – Renegaba él mismo. – En fin, no tengo más opción que volver a sumergirme esperando poder llegar a donde pueda descansar.


Desde una perspectiva aérea, se podía ver como el muchacho avanzaba como si estuviese en un laberinto en movimiento, como si fuese un videojuego de hace décadas. Al fin y al cabo él pudo lograr salir en otro lado, respirando de la misma manera como si le faltase oxígeno, aunque para su suerte no quedó exactamente en el mejor lugar de todos. Música fuerte se escuchaba a penas salir de las reforzadas paredes, luces psicodélicas lo cegaban por segundos y un gran letrero que se hacía publicidad directa eran los que indicaban que la noche estaba hecha para pasar el rato en una discoteca. El muchacho no tenía muchas opciones de las cuales elegir, por un lado era entrar y pasar un mal rato debido a su disgusto con ese tipo de lugares y otra era quedarse volver a sumergirse en el chaos de la multitud y salir a su suerte. Creo que la opción era muy obvia.

Sentado al lado del bar oscuro a un lado del lugar, agitando el vaso de un lado a otro sin muchos ánimos, él ignoraba completamente todo el ambiente fiestero y la intensa música vibrante. Parejas de amigos bailando, algunas personas sentadas riendo con sus propias bebidas, unos llegando y otros saliendo, el ambiente era muy movido pero nada parecía llamar la atención de este. Sorbo tras sorbo, se deprimía mas ya que no sabía hasta que hora debía permanecer allí, las calles parecían congestionarse más pero nada lo desmotivaba más que un hombre sollozando de preocupación a cuatro sillas de donde él estaba.


Señor: ¿Por qué la vida es injusta? ¿Por qué? – Se quejaba muy deprimido con una voz mareada y pausando sorbo tras sorbo.


La incomodidad era increíble, poco a poco se escuchaba más fuerte que la música misma. Sabía que no debería, pero el entrenador pensaba más de dos veces en ir a darle conversación, algo que nunca haría por timidez, pero la situación realmente necesitaba calmarse. El bartender, muy ocupado con los pedidos que le daban por un lado de la barra, se detuvo unos segundos de su qué hacer para hacerle señas al entrenador. “Ayúdalo un poco, tener una conversación que requiera toda mi atención me es imposible en este momento” fue lo que por señales y gestos entendió el muchacho. Así que sirviéndose un poco más de la bebida que tomaba, fue a hacerle conversación al desamparado hombre que parecía inconsolable.


Davuxz: ¿Sucedió algo malo? – Pregunto al sentarse a su lado, acomodándose en la silla de altas patas de metal. – Se le ve muy mal.

Señor: ¿Eh? ¿Quién eres tú? – Se volvió hacia el muchacho mientras le fruncía el ceño. – Ocúpate de sus asuntos.


El joven no supo que responder, tenía la cara un poco sorprendida tras esa inesperada reacción, pero no tuvo otra opción más que pararse y retirarse a su antiguo lugar. Al llegar a original asiento por alguna razón el señor seguía sentado a su lado, cosa que este lo había seguido de vuelta con todas sus bebidas en el brazo mientras las acomodaba en el espacio del bar.

Señor: Ya que tanto insistes, lamento lo ocurrido, ando con un problema que me da vueltas la cabeza todo el día. Déjame invitarte una bebida. ¡Bartender! – Decía mientras alzaba una mano para pedir más cosas y con la otra se disculpaba con el muchacho.

Davuxz: No tiene porque, supongo que son cosas de cada uno. No se moleste. – Respondió algo nervioso.

Señor: Contarte lo que me pasa sería muy aburrido, pero desde que tú te acercaste lo haré así que presta atención. – Decía mientras daba pequeñas pausas para beber. – Dirijo un negocio muy popular en esta ciudad, lo cual me hace un hombre muy ocupado. Y aunque no lo creas olvide completamente que hoy era navidad.

Davuxz: Entonces… ¿Me dice que olvido comprar regalos? – Dijo un innecesario gesto de sorpresa.

Señor: Pues sí, y ando muy desesperado. – Sollozaba el señor mientras se servía más bebidas, intentando apagar la pena.

Davuxz: ¿Pero no es cuestión de solamente irle a comprar algo que le guste? No lo veo algo tan crítico o difícil. – Respondió mientras le daba palmadas en la espalda tratando de animarlo.

Señor: Tú no conoces a mi hija. Ella no es una chica cualquiera, ella es entrenadora pokémon y me pidió exclusivamente un pokémon que yo mismo haya capturado. Es su idea de un regalo muy especial para su viaje. – Dijo mientras caía rendido encima de la barra junto a los vasos y botellas que había consumido.1

Davuxz: ¿O sea que le avisó con anticipación y aun así se olvidó? – Respondía mientras lo miraba con un gesto de decepción y desacuerdo. – Bueno, aún es temprano, podemos ir a capturar uno.

Bartender: Andan con suerte. – Gritaba el bartender desde el otro extremo de la barra mientras seguía muy atareado con sus mezclas de bebidas para las personas que pedían órdenes. – A una cuadra de aquí hay un parque muy amplio donde a veces suelen haber pokémon, no es mucho pero es peor que nada.

Señor: ¿Está seguro? – Preguntaba muy esperanzado.

Bartender: Desde que todos están comprando regalos materiales en tiendas, dudo mucho que haya tantas personas descansando en los parques. Es navidad señores. – Agregó.
Señor: No hay tiempo que perder.


La noche empezaba a caer en la ciudad reloj se emocionaba a que den medianoche para empezar la festividad. El señor se tomó todas las bebidas de un solo golpe como si su vida dependiese de ello y agarro al muchacho desde su mochila, arrastrándolo con él sin el consentimiento de este derramando su propia bebida. En unos segundos llegaron al parque que le había mencionado aquel bartender y trataron de apurar las cosas.


Señor: A ver, ya estamos aquí. Que empiece la magia. – Decía muy agitado y sentándose sobre una banca cerca de allí. – Aunque, ¿Has considerado en vender a tus pokémon?

Davuxz: ¿Disculpe? – Dijo ligeramente enojado. – ¿Realmente me acaba de preguntar eso?
Señor: Cierto, lo siento. Ando muy desesperado, ya no se ni lo que digo. Aunque…

Davuxz: No. – Dijo seriamente mientras se inclinaba para atrás. – ¿A pesar de lo que dijo supongo que espera que lo ayude verdad? Bueno, es feo quedarse sin regalo en navidad.

Señor: Lo lamento, gracias por la ayuda. – Se disculpó mientras se levantaba un poco mareado. – Ahora capturemos antes de que me desmaye de tanto que tomé.

Davuxz: Usted no tiene remedio. – Suspiró. – Al menos tenía razón, no hay nadie aquí, todos están en las calles con sus compras de última hora… ¿Señor? ¡Hey!


Miraba a los alrededores tratando de ver algún pokémon entre los arbustos o árboles de aquel parque blanco, ya al volverse para avanzar con el señor se lleva la gran sorpresa de que este se había desmayado en la banca por el cansancio que tenía. Echado como un bebé, babeando todo su rostro y roncando muy alto el sueño le llego a ese señor lo cual dificultaba las cosas para el muchacho que con su palma en el rostro suspiraba por lo ocurrido. Tras palmear sus mejillas, moverlo cogiendo de hombros y llamarlo ligeramente gritando el joven desistió de despertarlo y ya que no había más que hacer, el muchacho abrió su mochila y de esta sacó una manta que usaba en sus viajes para abrigar al desmayado señor en lo que descansaba y esperaba a que reaccione.

Las horas pasaban muy rápido. El frío se intensificaba poco a poco debido a que había menos personas en la calle cada segundo, lo que indicaba que pronto sería la hora especial de esa noche. El entrenador, sentado al lado del señor, se encontraba usando su celular, viendo sus mensajes y mandando respuestas a sus amigos que estaban en distintas partes de la región, saludándolos por la festividad y deseándoles buenos deseos con sus seres queridos mientras que él la pasaba al lado de un ebrio dormilón. La situación desmotivaba a cualquiera que pase una navidad así.

Faltaba no más de una hora para la festividad y el entrenador estaba cerca de congelarse de frío al lado de su cálido acompañante. No había que esperar más, decidió que lo mejor era pasar la navidad en un centro pokémon por lo menos ya que quedarse fuera era muy incómodo. Buscando entre sus cosas, el muchacho sacó una pokebola, la lanzó en el medio del camino pavimentado del parque y de esta misma salía un pokémon con llamas acogedoras que le caían muy bien al entrenador.

Infernape



Davuxz: De eso hablaba. – Dijo al abrazar a su pokémon por unos momentos para recuperar el calor. – Bien Infernape, necesitamos llevar a este señor al centro pokémon. No está herido, solamente está muy cansado como para caminar por su cuenta así que descuida.


Con un brazo en el pokémon y otro en su entrenador, el señor balbuceaba dormido en lo que ambos lo ayudaban a caminar hacia el centro pokémon de la ciudad para pasar allí lo que quedaba de la noche. Caminaron no más de cinco pasos antes de que algo muy extraño ocurriese delante de ellos. La serenidad del parque se vio interrumpida cuando ambos vieron un gran ojo salir delante de ellos mirándolos y detectando cada movimiento que hacían, intimidándolos un poco. El muchacho cargo el solo al señor mientras le ordenaba a su pokémon a ver que sucedía con ese ojo, ya que podría ser algo peligroso lo que tenían en frente. Arrodillándose, Infernape empezaba a emitir unas flamas por todo su cuerpo y se preparaba para saltar hacia el pokémon usando un fuerte ataque. A un segundo de dar su primer ataque un grito desde detrás de ellos lo detuvo, haciendo que tanto el pokémon como su entrenador voltearan a ver que sucedía.

Una jovencita de cabello ondulado color café, vestimenta de acuerdo al clima con colores fríos, de una larga bufanda blanca y de mediana estatura apareció detrás de ellos con una mirada de enojo mientras a su lado estaba un pokémon con rasgos felinos, de color azul y blanco al cual le brillaban los ojos. La chica se acercó caminando a paso rápido hasta donde estaba el muchacho con su pokémon y le empezó a gritar sin cambiar su gesto de enojo que llevaba en el rostro.


Chica: ¿Qué creen que le hacen a mi padre? – Gritaba mientras cruzaba los brazos. – ¿Así que tú eres ese chico que se lo llevo de la discoteca? ¿Qué asuntos tienes con él?

Davuxz: ¿Tú eres su hija? – Dijo muy sorprendido. – Espera, no es lo que crees.

Amice: Me llamo Amice, aunque mis amigos me dicen más Sophie, pero eso es irrelevante. Dime de una vez que sucede o prepárate para una paliza navideña con mi súper Meowstic. Ese Mean Look solo fue un ataque para evitar que huyan.

Meowstic



Muy decidida y confiada de sí misma, la chica de brazos cruzados levantó uno de ellos y chasqueó los dedos muy rápidamente. En ese momento Infernape empezó a flotar en el aire sin poder escapar por más que se moviera, estaba atrapado dentro de un ataque psíquico de aquel felino oscuro. El muchacho se dio cuenta que ella no jugaba así que trato de calmarla lo más posible hablando amablemente mientras sentía un poco de miedo debido a que la escena daba a entender que él estaba secuestrando al señor.

Por alguna razón todos regresaron a la discoteca donde se encontraban inicialmente, solo que esta vez pasaron a la parte de arriba en una puerta que estaba al lado del bar. Al cerrar la puerta por detrás el ruido se hacía más tenue y las estrechas escaleras eran iluminadas por una luz cálida que aunque siga haciendo frió te abrigaba la sensación de ver esa luz. Llegaron a una pequeña sala de estar muy agradable y elegante, junto con unos muebles que se veían muy acogedores donde dejaron al señor seguir descansando y babeando dormido en lo que ella traía unos pequeños aperitivos para el joven.


Amice: Disculpa las molestias que te haya causado, mi padre es un poco atolondrado a pesar de su edad. – Decía al sentarse trayendo unas galletas y tazas de café. – Me desesperé mucho cuando no lo encontré al regresar del baño esta tarde. El bartender dijo que había salido con un chico.

Davuxz: ¡¿Qué?! – Exclamó más sorprendido que antes. – ¿Tú estabas aquí a esa hora y tan solo te fuiste al baño? Lo voy a matar.

Amice: Como te decía, es un poco atolondrado, pero es buen padre a fin de cuentas. – Sonreía mientras devoraba una galleta como si no hubiese mañana.

Davuxz: En fin, ya no hay vuelta atrás. – Decía sirviéndose un poco de café sobre las tazas. – Me dijo que eras entrenadora. ¿Recién comenzarás a viajar?

Amice: Sí, he ganado muchos torneos locales pero no me he dispuesto a viajar por conseguir medallas, lo hacía más por diversión así que experiencia no me falta. – Dijo ella con orgullo. - ¿Te cuento algo? Mi padre está por regalarme un pokémon por navidad. Muchas chicas esperan cosas, pero yo preferí un pokémon nuevo para empezar mi viaje junto a Meowstic.


Entre las dulces galletas y el café caliente, el joven recordó de golpe porque estaban en primer lugar en el parque. Capturar un pokémon lo más rápido posible para regalárselo a su hija antes de navidad, pero al haberse quedado dormido y el esperar a que se despierto hizo que se olvidara totalmente del asunto. La chica estaba muy alegre por su ansiado regalo que esperaba recibir cuando se despierte su padre y ya menos de 20 minutos faltaban para medianoche, no había escapatoria alguna más que decirle la verdad explicándole lo sucedido y arriesgarse a que ella se vaya de viaje enojada con su padre.

Al ver la situación, el muchacho no tenía muchas opciones y el señor poco a poco se despertaba. De pronto se le ocurrió una gran idea que podría resultar de ayuda, era algo cruel pero la situación lo ameritaba. Aprovechando que Amice iba a traer más galletas y café para seguir merendando, él empezó a rebuscar su mochila minuciosamente tratando de encontrar su pokedex. Tecleando rápidamente a escondidas en su pokedex y luego en su mismo celular, el joven contactaba a un viejo amigo a que le ayude a hacer una transacción de última hora.

Al regresar la jovencita con galletas que olían delicioso y un caliente café ella notó que su amigo no estaba, pero sus cosas permanecían allí al lado de donde se encontraban merendando por lo que supuso que habría ido al baño. Ella empezó a despertar poco a poco a su padre, dándole pequeñas palmadas en la mejilla y luego de muchos intentos logró despertarlo, haciéndola estar más tranquila.


Amice: ¡Por fin despertaste! – Dijo ella aliviada. - ¿Sigues algo mareado?

Señor: ¿Amice? ¡Amice! – Respondió el mientras poco a poco reaccionaba y recuperaba las energías. – No, espera, Amice, ¿Qué haces aquí? Aún no es la hora.

Amice: ¿Hora de qué? ¡Hey mira!


La situación fue interrumpida por unas brillantes luces que se veían desde la ventana de la elegante sala, eran los fuegos artificiales de navidad que se veían en el cielo. Luminosos, hermosas luces que sobresalían en la oscura y fría noche navideña, pero todo ese momento no parecía muy motivador para el señor debido al regalo inexistente de su hija.

La hora era la hora, todas las familias estaban en sus propias casas con una gran cena mientras compartían en familia, conversaban sobre sus vidas y reían juntos como se suele hacer en navidad antes de abrir los regalos. El señor y su hija no se preocupaban por la cena que ya estaba hecha y solo faltaba servirla. Amice fue a poner la mesa y el señor traía los platos de comida mientras por dentro no dejaba de preocuparse sobre el regalo.
Todo se olía muy bien, el pavo navideño recién horneado, la refrescante ensalada que no podía ignorar a probar, el arroz con guisantes que daban una buena combinación y un poco de puré de papas caliente para acompañar y complementar una cena perfecta.


Señor: Todo se ve delicioso. ¡Muy delicioso! – Exclamaba babeando con solo oler la comida. – ¡Buen provecho!

Amice: ¡No tan rápido! – Dijo parándose entre su padre y la mesa apuntándole el dedo índice, un gesto conocido en algún videojuego de abogados. – Primero a intercambiar regalos. ¡Ten!

Señor: ¡Oh cielos! ¿Me compraste algo? – Dijo muy nervioso y estirándose el cuello mientras habría su regalo. – ¡Oh dios mío! Es una licorera con nuestros nombres grabados.

Amice: Es malo alimentar tu mal hábito, pero preferí evitarme el sermón y ver que te diviertas con lo que te diviertas y al menos puedas controlarte un poco cuando veas nuestros nombres. – Dijo mientras lo abrazaba fuertemente. – Bien. Ahora es tu turno, descuida, cerraré los ojos para que lo coloques en mis manos.

Señor: Emmh…claro, como digas. – Decía preocupado por el mismo regalo inexistente.


A veces uno cree que los problemas más fuertes vienen por hambre, distintas opiniones o diferencia de religiones, pero nada se compara a no recibir nada por parte de sus padres aun cuando ellos mismos prometieron algo especial y a pocos días de irse de viaje. Sinceramente el hombre no se imaginaba un escenario peor que ese y no sabía que hacer mientras su hija, Amice, movía los dedos tratando de apurarlo.

Todo se veía nubloso para el hombre, sudando y sin escapatoria de una buena excusa a pesar del momento. Afortunadamente, un grito desesperado se escuchó desde las escaleras mientras azotaba la puerta para abrirla. Era el entrenador que regresaba muy agitado y luchaba por recuperar la respiración. Ya que la falta de aire le impedía hablar, le hizo unas señas al señor que él comprendió muy bien. El joven tenía una pokebola en su mano y rápidamente se la lanzo al señor para luego después desmayarse en el suelo por lo agitado que estaba en lo que el señor la atrapó y se la dio a su hija.


Señor: Aquí tienes tu preciado regalo. – Decía aliviado entregándole la pokebola en las manos de su hija. – Espero te sea de mucha ayuda tu nuevo amigo.

Amice: ¡Dios mío! ¡Genial! ¿Qué tipo de pokémon es? – Gritaba muy emocionada al mirar detalladamente la pokebola. – ¡Anda dime!

Señor: Emm… ¿Por qué no lo ves por ti misma? – Respondió muy nervioso. – Anda, ábrelo.


El lugar se llenó de la tan preciada magia navideña, las luces iluminaban más y la cena esperaba ansiosa en la mesa. Amice apretó suavemente el botón de la pokebola que activo el dispositivo de esta, dejando salir libre al pokémon que tenía dentro. Uno, dos, tres, cuatro patas tenía el pequeño pokémon amarillo que ligeramente daba una pequeña descarga de voltios. Uno, dos, tres, cuatro ojos poseían también de color azules y se alegraba tanto que agitaba sus mandíbulas. El pequeño estaba muy animado al ver a la jovencita que le dio un poco de estática que le hacía cosquillas a ella.


Amice: ¡Esta perfecto! Muchas gracias. – Dijo muy emocionada la jovencita que giraba abrazando a su nuevo pokémon. – Bueno, ahora a cenar todos.

Señor: Vaya, que pokémon tan especial he capturado. – Decía riendo un poco nervioso aún. – Bueno, ve sentándote, hablaré con Davuxz en lo que le despierto.


La noche se había tornado interesante y el señor por fin pudo resolver su problema navideño. El hombre despertó al desmayado muchacho y lo llevo momentáneamente al balcón para tener una conversación rápida con él. Sacando la licorera que le acababan de regalar, el hombre se disponía a llenarla sin perder tiempo con un poco de vino.
Señor: Te agradezco bastante por lo de hoy. Sin duda alguna si no fuese por tu ayuda y paciencia no habría podido darle un buen regalo. – Dijo cerrando la botella y estrenando su licorera con un sorbo.


Davuxz: No es nada, creo que no tenía nada mejor que hacer de todos modos. Al menos su navidad fue salvada. – Decía con un poco de modestia aun con falta de aire. – Bueno ahora me retiro, iré al Centro Pokémon.

Señor: ¿Estas demente? Quédate a cenar es lo menos que puedo hacer por ti. Sin mencionar que ya te habrás dado cuenta que soy el dueño de esta discoteca. – Decía sonriente mientras sacaba una tarjeta desde su bolsillo superior de su camisa. – Ten esto, es un obsequio de mi parte.

Davuxz: No es necesario, en serio. – Se negaba amablemente.

Señor: Tómalo, me cargaste ebrio y pasaste mucho por mí. Es mi agradecimiento. – Agregó muy agradecido. – Por cierto, ¿Pensé que no te interesaba dar a uno de tus pokémon?

Davuxz: Era un pokémon que había capturado de camino a esta ciudad. De casualidad caí en su casa y la aplaste sin querer. Lo capture para que pueda disfrutar de las comodidades del laboratorio pokémon que es a donde van todos mis pokémon. – Explicó tranquilamente mientras leía la tarjeta.

Señor: Oh, ya veo. Por cierto, esa tarjeta es para que hagas una fiesta en esta discoteca, de gala, de honor o lo que quieras. Los gastos los cubriré yo así que no te preocupes por eso, invita a quienes quieras. – Dijo amablemente mientras le dio una palmada fuerte en la espalda. – Incluso en tu cumpleaños, sería un buen uso. En fin, vayamos a cenar esa deliciosa cena.

Davuxz: Mmh… ¿Mi cumpleaños? – Pensaba detenidamente. – Podría ser.


Y así entonces fue como una navidad posiblemente caótica termino siendo salvada por circunstancias que se dieron al azar. No es muy motivador que digamos pero lo importante fue haberla pasado alegre, en familia y disfrutando de una cena feliz. Los pokémon también cenaron por su lado y se llenaron tanto que entrar a sus pokebolas era algo imposible, quien lo diría. Tal vez los regalos toman un poco de protagonismo en estas fiestas, pero pase lo que pase lo importante es saber que cuentas con alguien, un familiar, un amigo o un pokémon que pueda alegrarte día tras día.




Reportes:


JOLTIK
-String Shot
-Spider Web
-Thunder Wave
-Giga Drain




Espero todo este en orden, muchas gracias por este evento y que tengan un feliz año nuevo todos.
¡Saludos!


#28
¡Evento finalizado! Muchas a gracias a todos por participar de buena voluntad y hacer todo esto posible, sois los mejores~

Ya que no les di regalo o felicitaciones de año nuevo, dejaré pasar ciertas cosas y especificaré algunas otras que podrían llegar a gustarles, pero no sin antes anunciar los amigos secretos:

Spoiler
Antes que todo, las personas que se quedan fuera por no participar son:
Empodos, Sophie Smith.

Los resultados del sorteo para este evento fueron los siguientes:

Teos fue el amigo secreto de Abdy.
Mecawuento fue el amigo secreto de GigaLechu.
Empodos1 fue el amigo secreto de Sly.
Daztian fue el amigo secreto de Just Another Heartless.
Maxedrox fue el amigo secreto de Daztian.
Davuxz fue el amigo secreto de Sophie Smith2.
Just Another Heartless fue el amigo secreto de Empodos1.
GigaLechu fue el amigo secreto de Maxedrox3.
Abdy fue el amigo secreto de Nobuu.
RioLuck fue el amigo secreto de Teos.
Nobuu fue la amiga secreta de Davuxz.
Sophie Smith2 fue la amiga secreta de RioLuck.
Sly fue el amigo secreto de Mecawuento4.

1. Ya que Empodos no posteo, el regalo de Just Another Heartless pasa a sly.
2. Sophie Smith tampoco posteo, por lo que su regalo pasa a RioLuck.
3. Dado a que el Pikachu de GigaLechu ya conocía Placaje Eléctrico, Maxedrox puede escoger otro movimiento huevo/tutor para su Pichu.
4. Debido a que sly no dejo el moveset, Mecawuento puede decidirlo a gusto.


Aclaraciones


  • Los pokémon pueden tener por default el nivel del pokémon inicial de cada uno.


  • No ganaron el premio sorpresa: Huevo suerte, cuya función es dar un 10% de experiencia extra al pokémon que lo lleve equipado; sin embargo, eso no quiere decir que el objeto no vuelva a repartirse.


  • Dado a que algunos dieron movimientos por MT o por nivel y se olvidaron del movimiento especial, pueden cambiar el movimiento tutor o huevo de su pokémon recibido o bien añadírselo si no se lo dieron.


  • Los pokémon son intercambiables dentro de toda regla en el Centro de Intercambios (pero tengan en cuenta que son regalos hechos con cariño [?]).


  • Recuerden hacer un reporte en el capítulo que adquieran los pokémon sólo para verificar los detalles finales.


¡Eso es todo! Mucha suerte y prosperidad para todos, que sus metas de este año se cumplan con creces y que vuestras aventuras se extiendan hasta lo inimaginable. Muchos saludos~

— What are you doing?
— I'm walking like a skeleton.
— No, skeletons don't walk like that.
— That's how *you* walk.
— No, I don't.