Instinto Tenebroso
Un proyecto bastante avanzado en el que he tratado de esmerarme lo más posible. De ante mano agradezco a todo aquel que deje una crítica, todas serán muy bien recibidas y apreciadas.
-Un hermoso paisaje ¿no? –Retumbó por todos lados- ¿Te gusta? –La voz parecía ser llevada por una suave y helada brisa que le causo un escalofrió al chico-
Él sabía que debía estar asustado, una voz tenebrosa, una ciudad en ruinas llena de muertos… ¿cómo era que se mantenía tranquilo? La única explicación que logró darse, es que ya está acostumbrado a esta clase de situaciones y por más despreciable que eso suene, la vida era así desde hace un tiempo ya.
-Da la cara, desgraciado –Soltó alto y claro-.
Entonces deseo nunca haberlo dicho. El piso se estremeció en una fuerte sacudida qué duró unos breves segundos en el que el muchacho casi se cae. El sismo se volvió a repetir, esta vez más duradero, lo suficiente para tumbarlo. Cuando se levantaba fue víctima de otra sacudida de mayor fuerza que las anteriores, haciendo que se dé contra el piso nuevamente. Todo el cuerpo le dolía por las caídas e incluso su frente le sangraba un poco, pero eso no era lo que importaba, sino lo que vio antes de la última caída: Una silueta gigantesca. Sabía que no fue su imaginación, había algo ahí y lo podía sentir. Un dedo enorme estaba frente suyo y no olía precisamente bien.
-¿Qué pasa niñato? Pensé que podías más que esto –La voz venía de arriba suyo-. Creo que te he sobreestimado, héroe.
Por primera vez desde que llego, el chico sentía legítimo miedo. Levanto su cabeza dudoso, queriendo estar equivocado y que su mente le estuviera jugando una mala pasada… que no hubiera un gigante, pero la fortuna no jugo a su favor. Un corpulento ser de al menos unos treinta y picos metros, calculó, estaba erguido frente a él.
-Bueno, supongo que esto acabará rápido – Dijo la criatura, con un hilillo de falsa decepción colándose entre sus palabras-.
La gigantesca criatura levantó su pie y se apresuró a dejarlo caer sobre el chico, creyendo que ese sería su final, pero estaba completamente equivocado. El jovenzuelo logró reaccionar a tiempo para rodar hacia un lado y escapar de ser pisado, sin embargo no se salvó completamente, el impacto que ocasiono la extremidad del monstruo impulso al chico un par de metros hacia arriba. A la caída, sintió como varios de sus huesos sonaron y sangre desprenderse de su nariz, que seguramente se había roto.
El adolecente se levantó lentamente del suelo. Estaba dudoso de que hacer, nunca había luchado contra un gigante. Desenfundo la espada que llevaba en la espalda esperando conseguir la respuesta a su inquietud mientras batallaba. El arma era bastante ligera, con un mango que se ajustaba perfectamente a sus manos y con una hoja de doble filo que irradiaba muerte.
-Jujuju –Río alegre el gigantón-. Sólo lograras retrasar tu muerte –Seguidamente se movió en un nuevo intento de destruirlo-
Esta vez el muchacho actuó con mayor agilidad, se apartó antes de que la monstruosidad cayera sobre él y salto justo cuando esta impacto. Se vio impulsado por la onda de choque que género la pisada, su salto fue más alto y potente de lo normal. Se tambaleo al aterrizar en el pie del gigante, pero se mantuvo firme, clavando la espada en esté
-Aaarg ¡maldito mocoso! –Gritó adolorido-
El gigantón comenzó a sacudirse en un intento desesperado de quitarse al muchacho de encima, más este se aferró con fuerza para no dejarse caer.
-¡Suelta maldita sea! - Bramó, ahora más furioso que adolorido-
Aumento la fuerza de su sacudida y el chico ya no pudo seguir aguantando más; salió disparado al aire y se estrelló contra una de las pocas paredes que se mantenían paradas en la ciudad. El golpe fue indescriptible para él, era como si de pronto un mazo enorme cayera sobre su cuerpo y lo destrozara completamente; trato de gritar de dolor, pero sólo logró escupir sangre. Ojala eso hubiera sido todo, pero aún le faltaba más dolor por experimentar, la caída. Fueron al menos diez metros, la suficiente altura para terminar de romperle el resto de los huesos que aún se mantenían sanos.
-Ahora aprenderás a no meterte conmigo.
Sus ojos se mantenían cerrados por el agonizante dolor, su mente se nublaba cada vez más, no podía pensar en otra cosa que no fuera en desmayarse, o morir, siempre y cuando el sufrimiento se esfumara.
El solamente tener contacto con el suelo le causaba un dolor insoportable a aquel pobre chico, pero el monstruo quería que sufriera más. Con su gigantesca mano sujetó al diminuto ser y lo apretó con fuerza generándole un padecimiento horrible, no sabía cómo podía mantenerse consciente. Chilló hasta que para su fortuna la muerte se apiado de él. Sintió como el dolor empezaba a desaparecer, sus músculos se relajaban y percibió como la mecha de su vida se extinguía lentamente. Abrió sus ojos para ver por última vez, observo el cielo sin estrellas y se quedó sorprendido al ver que las imágenes de su vida se reflejaban en el firmamento.
-Así que era cierto, cuando estás muriendo ves pasar tu vida frente a tus ojos... –Susurró con las pocas fuerzas que aún le quedaban-
Exhalo su último suspiro y se sumergió en el sueño de sus memorias.
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Prólogo: Oscuridad
La atmosfera era tensa, el aire era desagradable y tenía un ligero aroma a pudrición. Era de noche, el cielo está completamente apagado, no había luna ni estrellas que iluminasen con su tenue luz la oscuridad en la que se veía sumergido los alrededores. La ciudad mostraba indicios de haber pasado por una gran catástrofe, los edificios que alguna vez se impusieron por las calles del lugar ahora no eran más que meros escombros de lo que alguna vez fueron; sólo unos cuantos muros se mantenían erguidos. Las vías estaban agujeradas, pero no eran aquellos huecos normales causados por desperfectos en el asfalto, no, estos eran al menos veinte o tal vez treinta veces más grandes… y tenían forma de pies. Cadáveres de humanos y de algunos animales yacían en el suelo, esparcidos por todos lados. A pesar de la tétrica escena, un joven se encontraba parado en medio de todo, observando con detenimiento.
-Un hermoso paisaje ¿no? –Retumbó por todos lados- ¿Te gusta? –La voz parecía ser llevada por una suave y helada brisa que le causo un escalofrió al chico-
Él sabía que debía estar asustado, una voz tenebrosa, una ciudad en ruinas llena de muertos… ¿cómo era que se mantenía tranquilo? La única explicación que logró darse, es que ya está acostumbrado a esta clase de situaciones y por más despreciable que eso suene, la vida era así desde hace un tiempo ya.
-Da la cara, desgraciado –Soltó alto y claro-.
Entonces deseo nunca haberlo dicho. El piso se estremeció en una fuerte sacudida qué duró unos breves segundos en el que el muchacho casi se cae. El sismo se volvió a repetir, esta vez más duradero, lo suficiente para tumbarlo. Cuando se levantaba fue víctima de otra sacudida de mayor fuerza que las anteriores, haciendo que se dé contra el piso nuevamente. Todo el cuerpo le dolía por las caídas e incluso su frente le sangraba un poco, pero eso no era lo que importaba, sino lo que vio antes de la última caída: Una silueta gigantesca. Sabía que no fue su imaginación, había algo ahí y lo podía sentir. Un dedo enorme estaba frente suyo y no olía precisamente bien.
-¿Qué pasa niñato? Pensé que podías más que esto –La voz venía de arriba suyo-. Creo que te he sobreestimado, héroe.
Por primera vez desde que llego, el chico sentía legítimo miedo. Levanto su cabeza dudoso, queriendo estar equivocado y que su mente le estuviera jugando una mala pasada… que no hubiera un gigante, pero la fortuna no jugo a su favor. Un corpulento ser de al menos unos treinta y picos metros, calculó, estaba erguido frente a él.
-Bueno, supongo que esto acabará rápido – Dijo la criatura, con un hilillo de falsa decepción colándose entre sus palabras-.
La gigantesca criatura levantó su pie y se apresuró a dejarlo caer sobre el chico, creyendo que ese sería su final, pero estaba completamente equivocado. El jovenzuelo logró reaccionar a tiempo para rodar hacia un lado y escapar de ser pisado, sin embargo no se salvó completamente, el impacto que ocasiono la extremidad del monstruo impulso al chico un par de metros hacia arriba. A la caída, sintió como varios de sus huesos sonaron y sangre desprenderse de su nariz, que seguramente se había roto.
El adolecente se levantó lentamente del suelo. Estaba dudoso de que hacer, nunca había luchado contra un gigante. Desenfundo la espada que llevaba en la espalda esperando conseguir la respuesta a su inquietud mientras batallaba. El arma era bastante ligera, con un mango que se ajustaba perfectamente a sus manos y con una hoja de doble filo que irradiaba muerte.
-Jujuju –Río alegre el gigantón-. Sólo lograras retrasar tu muerte –Seguidamente se movió en un nuevo intento de destruirlo-
Esta vez el muchacho actuó con mayor agilidad, se apartó antes de que la monstruosidad cayera sobre él y salto justo cuando esta impacto. Se vio impulsado por la onda de choque que género la pisada, su salto fue más alto y potente de lo normal. Se tambaleo al aterrizar en el pie del gigante, pero se mantuvo firme, clavando la espada en esté
-Aaarg ¡maldito mocoso! –Gritó adolorido-
El gigantón comenzó a sacudirse en un intento desesperado de quitarse al muchacho de encima, más este se aferró con fuerza para no dejarse caer.
-¡Suelta maldita sea! - Bramó, ahora más furioso que adolorido-
Aumento la fuerza de su sacudida y el chico ya no pudo seguir aguantando más; salió disparado al aire y se estrelló contra una de las pocas paredes que se mantenían paradas en la ciudad. El golpe fue indescriptible para él, era como si de pronto un mazo enorme cayera sobre su cuerpo y lo destrozara completamente; trato de gritar de dolor, pero sólo logró escupir sangre. Ojala eso hubiera sido todo, pero aún le faltaba más dolor por experimentar, la caída. Fueron al menos diez metros, la suficiente altura para terminar de romperle el resto de los huesos que aún se mantenían sanos.
-Ahora aprenderás a no meterte conmigo.
Sus ojos se mantenían cerrados por el agonizante dolor, su mente se nublaba cada vez más, no podía pensar en otra cosa que no fuera en desmayarse, o morir, siempre y cuando el sufrimiento se esfumara.
El solamente tener contacto con el suelo le causaba un dolor insoportable a aquel pobre chico, pero el monstruo quería que sufriera más. Con su gigantesca mano sujetó al diminuto ser y lo apretó con fuerza generándole un padecimiento horrible, no sabía cómo podía mantenerse consciente. Chilló hasta que para su fortuna la muerte se apiado de él. Sintió como el dolor empezaba a desaparecer, sus músculos se relajaban y percibió como la mecha de su vida se extinguía lentamente. Abrió sus ojos para ver por última vez, observo el cielo sin estrellas y se quedó sorprendido al ver que las imágenes de su vida se reflejaban en el firmamento.
-Así que era cierto, cuando estás muriendo ves pasar tu vida frente a tus ojos... –Susurró con las pocas fuerzas que aún le quedaban-
Exhalo su último suspiro y se sumergió en el sueño de sus memorias.
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Spoiler




, y que la descripcion del entorno tuviera su medida justa de detalles que iluminaban la imagen mental que me iba generando a medida que iba leyendo.
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