Capítulo I: Sueños
Mis ojos estaban cerrados, todo el cuerpo me dolía y me costaba mucho respirar. Al lado de mí podía escuchar un extraño sonido, era como una especie de “Bep-Bep” que cada vez sonaba más bajo y lento, como si estuviera a punto de apagarse. No muy lejos de mi pude escuchar los gritos de una mujer desconsolada que parecía estar sufriendo mucho.
-¡Por favor doctor tiene que salvarlo! ¡Debe haber alguna manera! ¡Se lo suplico, salve a mi hijo! –Su voz se quebró y rompió en llanto. Más temprano que nunca descubrí que se trataba de mi madre.
-Lo siento señora. Ya no podemos hacer más nada, está en las últimas –Le respondió el que supuse era el médico, con cierto deje triste en su voz.
Un golpe seco resonó con fuerza. Parecía como si alguien hubiera estrellado un martillo contra una pared.
-¡Maldita sea, esto no puede estar pasando! ¡esto tiene que ser una maldita mentira! ¡Apenas es un niño! ¿¡Cómo puede decirnos que no hay esperanza!? Tiene que haberla… -Supe que esa tercera voz, de un tono más grave que la del doctor, era la de mi padre-
Yo no sabía qué era lo que pasaba, ni donde estaba, pero quise hablar, quería consolar a mis padres, pero no podía. Cada vez me sentía más débil, el dolor que me atormentaba desaparecía lentamente y ya me costaba mucho menos respirar… porque ya no respiraba. Los continuos “Bep-Bep” se volvieron un único “Beeep” que sonaba sin pararse. Lo último que logré escuchar fue el grito desgarrador de mi madre.
-¡No, mi niño no!
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Sentí un inmenso dolor recorriendo todo mi cuerpo, parecía como si me estuvieran clavando ciento de navajas y me estuvieran abriendo lentamente con ellas. Traté de moverme, pero había cosas sujetándome por los tobillos y las muñecas, aún así agite con fuerza lo que quedaba libre del resto de mi humanidad para tratar de zafarme.
-¡Rápido el proyecto 001 ha despertado, traigan el sedante! –Escuché gritar a una voz masculina cerca de mí-
Abrí mis ojos instintivamente para ver de quien era la voz, más fui vislumbrado por un intensa luz blanca. Para cuando me adapté a la iluminación, solo logré ver a una maquina muy extraña que estaba sobre mi y de la cual se desprendían unos tubos que se introducción por distintas partes de mi cuerpo, los cuales seguramente eran los que me causaban tan insoportable sufrimiento. Sentí que algo me puyo en el brazo, volteé la cara para ver que había sido y sólo alcancé ver a una persona tapada con un tapaboca y unos lentes antes de comenzar a perder la noción y desmayarme
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Me levanté de un salto de la cama, ahogando un grito y tratando de normalizar mi respiración. Estaba notablemente alterado por el sueño, o mejor dicho pesadilla, que había tenido. Todo se sintió tan real, el dolor y la angustia, era casi como si hubiera estado viviendo esos acontecimientos en carne propia, aunque sabía que no era así, sólo estaba dormido y fue una pesadilla más, por más vivida que haya sido.
No le di mayor importancia al asunto y volví a la cama para tratar de recuperar nuevamente el sueño. Por más que di vueltas y me acomodé en todas las posiciones posibles, no pude volver a dormirme. Solté un suspiro ¿por qué me tenía que pasar esto justamente hoy? Más tarde sería un día muy importante y debía estar plenamente descansado para afrontarlo con todas las energía que requería
Maldiciendo me volví a levantar de la cama y prendí la bombilla de la habitación. Tarde unos segundos para que mis ojos se adaptaran a la luz y luego me puse en marcha. Vi de reojo el pequeño cuarto, habían algunos pantalones y camisetas tirados en el suelo, todos sucios, una cama y un escritorio, dónde estaba mi computadora y el televisor, pegados uno del otro. A cada lado contrario del cuarto había unas puertas de madera, una llevaba a la sala y la otra al baño. Fui a la del baño.
Lo primero que hice en el tocador fue lavarme la cara con agua fría, para espabilar un poco, en el lavabo. Me vi en el espejo que había sobre el lavamanos y me quede unos segundos admirándome.
Mi cabello castaño estaba todo revuelto y aunque no era muy largo , era lo suficiente para que me viera mal. Los ojos café que miraba a través del espejo tenían una mirada penetrante, pero con varias ojeras acentuadas bajo ellos que me daban un aspecto bastante demacrado. Y la cosa no mejoro en absoluto cuando vi mi barba de ya varias semanas. Seguramente si saliera a la calle con este aspecto, más de una persona me daría una limosna.
Lo único que me salvaba de parecer un verdadero indigente era que, a pesar de no tener el cuerpo de un fisicoculturista, tenía el cuerpo bien formado, con los músculos de los brazos bien definidos y con algunos abdominales comenzando a notarse. Agregado a todo eso, mi piel blanca era bastante lisa y al nivel del rostro no había rastro de que alguna vez sufrí de acné. Sólo tenía que arreglarme un poco para volver a lucir como un joven de 22 años en plenitud.
Tomé una ducha para lavarme el cabello y el resto de mi persona Luego de que termine con eso, me rasuré toda la barba hasta no dejar rastro de ella. Ya con eso me veía mucho mejor, sólo quedaba el inconveniente de las ojeras, pero eso no lo podía resolver con nada, sólo durmiendo bien. Y vaya que eso me estaba costando mucho últimamente.
En el último mes me había estado levantando casi todas las noches por culpa de pesadillas. No todas habían sido como las de hoy, tan vividas, pero igual me atormentaban. En una, me había visto como un niño pequeño, de unos seis años, que jugaba al futbol con su padre, hasta que misteriosamente caigo desmayado. En otro, me había visto como un niño más grande, de unos 10 años, sufriendo convulsiones en plena clase de la escuela.
No entendía por qué soñaba con esas cosas. No sabía ni siquiera quien era ese niño en el que me veía personificado. Ya el tema me traía bastante preocupado, pues comenzaba a creer que tal vez me estaba volviendo loco.
-No es momento de ponerse a pensar en eso Damián, hoy es un día muy importante debes estar concentrado –me dije a mi mismo-
Fui de nuevo hasta el cuarto y ahí proseguí a vestirme. Me coloqué una camisa azul, sobre la que iba una chaqueta de vestir negra. Me ajusté la corbata, lo cual me costó mucho. Me puse mi pantalón negro bien ajustados y los zapatos casuales del mismo color, con algunos toques azules.
Tras vestirme, fui hasta la cocina. El trayecto no fue muy largo, pues vivía solo en un apartamento pequeño, en el segundo piso de un edificio, de una sola habitación, así que técnicamente todo estaba pegado. Vi la hora en el reloj digital que estaba colocado sobre la mesa de la cocina, eran las 3:20 AM. El evento que tanto esperaba apenas comenzaba a las 8:00 AM, aún faltaba un montón de tiempo.
Ya que aún faltaba tanto tiempo, me recogí las mangas de la chaqueta y fui hasta la cocina para ponerme a preparar un buen desayuno. En cuestión de dos horas ya estaba sentado en la mesa, disfrutando de unos panqueques, acompañados con unas tostadas, un revoltillo de huevos, y de beber, un jugo de naranja recién exprimido.
Una vez desayunado y visto que ya estaba comenzando a aclarar afuera, supuse que era hora de salir a dar un paseo, así que baje hasta la calle. No me sorprendí al ver que ya todo estaba muy concurrido, pues vivía en el centro de Valencia, Venezuela. Habían ya personas caminando por la calle a todo dar, sin importarles que chocaran entre sí, y un poco de tráfico arremolinado ya en las calles. Tan temprano y ya todo era así de desastroso. La magia de la ciudad.
Fui con cuidado entre las personas, tratando de no chocar con nadie, hasta un pequeño kiosco para comprar el periódico.
-Buenos días señor Alfredo, deme el Estadal por favor. –Le pedí amablemente al señor que atendía el puesto-
-Como no joven –Respondió a la vez que me tendía el periódico y yo le pagaba- Veo que anda muy bien vestido hoy ¿va a salir con alguna chica?
-No, no, nada de eso. Tengo un evento muy especial al que asistir hoy –Le dije con una sonrisa-
-Ha, ya veo. Pues que le vaya bien, cuídese –Me despidió para ponerse a atender a otro cliente-
No le respondí. Fui a sentarme a un banco que estaba cerca para revisar el periódico.
Lo primero que vi en la primera plana fue.
“Hoy se nombrara una nueva delegación de héroes en Valencia”. Seguí leyendo el artículo.
“Valencia, Estado Carabobo. 22 de Mayo del 2014. Periodista: Ana Palacios
Hoy a las 8:00 Am, el gobernador del estado Carabobo, Vicente Díaz, junto al presidente de la República, Bruno Torres, estarán reunidos en la gobernación del estado, realizando un evento dónde se nombrara una nueva delegación de héroes para Carabobo. Dicha delegación estará bajo las ordenes directas del gobernador y su principal función será mantener el orden, hacer respetar las leyes y proteger a la ciudadanía de algún peligro........”
No terminé de leer el artículo, pues ya sabía el resto de lo que diría. Después de todo, yo estaré en ese evento.