puertas
"Puertas"
Eran como las diez y media de la mañana, yo iba caminando como de costumbre por la avenida hacia el colegio, en ese entonces yo tenia 15 años, pero justo cuando faltaban cincuenta metros para llegar encontré algo raro, había una extraña puerta verde en medio de la acera, al parecer nadie la veía, todos los otros peatones pasaban a través de ella como si fuera un espejismo, me sentí curiosa al ver aquel fenómeno tan extraño, así que me acerca y abrí la puerta, se veía todo oscuro, no había nada, pero cuando iba a cerrarla una mano cogió la mía y me adentro en ella, vi como caía en aquel interminable vacío.
Poco después me entere de que estaba rodeada de varias puertas de distintas formas y colores, con escaleras que las conectaban una con otra, parecía un sueño, aunque al parecer no lo era. Luego de un rato, caí por fin, me hallaba en una pradera dorada, con distintas e incontables escaleras y puertas, estaba admirada al ver esto, no entendía nada, pero todo era realmente fantástico.
-eres nueva por aquí?-escuche una voz detrás mio.
De inmediato volví a ver, había una clase de gato negro con forma de hombre alto que vestía muy elegante y con una muy buena postura.
-si- le respondí admirada al ver aquel sujeto tan raro.
-ven conmigo me dijo.
-de acuerdo- respondí aún extrañada.
-es usted muy afortunada señorita, las puertas están muy cuidadosamente escondidas en tu mundo, aquí esta me dijo señalando unas escaleras que llevaban a una puerta roja.
-¿que es esa puerta?- le pregunte extrañada.
-es algo que quiero mostrarte me dijo con una gran sonrisa.
Subí las escaleras y entre en la puerta, me hallaba al parecer en la ciudad, pero mi cuerpo era como el de una modelo, alta, delgada y con una hermosa y virginal cintura, quede admirada al ver eso.
-¿que es esto?
-es una realidad alterna, en el cual eres una mujer de apariencia perfecta, ¿te gustaría ser de esta realidad?
-no, no quiero le respondí.
-De acuerdo me dijo y me señaló que atravesara la puerta de regreso.
Volvimos a la pradera de antes, el gato duro varias horas mostrándome varias realidades alternas de mi vida, donde era millonaria, donde estaba casada, donde no tenia que estudiar ni trabajar, entre otras, mas no acepte ninguna. Luego de eso, el conejo me pregunto:
-y entonces, que realidad quisieras señorita?
-quiero la realidad a la que estoy acostumbrada, si es posible señor- le dije.
-ya veo- me dijo el gato luego de una risa.
-¿puede devolverme?- le pregunte.
-claro que si- me dio la mano muy agradablemente y mi cuerpo comenzó a flotar.
-nos vemos luego señor gato- le dije mientras le decía adiós con la mano
-cuidate señorita- me respondió con una amigable sonrisa.
Sin saber en que momento, me halle de nuevo donde encontré la puerta, no se si fue todo un sueño, pero ahora sabia que debía de aprovechar todo lo que me pasaba, ya que de otra forma mi vida no seria igual, y seguí mi camino.
Eran como las diez y media de la mañana, yo iba caminando como de costumbre por la avenida hacia el colegio, en ese entonces yo tenia 15 años, pero justo cuando faltaban cincuenta metros para llegar encontré algo raro, había una extraña puerta verde en medio de la acera, al parecer nadie la veía, todos los otros peatones pasaban a través de ella como si fuera un espejismo, me sentí curiosa al ver aquel fenómeno tan extraño, así que me acerca y abrí la puerta, se veía todo oscuro, no había nada, pero cuando iba a cerrarla una mano cogió la mía y me adentro en ella, vi como caía en aquel interminable vacío.
Poco después me entere de que estaba rodeada de varias puertas de distintas formas y colores, con escaleras que las conectaban una con otra, parecía un sueño, aunque al parecer no lo era. Luego de un rato, caí por fin, me hallaba en una pradera dorada, con distintas e incontables escaleras y puertas, estaba admirada al ver esto, no entendía nada, pero todo era realmente fantástico.
-eres nueva por aquí?-escuche una voz detrás mio.
De inmediato volví a ver, había una clase de gato negro con forma de hombre alto que vestía muy elegante y con una muy buena postura.
-si- le respondí admirada al ver aquel sujeto tan raro.
-ven conmigo me dijo.
-de acuerdo- respondí aún extrañada.
-es usted muy afortunada señorita, las puertas están muy cuidadosamente escondidas en tu mundo, aquí esta me dijo señalando unas escaleras que llevaban a una puerta roja.
-¿que es esa puerta?- le pregunte extrañada.
-es algo que quiero mostrarte me dijo con una gran sonrisa.
Subí las escaleras y entre en la puerta, me hallaba al parecer en la ciudad, pero mi cuerpo era como el de una modelo, alta, delgada y con una hermosa y virginal cintura, quede admirada al ver eso.
-¿que es esto?
-es una realidad alterna, en el cual eres una mujer de apariencia perfecta, ¿te gustaría ser de esta realidad?
-no, no quiero le respondí.
-De acuerdo me dijo y me señaló que atravesara la puerta de regreso.
Volvimos a la pradera de antes, el gato duro varias horas mostrándome varias realidades alternas de mi vida, donde era millonaria, donde estaba casada, donde no tenia que estudiar ni trabajar, entre otras, mas no acepte ninguna. Luego de eso, el conejo me pregunto:
-y entonces, que realidad quisieras señorita?
-quiero la realidad a la que estoy acostumbrada, si es posible señor- le dije.
-ya veo- me dijo el gato luego de una risa.
-¿puede devolverme?- le pregunte.
-claro que si- me dio la mano muy agradablemente y mi cuerpo comenzó a flotar.
-nos vemos luego señor gato- le dije mientras le decía adiós con la mano
-cuidate señorita- me respondió con una amigable sonrisa.
Sin saber en que momento, me halle de nuevo donde encontré la puerta, no se si fue todo un sueño, pero ahora sabia que debía de aprovechar todo lo que me pasaba, ya que de otra forma mi vida no seria igual, y seguí mi camino.






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