-El pánico se apoderó de los jóvenes en cuanto Reanzuro mostró señales de malestar.-
Draw: ¡¿Qué pasa, Drako?!
Drako: … -Enmudecido reveló con su expresión su incapacidad para responder.-
Inzaghi: ¡¿Qué le hiciste a mi amigo?! –Inquirió con ira, tomando a Drako por la camisa.-
Keiko: Tranquilízate, Inzaghi. –Dijo, al tiempo que se inclinaba junto a Reanzuro y revisaba los frascos que usase con antelación Drako.-
Inzaghi: ¡¿Cómo quieres que me tranquilice?!
Reanzuro: ¡Aaahhhg! –Se quejó.-
Keiko: Dime algo, Drako. ¿Tienes clormacepina?
Drako: (¿Un anti-alérgico?… ¡Pero por supuesto!) ¡Si tengo! –Contestó zafándose del agarre de Inzaghi. Seguidamente tomó una caja con pastillas de su mochila y se lo entregó a Keiko.-
Keiko: Perfecto. Ahora necesito agua destilada y una jeringa. –Le dijo a Drako, quien le entregó un pequeño frasco con el líquido y una cánula.-
Draw: ¡¿Me van a decir qué es lo que le pasa a Rean?!
Drako: Tiene una reacción alérgica. –Contestó mientras Keiko disolvía unas cuantas pastillas del medicamento en el agua.-
Inzaghi: Pero que yo sepa, Rean no es alérgico a nada.
Drako: Seguramente alguno de los medicamentos pokémon que le administré ha creado demasiados anticuerpos, y en la condición actual de Rean, lo que generalmente es una comezón o ardor debe ser un terrible dolor.
Draw: ¿Acaso no pensaste en eso antes de intervenirlo? –Le recriminó.-
Drako: Lo siento.
Keiko: (Sólo aguanta un poco más…) –Pensó mientras le inyectaba el concentrado de la medicina en un brazo.-
Reanzuro: ¡Aagghh!
-Tras unos minutos de espera el medicamento comenzó a surtir efecto y Reanzuro dejó de contraerse.-
Keiko: Listo. –Dijo aliviada.-
Inzaghi: ¿Le diste un calmante?
Drako: No exactamente, es un anti-alérgico que como efecto secundario produce somnolencia.
Keiko: Y como le inyecté un concentrado más o menos potente funciona como sedante al mismo tiempo.
Draw: ¿Y con esto se supone que se acabaron las sorpresas?
Drako: Espero que sí.
Inzaghi: ¿Cómo que “esperas que sí”? ¡Más te vale que sea así!
Keiko: No te preocupes, si con eso debiera mejorarse en cuestión de horas.
-Mientras tanto, río arriba NiGhTmArE y Prinplup seguían como podían a Flygon, quien se notaba cada segundo más nervioso al ver como el sol se ponía.-
NiGhTmArE: … -Corría pensativo. Recordaba lo que pasase hace unos minutos. ¿De dónde habían salido dichos pokémons tan raros? ¿Y por qué obedecían a las voces de Reanzuro e Inzaghi?-
Prinplup: ¡Priin, prin!

-Le dijo con la intención de animarle.-
NiGhTmArE: ¡Sol!

-Le agradeció.-
Flygon: ¡FLAAAI! –Gritó muy contento al momento que empezó a descender. Habían dado con el paradero de sus entrenadores justo cuando el último halo de luz solar sucumbía.-
Drako: ¡Flygon, volviste! –Espetó muy contento mientras abría los brazos para recibir a su enorme amigo.-
Flygon: ¡Flaaaai! –Chilló mientras abrazaba a su entrenador.-
Inzaghi: ¿Qué le pasa?
Keiko: Ese dragoncito le teme a la oscuridad. –Contestó pesadamente.-
Drako: ¿Los encontraste? –Ignoró el comentario.-
Flygon: ¡Fla! –Afirmó y con una de sus patas apuntó en la dirección en que debiesen aparecer NiGhTmArE y Prinplup.-
Inzaghi: Yo no veo nada…
-Y como era de esperarse, el ártico Absol y su compañero Prinplup salieron algo nerviosos de entre unos arbustos al haber perdido de vista a Flygon.-
Draw: ¡PRINPLUP!
Prinplup: ¡PLUUUP!
-El reencuentro entre Draw y su pokémon fue muy emotivo, pues el pequeño Prinplup nunca se había separado tanto tiempo de su entrenador y amigo, por lo que no paraba de llorar, mientras lo abrazaba.-
Draw: ¡Ya, ya, chiquito! Si ya estamos juntos de nuevo… ¡Sabía que el gran Arceus del tipo chocolate no me iba a fallar!
Inzaghi:
NiGhTmArE: ¿Sool? –Inquirió confundido al no ver a su entrenador.-
Keiko: ¿Buscas a Rean, perrito?
-La pregunta un tanto estúpida por parte de Keiko molestó de sobremanera al siniestro pokémon, quien le lanzó una “Bola Sombra” sin titubear un momento.-
NiGhTmArE: ¡SOL! –Disparó su potente ataque.-
Inzaghi: ¡¿Ah?!
-Casi instantáneamente Tropius, el fiel pokémon de Keiko la protegió con una de sus hojas, recibiendo un severo daño en ella.-
Tropius: ¡Trrr! –Se quejó.-
Keiko: ¡¿Pero qué te pasa, pokémon del demonio?! –Exigió respuesta muy desconcertada.- ¿Estás bien, Tropius? –Le preguntó al tiempo que lo acariciaba.-
NiGhTmArE: … -En total silencio avanzó sin siquiera darle importancia a lo que Keiko decía o hacía; ya había divisado a Reanzuro tendido unos metros más allá y fue a olfatearlo.-
Drako: Ese pokémon se ve muy estresado…
Inzaghi: Mmm… (Pobre NiGhTmArE, seguramente siente lo mismo que Prinplup.)
-El sucio y dañado Absol se recostó junto a su amigo y se dispuso a dormir, pero no sin antes quedar viendo muy feo a Keiko.-
Keiko: (¡¿Qué tiene éste conmigo?!) –Pensaba consternada.-
Draw: Tú también debes estar cansado, mejor durmamos un poco.
Prinplup: ¡Prin!
Draw: Drako, ¿me das nuestras mochilas?
Drako: Por supuesto. Flygon, entrégaselas, por favor.
-Así se hizo. La noche ya era evidente y todos los presentes necesitaban dormir. Draw armó las carpas que le pertenecían a él y a Reanzuro mientras que Inzaghi y Keiko hacían fuego. Drako por su lado estaba sobre un árbol junto a su dormido Flygon; muy pensativo no quitaba la vista de Reanzuro.-
Keiko: ¡Al fin!
Inzaghi: Con este fuego pasaremos la noche sin resfriarnos.
Draw: ¡AYUDA! –Clamó desde dentro de un bulto que no tenía ni forma de carpa.-
Keiko:

¡Qué niño más inútil!
Inzaghi:
Draw: ¡QUÉ ME AYUDEN, SOY CLAUSTROFÓBICO! –Siguió con su gritería.-
Keiko: Tropius, sácalo de ahí. –Le dijo fríamente.-
Tropius: ¡Piuuuss! –Unas cuántas “Hojas Navaja” fueron liberadas desde su cuerpo y magistralmente rodearon la carpa en que se encontraba atrapado Draw y la cortaron con la preescisión de un neurocirujano, sacando al pequeño de su claustro.-
Draw: ¡Gracias!

… (Un momento…)

¡MI CARPA!

–Chilló al darse cuenta que su pequeña tienda de campaña estaba reducida a trozos de tela y fierros.-
Inzaghi:
Keiko:

Bueno, yo opino que comamos algo.
Inzaghi: Yo sé que Rean trajo bastante comida. –Dijo al tiempo que tomaba la mochila de Reanzuro y se disponía a hurguetearla.- Mmm… ¡Eureka! –Espetó de felicidad.- Es un six-pack de fideos instantáneos.
Keiko: Entonces voy a buscar agua. Ven Tropius. –Dijo la fémina y caminó hacia la ladera del río con su pokémon. Momento que Drako aprovechó y descendió de su puesto.-
Draw: ¡AAAHHH! –Gritó del susto que le provocó el que Drako aterrizara junto a él.-
Inzaghi: ¡Hasta que te dignaste a bajar! –Dijo pesadamente.-
Drako: Chicos, no tengo tiempo. Quiero proponeros un trato.
Inzaghi: ¿Un trato?
Drako: Pasa que esa chica, Keiko, me quitó mi número de identificación y ahora se lo ha regalado a Draw y a Rean, y como saben, si vuelvo sin mi número me descalifican.
Draw: ¿Y quieres que te lo devolvamos?
Inzaghi: ¡Con razón tanta ayudita! –Dijo molesto.-
Drako: ¡Shh, baja la voz! –Susurró.- No, no quiero que me lo devuelvan así nada más. Quiero intercambiárselos.
Draw: ¿Un intercambio?
Drako: Sí, ustedes me devuelven mi número de identificación y yo les doy estos cinco que me sobran. –Dijo enseñándoles un quinteto de ellos.-
Draw: ¡Wow… Trato hecho!

-Dijo sin mayor vacilación.-
Inzaghi: ¡¿Qué?!
Draw: Toma tu número. –Agregó dándole la tarjeta que guardaba junto a las otras en su bolsillo.-
Drako: ¡Gracias Draw!

Aquí tienes lo prometido. –Le contestó entregándole los números ofrecidos.-
Inzaghi: ¡Draw! –Gritó molesto.-
Draw: ¿Qué pasa, Inza? –Preguntó mientras guardaba sus nuevos números junto a los demás.- (Ahora sólo nos faltan cuatro.)
Inzaghi: ¿Cómo se lo entregas así nada más?
Draw: Inza, era un buen negocio a ojos cerrados. Además, Drako me salvó la vida una vez, y a Rean un par más, así que aunque no me hubiese ofrecido sus números se lo habría entregado.
Drako:
Draw: Sé que Rean lo habría querido así. –Agregó mirando a su aún sedado amigo.-
Inzaghi: Mmm… Tienes razón.

Disculpa lo grosero, Drako.
Drako: No hay problema. Ahora yo me voy a mi casa, quiero descansar. –Vaticinó mientras se ponía de pie.-
Draw: ¡Te veo en el torneo!
Drako: ¡Por supuesto!... Sólo un consejo más. –Cambió bruscamente su tono a serio al divisar a Keiko que regresaba al lugar.-
Inzaghi: ¿Qué consejo? –Preguntó algo confundido.-
Drako: ¡Cuídense de esa mujer! –Les dijo en voz baja e hizo sonar sus dedos en señal a Flygon, con lo cual éste lo recogió y llevó del bosque por los cielos.-
Draw: ¡Adiós, Drako! –Se despidió alegremente.-
Inzaghi: (¿Qué habrá querido decir?)
-Mientras Drako y Flygon se perdían en la negrura de la noche, Keiko y Tropius se acercaban con una botella con agua fresca.-
Keiko: ¿Pasa algo?
Draw: Drako se fue y dijo que nos cui… -Se vio interrumpido por la mano de Inzaghi que le tapó la boca.-
Inzaghi: ¡Dijo que nos cuidáramos del frío que hará esta noche!

¿Cierto, Draw? –Le preguntó mirándolo con cara de asesino y lo soltó.-
Draw: Sí, claro… ¡¿Dónde te habías metido esas manos, cerdo?!
Inzaghi: ¡¿Qué estás insinuando?!
Draw: ¡No estoy insinuando nada, te lo estoy diciendo!
Inzaghi: ¿Me estás llamando apestoso?
Draw: Aparte de hediondo eres tonto…
-Y así comenzaron a pelearse el par de hombres, a vista y paciencia de Keiko y Tropius, quienes no se habían tragado palabra alguna de Inzaghi.
Después de unos momentos y unos cuantos golpes falsos se dispusieron a hervir el agua dentro de la fogata con la botella. La noche estaba estrellada y una cálida brisa invitaba a dormir a los tres jóvenes, quienes no tardaron en caer seducidos por el canto del mundo de los sueños; se acomodaron alrededor de la fogata y con unas delgadas mantas que Draw sacase de su mochila se cubrieron para capear el poco frío que hacía.
Mientras tanto, en el centro pokémon…-
Rihana: ¿Está lista la señal del concurso?
Chiara: Dice que no hay servicio. –Contestó a su amiga, quién le acompañaba sentada junto a ella y en frente de aquel laptop en el que vigilasen los movimientos de sus amigos.-
Rihana: Mmm… No me gusta esto. No podemos saber nada de ellos, ¡y me siento tan inútil aquí sentada sin hacer nada! –Espetó con cierta frustración al tensar los brazos sin que molestaran a una dormida Happiny.-
Chiara: Yo también me siento así. –Agregó con tristeza mientras cargaba a Ducklitt.-
Rihana: ¿Y si vamos al bosque así no más? –Propuso con cierta emoción.-
Chiara: No creo que sea buena idea, Riha.
Rihana: ¿A qué te refieres? –Inquirió un tanto decepcionada.-
Chiara: Piénsalo un poquito. Pueden descalificarlos, o si están bien iríamos sólo a estorbarles.
Rihana: ¡Pero Inza llegó y cogió rumbo al bosque sin consultárselo a nadie! –Berrinchó.-
Chiara: ¡¿Y tú quieres hacer lo mismo que Inzaghi?! –Contestó enfadada.-
Rihana: ¿Eh? –Espetó un tanto confundida por la extraña reacción de su amiga.-
Chiara: Inzaghi… Inza tiene razones muy poderosas para estar preocupado por Rean, razones que ni tú ni él mismo conocen. –Comentó entre sollozos.- Así que no intentes ponerte al nivel de Inzaghi. Es verdad, a veces no le funcionan las neuronas, pero es noble y ahora ha actuado con el corazón.
Rihana: ¿Chiara? ¿A qué te refieres con eso de que tiene “razones muy poderosas”?
Chiara: No se supone que deba decírtelas. –Contestó acariciando al pequeño pato pokémon.-
Rihana: Chiara… -Comenzó al tiempo que le tomaba una mano; de no haber estado Ducklitt ni Happiny le habría tomado las dos. Luego, mirándola a sus sollozantes ojos prosiguió.- Tú sabes que quiero mucho a Rean y también a Inza, así que puedes confiar en que no les haré daño a ninguno de los dos. Confía en mí.
Chiara: …
Rihana: Mira, si no quieres decírmelo ahora, está bien. Pero medítalo, ¿ok?
Chiara: Es que… -Empezó quitando la vista de Rihana y clavándola en las grandes puertas de vidrio translúcido que daban a la calle iluminada de un fuerte anaranjado.- Lo que pasa escapa a mis manos.
Rihana: Te entiendo, pero me ayudaría mucho saber qué cosa es lo que Rean y yo ignoramos acerca de Inzaghi.
Chiara: Pues eso sí es cierto…
Rihana: Cuando estés lista.
Chiara: … -Tomó un poco de aire sin quitar la vista de la puerta.- Inzaghi… Pues, Inzaghi… ¿Inzaghi? –Inquirió con cierta sorpresa.- ¡INZAGHI! –Vociferó poniéndose de pie.-
Rihana: ¡Sí, ya entendí el punto! –Espetó enfadada.-
Chiara: ¡No, no me entiendes!
Rihana: ¿A qué te refieres? ¡Me estás asustando!
Chiara: ¡Inzaghi, Inzaghi estaba en la puerta! –Reveló apuntando con su índice libre.-
Rihana: ¿Ya volvió? –Inquirió al aire mientras se volteaba en la dirección que su compañera indicaba.-
Chiara: No lo sé, pero debemos apresurarnos. –Indicó mientras se disponía a salir del centro.-
Rihana: ¿A dónde vas?
Chiara: Inzaghi estaba ahí parado, vestido con otras ropas y junto a otra persona que lo jaló y se lo llevó. ¡Tengo que ir a buscarlo! –Gritó mientras se dirigía a la salida.-
Rihana: ¡¿Qué?! –Espetó horrorizada al tiempo que la seguía.- ¡Espérame, Chiara!
-Ambas féminas salieron muy consternadas por lo que, según Chiara, había pasado.
Cargando al pequeño Ducklitt y Happiny en sus brazos y sus huevos pokémon a la cintura las dulces mujeres éstas se dispusieron a recorrer a ciegas los alrededores del Centro Pokémon en la dirección que Chiara vio irse a Inzaghi.
Unos segundos más tarde el laptop emitió un sonido clásico y en la pantalla se leyó “Buscando…|”. Una animación de una pokébola girando demostraba que el sistema estaba cargando. Unos minutos más tarde la pantalla mostró imagen; desde lo alto de un árbol (unos cuatro metros) se veía el improvisado campamento en que Draw, Reanzuro, Keiko e Inzaghi estaban descansando. El fuego en el centro proveía de calor a los presentes.
Keiko, acurrucada en Tropius y tapada con una manta soñaba con quién sabe qué cosa. Mismo ejemplo entregaba el mencionado Inzaghi a unos cuantos metros de Reanzuro, quién al parecer ya estaba mejor, pero que aún no recobraba la conciencia.
Pero el caso de Draw era totalmente distinto. El pequeño estaba despierto, acariciando a su pequeño amigo pokémon, el qué yacía vendado, descansando de todo aquel ajetreo anterior. En el rostro de Draw se mostraba una mezcla de sentimientos: tranquilidad, felicidad, emoción, culpa e impotencia.-
Draw: Aaahhh… -Suspiró.- (Tan sólo nos faltan cuatro números y ambos podríamos entrar al torneo… Pero Rean está durmiendo y no sé si se vaya a despertar antes de que acabe el plazo.) ¿Qué debo hacer? –Susurró.- (¡Pero qué demonios me pasa! Se supone que yo también soy un entrenador pokémon y de los buenos.) –Pensó con determinación.- (No hay razón para que dependa únicamente de Rean.) ¡Yo mismo iré a conseguir los números que faltan!
-Dicho aquello, el pequeño entrenador se incorporó despertando suavemente a Prinplup y procurando que los demás siguieran sumidos en los dominios de Morfeo. Tomó una pequeña linterna de LCD de su mochila y seguido de su confundido pokémon se alejó de sus amigos, creyendo que nadie notaría su partida, pero obviamente equivocado, Keiko no se había sumido en sueños en ningún momento.
Tras de unos minutos de caminata por el tranquilo y tenebroso bosque, Draw y Prinplup comenzaban a desesperarse. El no encontrar algún entrenador con al menos cuatro números de identificación provocaría que uno de ellos no entrara al torneo.-
Prinplup: ¿Plup?
Draw: No, tranquilo. ¡Sé que lo lograremos!

-Contestó a la aparente pregunta de su amigo.-
Prinplup: ¡Prin!
Draw: Ahora tenemos que concentrarnos en buscar entrenadores y quitarles sus números.
Prinplup: ¡Pluup! –Gritó como diciendo “¡Déjame eso a mí!” y se puso a olfatear el piso al más puro estilo canino. Si bien sabían ambos que eso no servía de nada, ayudó a que Draw se relajara un poco y soltara algunas risas. Mientras seguía la perfecta interpretación de NiGhTmArE por parte de Prinplup unos ruidos alertaron a los presentes.-
Draw: ¿Oíste eso, Prinplup?
Prinplup: ¡Plu! –Asintió.-
Draw: Parece venir en dirección al norte. ¿Vamos a ver? –Preguntó nervioso.-
Prinplup: ¡Pinplup! –Vociferó con ánimo y se adentró entre los arbustos.-
Draw: ¡Espérame! –Espetó al segundo y comenzó a perseguirlo. Mientras ellos avanzaban con paso titubeante, desde los árboles una figura extraña, pero humana los vigilaba.
Unos metros más adelante, otro campamento notoriamente más elaborado que el de Draw se levantaba. Dos carpas de pequeña envergadura se contraponían a una débil fogata que daba sus últimos chispazos de vida. A la entrada de una de las carpas dormía un hermoso ejemplar de Leafeon, el que parecía disfrutar mucho del calor de la fogata.
Por su parte, Draw y Prinplup apreciaban el panorama escondido entre unos arbustos.-
Prinplup: Pluuup… -Susurró.-
Draw: Lo sé. Con un simple ataque de hielo ese eon queda fuera de combate, pero no sabemos qué pokémon hay en la otra tienda.
Prinplup: ¿Prin?
Draw: Pues yo sugiero que sea un ataque a lo bestia. Congelamos a ese Leafeon para que no nos moleste y ahí saldrán los de la otra carpa y tendremos que pelear con ellos, pero al menos será uno contra uno. ¿Te parece?
Prinplup: ¡Plup! –Espetó confiado.-
Draw: Entonces, adelante.
-La suave calma de la noche y el irregular chisporroteo de la agonizante fogata se vieron súbitamente interrumpidos por un gélido grito del pokémon pingüino, el que disparó un poderoso rayo sin forma desde sus entrañas, el cuál estaba dirigido al dormido Leafeon.
Nunca sabremos si fue por el grito o porque Leafeon en realidad no dormía y montaba guardia, pero el ataque sorpresa de Draw falló. Leafeon saltó ágilmente de su puesto, esquivando el “Rayo de Hielo” de Prinplup, que congeló el piso; en el salto Leafeon alertó a sus compañeros con un grito y liberó a la vez un gran número de “Hojas Navaja”, las que fueron a parar al lugar donde Draw y Prinplup se escondían.-
Draw: ¡Garra de metal, Prinplup! –Gritó desde el otro costado del escenario y Prinplup apareció desde un árbol, cayendo en picada con su aleta brillando con color plata en dirección a Leafeon, quién no alcanzó a esquivar este ataque y lo recibió de lleno.-
Leafeon: ¡Feooon!
¿?¿?: ¡Marcus, despierta, nos están atacando! –Gritó un hombre mientras salía de la tienda que custodiaba Leafeon. Éste era no muy alto, en realidad era un niño de la edad de Draw, bastante pasado en kilos y su cabello eran unos rizos muy exagerados. Su regordeta cara dejaba ver unos profundos ojos café, que en ese momento expresaban más miedo que sorpresa.- ¡Leafeon! –Espetó mientras lo buscaba con la mirada.-
Draw: (No salió como quería, pero algo es algo.) ¡Hola! –Le saludó mientras Prinplup se reunía con él.-
¿?¿?: ¡Marcus, despierta de una maldita vez! –Gritó aterrorizado mientras corría a abrazar a su herido pokémon.-
Draw: Tranquilo, nene. Soy un participante igual que tú. No te voy a matar ni nada. –Intentó calmarlo.-
¿?¿?: ¡MARCUS! –Gritó con todas sus fuerzas.-
¿?¿?*: ¡¿QUÉ QUIERES, FELIPE?! –Se oyó gritar desde el interior de la otra carpa, aparentemente era el tan solicitado Marcus.-
Felipe: ¡Sal ahora, que hay un tipo aquí que nos está atacando!
-Lentamente el cierre de la carpa habitada comenzó a bajarse. Expectante Draw esperaba ver al tan requerido Marcus, pero se sintió decepcionado al ver salir a otro niño de la misma edad que Felipe, aunque éste era mucho más esbelto, de cabello corto y rubio, su pálida piel resonaba con sus ojos verdes. Tal vez las tonalidades no sean correctas, ya que los presentes se iluminaban por las suaves tonalidades anaranjadas de la fogata.-
Draw: ¿Tú eres Marcus?
Marcus: El que viste y calza.
Felipe: ¡Atacó a Leafeon! –Le acusó.-
Draw: Mira, esto es un concurso. No tengo de qué avergonzarme.
Marcus: ¿Cuál es tu nombre?
Draw: Me llamo Draw y he venido para retarlos por cuatro números de identificación.
Marcus: ¿Tantos te faltan? A nosotros nos faltan sólo dos.
Draw: Pues hagamos algo. Apostemos todo contra todo. ¿ok?
Marcus: Pero quieres apostar todo lo nuestro contra todo lo tuyo… ¿Cuántos números tienes? ¿Ocho? ¡No me hagas reír! Entre Felipe y yo tenemos 22 números. Te apuesto un 2 contra 2.
Draw: Yo tengo 20 números. –Dijo con soberbia mientras le mostraba cada una de las tarjetas que guardaba en el pantalón y luego las guardaba.- Al igual que ustedes yo tengo un compañero y ambos queremos entrar al torneo, pero nos faltan cuatro números para poder ir.
Marcus: ¿Y dónde está tu amigo?
Draw: Eso no es de tu incumbencia. Ahora dime, ¿te interesa un 20 a 20?
Marcus: ¿No era un todo a todo?
Draw: No me interesa quitarles sus propios números de identificación. Si hiciéramos un 20 a 20 y yo ganara ustedes conservarían sus números de identificación y aún tendrían tiempo de juntar los números necesarios hasta las 2 de la tarde de mañana, cuando vence el plazo. Y yo me aseguro de tener bastantes números de identificación y que si los veo en el torneo puede que seamos sólo cuatro en competencia.
Marcus: Y en el caso que ganásemos nosotros además de dejarte fuera a ti y otro más nos aseguramos que varios otros no estén en competencia. –Concluyó.- ¡Me gusta, vamos a hacerlo!
Draw: ¡Genial! Ahora, ¿quién peleará conmigo?
Marcus: ¿Cómo que quién? Obviamente ambos lucharemos contigo.
Draw: ¡¿Qué?! ¡Pero eso es injusto!
Marcus: Es lo más justo del mundo. Estamos apostando los números de ambos, así que ambos los defenderemos.
Draw: ¡Pero yo hago lo mismo y de todos modos pelearé solo!
Marcus: No es mi culpa que tu compañero sea un perezoso que, probablemente por su debilidad te ha enviado a ti y a tu malherido pokémon a hacer el trabajo sucio.
Draw: ¡No hables así de Rean, tú no lo conoces! Y si de verdad quieres que les patee el trasero a los dos así será. Deja los 20 números en el piso frente a ti.
Marcus: Tú igual.
-Así hicieron ambos entrenadores y Prinplup los congeló al instante, sorprendiendo así a los dos entrenadores recién conocidos. Ambos montículos gélidos estaban a unos seis metros de distancia entre sí.-
Draw: Como ustedes son dos jugaremos con mis reglas.
Marcus: Ok.
Draw: La idea es obtener el cubo de hielo del otro bando. El primero que lo atrape gana.
Felipe: ¿Algo así como “Captura la bandera”? –Intervino tímidamente.-
Draw: Exacto. Y como ustedes usarán a sus dos pokémon yo voy a usar el segundo puesto de mi equipo.
Marcus: ¿Dices que vas a enfrentarte a nuestros pokémon tú mismo? ¡Tú si que estás loco!
Draw: Puede ser, pero necesito esos números. –Contestó tomando un grueso y firme palo de uno de los costados de la fogata.-
Marcus: Pues por mí está bien. ¿Listo Felipe?
Felipe: ¡Sí!
Leafeon: ¡On!
Marcus: ¡Ven ahora, King! –Gritó hacia la carpa de la que momentos antes él mismo saliese.-
Draw: ¿Dijo Kingler? –Le preguntó en susurro a su pokémon.-
Prinplup: ¿Uh? –Espetó el estar tan confundido como él.-
Marcus: ¡Prepárate para perder, Draw!
-Vaticinó mientras de su carpa salía un pequeño Electrode del tamaño de un Voltorb, pero claramente era la evolución.-
Draw: ¿Un Electrode miniatura?
Marcus: No te dejes llevar por las apariencias. King y yo somos más poderosos de lo que te piensas y te lo vamos a demostrar.
King: ¡ELEC! –Chilló mientras echaba chispas.-
Draw: ¡No me asustas! (Me preocupa que con un ataque deje fuera de combate a Prinplup.)
Prinplup: ¡PLUUUP! –Graznó con poder, imponiendo respeto a todos los presentes al hacer que sus vendajes salieran despedidos de su cuerpo con el movimiento que había hecho.
Marcus se veía muy confiado, Felipe un tanto nervioso, mientras un esperanzado Draw era vigilado desde lo alto de uno de los árboles con detención.
Las cartas ya estaban echadas. La pequeña competencia de la que dependían el futuro de cuatro entrenadores estaba a un paso de comenzar.-