— ¿A dónde nos dirigimos exactamente? —Ryan preguntó con un tono incrédulo— ¿Es acaso otro lugar a donde vas de “Pato Aventuras” mientras nosotros no nos damos cuenta?
Iba a responderle a Ryan cuando sentí algo extraño. El suelo bajo mis pies era muy ligero y podría apostar lo que fuera a que era terreno muy inestable. Me detuve completamente al notar que un paso en falso y el suelo bajo mis pies cedería, lastimosamente mis compañeros no estaban al tanto de ese hecho y solo bastaron segundos antes de que los demás también se enteraran,
pero ya era tarde.
El peso de Ryan y Amber combinado con el mío fue demasiado para el suelo que se abrió como si fuese un agujero negro succionando todo a su paso. Afortunadamente Metang suavizó nuestra caída valiéndose de sus poderes psíquicos para mantenernos suspendidos hasta que pudimos colocar nuestros pies en suelo más estable.
— “Parece que te estas encargando del caso” —entraba un mensaje de texto— “De no ser así no me explicaría porque estás tan cerca de una de mis máquinas”.
— “En mi defensa diré que no planeaba ir a revisar ninguna de tus máquinas, yo estoy de excursión en la playa. Pero ahora tengo que encargarme de que la bola de inútiles de la clase ni se enteren de que hay un psicópata jugando con las mentes de los pokémon de la Bahía. Después podrás agradecerme tío” —le mandé un texto a mi tío.
— ¡Chicos, están bien ahí abajo! —Gritó desde lo alto Lily, con Evan al lado y ambos con preocupación en el rostro.
— Estamos bien, no estamos tan bajo y Metang ayudo a aminorar la caída. —dijo Ryan para tranquilizar al par que no cayó al agujero.
— Será mejor que bajen también aquí. —dije mientras le hacía una señal a Metang. El pokémon de acero se concentró en el par de jóvenes y los hizo levitar con sus poderes psíquicos hasta que ya estaban junto a todo el grupo.
— Cerca de este lugar hay una especie de cueva. Se supone que el único acceso a ella es por debajo del agua, pero este derrumbe nos abrió un atajo. —Expliqué mientras guiaba a los chicos conmigo.
— Me parece genial visitar un lugar así, pero ¿De qué nos sirve en estos momentos ir a esa cueva? Mientras esas máquinas sigan flotando por ahí, causaran estragos a su paso.
— En esa cueva se encuentra uno de los tantos transmisores que comandan esas "máquinas" entre otras cosas que no vale la pena mencionar —ni que ellos supieran. — Si llegó al transmisor, podré contrarrestar lo que sea que esté sucediendo. —expliqué.
— ¿En qué momento te transformaste en un genio informático? —preguntó Ryan con ironía.
— Nunca pones atención a lo que hago, de hecho, me sorprende considerando que compartimos habitación.
Ryan no siguió cuestionando y todos caminamos por la cueva. La humedad y la oscuridad imperaban por todo el camino hasta que un pequeño rayo de luz reveló lo que en verdad escondía la cueva marina.
— ¡Wow! Este lugar es hermoso. —dijo Lily mientras observaba atónita como todo el ambiente se iluminaba con tonos azules debido a varios cristales incrustados en las paredes y que, al refractar con la luz y el agua de una pequeña laguna subterránea,
iluminaban todo con un hermoso resplandor azulado.
— Y supongo que ese es el transmisor al que te referías. —Señaló Evan a una máquina que obviamente desentonaba con todo el ambiente cristalino de la cueva.
Me acerqué a la máquina y saqué el ordenador que llevaba en la mochila. Amber alzó una ceja como diciendo "¿Es enserio?"
al ver que jamás me despegaría de mis aparatos electrónico ni tecnológicos.
— ¿Qué? Me gusta estar preparado para cualquier situación. —respondí a su pregunta implícita.
Al instante me conecté con el transmisor e inspeccioné todas sus funciones para hallar la raíz de todo este problema y ver si podía solucionarlo. Y como me esperaba, había tomado el control del transmisor de la playa de forma remota y para colmo,
su señal rebotaba por toda la isla, haciendo imposible localizarla.
— Bueno, es hora de botar a este intruso de la red. —Mientras me preparaba para expulsar a quien sea que estuviera hackeando el transmisor. Llevaba apenas un minuto tecleando cuando un mensaje apareció en la pantalla del transmisor.
— "Está bien, tú ganas. Voy a dejar tu transmisor libre, claro que no sin antes darte un pequeño regalo de mi parte. Disfruta el PEM."
— ¿Ese PEM, es el PEM que creo que estoy pensando? —dijo Evan que al parecer era el único que había logrado captar a que era lo que se refería el mensaje. Yo solo asentí en respuesta mientras desconectaba mi ordenador y lo apagaba, al igual que mi tablet y todo artefacto electrónico que tuviese.
— Si traen sus teléfonos con ustedes, este es un buen para apagarlos y alejarnos lo más rápido que podamos de esta gruta.
—les dije a mis compañeros mientras guardaba mi ordenador en mi mochila.
—¿Por qué? ¿Qué está sucediendo? ¿Qué es ese PEM que tanto les preocupa? —dijo Ryan que se había puesto nervioso nuevamente, ya que repentinamente comencé a alejarme del transmisor, seguido por los demás de cerca.
— Un PEM o "Pulso Electromagnético", es una pulsación capaz de freír a todos los artefactos electrónicos que se encuentren a su alcance, por eso apaguen todo lo que no quieran que se dañe.
— Como medida de seguridad si alguien quiere ingresar al transmisor de forma manual conectándose a él, primero tiene que ingresar una clave. Si eso no sucede pasan dos cosas: el transmisor emite un PEM de baja potencia que inutiliza a todos los artefactos electrónicos a 500 metros a la redonda o en casos extremos emite el PEM y a la vez... explota. —dije
— ¡¿Y nos lo dices ahora?! —Dijo Ryan exaltado.
— No hay tiempo, tenemos que salir de esta cueva antes de que todo se venga abajo. —ordené mientras nos alejábamos lo más que podíamos con dirección a la salida.[/SIZE] |