15.
Todo pasó demasiado rápido. Sentí que se nos escapaba el ladrón, que todo estaba perdido, pero aquella chica no se rindió, en un fugaz movimiento se las arregló para detener al Sableye con la ayuda de su Caterpie, de una manera tanto eficaz como asombrosa.
— ¡I-increíble! ¡Eso ha estado muy genial! — Fue todo lo que dije con brillo en los ojos, recordándome de recuperar el aliento tras tal hazaña.
Sin embargo no todo acabó ahí, pues ese pokémon tan travieso comenzó a transformarse como si de un Ditto se tratase, de Sableye a araña, de araña a pájaro. Miré a la otra chica, “¿qué diablos está pasando?” Pensé, por suerte un chico que pasaba por ahí nos aclaró la situación.
— A-anda, detente ahí... ¿un Zorua? ¡¿Cómo es que no es un Ditto?! ¡Me siento estafada! — La confusión me invadía y, aunque pronto fue reemplazada por el alivio de recuperar a Kano, no terminaba de asimilar los hechos.
Antes de lo que canta un Torchic y tras un lógico razonamiento, la chica ya se encontraba en la persecución del zorro en una escena que pensé y era muy divertida.
— ¡Ay, jajaja! ¡Ah! ¡No no y no! N-no es momento de reír. ¡E-espera! Eso puede ser peligroso por donde lo mires, ¡vamos! Quizás ese tal dueño malo está acompañado de secuaces el doble de malos.
Intenté seguirla, puede que mi paso fuese más lento debido al cansancio y esfuerzo de antes, pero creo que darle una mano atrapando al supuesto entrenador del Zorua iba a resultar divertido.
— ¡Anda! Déjame ayudarte, yo lo sostengo y tú le haces tragarse el hilo.
Y así comencé a correr... de nuevo. Menudo día de locos.
@Abdy @Sophie Smith @OnixTymime— ¡I-increíble! ¡Eso ha estado muy genial! — Fue todo lo que dije con brillo en los ojos, recordándome de recuperar el aliento tras tal hazaña.
Sin embargo no todo acabó ahí, pues ese pokémon tan travieso comenzó a transformarse como si de un Ditto se tratase, de Sableye a araña, de araña a pájaro. Miré a la otra chica, “¿qué diablos está pasando?” Pensé, por suerte un chico que pasaba por ahí nos aclaró la situación.
— A-anda, detente ahí... ¿un Zorua? ¡¿Cómo es que no es un Ditto?! ¡Me siento estafada! — La confusión me invadía y, aunque pronto fue reemplazada por el alivio de recuperar a Kano, no terminaba de asimilar los hechos.
Antes de lo que canta un Torchic y tras un lógico razonamiento, la chica ya se encontraba en la persecución del zorro en una escena que pensé y era muy divertida.
— ¡Ay, jajaja! ¡Ah! ¡No no y no! N-no es momento de reír. ¡E-espera! Eso puede ser peligroso por donde lo mires, ¡vamos! Quizás ese tal dueño malo está acompañado de secuaces el doble de malos.
Intenté seguirla, puede que mi paso fuese más lento debido al cansancio y esfuerzo de antes, pero creo que darle una mano atrapando al supuesto entrenador del Zorua iba a resultar divertido.
— ¡Anda! Déjame ayudarte, yo lo sostengo y tú le haces tragarse el hilo.
Y así comencé a correr... de nuevo. Menudo día de locos.

— What are you doing?
— I'm walking like a skeleton.
— No, skeletons don't walk like that.
— That's how *you* walk.
— No, I don't.










