PN'M: The revelry of Gaya


Relato protegido bajo una licencia de Creative Commons.
DISCLAIMER: Pokémon y todos sus personajes pertenecen a Satoshi Tajiri, Game Freak y Nintendo; ésto sólo es fanmade con la intención de entretener a otros seguidores de la franquicia.
Los personajes originales encontrados en este fanfiction NO pueden ser utilizados sin el consentimiento de AuriSkywem.
NOTA: NO TOLERAMOS PERSONAS SIN GOTA DE CREATIVIDAD O POCA DIGNIDAD QUE DISFRUTAN RECIBIR MÉRITO POR EL TRABAJO DE OTROS, ASI QUE SI RIPEAS ESTE FANFICTION O CUALQUIER ARTWORK DEL MISMO ATENTE A LAS CONSECUENCIAS.
¡Hola!
Muchos dirán que soy una persona impaciente, al menos como escritor; debo decir que, en parte, tienen toda la razón del mundo. La extensión de mi extraña imaginación jamás tuvo límites, a pesar de imponerlos debido a ciertos criterios propios; más eso hace que, a pesar de luchar por contenerme, no sea capaz de aguantar la espera. Una la cual conlleva mucho tiempo, en mi opinión innecesario. Pues, a pesar de que este fanfic sea parte de la saga Pockets N' Monsters, no está directamente relacionada con la trama. Eso sí, con el tiempo quizás comprendan muchas cosas de la historia de Davis y las dos Alicia tras leer este relato. Aquí explico una historia mucho más profunda, mejor estructurada —todo hay que decirlo— y que explica perfectamente cosas que, por desgracia, en otros de mis relatos se tocarán de forma superficial. Entre tales conceptos, aquí se planteará el verdadero inicio del Mundo Pokémon, más allá de lo que se conoce sobre Arceus; así como el secreto de la mega-evolución (la cual estuve mucho tiempo investigando y filosofando al respecto) y el porqué de mi prototipo de fakemon conocido por mis lectores como Wem. Debo decir que me siento muy contento de poder publicar este fic, tan solo espero que les guste la historia que aquí pienso contar.
Este relato está dedicado a mi hermano pequeño @neohaxed,
el cual me dio un gran empujoncito para crear esto,
y a mi compañera @OnixTymime,
pues aquí yacen los "ancestros" de sus guardianes.
Sinopsis:
Libertad. Una chica tan solo busca sentir el calor bajo la luz matinal, y poder admirar a solas un estrellado firmamento; más no puede, pues ancestrales costumbres la mantienen atada contra su voluntad. Sin poder amar ni soñar, viviendo en una realidad asfixiante y deprimente. Todo ello cambiará cuando conozca a un muchacho que, por primera vez, la tratará como a una igual sin pedir nada a cambio. Una historia de amistad apasionada, de muerte y un linaje que se remonta desde los inicios del antiguo Mundo Pokémon.
ÍNDICE DE CAPÍTULOS
- Prólogo
- Episodio 1 [Próximamente]
PREFACIO:
VALIENTE QUE VA, TRIUNFA Y VUELVE.
Muros que caen. La tierra temblando bajo los delgados pies de una joven de largo cabello castaño, corriendo descalza en dirección a un enorme y pálido balcón de pulido mármol. Su vestido de seda blanca rasgado, dejando ver claramente las piernas hasta el muslo. La mirada otorgada por sus esmeraldas, escondidas tras finos rizos, contemplaba el escamoso ser que le pisaba los talones. Era grande, más que cualquier animal conocido, y delataba un sutil aire reptiliano en su rostro marcado por un fuerte, azabache tono. Contrastando con aquél oscuro color, dejaba ver por todo su cuerpo, incluida la longeva cola que formaba parte del mismo, unas doradas runas que brillaban como el sol de la mañana.
«¡Acabaré contigo!»
De sus fauces, pequeñas pero imponentes, salía un potente rugido nacido en su garganta; jamás la muchacha hubiera escuchado nada parecido, notando sus tímpanos quebrarse debido a no tener tiempo para taparse los oídos. Un sonido que la perturbaba, desequilibrando su mente.
Mas no podía perder el sentido, no ahora.
Cogiendo fuerzas de dónde no las había, prosiguió con su agobiante huída. Pues aquello era precisamente lo que hacía: escapar, y esta vez por su vida.
En las paredes de aquél templo, tan blanco debido a la combinación de mármol y marfil que proyectaba su arquitectura, permanecían grabadas numerosas pinturas que relataban una historia desconocida; abundaban seres de todo tipo, entre ellos el dragón que la estaba persiguiendo, deseando su carne y muerte.
Si tan solo no hubiera sucedido aquello…
Estaba cada vez más cerca del amplio balcón. Las plantas de sus pies comenzaban a sangrar, del mismo modo que los cortes en su piel tras la fina tela. El sudor en su frente yacía gélido, provocado por el temor que sentía en lo más profundo de su notable pecho; recorría su cuerpo cual río bajo la montaña, desembocando en su mente obstruida por miles de pensamientos desordenados.
Recordaba los tiempos donde no tenía sueños, una época en la cual no comprendía lo que significaba ser libre. Retazos de vivencias que, justo en aquellos instantes, le parecían absurdamente poco peligrosas en comparación a su actual situación; pero que, realmente, no podían distinguirse mucho de lo que tenía que hacer. Su única salida era aquél inmenso palco, visto desde sus verdes ojos como un precipicio por el cual debía saltar o morir. Así lo había planeado, improvisado más bien, y es lo que tenía muy claro de hacer si quería continuar respirando.
Eso si antes no perecía en el intento.
Impaciente así como astuta, la enorme sierpe comenzó a moverse con mayor velocidad con tal de atrapar a su víctima y, formando una esfera de luz celeste que permanecía centrada e inmóvil en su abierta boca, lanzó una potente ráfaga de viento hacia su presa. Incrédula de lo que veía por el rabillo del ojo, sin tener tiempo para reaccionar, la joven recibió el impacto de lleno en su espalda. Tal golpe hizo crujir algún que otro hueso, produciendo un hilo de sangre que saliera de sus labios al soltar un ahogado grito. Con todo aquello, gracias a la distancia con la que fue llevada debido al mágico ataque, el cuerpo de la muchacha llegó justo dónde quería.
Mas tampoco es que hubiera previsto tal cosa por parte del monstruo.
Quedando de rodillas en la baranda de piedra que formaba el balcón, la chica contempló cómo aquella extraña criatura quedaba erguida a unos pocos metros de donde yacía. Levitando a una distancia bastante próxima al suelo, se acercaba lentamente a ella con una fría y amarillenta mirada. Intentando reincorporase, la muchacha musitó algo que no pudo llegarse a escuchar y, acto seguido, antes de que aquella sierpe pudiera efectuar acción alguna, dio media vuelta para tirase por el alto precipicio que tenía delante.
«¡Maldita seas!»
El rugido del negro dragón resonó por el amplio firmamento, un vasto vacío donde tan solo nubes cubrían el claro cielo y parecían mostrarse como el final de la interminable caída; pero no era así, pues la muchacha las traspasaba y continuaba cayendo. Aquél momento parecía no tener fin.
La oscura sierpe hizo brillar de nuevo las doradas runas en su lánguido y enorme cuerpo. Levitando una vez más comenzó a rodear la imperante torre de mármol que se avistaba como única diferencia de aquél paisaje celestial, y de donde la joven se había tirado en un intento desesperado de no ser devorada. Cada vez más cerca, el furioso dragón preparó un segundo ataque mágico, pero esta vez no sería viento lo que decidiera escupir de sus fauces; ahora su decisión era reducir el cuerpo de la presa que tenía delante a puras cenizas, las cuales arrastraría el viento hasta los confines del mundo.
Mas tal cosa no pudo ser.
Una criatura blanca, espectral, quedó manifiesta entre la ráfaga ígnea y la joven que caía en el vacío. Quedando ésta suspendida en el aire, debido a los poderes el ente misterioso, quedó contemplando a lo que había protegido su vida bajo místicos poderes.
Era un ser de aspecto parecido al de los humanos, pero cuyos rasgos felinos delataban que poco tenía que ver con tal especie; así como era, claramente, más grande en cuanto a estatura. De fino pero notable pelaje grisáceo, que terminaba en un tono dorado una vez llegado al vientre y terminado en su larga cola. Unos ojos celestes, más brillantes que la propia luz, deslumbraban a su reptil oponente, mostrando una mirada firma y desafiante. El aura que emanaba de su cuerpo, parecía visible como una delgada capa rosada que la envolvía; pues, claramente, denotaba un aire femenino en sus cautelosos y serenos gestos.
Con un furioso rugido, el dragón se dirigió al extraño ser:
«¡¿Acaso nos estás traicionando?!»
Parecían conocerse, aunque no hubo respuesta alguna por parte de la fémina; tan solo un profundo silencio, el cual pareció tangible en el aire. Tras unos breves instantes el dragón no pudo soportar más la tensión y se dirigió hacia el ser felino. Éste, como si supiera qué haría su oponente, hizo alejar el cuerpo de la muchacha, todavía suspendida en el aire, a unos metros de distancia y, acto seguido, reunió entre sus manos el aura rosada que envolvía todo su cuerpo; concentrando toda esa energía en un único punto, en tan solo unos instantes prácticamente imperceptibles, lo expulsó en la forma de una diminuta esfera luminosa que, una vez impactó en el cuerpo de la sierpe, pareció provocarle un sufrimiento insoportable.
En aquél momento, la fémina soltó un comentario:
«Lo siento, Insomne, pero esto nada tiene que ver con tu trabajo.»
Reculando, el dragón soltó improperios y maldiciones bajo su sonoro rugido; impasible a los comentarios de la oscura sierpe, el ente felino preparó de nuevo la diminuta esfera brillante. Al ver esto, el reptil decidió regresar a la torre; un claro gesto de derrota que le hizo soltar injurias nuevamente, entre las cuales amenazas dónde afirmaba un futuro arrepentimiento por parte de la felina benefactora de la joven. Una vez vieron que ya podían sentirse a salvo, un suspiro fue dejado ir al unísono por parte de las dos; tanto humana como espectro, no pudieron evitar mostrar una pequeña media sonrisa.
La muchacha quiso preguntar sobre la identidad de su salvadora, pero cuando sus labios comenzaron a pronunciar la primera palabra ésta la mandó callar; indicando con su grueso y afelpado dedo, encabezado por una intimidante garra que pareciera de marfil, le dio a entender que no daría una respuesta. Acto seguido la cogió en brazos con una facilidad inquietante y, envolviéndola bajo su aura de rosados tonos, se desvanecieron juntas en un haz de cegadora luz hasta desaparecer por completo de aquél punto en las alturas.
Por favor, no duden en dejar sus comentarios, opiniones y pensamientos en sus respuestas, ya que seré muy influenciado por lo que sea que pongan para escribir los siguientes capítulos.






