Introducción: Biografía de Prike Olson, parte 1.
Hola, quiero empezar mi propia historia. Esto vendría a ser el capítulo uno, pero como el desarrollo de la historia es NULO, lo considero como una biografía. Mañana, con la segunda parte subida, empezaría la historia el miercoles o el jueves... un saludo.
Esa mañana otoñal, Prike Olson se despertó consciente de que algo ocurriría, algo capaz de cambiar el curso de su vida.
¿Cómo lo sabía?, pues lo intuía, la intuición de un adulto desocupado que no vive para nada a veces suele ser muy certera.
Retiró las sabanas que cubrían su cuerpo lampiño, de fisionomía delgada y algo derruida a causa del cigarrillo, con andar torpe se dirigió al baño para toparse con el espejo sobre el lavabo. El cristal rectangular reveló una a su espectador un rostro sin afeitar, ojeroso y con ojos a medio abrir… además de lagañosos.
Sintió un leve escalofrío cuando el agua fría del grifo beso sus mejillas, a medida que sus pensamientos se despejaban, así como su pesadumbre. Mientras se cepillaba sus dientes, se dirigió al ventanal: Los haces luminosos de un sol pálido comenzaban a bañar las calles del siempre verde Brooklyn, ahora blanco por el candor matutino.
Prike era originario de New York, había vivido en un bello departamento de la Calle Houston hasta sus seis años. Por cuestiones laborales respecto a su padre, la familia se mudó a nada más y nada menos que a Teselia, la isla septentrional que limita con el moderno Japón, más específicamente con la región de Akita.
Su padre era ingeniero Pokémon, su trabajo lo llevó a convivir y a trabajar junto con los científicos más prolíficos de su era, entre ellos destacaban el profesor Samuel Oak y el ingeniero electro-mecánico Douglas H. Schzmentz: a pesar de dichas profesiones, eran hombres sumidos de lleno en la ciencia.
Fama, dinero y un importante respeto en la comunidad Pokémon fueron los frutos de nueve años de estudio y tortura para el señor Olson, quién se recibió con los más grandes honores en la Facultad de Ciencias Independiente de Sinnoh, con su tesina: ‘’Creación y desarrollo de Ultra-Balls’’.
Entonces, ¿Cómo el padre concluyó sus estudios en el lejano oriente, para luego mudarse a New York, volver a Teselia y aquí tenemos a su hijo, Prike, de nuevo en un borough neoyorquino?
Prike Olson dedicó su vida al estudio de la literatura en la facultad de humanidades y artes más prestigiosa de Japón, la Universidad Independiente de Teselia.
Después de dos años de esfuerzos vanos, se rindió y abandonó sus estudios, vagando por las calles y el campo henchidos de hojas y tréboles.
Entonces, ocurrió: Luego de ver un anuncio, se anotó para la Distribución Anual de Pokémon Inicial. ¿Qué era esto?
Simple: Un concurso que se realizaba año tras año en todos los países y regiones, financiado y auspiciado por las grandes entidades políticas y científicas de dichos sistemas, empujando a los jóvenes a comenzar su aventura como ‘’Entrenadores’’ de estas curiosas criaturas, fauna mítica que poblaban los biomas desde el comienzo.
En cada región, o al menos en una gran cantidad de ella, habitan tres Pokémon que protagonizan una clásica contienda; ellos son de colores diferentes, de comportamiento y hábitos disímiles.
Uno es el agresor de otro, ese otro es el agresor de un tercero, y ese tercero agrede al uno.
Un triángulo: Fuego, agua y hierba.
Dichas especies que conforman el ‘’triángulo elemental’’, como es conocido, son de un valor incalculable, además de poseer una calidad de raros; son casi imposibles de encontrar por casualidad.
Entonces, cada año, tres (uno de cada tipo) son atrapados por los expertos del mundo, para atraer a las personas a arriesgarse; si ganan, se vuelven maestros y toman posesión de la vida de la criatura; entrenándolo y dedicándole un afecto dorado, formando un nexo inquebrantable.
A las grandes entidades que patrocinan el evento, no les importa lo que el ganador haga de su Pokémon, ellos solo les importa el dinero que obtienen de la consumición de mercadería masiva para el cuidado de dicha mascota.
Prike ganó, se le otorgó una criaturita encerrada en una esfera plática bicolor: mitad roja, mitad blanca. Bajo una miríada de ojos verdes por la envidia, conoció al que sería su amigo por el resto de su vida, una pequeña animalidad de pelaje blanco, ojillos torpes que brillaban con inocencia y orejas puntiagudas.
Se paraba en dos patas y el pelo en la zona del pecho, barriga y lomo era de un azul más intenso, con una concha incrustada en la zona media.
Su aspecto era de nutria, y el nombre científico era Oshawott, se trataba de una hembra a la que Prike llamó ‘’Maisie’’.
A partir de ese punto, el joven contaba con casi dos décadas, pero dedicó su vida a la compañera acuífera que lo seguía a todos lados, tropezándose a veces, pues aún era de andar torpe.
Prike gastó sus ahorros en medicinas y vitaminas, ya que seis de los siete días que tiene la semana, el dúo se internaba en profundidades boscosas, buscando rivales silvestres. Rivales para la guerrera.
Se topaban con perritos extraviados, con perros de las praderas cuyos ojos grandes eran y con gatos violáceos, que instigaban inseguridad.
La torpe nutria de agua solo sabía darle cabezazos a los que creía sus más ávidos rivales, golpes con su menudo cuerpo a los invasores; gruñía y olfateaba largo rato.
Hasta que de su boca, aprendió a escupir chorros acuosos de alta presión, esto lograba no solo desestabilizar, sino que a derribar a los desafortunados Pokémons que se encontraban.
Maisie creció, aprendió diversas formas de lastimar, no solo su fuerza; sino que sus celos se agrandaban: Prike solía atrapar a sus víctimas en cápsulas esféricas, y a dedicarles el tiempo y el afecto que tendría que dedicarle a ella.
Cinco años después, Maisie no se erguía más en dos patas, abandonó su condición de bípeda para apoyarse sobre sus cuartos traseros también.
Sin embargo, su tamaño se había triplicado, su espalda se vio ensanchada. Blancos cabellos le crecían en sus mejillas, su pelaje era de un azul oscuro muy intenso; en su cabeza crecía un apéndice amarillo, similar a un cuerno; el cual se volvía más amenazador a medida que derrotaba a sus enemigos.
En sus rodillas cargaba con dos ostras con forma de dagas, ahora, no solo escupía torrentes, sino que manipulaba el agua en varios sentidos, que resultaban en catástrofes; también exhalaba brumas heladas a gran potencia. Cuando se trataba de un enemigo importante, Maisie se erguía sobre sus cuartos traseros, duplicando su altura; a continuación, empuñaba ambas dagas con letal maestría.
Lo que antes terminaba en un débil rival con un chichón en su frente; ahora terminaba con colosos fieros tendidos en el piso, agitados y con cientos de tajos en todos sus pellejos.
FIN DE LA PARTE UNO DE LA BIOGRAFÍA DE PRIKE.
Empiezo a ver todo mareado.
Nota: El evento es realizado por miles de personas ya que iniciar una aventura sin la ayuda de un inicial es muy difícil; atrapar un Pokémon por medio convencionales es peligroso, tal es así que intentar lidiar con aquellos de nivel medio o alto es una sentencia de muerte firmada, con lacre rojo y todo.
Esa mañana otoñal, Prike Olson se despertó consciente de que algo ocurriría, algo capaz de cambiar el curso de su vida.
¿Cómo lo sabía?, pues lo intuía, la intuición de un adulto desocupado que no vive para nada a veces suele ser muy certera.
Retiró las sabanas que cubrían su cuerpo lampiño, de fisionomía delgada y algo derruida a causa del cigarrillo, con andar torpe se dirigió al baño para toparse con el espejo sobre el lavabo. El cristal rectangular reveló una a su espectador un rostro sin afeitar, ojeroso y con ojos a medio abrir… además de lagañosos.
Sintió un leve escalofrío cuando el agua fría del grifo beso sus mejillas, a medida que sus pensamientos se despejaban, así como su pesadumbre. Mientras se cepillaba sus dientes, se dirigió al ventanal: Los haces luminosos de un sol pálido comenzaban a bañar las calles del siempre verde Brooklyn, ahora blanco por el candor matutino.
Prike era originario de New York, había vivido en un bello departamento de la Calle Houston hasta sus seis años. Por cuestiones laborales respecto a su padre, la familia se mudó a nada más y nada menos que a Teselia, la isla septentrional que limita con el moderno Japón, más específicamente con la región de Akita.
Su padre era ingeniero Pokémon, su trabajo lo llevó a convivir y a trabajar junto con los científicos más prolíficos de su era, entre ellos destacaban el profesor Samuel Oak y el ingeniero electro-mecánico Douglas H. Schzmentz: a pesar de dichas profesiones, eran hombres sumidos de lleno en la ciencia.
Fama, dinero y un importante respeto en la comunidad Pokémon fueron los frutos de nueve años de estudio y tortura para el señor Olson, quién se recibió con los más grandes honores en la Facultad de Ciencias Independiente de Sinnoh, con su tesina: ‘’Creación y desarrollo de Ultra-Balls’’.
Entonces, ¿Cómo el padre concluyó sus estudios en el lejano oriente, para luego mudarse a New York, volver a Teselia y aquí tenemos a su hijo, Prike, de nuevo en un borough neoyorquino?
Prike Olson dedicó su vida al estudio de la literatura en la facultad de humanidades y artes más prestigiosa de Japón, la Universidad Independiente de Teselia.
Después de dos años de esfuerzos vanos, se rindió y abandonó sus estudios, vagando por las calles y el campo henchidos de hojas y tréboles.
Entonces, ocurrió: Luego de ver un anuncio, se anotó para la Distribución Anual de Pokémon Inicial. ¿Qué era esto?
Simple: Un concurso que se realizaba año tras año en todos los países y regiones, financiado y auspiciado por las grandes entidades políticas y científicas de dichos sistemas, empujando a los jóvenes a comenzar su aventura como ‘’Entrenadores’’ de estas curiosas criaturas, fauna mítica que poblaban los biomas desde el comienzo.
En cada región, o al menos en una gran cantidad de ella, habitan tres Pokémon que protagonizan una clásica contienda; ellos son de colores diferentes, de comportamiento y hábitos disímiles.
Uno es el agresor de otro, ese otro es el agresor de un tercero, y ese tercero agrede al uno.
Un triángulo: Fuego, agua y hierba.
Dichas especies que conforman el ‘’triángulo elemental’’, como es conocido, son de un valor incalculable, además de poseer una calidad de raros; son casi imposibles de encontrar por casualidad.
Entonces, cada año, tres (uno de cada tipo) son atrapados por los expertos del mundo, para atraer a las personas a arriesgarse; si ganan, se vuelven maestros y toman posesión de la vida de la criatura; entrenándolo y dedicándole un afecto dorado, formando un nexo inquebrantable.
A las grandes entidades que patrocinan el evento, no les importa lo que el ganador haga de su Pokémon, ellos solo les importa el dinero que obtienen de la consumición de mercadería masiva para el cuidado de dicha mascota.
Prike ganó, se le otorgó una criaturita encerrada en una esfera plática bicolor: mitad roja, mitad blanca. Bajo una miríada de ojos verdes por la envidia, conoció al que sería su amigo por el resto de su vida, una pequeña animalidad de pelaje blanco, ojillos torpes que brillaban con inocencia y orejas puntiagudas.
Se paraba en dos patas y el pelo en la zona del pecho, barriga y lomo era de un azul más intenso, con una concha incrustada en la zona media.
Su aspecto era de nutria, y el nombre científico era Oshawott, se trataba de una hembra a la que Prike llamó ‘’Maisie’’.
A partir de ese punto, el joven contaba con casi dos décadas, pero dedicó su vida a la compañera acuífera que lo seguía a todos lados, tropezándose a veces, pues aún era de andar torpe.
Prike gastó sus ahorros en medicinas y vitaminas, ya que seis de los siete días que tiene la semana, el dúo se internaba en profundidades boscosas, buscando rivales silvestres. Rivales para la guerrera.
Se topaban con perritos extraviados, con perros de las praderas cuyos ojos grandes eran y con gatos violáceos, que instigaban inseguridad.
La torpe nutria de agua solo sabía darle cabezazos a los que creía sus más ávidos rivales, golpes con su menudo cuerpo a los invasores; gruñía y olfateaba largo rato.
Hasta que de su boca, aprendió a escupir chorros acuosos de alta presión, esto lograba no solo desestabilizar, sino que a derribar a los desafortunados Pokémons que se encontraban.
Maisie creció, aprendió diversas formas de lastimar, no solo su fuerza; sino que sus celos se agrandaban: Prike solía atrapar a sus víctimas en cápsulas esféricas, y a dedicarles el tiempo y el afecto que tendría que dedicarle a ella.
Cinco años después, Maisie no se erguía más en dos patas, abandonó su condición de bípeda para apoyarse sobre sus cuartos traseros también.
Sin embargo, su tamaño se había triplicado, su espalda se vio ensanchada. Blancos cabellos le crecían en sus mejillas, su pelaje era de un azul oscuro muy intenso; en su cabeza crecía un apéndice amarillo, similar a un cuerno; el cual se volvía más amenazador a medida que derrotaba a sus enemigos.
En sus rodillas cargaba con dos ostras con forma de dagas, ahora, no solo escupía torrentes, sino que manipulaba el agua en varios sentidos, que resultaban en catástrofes; también exhalaba brumas heladas a gran potencia. Cuando se trataba de un enemigo importante, Maisie se erguía sobre sus cuartos traseros, duplicando su altura; a continuación, empuñaba ambas dagas con letal maestría.
Lo que antes terminaba en un débil rival con un chichón en su frente; ahora terminaba con colosos fieros tendidos en el piso, agitados y con cientos de tajos en todos sus pellejos.
FIN DE LA PARTE UNO DE LA BIOGRAFÍA DE PRIKE.
Empiezo a ver todo mareado.
Nota: El evento es realizado por miles de personas ya que iniciar una aventura sin la ayuda de un inicial es muy difícil; atrapar un Pokémon por medio convencionales es peligroso, tal es así que intentar lidiar con aquellos de nivel medio o alto es una sentencia de muerte firmada, con lacre rojo y todo.
Cita:
''Siempre tuve miedo al futuro, porque en el futuro, entre otras cosas, está la muerte''







