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#1

Esclavos de Hoenn

Okey. ESte fanfic ya fue aprobado (Meh, solo 64 puntos. Bueno, supongo que algo es algo).
Soy nuevo en el foro, así que por favor corríjanme si me equivoco.
Este fanfic no está terminado, pero sí pienso corregirlo después de terminar de escribirlo (sin cambiar la historia, por supuesto)
Disclaimer: Todos los datos de pokemon se los debo a Nintendo (por crearlos) y a Wikidex (por juntarlos y organizarlos)

Esclavos de Hoenn


0._ Prólogo
1._ La Muerte del Profesor Birch
2._ Mr. Smoky
3._ Mucha Rabia
4._ Ciudad Petalia
5._ Arrepentimiento
6._ Roxanne
7._ La Dureza de la Roca
8._ Rescatar a Peeko
9._ Muy Cansado
10._ Fiercy no lo Acepta
11._ Grinding
12._ La Fuerza de los Luchadores
13._ Reunión Urgente


Prólogo:
Spoiler
Esclavos Gijinka



Birch y su hija se encontraban caminando por el mercado cierto día. A Birch lo habían nombrado recientemente director del laboratorio de Hoenn, y le habían encomendado recolectar información sobre todos los pokemon de la región, una tarea digna de los profesores de alto rango académico, como el profesor Oak. Por lo mismo, andaba buscando ciertos especímenes que había comprado por internet. Eran pokemon raros de ver en estado salvaje, por lo que había tenido que encomendárselos a un cazador.

-¿Profesor Birch?- lo llamó una voz cuando menos se lo esperaba.

-Ah, sí, soy yo- este se giró, sonriente- ¿Tienes a los pokemon?

-Por supuesto- sacó una maleta, la depositó en la mesa, la abrió y le mostró tres pokebolas con tres pokemón- Treecko, el
pokemon Geco bosque;Torchic, el pokemon Polluelo; y Mudkip, el pokemon Pez lodo. Todos son raros especímenes.

Birch los examinó a los tres, ansioso. Seguidamente le pasó el dinero acordado al cazador, y tomó las tres pokebolas. Cuando se
giró para volver sobre sus pasos, advirtió que su hija de diez años miraba las cápsulas con curiosidad.

-¿Te gustaría tener un pokemon, Zafiro?- le preguntó.

La niña asintió. En su casa no solían tener pokemon, y si los tenían, duraban por poco tiempo, pues pertenecían a la comunidad
científica y no a su padre. Esos tres no eran diferentes, por lo que no pudo disimular su sorpresa cuando él le entregó una
pokebola.

-Toma, es tuyo.

-¿En serio?

-¡Claro, lo compré con mi dinero! Pero aun así te lo pediré una que otra vez para mis experimentos ¿Estás bien con eso?

Zafiro asintió, contenta. Inmediatamente observó atenta a su primer pokemon, Mudkip. Su piel era extrañamente azul, y en su
cabeza tenía una membrana. Zafiro lo miró por un buen rato, hasta que una duda surgió en su mente. Se la preguntó a su padre
de camino a casa.

-Papá ¿Qué tipo de pokemon somos los humanos?

-¿Qué?- el profesor Birch se puso a reír- ¿Qué quieres decir, Zafiro?

-Es que estos pokemon y nosotros somos muy parecidos. Todos tenemos manos, ojos, boca, y todos podemos hablar ¿No
seremos tipo normal?

El profesor acarició la cabeza de su hija, maravillado por su poder de observación a tan temprana edad.

-Por supuesto que no somos pokemon, hija mía, aunque hay gente que cree que sí. La diferencia está en que los seres humanos
fuimos creados para gobernar a los pokemon, y los pokemon fueron creados para ser gobernados por los humanos y cumplir
nuestras órdenes. Por eso los humanos no tenemos ningún tipo, como los pokemon.

Zafiro volvió a mirar a Mudkip, el cual dormía plácidamente dentro de su pokebola. Algún día podría salir de casa y convertirse en
una entrenadora, pero por el momento tendría que esperar.

Lo que el profesor Birch no entendió del todo era que la pregunta de Zafiro iba enfocada a las similitudes biológicas entre
pokemon y humanos, puesto que ambos presentan una base humanoide. Todos tienen dos piernas, dos brazos, y un origen
común, aunque muy pocas personas en el mundo sabían este secreto.


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Okey, algunas aclaraciones:
Para los que no entendieron, este fanfic se desarrolla en un mundo de pokemon gijinka (espero haberlo escrito bien). No se me ocurrió una mejor forma de introducirlo en la historia, lo siento. Habrían entendido de todas maneras con capítulos siguientes, pero así evito algunas confusiones. En este fanfic los pokemon tendrán sentimientos y podrán hablar. Acepto críticas, comentarios, lo que les dé la gana.


Capítulo 1:
Spoiler

I._ La Muerte del Profesor Birch



Ruby era un chico de diecisiete años, que recién se había mudado desde Johto. Había sido el sueño de su madre vivir en Hoenn, pero ella había muerto años atrás, antes de cumplirlo. Ciertamente eso había mermado la relación padre-hijo de Norman y Ruby.

Este asomó la cabeza desde el camión de mudanza sin muchas expectativas. Se mudaron a un pueblo con dos casas y un
laboratorio, y un par de personas paradas como si no tuvieran nada mejor qué hacer.

-Pues es tal y como me lo imaginaba- se dijo.

Al saltar desde el camión para darle paso a los impacientes Vigoroth para sacar las cajas de mudanza, Ruby se fijó en que una
muchacha a la lejanía lo miraba con curiosidad. Él era apuesto, y lo sabía perfectamente, por lo que no tuvo pudor en sonreírle.
Ella se sorprendió, y se marchó.

-Qué tímida- se dijo el muchacho, pero le restó importancia. No se quería estancar en ese pueblo, y ciertamente no lo haría por
una mujer.

Caminó por el pueblo sin mucho rumbo, pensando en las aburridas tardes que pasaría ese verano. Hoenn se caracterizaba por ser
una región cálida y tropical, y el calor húmedo del aire se lo hizo saber a Ruby enseguida.

-Bueno…- se rascó la cabeza, intentando pensar en algo que hacer mientras los pokemon terminaban de llevar las cajas a su
nueva casa, cuando reparó en el laboratorio.

Interesado, decidió ir a echarle una mirada. Tenía entendido que su padre tenía un amigo llamado Birch, y que este era profesor
de un prestigioso laboratorio, pero en ese momento le pareció que Birch debió haber presumido mucho frente a su padre, porque
un laboratorio en medio de un pueblo que nadie conocía no se consideraba realmente prestigioso, o al menos eso le pareció a
Ruby.

Como sea, fue a echar un vistazo. Tocó a la puerta, pero ahí no se encontraba nadie. Miró hacia la casa del profesor Birch, y se
dio cuenta que debía estar almorzando. Ruby se encogió de hombros, abrió la ventana del laboratorio y entró. Siempre hacía eso,
entrar a casas ajenas sin avisar, sin pedir permiso. Había tenido varios encuentros con su padre y con la policía al respecto, pero
eso nunca le había impedido seguir haciéndolo.

Dentro del laboratorio no encontró nada que pudiera divertirlo. Lo exploró completamente, desilusionándose más y más, hasta que
en el pasillo del fondo, a la derecha, encontró tres pokebolas reposando en una mesa. Curioso, se acercó para examinarlas mejor,
cuando el sonido de la puerta abriéndose lo alarmó. Generalmente no le habría importado, pero ese día andaba alerta por si su
molesto padre aparecía.

Por eso se escondió en un estante, y aliviado, vio cómo el robusto profesor Birch agarraba a los pokemon, los echaba a un bolso y
se los llevaba. Pero su curiosidad no se detenía ahí ¿Con qué propósito iba a usar a esos pokemon? Como no tenía nada más qué
hacer, Ruby decidió seguirlo sigilosamente. El profesor caminó hasta el bosque, específicamente a la hierba alta, y ahí se puso a
caminar en círculos por un momento.

-Qué raro. Yo he visto esto antes- se dijo Ruby, pegado a un árbol para que no lo vieran- ¡Ah, claro! Está buscando pokemon salvajes ¿Pero para qué? ¿Quiere capturarlos?

De pronto el profesor se detuvo, y una sonrisa se dibujó en su rostro.

-¡Tú, Zigzagoon!- le habló al pasto.

En ese instante Ruby vio que algo se movía entre la hierba, escapando del profesor Birch, pero lo siguió de cerca, y Ruby a él
¿Qué tramaba hacer con ese Zigzagoon?

Corrieron hasta una zona del camino, en donde Ruby pudo ver al Zigzagoon completamente. El profesor Birch le arrojó pokebolas,
pero ninguna de estas atinó. De pronto el Zigzagoon se vio acorralado por el profesor.

-¡Por favor, no me atrape!- le rogó- Le daré todas las vallas que tengo, pero no me atrape.

-Tú no tienes nada qué decidir, pokemon- el profesor buscó en su bolsillo por otra pokebola, pero al no encontrar nada se dio
cuenta que había arrojado todas. Y como todos saben, las pokebolas que no atrapan nada se rompen al chocar contra el suelo.

El Zigzagoon vio su oportunidad, y antes que el profesor pudiera abrir su bolso, el pokemon lo embistió. Ambos cayeron al suelo,
el bolso demasiado lejos para alcanzarlo con una mano. Ese momento fue revelador para Ruby, pues nunca antes había visto un
pokemon atacar a un humano sin su previo consentimiento. Tanta fue su sorpresa que se puso de pie en medio de la hierba alta.

-¡Tú, niño!- le gritó el profesor Birch, intentando detener las fauces del Zigzagoon de arrancarle la cara- ¡Rápido, usa una de las
pokebolas en ese bolso y ayúdame!

Ruby se apresuró a recoger el bolso y abrirlo. Dentro había tres pokemon que nunca antes había visto, todos con el aspecto de
niños. Sin embargo intuía su tipo, dados sus colores característicos. Miró nuevamente al profesor Birch. Este y el Zigzagoon lo
miraban a él, esperando su movida.

Ruby apretó las correas del bolso en su mano, y recordó a su madre. En ese momento Ruby tomó la decisión que cambió su vida.
Agarró las tres pokebolas y liberó a los pokemon, comprobando que tenían la altura de un niño de diez años. Estos corrieron a
ayudar a su amo, pero Ruby los paró.

-¡Deténganse!- exclamó.

Los pokemon obedecieron, pues así habían sido criados, para obedecer a los humanos, sin embargo eso no quitaba su confusión.
Su amo estaba siendo atacado, y otro humano les ordenaba no hacer nada.

-Él mismo se buscó esa pelea- les explicó Ruby- Dejen que él se defienda solo.

Mudkip y Treecko miraron al profesor Birch, consternados, y volvieron la mirada hacia Ruby.

-Pero lo están atacando- repuso Mudkip.

Treecko y Torchic miraron consternados al otro pokemon. Reclamar e intentar desobedecer la orden de un humano era un crimen
impensable para un pokemon, era algo que no se debía ni pensar. Sin embargo Ruby sonrió.

-Desde este momento los libero. Pueden ayudar al profesor, pueden irse a vivir como quieran, o incluso pueden ayudar a ese
pobre Zigzagoon- levantó un puño, mostrando su confianza- Yo ya tomé mi decisión, espero que ustedes hagan lo mismo.

No sabía realmente qué estaba haciendo, ni podía medir las consecuencias de sus actos, pero en ese momento Ruby se sentía
verdaderamente vivo. Se quedó parado un rato, mirando cómo el Zigzagoon lograba destrozarle la cara al profesor Birch, y luego
de unos segundos se marchó tranquilamente. Había sido malvado de su parte, pero ni él tenía estómago para quedarse a mirar
tanta sangre.

Mudkip, horrorizado, corrió hacia la aldea. Treecko, indiferente, se perdió en el bosque, pero Torchic, curioso, decidió seguir al
misterioso muchacho que había dejado morir al profesor.

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Torchic, el pokemon Polluelo:
-Peso: 2,5 kg
-Altura: 0,4 m
Curiosidades:
-Le teme a la oscuridad
-Sigue de cerca a su entrenador, mientras desarrolla sus patas.


Capítulo 2:
Spoiler

II._ Mr. Smoky



Ruby siguió caminando hacia el norte. Sabía que había sido culpable por la muerte del profesor Birch, aunque no hubiera testigos, y que podría ir a prisión si lo pillaban. Estaba decidido, desde ese momento tomaría el papel de un criminal, y supondría que a ojos de todos él sería un criminal. No había otra forma de verlo. Después de todo, la decisión que había tomado mientras ese
Zigzagoon destrozaba el rostro del profesor lo llevaría a ser uno de los más buscados, si todo salía bien.

De pronto reparó en unos pasos que lo seguían, se giró, pero no vio nada. Siguió caminando, pero los pasos volvieron a sonar a
su espalda. Se detuvo en seco.

-Torchic ¿Cierto?- se giró, encontrándose con una niñita de patas cortas y plumas de un rojo vivo- Eres muy linda ¿Qué hace una
niña como tú siguiendo a un tipo como yo en el bosque?

-Soy un niño- le corrigió Torchic.

-¡Ah, lo siento!

Ambos se quedaron en silencio por un momento.

-¿Me vas a responder?

-¡Ah, disculpa! Es que… quería… quería preguntarte una cosa.

-Dime

-¿Por qué nos liberaste?- inquirió el Torchic

-¿Ah?

-¿Por qué nos liberaste?

-Sí, si entendí la primera vez- puso sus manos en la cintura y comenzó a pensar- Veamos ¿Por qué lo hice? Porque ese tipo me
caía mal.

-¿Qué? ¿Solo por eso?

-Sí.

-Pero nadie libera a sus pokemon ¿Por qué tú lo hiciste?

Ruby se agachó.

-¿Qué edad tienes, pequeño Torchic?

-Diez años, señor.

-¿Has vivido toda tu vida en un laboratorio?

-Sí, más o menos. Desde que tengo memoria, señor.

-¿Y no quieres ir y vivir por tu cuenta? ¿No quieres explorar el mundo?

Torchic lo miró con una expresión triste que lo tomó desprevenido.

-Si me marcho, alguien más me capturará, señor.

-Claro, no pensé en eso.

-Pero no me has respondido ¿Por qué nos liberaste? ¿Por qué no ayudaste al profesor Birch?

-¿Te acuerdas que les dije que había tomado una decisión?

Torchic asintió. Ruby caminó hasta un árbol, y ahí se sentó, indicando que su respuesta sería larga.

-Mi madre murió atacada por un pokemon salvaje, tal y como pasó con ese tipo- la cara de Torchic palideció, pero Ruby le restó
importancia- Tranquilo, cuando te haces mayor aprendes a aceptar todo eso. En fin, por mucho tiempo odié a los pokemon, más o
menos desde que tenía tu edad, pero hace poco, cuando empacaba mis cosas para mudarnos con mi papá, encontré un libro de
mi madre, un diario secreto. Revisé ese diario, y me di cuenta que ella había sido una activista que había luchado en contra de la
esclavitud pokemon, y a favor de tratarlos como iguales.

-¡¿Qué?!

-Suena hilarante ¿No? Pero para ella no era nada raro, era su sueño. Ella siempre quiso un mundo donde humanos y pokemon
vivieran en igualdad, sin peleas, sino compitiendo en deportes y trabajando codo con codo para vivir tranquilos. Después de leer
sus diarios, no pude más que avergonzarme de mí mismo. Fue por eso que al ver al profesor tomé una decisión muy drástica: Voy
a derrotar a todos los líderes de gimnasio, y luego al alto mando de Hoenn, y me convertiré en el campeón pokemon para liberar
a todos los pokemon.

-¡¿Qué?!- exclamó Torchic de nuevo- ¿Y cómo planeas hacerlo?

-Aún no lo sé. Tengo que estudiar a mis enemigos primero.

-¿No necesitarás pokemon muy fuertes para hacerlo?

-Ahí está el truco. Podría requerir la ayuda de algún pokemon, pero la gracia no es ir y pelear con ellos de la forma que ellos
quieran. Si voy a derrocarlos, quiero dejar en claro que no será bajo sus reglas, sino bajo las mías.

-¿Y cómo lo harás sin pokemon?

Ruby miró en todas direcciones, y luego se encogió de hombros.

-¿O sea que no tienes idea?

-Ya se me ocurrirá algo, pero voluntad me sobra. Si quieren detenerme, tendrán que matarme y asegurarse que estoy bien
muerto.

Torchic se cayó de poto, impresionado con las palabras de ese tipo.

-Quiero ir contigo- le dijo al fin.

-¿Qué?

-Déjame ir contigo. Quiero ir y liberar a los pokemon, también. Y quiero ver el mundo.

-¿Estás seguro? Mi pelea será muy difícil y larga.

-Entonces me entrenarás, y me haré fuerte para asegurarme que seas el campeón. Déjame ir contigo.

Ruby sonrió, conmovido.

-Como quieras, pequeño valiente- le acarició la cabeza con una mano- ¿Cuál es tu nombre?

-Torchic, señor.

-¿Y de qué especie eres?

-De los Torchic, señor.

-¿O sea que nadie te puso un nombre verdadero?

-Torchic me parece bien, señor. Todos me llamaban así en el laboratorio.

Ruby suspiró.

-A ver. Eres un tipo fuego ¿No? El fuego produce humo, y además puedo ver que tienes un alma bien candente, así que… te
llamaré Smoky. Mr. Smoky.

Smoky se descolocó, pero de inmediato sonrió.

-¡Smoky!

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Ruby, humano rebelde
-Peso: 65 kg
-Altura: 1,72 m
Curiosidades:
-Le gusta entrar a las casas ajenas sin permiso
-Usa un gorro blanco que todos creen que es su pelo.

Equipo de Ruby:
1._ Torchic: Mr. Smoky. Naturaleza Gentil



Capítulo 3:
Spoiler
III._ Mucha Rabia




Ruby y Smoky llegaron a un pueblo, bastante cerca de Villa Raíz, el pueblo de donde habían salido. En la entrada se leía un cartel: “Bienvenidos a Pueblo Escaso”. Miraron el lugar, y se dieron cuenta de inmediato por qué le habían puesto ese nombre. Dos casas, una tienda y un Centro Pokemon. Pasaron a ver cómo era, cuando advirtieron que la gente los miraba raro.

-¿Qué les pasa?- inquirió Smoky

-Es extraño ver a un pokemon caminando junto a su entrenador- le explicó Ruby.

-¿No sería mejor que me metieras en mi pokebola? Así no nos mirarían feo.

-Que se mueran, no me importa lo que piensen. No voy a meterte en esa cápsula otra vez.

-Pero si quieres lograr tu objetivo de vencer al alto mando, debes primero evitar que te atrape la policía por llevar un pokemon
fuera de su pokebola ¿No?

-Vale, como quieras- Ruby metió a Smoky en su pokebola, y la guardó en su bolsillo.

Seguidamente se dirigió a la tienda, en donde compró una mochila, y de ahí siguió hacia el norte, hacia la ruta 103.

-¿Qué buscamos?- le preguntó Smoky, cuando abandonaron Pueblo Escaso.

-A alguien

-¿A quién?

-Ah, nadie en particular. Es que supuse que como ya soy oficialmente un criminal, podría dedicarme a robarle a la gente. Digo,
necesitamos dinero si queremos viajar, y no creo que trabajando honestamente pueda mantener mi vida criminal.

-Ah.

Caminaron y caminaron, y de pronto un gruñido los alertó. Ambos miraron hacia la hierba alta, en donde encontraron a una
Poochyena gruñéndoles junto al cadáver de un pokemon de aspecto similar, pero más maduro. Antes que cualquiera de los dos
pudiera hablar, Poochyena corrió para atacarlos.

Smoky se interpuso entre el pokemon salvaje y Ruby, pero este lo apartó de un manotazo y dejó a Poochyena morderle el brazo.
Inmediatamente comenzó a brotar abundante sangre. La Poochyena rabiaba para destrozar la mayor cantidad de carne posible,
pero Ruby no intentó quitársela de encima. Smoky corrió para ayudarlo, pero este lo detuvo con un gesto de la mano que tenía
libre.

-Estoy bien- le dijo- No te acerques- entonces se dirigió a Poochyena- Estás enojada ¿Cierto?- no pudo evitar una mueca de dolor.

Ella mordió y mordió hasta que sintió algo duro, pero Ruby no se alteró. Cuando comprendió que su ataque no iba a hacer más
efecto, lo soltó y retrocedió para hacer distancia, pensando en alguna otra forma de atacarlo.

-¡Ruby!- exclamó Smoky, alarmado.

-Estás enojada ¿Cierto?- repitió. Luego miró al pokemon muerto- ¿Esa de ahí es tu madre?

Comprendió que había dado en el clavo, puesto que los ojos de Poochyena se llenaron de lágrimas.

-Ya veo- abrió sus brazos, y se arrodilló- Ven, atácame como te guste.

Tanto Poochyena como Smoky se sorprendieron, y este último decidió dejar a Ruby hacer lo que fuera que planease.

-Mi mamá también murió- continuó él- Sé por lo que estás pasando. Así que adelante, te permito descargarte cuanto quieras.
Solo te pido una cosa a cambio: No me mates. Aún tengo un sueño qué cumplir. Así que adelante.

La Poochyena estaba sorprendida, pero se sacudió esto y volvió a gruñir. Comenzó a rodear lentamente a Ruby, imitando
torpemente a su madre cuando esta cazaba. Smoky retrocedió, amedrentado por lo que pudiera ocurrir. Finalmente ella arañó las
costillas de Ruby y retrocedió instantáneamente, comprobando que este mantendría su palabra. No se movió para esquivarla ni
contraatacarla en ningún momento, por lo que ella aprovechó de arrojársele encima y morderlo por todas partes. Estaba furiosa,
tan furiosa que podía matar a alguien. De pronto se le encaramó al cuello y lo mordió con todas sus fuerzas, antes de ser arrojada
hacia atrás por Smoky.

-¡Suficiente!- exclamó este- ¡No voy a dejar que le hagas más daño!

Smoky se interpuso entre Poochyena y Ruby. Esta gruñó como el cachorrito que era, intentando parecer amenazante, pero él
estaba mejor alimentado que ella, y era ligeramente más fuerte. Hubieran comenzado a pelear inevitablemente, de no ser por la
aparición de otra humana.

Zafiro se abrió camino entre la hierba alta, furiosa. Smoky y Ruby la vieron llevando de la mano a Mudkip y plantándose frente a
ellos, y cuando estos miraron otra vez hacia Poochyena, se dieron cuenta que esta se había marchado.

Ruby se puso de pie, a pesar de lo maltrecho que estaba, y se acomodó el gorro.

-¿Es cierto lo que Mudkip dice?- le preguntó la chica.

-Tú debes ser Zafiro, la hija del profesor Birch- adivinó Ruby- Claro, me han hablado de ti. Yo soy Ruby, encant…

-¡Respóndeme!- vociferó- ¿Es cierto lo que este pokemon dice?- señaló a Mudkip.

-Depende. Hasta el momento yo no le he oído decir nada- se defendió Ruby.

-Diles lo que me dijiste a mí- le exigió Zafiro- ¡Diles!

Mudkip, amedrentado, se paró frente a la muchacha y repitió las palabras que le había dicho a ella.

-Un hombre con el pelo blanco dejó que un Zigzagoon matara al profesor Birch- dijo, tembloroso.

-Ah, eso- Ruby se rascó la cabeza- No, no es cierto. Este es mi gorro, aunque todos lo confunden con mi pelo

-¡No estoy aquí para bromear!- Zafiro se acercó a Ruby, lo agarró del cuello de la camisa y lo levantó del suelo- ¿Tú dejaste que
ese maldito pokemon salvaje matara a mi papá? ¿Cómo pudiste? ¡¿Cómo te atreves?!

-El señor Birch se metió solo en ese lío. Es cierto que me pidió ayuda y yo me rehusé, pero quien verdaderamente cavó su tumba
fue él mismo.

Zafiro soltó a Ruby, casi escupiendo espuma de la boca por la rabia que sentía.

-Vamos a librar una batalla pokemon. Vas a pagar por esto ¡Vas a sentir lo que mi papá sintió, maldito! ¡Mudkip, ve!

-Quieres pelear ¿Eh?- Ruby se levantó las mangas en señal de prepararse para la pelea, pero en eso Smoky lo detuvo.

-Déjame esto a mí- le pidió.

-No voy a dejar que…

-¡Te estás desangrando! Además, soy el único que tiene el derecho de pelear contra Mudkip.

Ruby resopló. Sentía que en cualquier momento iba a desmayarse, por lo que le concedió ese deseo.

-Entonces Smoky, yo te elijo.

-¡Mudkip, embístelo!- le mandó Zafiro.

El Mudkip obedeció, y corrió hasta chocar contra Smoky. Ruby intentó pensar en una forma de que Smoky pudiera atacar. Sabía
que todos los ataques tenían nombres específicos, y que no todos los pokemon podían usar todos los ataques. Peor aún, no sabía
qué ataques podría saber Smoky a su corta edad y sin experiencia, por lo que decidió observarlo por un momento, y reparó en las
garras de sus patas. Sus manos estaban ocultas bajo sus plumas, pero se imaginó que de todas formas estarían afiladas.

-Aráñalo, Smoky.

El Torchic se recuperó del golpe, saltó contra Mudkip y arañó su cara con sus patas. No era precisamente lo que Ruby tenía en
mente, pero funcionó. Luego Mudkip se preparó para embestirlo de nuevo.

-Aléjate, rápido- le mandó Ruby, a lo que Smoky obedeció.

Mudkip embistió contra Smoky, pero como había más distancia entre ambos, este logró esquivarlo fácilmente.

-¡Ahora, aráñalo otra vez!

Smoky volvió a arañar a Mudkip, tomando la delantera. Repitieron el mismo proceso un par de veces hasta que Mudkip se
desmayó, y Zafiro lo devolvió a su pokebola.

-Maldito ¡Maldito!

Corrió encolerizada hacia Ruby, preparando sus puños para matarlo a golpes, cuando una lengua de fuego estalló contra su
pecho. La muchacha cayó de poto y rodó para apagar el fuego en su ropa, con lo que se le cayó su bolso. Seguidamente se
levantó, y se fue corriendo a toda velocidad.

Ruby se fijó en que Smoky era el que había lanzado esa lengua de fuego, y le sonrió.

-No sabía que podías hacer eso.

-Yo tampoco- admitió.

-Entonces es cierto.

-¿Qué cosa?

-Se dice que un pokemon solo se hace más fuerte peleando contra otros pokemon, pero que el único momento real en donde
aprende y gana experiencia, es justo después de la pelea. Al hacerlo, además de hacerse más fuerte puede aprender nuevos
ataques o incluso evolucionar. Supongo que hay algo que nos hace reflexionar a todos después de una experiencia fuerte, y nos
hace aprender.

-Puede que tengas razón.

Ruby miró el suelo, en donde se había caído el bolso de Zafiro. Lo revisó, y encontró dinero, pociones, unas cuantas pokebolas y
un aparato electrónico que quizás pudiera vender en el mercado negro.

-¡Mira! La señorita nos dejó unos regalos- guardó el dinero, el aparato y las pociones, pero dejó las pokebolas.

Smoky observó esto, y él las tomó y las dejó en la mochila de Ruby.

-No necesitaremos esas cosas. Serán una carga.

-Sí las necesitaremos. Hasta que seas el campeón, tendrás que actuar como alguien normal. Eso significa llevar a tus pokemon en
pokebolas cuando haya gente a tu alrededor ¿Quién sabe? Quizás haya más pokemon que quieran acompañarte, además de mí.

Ruby asintió.

-Sí que eres un chico listo- se puso de pie, y se roció una poción encima para detener el sangrado por el momento- ¿Vamos?

Smoky asintió, más contento. Juntos, ambos partieron de vuelta hacia Pueblo Escaso, pero al poco tiempo de caminar se
encontraron una figura conocida.

La misma Poochyena de antes los esperaba detrás de un árbol. Cuando ellos caminaron cerca, ella salió a cortarles el paso. Ruby
la miró, sonriente. Poochyena se veía arrepentida, por difícil que pareciera.

-¿Sigues enojada?- le preguntó Ruby.

-Sí- contestó ella- Los espié después de irme.

-Sí, me di cuenta.

Poochyena intentó disimular su sorpresa.

-¿Es cierto que dejaste a ese científico morir?- le preguntó.

-Sí, es verdad

-¿Y por qué quisiste pelear en vez de tu pokemon? ¿Por qué no le dijiste que me atacara?

-Porque no puedo permitir que una niña resulte lastimada. No me perdonaría eso.

Poochyena guardó silencio, pero no se quitó de en medio. Ruby se agachó, y acarició su cabeza con una mano.

-¿Qué harás de ahora en adelante?- inquirió el entrenador.

-No sé- masculló Poochyena, a punto de largarse a llorar.

-Oye, oye, tranquila…- Ruby miró a Smoky- ¿Quieres venir conmigo? Yo te cuidaré hasta que seas grande y fuerte, y puedas
morder a todo el mundo.

Poochyena no se hizo de rogar. Simplemente abrazó a Ruby cuando no aguantó más las lágrimas.

-¿Cómo te llamas, pequeña?- le preguntó Ruby después de un buen rato, cuando ella se hubo calmado.

-Mi mamá me decía hija. No conocí a mucha gente además de ella.

-¿Qué edad tienes?

-Once años.

-Pues me parece bien. Eres valiente, eso se nota. Y además eres feroz, muy feroz. Por eso te llamaré Fiercy. Ms. Fiercy.

-¿Fiercy?

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Poochyena, el pokemon Mordisco:
-Peso: 13,6 kg
-Altura: 0,5 m
Curiosidades:
-Son desconfiados, pero cuando se les entrena bien, suelen ser muy leales.

Equipo de Ruby:
1._ Torchic: Mr. Smoky. Naturaleza Gentil
2._ Poochyena: Ms. Fiercy. Naturaleza Audaz



Capítulo 4:
Spoiler
IV._ Ciudad Petalia




Ruby entró en el Centro Pokemon de Pueblo Escaso, le pasó sus pokebolas al robot detrás del mostrador y le mostró su brazo sangrante.

-¡Oh, déjame curar eso!- exclamó el robot con aspecto femenino, antes de hacerlo pasar.

Después de un rato, Ruby se sintió como nuevo, por lo que se fue. Tenía que moverse rápido, o la policía podría comenzar a
buscarlo. Zafiro ya se había enterado de la muerte de Birch, por lo que no faltaría mucho para que se corriera la voz.

Tan solo salir del pueblo, liberó a Smoky y a Fiercy, y se encaminó con ellos por la ruta 102 hacia Ciudad Petalia. No le gustaba la
idea de ir por ahí, pero no tenía de otra. Según Fiercy, la ruta 103 estaba bloqueada por un río, y no se podía pasar a menos que
tuviera un pokemon de agua lo suficientemente experimentado.

También, después de todo lo que habían pasado ese día, les cayó la noche por sorpresa, por lo que decidieron dormir a la
intemperie. Ruby no era un muchacho muy amigo de lo silvestre, pero con las altas temperaturas de Hoenn no le importó echarse
en el suelo y dormir junto a sus pokemon.

Para su sorpresa, despertaron sin problemas a la mañana siguiente. Cogieron algunas bayas para desayunar, se lavaron en un
charco por ahí cerca, y continuaron su viaje. Era una linda mañana ¿Qué podía salir mal?

Pero de repente Ruby detuvo a sus pokemon, y con un gesto les hizo observar el camino por delante.

-¿Qué pasa?- inquirió Smoky.

-¿Ven esos entrenadores?- les preguntó.

Ambos pokemon se fijaron en unas cuantas personas paradas a los lados del camino, casi sin moverse, como si esperaran algo.

-¿Qué les pasa?- se preguntó Fiercy

-Algunos entrenadores pokemon se quedan junto a los caminos para “asaltar” a los novatos que aparezcan. Cuando pierden una
batalla pokemon, están obligados a entregar la mitad del dinero que llevan.

-¿Entonces estos entrenadores usan a sus pokemon para ganar dinero?- inquirió Smoky.

-No sería la primera vez que ocurre, ni la forma más baja de hacerlo.

Fiercy sonrió malévolamente.

-Parece que quieres hacer algo al respecto.

-Por supuesto. Nadie se espera un ataque desde el bosque. Ustedes espérenme, puedo tomarlos por sorpresa y robarles su dinero
antes que ellos puedan sacar sus pokebolas.

-¿Pero no usarán sus pokemon contra ti?- alegó Smoky

-No lo harían si ven que no tengo pokemon. Así funcionan estas reglas tontas.

Smoky y Fiercy se miraron, pensando lo mismo.

-Ruby, nos necesitas- le aseguró Smoky- Úsanos, no hay otra forma de quitarles el dinero.

Ruby se encogió de hombros. Sabía que al fin y al cabo tenía pocas posibilidades, pero no quería simplemente usar a sus
pokemon como máquinas cuando el día anterior había descubierto que eran seres con sentimientos.

-De acuerdo, me pueden ayudar, pero solo si la gente saca a sus pokemon. Y si la ven muy negra, corran sin mirar atrás.

Ambos estuvieron de acuerdo, por lo que se prepararon para asaltar al primer entrenador. Se escondieron entre los árboles para
acercársele por la espalda. No era más que un niño, no había forma en que pudiera hacerle frente a Ruby.

Este miró por todos lados antes de lanzársele, y agarró un palo que se había caído de un árbol. Más confiado, se acercó al chico,
esgrimiendo el palo con un aspecto siniestro.

-¡Oye, chico!

El aludido se giró, sorprendido de que alguien se hubiera acercado tanto sin que él lo notara.

-Dame todo tu dinero, o te mato a palos.

-¡Me gustan los shorts!- contestó el niño- ¡Son cómodos y fáciles de usar!

-¿Qué?

-¡Ve, Poochyena!

Arrojó su pokebola, de la cual apareció un Poochyena muy parecido a Fiercy.

-Oh, rayos.

Smoky y Fiercy aparecieron de inmediato para darle una paliza a la Poochyena, la cual, confundida por verse contra dos pokemon
en vez de uno, no tuvo muchas oportunidades de ganar. En poco tiempo Ruby derribó al chico, y lo obligó a darle todo su dinero.
El chico se fue llorando, y se perdió en la lejanía.

Entonces Ruby se giró hacia sus pokemon

-¿Qué les dije?

-El tipo empezó una batalla pokemon ¿O no?- alegó Fiercy- ¿Qué querías que hiciéramos?

-¿Quedarse al margen, quizás?- contó el dinero, apenas le alcanzaba para un trago- Tenemos que pensar en otra estrategia.

Los tres se pusieron a pensar. Podrían atacar a la gente por sorpresa, noqueándola desde el principio para evitar una pelea, pero
eso les podía causar traumas severos y la muerte, y no querían simplemente matar a todo el que se les interpusiera. Podrían ir a
las ciudades y robar bolsillos, pero para eso necesitarían práctica. Podrían estafar a la gente… ¿Pero cómo estafar a alguien?
Ninguno de los tres tenía idea de cómo hacerlo.

-¿Y si los tres corremos como locos hacia los transeúntes y les quitamos el dinero cuando estén muy asustados para pelear?-
sugirió Fiercy.

Ruby y Smoky la miraron pensativos por un momento. Fiercy pensó que quizás su idea era muy tonta, pero luego ellos le
sonrieron.

-¡Entonces está decidido!

-¿Y eso no es lo mismo que una batalla pokemon?- alegó Smoky.

-No. Esto es una acorralada pokemon- le corrigió Ruby- Rápido, pongan las caras más horrendas que puedan hacer.

Fiercy de inmediato moldeó una expresión grotesca y amenazante, propia de su tipo, sin embargo Smoky por más que intentó,
todo lo que le salía era una tierna carita de pollito. Fiercy se rió de él, pero Ruby la cortó.

-No nos burlamos de nuestros compañeros, Fiercy- luego se dirigió a Smoky- Intenta con una cara desafiante. No tienes que dar
miedo, simplemente la impresión de que vas a atacar.

Smoky frunció el seño, pero lo único que consiguió fueron las carcajadas de Fiercy y Ruby.

-¡Dijiste que no nos burlábamos!- alegó Smoky

-Lo siento, lo siento. Es que eres muy tierno. A ver, no lo volveré a hacer.

-¿Y qué tal una sonrisa?- inquirió Fiercy

-¡Pero si quiero verme malvado!- alegó Smoky

-Exacto, una sonrisa de maniático- buscó en el suelo, se cubrió las manos de tierra y se levantó para pasar las yemas de sus
dedos contra los párpados de Smoky.

-¿Qué haces?

-Maquillaje

-¡Eso es para niñas!

-¿Quieres verte malvado o no? Listo, ya está.

La tierra oscureció los contornos de los ojos de Smoky, dándole un aspecto más lúgubre. Al sonreír, realmente parecía la
caricatura de algún sicópata que se hubiera fugado del manicomio

-Sí que sabes sobre esto, Fiercy- la felicitó Ruby

-Mamá siempre decía: Si tu rival te teme, se convierte en tu presa.

-Tiene todo sentido- Ruby miró hacia el resto del camino- ¿Están listos? El próximo entrenador no debe estar muy lejos.

-¡Sí!

Pocos minutos después de eso, Cazabichos Ricky se encontraba parado junto al camino sin mucho qué hacer, cuando algo entre
los árboles llamó su atención. Se fijó, intentando identificar la fuente del movimiento que había oído, cuando de repente, desde la
oscuridad, aparecieron tres figuras envueltas en hojas corriendo y gritando hacia él. Asustado, intentó echar a correr, pero las
figuras fueron más rápidas, y en poco tiempo lo alcanzaron.

-¡No me coman!- les rogó Ricky.

La figura más grande se sentó sobre él, y comenzó a hacer extraños ruidos y movimientos que confundieron al muchacho. Le
pareció que las otras dos figuras, más pequeñas, intentaban pegarle en sus pantalones, pero al cabo de un rato los tres sujetos
misteriosos se pararon y se fueron, perdiéndose en el bosque. El cazabichos partió corriendo hacia el pueblo para pedir ayuda, sin
notar que le habían quitado su billetera.

-¡Lo hicimos!- exclamó Ruby

-¡Lo hicimos!- exclamaron los pokemon

Ruby levantó la billetera del joven para que todos la vieran. Apenas tenía para otro refresco, pero eso no los desilusionó, pues
desde ese momento supieron que podían ganarse la vida como criminales.

A continuación idearon varias otras formas de robarle a la gente que venían por el camino, como hacerlos caer en trampas de
cuerdas o distraerlos mientras les hurgaban los bolsillos. Casi a la hora de almuerzo llegaron a Ciudad Petalia, un lugar bastante
campestre para llamarse ciudad, según la opinión de Ruby.

Al norte de la ciudad se erigía un gran edificio, el más grande e imponente de todos. Su techo era amarillo, y frente a este había
un cartel.

-¿Qué es eso?- inquirió Smoky

-Es un gimnasio pokemon ¿Nunca habían visto uno?

Smoky y Fiercy negaron con la cabeza. Ruby se encogió de hombros.

-En todas las regiones del país, el gobierno tiene un campeón pokemon, que gobierna como un monarca. Cualquier entrenador
pokemon puede ir y desafiarlo a una batalla con la aspiración de convertirse en el nuevo campeón, pero para llegar hasta él se
necesita pasar por un enorme filtro, que es el alto mando. Esos cuatro sujetos lo único que hacen es combatir contra los
entrenadores que llegan a sus puertas. Y para llegar a enfrentar al alto mando hay primero que vencer a todos los líderes de
gimnasio. Los gimnasios administran una ciudad cada uno, y por lo mismo están llenos de entrenadores aspirantes a convertirse
en el líder de gimnasio. Es toda una sociedad basada en el poder.

-Vaya ¿Así que nos enfrentaremos al líder de ese gimnasio?

-Yo nunca dije nada sobre enfrentarnos a los líderes de gimnasio. Yo los destruiré.

-¿En serio?- exclamó Fiercy

-Piénsenlo: Lo único que se hace en los gimnasios es obligar a los pokemon a pelear ¿A ustedes les gustaría estar bajo las
órdenes de un tipo que los haga pelear hasta que ya no puedan tenerse en pie, día tras día? A mí me parece una tortura. No, no
lo soportaría, ni me parece bien que cualquiera lo tenga que soportar.

-¿Y cómo los destruirás?- inquirió Smoky- Aunque rompas los edificios, volverán a construirlos.

-Entonces tengo que destruirlos a todos y dejar claro qué les pasará si vuelven a construirlo… pero no comenzaré con esta ciudad.

-¿Por qué?- inquirió Fiercy, pero en ese momento alguien se le acercó a Ruby

-¡Ruby!- exclamó una voz potente y masculina, a lo lejos.

Los pokemon del chico volvieron a sus pokebolas, y este se giró hacia quien lo llamaba.

-Hola, padre.

-Por fin te apareces- masculló Norman, con la cara de pocos amigos que siempre tenía- Disculpa por no ir anoche a casa, tuve
mucho trabajo.

-No te preocupes- le contestó, aunque se alegró de que fuera así.

-¿Esos que vi antes son tus pokemon?- le preguntó su padre

-Ah, sí.

-¿Así que piensas comenzar tu viaje pokemon otra vez? Al fin te estás comportando como un hombre- le dio la espalda y comenzó
a caminar- Ven conmigo, mis pupilos quisieran conocerte.

Ruby suspiró, y se encaminó hacia el gimnasio de su padre, pero este se detuvo de repente.

-Ruby, he oído sobre un criminal de pelo blanco que anda suelto que ha robado y asesinado por aquí cerca- el muchacho se
alarmó por segundos, y mucho más cuando su padre señaló su gorro- Ten cuidado. No vaya a ser que alguien confunde este
ridículo gorro con el pelo de ese hombre. Tener un hijo en prisión me traería muchos problemas- entonces se alivió. Su padre no
era precisamente el hombre más listo del mundo.

Al entrar al gimnasio, se dio cuenta que parecía un palacio, con varias habitaciones ambientadas para darle un toque del estilo de
Norman. Sin adornos innecesarios, sin decoros estúpidos. Ese lugar estaba hecho para que los entrenadores se valieran
únicamente de la fuerza de sus pokemon para triunfar.

Ruby tuvo que presentarse a varias personas que le cayeron mal por el simple hecho de verlas peleando con sus pokemon como si
fuera un juego. Recordó que él hacía lo mismo a la edad de ellos, y se despreció por un momento. Pero no todo fue tan malo; una
grata sorpresa lo esperaba detrás de una puerta.

-¿Ruby?- inquirió una voz

Este se giró, y se encontró con una cara conocida. Era Wally, su rubio, flaco y debilucho amigo de antaño, del que todas las niñas
estaban enamoradas en secreto cuando eran niños. Wally había sido uno de sus mejores amigos.

-¡Wally!- exclamó Ruby, sorprendido- ¿Qué haces aquí?

-¿No te acuerdas que me mudé hace años? ¡Pues mi destino era Hoenn!

-¡Oh!- exclamó Ruby- ¡Oooooooooooooooh! ¡¿Cómo sucedió esto?!

-¿Y sabes qué?- Wally le mostró una pokebola- ¡He decidido convertirme en un maestro pokemon!

La cara de Ruby se ensombreció, aunque solo por un momento.

-¡Qué bien!

-Ruby también está empezando su aventura- explicó su padre, con un tono que muchos podrían haber confundido con orgullo,
pero que Ruby comprendió, se trataba de vergüenza.

-¿En serio? ¿Ya tienes pokemon?- preguntó Wally entusiasmado

-Sí… ¿Y tú?

-No, todavía no. Justo vine hoy para pedirle al señor Norman si podía regalarme uno.

-Pero sabes que yo no regalo nada- le indicó Norman- Ruby, tú ya sabes cómo capturar pokemon ¿Por qué no le enseñas a Wally
a hacerlo?- Norman le pasó a Wally una pokebola ocupada- Llévate este joven Zigzagoon, te será útil. Pero devuélvemelo una vez
tengas a tu pokemon ¿Entendido?

-Sí, definitivamente. Muchas gracias.

Wally agarró a Ruby de la mano, y lo arrastró lo más rápido que pudo de vuelta a la ruta 102.

-¡Qué emoción!- exclamó Wally, mirando el paisaje lleno de tierra, árboles y hierba alta- ¿Qué se hacía primero?

-¿Caminas en círculos por la hierba alta?

-¡Claro! ¡Eres tan inteligente, Ruby!

Wally siguió las indicaciones de su amigo, y al poco rato se encontró con un pokemon bastante extraño. Parecía estar vestido con
ropa mucho más grande de lo que podía levantar, su pelo era verde y de forma semiesférica, y en el centro de su cabeza tenía un
par de cuernos rojos y curvos. Wally, emocionado, arrojó al Zigzagoon.

-¿Y qué se hace ahora, Ruby?- inquirió Wally.

Ruby se fijó en el Ralts salvaje, se veía asustado. Comprendió que estuvo a punto de cometer un error fatal, por lo que intentó
redimirse.

-Mejor vámonos, Wally. Seguramente alguien tendrá un huevo pokemon que podrás criar.

-¡¿Qué?! ¡Pero mira a ese pokemon! ¡Yo lo quiero!

-¿Lo quieres capturar, chico?- le preguntó el Zigzagoon

-¡Claro!- contestó Wally- ¿Tú sabes cómo hacerlo?

-Déjamelo a mí.

El Zigzagoon se lanzó contra el Ralts, listo para morderlo en la cabeza, pero en medio del salto, Ruby lo agarró de la cola y lo
arrojó hacia otro lado. Sin embargo, al hacer esto también recibió el ataque psíquico de Ralts. De repente un gran dolor en su
cabeza le hizo perder la orientación de todo. Sus ojos se nublaron, y las voces y sonidos parecieron ahogados. Necesitó de unos
cuantos segundos para recuperarse.

-¡Ruby! ¡Ruby!- exclamaba Wally- ¿Estás bien?

-Sí…- se limpió la sangre que le caía de la nariz- Rayos ¿Qué fue eso?

-Parece que era un pokemon psíquico- dedujo Wally- ¿Por qué no me dejaste capturarlo?

Ruby lo miró inquisitivamente, luego se irguió y se arregló el gorro.

-No puedo permitir que la gente capture pokemon, como si su vida fuera un juego.

-¿De qué estás hablando?

-No importa que no lo entiendas, ni siquiera yo lo entiendo del todo. Simplemente intenta no capturar pokemon.

-¿Qué? Pero si yo quiero capturarlos, y tener una aventura pokemon, tal y como tú lo hiciste hace años.

-Es distinto. Ahora todo es distinto.

-No te entiendo, Ruby. Lo siento- se giró hacia el bosque- En todo caso, quizás deberíamos ir a buscar a tu Poochyena

-¿Mi qué?

-Tu pokemon, esa perrita gris con la cara negra. Se fue tras ese Ralts ¿No la viste?

-¡Fiercy!- exclamó Ruby, antes de ir en la dirección en que miraba Wally.

Para su alivio, los encontró no mucho después. Fiercy se encontraba sobre el Ralts, amenazándolo con sus colmillos.

-¡Fiercy!- exclamó Ruby, y la apartó- ¿Qué haces?

-¡Él te atacó!- señaló al Ralts- No me iba a quedar de brazos cruzados.

Ruby exhaló su tensión.

-Oye, no te metas en peleas porque sí. Me atacó, pero solo fue un dolor de cabeza.

-Te golpeaste a ti mismo tres veces- aclaró Smoky, saliendo de su pokebola.

-¿En serio? Debió haber sido confusión- se giró hacia el Ralts, pero este ya había desaparecido.

-Aún puedo rastrearlo- alegó Fiercy, pero antes de poder arrancar, Ruby la agarró en sus brazos.

-Tú no vas a ninguna parte. Nos volvemos al centro pokemon.

-¿No vas a ir tras ese pokemon?- inquirió Smoky

-¿Para qué? Se veía bastante feliz en el bosque. Ahora vamos, ambos. Caminen.

Los tres caminaron desde ahí a la ciudad, tomando más tiempo del que pensaron, cuando de repente, justo antes de atravesar los
últimos árboles del bosque, Fiercy se volteó.

-¿Sucede algo?- le preguntó Ruby

-Escuché un grito- contestó- pero es muy agudo para ser de una persona.

-¿No creerán que sea…

-¿Tu amigo Wally tratando de capturar a ese pokemon?- terminó Smoky- Sí, suena muy probable.

-Lo mismo digo- opinó Fiercy.

-Maldito Wally- Ruby devolvió a Smoky a su pokebola- Fiercy ¿Puedes guiarme?

-¡Por supuesto! ¡Por aquí!

Corrieron a toda velocidad hacia donde ella indicó, y en breve se encontraron con un lastimado Ralts intentando zafarse de las zarpas de Zigzagoon.
-¡Ahora!- exclamó el pokemon, por lo que Wally arrojó una pokebola hacia Ralts.
Su precisión fue excelente, y hubiera atinado de no ser porque Ruby apareció de repente y pateó la cápsula lejos.

-¡Ruby! ¿Por qué?

-No dejaré que captures a este pokemon, pase lo que pase.

Ruby analizó la situación en ese momento. Wally no iba a entender con palabras, y para evitar que capturase al Ralts tendría que
quedarse a pelear o huir con él. No había otra opción, se dio vuelta, devolvió a Fiercy a su pokebola, agarró al machucado Ralts en
brazos y corrió como alma que lleva el diablo.

-¡Ruby! ¿Qué haces?- le gritó Wally, consternado.

-No me sigas- musitó para sí- ¡No se te ocurra seguirme!

Corrió todo lo que pudo durante media hora, y cuando creyó que ya no lo seguirían, siguió corriendo hasta que ya no pudo más.
Ruby cayó rendido contra un árbol, y depositó a Ralts a su lado. Sin perder tiempo, agarró un par de pociones de su mochila y se
las roció por todo el cuerpo.

Ahí esperaron alrededor de una hora, con Smoky y Fiercy vigilando por si Wally aparecía. Como Ruby no tenía nada más qué
hacer, comenzó a jugar con el aparato que le había robado a Zafiro.

-¿Qué es eso?- inquirió Fiercy

-Ni idea, pero parece bastante caro. Podríamos venderlo por ahí…

-¡Es una Pokedex!- exclamó Smoky- El profesor Birch estuvo trabajando años en esa cosa. La he visto desde que tengo memoria.

-¿En serio?- Ruby apretó el botón que le pareció funcionaba para encenderla, y esta encendió.

“¿Eres un chico o una chica?”, le preguntó la Pokedex

-Chico- Ruby apretó el botón en donde aparecía un chico

“¿Cuál es tu nombre?”, volvió a preguntarle la Pokedex.

Ruby escribió su nombre. De ahí, el aparato mostró varias luces y algunas barras de espera, hasta que se estableció en lo que le
pareció un menú, sin embargo no se quedó ahí por mucho rato.

“Torchic, el pokemon Polluelo” dijo, mostrando la imagen de un Torchic, sus datos y algunas características.

-¡Oh! ¿Qué es esto?- se preguntó Ruby. Quiso apretar un botón, pero en eso la pantalla cambió.

“Poochyena, el pokemon Mordisco” volvió a hablar, esta vez mostrando las características de los Poochyena.

-¡Se parece a mí!- exclamó Fiercy, asombrada.

“Ralts, el pokemon Sensible” aseguró el aparato, mostrando una foto del pokemon que Ruby tenía al lado. Como no sabía nada de
él, decidió leer un poco.

-Dice que puede detectar los sentimientos de la gente, y hablar por telepatía- leyó Ruby- Eso es verdaderamente impresionante.

Miró al Ralts, el cual se encontraba despierto y miraba con curiosidad el Pokedex

-¡Ah, ya despertó!- exclamó Fiercy

-Oh… hola- lo saludó Ruby- ¿Te sientes mejor?

Ralts lo miró, pero no dijo nada.

-Quise evitar que ese entrenador te capturara. Supongo que tú tampoco lo querías ¿O sí?

Ralts negó con la cabeza.

-Entonces creo que ya estás a salvo ¿Crees que puedes ir por tu cuenta?

Ralts lo miró, algo confundido.

-¿Qué me garantiza que ese tipo no vuelva a atacarme?- le preguntó a Ruby.

-Ah, pues… la verdad nada- entonces golpeó un puño con su palma- ¡Pero no te preocupes, no es que estés solo en este mundo!

-¿Ah?

-Nosotros vamos a cambiar las reglas del mundo- le explicó Ruby- Vamos a eliminar esa costumbre de capturar y hacer pelear a
los pokemon como esclavos. Así que resiste un poco más ¿Te parece?

-¿Y si lo llevamos con nosotros?- sugirió Fiercy- Digo, no hay otra forma de garantizar su seguridad ¿No?

-Pues sí- Ruby analizó las posibilidades del Ralts- Me parece que sí, pero solo te llevaré conmigo si quieres.

-¿Tú me protegerás?- le preguntó el Ralts

-Con mi vida si es necesario

-¿Y me harás pelear?

-No te obligaré a pelear, ni a nada que atente contra tu seguridad.

-Entonces llévame contigo, por favor

-No estoy diciendo que sea así de fácil. Ir conmigo también será peligroso, muy peligroso.

-Es preferible que estar solo. Si harás lo que dices que harás, entonces no me importa librar unas cuantas batallas.

Ruby le acarició la cabeza con su mano.

-Sí que eres un chico listo.

-Soy niña- le corrigió.

-¡Oh, lo siento!

Smoky se echó a reír por lo bajo. Fiercy intentó saber por qué, pero el otro le dijo que le explicaría después.

-¿Y qué edad tienes, chiquilla?

-Once.

-Ya veo ¿Y cómo te llamas?

-¿Ya tienes dos pokemon y no te has dado cuenta? Los pokemon salvajes no tenemos nombres propios, no los necesitamos.

-Ah, ahora entiendo. Eres muy lista, y eres tipo psíquico, y además puedes usar telepatía. Te llamaré Brainy, Ms. Brainy

Brainy sonrió, halagada.

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Ralts, el pokemon Sensible:
-Peso: 6,6 kg
-Altura: 0,4 m
Curiosidades:
-Puede usar telepatía
-Nadie sabe si lo que arrastra es parte de su cuerpo o alguna prenda
-Puede percibir los sentimientos de la gente

Equipo de Ruby:
1._ Torchic: Mr. Smoky. Naturaleza Gentil
2._ Poochyena: Ms. Fiercy. Naturaleza Audaz
3._ Ralts: Ms. Brainy. Naturaleza Impaciente




Gracias por sus críticas
#2
Me gusta el prologo y el capitulo 1 pero te digo no se enfoca mucho a la historia de pokemon ruby ya que en verdad ruby si ayuda al profesor eso no me gusto pero me gusto un poco la trama y la historia yo te daria un 4,9 de 10

Ibuki Mioda <3
#3
Esclavos de Hoenn por KTTR

1. Tema del Fan Fiction — 15/20 puntos
Elegiste muy bien el título, Esclavos de Hoenn, para enfatizar las características humanas que tienen los Pokémon aquí, el hablar, las observaciones que hizo Zafiro sobre su Torchic son muy importantes, desarrolla más esa idea, los pensamientos que tiene ella. El tema parece centrarse en cómo los Pokémon se pueden convertir en esclavos, herramientas y cómo Zafiro se va dando cuenta, razonando y cuestionando. Para mí es un tema bastante original y que si lo guías bien, sin exagerar, puede llegar lejos.

2. Trama del Fan Fiction — 12/20 puntos
A pesar de lo poco que he leído, la trama aún no se desarrolla si no que se tiene una pincelada de lo que será, el título es claro y va lento por lo que no se puede evaluar mucho. Como consejo te digo que pienses bien el "camino" que recorrera tu historia, que objetivos tienes y déjalos claros y simples.

3. Gramática, ortografía y estructura — 8/20 puntos
Aquí caímos mal, tienes muchos errores ortográficos. Algunas comas mal puestas, mayúsculas mal colocadas e incluso errores en el mismo lenguaje Pokémon ("Torchick") te aconsejo separar el texto en párrafos mediante el espacio, leer en voz alta para el uso de comas, usar el — (alt + 0151) en los diálogos y realizarlos bien, el guión largo va pegado al diálogo en sí, no lo que viene después y siempre en minúscula. Te aconsejo revisar el capítulo varias veces y leer mas libros, así que acostumbras a su estructura.

4. Narración — 16/20 puntos
No hay mucho que decir, tu estilo es bastante simple, no es demasiado complicado y explicas lo justo y necesario. Necesitas agregar mas extensión en tu fan fiction, describir más, narrar detalladamente lo que creas necesario para que nosotros podamos introducirnos en la historia, para que se vea aún más madura.

5. Descripciones — 13/20 puntos
Tienes que trabajarlas mucho más, hay pocas y muy simples. Está bien que nosotros sepamos cómo es Birch, Sapphire, Ruby, pero también describirlos con características físicas y sicológicas estaría bien, para que vayamos formando otra imagen de él. Una imagen que sea acorde con sus acciones. Te aconsejo poner tres adjetivos separados con una coma, por ejemplo "El cielo inmenso, interminable y azul." Es algo muy común para forzar descripciones que sean decentes, pero estás iniciando así que no está nada mal.

6. Apoyo visual (Opcional) — 0/5 puntos

Puntaje total: 64 puntos, siendo el mínimo 60 y máximo 105.
Comentarios: Mi región favorita es Hoenn y espero que sigas mejorando, añade más descripciones, sé más ordenado y pide ayuda si es necesario. Otro consejo es que no combines lenguajes diferentes incluso en los personajes, le dices Zafiro a Sapphire (Inglés) pero no le dices Abedul al profesor Birch, y le dices Ruby a Rubí (Español). Ten consideración en esto para que sea un texto más coherente.

FAN FICTION APTO PARA SER PUBLICADO

Spoiler
Ich gehe, weil ich bin langweilen von alles hier, Jian du bist ein Scheißer Ich danke allen, die mich all die Jahre unterstützt, Ich danke Samuz, Charro, für lehrt mich wettbewerbsfähige Schlachten. Ich danke auch Novelista für das helfen ich mit meinen Geschichten.

Von dass Flask ging, das Forum ist ein großes scheiße und Müll. Jetzt es gibt es drei Dummköpfen Moderatoren wenn meine Zeiten warne mehr als 8 und in Hackrom auch, und das war nutzlos
Ich gehe wie Demian, White sie sind groß hier. Jedenfalls ich nicht zurückkommen ich hoffe, dass alle hier erinnern mich als Slowbro

Jian du bist ein Stück Scheiße[/SPOILER]






#4
Ok, veamos este nuevo Fic ^^. Me gusta leer, y Hoenn fue la región del primer videojuego de pokémon que jugué. Saludos para ti, y desde ya deseo que tu Fic sea genial, y como ya está aprobado, iré leyendo cada capítulo.

De mi punto de vista, me gustaría más que los próximos capítulos los publicaras en otro post, a medida que respondes los comentarios de los lectores de tu Fic, pero es sólo una opinión c:

"ESCLAVOS DE HOENN" Sólo el título ya me intriga, y me parece que será un buen Fic más para leer y divertirme.
Prólogo

Humanos tipo Normal xD (los niños y su imaginación CX), Gijinka (disculpa la ignorancia) no sé que es o.o pero supongo que debe ser algo respecto a características de los pokémon o algo así. Como crítica constructiva te sugiero que seas más minucioso, detallista, al momento de describir el ambiente en el cual ocurren los hechos, y revisar el texto después de escribirlo, para no tener errores como el "Torchick". A parte de eso, me parece interesante ver de que manera el profesor obtiene a los iniciales, y como Zafiro obtiene a Mudkip, Buen comienzo ^^.

Capítulo 1

"y un par de personas paradas como si no tuvieran nada mejor qué hacer." jajaja xD recordé el pokémon Esmeralda.
"Agarró las tres pokebolas y liberó a los pokemon, comprobando que tenían la altura de un niño de diez años." ¡¿Tan Grandes?! Si Treecko que es el más alto de los 3 mide 50 cms, ¿Cómo un niño de 10 años normal puede ser tan pequeño?. ¿Murió el Profesor a patas de un Zigzagoon, ¿Los pokémon pueden hablar?, ¿Ruby tiene 17 años?, Mmm muchas cosas interesantes y distintas al juego, que en su aspecto podrían ser interesantes. Cuida la escritura, como por ejemplo "Valla" en vez de Baya. A parte de todo, ya me suponía la actitud de Treecko, pero ¿a caso no era que Zafiro tenía a Mudkip? Bueno, igualmente buen cap.

Capítulo 2

Torchic compañero de Ruby ¡genial!, no tenía muy clara la idea de cómo liberaría a los pokémon, sin tener un pokémon.
Que triste que su madre muriera por un pokémon, pero me gusta la manera que ella pensaba en los pokémon como a sus iguales, una mujer muy empática. Creo que Mr. Smoky será un gran Blaziken, y me va gustando el rumbo que lleva este fic, así como este capítulo :D

Capítulo 3
Aah, conque eso es Gijinka!, los pokémon parecen humanos de 10 años :P no Entendía hasta leer este capítulo. Bueno, Ms. Fiercy primero lo ataca y luego se une, me gusta que Ruby tenga un pokémon siniestro en el equipo, y supongo que si Mudkip estaba con la chica, que debió ser Zafiro, era que se lo había prestado anteriormente al padre, es decir, todo caaaalza.
Este capítulo de verdad que sí tuvo "mucha rabia" xP

Capítulo 4

Estaba leyendo los demás, y aparece un 4º cuando termino el 3º xD (Ahora aparecerá el 5º (?)).
"¡Me gustan los shorts!- contestó el niño- ¡Son cómodos y fáciles de usar!"Jajajaaja XD Me gusta el toque de humor que le das a este Fic, y has mejorado un montón desde el Prólogo c:. Y yo que pensaba que golpearía a Wally xP, Ralts Ms. Brainy eh? un tipo psíquico, me parece genial. Buen capítulo, y me agrada la idea de que Ruby sea un criminal CX. Su padre no es muy listo que digamos jeje


Me gusta la idea que tiene esto, pero me gustaría que separaras las estrofas, para así hacer una lectura más fácil. Pero sobre todo, me parece que vas por un buen camino. Cuentas con mi apoyo KTT..R? ¿Cómo te digo? KTTR? o de alguna otra manera que te agrade más? Bueno no importa. KTTR, sigue mejorando cada vez más en tus próximos capítulos! ^^

~Ad1ózz~
m
#5
Los capitulos 2 , 3 y 4 me gustaron màs lo que puedes hacer es una imagenes o algo asi pero en lo demas bien mi calificacion 8.5/10

Ibuki Mioda <3
#6
Okey, antes que nada quisiera agradecer a quienes se han tomado la molestia de leer este fic, en especial a Nigga por evaluarlo y a RaperGomzZ por su ayuda técnica.
A raíz de que todos me dicen que voy mejorando, quisiera dejar en claro que parece haber una mejoría no por mi calidad de escritor, sino porque al principio este fic no era más que un chiste para mí, un recreo para despejar mi cabeza de otras obras más importantes. Poco a poco le di más importancia.
Y si no les parece encontrar una mejoría, entonces simplemente me falta mucho por aprender.

Capítulo 5:
Spoiler
V._ Arrepentimiento


Ruby y sus pokemon no se volvieron a mostrar en público hasta llegar a la ruta 104, la cual se abrió casi de inmediato en una pequeña playa.

-Oh, es el mar- exclamó Fiercy

-Vaya, los de Ciudad Petalia lo tienen muy fácil- alegó Ruby

-Deberías sacarte ese gorro- le aconsejó Brainy

-¿Por qué? Es mi gorro especial

-Percibo la sospecha de la gente que pasa a tu lado- le explicó- Se fijan más que nada en el gorro, confundiéndolo con pelo blanco.

-¡Ah, es verdad!- Ruby se sacó el gorro y lo guardó en su mochila- La gente está buscando a un criminal de pelo blanco. Si me lo quito, nadie sabrá quién soy.

-Supongo que servirá por ahora

Los cuatro decidieron hacer un alto en su viaje para darse una tarde de playa. Ruby y Ralts se sentaron en la arena para sentirla en sus pies, mientras Smoky y Fiercy, enérgicos, jugaron a perseguirse.

-¿Y cómo nos llamamos?- le preguntó Brainy

-¿Cómo que cómo nos llamamos? Yo me llamo Ruby, tú te llamas Brainy. Creí que había quedado claro.

-¡No! Me refiero a si nuestro grupo tiene algún nombre en especial.

-Sigo sin entenderte

-Somos un equipo que lucha por los derechos de los pokemon ¿No? Necesitamos un buen nombre con el que la gente nos identifique.

-Pero no quiero que nos identifiquen. No vamos a lograr nada si nos arrestan y nos llevan a prisión.

-Ahí es donde entran los disfraces ¿Entiendes? Necesitamos disfraces para que la gente no nos reconozca.
Ruby se echó a reír.

-Tú sí que pareces un criminal profesional.

-Solo pienso con lógica, pero gracias, de todos modos.

Smoky y Fiercy pronto se cansaron de correr, y se desplomaron junto a Ruby. No pasó mucho tiempo hasta que un joven se detuvo frente al entrenador.

-¡Te desafío a una batalla pokemon!- exclamó.

-No, gracias- contestó Ruby, lo que descolocó al joven.

-¿Qué? Pero… Oye ¿Eres un novato? Así no funciona esto ¿Sabes?

-Sé cómo funciona, pero no soy un entrenador pokemon. Estos pokemon no son míos

-¿Y por qué están todos alrededor tuyo?

-Nada que te incumba, así que por favor, lárgate.

El joven intentó pensar en algo qué responderle, cuando Brainy lo miró.

-No parece que quiera rendirse, Ruby.

-Sí, ya me lo temía- Ruby se puso de pie- ¿Quieres una batalla? Pues te la doy.

-¡Excelente! ¡Seedot, yo te elijo!

De su pokebola apareció un niño de patas cortas y aspecto de bellota. Los pokemon de Ruby lo miraron a él, esperando a que eligiera a uno de ellos, pero este no hizo más que pararse frente a todos y subir los puños.

-Espera ¿Vas a pelear tú?- el joven parecía más sorprendido aún.

-Querías una pelea ¿No? ¡Pues aquí la tienes!

Ruby corrió, esquivó al Seedot y de un puñetazo derribó al joven. Él intentó pararse y defenderse, pero Ruby le aplicó una llave que había aprendido en la escuela.

-¡Aaah! ¡¿Qué haces?!- gritó.

-¡Acepto tu desafío, imbécil! ¿No querías pelear? ¿No eras el chico rudo? ¡Pelea!

-¡Seedot, ayuda!

El Seedot corrió a ayudar a su maestro, pero apenas se acercó, Ruby lo pateó lejos.

-Ruby- lo llamó Smoky, después de un buen rato de castigo- ¡Ruby!

-¿Sí?

Ruby soltó al joven al girarse, y se dio cuenta de que todos en la playa los miraban. El joven desafiante hizo distancia por
seguridad, intentando parecer que estaba preocupado por su Seedot. Ruby se sacudió la arena del pelo y la ropa, y miró a sus pokemon.

-Esto podría ser malo- les dijo.

-Me pareció ver que alguien llamaba por teléfono- les reveló Brainy- Seguramente a la policía.

-Eso es más malo- todos los pokemon asintieron- ¡Corran!

Ruby tomó en brazos a Smoky y a Brainy, y junto con Fiercy comenzó a correr hacia el norte, al Bosque Petalia. Después de un buen rato de perderse ahí, decidieron descansar. Fiercy se desplomó más cansada que nadie.

-¿No podías pelear con alguno de nosotros?- le reclamó a Ruby.

-Me molesta que la gente me obligue a hacer cosas que no quiero- explicó Ruby- Me molestó que ese tipo estuviera tan seguro de que yo le iba a seguir la corriente- golpeó su puño con una palma- Además, quería pelear ¿No? Le di lo que quería.

Estaba oscureciendo, y estaban cansados, por lo que decidieron pasar la noche ahí mismo. Ruby estaba feliz, en un par de días había hecho una montonera de amigos, algo distinto a cómo recordaba una aventura pokemon.

-¿Ruby?- lo llamó Smoky

-¿Sí?

-¿Fuiste un entrenador pokemon en el pasado?

Fiercy y Brainy los miraron.

-Claro, dijiste algo por el estilo en Ciudad Petalia- recordó Fiercy- ¿Cuándo fue eso?

Ruby suspiró. No tenía otra alternativa más que contarles.

-La mayoría de los entrenadores pokemon comienzan desde niños, y yo no fui la excepción. Comencé con un Cyndaquil, un pokemon de fuego. Al principio todo fue divertido; obligaba a mis pokemon a pelear, gané dinero y medallas, y mis pokemon parecían disfrutarlo. Poco a poco aprendí sobre los distintos tipos, fortalezas, debilidades, estatus, objetos, evolución, y todo lo que un buen entrenador necesita saber…

Dejó de hablar, como si se hubiera perdido en sí mismo.

-¿Y qué pasó?- inquirió Brainy, quien no pudo aguantar la espera

-Mi mamá murió- tragó saliva- Eso me afectó mucho, como a cualquiera. Pero no fue una simple muerte. Fue asesinada por un pokemon.

Los tres contuvieron el aliento.

-Desde ese momento un odio irracional se apoderó de mí, hacia los pokemon. No podía soportar su presencia, los torturaba con palabras ácidas y, cuando podía, les pegaba. Mis pokemon fueron quienes más sufrieron- apretó sus manos en su regazo- Pero no terminé mi viaje por la muerte de mi madre. Decidí continuar, arrogante. Tomé a mis pobres pokemon, y los entrené día y noche sin parar. Les exigí hasta el límite, y poco a poco fueron muriendo de fatiga. Solo unos cuantos lograron escapar.

-¿Y Cyndaquil?- quiso saber Smoky.

-¿Ah?

-Tu primer pokemon ¿Sobrevivió?

Ruby negó con la cabeza.

-Fue el primero en morir.

Todos guardaron silencio por esos pokemon fallecidos.

-¿Y qué te hizo cambiar?- inquirió Brainy- ¿Por qué ahora sientes tanto remordimiento?

Ruby lo miró, un poco alegre de que se hubiera dado cuenta.

-Porque me di cuenta que los humanos y los pokemon son lo mismo- unas cuantas lágrimas se le resbalaron, y con ellas dejó de intentar contener su llanto- Y porque ahora puedo imaginarme el infierno por el que pasaron esos pokemon…- hizo una pausa para respirar, agitado- ¡Y no puedo creer lo horroroso que fui! ¡¿Por qué no me di cuenta antes?!

Dada su sensibilidad, Brainy también comenzó a llorar. Los pokemon, conmovidos con la pena de su entrenador, lo abrazaron hasta que se calmó.

Esa noche, Ruby soñó con los gimnasios pokemon, con él y sus pokemon luchando entre ellos, con su padre y el profesor Birch, con Wally y Zafiro, y finalmente con su Cyndaquil, la última vez que lo vio.
#7
Arrepentimiento, Brainy es muy listo(como unas 10 veces más que el padre de Ruby) y los pokémon de Ruby junto a él, sí son como unos criminales xD. Ruby es excelente, me agrada esa personalidad atrevida que tiene, y su motivación por ayudar a los pokémon. La gente los vio, y alguien llamó aparentemente a la policía, ... Cada vez se pone más dificil la meta de Ruby. Este Fic ya me tiene ansioso por saber que ocurrirá el siguiente capítulo. El fic me gusta cada vez más :D
m
#8
Capítulo 6:
Spoiler
VI._ Roxanne


A la mañana siguiente, Smoky se despertó lentamente, hasta que se dio cuenta que alguien faltaba. Se encontró con Fiercy y Brainy, pero Ruby no se veía por ningún lado. Miró en todas direcciones, pero solo había árboles y matorrales.

-Mierda- se dijo.

De pronto recordó lo que había dicho Ruby la noche anterior, sobre maltratar a sus pokemon, sobre arrepentirse ¿No se habría
acobardado? ¿No se habría ido a escondidas y los habría dejado solos? Los nervios burbujearon dentro de Smoky a medida que
este se daba cuenta de la ausencia de su entrenador.

-¿Aún no despiertan todos?- oyó su voz a su espalda, aliviándolo.

Smoky se dio vuelta, para encontrarse con un sudado Ruby en trapos menores.

-¿Qué te pasó?- le preguntó.

-¿Cómo que qué me pasó? Fui a entrenar. Si quiero vencer a los gimnasios necesito un cuerpo fuerte ¿No?

Smoky no pudo evitar una pequeña risita.

-¿Fuiste a entrenarte a ti mismo?

-Sí, y me entrené muy bien… solo me gustaría que los resultados se mostraran más rápido. Necesitaría meses para realmente notar
la diferencia, y no tenemos tanto tiempo.

-¿Entonces qué vamos a hacer?

-Yo voy a tomar un baño, debería haber un estanque por este bosque- le mostró un pedazo de papel grande- Mira, un mapa.

-¿Fuiste a comprarlo en Ciudad Petalia? ¡Pero si eso está a kilómetros!

-No, tonto. Me devolví, pero solo hasta los límites del bosque. Ahí vi una casa, entré y me encontré con esto.

-¿Y el dueño de la casa te lo dio?

-Creo que sí, si se tomó el trabajo de dejarlo tan amablemente en su mesa mientras estaba de viaje.

-¿O sea que lo robaste?

-Bueno ¿Vamos a bañarnos o qué? Yo no tengo tantas plumas como tú. Apenas se me enfríe el sudor, me resfriaré.

Fiercy y Brainy se despertaron por la bulla, y pronto los cuatro partieron por el bosque. Dentro de poco se toparon con un charco,
en el que Ruby se bañó. No quisieron esperar a que se secara la ropa, por lo que el chico la metió en la mochila y se fue en
calzoncillos. No se imaginó que al poco de caminar se toparían con dos personas sospechosas.

-¡Ayuda!- gritó un hombre de terno verde- ¡Alguien ayúdeme!

-¡Ya te dije que te calles y me des tu dinero!- replicó un tipo vestido de marinero con un pañuelo y pantalones azules.

-¡Ayuda!

-Se acabó ¡Ve, Poochyena!

El marinero lanzó su pokebola, de la cual apareció dicho pokemon, pero en eso su entrenador se dio cuenta de la presencia de
Ruby.

-¿Quién eres tú?

-¡Ayúdame!- le rogó el tipo en terno.

Ruby miró en todas direcciones, como queriendo que fuera otra persona a quien se referían.

-Lo siento, tengo prisa- se excusó.

Intentó seguir caminando, pero el marinero le cortó el paso.

-Ibas a pedir ayuda a la ciudad ¿No? ¡Pues no te dejaré, chico listo! ¡Atácalo a él, Poochyena!

El pokemon se olvidó del tipo en terno para concentrarse en Ruby. Se le lanzó encima, pero antes de poder tocarlo, Fiercy lo
mordió del cuello y lo azotó contra el piso. El Poochyena retrocedió dolido hacia su entrenador, el cual acababa de comprender
que los pokemon de ese tipo no eran debiluchos.

-Maldición, tres contra uno, no se vale- devolvió a su Poochyena a su pokebola y se fue corriendo.

-Gracias, Fiercy- le espetó Ruby.

-De qué.

-¡Me has salvado! ¡Muchas gracias!- exclamó el tipo en terno- Toma, un regalo de agradecimiento.

-No, gracias- Ruby se fue después de observar que el regalo era una pokebola azul- No la necesito. Vamos, niños.

Sin más, continuaron su viaje.

-Estuve pensando en un nombre para nuestro grupo- les comentó Ruby

-¿En serio? ¿Y cómo nos llamaremos?- preguntó Brainy, ansiosa.

-No tengo idea. Por más que pensé, todo lo que se me ocurría eran nombres muy malos o muy largos. Si me voy a presentar como
parte de un grupo criminal, quiero que mi nombre sea corto y tenga un significado. No necesita ser pegadizo ¿No creen?

Los tres asintieron.

-Pero- continuó- antes que un nombre, si vamos a ser unos criminales, tenemos que ser fuertes y entrenarnos bien, o no
duraremos mucho.

-A propósito- habló Fiercy- Siempre hablas de ser criminales, pero lo único que hemos hecho hasta ahora ha sido robar y meternos
en algunas peleas. No sé tú, pero eso no me parece muy criminal.

-Tampoco es como si quisiera causarle daño a la gente- replicó Ruby- Robar, pelear y causar destrozos me parece suficiente,
hasta que lleguemos a nuestra meta.

-Estoy con Ruby- lo apoyó Smoky.

-No hay que hacer a otros lo que no nos gusta que nos hagan a nosotros- recitó Brainy- Aunque robar y causar destrozos esté
mal, y pelear no sea bueno para nadie, maltratar al más débil es peor.

-¡Yo no dije eso!- rabió Fiercy- ¡Me refería a destrozar los gimnasios! Rayos.

-Me pareció escuchar que en la próxima ciudad hay uno- comentó Ruby- Mi padre y sus esbirros son demasiado fuertes aún, pero
creo que podemos empezar por el siguiente. Primero iremos y recolectaremos información, y después nos entrenaremos conforme a
un plan de batalla.

-Vaya, parece que ya lo tenías bien planeado- se sorprendió Smoky

-Los líderes de gimnasio no se dejan vencer tan fácil, pero siempre tienen debilidades que los entrenadores novatos pueden ver y
explotar fácilmente. Es una costumbre. Por ejemplo, la más conocida es que casi todos los líderes de gimnasio manejan un tipo de
pokemon. Por supuesto, no hay dos con el mismo tipo en la región.

-¿Y qué tipo maneja tu padre?- inquirió Brainy.

-Tipo normal.

-¿Tipo normal? Pero ese tipo no tiene ventaja contra ningún otro ¿O no?- reclamó Fiercy- ¡Pudimos ir y vencerlo con los ojos
cerrados!

-No, mi padre no es tan fácil. Algún día lo derrotaremos, pero por ahora será mejor entrenar y preocuparnos de otros gimnasios.
Confíen en mí.

Los tres pokemon asintieron, dispuestos a seguir sus órdenes.

Durante su trayecto, alcanzaron a ver a un par de entrenadores a la lejanía. En cambio, los pokemon salvajes se encontraban por
doquier, pero se limitaban a mirar a Ruby y sus pokemon desde lugares oscuros para pasar desapercibidos. Después de un par de
horas, lograron salir del bosque, nuevamente al camino. Ruby decidió ponerse la ropa ahí.

Se encontraron frente a una floristería, pero Ruby no le hizo caso y siguió hacia la derecha, por donde continuaba el camino.
Pronto se encontraron junto a un lago, y luego un puente que lo cruzaba. Finalmente, cuando comenzaba a oscurecer, llegaron a
Ciudad Férrica.

-¡Por fin!- exclamó Ruby.

Brainy, quien se había metido en su pokebola para descansar, decidió salir. Smoky se desplomó en el asfalto, agotado.

-¿Qué te pasa, pollo?- le preguntó Fiercy

-No te burles, tus piernas son más fuertes- alegó él- Yo ya no puedo caminar.

-¿Y por qué no te metiste en tu pokebola?- le preguntó Ruby.

-No te voy a dejar entrenar solo- Smoky negó con la cabeza- Además, ese Pokedex dice que puedo fortalecer mis piernas si las
entreno ¿No? Pues eso haré.

Ruby levantó a Smoky en brazos, y le ofreció lo mismo a Fiercy, pero esta se rehusó.

-No me tomes por una debilucha. Puedo correr tres días sin descansar.

-¿En serio? Qué impresionante.

Por supuesto, eso era una mentira. Fiercy también estaba agotada y le dolían las piernas, pero era demasiado orgullosa para
admitirlo.

-Bien. Entonces sigamos ¿Quieren ir al Centro Pokemon?

-¡Sí!- exclamaron Fiercy y Smoky a coro.

Por lo que el Centro Pokemon fue su primera parada. Ruby pidió una habitación para quedarse, aprovechando el dinero que habían
ganado robándole a la gente, y ahí dejó a sus pokemon.

-¿Tú no estás cansado?- inquirió Fiercy, cuando Ruby abrió la puerta de la habitación para volver a salir.

-Sí, la verdad sí, pero quiero hacer un par de cosas antes de acostarme. Vuelvo enseguida. Ustedes duérmanse, que se hace
tarde.

Ruby salió del Centro Pokemon, decidido a buscar información que le pudiera ayudar. Se sentía nervioso, pues ni siquiera en ese
momento tenía idea de cómo iba a enfrentar a la líder de gimnasio, ni qué podría hacer con el gimnasio una vez derrotado.
Ciertamente no quería una batalla pokemon, no quería ser un entrenador pokemon.

Se golpeó la cara para sacudir sus ideas.

-No tengo que olvidar que soy un liberador pokemon. No debo olvidar mi objetivo.

Para distraerse un rato, caminó. Pronto se encontró con una casa que tenía un letrero afuera: “Casa del Cortador”.

-¿El Cortador?- se extrañó Ruby.

Curioso, decidió pasar adentro. La puerta estaba abierta, por lo que simplemente entró. En el comedor había un tipo gordo
comiendo. El tipo lo miró, un poco consternado.

-Hola- lo saludó Ruby

-Hola ¿Tú eres un entrenador pokemon?

-No ¿Por qué?

-Porque yo soy el encargado de darles esto a los entrenadores pokemon- sacó de su bolsillo un disco, y se lo mostró a Ruby.

-¿Eso no es…

-Ah, veo que lo reconoces. Pero qué mal, si no eres un entrenador, no te lo puedo dar.

-Oye, pero yo también me encuentro en un viaje- reclamó Ruby- Dámelo, por favor.

-¿Viajas sin pokemon? ¿Qué clase de chalado eres tú?

Ruby resopló.

-Está bien, sí soy entrenador pokemon.

El tipo gordo lo miró, como estudiándolo por un momento, y se encogió de hombros.

-No soy quién para juzgarte. Toma. Me imagino que ya sabes cómo usarlo.

-En verdad, no- Ruby recibió el disco gris, y lo examinó- Una vez fui un entrenador pokemon, y me dieron un par de estos, pero
nunca llegué a usarlos.

-Ah ¿No llegaste a la cima? Está bien, todos se rinden en algún punto. Por eso los campeones duran tanto tiempo con el título.
Verás, la Máquina Oculta Corte te permite cortar árboles que impiden el paso.

-Sí, sí. Eso ya lo sabía.

-Para usarlo tienes que- miró en todas direcciones, y le indicó que se acercara. El resto se lo dijo al oído.

-¿En serio? ¿Y por qué tanto secreto?

-Es que me da vergüenza decirlo en voz alta.

-Qué tipo más raro eres- Ruby se guardó el disco en el bolsillo.

-¿Y has pensado en qué pokemon usará ese movimiento?- le preguntó el Cortador.

-Ah, verdad. Se lo tengo que enseñar a un pokemon para que funcione. Se me había olvidado.

-¿Qué pokemon tienes?

-Un Ralts, un Poochyena y un Torchic.

-Ah, no estoy seguro sobre el Poochyena, pero sé que cuando Torchic evolucione, podrá usarlo.

Ruby miró su bolsillo, donde estaba el disco.

-No sé, no me gusta enseñarle cosas a la fuerza a mis pokemon- aclaró.

-No es necesario que les enseñes Corte para viajar de ciudad en ciudad, pero sí te vendría bien para llegar a ciertas partes que de
otra forma no alcanzarías.

-Sí, me lo imaginé… pero ya me vendrá algo a la mente. Quería pedirte otra cosa.

-¿Sí?

-¿Sabes qué tipo de pokemon usa la líder de gimnasio?

-¡Ah, así que aún no la has retado! Y por lo que me preguntas, parece que no eres de por aquí. Pues te diré que usa tipo roca, y
que la mayoría de los entrenadores la reta primero a ella porque se dice que es la más débil entre los líderes de gimnasio.

-Una mujer que usa tipo roca. Vaya ¿Y no sabes nada más sobre ella?

-¿Por qué no vas a un bar que está por aquí cerca? Allí debería haber alguien que te pueda ayudar.

-Excelente, gracias.

-¡Ah, recuerda no usar ese movimiento fuera de las batallas!- le recordó el Cortador mientras el chico se iba a través de la puerta.

No le tomó mucho tiempo encontrar el bar. Apenas entró, se dirigió a la barra.

-¿Eres mayor de edad?- le preguntó el cantinero.

-Por supuesto- mintió Ruby.

-Bueno ¿Qué quieres tomar?

-Leche, por favor.

El cantinero lo miró extrañado. Ruby no tenía problemas en tomar, pero prefería hacerlo en compañía y cuando no tenía la
responsabilidad de cuidar de tres niños. Esa noche prefería no beber alcohol. Finalmente la firme mano del cantinero apareció
frente a él, depositando un vaso grande lleno hasta el tope de leche fresca.

-Son 30 beris.

-Vale- Ruby buscó en su billetera y pagó- Vengo buscando información.

-¿Sobre qué?

-Sobre la líder del gimnasio. Quiero… retarla a una batalla.

-Ah, pues le gusta usar el tipo roca- contestó el cantinero.

-No, eso ya lo sé. Yo quiero saber sobre sus pokemon, qué estrategias usa, cómo es su gimnasio, todo.

-Ah, pues entonces…- el cantinero miró hacia el otro lado de la barra, en donde se encontraba una muchacha apenas un poco
mayor que Ruby, con el pelo largo atado en dos trenzas- Creo que ella es la única que te puede ayudar.

La muchacha levantó la mirada hacia Ruby, y le mostró su vaso como saludo. Él se le acercó y se sentó a su lado.

-¿Así que quieres saber todo sobre la líder de gimnasio?- le espetó la muchacha- Mi nombre es Roxanne, a todo esto.

-Yo soy Ruby- se presentó él- Y sí, por favor.

La mujer sonrió.

-Resulta que yo también trabajo en la escuela en que ella enseña.

-¿Ella es profesora?- se extrañó el muchacho.

-En verdad no sabes nada sobre ella.

-Creí que los gimnasios pokemon se dedicaban a gobernar la ciudad en la que se encontraban.

-También hace eso. La líder es muy habilidosa, y sabe administrar su tiempo. Pero dime ¿Por qué quieres desafiarla?

Ruby pensó en qué contestarle. No podía decirle la verdad a cada extraño que veía, así que se inventó otra mentira, bastante
creíble.

-Quiero derrotar al Alto Mando, y convertirme en el Campeón de Hoenn.

-Vaya- la mujer describió un círculo con sus ojos, como si hubiera escuchado eso cientos de veces- ¿Y tienes algún pokemon
fuerte contra tipo roca?

-Ninguno

-Entonces deben ser muy fuertes, si quieres ganar.

-Sí, la verdad no sé qué tan fuertes sean.

Roxanne se echó a reír. Ruby notó que estaba un poco ebria.

-¿Y así quieres ganarle a la líder? Te deseo suerte.

Necesitaba más información, por lo que desvió un poco el tema. Se cruzó de brazos e intentó parecer enfadado.

-¿Y qué hace a esa líder de gimnasio tan diferente de un entrenador como yo?

-Bueno, ella tiene un certificado de líder de gimnasio, para empezar.

-Ah ¿Qué es eso?

-¿No lo sabías? Rayos, no sabes nada. Los líderes de gimnasio tienen que ser reconocidos por el gobierno ¿No? ¿Y qué crees que
los certifica como líderes?

-¿El certificado?

-¡Exacto!

-Ya veo ¿Y es una especie de diploma?

-No, en verdad es una medalla muy parecida a la que entrega el líder del gimnasio, pero tiene ligeras diferencias como la forma y el
color, y al reverso aparece el nombre del dueño del certificado.

-Qué increíble ¿Así que los líderes de gimnasio la llevan consigo todo el tiempo?

-Si son ordenados, seguramente sí. Nadie más que el líder de gimnasio puede entregar la medalla del gimnasio. Si te pillan
haciéndolo sin que tengas el certificado correspondiente, la policía te puede llevar a la cárcel.

-Así que el certificado es más o menos lo hace a un líder de gimnasio. Muchas gracias, Roxanne.

Ruby terminó su leche, y se marchó del bar, más contento de lo que creyó salir. Roxanne le había dado toda la información que
necesitaba saber. No solo sabía cómo enfrentar a la líder del gimnasio, sino que también ya sabía qué hacer después de derrotarla
para afirmar su victoria.

Roxanne se quedó mirando la puerta del bar después de que Ruby se marchara. El cantinero pronto se le acercó, algo preocupado.

-Ese chico me da mala espina- le comentó.

Roxanne sonrió.

-Él no quiere desafiarme por la medalla, eso está claro- abrió su chaqueta para mirar el Certificado de líder de gimnasio que le
había sido otorgado años antes- No sé qué trama, pero no lo dejaré ganar.

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Equipo de Roxanne:
-Geodude nivel 12
-Geodude nivel 12
-Nosepass nivel 15




You don't have to put on the red light!
#9
¡Excelentísimo Capítulo! ¡Chico, tienes talento!, eres muy hábil para crear bien el orden y la trama, y ahora que le incluyes algo que en pokémon no se muestra, le das un toque fantástico. Creo que Ruby querrá robarle la medalla, pero no sé qué hará para encontrarse frente a ella teniendo Roxanne esos pokémon, y Ruby unos que ni siquiera los quiere usar para pelear.
m
#10
Hola KTTR! Me paso por aquí para leer tu fan fiction.Sin embargo, solo juzgaré hasta donde llegué a leer (el capítulo 2).
La verdad es que es una idea que me gustó, tu estilo es muy ligero y eso acomoda la lectura. La idea es original, aunque no entendí muy bien eso de pokemon gijinka. Tu historia da muchos toques atrevidos a Hoenn.

He detectado bastantes faltas ortográficas. Eso simplemente se corrigen haciendo una re-lectura de tu capítulo. También debo comentar algo de la estructura... ¿Por qué tantos saltos de línea? Solo se pone uno cuando tenemos un punto aparte.
La verdad es que me gusta que si dejes espacios de líneas en los diálogos, y hablando de estos, creo que los abusas un poco... Si metieses más narración en vez de conservación estaría mejor, pero todo a tu elección :3

Y finalmente, como dije, la trama es muy viable. Parece ser la historia de Pokémon Rubí/Zafiro/Esmeralda pero totalmente con personajes menos infantiles. Rubí es un chico totalmente temerario e independiente... Míster Smoky me pareció tímido, mientras que Zafiro no sé cómo será ahora, pero creo que tendrá cierta rivalidad con el chico anterior (finalmente, dejó que su padre muriese). O puede ser que no sepa nada y se lleven bien y todo. En fin, hay mucho de que hablar, pero para eso debo seguir leyendo ;D
Mucha suerte y éxito! <3


~ AMEEEERICAA, FUCK YEEAH!
#11
Vaya, este Fic me ha parecido muy interesante, sobre todo lo que la hija de Birch comenta de camino a casa en el prólogo:

"¿Qué clase de Pokémon somos nosotros?"

Sinceramente, esa pregunta nunca me la había planteado y combina tanto la sabiduría con la inocencia de la niña que es admirable. Muy buen FanFic, buen trabajo, ¡sigue así! ^^
#12
Jeje. Gracias a todos por sus comentarios. Parece que el fanfic comienza a gustarles

Capítulo 7:
Spoiler
VII._ La Dureza de la Roca


Por la mañana, Ruby reunió a sus pokemon frente al Centro pokemon para contarles lo que había aprendido la noche anterior.

-Nos enfrentamos al tipo roca- aseguró.

Los pokemon se miraron, confusos.

-O sea que Fiercy y Brainy causarán un daño neutro a nuestros enemigos, pero Smoky estará en desventaja.

Smoky bajó la cabeza, desilusionado. Al ser el primero, habría esperado ser el más fuerte del grupo.

-También significa que nuestros oponentes serán, por naturaleza, lentos, pero muy fuertes y resistentes- continuó Ruby- ¿Quién
quiere enfrentarse al gimnasio de roca?

Los tres levantaron la mano, decididos.

-Me alegra. Entonces vamos, hacia la escuela.

-¿La escuela?- exclamaron a coro, confundidos.

-\-\-\-\-\-\-\-


Roxanne se encontraba dando su clase correspondiente a esa hora, cuando de pronto alguien abrió la puerta de golpe, causando un estruendo.

-¿Se puede saber qué quieres con tanta prisa?- inquirió la mujer, mas al fijarse en quién había entrado, sonrió- Cielos, no pudiste
esperarte ni un día, Ruby.

-Así que tú eras la líder de gimnasio de la que tanto hablabas- el entrenador comenzó a caminar a través del pasillo central de la
sala de clases, hacia la zona de batalla donde Roxanne enseñaba.

Todos los alumnos guardaron silencio.

-¿Vienes a retarme por la medalla?- inquirió la mujer.

-Sabes que no. Vengo por…

En eso, un sujeto se cruzó en el camino de Ruby, con una pokebola en la mano.

-¡Si quieres llegar hasta la profesora, tendrás que pasar por mí primero!- le gruñó, antes de arrojar a su pokemon.

Apareció un niño hecho de roca, con brazos largos y musculosos, y cara de pocos amigos. Un Geodude. Ruby lo miró, sombrío.

-Apártate, Geodude. No pienso usar a mis pokemon contra ti- le espetó.

Pero el Geodude no se movió.

-¿De qué hablas? No puedes simplemente ir y retar a la profesora- le regañó el muchacho- ¿O simplemente te doy mucho miedo?

Ruby lo miró, luego al Geodude, y finalmente se encogió de hombros.

-Creo que estás confundido. No vine aquí por la medalla del gimnasio- le explicó Ruby- Vine hasta aquí para destituir a tu maestra
del cargo de líder de gimnasio.

-¿Qué?

Sin perder más tiempo, Ruby sacó de su mochila un martillo, lo alzó en el aire y lo usó para batear al Geodude hacia un lado.

-¡Geodude!- exclamó el tipo, preocupado- ¡¿Pero qué haces?! ¡Eso es ilegal!

Ruby se alivió al comprobar que la piel del pokemon era tan dura que su golpe no había causado traumas.

-Ilegal no es sinónimo de malo, imbécil. Ilegal significa fuera de la ley, una ley corrupta y manchada por la sangre de los mismos
pokemon que crees amar.

-¡Maldito!- otro tipo se levantó de su asiento para enfrentarse a Ruby.

Arrojó a otro Geodude, pero Ruby hizo lo mismo que con el primero.

-¿Solo tienen Geodudes? ¡Pfff! ¡Qué aburrido!

Se abrió paso entre el salón de clases, atacando a los Geodudes con su martillo, hasta que alguien se lo quitó en un momento de
distracción. Cuando se volteó, Ruby advirtió que había sido otro Geodude.

-Bien hecho, Geodude- lo felicitó Roxanne, a quien volvió el pokemon una vez hecha su tarea.

-¿Ese es tu pokemon?- le preguntó Ruby.

-Así está mejor ¿No crees? Dudo que la violencia te lleve a algún lado.

-¿Violencia? ¿Me reclamas a mí por violencia?- alegó Ruby, molesto- Al menos no soy yo quien obliga a sus amigos a pelear hasta
desfallecer, o quien los usa como escudo para protegerse de las amenazas de la vida.

-¡Suficiente! ¡Has llegado muy lejos para dejarte marchar sin más!- Roxanne sacó a sus otros pokemon. En total tenía dos
Geodudes y un pokemon grande y gris, con una enorme nariz naranja: Nosepass.

Los pokemon de Ruby también salieron de sus pokebolas, preparados para pelear a su lado.

-¿Listos, niños?

-¡Listos!- contestaron a coro.

-Fiercy y Brainy, bloqueen a los Geodudes. Smoky, acompáñame contra ese grandote.

-¡Sí!

-¡Geodudes, usen lanzarrocas!- ordenó Roxanne- ¡Nosepass, usa Tumbarrocas!

Ambos Geodudes lanzaron una roca que sacaron de la nada hacia Fiercy y Brainy. Esta última no logró eludir la que iba en su
contra, por lo que se dañó la cabeza. Aun así reunió fuerzas para contraatacar, y como era más rápida que su enemigo, volvió a
atacar. El Geodude no logró soportar dos ataques mentales seguidos, por lo que cayó inconsciente.

Mientras, Fiercy logró eludir casi todos los ataques del Geodude al que se enfrentaba, y al mismo tiempo consiguió arañarle y
embestirle con cuidado de no hacerse daño. Tales arremetidas eran demasiado suaves para el pokemon de roca, pero poco a poco
fueron horadando la piedra, hasta que un simple mordisco lo dejó imposibilitado de seguir peleando. Fiercy lo empujó hacia un lado,
contenta con su victoria, para luego dirigirse a asistir a su entrenador.

Smoky y Ruby lograron esquivar el primer ataque de Nosepass, y luego probaron suerte contraatacando, pero sin importar lo que
trataran, no parecía hacerle daño. Smoky le arrojaba ascuas, y Ruby intentaba distraerlo con patadas, pero el Nosepass
permanecía inmutable. Finalmente agarró el pie de Ruby cuando este le daba una patada, y lo lanzó contra Fiercy, la cual se
acercaba a gran velocidad.

-¡Ruby! ¡Fiercy!- exclamó Smoky, nervioso.

Luego volvió a poner la vista en el Nosepass, el cual se dirigía hacia Brainy. Ella lo atacaba con confusiones, las cuales sí parecían
surgir efecto, sin embargo eso le daba más razones al gigante de apresurarse a detenerla.

-¡Brainy!- exclamó Smoky, poniéndose en marcha hacia ella.

Pero no fue lo suficientemente rápido. De un manotazo, Nosepass la azotó contra la muralla y la noqueó. Smoky se paralizó por
momentos. No tenía a dónde correr, y todos sus compañeros habían caído. Miró a Ruby, el cual intentaba ponerse de pie.

-No le puedo pedir ayuda ahora- se dijo.

Luego miró al enorme golem, el cual se aproximaba peligrosamente. De un momento a otro, Nosepass lo aplastó con su pie.

-Ríndete, Ruby- le ordenó Roxanne- La policía llegará pronto. Tu vandalismo termina aquí.

-No es vandalismo- aclaró Ruby, intentando pararse- Y no hemos acabado todavía.

Fiercy, adolorida, se paró como pudo, seguida de Ruby.

-Aún puedo pelear- aseguró Fiercy

-Yo también- la siguió Ruby- Y no me rendiré hasta cumplir mi sueño- entonces se fijó en que el Nosepass no quitaba el pie de
encima de su Torchic- ¡Smoky, levántate!

-Rayos, Smoky- Fiercy se preparó para correr hacia el Nosepass, pero Ruby se le adelantó.

Embistió al gigante con todo su cuerpo, pero ni eso logró hacerlo perder el equilibrio. El Nosepass no se movía.

-Rayos ¡Rayos! ¡Smoky, levántate! ¡Sal de ahí!- vociferó Ruby.

Fiercy buscó con la mirada por todos lados, hasta que encontró el martillo de Ruby tirado por ahí. Rápidamente lo recogió y fue a
entregárselo, pero en eso, el Nosepass perdió el equilibrio de la nada.

-¿Qué ocurre?- alegó Roxanne.

De pronto, la pierna con que Nosepass aplastaba a Smoky comenzó a levantarse, poco a poco. Desde debajo de su pie, un joven
pokemon ave de brazos y piernas fuertes, comenzaba a levantarlo con su propia fuerza.

-¡Smoky!- exclamó Ruby, y de inmediato corrió a ayudarlo a levantar el pie de Nosepass.

Entre los dos consiguieron empujarlo hasta que se cayó hacia atrás. Roxanne tuvo que hacerse a un lado para no ser aplastada. El
Nosepass intentó levantarse, pero inmediatamente Smoky saltó sobre él y golpeó su cabeza con una doble patada.

-¡Lo hiciste!- saltó Fiercy de alegría.

-¡Evolucionaste!- exclamó Ruby- ¡Smoky, ahora eres un… un…- sacó su Pokedex- ¡Un Combusken!

-¡Soy un Combusken!- Smoky levantó una mano en alto, agotado- ¡Hurra!

Victoriosos, los tres se giraron hacia Roxanne. Ella intentó escapar por un costado, pero Fiercy la interceptó, la agarró del cuello y
la derribó. Ruby se acercó a ella, triunfante.

-Permiso- le dijo, y hurgó en su chaqueta hasta encontrar una medalla. Al darla vuelta, consiguió ver el nombre de Roxanne
gravado con letras negras- Excelente.

-¡No te puedes llevar eso!- alegó ella- La policía te buscará por todo Hoenn. No habrá lugar en donde puedas descansar. Ni
siquiera te sirve para probar que me venciste, simplemente indica que me la robaste. No te sirve para llegar donde el Campeón.

-Ya pensaré en una forma de quitarle su título al Campeón. Por ahora, recuerda que has sido vencida por Pokemon Gijinka.

-¿Pokemon Gijinka?- se extrañó ella.

-Somos una organización que lucha por la libertad de los pokemon.

Ruby dejó a Roxanne para ir a recoger a Brainy.

-Discúlpame, muchacha- le susurró al tomarla en sus brazos. Luego se dirigió a Smoky- Hazlo, ahora.

Smoky sonrió, y le hizo un saludo con su garra para indicarle que estaba en eso. Seguidamente lanzó lenguas de fuego a los
escritorios y las puertas, las cuales comenzaron a incendiarse. Los alumnos de Roxanne, que habían visto la pelea después de ser
derrotados, comprendieron que esos tipos eran verdaderos criminales, por lo que se marcharon apresuradamente. Roxanne se dio
cuenta de que planeaban incendiar el edificio, por lo que devolvió a sus pokemon a las pokebolas y escapó lo más rápido que pudo.

Smoky vio cómo las llamas se extendían hacia otros bancos, por lo que miró preocupado a Ruby.

-¿No deberíamos avisar que hay fuego para que todos en la escuela se vayan? Alguien podría morir.

Ruby estuvo a punto de contestarle, pero en eso las alarmas de incendio se activaron, y el agua comenzó a apagar todas las
flamas.

-Por eso no me preocupaba- le explicó, antes de meterlo en su pokebola para que el exceso de agua no lo debilitara.

-¡¿Quién anda ahí?!- exclamó la voz de un hombre.

Varios policías con escudos y palos entraran a la sala, listos para enfrentar a cualquier terrorista.

-¡Pokemon Gijinka!- respondió Ruby, antes de saltar por una ventana y largarse.

No lo siguieron, pero de todas formas tuvo que correr un montón para asegurarse, y antes que se esparciera el rumor acerca de
que un criminal con su descripción se había perdido por las calles, Ruby entró a una tienda de ropa para comprarse un atuendo de
características distintas. Se compró un gorro para el sol, unos lentes sin aumento, ropa verde oscuro y una cámara para darle el
toque de “turista” a su imagen.

Cuando estuvo listo, partió de inmediato al Centro pokemon a curar sus heridas y las de sus amigos, y de ahí se encaminó hacia el
norte, dispuesto a abandonar la ciudad lo antes posible.

-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-


Combusken, el pokemon Ave corral:
-Peso: 19,5 kg
-Altura: 0,9 m
Curiosidades:
-Puede dar 10 patadas por segundo
-Son irritables y orgullosos en pelea

Nosepass, el pokemon Brújula:
-Peso: 97 kg
-Altura: 1 m
Curiosidades:
-Su nariz es magnética y por ella puede percibir campos magnéticos y descargas eléctricas. También, por supuesto, actuar como una brújula.
-Como su nariz está cargada de un polo eléctrico, no se puede acercar de frente a otro Nosepass, pues la fuerza magnética los separa.

Equipo de Ruby:
1._ Combusken: Mr. Smoky. Naturaleza Gentil
2._ Poochyena: Ms. Fiercy. Naturaleza Audaz
3._ Ralts: Ms. Brainy. Naturaleza Impaciente

#13
Me encanto este capitulo y màs cuando torchic evoluciona a combusken y el nombre que dio Ruby a la organizacion bueno ganaste mi 10/10 excelente fic

Ibuki Mioda <3
#14
Fabuloso! buen cap. Ahora se está volviendo más difícil que a pokémon gijinka lo siga la policía. Mejoraste un montón, la trama va pero muy bien, y coincido con Bregolas: 10/10

Ah! por cierto tengo una pregunta. Los pokémon que va encontrándose Ruby en su viaje por salvar a los pokémon, ¿Los escogiste a propósito para la historia, te gustan, o son de tu equipo pokémon de esos juegos? Pues la personalidad de cada pokémon me parece que va muy bien como equipo "criminal"
m
#15
Vaya, parece que ese último capítulo sí que les gustó.
Pero vamos, ya les he dicho que no es que vaya mejorando, sino que la calidad del fic es directamente proporcional a mi interés en el mismo. También quiero hacer notar que, cuando lo termine, voy a ir capítulo por capítulo editándolo (esto es algo que hago con todas mis obras)

Gracias RaperGomzZ y Brégolas por seguir leyendo y comentar. Recibir críticas y comentarios en verdad es la única forma en que los escritores de fanfic ven el resultado de su obra, por lo que son muy importantes y más apreciados de lo que se imaginan aquellos que no escriben.

Sin más, el capítulo 8:
Spoiler
VIII._ Rescatar a Peeko


Ruby caminó hacia las afueras de la ciudad, esperando poder salir a través de la ruta 116 hacia Pueblo Verdegal, pero en el camino se encontró con una cara conocida. El mismo tipo de terno verde que había salvado accidentalmente en el Bosque Petalia, corría desesperadamente mientras pedía ayuda para atrapar a un ladrón.

Ruby intentó pasar desapercibido, pero sin importar cuánto se esforzó, el tipo de terno lo vio y corrió hacia él pidiendo ayuda.

-¡Tienes que ayudarme, muchacho!- le suplicó- ¡Por favor, me han robado!

-¿Y no puedes ir y atrapar al ladrón tú solo?- reclamó Ruby- Yo tengo mis propios problemas.

-Espera ¿No eres ese chico que me salvó en el Bosque Petalia?- el tipo lo examinó bien- ¡Sí, eres tú! Casi no te reconocí con esas
ropas que llevas. Por favor, ayúdame.

Ruby comprendió que no llegaría a nada simplemente negándose, por lo que aceptó, y luego se marchó en la dirección que el tipo
indicaba.

-¿En serio le vas a ayudar?- se extrañó Brainy.

-Claro que no. Solo le dije que sí para no tener que oírlo más. Ese tipo en serio que debería aprender a solucionar sus propios
problemas.

Ya en la ruta 116, Ruby sacó a sus pokemon para que estiraran las piernas. Entonces Fiercy y Brainy pudieron apreciar que Smoky
había crecido bastante, que sus piernas se veían más fuertes, y que en sus manos habían aparecido garras.

-¡Vaya!- exclamaron Fiercy y Brainy, anonadadas.

-¿Cómo te sientes, Smoky?- le preguntó su entrenador.

-¡Perfectamente!- aseguró, y comenzó a dar saltitos alternando sus piernas- No sé por qué, pero siento que podría enfrentarme a
diez Geodudes sin problema.

Smoky lanzó una patada al aire, emocionado por lo feliz que le resultaba equilibrarse y lo rápido que golpeaba. Se mantuvo en una
pierna para lanzar todas las patadas que pudo con la otra. Lo hacía tan rápido que a veces parecía tener muchas piernas. Ruby,
mientras tanto, sacó su Pokedex para ver la información sobre Smoky.

-Ahora eres un Combusken- explicó- ¡Y mira, cambiaste de tipo!

-¿Qué? ¿Eso se puede?- saltó Fiercy.

-Claro, mira- Ruby le mostró el aparato, en donde mostraba que Smoky era tipo Fuego y Lucha- Los tipo Lucha son fuertes contra
varios otros tipos de pokemon: Normal, Acero, Hielo, Siniestro y Roca. Por eso Smoky pudo derrotar a ese gigante tan fácilmente
después de evolucionar.

-¡Excelente!- exclamó Smoky- ¡Soy invencible!

-¿Fuerte contra Tipo Siniestro?- notó Fiercy- ¿O sea que es fuerte contra mí?

-Sí, sí- Ruby apretó unos botones- Pero también significa que ahora es débil contra Brainy.

Ruby se dio cuenta que tenía un trío de tipos: Lucha, Siniestro y Psíquico.

-¿Vamos? Tenemos mucho qué recorrer- los apresuró Brainy.

-¡Sí, vamos!- la secundó Smoky- ¡Vamos a entrenar y a robarle a la gente! ¡Vamos!

-Okey, okey, vamos.

Los cuatro retomaron su viaje hacia el este, en donde pillaron a varios entrenadores desprevenidos y les robaron su dinero. Brainy,
quien nunca lo había hecho, lo encontró muy entretenido. Además, todo fue mucho más fácil gracias a que Smoky era más fuerte.

Por la tarde llegaron a donde parecía terminar la ruta. Lo único que vieron delante de sí fue una cueva, y junto a la entrada, un
anciano muy magullado tirado en el suelo. Ruby y Smoky corrieron a socorrerlo.

-Oye, viejo ¿Estás bien?- le preguntó Ruby.

El anciano, luchando para mantenerse despierto y no desfallecer, agarró el hombro de Ruby con fuerza.

-Peeko…- musitó.

-¡Guarda tus fuerzas viejo!

-Se han llevado… a Peeko…- tosió un poco- ¡Sálvala, por favor!

-¿Dónde está?- le preguntó Ruby.

Con una mano huesuda y temblorosa, el anciano le apuntó hacia la entrada de la cueva. Ruby dejó al viejo suavemente en el
pasto, se puso de pie y se encaminó hacia la cueva.

-Je- rió Fiercy- Creí que no ayudabas a la gente.

-Seré un poco malo, pero no dejaré botado a un viejo moribundo que pide ayuda para salvar a alguien más. Eso es respetable.

Corrieron a través de la cueva por una línea recta. Estaba un poco oscuro y había algo de niebla, pero las paredes y el piso se
podían ver nítidamente. Después de harto correr, se encontraron con una pared de rocas y al mismo tipo del pañuelo azul que
habían visto en Bosque Petalia. Con su mano llevaba a un pequeño pokemon blanco de alas delgadas. Al darse cuenta de la
presencia de alguien más, el marinero agarró al pokemon como un escudo humano y le acercó un cuchillo al cuello.

-¿Quién eres?- le preguntó amedrentado a Ruby.

-Woah, tranquilo, viejo. No hay por qué llegar a tal extremo- le aseguró Ruby.

-Tú eres el tipo que me tendió una trampa en el Bosque- lo reconoció el marinero- ¡¿Qué quieres ahora?! ¿Vienes a hacerte el
héroe? ¡Pues no lo creo!

Acercó más el cuchillo al cuello del pokemon, asustándola.

-Solo quiero sacar a ese pokemon con vida de aquí. Si has robado algo o te están persiguiendo, puedes marcharte en paz, yo no
te haré nada.

-¡¿Crees que soy imbécil?! ¡¿Crees que no sé que la policía está por allá detrás?!

Ruby apretó los dientes, temiéndose lo peor. Tenía que calmar al marinero, o este mataría a la muchacha. Pero de pronto el mismo
tipo soltó a Peeko y cayó de rodillas. Ruby se sorprendió, hasta que advirtió que eso había sido un ataque psíquico. Cuando se
giró, advirtió a una concentrada Brainy detrás de él.

-¡Ahora, Peeko! ¡Corre!- le ordenó Ruby.

El pokemon corrió hacia él, mientras el marinero se sacudía la confusión de la cabeza. Al recuperarse, agarró una pokebola de su
bolsillo y la arrojó hacia el frente.

-¡Defiéndeme, Poochyena!

El Poochyena corrió hacia Ruby, dispuesta a arremeterlo, pero Smoky se le adelantó y de una patada lo mandó contra la pared de
la cueva. Ruby, sin perder tiempo, corrió hacia el marinero, agarró el cuchillo que se le había caído con el primer ataque, y de un
simple tajo lo degolló.

Sus pokemon se sorprendieron con esto, pero aún más el Poochyena, el cual ya se había recuperado de esa patada.

-¿Qué… ¿Qué hiciste?- inquirió.

Ruby se levantó, aún con el cuchillo en una mano, y se giró hacia el pokemon del marinero.

-Te liberé. Ahora vete de aquí, y trata de no ser capturado otra vez por basura como esta- buscó un poco en el suelo, hasta que
encontró la pokebola de Poochyena. Se la mostró, y acto seguido, la aplastó con el pie.

El Poochyena, horrorizado, retrocedió unos pasos, y luego se echó a correr lo más rápido que pudo hacia la salida. Ruby examinó
un poco el cuchillo, y lo guardó por si acaso. Seguidamente volvió sobre sus pasos.

-¿Nos regresamos? Tenemos que devolver a la pequeña con el viejo.

Todos comenzaron a marchar en silencio, excepto por la chiquilla.

-¿El viejo? ¿Te refieres al señor Arenque?- su cara, antes aterrada por el asesinato que cometió Ruby, se mostraba ya alegre y
optimista- ¿Está bien? ¿El señor Arenque está bien?

-Así que se llama Arenque- Ruby pensó un momento antes de responderle- Ven con nosotros, el señor Arenque te estará
esperando.

Por lo que volvieron sobre sus pasos todo el camino hasta el principio de la cueva, donde Ruby se temía darle las malas noticias a
Peeko de que su apreciado señor Arenque había fallecido.

-¡Señor Arenque!- exclamó Peeko, al verlo tirado en el suelo.

Lo tomó en brazos y lo llamó un par de veces más, hasta que el viejo volvió en sí, y la vio.

-¡Peeko! Estás a salvo- le sonrió, haciendo un gran esfuerzo por hablar.

-¿Estabas vivo, anciano?- se extrañó Ruby.

-Por supuesto ¿Por quién me tomas?- Arenque le sonrió- Muchas gracias, chico. Recuperaste a Peeko.

-Sí, de nada- Ruby se agachó junto a Arenque y lo roció en pociones pokemon.

-¡Oye! ¿Eso no es para pokemon?- le reclamó Peeko- ¿Por qué lo usas en el señor Arenque?

-¿Y quién dice que no funcione en humanos?

En eso, Arenque se sentó, repentinamente despierto, y se giró hacia su pokemon.

-¿Pero qué pasó? ¿Cuánto tiempo dormí? ¡Me siento como nuevo!

-Excelente. Entonces ya me voy- Ruby llamó a sus pokemon con gestos de la mano, pero antes de seguir, Arenque lo detuvo.

-Espera, joven. Salvaste la vida de mi pokemon. Déjame recompensarte con algo, cualquier cosa.

-Pues no creo que pueda hacer nada… a menos que tenga unas cuantas toneladas de dinamita bajo la manga. Así podríamos
demoler la roca que nos impide el paso a Ciudad Malvalona.

-No tengo nada por el estilo- se disculpó el viejo- ¿Pero por qué vas a Ciudad Malvalona? ¿Quieres desafiar al líder del gimnasio?

-Seeeee…- Ruby se rascó la cabeza- Algo así.

-Pues no puedo llevarte a ciudad Malvalona, pero sí puedo llevarte a Pueblo Azuliza, donde está el gimnasio de Lucha en Hoenn.

-¿El gimnasio de Lucha? ¿En serio?

-¡Por supuesto! Tengo un bote en mi casa.

-¿Y dónde está su casa?

-Es una casa solitaria, al sur oeste del Bosque Petalia. Será un largo camino, pero es el trayecto más corto hacia el gimnasio más
cerca desde aquí.

Ruby recordó entrar en cierta casa al sur del Bosque Petalia, en donde robó un mapa, pero decidió omitir ese detalle a Arenque.

-¿Estás seguro, viejo? Soy un criminal buscado en Ciudad Férrica. Si te pillan conmigo, te llevarán a prisión.

-¡¿Qué?!- exclamó Peeko, asustada.

Arenque no había pasado por alto las manchas de sangre fresca en las ropas de Ruby, por lo que no lo tomó por sorpresa.

-Entonces tú eres ese chiquillo del que toda la ciudad habla. Dicen que eres un pervertido que intentó hacerle todo tipo de cosas
a la líder del gimnasio de roca.

-¡¿Qué?! Eso es mentira, solo le robé una pequeña cosita.

Arenque sonrió.

-Pues te creo, y además salvaste a mi Peeko. Te ayudaré a llegar a Pueblo Azuliza a como dé lugar, y cuando hallas “vencido” al
líder del gimnasio de allá, te puedo llevar a Ciudad Portual. Desde ahí puedes caminar tranquilamente hacia Ciudad Malvalona.

-Cielos, gracias.

-/-/-/-/-/-0-\-\-\-\-\-


Wingull, el pokemon Gaviota:
-Peso: 9,5 kg
-Altura: 0,6 m
Curiosidades:
-Nada. Es una gaviota.

Equipo de Ruby:
1._ Combusken: Mr. Smoky. Naturaleza Gentil
2._ Poochyena: Ms. Fiercy. Naturaleza Audaz
3._ Ralts: Ms. Brainy. Naturaleza Impaciente


#16
Si CPokemon fuera youtube tubieras muchos likes bueno la parte que me gusto màs fue cuando el señor Arenque dice : "
-Entonces tú eres ese chiquillo del que toda la ciudad habla. Dicen que eres un pervertido que intentó hacerle todo tipo de cosas
a la líder del gimnasio de roca."
Me cague de risa hasta la patas sigue asi :D

Ibuki Mioda <3
#17
Posteas un capítulo nuevo a cada hora (?) xD. En fin, como te dije antes me gusta el sentido humorístico que tiene esto, y los capítulos están muy bien. ¡Genial capítulo! A parte de ser un ladrón, es un asesino x_x magnífico.
m
#18
Jeje. Gracias por sus reviews. Acabo de notar el sistema de "agradecimiento", lo hago ahora mismo.
Hoy estuve ocupado desde temprano (como todos los domingos), así que les subo el capítulo tarde.

Capítulo 9:
Spoiler
IX._ Muy Cansado


Le había tomado tiempo y mucho esfuerzo, pero por fin lo había conseguido. Después del funeral de su padre, todos sus familiares habían estado de acuerdo en que Zafiro tendría que ir a vivir a casa de sus tíos. Ella estuvo a punto de aceptarlo, hasta el supuesto día en que debió mudarse. De repente una idea le llegó a la mente, y sin pensarlo dos veces, puso sus cosas esenciales dentro de un bolso, agarró un Pokedex del laboratorio de su padre, la pokebola de Mudkip y se largó. Lo único que le quedaba por hacer era cobrar venganza.

Después de mucho vagar por las ciudades y pueblos por los que Ruby había estado, Zafiro salió del Bosque Petalia. Había entrenado duro a sus pokemon para hacerle frente otra vez a Ruby, y había capturado a dos más aparte de Mudkip. Esa vez no pensaba perder.

-/-/-/-/-/-/-/-


Ruby no tuvo más remedio que cambiarse la ropa, puesto que cualquiera que lo viera caminando tranquilo manchado con tanta sangre se daría cuenta de que había matado a una persona. Fiercy no logró sacarse una imagen de su cabeza, por lo que le preguntó.

-Ruby

-¿Sí?

-¿Cómo lograste matar a ese tipo de un solo ataque?

El entrenador se giró, sonriente.

-¿A qué te refieres?

-No creo que hayas matado a alguien antes ¿O sí?

-No, es la primera vez que lo hago yo mismo.

-¿Y cómo lo lograste tan fácilmente?

Ruby sonrió, y de su bolsillo sacó un disco.

-Máquina Oculta: Corte.

-¿Corte?- se extrañó Brainy- Suena como un ataque pokemon.

-Porque lo es- explicó Ruby- Verán, un pokemon puede aprender nuevos ataques por sí mismo, aprendiéndolos de alguien más, o
usando Máquinas. Existen dos tipos de Máquinas: las Técnicas, de un solo uso, y las Ocultas, de infinitos usos. Estas máquinas se
introducen en tu cerebro y te dan la experiencia de aprender cierto movimiento, aunque tú nunca hayas intentado algo parecido
antes.

-¿Y tú usaste esa Máquina Oculta en ti mismo?- se sorprendió Brainy- Pero no eres un pokemon.

-Al contrario, Brainy. El que haya sido capaz de usar esta MO en mí mismo constituye una prueba irrefutable de que los humanos son, en realidad, pokemon.

Los tres pokemon lo miraron con la boca abierta.

-¿Y entonces qué tipo son?- inquirió Brainy, alucinada con la audacia de su entrenador.

-Aún no lo sé. Podría ser Normal, pero no somos inmunes al tipo Fantasma. Podría ser Lucha, pero la mayoría de los humanos son
muy débiles para romper las rocas o el acero con sus propias manos.

-Podrían ser tipo Psíquico, Siniestro, Acero…- enumeró Fiercy- Fuego, Agua, Eléctrico.

-¿Cómo podrían los humanos arrojar rayos desde sus cuerpos?- le debatió Brainy.

-No lo hacen, pero pueden fabricar máquinas que sí lo hagan. Gracias a la tecnología, la mente y sus propios cuerpos, los humanos
pueden ser cualquier tipo.

-La posibilidad de ser cualquier tipo ¿Eh?- Ruby pensó en sí mismo escupiendo un lanzallamas, y se rió con esa imagen.

Llegaron a Ciudad Férrica por la noche, donde el señor Arenque le pasó un sombrero de viajero y una túnica a Ruby, para pasar
desapercibidos. Caminando sin hacer movimientos bruscos, lograron atravesar la ciudad y a algunas patrullas de policías. Al pasar
junto a una tienda, vieron una fotografía borrosa de Ruby en la primera plana de un periódico, y junto a ella, un retrato hablado.

-¡Ah, eres tú!- lo llamó una voz, una vez que intentaban cruzar una esquina.

Ruby no se giró, esperando que no fuera para él, pero antes de poder arrancar un tipo lo agarró del hombro y lo giró. Era el mismo
tipo del terno verde, como si nada.

-¡Casi no te reconocí con esa ropa que llevas!- se expresó. Ruby maldijo por lo bajo- ¿Lograste atrapar a ese ladrón?

-No, no. Se escapó con lo que fuera que te robó. Lo siento.

-¡Ah, no te preocupes! Al fin y al cabo solo eran cosas materiales ¿No?

-Qué optimista

-Oye, has sido muy amable conmigo y yo no he podido pagarte los favores. Pásate por mi oficina mañana. Trabajo en la Compañía
Devon, la más grande compañía de tecnología innovadora en Hoenn -seguidamente le indicó cómo llegar- ¿Te parece? Te esperaré
con un regalo de agradecimiento.

Ruby le sonrió, y apresurado, se despidió para alejarse lo antes posible de ese tipo.

-¿Era un amigo tuyo?- le preguntó el señor Arenque

-No. Solo de esas personas con las que no quieres toparte y de todas formas lo sigues haciendo- Ruby se fijó en que el señor
Arenque comenzaba a caminar más despacio. El viejo estaba cansado, y él también. Por muy fugitivo que fuera, tenían que hacer
un alto- ¿No quieres ir a dormir ya? Es bastante tarde.

-¿Qué pasa? ¿Ya te estás cansando?- se burló el señor Arenque, aunque él no podía más- Esta juventud de hoy en día no sabe lo
que es verdaderamente caminar.

-Vamos, viejo. Ahí hay un Centro pokemon. Todavía tenemos que atravesar el Bosque Petalia para llegar a tu bote.

-/-/-/-/-/-/-/-


Sin embargo, durante la noche Ruby se quedó pensando en lo que le había dicho el tipo de terno verde. Una compañía dedicada a tecnología innovadora. Eso sonaba muy sospechoso, sobre todo porque muchos de los grandes inventos de la humanidad debían su existencia a la explotación de pokemon.
Por eso, alrededor de las cinco de la mañana, Ruby despertó a Smoky.

-¿Qué pasa?- preguntó el pokemon, soñoliento.

-Voy a investigar esa compañía Devon. Es muy probable experimenten con pokemon ¿Vienes conmigo?

Smoky bostezó.

-Claro, lo que digas.

Por lo que Ruby y Smoky marcharon sigilosamente hacia Devon S.A. Al llegar, se encontraron con un descomunal edificio moderno.
Había un par de autos en el estacionamiento, seguramente alguno que otro guardia de seguridad. Ruby y Smoky tuvieron que
rodear el edificio para dar con una ventana mal cerrada, por la cual entraron.
Se deslizaron por los pasillos hacia las áreas restringidas, en donde encontraron algunos objetos bastante raros.

-¡Mira este sombrero!- exclamó Smoky, poniéndose un casco metálico con luces en la cabeza.

Ruby se extrañó de la forma de tal aparato.

-¿Dónde lo encontraste?

-En esa sala de ahí- el pokemon señaló una puerta con una garra.

Ahí, Ruby encontró un cuaderno con notas sobre el aparato. Tras hojearlo un poco, se dio cuenta de que el casco era una especie
de receptor de vivencias, más conocido como “Repartir Experiencia”: Un aparato diseñado para darle a un pokemon la experiencia
que otro aprendía en batalla. Se oía como algo práctico para cualquier entrenador, pero el solo proceso en que el casco se metía
en el cerebro del pokemon receptor era simplemente nauseabundo. Los científicos aún estaban probando si acortaba la vida de los
pokemon o les causaba alguna especie de daño mental irreparable.
Ruby le quitó el Repartir Experiencia a Smoky, temiendo que los segundos en que lo había llevado habrían sido suficientes para
causar efectos.

-Esta compañía está mal- dijo- Toda esta compañía. Hay que destruirla.

-¿A la compañía entera?- se alarmó Smoky- ¿Cómo vamos a hacerlo?

Ruby sonrió.

-/-/-/-/-/-/-/-


Más tarde, cerca de las 7:30, ambos aparecieron por la puerta del Centro pokemon. Se encontraron con el señor Arenque y los otros pokemon tomando desayuno, por lo que se les unieron.

-¿En dónde andaban?- les reclamó Fiercy.

-Estuvimos a punto de ir a buscarlos- declaró Brainy.

-Salimos a…- Ruby y Smoky se miraron- hacer ejercicio ¿Cierto, Smoky?

-Sí, por supuesto.

-Ahora que es tipo Lucha, no puede dejar de pensar en entrenar- reclamó Ruby- Todo es volverse más y más fuerte ¡Cielos!

Terminaron su desayuno, pagaron la cuenta y se marcharon del Centro pokemon. A la lejanía, detrás de las casas y edificios, se podía ver el edificio más alto de todos ardiendo en llamas.

-Es un incendio- se extrañó Fiercy- ¡Un momento! ¿Ustedes…

-Tranquila, nos aseguramos que no hubiera nadie adentro- aclaró Ruby.

Pero Fiercy y Brainy reclamaron tanto que Ruby tuvo que contarles por qué habían ido a la compañía y por qué la habían
incendiado.
Pasaron sin ser vistos por casi toda la ciudad, hasta que llegaron a la entrada sur. Ahí, de la nada, un pokemon rojo se abalanzó sobre Ruby, derribándolo.

-¡Torkoal, usa ascuas!- exclamó una voz conocida.

El pokemon, frenético y lleno de rabia, abrió su boca frente a Ruby para atacarlo directamente. Este se alarmó, y comprendió que si no hacía nada, podría fácilmente morir ahí. Intentó quitárselo de encima, pero era muy pesado para levantar en la posición en la que se encontraban. Para su suerte, Fiercy y Smoky embistieron al Torkoal juntos. El pokemon enemigo giró hasta quedar sobre su caparazón, de donde no logró moverse.

-Rayos- Ruby se levantó con ayuda de sus pokemon

-¿Estás bien?- le preguntaron.

-Sí, sí- miró hacia el frente, donde una figura se había plantado.

La reconoció de inmediato.

-Te estuve buscando, Ruby- le espetó Zafiro- Entrené muy duro con mis pokemon para vencerte ¡Esta vez no perderé! ¡Torkoal, levántate!

Todos miraron al pokemon que había atacado a Ruby, pero este no se movió.

-¡Torkoal! ¿Por qué no me obedeces?- alegó Zafiro.

Ruby se le acercó para examinarlo. Todo su cuerpo estaba magullado, algunos de sus huesos estaban rotos, y sus labios secos indicaban falta de agua. Hasta los pokemon de fuego necesitan cierta ración de agua diaria.

-Esto no lo hicieron mis pokemon- aseguró Ruby.

Seguidamente tomó al Torkoal de los hombros, y lo sacudió un poco para que despertara, pero no lo hizo. Luego se le ocurrió tomarle el pulso.

-¡Está muerto!- se sorprendió.

-¿Mataste a mi Torkoal también? ¡Maldito! ¡Te haré pagar!- exclamó Zafiro.

Ruby se puso de pie, con el seño fruncido. Ella arrojó otra pokebola, de la cual salió un magullado pokemon ave.

-¡Tailow, ellos fueron los que mataron a mi padre, y también mataron a Torkoal!- afirmó Zafiro- ¡Usa ataque ala en el tipo de gorro
blanco!

-Torkoal…- musitó el Tailow, fijándose en su compañero. Luego miró a Ruby, y corrió hacia él.

Sus pokemon intentaron ponerse en su camino, pero Ruby se adelantó a todos, recibió el ataque de Tailow y lo agarró con sus
brazos.

-Estás demasiado dañado- le advirtió- Tu amigo murió porque ya no podía más. No cometas el mismo error. Déjame llevarte a un
Centro pokemon.

-¿Qué dices?- el Taliow intentó zafarse, pero Ruby no le dejó. Luego intentó picotearlo, provocando heridas en el pecho del
entrenador, pero este no cedió- ¡Suéltame!

-No has intentado volar- observó Ruby- No es porque no quieras. Tus alas están tan maltratadas que ya no te soportan ¿O sí?

Tailow no contestó, absorto. Estaba demasiado débil para salir de los brazos de Ruby, incluso para contestarle. Zafiro, iracunda,
sacó su última pokebola.

-¡Mudkip, ve!

El Mudkip de Zafiro apareció, tan cansado y herido como cualquiera de los otros dos pokemon, pero ya fuera por orgullo o porque
estaba acostumbrado, se mantenía en pie como si nada.

-¡Mudkip, usa pistola agua en ese Combusken!

Mudkip se fijó en Smoky, y se sorprendió de encontrar a su viejo compañero de laboratorio ya evolucionado. Se sintió débil y
atrasado.

-Hola, Mudkip- lo saludó Smoky.

-Hola, Torchic ¿O debería llamarte Combusken?

-No. Ahora tengo un nombre, un verdadero nombre- se preparó para recibir el ataque de Mudkip- Me llamo Smoky, Mr. Smoky.

Mudkip arremetió con una pistola de agua, que las rápidas piernas de Smoky eludieron con facilidad. En menos de un segundo
acortó la distancia hacia él, y lo atacó con una doble patada.

-¡Ruby, ve ahora!- exclamó Smoky.

-Sí.

Ruby agarró a Tailow en sus brazos y se preparó para llevarlo al Centro pokemon, pero Zafiro se interpuso en su camino.

-¿A dónde vas con mi pokemon?- le preguntó.

-No puede ser tuyo si muere ¿No? Déjame pasar.

Ruby intentó rodearla, pero ella lo detuvo con su cuerpo. El chico podría haberla esquivado fácilmente, pero en ese momento no
podía realizar movimientos bruscos con Tailow en brazos.

-No tengo tiempo para esto- levantó un pie, y le mandó una patada en la zona inferior de las costillas, donde se quita el aire.
Zafiro cayó de rodillas, sin poder respirar- Fiercy, Brainy: Asegúrense de que no me siga.

-Sí- contestaron a coro.

Ruby corrió hacia el Centro pokemon. Era muy arriesgado, sobre todo con el edificio de Devon S.A. en llamas y tantos policías
investigando, pero abandonar al Tailow significaría que su viaje no tenía sentido.
Para su fortuna, no ocurrió nada por el estilo. Ruby logró recuperar a Tailow a tiempo, y este no sintió más ganas de atacarlo.
Tailow se bajó del mostrador, en donde la enfermera androide terminó de examinarlo.

-Gracias por esperar. Tu equipo se ha recuperado completamente ¡Vuelve cuando quieras!

Ruby miró al Tailow, y este lo miró a él, avergonzado.

-Emh… disculpa por los picotazos que te di.

-No es nada, olvídalo. Me alegro de que no te haya pasado nada.

Tailow suspiró.

-No llegué a conocer mucho a ese Torkoal, apenas nos presentaron hace un par de días, pero…- unas lágrimas se le resbalaron por
las mejillas- Rayos, esperaba con tantas ansias sobrevivir a ese infernal entrenamiento por el que nos sometió esa harpía.

Ruby le acarició la cabeza.

-Tranquilo. Ahora podrás ser libre otra vez.

-Sí, supongo…

Ambos salieron del Centro pokemon y caminaron hacia el sur.

-¿Qué harás ahora?- le preguntó Ruby.

-No sé. Alejarme de personas como ella, creo- se encogió de hombros- Gracias por salvarme... emh… debo decir que me
sorprendió que recibieras el golpe por tus pokemon.

-¿Qué golpe? Ah, tu ataque ala. En verdad estaba más preocupado por ti que por mis pokemon.

-Ah, ya veo- sonrió- gracias.

Caminaron un rato más en silencio, hasta que Tailow no lo aguantó más.

-¿Es normal que los entrenadores exploten así a sus pokemon? ¿O son todos más como tú, que se preocupan por nosotros?

-Yo diría que la mayoría son como ella- admitió Ruby- Yo también lo era, hasta que me di cuenta que pensar así estaba muy mal
de mi parte- se giró, sonriente- Así que creé Pokemon Gijinka.

-¿Pokemon Gijinka?- repitió Tailow- ¿Qué es eso?

-Una organización creada únicamente para liberar a los pokemon de la opresión a la que son sometidos por los humanos.

Tailow abrió los ojos de par en par, consternado.

-¿Y tú y cuántos más son miembros?

-Actualmente somos cuatro.

-¿Cuatro entrenadores?

-¿Qué? No, cuatro en total. Mis pokemon y yo.

Tailow se quedó quieto, anonadado. Ruby lo advirtió, por lo que se detuvo también.

-¡Quiero entrar!- alegó.

-¿Estás seguro?

-¡Déjame entrar! Si lo que dices es cierto, podré evitar que lo que me pasó a mí ocurra de nuevo a otro pokemon.

Ruby se agachó, muy serio, para mirarlo a la misma altura.

-¿Qué edad tienes, chico?

-Doce años.

-¿Sabes que si te unes a Pokemon Gijinka, te harás enemigo del mundo?

-Sí

-¿Sabes que recorrerás toda la región, enfrentando muchos peligros, y te convertirás en un criminal?

-Sí, rayos. Lo tengo claro. Déjame entrar.

Ruby no pudo evitar reírse con su valentía.

-Bien. Entonces bienvenido al equipo. Me imagino que Zafiro no te habrá puesto un nombre, por lo que desde ahora te llamarás…
Birdy. Mr. Birdy.

-¿Birdy?

-¡Ruby!- exclamó una voz a su espalda.

El aludido se giró, encontrándose a sus pokemon.

-Hola ¿Cómo les va?

-Zafiro escapó- le informó Smoky, apenas llegar- Y el señor Arenque dijo que esperaría en la floristería en el camino.

-¡Excelente! Yo también les tengo buenas noticias- depositó una mano sobre Birdy- Les presento al nuevo miembro de Pokemon
Gijinka: Mr. Birdy.

-¡Oooooooh!- exclamaron los tres.

-Hola- saludó él, un poco tímido.

-Así que estás en nuestro equipo- Smoky le tendió una garra para saludarlo- Pues me alegra. Bienvenido.

-¡Bienvenido!- exclamó Fiercy

-¡Bienvenido!- la siguió Brainy- ¿Podemos irnos ya? Hemos perdido bastante tiempo, además…

-¡Ahí está!- exclamó un hombre a lo lejos

Cuando se giraron, advirtieron que una patrulla de policía se acercaba peligrosamente a ellos.

-Rayos ¡Brainy, confúndelos!- ordenó Ruby.

Brainy atacó al policía que conducía la patrulla. El auto chocó contra una toma de agua, con lo que la organización criminal
consiguió tiempo. Ruby agarró a Brainy en brazos y todos partieron a máxima velocidad hacia la salida de la ciudad.

-/-/-/-/-0-\-\-\-\-


Tailow, el pokemon Pequebuche:
-Peso: 2,3 kg
-Altura: 0,3 m
Curiosidades:
-Son conocidos por ser muy valientes, pero a veces se pone a llorar en la noche porque se siente solo
-Su dieta consiste en Caterpies y Wurmples

Equipo de Ruby:
1._ Combusken: Mr. Smoky. Naturaleza Gentil
2._ Poochyena: Ms. Fiercy. Naturaleza Audaz
3._ Ralts: Ms. Brainy. Naturaleza Impaciente
4._ Tailow: Mr. Birdy. Naturaleza Valiente


#19
Torkoal murió agotado. Los verdaderos criminales son los entrenadores y no Ruby. Taillow será genial! Excelente cap. No puedo escribir tan bien estando con el celular pero este fic es grandioso!!! Quiero ver q pasara el prox cap. Te felicito KTtR
m
#20
Capítulo 10:
Spoiler
X._ Fiercy no lo Acepta


Ruby corrió a vomitar su almuerzo, demasiado mareado por el sube y baja del bote del señor Arenque.

-¡Jajajaja!- rió a carcajadas el anciano- ¿Estás bien, chico?

-Sí, sí- contestó, aunque no lo parecía.

Sus pokemon se reunieron en torno a él, preocupados.

-No te ves precisamente sano- le espetó Smoky- ¿No habrás comido algo que te sentó mal?

-No, es solo que me mareo en los botes- sacó la cabeza por la borda para vomitar de nuevo- Me sentiré mejor cuando se me acabe la comida del estómago.

De alguna forma eso no les sonó bien a los pokemon, pero no había de otra. Llegarían cerca de las seis de la tarde a Pueblo Azuliza, por lo que tenían un par de horas más de Ruby mareado.

-Oye, Ruby ¿Qué es eso de Pokemon Gijinka?- le preguntó Brainy, una vez él pareció sentirse mejor.

-Ah, se me ocurrió cuando peleábamos contra Roxanne- admitió él- ¿Les gusta el nombre de nuestra organización? Disculpen que
no se los hubiera contado antes.

-¿Y qué significa?- inquirió Fiercy- No es algo cursi ¿O sí?

-No. Gijinka significa algo así como… a ver… “de aspecto humano” o algo por el estilo. Mi idea es que, como somos los liberadores
pokemon, tenemos que forjar en la mente de las personas que los pokemon y los humanos son iguales ¿Entienden? ¿Aspecto
humano? ¿Igualdad?

Los pokemon asintieron, haciéndose la idea.

-Claro, tiene sentido- lo apoyó Brainy.

-/-/-/-/-/-/-/-


Después de un par de vómitos más, llegaron al puerto de Pueblo Azuliza, un extraño pueblo construido sobre una playa. Aparte del gimnasio pokemon, que se veía tan imponente como cualquier otro gimnasio, no había muchas otras casas. Ruby se sorprendió de no encontrar mucha diferencia al compararlo con Villa Raíz.

-Así que aquí vive el líder del gimnasio- se dijo a sí mismo, contemplando el castillo a lo lejos.

-Ten cuidado- le advirtió el señor Arenque- El Tipo Lucha tiene muchas ventajas.

-Sí, ya sé- Ruby miró a su Poochyena- Fiercy, esta vez te quedarás dentro de tu pokebola.

-¿Qué? Espera ¡¿Qué?!

-Tipo Lucha es fuerte contra tipo Siniestro- recordó Brainy- Ruby tiene razón.

-Eso no significa que me vayan a derrotar de un golpe- se defendió ella.

-Pero sí significa que estarás en gran peligro, y no puedo dejar que te expongas a eso- le explicó Ruby- Ahora todos vuelvan a sus
pokebolas, iremos al Centro pokemon y después yo iré a reunir información sobre el gimnasio.

Todos le obedecieron, aunque Fiercy no se molestó en ocultar su enfado. Ruby se puso en marcha hacia el pequeño pueblo.
Después de un par de cuadras, se dio cuenta de que los lugareños se lo quedaban mirando de reojo, y que algunos se reían. En
eso recordó su fotografía en el periódico.

-¿Se habrán dado cuenta? Qué rápido viajan las noticias en Hoenn- pensó, algo tenso.

Pero al contrario de lo que creía, logró llegar al Centro pokemon sin contratiempos. Lo que no se esperó era que tuviese que hacer fila para recuperar a sus pokemon. Delante de él se encontraba un tipo de pelo azul, muy atlético, esperando que le entregaran a sus compañeros. Ruby nunca había hecho fila en un lugar como ese, pero no se molestó. Esperó a que el tipo atlético terminara de hacer lo que tuviera que hacer.
Este se dio vuelta, esperando a que la máquina terminara de curar a sus pokemon, con lo que se fijó en Ruby. Lo miró de pies a cabeza, y advirtió las pokebolas asomándose del bolsillo de su mochila.

-¿Eres un entrenador pokemon?- inquirió, sonriente.

-Ah, no… no, realmente.

-¿En serio? ¿Y no vienes a desafiar al líder del gimnasio?

-Bueno…- Ruby se rascó la cabeza, sin ánimos de dar una respuesta directa- Quizás.

-¿Solo quizás? Vamos, hombre. Que con esa actitud no lograrás conseguir ninguna medalla. Veo que tienes cuatro pokemon ¿No?

-Sí, supongo.

-¿Y alguno de ellos es tipo Psíquico o Volador? Porque si tienes alguno de esos, podrías ganarle al líder.

-Quién sabe.

-Vamos, solo quería ser un poco amable ¿En serio no tienes ningún ánimo de enfrentar al líder del gimnasio? Ah, a todo esto, me
llamo Brawly.

Brawly le tendió la mano, la cual Ruby estrechó por costumbre más que por darse cuenta de lo que estaba haciendo. De pronto el
tiempo requerido para estrechar una mano se acabó, por lo que el chiquillo intentó retirarla, pero Brawly no le dejó.

-Tú eres Ruby ¿Cierto?- le preguntó Brawly- Hay un nombre que he escuchado últimamente en las noticias, creo que era algo así
como… Pokemon Gijinka ¿No te suena?

-Rayos.

En ese instante aparecieron tres pokemon desde la máquina recuperadora del Centro pokemon: Un Machop, un pokemon azul y
blanco en posición de meditación, y un pokemon gordo de color amarillo.

-Te presento a Machop, Meditite y Makuhita- continuó Brawly- Si planeabas causar un alboroto en mi gimnasio como lo hiciste con
el de Roxanne, tendrás que pasar a través de ellos primero.

Ruby intentó patear a Brawly para alejarlo y liberar su mano, pero su oponente era ducho en artes marciales, y lo derribó de un
solo movimiento. Los pokemon de Ruby salieron al instante, listos para defenderlo.
Smoky intentó atacar al Meditite con ascuas, pero Machop recibió el ataque. Entonces Meditite lo atacó con Puño Certero, tan
fuertemente que lo botó al piso, en donde Machop pudo terminarlo.
Por su parte, Brainy lanzó un par de confusiones a Machop, pero este logró darle con unos cuantos Golpes Karate antes que Brainy, magullada, fuera emboscada por el Meditite y su Golpe Certero.
Fiercy y Birdy intentaban derribar a Makuhita con garras y Placajes, pero el enorme pokemon amarillo se defendió diestramente de ellos, y seguidamente atacó a Fiercy con varios empujones, uno tras otro. Birdy advirtió el enorme daño que su compañera recibía con ese ataque, por lo que arremetió la cara de Makuhita con sus alas.
Al hacerlo, logró que se tambaleara un poco. Quiso repetirlo, pero en eso el Makuhita lo agarró con sus manos y lo lanzó hacia el suelo. Birdy, listo para continuar, se encontró con el Puño Certero y el Golpe Karate de los otros dos, y cayó inconsciente.
Ruby intentó ayudar a sus pokemon, pero Brawly se lo impedía con movimientos de lucha que ejecutaba tan rápida y fácilmente que hacía ver a Ruby como un niño de tres años. Él miró hacia sus pokemon, y se dio cuenta de que estaban en total desventaja.

-Realmente esperaba algo más difícil- admitió Brawly, decepcionado- Me habían contado que Pokemon Gijinka arrasó en el gimnasio
Roca.

Ruby intentó pararse, pero Brawly lo pateó en la cara con todas sus fuerzas.

-No vales la pena, muchacho- Brawly sacó su Pokenav, buscó hasta encontrar un nombre y llamó- ¿Aló? Sí, soy yo. Oye, adivina a
quién me encontré… no, tonto. Es el tipo de la foto del periódico de ayer… sí, ese vándalo. Vengan a buscarlo, rápido. Estoy en el
Centro pokemon con él… ¡Jajaja! ¡Por supuesto que le gané! ¿Por quién me tomas?

Ruby escupió sangre. Se encontraba cansado, y le dolían las zonas en donde Brawly había golpeado, pero no podía simplemente
rendirse con sus pokemon en ese estado. Los miró a todos, intentando idear un plan que los sacara de ahí.

-Fui muy ingenuo, muy impaciente- se dijo, desesperado- Subestimé al sistema, creí que sería fácil, y ahora todos estamos
pagando las consecuencias ¡Rayos!

Se fijó en Smoky, tumbado en el piso. Brainy, en las mismas condiciones. Birdy, inmóvil ¿Fiercy?... Fiercy estaba herida y adolorida,
pero se resistía a perder el conocimiento. Luchaba por ponerse de pie y dar un último golpe, aunque fuera en vano.

-Fiercy es audaz- se dijo Ruby- Siempre ha sido osada, apuesto a que está empecinada con la idea de ganar por pura voluntad… pero necesitamos más que voluntad.

En ese momento Ruby tuvo una idea. Dudaba que funcionara, dada la naturaleza de Fiercy, pero en ese momento no había nadie más en quien pudiera confiar. Retrocedió en el suelo para salir del alcance de Brawly por un momento, y en ese instante se sacó la mochila y la arrojó hacia su Poochyena.

-¿Qué haces?- Brawly se giró para ver la mochila caer junto a Fiercy, y se extrañó de aquello. Sin embargo no era tonto, por lo que le hizo un gesto con la mano a su Makuhita para que recogiera esa mochila. Luego se volvió hacia Ruby para seguir golpeándole.

Fiercy notó que el pokemon amarillo se acercaba para quitarle el último recurso de Ruby, pero no comprendía de qué forma ella podría usar la mochila para voltear la pelea. Solo pudo confiar en su entrenador y agarrar la mochila antes que Makuhita se acercara lo suficiente, y fue en ese momento que comprendió.

En la mochila se encontraban las pokebolas de Ruby, las mismas que usaba para guardarlos a todos. Ruby le estaba pidiendo que
devolviera a todos sus compañeros a sus pokebolas y corriera lo más rápido sin mirar atrás, que lo dejara botado y a su suerte.

Apretó los dientes, furiosa. El Makuhita se acercó lo suficiente, se preparó para darle el golpe final, pero ella rodó por el suelo, se levantó y lo embistió con tanta fuerza que lo derribó. Brawly y sus otros dos pokemon también se le acercaron, pero antes que lograran tocarla ella agarró las pokebolas y metió a Smoky, Brainy y Birdy en ellas. Seguidamente agarró la mochila, se escabulló entre sus perseguidores y apuntó una cuarta pokebola hacia Ruby.

-¡¿Qué está haciendo?!- exclamó Brawly, al contemplar cómo el entrenador desaparecía en el rayo de la cápsula.

Fiercy guardó a Ruby dentro de la mochila, con los demás, y se marchó a toda velocidad del Centro pokemon, hacia el pueblo bajo el claro cielo estrellado. Brawly y sus pokemon la siguieron, pero ella era mucho más rápida. Sin embargo, cuando comenzaba a perderlos, aparecieron patrullas de policía y comenzaron a perseguirla también. Fiercy corrió y corrió a través de callejones, patios y techos, hasta que logró adentrarse en el bosque sin que la vieran.
Desde ahí continuó corriendo hacia el oeste, sin mirar atrás, sin saber cuánto debería correr, hasta que sus piernas y el aliento le impidieron seguir. Poco después, agotada, logró salir del bosque hacia una cueva junto a la playa.

-En esa cueva no nos encontrarán- se dijo.

Caminó pesadamente hacia allá. El cuerpo le temblaba, reclamándole un descanso. La mochila se sentía pesada, y su cuerpo estaba mucho más cansado de lo que podía jadear. Antes de llegar a la entrada de la cueva, se desmayó.

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Equipo de Brawly:
-Machop nivel 16
-Meditite nivel 16
-Makuhita nivel 19




Capítulo 11:
Spoiler
XI._ Grinding


Fiercy se despertó, y se encontró en un lugar oscuro.
Intentó sentarse, pero todo el cuerpo le dolió al hacerlo. Aun así, logró examinarse un poco. Se dio cuenta que tenía la polera de Ruby a modo de frazada.

-¡¿Ruby?!- exclamó.

Miró en todas direcciones, pero no logró encontrar ni la mochila ni a los demás pokemon ni a su entrenador. Sin pensarlo dos veces, saltó para partir corriendo a buscarlos, pero al hacerlo se tropezó y cayó.

-Rayos ¡Ruby!- intentó pararse, pero en eso alguien apareció frente a ella.

-Acuéstate- le dijo una mujer gorda.

Fiercy la miró mejor, y se dio cuenta de que se trataba de un pokemon: Una Makuhita.

-¿Qué…- retrocedió un paso y sacó sus garras, lista para defenderse- ¿Dónde están Ruby y mis amigos?

-Bastante bien, descansando. Tú deberías hacer lo mismo en vez de ir corriendo por ahí.

Fiercy comprendió que esa señora no le haría daño, por lo que bajó la guardia. Al erguirse, advirtió extrañada que la señora era mucho más baja que el Makuhita de Brawly.

-¿Qué ocurrió?- inquirió Fiercy- ¿Dónde están los demás?

-¡Vaya! Sí que estás ansiosa ¿No? Como quieras, ven conmigo.

Fiercy y la Makuhita marcharon a través de los caminos de la cueva, apenas provistos de luz. Aun así, ella podía oler y oír a otros pokemon salvajes a su alrededor, examinándola, estudiándola, juzgándola.

-Esta es la Cueva Granito- explicó la Makuhita- Llegaste aquí con una mochila a la espalda ayer
por la noche ¿No te acuerdas?

Fiercy se llevó una garra a la cabeza, mostrando que se encontraba algo confundida. No solo eso,
todo su cuerpo se sentía muy extraño, además del dolor muscular esperable de la pelea.

-Creo que sí… vine a través del bosque. Me duelen las piernas, creo que corrí mucho. Y también
me siento muy rara.

-Normalmente no permitimos que los extraños entren en la cueva- continuó la Makuhita- pero debo
admitir que nos sentimos muy curiosos al verte cargar esa mochila, y luego más cuando apareció
ese humano desde la pokebola. Él nos explicó todo cuando despertó, y nos pidió refugio por un
tiempo.

Finalmente doblaron en una esquina desde la que oían voces. Fiercy pasó la mirada por el pasillo,
más iluminado, y contempló a todos sus amigos sentados en el suelo, hablando con varios pokemon
salvajes. Todos guardaron silencio al verla, y se quedaron mirándola embobados.
Nadie dijo nada durante un buen rato, que Fiercy interrumpió con una gran emoción en el pecho.
Se acercó a Ruby, lo agarró del cuello de la polera y lo golpeó tan fuerte en la cara que lo azotó contra la pared.
Los demás se pusieron de pie, sorprendidos, pero no hicieron nada. Ruby la miró con una mano en la mejilla, consternado.

-¡Eso es por tu “plan maestro” de anoche! ¡La próxima vez que quieras hacerte el héroe, haz algo
útil y pégate un tiro!

Ruby la miró anonadado durante otro buen rato de silencio.

-Fiercy…

-¿Fiercy?- se extrañó Smoky- ¿Eres Fiercy?


-Te ves… rara- aseguró Brainy.

-¡¿Eso no significa que evolucionaste?!- exclamó Birdy.

Fiercy miró su cuerpo, a punto de decirles que estaban equivocados, pero al hacerlo se fijó en que
su pelaje era más claro que antes en el torso y más oscuro en las patas. Sus garras estaban más
desarrolladas. Su cola era negra y tenía dos líneas negras corriendo por su lomo, en vez del plomo
al que estaba acostumbrada.
Ruby se paró a su lado, y Fiercy se sorprendió de poder verlo casi a la cara. Entonces él le sonrió y depositó su mano sobre su cabeza.

-Felicidades, y perdón por hacerte pasar por eso. Fue mi culpa que nos vencieran ayer, no volveré
a cometer el mismo error.

Fiercy también sonrió. Si Ruby lo decía, ella le creía.

-Solo no vuelvas a hacer tonterías como esa ¿Sí?

-Lo prometo- luego miró al resto de la cueva- Justo estábamos planeando nuestro ataque al
gimnasio de Lucha ¿Te nos unes?

Fiercy se sentó junto a Brainy, y admiró el cuadrado dibujado con la arena del suelo de la cueva
frente a ella. Dentro del cuadrado había unos cuantos cuadrados más pequeños dibujados, y dos
diferentes del resto. Uno de ellos tenía una pokebola dentro, mientras que el otro una equis.

-Este es el Centro pokemon- indicó Ruby, apuntando al cuadrado con la pokebola, luego desplazó
su dedo hacia el que tenía la equis- Este es el gimnasio. Ahí atacaremos a Brawly y sus pupilos.

-Cuenten con nosotros- aseguró un Makuhita un poco más grande que el resto- Esos entrenadores
no piensan en nada más que luchar, y como esta cueva es el único lugar con pokemon salvajes en
toda la isla, somos objeto de sus ataques indiscriminados sin aviso ni consentimiento de parte
nuestra. Si tú planeas derrumbar ese maldito edificio lleno de entrenadores pokemon, mi pueblo te
ayudará.

-Excelente, gracias- Ruby miró sobre el hombro del jefe, hacia el resto de los pokemon alistándose
para luchar contra los humanos- Pero a todos nos falta entrenar. El ataque tendrá que esperar
unas semanas.

-¿Te refieres a pelear unos con otros?- inquirió el jefe, súbitamente receloso.

-No precisamente, pero sí necesitaremos el sacrificio de todos para ganar. Dígale a su gente que
esperaré a todos aquellos que quieran luchar por su libertad en el fondo de la cueva- entonces
miró a sus pokemon- Ustedes también, recuerden que nada los obliga a pelear.

-Sí, ya nos lo has dicho como mil veces- alegó Smoky al pararse- ¿Vamos?

Los demás también se incorporaron, deseosos de hacerse más fuertes.

-/-/-/-/-/-


Desde ese momento, Ruby, sus pokemon y varios otros pokemon salvajes se pusieron en marcha hacia el fondo de la Cueva Granito. Pronto bajaron a través de unas escaleras, y llegaron a un lugar tan oscuro que no pudieron ver más allá de sus propias narices.

-¿Cómo vamos a entrenar aquí?- inquirió Smoky- ¿No será mejor ir arriba?

-No, los entrenadores del pueblo frecuentan esta cueva- le indicó Brainy- El fondo de la cueva es
el único lugar a donde podemos ir.

-Nosotros podemos ver con claridad- aseguró una voz joven, uno de los pokemon salvajes de la
cueva que los acompañaba.

-¿Y quiénes son ustedes?- les preguntó Ruby.

-Somos Zubats. Ni siquiera tenemos ojos.

-Ah, por supuesto que pueden ver en esta oscuridad, y ustedes más que nadie serán de gran
ayuda contra el gimnasio de Brawly, pero no entrenaremos en la oscuridad.

-¿A qué te refieres?- preguntó Fiercy, justo antes de que una intensa luz surgiera desde el cuerpo
de Ruby.

Todos se quedaron helados al ver al entrenador pokemon iluminado como una llama.

-¿Qué… ¿Qué es eso?- inquirió Smoky.

-Máquina Oculta: Destello.

-¿Otra MO?

-He visto esta luz antes- aseguró el jefe de la cueva- Es un ataque pokemon. Muchos
entrenadores y sus pokemon la usan aquí… ¿Cómo es que tú estás usando un ataque pokemon?

Ruby le sonrió.

-Porque soy Ruby, el pokemon Gijinka- entonces se giró a sus compañeros- Como fui el primero en
despertar, me dediqué a dar un paseo por la cueva. Resulta que me encontré con un montañero en
la entrada, y decidí asustarlo un poco para que no se adentrara más. Al final lo hice tan bien que
dejó todo lo que llevaba encima- De su bolsillo sacó un disco gris- Esta es la Máquina Oculta
Destello. La vi en su mochila y decidí usarla al momento.

Increíblemente, su luz llenaba hasta los últimos rincones de la cueva, por lo que todos pudieron
entrenar sin problemas. Ruby pensó un momento, y luego comenzó a dar instrucciones a todos
sobre cómo fortalecerse.

-Makuhitas y Geodudes: Golpeen las murallas de la cueva con todo lo que tengan, tres
repeticiones de cien cada uno. Zubats, júntense con los Aron y levántenlos dos metros del suelo,
hagan cinco repeticiones de veinte cada uno.

Ruby se detuvo a inspeccionar a los pokemon salvajes. Solo había una panda de Makuhitas, unos
cuantos Arons, un montón de Zubats y unos pocos Geodudes. Sabía que había más pokemon
salvajes en esa cueva, y se preguntó por qué no lo seguían, pero en un segundo le restó
importancia al asunto. Se giró a sus pokemon, listo para darles órdenes.

-Birdy, anda con los Zubats. Smoky, anda con los Makuhitas. Brainy… a ver…

-Puedo intentar levitar con mi mente- le ayudó- He oído que mis evoluciones pueden hacerlo.

-Excelente, entonces comienza por ahí.

-¿Y yo?- inquirió Fiercy, temerosa de que la dejaran de lado por ser débil contra el tipo Lucha, mas Ruby le sonrió.

-¿Lista? Tu entrenamiento va a ser duro.

-¡No esperaba menos!- contestó, emocionada.

No le emocionaba el entrenamiento, pero sí la idea de vengarse de Brawly y sus pokemon.

-Cárgame- le pidió Ruby

-¿Ah?

-Cárgame hacia allá- le mostró un punto lejano, al final de un camino en la cueva- Y luego
vuelves. Hazlo cinco veces, y después será mi turno.

-¿Tú también?- Fiercy se sorprendió por un momento, pero luego cayó en la cuenta de lo tonta
que resultaba su pregunta- Claro que tú también. Vamos a darle.

Durante aproximadamente tres horas, los pokemon y Ruby entrenaron arduamente bajo el mando
de este mismo. Luego descansaron, y más tarde volvieron a entrenar. Gran parte del
entrenamiento consistió en juegos, por lo que se divirtieron todo el día.
Después del entrenamiento se dirigieron al bosque a reunir comida, cuidando de no ser vistos por
nadie. También se encargaron de atemorizar a los entrenadores que se aventuraban demasiado profundo en la cueva, y les robaban su dinero.
Cuando la noche caía de nuevo, y todos se preparaban a dormir, Ruby se levantó del rincón que había elegido y comenzó a caminar hacia ningún lado en específico, simplemente lejos de los demás. Curiosos, sus pokemon le siguieron.

-¿A dónde vas?- le preguntó Smoky.

-Ah, pues a ningún lado. Solo quería caminar.

-¿Te puedo acompañar?

-Por supuesto.

-¿Y yo?- inquirió Brainy.

-Claro

-¿Y yo?- apareció Fiercy.

-¿Por qué no?

-Je, yo también- se coló Birdy.

Ruby sonrió, y se regocijó un poco al advertir que su presencia había pasado a ser necesaria para
sus pokemon. Ya había sido entrenador pokemon, pero esa era la primera vez que sentía algo
parecido. Como si fuera el padre de aquellas cuatro criaturas.

-No puedo dejar que nada les ocurra- se dijo- Nunca más.

-¿Y a dónde vamos?- inquirió Brainy.

-Pues no sé- Ruby se encogió de hombros- ¿Qué quieren hacer?

-¡Ya sé! Vamos a buscar objetos perdidos- exclamó Birdy- ¿Qué les parece?

-No está mal- lo apoyó Smoky- Podrían sernos útiles en la pelea.

-Sí, vamos a buscar objetos perdidos- los apoyó Fiercy.

-Entonces está decidido, a buscar objetos.

Recorrieron gran parte de la cueva, sin encontrar nada de mucho valor. Sin embargo, al llegar a
una sala sin salida, se encontraron con una sorpresa.
Era un hombre joven, aunque de pelo gris. Vestía elegantemente, y se podía ver a leguas que no
era un tipo cualquiera. El hombre se giró al advertir la presencia de los extraños, y los examinó un
momento, curioso.

-Vaya, no creí encontrarme a alguien más por aquí- se puso de pie- Hola, me llamo Steven Stone-
le tendió la mano, que Ruby estrechó.

-Yo soy Ruby… y tampoco esperaba encontrarme a alguien más por aquí.

Steven le sonrió, y luego miró a sus pokemon.

-¿Eres un entrenador pokemon?

-Algo por el estilo.

-Tus pokemon se ven muy fuertes. Deben estar muy unidos si puedes caminar junto a todos ellos
fuera de sus pokebolas.

-Seee… me gusta que tomen aire, aunque sea dentro de la cueva ¿Y tú qué haces aquí?

-¿Yo? Yo estaba investigando esta cueva, pero parece que no tiene nada de mi interés. De hecho,
estaba por marcharme.

-Ah, vaya ¿Vas a casa?

-Sí, pero antes voy a visitar a mi padre, en Ciudad Férrica.

-Ah, qué bien. Yo estuve en Ciudad Férrica hace poco.

-¿En serio? ¿Y te pasaste por Devon S.A? Mi padre es el jefe de la compañía.

-Ah… cielos.

-¿Qué pasa?

-Es que… me contaron que hubo un incendio en esa compañía, hace poco.

A pesar de la noticia, Steven no se alteró.

-Así que un incendio ¿Eh? Qué raro, no sabía que mi padre tenía enemigos. De casualidad tú no
sabes quién pudo haberlo causado ¿O sí?

Por alguna razón, Ruby sintió una inmensa presión cuando Steven le preguntó esto.

-No, no sé nada- se apresuró a contestar.

Steven le sonrió, y sacó algo de su bolsillo para dárselo.

-Toma, es una Máquina Técnica, en agradecimiento por lo que me has dicho.

-Ah, no gracias. No es necesario.

Steven tomó la mano de Ruby y depositó el disco en su palma de todas formas.

-En verdad me gusta ver entrenadores novatos como tú. Me recuerdas a mí cuando comencé mi
aventura.

-¿Tú también eres un entrenador pokemon?- se sorprendió Ruby.

-¿No sabes quién soy?- esto pareció consternar más a Steven que el incendio de la compañía,
pero le restó importancia. Le dio palmadas en el hombro para despedirse, y se marchó- Mejor así.
Espero volver a verte, Ruby.

El chiquillo se quedó parado por largo rato, mirando el arco de roca por el que Steven se había
marchado.

-¿Quién era él, Ruby?- le preguntó Brainy.

-No sé, pero espero no volver a verlo nunca más- se abrazó a sí mismo, tras un escalofrío- Ese
tipo no era normal. No era para nada normal.

Birdy se fijó en el disco que Ruby tenía en su mano.

-¿Qué es eso?

Ruby también se fijó en el disco una vez que se le pasó el miedo, curioso.

-A ver, es de tipo Acero. Aquí dice “Ala de Acero”.

-¡Oh! ¡Yo lo quiero!- exclamó Birdy- ¡Qué increíble! Yo tengo alas, así que debería bastar.

-Espera ¿Estás seguro?- lo paró Ruby- No es necesario que ninguno de ustedes use estas cosas.

-Tú ya has usado dos ¿No?- alegó Smoky- Déjalo, no es como si se vaya a morir por usarlo… como
el repartir experiencia.

Ruby miró el disco, y luego a Birdy.

-Pues si tanto lo quieres, ten. El tipo Acero es fuerte contra Roca y Hielo, justamente tus
debilidades. Supongo que estratégicamente es un buen ataque para ti.

Birdy recibió el disco emocionado, pero se detuvo de repente.

-¿Y cómo lo uso?

-Ponlo en tu frente

El Taillow obedeció. Se tocó la frente con el disco y esperó un momento. Súbitamente, un gran
dolor en su cabeza lo impulsó hacia atrás. El disco cayó de su mano y se rompió en mil pedazos
antes de tocar el suelo. Todos miraron a Birdy, quien se sobaba la cabeza como si tuviera resaca.

-¿Estás bien?- le preguntó Ruby.

-Sí, ya se me está pasando.

-¿Y aprendiste a usar esa cosa?- inquirió Fiercy.

-No sé… solo sentí un dolor y…- se quedó helado- Un pájaro… Vi la vivencia de un pájaro de metal.
Vi a través de sus ojos, años de entrenamiento y capacitación, en un segundo.

Birdy se tomó unos momentos para recuperarse, y luego se elevó en el aire. Desde ahí, se acercó
a una pared para planear junto a ella. De pronto sus alas se tornaron de un color gris, con lo que
él pudo enterrarlas en la roca y continuar volando sin problemas.

-Vaya, así que esa es una Máquina Técnica- exclamó Brainy- Yo también quiero una.

-Y yo- se apuntó Smoky.

-Yo también- agregó Fiercy.

-Hay aproximadamente cincuenta en cada región- indicó Ruby- Aunque obviamente, no todos los
pokemon pueden aprender las mismas MTs- Ruby miró un rato más a Birdy, quien seguía volando,
disfrutando de su nueva habilidad- Suficiente, Birdy. Baja.

-¿Entonces las Máquinas son vivencias?- inquirió Brainy.

-Son la experiencia de un pokemon, contenida en un disco digital- explicó Ruby- La información de
ese disco puede ser copiada a otros discos para producirlos en masa, aunque su función principal
es transmitir esa información a organismos vivos capaces de reproducir esas vivencias. Es como…
una parte del alma del pokemon que inventó dicho movimiento.

Gracias a esas palabras, los pokemon le tomaron el peso a las Máquinas Técnicas y Ocultas.

-Okey, suficiente por hoy- los cortó Ruby- ¿Vamos a dormir?

Desde ese día en adelante continuaron entrenando, jugando y robando a los entrenadores
pokemon, impulsados por el anhelo de ganar la batalla. Así pasaron dos semanas, hasta que llegó el
día.

-/-/-/-/-0-\-\-\-\-



Mightyena, el pokemon Hiena:
-Peso: 37 kg
-Altura (en cuatro patas): 1 m.
-Altura estimada (por mí) en dos patas: 1,6 m
Curiosidades:
-Aunque tenga “hiena” en el nombre, está basado en un lobo.
-Los Taillow están incluidos en su dieta
-Son reconocidos por su lealtad hacia sus entrenadores

Equipo de Ruby:
1._ Combusken: Mr. Smoky. Naturaleza Gentil
2._ Mightyena: Ms. Fiercy. Naturaleza Audaz
3._ Ralts: Ms. Brainy. Naturaleza Impaciente
4._ Taillow: Mr. Birdy. Naturaleza Valiente




Capítulo 12:
Spoiler
XII._ La Fuerza de los Luchadores


Brainy se concentró. Tenía el poder, y lo sabía. Solo tenía que usarlo de la manera correcta. Su voluntad era la clave.
Poco a poco, sintió que la presión de su peso bajo sus pies disminuía. Llegó a pesar la mitad de lo que pesaba usualmente. Estaba a punto de conseguirlo, le faltaba solo un poco más.

-¡WA!- gritó Fiercy, detrás de ella.

-¡AAAaaaaah!- saltó Brainy.

Fiercy se echó a reír a carcajadas, mientras que Brainy se recuperó del susto.

-¡Tonta! ¡Descerebrada! ¡Bruta!

-Lo siento, no pude evitarlo

Brainy atacó a Fiercy con Confusión, pero no le ocurrió nada.

-Soy inmune a ataques Psíquicos- se burló.

-Rayos ¿Por qué no vas a molestar a alguien más? ¿No puedes jugar a las carreras con Smoky o
con Birdy?

-Ya lo hemos hecho como miles de veces. Tú eres la apartada del grupo.

-¡No soy apartada! Por si no lo habías notado, mi cuerpo no está diseñado para la actividad física.

-O sea que eres una debilucha.

-¡Y tú eres un incordio!

-¿Qué pasa aquí?- inquirió Ruby, apareciendo desde una esquina.

Brainy se giró hacia Ruby, con los ojos llorosos.

-¡Ella me asustó!

-Llorona- alegó Fiercy.

-¿Lo ves?

-Cálmense, niñas. No es momento de andar peleando. A ver- meditó un momento- Fiercy
¿Asustaste a Brainy?

-Supongo que sí- contestó a regañadientes- ¡Pero solo fue una broma! ¡Todos nos asustamos
entre nosotros!

-Sí, en eso tienes razón- supuso Ruby.

-¡Pero Ruby!- alegó Brainy- ¡Yo estaba entrenando!

Ruby suspiró.

-Si te molestó, pídele que no lo vuelva a hacer. Así ella no lo hará de nuevo ¿Cierto?- Ruby miró a
Fiercy. Esta describió un círculo con los ojos, y asintió como quien no quiere- ¿Lo ves? Todo listo.
Ahora vayan a comer, que nos espera un día muy largo.

Ruby siguió su camino, dejando a ambas tras de sí. Ellas se miraron, y se sacaron la lengua al
mismo tiempo. Ambas se llevaban muy bien con Ruby y Smoky, y también con Birdy, pero entre
ellas nunca surgió ninguna forma de afecto. Para Brainy, Fiercy era demasiado bruta, y para
Fiercy, Brainy era demasiado quejona.
Pero ambas podían soportarse, por el momento. El objetivo era más importante.

-/-/-/-/-/-


Ruby atravesó el pueblo a hurtadillas, escondiéndose en los rincones oscuros que la noche le proporcionaba. Llegó sin problemas al gimnasio pokemon, que había visto a la lejanía. Allí forzó la entrada con Corte, y se adentró al oscuro palacio junto a la playa.
Dentro, no se lograba divizar nada. Ruby agitó su mano frente a su cara, pero no consiguió ver ni su estela.

-Creo que debimos traer a los Zubats- se dijo- Tendré que hacer esto, tápense los ojos.

Ruby se concentró, y liberó parte de su energía en forma de luz, gracias a la MO Destello. En el
acto advirtió pasillos estrechos y retorcidos frente a sí, y supuso que el gimnasio era un laberinto.

-Qué manera de derrochar espacio- se dijo.

Comenzó a caminar, sin saber muy bien cómo se orientaría. De pronto, alguien apareció desde una
esquina. Era un muchacho de su edad, con ropas de karateka.

-El maestro dijo que vendrías, pero nunca creí que llegarías tanto tiempo después de enfrentarlo-
comentó a modo de saludo, para luego prepararse para el combate- Te detendré aquí y ahora,
Ruby- sacó una pokebola de su bolsillo, y la arrojó al suelo- ¡Machop, yo te elijo!

De su pokebola apareció un Machop, que adoptó la misma posición que su entrenador.

-Tienes que estar bromeando- alegó Ruby- No te voy a enfrentar. Solo vengo por Brawly.

-Si quieres pasar, tendrás que pasar sobre mí primero- aseguró el karateka.

Ruby lo miró un rato, luego al pokemon.

-Okey.

Acto seguido se abalanzó contra el Machop, intentó darle con una patada, pero este le agarró la
pierna y lo azotó contra una pared. Sus pokemon aparecieron al instante, y atacaron al Machop a
la vez.

-¿Pero cómo puedes ser tan deshonroso?- exclamó el karateka, al ver a su Machop derrotado por
cuatro a uno.

Ruby se puso de pie, adolorido.

-¿Dónde está Brawly?

-No te lo diré- se cruzó de brazos, empecinado.

Ruby saltó hacia el muchacho, y con su cuchillo le abrió una fea herida en el pecho. Seguidamente
lo pateó con fuerza para derribarlo.

-Vamos, no tenemos tiempo.

Atravesaron los pasillos rápidamente, mirando en todas direcciones antes de doblar, hasta que en
una esquina, un puño sorpresa impactó contra la cara del entrenador. Ruby cayó de espaldas,
adolorido.

-¡Aquí está!- gritó una voz femenina.

-¿Eres otra aprendiz de Brawly?- alegó Ruby- ¿Nadie duerme en este pueblo?

-Sí, y no, y tú harías bien en quedarte ahí hasta que venga la policía a buscarte ¿No te da
vergüenza romper las reglas de la sagrada batalla pokemon?

-Eso no es lo único que te voy a romper si no te quitas.

-¡¿Cómo te atreves?!

En ese momento Ruby se le acercó para botarla al suelo con una patada baja, para luego agarrarle
la cabeza y azotarla con toda su fuerza contra el piso. La muchacha perdió el conocimiento al
instante.

-¡Continuemos!- exclamó.

Sus pokemon comenzaron a correr tras él, pero no dieron ni dos pasos cuando tres entrenadores
más aparecieron desde los pasillos. Todos ellos sacaron Makuhitas a pelear, pero estos eran tan
gordos que no cupieron juntos en las estrechas paredes del pasillo.

-¡Rayos!- exclamó uno de los pupilos de Brawly.

-Brainy, usa Confusión en todos- le ordenó Ruby- Los demás, salten sobre los Makuhitas y eliminen
a los humanos.

-¡¿Qué?!- exclamaron los tres entrenadores, consternados.

Los Makuhitas cayeron uno por uno, dado que no se podían mover ni defenderse de los ataques
psíquicos de Brainy. Smoky, Fiercy y Birdy usaron a los Makuhitas como plataformas para saltar
sobre ellos, y atacaron a los entrenadores casi por sorpresa. Estos intentaron defenderse con sus
conocimientos sobre lucha, mas no fueron rivales para los ataques de los pokemon.
Pokemon Gijinka continuó aceleradamente a través de los pasillos faltantes, hasta que llegaron a
una sala bastante más grande. A la derecha se apreciaban unos cuantos monitores, que filmaban
zonas específicas de Pueblo Azuliza. En su centro se encontraba Brawly sentado, mirando las pantallas.

-¿Quisiste esperar al amparo de la noche para tomarme por sorpresa?- le preguntó desinteresado-
Qué joven e iluso eres, Ruby. Soy un líder de gimnasio. Se supone que tengo que anticiparme a
todo- se paró de su silla lentamente- Con los entrenadores normales soy bueno y gentil, y me
contengo en las batallas porque, si no lo hiciera, nadie conseguiría las ocho medallas. Pero contigo
es diferen…

-¡Brainy, confusión!

Inmediatamente un dolor tremendo llegó a la cabeza de Brawly, quien se arrodilló para resistirlo.

-No solo eres un criminal ¡También eres un desconsiderado!

-No me importan tus sermones, imbécil. Vengo por tu Certificado de líder de gimnasio.

A pesar del dolor, Brawly sonrió. Luego sacó una medalla de su bolsillo para mostrársela al retador.

-¿Quieres esto? Pues tendrás que pasar por mis pokemon primero.

Los tres pokemon del líder aparecieron en ese momento: Machop, Meditite y Hariyama.

-¿Hariyama?- alegó Ruby, al leer su nombre en la Pokedex- Así que tu Makuhita evolucionó.

-¡Debiliten a sus pokemon, y capturen al entrenador!- les ordenó Brawly.

-Niños, como lo practicamos- exclamó Ruby.

-¡Sí!

Tal y como Brawly sospechó, Smoky y Birdy corrieron de inmediato hacia Meditite y Machop, para
encararlos en una batalla doble. Predecible. Eso dejaba a su Hariyama contra dos pokemon:
Mightyena y Ralts, y Brawly sabía que su Hariyama podría hacerles frente a ambas.

-Solo tengo que encargarme de ese niño- se dijo el líder de gimnasio.

Pero volvió a concentrarse en el combate, advirtió que era Ruby quien se dirigía hacia Hariyama.

-¡¿Qué?!- exclamó.

Sintió unos pasos por un costado, demasiado rápidos para anunciar buenas noticias. Se giró
alarmado, listo para defenderse de lo que fuera, sin embargo Fiercy fue más rápida. Rodeó el brazo
que Brawly había alzado para protegerse, se le acercó en un parpadeo, y mordió su hombro con
tanta fuerza que de inmediato sintió unos chorros de sangre salpicando a su cara.
Brawly gritó de dolor, y de un movimiento la apartó. Sin embargo ese primer ataque había sido
devastador. Él intentó escapar, refugiarse con la silla, pero en eso Fiercy volvió a acortar la
distancia entre ellos y le enterró las garras en las costillas. Brawly se retorció de dolor, momento que ella aprovechó para patearlo contra los monitores.
Ruby recibió varios empujones de parte de Hariyama, sin darle tiempo para protegerse o eludirlos. Le golpeaba en la cara y el pecho para desequilibrarlo, pero resistió firme hasta que Brainy atacó. Hariyama pareció un poco afectado tras la Confusión, pero antes que Ruby pudiera darle otro golpe, el pokemon se recuperó y lo volvió a atacar.
Esta vez Ruby cayó de espalda al suelo, frente a la enorme masa de Hariyama acercándose. El pokemon de Brawly se preparó para dar un último golpe, pero en ese momento Brainy apareció frente a Ruby, y recibió todo el impacto.

-¡Brainy!- gritó Ruby, horrorizado.

La aludida cayó a los brazos de Ruby, casi noqueada con un solo impacto del enemigo. Ruby la
rodeó con su cuerpo, preparándose para correr con ella y protegerla de Hariyama, pero al fijarse
en él, se dio cuenta que este se agarraba la cabeza y gemía de dolor, tanto que no tenía forma de
seguir la pelea.

-¡Brainy lo atacó mientras recibía el golpe!- advirtió Ruby.

Hariyama se quedó un rato dando vueltas, como borracho, hasta que posó sus ojos en Ruby otra
vez.

-¡Salió del estado de Confusión muy rápido!- se alarmó el entrenador.

-Ruby…- lo llamó el pokemon en sus manos.

-¡Brainy, estás bien!- exclamó él.

-Claro que sí, pero él no.

Apuntó a Hariyama, el cual se acercaba peligrosamente hacia ambos. Ruby se preparó para
arrancar con Brainy en brazos, y esta para atacar a su rival lo más rápido posible, pero ninguno de
ellos fue tan rápido como Hariyama. Este alzó su mano en el aire, listo para atacar, su furia
emanando de su sudor. Finalmente arremetió, pero no contra sus enemigos, sino contra su misma
cara.
Entrenador y pokemon vieron cómo el enorme Hariyama caía agotado con este último ataque,
quedando fuera de combate.

-¿Eso fue…

-¡Confusión!- exclamó Brainy- El efecto de mi ataque nos salvó.

Ambos se miraron, consternados. Parecían querer decir algo, y al mismo tiempo ninguno de los dos
logró formular palabra alguna. Podrían haberse quedado ahí por un tiempo más, pero fueron
interrumpidos por una luz cegadora proveniente de todo el cuerpo de ella.
Brainy, confundida, se soltó bruscamente de los brazos de Ruby para ponerse de pie. Por un
momento pensó que se caería, pero luego advirtió que sus piernas repentinamente habían pasado a ser más largas, y que apenas tocaba el suelo con la punta de sus pies. Cuando se dio cuenta, la luz había desaparecido y ella había adquirido una nueva forma.

-¿Qué es…

-¡Brainy, evolucionaste!- exclamó Ruby.

Smoky, Fiercy y Birdy se acercaron, luego de terminar con sus propios rivales.

-¡Felicidades!- exclamaron Smoky y Birdy.

-Vaya, sí que la hicieron, ustedes dos- Fiercy palpó la cabeza de Brainy con su mano.

Ruby sacó de inmediato su Pokedex para ver los datos de Brainy.

-Ahora eres un… ¿Kirlia? Pensé que tu nombre se parecería a Ralts.

-A veces sucede- Brainy sonrió, feliz con su nuevo cuerpo- Pero concentrémonos, muchachos- se
giró para ver a Brawly, el cual se encontraba machucado contra los monitores de la sala- Aún falta
reclamar nuestro premio.

-Claro, claro.

Ruby se dirigió hacia Brawly, y le robó el Certificado de Líder de Gimnasio.

-Con esto ya son dos- Ruby se guardó la medalla en la chaqueta, y se volteó hacia sus pokemon-
Vamos todos, tenemos trabajo qué hacer.

-¡Sí!- contestaron al unísono, aliviados de que la batalla hubiera terminado.

Sus dos semanas de duro entrenamiento habían dado frutos. Entre Ruby y Smoky cargaron a
Brawly hacia la salida del gimnasio, en donde los esperaba un pánico general de parte de los
pueblerinos. Las personas corrían y se escondían, intentando defenderse de los pokemon salvajes
con sus propios pokemon. Estos hacían lo que podían, pero sus suaves músculos no fueron rivales
para los entrenados Makuhitas, Zubats, Arons y Geodudes.
Los cinco se quedaron un rato ahí parados frente al Gimnasio Azuliza, hasta que un Makuhita se
acercó a ellos y le entregó un megáfono a Ruby.

-Gracias ¿Te costó mucho encontrarlo?

-No, estaba donde dijiste que iba a estar- le restó importancia el jefe de la Cueva Granito.

-Pues entonces, comencemos- Ruby acercó el megáfono a su boca, y lo activó- Compañeros, es
suficiente.

Todos los pokemon salvajes se dejaron de atormentar a la gente, y se giraron para escucharlo. Los
pueblerinos, consternados, también le pusieron atención al chico frente al gimnasio.

-Como pueden ver, aquí tengo al líder del gimnasio de este pueblo: Brawly- usó destello para
iluminar al ensangrentado entrenador, con lo que la gente alrededor contuvo el aliento en un
momento de horror- Mi nombre es Ruby, y soy el líder de Pokemon Gijinka; una organización creada
con el único fin de igualar los derechos humanos y pokemon, de volvernos iguales. Las
organizaciones como los gimnasios y el alto mando son nuestros enemigos, y los destrozaremos
cuantas veces sea necesario para terminar con la esclavitud de los pokemon. Pero no se
preocupen, porque eso no quiere decir que atormentaremos a la gente como ustedes. Simplemente
dejen de usar a sus pokemon como criaturas inferiores, desechen ese pensamiento arcaico, y
comiencen a mirarlos como iguales. Si hacen eso, ustedes y yo viviremos en paz…- meditó unos
instantes- Los pokemon provenientes de la Cueva Granito, aquí presentes, se encargarán de
cumplir esta ley. Ellos son mis ojos y oídos, y no soportaré que les hagan daño. Cualquiera que
esté en contra de mis medidas, puede venir por su cuenta a enfrentarme, y cualquiera que tenga
dudas al respecto, puede acudir a mí también.

Seguidamente le pasó el megáfono al jefe Makuhita, y esperó un momento. Nadie se movió, nadie
dijo nada. Todos se lo quedaron mirando estupefactos.

Cansado, Ruby se marchó hacia el Centro Pokemon, en donde finalmente pudo recuperar a sus
pokemon y a su cuerpo. Pronto se dirigió a una habitación, en donde todos se derrumbaron
agotados en sus camas. Tenían que descansar.

-Salió mejor de lo que pensé- opinó Smoky.

-¿Tú crees?- Ruby le sonrió- Sí, quizás sí.

-Somos imparables- se jactó Fiercy.

Birdy se durmió casi de inmediato, y Brainy se quedó callada.

-/-/-/-/-/-


Durante la noche, cuando todos dormían, Ruby se sentó en su cama, se vistió y salió silenciosamente de la habitación.
No podía dormir, ni aunque quisiera hubiese podido. Ruby no era un tonto, ni un niño inocente. Sabía que cualquiera en el pueblo podría intentar tomar represalias contra él. Había designado pokemon de la cueva que cuidaran que todo el pueblo se mantuviera tranquilo después de la revuelta, pero al fin y al cabo ellos solos no podrían hacerle frente a más de cinco personas. Ni hablar de un pueblo entero.
Salió del Centro Pokemon, listo para enfrentarse a cualquiera. Por eso se extrañó cuando no vio a nadie parado frente a la puerta o intentando escalar el edificio. La noche era cálida, pues esa era una isla pequeña.
De pronto la puerta se abrió detrás de él, y desde ella apareció una cabezona muchacha.

-Brainy…- la llamó en el silencio de la noche, algo sorprendido de verla despierta también.

-Puedo percibir tus emociones ¿Te acuerdas?- se le acercó un poco, con la idea de reconfortarlo-
Cuando vencimos a Brawly estabas lleno de alegría y alivio, pero desde que terminaste tu discurso,
el miedo y las ansias te carcomen. No quiero verte así.

Ruby no pudo hacer más que sonreír, y abrazó a su pokemon.

-A veces soy muy arrojado y no mido bien mis actos. Ahora soy responsable de todos ustedes, y me da miedo hacerles pagar por mis errores. Quisiera que nadie pudiera lastimarlos, y que pudiéramos jugar hasta el fin de los tiempos, sin preocupaciones.

-Pero nosotros te seguimos por tu sueño, Ruby- le recordó su Kirlia- No, no solo por eso. Tú nos
ofreciste un hogar, nos ofreciste tenerte a ti. Quizás a tus ojos no seamos más que niños, pero los
pokemon crecemos rápido, y a medida que evolucionamos y nos hacemos más fuertes, también
crecen nuestras mentes y nuestros corazones. Somos tus compañeros, tus iguales, y nadie puede
cambiar eso, mi querido Ruby.

Ruby se fijó en las figuras sombrías que los espiaban a lo lejos, amparadas por la oscuridad de la
noche y la falta de faros en el pueblo. Ellos lo odiaban a la distancia y planeaban malvadas formas
de hacerle daño, pero ya no importaba. Brainy y todos sus pokemon estaban a su lado, y juntos
podrían hacerle frente a todo.

-Supongo que tienes razón- se alegró- Me estoy preocupando por ñoñerías.

Brainy sintió el alivio y la alegría de Ruby, y gracias a sus poderes psíquicos, estos sentimientos
también afloraron dentro de ella. Se alegró tanto que se alejó de él para comenzar a bailar sobre
las puntas de sus pies.

-/-/-/-/-/-


Por la mañana, Ruby y su equipo partieron hacia la costa, acompañados de los pokemon de la Cueva Granito. En poco tiempo lograron divisar al señor Arenque.

-¿Has estado rondando todo este tiempo?- exclamó Ruby, consternado.

-Sí- el señor Arenque lo miró inquisitivo, como si no entendiera que dos semanas navegando fuese
mucho tiempo- ¿Quieres que te lleve a Ciudad Portual ahora?

-¡Ah, sí! ¡Claro!

Los cuatro pokemon subieron al bote. Ruby los siguió, pero antes de dejar la tierra, se giró de
nuevo hacia el jefe de la Cueva Granito.

-Tengan cuidado, jefe.

-¿Por qué?- inquirió este.

-Lo que hicimos anoche solo fue un llamado de atención, no una medida permanente. Seguramente
vendrán entrenadores más fuertes que Brawly a controlar la situación aquí. Cuando ocurra, quiero
que todos ustedes vayan a refugiarse directamente a lo más profundo de la cueva y que no salgan
de ahí hasta que sea seguro ¿Entendido?

-Pero… ¿De qué nos sirvió prepararnos? ¿Por qué hicimos todo esto, entonces?

Ruby se agachó para hablar a su altura, y depositó una mano en su hombro, para darle confianza.

-Oye, tranquilo, jefe. Esto fue un primer paso, y fue muy bueno. La gente ahora sabe que
Pokemon Gijinka existe, y que los puede afectar directamente. Es más, sabe que los pokemon de la
Cueva vecina están molestos, y que no se quedarán callados. Solo te pido que me esperes hasta
que sea el Rey de Hoenn ¿Sí?

El jefe se encogió de hombros, pero sonrió.

-Tú eres el de los planes. Creo en ti. Así que tú confía en que nosotros mantendremos el nombre
de Pokemon Gijinka.

-¡Por supuesto! ¡Ahora todos ustedes son miembros de Pokemon Gijinka!
Ambos se dieron un golpecito en el pecho a modo de despedida.

-Ah, sí. Una cosa más- el jefe tomó un bolso, y de él sacó una bufanda blanca de seda- Toma,
uno de los nuestros obtuvo esto en el ataque de anoche. Espero que te sea útil.

-Muchas gracias- Ruby tomó la bufanda, y se marchó hacia el bote.

La nave partió de pronto, llevándose consigo a Ruby y a sus pokemon. Los pokemon salvajes de la
Cueva Granito los despidieron con sus manos y alas, deseándoles un buen viaje.

-/-/-/-/-/-


Un día después, apareció un hombre que no había dejado la isla hace mucho. Su cabello era gris, y sus pokemon pesaban cada uno un montón. Sus ropas eran elegantes, su actitud era amigable, pero su poder era tremendo.
Apenas caminar un poco por la ciudad, se dio cuenta del exceso de Makuhitas, Arons, Geodudes y
Zubats rondando, y lo más interesante de todo, sin entrenadores. Las pocas personas que se
dejaban ver, permanecían quietas en rincones apartados, sin atreverse a mirar a aquellos pokemon
salvajes.
Steven Stone se rascó la cabeza, confundido.

-¿Qué está pasando aquí?

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Kirlia, el pokemon Sensorio:
-Peso: 20,2 kg
-Altura: 0,8 m
Curiosidades:
-Puede crear ilusiones que confundan a su rival en combate
-Se dice que si es expuesta a las emociones positivas de su entrenador, se vuelve más bella
-Puede captar y sentir los mismos sentimientos de su entrenador.
-La potencia de sus poderes psíquicos es influenciada por la felicidad de su entrenador
-Si su entrenador está feliz, ella sentirá ganas de bailar.

Equipo de Ruby:
1._ Combusken: Mr. Smoky. Naturaleza Gentil
2._ Mightyena: Ms. Fiercy. Naturaleza Audaz
3._ Kirlia: Ms. Brainy. Naturaleza Impaciente
4._ Taillow: Mr. Birdy. Naturaleza Valiente




Capítulo 13:
*Nota: Hasta hace poco me di cuenta que el nombre de Flannery no es Flanneary. Revisé este capítulo al derecho y al revés, pero de todas formas puede que se me haya pasado algo (también tendré que corregirlo en próximos capítulos). Disculpen esa falta.
Spoiler
XIII._ Reunión Urgente


Mientras se concentraba en el horizonte para permanecer lo menos mareado posible, Ruby no pudo evitar fijarse en una extraña escena junto a la que pasó el bote: Un Gyarados se retorcía al lado de un barco encallado, como si estuviera en un concierto de rock metal o algo por el estilo. El muchacho se extrañó del exótico baile, y se preguntó si ese pokemon estaría realizando algún ritual de apareamiento propio de la región de Hoenn, sin embargo comprendió que sus sospechas eran poco probables cuando sus amigos se le acercaron.

-¿Qué está haciendo ese Gyarados?- se extrañó Birdy.

-Parece que quiere bailar- supuso Fiercy.

-No, hay alguien sobre él- aseguró Brainy- Puedo sentir mucha emoción.

-¿Alguien?

Todos miraron al Gyarados con más detenimiento. A medida que se le acercaron, apreciaron con
más claridad que sobre su lomo, aferrándose a sus bigotes para cabalgarlo, una niña de diez años
con una enorme cabellera rubia gritaba y reía de alegría.

-¿Esa niña está jugando con ese Gyarados?- inquirió Ruby- ¿Qué comen los niños de hoy?

-¿No deberíamos ir a ayudarlo?- sugirió Smoky- Después de todo, es una humana maltratando a un
pokemon.

Todos miraron de nuevo al Gyarados intentando desesperadamente sacudirse a la niña de diez
años, quien no podría pasársela mejor.

-¡Jajajaja! ¡Shashe!- exclamaba ella, excitada- ¡Más rápido, más alto, más fuerte!

-Ñah, déjalos- Ruby se encogió de hombros, restándole importancia- No creo tener el estómago de
maltratar a una niñita. Además, no ayudo a aquellos que ni siquiera intentan ayudarse a sí mismos.

A todos les pareció bien, por lo que decidieron ignorarlos.

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Más adelante, después de unos cuantos días navegando, por fin lograron llegar a la playa de Ciudad Portual. Ruby saltó del bote, aliviado de pisar tierra al fin. Se arrodilló en la arena y la acarició feliz.

-Con esto he saldado mi deuda- musitó el señor Arenque, aunque Ruby lo escuchó de todas
formas.

-Muchas gracias, viejo. Habría tenido muchos problemas en mi viaje de no ser por ti- le espetó-
Ten un buen viaje de regreso.

-Gracias a ti, chico.

-¡Adiós, Ruby!- se despidió Peeko desde detrás del señor Arenque.

-Adiós, Peeko. Trata de no meterte en problemas otra vez. Puede que yo ya no pueda estar ahí
para ayudarles.

-¡Eso es malo!- alegó ella- ¡Eres un grosero!

-Jeje.

Ruby dio media vuelta, y comenzó a caminar. Sin perder tiempo, el señor Arenque también preparó
todo para regresar inmediatamente a casa.

-/-/-/-/-/-


Roxanne entró en el Gimnasio Petalia, maravillándose por la sencillez y el poder que desprendía; tal y como era el líder. Apenas dar un par de pasos, se encontró con un Vigoroth, que la condujo hacia la sala de reuniones.
Allí la esperaban los demás líderes, todos sentados a una larga mesa.

-¡Oh! ¿Llegué tarde?- se disculpó ella.

-No te preocupes- la reconfortó un hombre de aspecto refinado, con un fino bigote- Llegas justo a
tiempo, Roxanne.

-Supongo que todos queríamos hablar sobre esto cuanto antes- comentó una mujer de aspecto
severo, casi tanto como el de Norman, quien se mantenía con los brazos cruzados- Bien, ahora
que estás aquí podemos comenzar nuestra reunión de líderes de Gimnasio ¿Todos listos?

Los nueve restantes asintieron, mientras Roxanne reclamaba el asiento faltante. Ahí se
encontraban los nueve líderes de gimnasio de Hoenn, y un extra que no podían dejar afuera.
Winona, la líder de Gimnasio Arborada se puso de pie, apagó las luces y encendió un proyector para asistirse en sus explicaciones. La primera imagen que apareció en la pantalla fue la de un muchacho joven.
Se notaba que era una fotografía casera, puesto que se mostraba al muchacho abrazando a una señora de más edad, seguramente su madre, junto a una casa. Ambos le sonreían a la cámara, como si se encontraran en una celebración común y corriente.

-Este es Ruby, un niño de 17 años y sin habilidades destacables- pasó a otra imagen, la cara del
profesor Birch, que todos los presentes conocían- Este es el profesor Birch. Se dedicaba a
estudiar pokemon, hasta que fue asesinado por un Zigzagoon en el bosque, mientras investigaba.
Sin embargo, muchos testigos aseguraron ver a Ruby pasando por el mismo lugar más o menos a la
misma hora. Eso lo convierte en un sospechoso de homicidio.

-¿Y qué?- un tipo larguirucho de pelo azul se encogió de hombros- ¿Vinimos desde todos los rincones de Hoenn para esto? ¿No crees que sería mejor que la policía se encargara de él?

-Si me dejas terminar, Wallace, todos entenderán por qué les estoy mostrando esto en vez de a la
policía- contestó Winona irritada.

Pasó a otra imagen, en donde se mostraba el Gimnasio Férrica rodeado de policías.

-Esto ocurrió no hace mucho. Roxanne, aquí, fue atacada en pleno día por un tipo que decía que
quería desafiarla, Ruby. El chiquillo quebró varias reglas de los combates pokemon, y luego le robó
su certificado de líder ¿No es así, Roxanne?

Todos miraron a la aludida, esta asintió roja de la vergüenza.

-¿No quisieras contarnos sobre ese día?- le pidió Winona.

-Ruby usó un martillo para atacar a los pokemon de mis alumnos, me acorraló con varios pokemon
contra tres de los míos, y después me inmovilizó para robar mi certificado. Cuando la policía
apareció, gritó que su equipo se llamaba “Pokemon Gi…”, “Pokemon Gikinga”… algo así.

-Pokemon Gijinka- corrigió Brawly.

Todos dirigieron su mirada hacia él. Roxanne se sorprendió por las vendas y parches por todo su
cuerpo, y se preguntó qué le habría ocurrido.

-En todo caso, siguiendo con el tema- continuó Winona- No mucho después, al este de la Ruta
116, se encontró otro cadáver, esta vez de un tipo sin importancia. Al principio esto no se
relacionó con Ruby, pero después de varias investigaciones, los detectives han descubierto que él
es el mayor sospechoso de su asesinato.

-¿Cómo murió?- inquirió Norman, súbitamente.

-Degollado.

Norman no dijo más. Se quedó de brazos cruzados como siempre, con su expresión de pocos
amigos.

-Poco después, ocurrió esto- Winona cambió a otra imagen, para mostrarles un edificio en llamas-
Hay varias evidencias que prueban la culpa de Ruby sobre esto, aunque nadie sabe por qué lo
hizo.

Cambió de nuevo la imagen, esta vez mostrando al Gimnasio Azuliza.

-Cerca de dos semanas más tarde, apareció aquí para desafiar a Brawly.

-Entonces por eso está tan lastimado- pensó Roxanne.

Un anciano con barriga cervecera se echó a reír.

-¡Sí que te dieron una paliza, muchacho!

-Cállate, Wattson- le gruñó Brawly, irritado. Le había pedido a Winona que no le dijera a nadie
sobre lo ocurrido.

-Esto es serio, Wattson- lo reprendió Winona- Este tipo no es un entrenador novato. Ya ha
robado dos certificados de líder de gimnasio, y claramente no se detendrá porque se lo pidamos
por favor- golpeó la mesa, para darle poder a sus palabras- Como líderes de gimnasio que somos,
es nuestro deber detener a este terrorista.

-¿Y la policía no lo está buscando?- insistió Wallace.

-Sí, pero no basta con eso. Debemos enviar a nuestros discípulos a buscarlo, a vigilar cada
esquina de cada ciudad, para evitar que cause problemas ¿O ya han olvidado sus
responsabilidades como líderes de gimnasio?

Brawly golpeó la mesa, emocionado.

-La próxima vez que lo vea no saldrá parado. Lo juro.

-Yo tampoco lo perdonaré por lo que le hizo a mi ciudad- recalcó Roxanne.

-¿Y quién dice que ustedes estarán en esto?- les preguntó Norman.

Todos lo miraron, algo desconcertados con sus palabras.

-¿A qué te refieres?- alegó Brawly, a su lado.

-Ese chiquillo les robó a ambos sus certificados de líderes de gimnasio ¿No? Pues hasta donde yo
sé, un certificado es lo que te convierte en un líder de gimnasio. Combatir contra novatos y
dejarles ganar es una cosa, pero defender tu ciudad y perder completamente es otra cosa
totalmente distinta. Así como lo veo, sin tu Certificado no eres un líder de gimnasio ¿Me equivoco?

-¡Norman! ¿Qué haces?- reclamó Winona- Ellos son tan líderes como tú o yo.

-Ellos eran líderes, hasta que un chiquillo cualquiera apareció y les robó aquello que les daba
derecho a llamarse líderes de gimnasio. Ahora no son más que un par de incompetentes con lindos
palacios.

-¡No permitiré que un viejo me diga incompetente!- exclamó Brawly, levantándose de su asiento
de repente- ¿Quieres pelear? ¿Tienes algo conmigo, Norman?

-Sí, soy alérgico a los fracasados como tú ¿Te molestaría retirarte para quitarme esta picazón?

Brawly agarró a Norman del cuello de la camisa, y lo levantó dispuesto a callarlo con un puño en la
cara.

-¡Suficiente, ustedes dos!- vociferó Winona, furiosa- ¡No soportaré que conviertan esta reunión
en una pelea de gallos!

Todos guardaron silencio por un momento. Brawly soltó a Norman, y este se sentó sin decir nada.

-Aunque…- Wallace apoyó un codo en la mesa- Quizás Norman tenga razón.

-¡¿Qué?!- saltaron Roxanne y Brawly.

-¡Pero Wallace, soy tu amigo de surf!- le recordó Brawly

-Espera, espera. No lo digo porque lo desee, escúchenme primero. El objetivo de ese niño, Ruby,
hasta donde sabemos es recolectar todos los certificados de líder, además de ir provocando
desastres por aquí y matando gente por allá ¿Cierto?

Algunos asintieron, esperando su gran plan.

-Entonces podemos afirmar que por alguna razón no está conforme, por lo menos, con los líderes
de gimnasio actuales. Quizás sea algo contra el título de líder de gimnasio o algo solo contra
nosotros. Eso lo sabremos más adelante. El caso es: Si este tipo nos está cazando uno por uno,
ya sabemos dónde nos lo encontraremos.

-¿Una emboscada?- supuso Winona- ¿Quieres que lo embosquemos en nuestros propios gimnasios?

-¿Por qué no?

-¿No es lo mismo que siempre hacemos?- alegó Wattson- Esperar a los entrenadores novatos y
pelear con ellos…

-Pero recuerda que Ruby no pelea con métodos convencionales- indicó Winona- Wallace tiene
razón, emboscarlo es buena idea.

-¿Y qué tiene eso que ver con nosotros?- alegó Roxanne.

-Ustedes tendrán un papel muy importante- Wallace les sonrió- Como ese niño ya les arrebató sus
certificados de gimnasio, ninguno de ustedes podrá ejercer como líder de gimnasio hasta que
puedan sacar otro certificado ¿Cierto? ¡Entonces están libres para buscar al fugitivo!- juntó sus
manos, sintiéndose muy inteligente- ¿Qué les parece?

Todos meditaron un momento.

-Me parece excelente- concluyó Winona, al fin.

-Bien hecho, discípulo mío- lo felicitó el hombre refinado.

-Gracias, maestro.

-Bien, entonces está decidido- continuó Winona- Lo emboscaremos en nuestros propios gimnasios
¿Alguna objeción?

Nadie dijo nada. Todos estaban de acuerdo. En eso Winona miró a Norman, esperando algo, pero
él no hizo nada. Ni siquiera se movió.

-Norman ¿Puedo contar con que lo capturarás a pesar de todo?

-Por supuesto. Desde que comencé a ser líder de gimnasio, nadie me ha vencido en una batalla
pokemon. Él aún es un muchacho, y le queda un gran camino por recorrer.

-¿Qué ocurre con Norman?- inquirió una muchacha flaca y pelirroja, que hasta el momento no
había tomado voz en la reunión.

-Ah, pues…- Winona se mordió el labio, temiendo haber hablado de más.

-Winona está preocupada porque piensa que puedo ayudar al terrorista en vez de capturarlo-
indicó Norman.

La muchacha se extrañó de esto.

-¿Y por qué Norman ayudaría a ese tipo?

-Porque Ruby es su hijo.

Todos abrieron la boca de la sorpresa.

-¡¿QUEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEE?!- exclamaron.

-¡Hay que encerrarlo a él!- alegó Brawly- ¿Por qué sigue siendo un líder de gimnasio? Voy a llamar
a la policía…

-Brawly, siéntate- le ordenó Winona- El jefe de policía está al tanto de esto, así que no lo
molestes.

-Ruby escapó de casa el mismo día que nos mudamos a Hoenn desde Johto- explicó Norman- Lo vi
un par de días después, pero supuse que había comenzado una aventura pokemon como cualquier
otro muchacho de su edad. De haber sabido qué había hecho, lo habría apresado en ese mismo
instante.

-Ah, esto se pone más y más interesante- se dijo Wallace- Y si ese chico nos está cazando,
entonces tarde o temprano llegará a ti, Norman.

-¿Y ese Ruby es bueno peleando con pokemon?- inquirió la muchacha pelirroja.

-Bastante para un chiquillo de su edad. Comprende todos los aspectos avanzados sobre
entrenamiento y batallas pokemon, pero no pasará de mí. Eso te lo aseguro.

-Winona ¿Podrías mostrarnos la foto del chico otra vez?- le pidió la muchacha.

-Claro, aunque de todas formas se las entregaré al final de la reunión, Flannery.

La aludida contempló una vez más la cara del tierno muchacho en la foto, e intentó imaginárselo
matando gente y destrozando edificios ¿Cómo podía ser la misma persona?

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Vigoroth, el pokemon Mono Feroz:
-Peso: 46,5 kg
-Altura: 1,4 m
Curiosidades:
-Si es obligado a quedarse quieto, su nivel de estrés se dispara hacia las nubes.
-Cuando duerme, su sangre fluye a velocidades vertiginosas, por lo que debe echar a correr para calmarse
-Su corazón late diez veces más rápido que lo normal

Equipo de Ruby:
1._ Combusken: Mr. Smoky. Naturaleza Gentil
2._ Mightyena: Ms. Fiercy. Naturaleza Audaz
3._ Kirlia: Ms. Brainy. Naturaleza Impaciente
4._ Taillow: Mr. Birdy. Naturaleza Valiente