Diario de un Melocotón || 桃の日記
Momo no Nikki
Parecerá imposible, pero sí, los melocotones son capaces de escribir. Y debo decir que escriben de forma bastante decente. No solo habrá fics, también relatos y alguna poesía que otra. Espero que os gusten todos y cada uno de los escritos que iré subiendo poco a poco.
¡Bienvenidos a lo que se llama un diario de exploración!
Parecerá imposible, pero sí, los melocotones son capaces de escribir. Y debo decir que escriben de forma bastante decente. No solo habrá fics, también relatos y alguna poesía que otra. Espero que os gusten todos y cada uno de los escritos que iré subiendo poco a poco.
¡Bienvenidos a lo que se llama un diario de exploración!
¡Bienvenido al Grupo!
Summary: Ghechis sabía muchas cosas, demasiadas. Pero lo único que se le escapaba era cómo comprender a la silenciosa mujer que tenía y para ello, Petrel y Aquiles tenían varias soluciones. Entre ellas, darle la bienvenida a su curioso grupo de líderes malvados derrocados y enseñarle lo que con años de ensayo y error habían aprendido.
N/A: Los shipping que intervendrán en la historia serán el ThwartsShipping (Giovanni/Leaf), el AkatsukiShipping (Helio/Hikari), el GretelShipping (Ghechis/Touko), el JezebelShipping (Petrel/Lyra) y el EnvironmentShipping (Aquiles/Haruka/Magno). Las mujeres serán las silenciosas protagonistas de los juegos, no las del manga ni el anime, y por eso cada una tiene su nombre propio. Los nombres son los que he usado a lo largo de los juegos:
-- Leaf : Momo
-- Hikari : Ymir
-- Lyra : Danna
-- Haruka : Rose
-- Touko : Helena
Los hijos de Giovanni y Leaf, Khal y Ellie, son Touya y Mei respectivamente (el protagonista masculino de BW y la protagonista femenina de BW2) mientras que el hijo de Helio y Hikari, Oliver, es Hugh (el rival de BW2).
Summary: Ghechis sabía muchas cosas, demasiadas. Pero lo único que se le escapaba era cómo comprender a la silenciosa mujer que tenía y para ello, Petrel y Aquiles tenían varias soluciones. Entre ellas, darle la bienvenida a su curioso grupo de líderes malvados derrocados y enseñarle lo que con años de ensayo y error habían aprendido.
N/A: Los shipping que intervendrán en la historia serán el ThwartsShipping (Giovanni/Leaf), el AkatsukiShipping (Helio/Hikari), el GretelShipping (Ghechis/Touko), el JezebelShipping (Petrel/Lyra) y el EnvironmentShipping (Aquiles/Haruka/Magno). Las mujeres serán las silenciosas protagonistas de los juegos, no las del manga ni el anime, y por eso cada una tiene su nombre propio. Los nombres son los que he usado a lo largo de los juegos:
-- Leaf : Momo
-- Hikari : Ymir
-- Lyra : Danna
-- Haruka : Rose
-- Touko : Helena
Los hijos de Giovanni y Leaf, Khal y Ellie, son Touya y Mei respectivamente (el protagonista masculino de BW y la protagonista femenina de BW2) mientras que el hijo de Helio y Hikari, Oliver, es Hugh (el rival de BW2).
Spoiler
¿Por qué había aceptado esa estúpida invitación? ¿Por qué lo había hecho? No quería ver a ninguno de esos fracasados a los que habían destruido los planes y habían dejado escapar a los legend...Oh, espera, él también era un fracasado por esa regla de tres. Hydreigon le miró algo apenado, viendo cómo a su dueño le rodeaba un aura oscura algo depresiva.
Seismitoad salió del gran estanque, chorreando agua, y se acercó a ellos con pachorra hasta llegar a Ghechis y darle un par de palmadas amistosas para que se animase.
A unos metros de ellos un Bisharp se afilaba las cuchillas contra un pilar de piedra. Cofagrigus dormitaba en modo ataúd dentro de la casa. Ghechis suspiró cansado, recordando que Bouffalant y Eelektross ya no estaban con ellos.
Volvió a preguntarse porqué había aceptado ir a aquella reunión de Navidad. Hacía frío, aunque aquello le gustaba, y no le apetecía nada. No se sentía anémicamente bien.
-Quiero dormir-Gruñó tapándose el rostro con ambas manos-Quiero meterme en la cama, que Helena me deje acurrucarme en ella y también quiero...
Pero el aleteó de un Pokemon le interrumpió. Alzó la vista y pudo observar como un enorme Swanna aterrizaba en el jardín. De él, bajo la mujer que Ghechis más deseaba tener en esos momentos entre sus brazos.
Helena le miró, con aquellos ojos azules que le habían encandilado desde un principio, y le sonrió de forma socarrona, feliz. Tenía las mejillas sonrojadas por el frío y estornudó un poco, tapándose la boca con la bufanda.
-¡Por fin has vuelto!-Murmuró levantándose a toda prisa.
Ghechis se quitó la gran capa azul y amarilla llena de formas de ojos, quedándose en camiseta de manga larga negra y pantalones largos negros, y se la echó a Helena por los hombros arropándola. La estrechó en sus brazos con fuerza, alzándola, y ella le acarició con dulzura el pelo.
-No quiero ir a esa...fiesta-Masculló contra su oído, sintiendo como Helena le rodeaba la cintura con las piernas para no caer-Quedémonos en casa...por favor.
La chica le miró a los ojos, chocando el azul con el rojo, y junto sus frentes para luego rozar su nariz contra la de Ghechis en un acto cariñoso. En su mirada pudo ver la respuesta a su súplica.
Tenemos que ir, lo prometí.
Los brazos de Helena le rodearon el cuello y sus labios se posaron de forma breve sobre los suyos. En su mirada había un brillo entre divertido y travieso cuando volvió a mirarle. Para Ghechis eso significaba una cosa, le recompensaría en algún momento.
Helena volvió a bajar al suelo y tomó de la mano a Ghechis, entrando ambos en la casa. Era gracioso ver a la entrenadora arrastrar por el suelo la enorme capa que le quedaba más enorme aún. Cuando llegaron al cuarto que compartían, Helena le tendió la capa seguida de toda su ropa. Con los ojos abiertos como platos, Ghechis vio cómo la mujer se recargaba en el marco de la puerta, se deshacía la coleta y giraba el rostro, diciéndole un claro Ven con la mirada.
Y bueno, hay gente que se rige por el famoso Si me dices ven, lo dejo todo. Ghechis, en cuanto a Helena se trataba, también era de esos...Aunque exactamente ella no se lo decía.
Las botellas que había en las bolsas que llevaba, tintineaban al entrechocar. Ghechis iba metido en sus pensamientos, con su mano y la de Helena metidas en el bolsillo izquierdo. Podía ver al Umbreon de la chica caminar entre ellos de forma silenciosa. Hacía frío y maldicía a la chica que iba a su lado por no permitirle llevar su enorme capa, que le proporcionaba más calor que la gabardina y la bufanda que llevaba. Aquel navideño día, Ciudad Verde estaba llena de luces.
Miró de reojo a su compañera y se preguntó en que pensaba. Desde que la había conocido, no había pronunciado palabra alguna despierta, aunque a veces por la noche la había escuchado gimotear el nombre de su desaparecido hijo, N, en mitad de una pesadilla con los ojos llenos de lágrimas. En esos momentos, la acogía entre sus brazos y la estrechaba, pensando en que nunca escucharía nada más que eso de ella. Helena era misteriosa, pero se hacía entender con miradas, gestos y con el contacto físico.
Estaba tan perdido en sus pensamientos, que no se dio cuenta de que ya habían llegado a su destino. Helena tocó a la puerta con los nudillos y esta se abrió. Ghechis se quedó perplejo cuando no vio a nadie, pero escuchó un suave gruñido provenir del Umbreon de Helena y vio quién había abierto la puerta. Una Espeon lo había hecho, seguramente con sus poderes psíquicos. La curiosa pareja de Pokemon se adentraron en la casa y ellos no fueron menos.
El calor de la casa les envolvió rápidamente y se quitaron los abrigos, dejándolos en la entrada al igual que los zapatos. Con algo de alegría, Helena lo guiaba por el pasillo hasta llegar a un salón.
Un salón abarrotado de gente, para su gusto. Allí estaban Giovanni con un niño en el regazo, Magno, Aquiles, Petrel y Helio.
-¡Ghechis! ¡Helena!-Aquiles se levantó de su lugar y les fue a saludar-¿Cómo estáis?
-Bien, gracias por preguntar-Respondió con simpleza Ghechis, mientras que Helena sonreía uniendo las manos por detrás de su espalda.
-Helena, las demás están en la cocina-Dijo Petrel componiendo una sonrisa divertida mientras se llevaba un cigarrillo a los labios-Estoy seguro de que Danna estará feliz de verte.
Helena hizo un breve movimiento con la mano de despedida hacia todos los hombres y se fue a la cocina. Cuando la chica desapareció tras la puerta de aquella estancia, sintió cómo Aquiles le obligaba a sentarse entre él y Pretel.
-Bien, por fin estamos todos-Exclamó orgulloso-Ahora, ha llegado el momento de iniciar a nuestro nuevo integrante en el grupo.
-No me jodas Aquiles...-Gruñó Magno poniéndose la mano en los ojos.
-Cierra el pico-Le espetó de forma alegre Pretel-Ghechis, escúchanos bien, estos consejos te sirvirán de aquí en adelante.
Ghechis estaba confundido, ¿de qué hablaban? No se estaba enterando de nada. Helio pareció descifrar su rostro de total y absoluta confusión, porque aclaró con voz apática:
-Bienvenido al grupo de líderes malvados derrocados...
-...por unas poderosas niñas silenciosas-Acabó Magno con el mismo tono, pero en el que se podía denotar un matiz aburrido, dándole un trago a su vaso.
-Ya veo....-Ghechis se quedó impresionado un poco...Nada más por la mierda de nombre y porque era demasiado largo-Y según vosotros, ¿qué consejos son esos?
-El primero y más importante...No la hagas enfadar-Comentó Aquiles cruzándose de brazos-Son cómo un Rayquaza con un Hiperrayo a máxima potencia.
-Eso solo es aplicable a Rose, Aquiles-Agregó Magno mirando a su compañero-No sabemos cómo son las demás...
-Una Tyranitar hembra es apenas un bebé Larvitar en comparación con Danna-Dijo Petrel con una mirada sombría, palideciendo de golpe-Esa mujer tiene unos puños de acero puro.
-Los Gengar salvajes son apenas niños traviesos al lado de Ymir-A Helio le recorrió un escalofrío al decir eso-Más que furia, lo que tiene es un humor bastante cruel.
Ghechis miró a Giovanni, esperando que él dijese también algo, pero éste parecía entretenido viendo algo que el niño que tenía en su regazo le enseñaba. Era terriblemente parecido a él y sus ojos castaños eran grandes y algo nostálgicos. Su cabello del mismo color estaba algo despeinado. Levantó la vista unos instantes efímeros, mientras que en su cabeza se decía que aquello no era comparable a la furia que invadía a su mujer de vez en cuando, para él parecía que el mismísimo Mewtwo había poseído a Momo.
-¿Y cómo es Helena?-Preguntó Petrel curioso-Tiene pinta de tener genio.
Abrió los ojos algo sorprendido, mientras pensaba en que contestar. Llevaban ya juntos un año, quizás un poco más, y habían pasado muchas cosas. La única vez que la había visto enfadada, también la había visto llorando, y ese fue el día que sus planes se fueron al traste, junto a la ida de N.
-No sé cómo describirla-Respondió con sinceridad-Solo la he visto una vez y no era por mi culpa.
-Vaya, eso sí que es una sorpresa-Se carcajeó Aquiles, palmeándole la espalda y recordándole ligeramente a su Seismitoad-Esperemos entonces que ese momento llegue dentro de mucho.
-A lo mejor es como todas a la vez-Un aura sombría cubrió a Helio, dándole un aspecto aterrador debido a sus rasgos-Ten cuidado, mucho cuidado.
-Cuando llegue el día, alguno de nosotros le acogerá en su casa-Masculló Magno de forma desinteresada-El primero fue Petrel, que vino a casa de Giovanni, luego fue Helio, que huyó a casa de Petrel, y por último fue Aquiles, que durmió en el sótano de Helio.
-¿Y tú no le acompañaste?-Ghechis se permitió sonreír de forma burlona.
-Para desgracia de Aquiles, yo si sé...cómo decirlo...tratar a mi mujer-El antiguo líder del Equipo Magma sonrió-Y cómo Rose y él son iguales de carácter, chocan cada dos por tres. No puedes combatir agua con agua.
Por detrás, Aquiles le hacía burla y eso provocó un risa general. Petrel apagó el cigarrillo y habló, poniendo dos dedos y enseñándoselos a Ghechis.
-El segundo consejo es la comprensión-Aquello le descolocó, básicamente porque no sabía si tomar eso cómo una consejo-Tienes que comprenderla bien y para ello usa todo lo que tengas, guárdate en la cabecita los gestos que haga en diferentes situaciones y así podrás reaccionar antes que ella. Eso evitará muchos malos tragos.
-Añádele que no se ponga en modo egocentrista-Dijo Magno cruzándose de brazos y asintiendo-Sus modos para bajar los humos son demoledores.
-¿Os han dado con una maza?-Ghechis sintió algo de miedo al oír eso último.
-A nosotros no, pero sabiendo cómo es Ymir...No me extrañaría que Helio haya sufrido algún...esto...accidente-Comentó en su oído Petrel de forma confidente sin que el aludido se enterase.
Ghechis miró a Helio, con una mano puesta en la boca, de forma desinteresada, buscando alguna marca o señal en él. Quizás un movimiento raro en uno de sus brazos, un brazo roto mal soldado podría ser el culpable...o quizás cojeaba...¿Le habría partido una pierna?
-Tercer punto...¡Política!-Exclamó Aquiles subiendo los brazos.
Ya tenía sus sospechas de que eran unos soberanos y absolutos imbéciles, pero aquello le hizo reaccionar de forma externa.
-¡No voy a hablar de esa pu...!-Comenzó agarrándole de la pechera al ex-líder del Equipo Aqua, que tenía una interrogación gigante en el rostro.
-Tranquilízate, estúpido, es solo una palabra en clave. ¿O es que has estado expuesto demasiado tiempo a la radiación de las máquinas que te ha matado las neuronas? No dejaré que mi hijo escuche las barbaridades que piensan decir.
Giovanni se pronunció por primera vez en todo el rato. El niño en su regazo tenía los ojos cerrados y unos grandes cascos le insonorizaban de cualquier sonido exterior. Parecía dormido, aunque Ghechis se dijo que era imposible que estuviese en aquel estado por el volumen de la música. Incluso él distinguía algunas palabras de la canción que escuchaba el niño.
-Ahora que el pequeño Khal no nos escucha, hablemos del tema-Aquiles se deshizo del ferreo agarre de Ghechis y dijo aquello en voz baja-El sexo.
Los siguientes quince minutos, Ghechis los pasó escuchando barbaridades cada vez más fuertes. Sobre todo de Petrel y Aquiles...¿Por qué ellos dos eran los peores? Aunque Helio tuvo su momento, en el que se puso completamente rojo mientras relataba algo que realmente puso colorados a todos menos a Giovanni. Magno le quitó hierro al asunto preguntando:
-Y bueno, Giovanni, tu podrías decir algo sobre Momo, ella parece bu...
-Cien, después ciento cinco-Dijo sin inmutarse, fulminándole con la mirada-Mis hijos no salieron de la nada, Magno. Y no diré nada más al respecto básicamente porque quiero zanjar este tema, porque Momo supera con creces todas esas cosas que habéis dicho...
Carraspeó un poco, acomodando a Khal mejor ya que se había dormido. Perfecto, ahora no podré mirarlas a la cara maldijo Ghechis mientras se serenaba. Según lo que había oído, la que menor busto tenía era Rose pero lo compensaba con su forma fogosa de ser, Danna no era muy experta en el tema pero tenía paciencia y pasión, Ymir...Helio la había definido cómo una especie de Doppelgänger encerrado en un cuerpo. Y la única que era aún un misterio, era Momo, de la que solo sabían que era la que mayor busto tenía. Helena siempre era dulce y divertida en sus momentos, y eso le bastaba por el momento.
-...y porque lo último que voy a decir en esta reunión, será más bien una advertencia-Suspiró, acomodando el pelo de su hijo de forma distraída-Nunca, jamás, podrás ignorar sus lágrimas. Si la ves llorar en algún momento, caerás cómo un niño indefenso y no sabrás que hacer. Eso te romperá totalmente de forma psicológica.
De repente, todos se sumieron en una especie de nostalgia. Vio cómo Petrel suspiraba y con tono algo triste comentó:
-El jefe tiene razón...Vi a Danna llorar una única vez, hace mucho tiempo, cuando apenas la consideraba cómo una molesta niña que interfería en nuestros planes cada vez que podía-Apoyó el rostro en su mano e hizo un par de dibujos con el índice en la mesa-Estaba de agente encubierto y me dirigía a la Torre de Radio de Ciudad Trigal, dónde íbamos a dar el golpe. La encontré en mitad de la hierba, viendo a su Drifblim...La pobre criatura no había aguantado contra su contrincante.
-Lo nuestro fue mucho peor...¿Verdad Magno?-Aquiles puso una mano en el hombro de su compañero-Nos gritó a ambos por ser unos imbéciles toca pelotas que lo único que querían era destruir todo. Esa fue la primera vez que habló, creo, y sus lágrimas eran de rabia. Realmente sentí que me moría.
-Te echaste a llorar como una niñita indefensa-Agregó Magno imitándole-Pero tienes razón, ese día fue horrible.
-Mis comandantes la golpearon...Yo no estaba en mis cabales, tenía en frente un maldito legendario que destruiría todo en cualquier momento...-Helio se llevo ambas manos al rostro-Y a pesar de estar magullada, de estar debilitada y llorando...Ella vino hasta mi y me detuvo. Después de eso, no quise separarme de ella...No quería que la volvieran a hacer daño y menos volver a verla sufrir por mi culpa.
-Eres un maldito rarito, tío-Comentó Petrel sonriendo burlón-Pero creo que es comprensible.
-Su Blastoise murió por nuestra culpa, por intentar llevar a cabo nuestros planes-Giovanni puso el puño encima de la mesa-Lo tenía desde que empezó su viaje y yo vi cómo creció desde un Wartortle recién evolucionado a un potente Blastoise. Cuando vino al gimnasio a enfrentarse a mi, superó a todos los entrenadores y se plantó frente a mi, dándome una tremenda bofetada mientras lloraba. Después me ganó con su Alakazam...Tras eso, lo único que hice fue retirarme y dejar el mando a un niñato de Pueblo Paleta...
-Mami.
Todos miraron a Khal cuando dijo aquello. Dos segundos después, por la puerta de la cocina aparecieron todas las mujeres de las que habían hablado durante horas. Momo se sentó junto a Giovanni, llevando a una pequeña bebé de profundos ojos azules en brazos, Ellie, a la que vigilaba muy de cerca un precioso Flareon. Ymir empujó un poco a su hijo, Oliver, en dirección a Khal para que jugase con él ya que eran de la misma edad, un Houndoom le seguía muy de cerca. Rose se tiró encima de la espalda de Aquiles, echándole lo suficientemente para delante cómo para llegar a Magno y besarle en los labios. Y Petrel tomó de la cintura a Danna con delicadeza, pues se podía vislumbrar su pequeño vientre abultado, para sentarla en su regazo.
Helena se sentó a su lado, sonriendo y dándole un beso en la mejilla. Al mirarse a los ojos, pudo ver lo que ella quería decirle.
¿Te encuentras mejor? Su sonrisa pasó de preocupada a curiosa ¿Te lo estás pasando bien?
Ghechis hizo un patrón ilegible con el pulgar en el dorso de la mano de Helena y observó a sus compañeros unos momentos más.
A Giovanni cogiendo en brazos a su pequeña y curiosa Ellie, mientras Momo se levantaba de nuevo para traer la cena.
A Petrel sonriendo con gusto gracias a que Danna le rascaba entre risas su ridícula perilla.
A Helio preocupado por Oliver y Khal, que parecían estar a punto de tener una batalla Pokemon gracias a una Mightyena que parecía ser de Momo y el Houndoom que era de Ymir, la cual intentaba tranquilizar a su marido.
A Magno y Aquiles, el primero abrazando a Rose por el estómago para evitar que matase a Aquiles por algún comentario obsceno.
Por alguna extraña razón, se dijo a sí mismo que no eran tan fracasados e imbéciles cómo había pensado en un principio. Simplemente cada uno tenía su historia y su debilidad.
-Sí, no está tan mal como pensé-Murmuró cerca de su oído, soltando una escueta risita.
Y cuando volvió la vista hacia la puerta de la cocina, no pudo evitar mirar de frente a Momo...En concreto a una parte de su anatomía.
Abrió sorprendido los ojos y Giovanni se dio cuenta de la reacción de su compañero, sonriendo socarrón. Helena también se dio cuenta de ello.
Ghechis había dicho que nunca había hecho enfadar a su compañera, pero cuando llegase a casa...una verdadera y furiosa Kangaskhan le esperaba de brazos cruzados en el interior de Helena.
Seismitoad salió del gran estanque, chorreando agua, y se acercó a ellos con pachorra hasta llegar a Ghechis y darle un par de palmadas amistosas para que se animase.
A unos metros de ellos un Bisharp se afilaba las cuchillas contra un pilar de piedra. Cofagrigus dormitaba en modo ataúd dentro de la casa. Ghechis suspiró cansado, recordando que Bouffalant y Eelektross ya no estaban con ellos.
Volvió a preguntarse porqué había aceptado ir a aquella reunión de Navidad. Hacía frío, aunque aquello le gustaba, y no le apetecía nada. No se sentía anémicamente bien.
-Quiero dormir-Gruñó tapándose el rostro con ambas manos-Quiero meterme en la cama, que Helena me deje acurrucarme en ella y también quiero...
Pero el aleteó de un Pokemon le interrumpió. Alzó la vista y pudo observar como un enorme Swanna aterrizaba en el jardín. De él, bajo la mujer que Ghechis más deseaba tener en esos momentos entre sus brazos.
Helena le miró, con aquellos ojos azules que le habían encandilado desde un principio, y le sonrió de forma socarrona, feliz. Tenía las mejillas sonrojadas por el frío y estornudó un poco, tapándose la boca con la bufanda.
-¡Por fin has vuelto!-Murmuró levantándose a toda prisa.
Ghechis se quitó la gran capa azul y amarilla llena de formas de ojos, quedándose en camiseta de manga larga negra y pantalones largos negros, y se la echó a Helena por los hombros arropándola. La estrechó en sus brazos con fuerza, alzándola, y ella le acarició con dulzura el pelo.
-No quiero ir a esa...fiesta-Masculló contra su oído, sintiendo como Helena le rodeaba la cintura con las piernas para no caer-Quedémonos en casa...por favor.
La chica le miró a los ojos, chocando el azul con el rojo, y junto sus frentes para luego rozar su nariz contra la de Ghechis en un acto cariñoso. En su mirada pudo ver la respuesta a su súplica.
Tenemos que ir, lo prometí.
Los brazos de Helena le rodearon el cuello y sus labios se posaron de forma breve sobre los suyos. En su mirada había un brillo entre divertido y travieso cuando volvió a mirarle. Para Ghechis eso significaba una cosa, le recompensaría en algún momento.
Helena volvió a bajar al suelo y tomó de la mano a Ghechis, entrando ambos en la casa. Era gracioso ver a la entrenadora arrastrar por el suelo la enorme capa que le quedaba más enorme aún. Cuando llegaron al cuarto que compartían, Helena le tendió la capa seguida de toda su ropa. Con los ojos abiertos como platos, Ghechis vio cómo la mujer se recargaba en el marco de la puerta, se deshacía la coleta y giraba el rostro, diciéndole un claro Ven con la mirada.
Y bueno, hay gente que se rige por el famoso Si me dices ven, lo dejo todo. Ghechis, en cuanto a Helena se trataba, también era de esos...Aunque exactamente ella no se lo decía.
-¡Atrápalos a Todos!-
Las botellas que había en las bolsas que llevaba, tintineaban al entrechocar. Ghechis iba metido en sus pensamientos, con su mano y la de Helena metidas en el bolsillo izquierdo. Podía ver al Umbreon de la chica caminar entre ellos de forma silenciosa. Hacía frío y maldicía a la chica que iba a su lado por no permitirle llevar su enorme capa, que le proporcionaba más calor que la gabardina y la bufanda que llevaba. Aquel navideño día, Ciudad Verde estaba llena de luces.
Miró de reojo a su compañera y se preguntó en que pensaba. Desde que la había conocido, no había pronunciado palabra alguna despierta, aunque a veces por la noche la había escuchado gimotear el nombre de su desaparecido hijo, N, en mitad de una pesadilla con los ojos llenos de lágrimas. En esos momentos, la acogía entre sus brazos y la estrechaba, pensando en que nunca escucharía nada más que eso de ella. Helena era misteriosa, pero se hacía entender con miradas, gestos y con el contacto físico.
Estaba tan perdido en sus pensamientos, que no se dio cuenta de que ya habían llegado a su destino. Helena tocó a la puerta con los nudillos y esta se abrió. Ghechis se quedó perplejo cuando no vio a nadie, pero escuchó un suave gruñido provenir del Umbreon de Helena y vio quién había abierto la puerta. Una Espeon lo había hecho, seguramente con sus poderes psíquicos. La curiosa pareja de Pokemon se adentraron en la casa y ellos no fueron menos.
El calor de la casa les envolvió rápidamente y se quitaron los abrigos, dejándolos en la entrada al igual que los zapatos. Con algo de alegría, Helena lo guiaba por el pasillo hasta llegar a un salón.
Un salón abarrotado de gente, para su gusto. Allí estaban Giovanni con un niño en el regazo, Magno, Aquiles, Petrel y Helio.
-¡Ghechis! ¡Helena!-Aquiles se levantó de su lugar y les fue a saludar-¿Cómo estáis?
-Bien, gracias por preguntar-Respondió con simpleza Ghechis, mientras que Helena sonreía uniendo las manos por detrás de su espalda.
-Helena, las demás están en la cocina-Dijo Petrel componiendo una sonrisa divertida mientras se llevaba un cigarrillo a los labios-Estoy seguro de que Danna estará feliz de verte.
Helena hizo un breve movimiento con la mano de despedida hacia todos los hombres y se fue a la cocina. Cuando la chica desapareció tras la puerta de aquella estancia, sintió cómo Aquiles le obligaba a sentarse entre él y Pretel.
-Bien, por fin estamos todos-Exclamó orgulloso-Ahora, ha llegado el momento de iniciar a nuestro nuevo integrante en el grupo.
-No me jodas Aquiles...-Gruñó Magno poniéndose la mano en los ojos.
-Cierra el pico-Le espetó de forma alegre Pretel-Ghechis, escúchanos bien, estos consejos te sirvirán de aquí en adelante.
Ghechis estaba confundido, ¿de qué hablaban? No se estaba enterando de nada. Helio pareció descifrar su rostro de total y absoluta confusión, porque aclaró con voz apática:
-Bienvenido al grupo de líderes malvados derrocados...
-...por unas poderosas niñas silenciosas-Acabó Magno con el mismo tono, pero en el que se podía denotar un matiz aburrido, dándole un trago a su vaso.
-Ya veo....-Ghechis se quedó impresionado un poco...Nada más por la mierda de nombre y porque era demasiado largo-Y según vosotros, ¿qué consejos son esos?
-El primero y más importante...No la hagas enfadar-Comentó Aquiles cruzándose de brazos-Son cómo un Rayquaza con un Hiperrayo a máxima potencia.
-Eso solo es aplicable a Rose, Aquiles-Agregó Magno mirando a su compañero-No sabemos cómo son las demás...
-Una Tyranitar hembra es apenas un bebé Larvitar en comparación con Danna-Dijo Petrel con una mirada sombría, palideciendo de golpe-Esa mujer tiene unos puños de acero puro.
-Los Gengar salvajes son apenas niños traviesos al lado de Ymir-A Helio le recorrió un escalofrío al decir eso-Más que furia, lo que tiene es un humor bastante cruel.
Ghechis miró a Giovanni, esperando que él dijese también algo, pero éste parecía entretenido viendo algo que el niño que tenía en su regazo le enseñaba. Era terriblemente parecido a él y sus ojos castaños eran grandes y algo nostálgicos. Su cabello del mismo color estaba algo despeinado. Levantó la vista unos instantes efímeros, mientras que en su cabeza se decía que aquello no era comparable a la furia que invadía a su mujer de vez en cuando, para él parecía que el mismísimo Mewtwo había poseído a Momo.
-¿Y cómo es Helena?-Preguntó Petrel curioso-Tiene pinta de tener genio.
Abrió los ojos algo sorprendido, mientras pensaba en que contestar. Llevaban ya juntos un año, quizás un poco más, y habían pasado muchas cosas. La única vez que la había visto enfadada, también la había visto llorando, y ese fue el día que sus planes se fueron al traste, junto a la ida de N.
-No sé cómo describirla-Respondió con sinceridad-Solo la he visto una vez y no era por mi culpa.
-Vaya, eso sí que es una sorpresa-Se carcajeó Aquiles, palmeándole la espalda y recordándole ligeramente a su Seismitoad-Esperemos entonces que ese momento llegue dentro de mucho.
-A lo mejor es como todas a la vez-Un aura sombría cubrió a Helio, dándole un aspecto aterrador debido a sus rasgos-Ten cuidado, mucho cuidado.
-Cuando llegue el día, alguno de nosotros le acogerá en su casa-Masculló Magno de forma desinteresada-El primero fue Petrel, que vino a casa de Giovanni, luego fue Helio, que huyó a casa de Petrel, y por último fue Aquiles, que durmió en el sótano de Helio.
-¿Y tú no le acompañaste?-Ghechis se permitió sonreír de forma burlona.
-Para desgracia de Aquiles, yo si sé...cómo decirlo...tratar a mi mujer-El antiguo líder del Equipo Magma sonrió-Y cómo Rose y él son iguales de carácter, chocan cada dos por tres. No puedes combatir agua con agua.
Por detrás, Aquiles le hacía burla y eso provocó un risa general. Petrel apagó el cigarrillo y habló, poniendo dos dedos y enseñándoselos a Ghechis.
-El segundo consejo es la comprensión-Aquello le descolocó, básicamente porque no sabía si tomar eso cómo una consejo-Tienes que comprenderla bien y para ello usa todo lo que tengas, guárdate en la cabecita los gestos que haga en diferentes situaciones y así podrás reaccionar antes que ella. Eso evitará muchos malos tragos.
-Añádele que no se ponga en modo egocentrista-Dijo Magno cruzándose de brazos y asintiendo-Sus modos para bajar los humos son demoledores.
-¿Os han dado con una maza?-Ghechis sintió algo de miedo al oír eso último.
-A nosotros no, pero sabiendo cómo es Ymir...No me extrañaría que Helio haya sufrido algún...esto...accidente-Comentó en su oído Petrel de forma confidente sin que el aludido se enterase.
Ghechis miró a Helio, con una mano puesta en la boca, de forma desinteresada, buscando alguna marca o señal en él. Quizás un movimiento raro en uno de sus brazos, un brazo roto mal soldado podría ser el culpable...o quizás cojeaba...¿Le habría partido una pierna?
-Tercer punto...¡Política!-Exclamó Aquiles subiendo los brazos.
Ya tenía sus sospechas de que eran unos soberanos y absolutos imbéciles, pero aquello le hizo reaccionar de forma externa.
-¡No voy a hablar de esa pu...!-Comenzó agarrándole de la pechera al ex-líder del Equipo Aqua, que tenía una interrogación gigante en el rostro.
-Tranquilízate, estúpido, es solo una palabra en clave. ¿O es que has estado expuesto demasiado tiempo a la radiación de las máquinas que te ha matado las neuronas? No dejaré que mi hijo escuche las barbaridades que piensan decir.
Giovanni se pronunció por primera vez en todo el rato. El niño en su regazo tenía los ojos cerrados y unos grandes cascos le insonorizaban de cualquier sonido exterior. Parecía dormido, aunque Ghechis se dijo que era imposible que estuviese en aquel estado por el volumen de la música. Incluso él distinguía algunas palabras de la canción que escuchaba el niño.
-Ahora que el pequeño Khal no nos escucha, hablemos del tema-Aquiles se deshizo del ferreo agarre de Ghechis y dijo aquello en voz baja-El sexo.
Los siguientes quince minutos, Ghechis los pasó escuchando barbaridades cada vez más fuertes. Sobre todo de Petrel y Aquiles...¿Por qué ellos dos eran los peores? Aunque Helio tuvo su momento, en el que se puso completamente rojo mientras relataba algo que realmente puso colorados a todos menos a Giovanni. Magno le quitó hierro al asunto preguntando:
-Y bueno, Giovanni, tu podrías decir algo sobre Momo, ella parece bu...
-Cien, después ciento cinco-Dijo sin inmutarse, fulminándole con la mirada-Mis hijos no salieron de la nada, Magno. Y no diré nada más al respecto básicamente porque quiero zanjar este tema, porque Momo supera con creces todas esas cosas que habéis dicho...
Carraspeó un poco, acomodando a Khal mejor ya que se había dormido. Perfecto, ahora no podré mirarlas a la cara maldijo Ghechis mientras se serenaba. Según lo que había oído, la que menor busto tenía era Rose pero lo compensaba con su forma fogosa de ser, Danna no era muy experta en el tema pero tenía paciencia y pasión, Ymir...Helio la había definido cómo una especie de Doppelgänger encerrado en un cuerpo. Y la única que era aún un misterio, era Momo, de la que solo sabían que era la que mayor busto tenía. Helena siempre era dulce y divertida en sus momentos, y eso le bastaba por el momento.
-...y porque lo último que voy a decir en esta reunión, será más bien una advertencia-Suspiró, acomodando el pelo de su hijo de forma distraída-Nunca, jamás, podrás ignorar sus lágrimas. Si la ves llorar en algún momento, caerás cómo un niño indefenso y no sabrás que hacer. Eso te romperá totalmente de forma psicológica.
De repente, todos se sumieron en una especie de nostalgia. Vio cómo Petrel suspiraba y con tono algo triste comentó:
-El jefe tiene razón...Vi a Danna llorar una única vez, hace mucho tiempo, cuando apenas la consideraba cómo una molesta niña que interfería en nuestros planes cada vez que podía-Apoyó el rostro en su mano e hizo un par de dibujos con el índice en la mesa-Estaba de agente encubierto y me dirigía a la Torre de Radio de Ciudad Trigal, dónde íbamos a dar el golpe. La encontré en mitad de la hierba, viendo a su Drifblim...La pobre criatura no había aguantado contra su contrincante.
-Lo nuestro fue mucho peor...¿Verdad Magno?-Aquiles puso una mano en el hombro de su compañero-Nos gritó a ambos por ser unos imbéciles toca pelotas que lo único que querían era destruir todo. Esa fue la primera vez que habló, creo, y sus lágrimas eran de rabia. Realmente sentí que me moría.
-Te echaste a llorar como una niñita indefensa-Agregó Magno imitándole-Pero tienes razón, ese día fue horrible.
-Mis comandantes la golpearon...Yo no estaba en mis cabales, tenía en frente un maldito legendario que destruiría todo en cualquier momento...-Helio se llevo ambas manos al rostro-Y a pesar de estar magullada, de estar debilitada y llorando...Ella vino hasta mi y me detuvo. Después de eso, no quise separarme de ella...No quería que la volvieran a hacer daño y menos volver a verla sufrir por mi culpa.
-Eres un maldito rarito, tío-Comentó Petrel sonriendo burlón-Pero creo que es comprensible.
-Su Blastoise murió por nuestra culpa, por intentar llevar a cabo nuestros planes-Giovanni puso el puño encima de la mesa-Lo tenía desde que empezó su viaje y yo vi cómo creció desde un Wartortle recién evolucionado a un potente Blastoise. Cuando vino al gimnasio a enfrentarse a mi, superó a todos los entrenadores y se plantó frente a mi, dándome una tremenda bofetada mientras lloraba. Después me ganó con su Alakazam...Tras eso, lo único que hice fue retirarme y dejar el mando a un niñato de Pueblo Paleta...
-Mami.
Todos miraron a Khal cuando dijo aquello. Dos segundos después, por la puerta de la cocina aparecieron todas las mujeres de las que habían hablado durante horas. Momo se sentó junto a Giovanni, llevando a una pequeña bebé de profundos ojos azules en brazos, Ellie, a la que vigilaba muy de cerca un precioso Flareon. Ymir empujó un poco a su hijo, Oliver, en dirección a Khal para que jugase con él ya que eran de la misma edad, un Houndoom le seguía muy de cerca. Rose se tiró encima de la espalda de Aquiles, echándole lo suficientemente para delante cómo para llegar a Magno y besarle en los labios. Y Petrel tomó de la cintura a Danna con delicadeza, pues se podía vislumbrar su pequeño vientre abultado, para sentarla en su regazo.
Helena se sentó a su lado, sonriendo y dándole un beso en la mejilla. Al mirarse a los ojos, pudo ver lo que ella quería decirle.
¿Te encuentras mejor? Su sonrisa pasó de preocupada a curiosa ¿Te lo estás pasando bien?
Ghechis hizo un patrón ilegible con el pulgar en el dorso de la mano de Helena y observó a sus compañeros unos momentos más.
A Giovanni cogiendo en brazos a su pequeña y curiosa Ellie, mientras Momo se levantaba de nuevo para traer la cena.
A Petrel sonriendo con gusto gracias a que Danna le rascaba entre risas su ridícula perilla.
A Helio preocupado por Oliver y Khal, que parecían estar a punto de tener una batalla Pokemon gracias a una Mightyena que parecía ser de Momo y el Houndoom que era de Ymir, la cual intentaba tranquilizar a su marido.
A Magno y Aquiles, el primero abrazando a Rose por el estómago para evitar que matase a Aquiles por algún comentario obsceno.
Por alguna extraña razón, se dijo a sí mismo que no eran tan fracasados e imbéciles cómo había pensado en un principio. Simplemente cada uno tenía su historia y su debilidad.
-Sí, no está tan mal como pensé-Murmuró cerca de su oído, soltando una escueta risita.
Y cuando volvió la vista hacia la puerta de la cocina, no pudo evitar mirar de frente a Momo...En concreto a una parte de su anatomía.
Abrió sorprendido los ojos y Giovanni se dio cuenta de la reacción de su compañero, sonriendo socarrón. Helena también se dio cuenta de ello.
Ghechis había dicho que nunca había hecho enfadar a su compañera, pero cuando llegase a casa...una verdadera y furiosa Kangaskhan le esperaba de brazos cruzados en el interior de Helena.
Out of all the constellations I take the one that you look like
And gently place it in the sky.
And gently place it in the sky.
Together beyond the death


