Pokemon: "En Busca Del Maestro"
Hola a todos, soy nuevo por aqui. Esta vez voy a publicar el primer fic q escribi. Le he corregido errores y modificado un poco la historia. Puede que paresca un poco largo los capitulos o poco original, pero les aseguro q si le dan una oportunidad no los va a defraudar. Bueno grasias a todos y comenten
Era una calurosa tarde de Diciembre, cuando un famoso científico pokemon de nombre Oak, terminaba con un duro y largo día de trabajo. El profesor Oak era un hombre de unos cincuenta años, de tez pálida, ojos cafés y cabello corto y canoso. Era muy respetado en lo que se trataba de pokemon, y nadie dudaba sobre su brillante cerebro.
Aquel día, el profesor se la había pasado estudiando e investigando sobre nuevas especies de ataques pokemon descubiertos en una alejada región. Había muchas cosas que él todavia no comprendía, pero era algo fascinante.
Mientras el sol se ocultaba tras las alejadas colinas de Pueblo Paleta, Oak repasaba una hoja. Fue entonces, cuando sucedió...
La puerta-ventana que daba al balcón estaba abierta, y las cortinas de un amarillo pálido ondeaban levemente. Entonces, de un momento a otro, una poderosa ráfaga de viento voló las anotaciones del científico de su escritorio. Oak giró la cabeza hacia el balcón y vio una extraña silueta escondida en la sombra, justo dentro de su habitación.
- ¿Quién eres?
No hubo respuesta. El profesor comenzó a sudar muy nervioso, y sus manos a temblabar. El hombre se llevó los puños a los ojos, y por debajo de sus cuadrados anteojos, se refregó. Volvió a observar. Eso, fuera lo que fuese, seguía ahí. Oak repitió la pregunta. Finalmente aquel ser dió un paso a delante, pero siguió oculto.
Esta vez el profesor lo identificó. Tenía el cuerpo de un humano muy robusto y fuerte, con unos grandes músculos. Pero tenía dos grandes alas y su cabeza en lugar de ser ovalada era alargada, emplumada y con pico. Seguramente aquel no era un ser humano, y por alguna razón no quería ser visto.
Finalmente aquel extraño ser habló, y lo hizo con una voz mística, aguda y con esperanza.
- "El fin del mundo se aproxima... Las bestias del agua y la tierra despertarán, y todo será caos y sufrimiento, y no habrá nada que los detenga. El mundo será destruido y los humanos y pokemon se irán con él. Pero hay una esperanza... El Elegido será el único que lleve la sangre y las agallas que podrán detener la catástrofe. Pero dudará, y si pierde el valor, ya no habrá nada que los salve. El Elegido será un simple novato y montando de su Charizard luchará por defender el mundo..."
Tras esas palabras Oak quedó más confundido que antes. ¿Acaso aquello era un sueño?. No podía ser verdad. Una extraña figura hablandole de la destrucción del mundo, del Elegido y de la paz mundial. El profesor no podía creer aquello, pero sin embargo se veía tan real...
- ¿Por qué me dices esto a mi? - preguntó el hombre sudando de los nervios. El extraño ser volvió hablar con aquella mística voz.
- Tu serás su mentor. Tu le enseñarás los valores, el respeto y amar a los pokemon
- Pero... ¿Por qué yo?
- Su padre no lo podrá cuidar. El niño sufrirá grandes pérdidas y desiluciones, y depende de tus enseñanza y de sus valores el futuro del planeta...
- ¿Cómo lo encontraré entre tantos niños del mundo?
- "El Elegido llegará al mundo al finalizar este año, en Pueblo Paleta"
Oak se quedó en silencio, mirandose la punta de los zapatos y pensando en silencio. Sobre él caía una gran responsabilidad, y más todavía sobre ese pequeño niño que aún no nacía. Pero no estaba seguro que aquello fuera verdad aún.
¡Zum!
Otra fugaz ráfaga de viento le alteró el cabello y dejó las cortinas del balcón flameando. Oak levantó la cabeza. El profeta ya no estaba allí, se había ido. El hombre se acercó corriendo al balcón y observó como una luz blanca atravesaba volando el ahora estrellado cielo.
Fue entonces, cuando Samuel Oak recordó que su mejor amigo estaba esperando un hijo para los ultimos días del año. No lo pensó dos veces y salió corriendo a toda velocidad hacia la casa de su amigo...
Introducción
Era una calurosa tarde de Diciembre, cuando un famoso científico pokemon de nombre Oak, terminaba con un duro y largo día de trabajo. El profesor Oak era un hombre de unos cincuenta años, de tez pálida, ojos cafés y cabello corto y canoso. Era muy respetado en lo que se trataba de pokemon, y nadie dudaba sobre su brillante cerebro.
Aquel día, el profesor se la había pasado estudiando e investigando sobre nuevas especies de ataques pokemon descubiertos en una alejada región. Había muchas cosas que él todavia no comprendía, pero era algo fascinante.
Mientras el sol se ocultaba tras las alejadas colinas de Pueblo Paleta, Oak repasaba una hoja. Fue entonces, cuando sucedió...
La puerta-ventana que daba al balcón estaba abierta, y las cortinas de un amarillo pálido ondeaban levemente. Entonces, de un momento a otro, una poderosa ráfaga de viento voló las anotaciones del científico de su escritorio. Oak giró la cabeza hacia el balcón y vio una extraña silueta escondida en la sombra, justo dentro de su habitación.
- ¿Quién eres?
No hubo respuesta. El profesor comenzó a sudar muy nervioso, y sus manos a temblabar. El hombre se llevó los puños a los ojos, y por debajo de sus cuadrados anteojos, se refregó. Volvió a observar. Eso, fuera lo que fuese, seguía ahí. Oak repitió la pregunta. Finalmente aquel ser dió un paso a delante, pero siguió oculto.
Esta vez el profesor lo identificó. Tenía el cuerpo de un humano muy robusto y fuerte, con unos grandes músculos. Pero tenía dos grandes alas y su cabeza en lugar de ser ovalada era alargada, emplumada y con pico. Seguramente aquel no era un ser humano, y por alguna razón no quería ser visto.
Finalmente aquel extraño ser habló, y lo hizo con una voz mística, aguda y con esperanza.
- "El fin del mundo se aproxima... Las bestias del agua y la tierra despertarán, y todo será caos y sufrimiento, y no habrá nada que los detenga. El mundo será destruido y los humanos y pokemon se irán con él. Pero hay una esperanza... El Elegido será el único que lleve la sangre y las agallas que podrán detener la catástrofe. Pero dudará, y si pierde el valor, ya no habrá nada que los salve. El Elegido será un simple novato y montando de su Charizard luchará por defender el mundo..."
Tras esas palabras Oak quedó más confundido que antes. ¿Acaso aquello era un sueño?. No podía ser verdad. Una extraña figura hablandole de la destrucción del mundo, del Elegido y de la paz mundial. El profesor no podía creer aquello, pero sin embargo se veía tan real...
- ¿Por qué me dices esto a mi? - preguntó el hombre sudando de los nervios. El extraño ser volvió hablar con aquella mística voz.
- Tu serás su mentor. Tu le enseñarás los valores, el respeto y amar a los pokemon
- Pero... ¿Por qué yo?
- Su padre no lo podrá cuidar. El niño sufrirá grandes pérdidas y desiluciones, y depende de tus enseñanza y de sus valores el futuro del planeta...
- ¿Cómo lo encontraré entre tantos niños del mundo?
- "El Elegido llegará al mundo al finalizar este año, en Pueblo Paleta"
Oak se quedó en silencio, mirandose la punta de los zapatos y pensando en silencio. Sobre él caía una gran responsabilidad, y más todavía sobre ese pequeño niño que aún no nacía. Pero no estaba seguro que aquello fuera verdad aún.
¡Zum!
Otra fugaz ráfaga de viento le alteró el cabello y dejó las cortinas del balcón flameando. Oak levantó la cabeza. El profeta ya no estaba allí, se había ido. El hombre se acercó corriendo al balcón y observó como una luz blanca atravesaba volando el ahora estrellado cielo.
Fue entonces, cuando Samuel Oak recordó que su mejor amigo estaba esperando un hijo para los ultimos días del año. No lo pensó dos veces y salió corriendo a toda velocidad hacia la casa de su amigo...











