FRANK
Aquellas heladas tierras sin duda se trataban del continente de Rasganorte, el techo del mundo de Azeroth. Único lugar del mundo en el que se puede apreciar un "sol eterno" debido a que el sol puede atravesar largos periodos de tiempo sin ocultarse. "Igual que en casa" pensaron algunos de los extranjeros que caminaban sobre la nieve. Sus cuerpos de apoco iban sucumbiendo ante el cansancio acumulado, sus mentes cada vez mas débiles rogaban por un poco de sueño, pero aquel sol sobre el horizonte y la apestosa muerte tras ellos les decía que no.
Spoiler
Ademas de luchar contra zombis y esqueletos armados debían hacerle frente a un enemigo mucho mas letal. El frío empeoraba las cosas, haciendo cada paso una tortura. Miles de agujas penetrando en la piel lentamente que entumecían primero los dedos, y luego los pies y las manos.
A Frank se le pegaba la escarcha a su barba casi treintañiera y de varias semanas sin conocer la cuchilla. Él era el mayor de todos, tanto del grupo original como de estos últimos supervivientes. El cansancio y la nieve lo obligaban a verse con varias décadas de mas encima, gracias a su mente ágil correspondiente a su edad la gente a su alrededor evitó pensar que se encontraba en sus últimos dias. Cada tanto mientras caminaba alzaba la vista hacia donde planeaba el sol casi tocando el horizonte pero sin ocultarse. Al mirar el cielo casi naranja se preguntaba la razón por la cual no anochecía verdaderamente. "Estaremos muy al norte, supongo" se calmaba a si mismo. Pero... ¿Al norte de "que" exactamente?
-Maldición! ...hace dias que no duermo. A caso no hay ningún lugar que nos dé algo de sombra!? - Se quejaba Fraze para terminar soltando un largo bostezo.
A Frank le molestaba mucho la actitud de boca-suelta que su compañero tenia pero no podía negar que tenia razón. Nadie había dormido bien desde que llegaron y concretamente hace dias que ninguno se había detenido para descansar como uno debería.
-Continuemos un poco mas, hay que asegurarnos de que esas cosas no nos sigan. - Respondió Frank mirando hacia atras para asegurarse. Fraze iba en la delantera y Arya que cargaba a Sunny se encontraba entre el medio de ambos.
Arya oculta en su capucha luchaba por no trastabillar y así evitar ponerse en evidencia por su cansancio, llevaba a Sunny en sus hombros después de todo. Aun así Frank notó que algo le sucedía a Arya, mas por que en las ultimas horas estaba un tanto distante.
- Arya, deja que lo cargue por un tiempo.
- Eh? - Ella se giró confusa por la llamada de atención inesperada. Ya no podia evitar mostrarse friolenta y sumamente cansada. Unas oscuras bolsas flotaban bajo sus ojos y el poco cabello que sobresalía de la capucha de cuero estaba manchado de la escarcha que continuamente lo habia estado dañando. Frank prácticamente la doblaba en edad, por lo que los únicos sentimientos hacia él serian platonicos y así lo pensó siempre. No pudo evitar sentirse avergonzada por verse de tal manera frente a él.
- Te ves horrible...je. - Él bromeó para calmar algo sus nervios. - No te preocupes, puede que pronto te puedas relajar aguas termales o algo parecido. - Agregó. Este era el tipo de comentarios que lo dejaban en evidencia de su condición de inmadurez adolescente. Pese a esto, desde el principio también se caracterizó por mostrarse responsable de lo que sucede a su alrededor, muy a su manera pero responsable al fin. Pero tenia que serlo, después de todo resultaba ser el mayor allí presente. La responsabilidades de un adulto ejercían fuerza sobre él de gran manera.
-Yo... - Arya no sabia que decir, ella siempre fue muy tímida salvo con Ellie y otras pocas chicas con las que se encontró el primer día en aquellos paramos. De ves en cuando hablaba con Sunny por que Ellie le había agarrado cariño con su imagen de niño asustadizo. Arya pensaba que quizás tuviera un natural instinto materno dentro de ella y por eso se preocupó de Sunny y los demás niños del grupo, aquellos que desgraciadamente murieron hace unos instantes. Ella se sentia culpable de alguna manera por la tragedia de manera que no quería despegarse de Sunny, no otra vez. El miedo de quedarse sola la influenciaban bastante siendo ella ademas de bastante timida, introvertida un buen grado.
Frank no esperó a que ella respondiera, le arrancó a Sunny de los hombros y con agilidad lo colocó en los suyos.
- Vamos Sunny, Arya no puede cargarte todo el rato. Yo te cargaré por un tiempo.
- Esta bien, sujétame fuerte... y no tengas miedo de correr por que yo ya he montado a caballos muy rapidos! - Sunny no nunca antes habia hablado con Frank pero le daba igual. Él tenia mas facilidad para hablar con extraños que de alguna manera hicieron algo bueno por él, esa inocencia le permitía considerar a muchas personas como amigos apenas haberlos conocido.
- Jeje, enserio? Quisiera verlo. - Respondió Frank con algo de entusiasmo, de verdad no esperaba una respuesta similar a esa. Luego de intercambiar risas se fijó en Arya que por alguna razón estaba cabizbaja. Se acercó para tratar de ver mejor su rostro.
- Arya?
Ella no respondió.
- Arya, te encuentras bien?
Frank contuvo levemente la respiración. Ella se refregó la manga del abrigo por la cara y luego le soltó una leve sonrisa de lado a Frank.
- Descuida, estoy bien. - Rió un par de veces y continuó. - Creo...eh.. que te..tenias razón. Debo estar cansada.
Esto ultimo relajó a Frank que se había preocupado por ella durante unos segundos. Preocupado mas por obligación que por interes. Rápidamente intercaló su fase de adulto "responsable por todo" a su típica condición de adulto "inmaduro" soltando una risa burlona. - Menos mal, por que aquí ninguno tiene medicinas ni para un resfriado. La broma fue lo suficientemente graciosa como para que Arya sonriera apenas un poco mas, Sunny soltó una carcajada imaginando donde se escondería una farmacia en medio de la nieve.
El ambiente se había relajado un poco desde el ultimo incidente y a pesar de que la muerte seguía rondando por allí. Aquella broma les hizo olvidar por unos segundos que sus vidas corrían peligro.
Justo después de que las risas terminarán, muy adelante hacia donde caminaban se alzó un grito.
- Oigan! Rapido! Vengan a ver esto!
Era la voz de Fraze que por alguna razón estaba muy animado.
Frank y Arya se miraron confusos. Luego él alzo la voz hacia Fraze que se escondía entre la neblina blanca anaranjada, iluminada por el sol que flotaba sobre el horizonte.
- Que te sucede ahora Fraze? Encontraste a Rodolfo!? - Sunny rió debido a la interpretación literal que tuvo por la broma de Frank y no por el verdadero sentido del chiste.
- Nada de eso! Vengan a verlo ustedes mismos!
Frank suspiró molesto y luego se dirigió a Arya.
- Será mejor hacerle caso, quizás si sea interesante.
Arya se quedó sin aire, no sabia que responder exactamente. Su mente estaba en blanco.
- Vamos Arya! Puede que si se trate de Rodolfo.... O Santa en su trineo! - Repuso Sunny emocionado.
Ella volvió a respirar y miró a Sunny sonriendole. - Puede que tengas razón...
- Anda Frank! - Grito Sunny agitándo sus piernas como si estuviera sobre un caballo. - Arre! Hacia aquella dirección.
- Como digas mi jinete!
Dijo Frank mientras relinchaba como un equino. Luego de dar un leve salto, corrió como pudo sobre la espesa nieve hacia donde se encontraba Fraze. Arya en silencio los seguía por detrás.
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DANIEL
El cuerpo de Dan cargaba de peso muerto sobre la espalda de Ark. Su respiración apenas era audible y cada tanto perdía el conocimiento. La cantidad de sangre que había perdido por la mordidas de esos gules lo introdujo en un letargo inimaginable para él. Lo poco que podía pensar era para lamentarse de su actual condición, se lamentaba por haberse transformado literalmente en una carga. Daniel siempre fue orgulloso, decidido y un tanto egoísta. No encontraba problemas en ayudar a los demás pero no realmente apreciaba mover siquiera un dedo si no creyera que le beneficiaba en algo.
Y así es como actuó desde el comienzo, de su llegada a este mundo. Sabia concretamente que sólo en las interminables nieves no podría sobrevivir, por eso escogió permanecer cerca de aquella gente que estaba en la misma condición que él, desamparados en alguna parte.
Sus primeros días fueron extraños, escuchaba atentamente como todos lanzaban preguntas de donde se encontraban o como llegaron a ese lugar y como otros teorizaban sobre que les sucedió realmente. Él tan solo se limitaba a escuchar y observar, solo levantaba la voz para opinar sobre algo o para expresar su posición en alguna votación.
La primera decisión que tomaron el grupo original, cuando eran incluso mas que veinticinco personas, quizás cuarenta. Todos sabían que la comida era esencial al igual que el saber de como racionalizarla, pero habiendo cuarenta cabezas en ese lugar suponía todo un embrollo. SI se pudiera, habrían cuarenta opiniones distintas sobre el tema y lo mas probable es que la relación entre todos se volviera un caos. Hace unas semanas se había dado esa discucion y fue Daniel quien aparentemente había dado la solución mas viable.
- ...y como verán, de esta manera podremos dividirla sin mayores conflictos.
Daniel lucia sereno y tranquilo pese haber dicho algo que incomodo a la mayoria. Se habían reunido los "grandes" del grupo, la mitad no superaba los dieciséis años aunque solo los mayores de doce aproximadamente se atrevían a hablar. Sunny era el mas joven y habian otros ocho o nueve niños con casi su misma edad los cuales se escondian detrás de las piernas de algunas chicas que les brindaron algún tipo de protección maternal.
- Espera un momento. Si limitamos las raciones a nivel de grupos puede que corramos el peligro de que alguno quede sin comida. Acaso pretendes que algunos se queden mirando como los demás comen a gusto? - Había alegado otro joven aparentemente de la misma edad que Daniel. Esta intromisión despertó la duda de varios. Daniel con una sonrisa respondió.
- No creo que sea necesario preocuparnos por eso. De verdad lo creo, solo... mira a tu alrededor. Con cuantas madrigueras de animales pequeños nos hemos topado hasta ahora? Supongo que debe haber suficientes alimañas como para que comamos dos veces al dia.
Daniel levantó el dedo como para llamar mejor la atención.
- A lo que voy es que la idea que plantee es para dividirnos correctamente y de mejor manera la comida. Si almenos nos organizamos en cinco grupo de ocho personas, aquellos que cacemos nos sera mas facil dividir entre los miembros del grupo que entre cuarenta personas. Creanme, así será mas facil controlar y nadie comerá mas que nadie.
Parecía que hablaba por los niños pequeños alli presentes que apenas habian probado bocado gracias a las chicas que les cedían la poca comida que les llegaba a sus manos. Pero el verdadero plan de Daniel era asegurar que en su grupo, y por ende por lo menos a él, no le falte comida alguna y asi no dejarse vencer por el hambre. Daniel en realidad hablaba por si mismo, buscando que con una regla grupal nadie se atreviera a tocar lo que le correspondiera en alimentos. Después de todo él tenia intención de cazar animales. Si quisiera cazaría solo para él pero eso lo obligaría a alejarse del grupo y viajar solo en ese lugar no era una buena idea.
- Si nos empeñamos estoy seguro que no nos faltará nada en cuanto comida. Como ya les dije, por alguna razón este lugar desborda conejos, ratas y serpientes que soportan bien el frió.
- Pero estará bien comer las serpientes? - Quien habia hablado esta vez era Ellie, detras de ella tenia a Sunny y a otro niño mas. Todos la miraron intrigados por lo a que se debía esa pregunta. - Quiero decir, acaso no les parece algo... raro el hecho de que justo acá vivan serpientes?.... No era que por ser de sangre fría requieren vivir en lugares calientes? No tendrán algo... extraño que nos haga mal.
Dan respondió de forma tozuda y un poco abrupta.
- Creo que la palabra extraño esta de mas en esta situación. Yo diría "no les parece extraño que nos encontremos en este lugar desde un principio?". - Se dio cuenta de que sonó bastante ofensivo hacia ella por lo que bajo un poco la mirada y casi en voz baja agregó. - Oye, lo siento... no quise..
Otro joven de unos catorce o trece años interrumpió su disculpa al no oírla.
- A decir verdad, yo comí un par de esas serpientes ayer mismo. Incluso las compartí con algunos.
- Tiene razón, son algo duras pero comestibles a fin. - Agregó una chica que se encontraba a su lado.
Un par de personas mas agregaron el mismo comentario de que no había nada malo en ingerir esas serpientes, o almenos no producían nada "extraño" en sus cuerpos. Ellie buscando no quedar como una tonta o una exagerada decidió comentar.
- Entonces bien, si agregamos a las serpientes creo que habrá comida para todos.
- Y si nos organizamos como dije, la controlaremos mejor. Claro, si alguien quiere compartirle su carne con otra persona que no sea de su grupo, no tengo intención de oponerme. - Agregó Dan buscando una mayoritaria aprobación.
Luego de dudar unos instantes casi todos se pusieron de acuerdo a la propuesta de Dan. Habia logrado una importante victoria personal en ese instante, una forma de protegerse y proteger lo que era suyo podría él decirse. Sospecho que en su propio mundo hubiera tenido algún futuro decente como político de cargo casi sin importancia y podría haber vivido preocupándose por si mismo si tan solo no se hubiera despertado en ese lugar nefasto y congelado.
Gracias a los grupos reducidos de cacería y distribución de alimentos habria garantía de que él comiera a gusto siempre de lo que él cazara, y si volvía con las manos vacías seguro alguien de su grupo le daría la mínima porción que le correspondiera al ser mas sencillo el control. Si hubiera discusiones en otros grupos sobre comida desaparecida o glotonería, él no se metería. Tan solo se limitaria a concentrarse a los asuntos que le interesaban, y esos eran viajar con todo su contingente con la menor cantidad de problemas y la división de alimentos de su grupo. Ahora la amenaza de cuarenta personas enfrentadas por sobre algo esencial como la comida se había reducido a tan solo ocho. "Una buena división" así lo pensó. Y pese a que no se dio tal situación, él hubiera permitido que los demás grupos muriesen de hambre si eso evitaba que no le faltase comida en su boca. Podría haberlos dejado tirado a los demás si ya no representaban algun tipo de ayuda o beneficio. Si, viajaban los cuarenta juntos, pero él solo se limitaría preocuparse por él, y si sobra, por su grupo.
Y ahora se miraba a si mismo con repugnancia. Con una especie de odio y desprecio. Ark no lo conocía en nada, no intercambiaron palabras ni estaban en el mismo grupo, no significaba nada para él. Y esa misma persona carga con su cuerpo inmóvil en su espalda. Por primera vez en su vida, había sentido vergüenza de sus propios pensamientos.
De entre tanto, cuando estaba despierto se lamentaba por esto ultimo y luego por otras cosas sin importancia. Pero cuando no se lamentaba se encontraba dormido sobre la espalda de Ark, dormido a pesar del sol que rebotando sobre el horizonte iluminaba de naranja el cielo, a pesar de encontrase en medio de una larga noche blanca.
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ELLIE
Las chicas a cargo decidieron en que lo mejor seria distribuir a los niños en diferentes grupos al igual que ellas para no centralizar "la carga" a nadie. Los mas pequeños eran los mas vulnerables al ambiente y a las decisiones de los grandes después de todo. Ya casi autodefinidos los grupos basados en quienes tuvieran mayor afinidad hasta ese entonces o con quienes hubieran hablado mas, Ellie y Sunny habían quedados bastante aislados. Ella sentía bastante inquietud por la pronta segregación que habían sufrido. "Me hubiera cayado la boca" pensó a pesar de no haber dicho nada estúpido. "Bueno, él fue quien me dejó como una estúpida después de todo". Comenzó a sentir cierto rechazo hacia ese chico, el que propuso la idea de dividirse.
Ellie vagaba entre las personas tomando de la mano a Sunny, cada tanto le ofrecía una sonrisa tranquilizadora ocultando sus nervios. Se daba cuenta de que la mayoría de los grupos ya estaban formados, en cada uno ya estaba integrado por suficientes "mujeres y niños" como si de algún tipo de carga se tratase. La situación extrema que padecen terminó por sacar a la luz un rasgo de discriminación bastante importante del corazón de esas personas. Casi todos al notarla cerca miraban hacia otro lado, mas que nada aquellos que se ofrecieron como responsables principales de la obtención de la comida y de forma obvia, no se sentían cómodos de tener a cargo "mas bocas que alimentar". Si le hubieran dado la oportunidad ella hubiera podido explicarles que era capaz de de atrapar animales incluso para otros, ya lo había hecho hace unos días metiendo mano en una madriguera bajo la nieve y sacando un par de conejos pequeños los cuales abrió no muy a gusto con una daga que encontró entre sus ropas. Pero el hambre le podía mas, eran esos conejos o morir de hambre después de todo. A penas había probado bocado últimamente pero se encargó de que los órganos mas suaves le llegasen a los niños, y mientras estos desconocieran de donde provenía la carne, mejor.
Reflexionaba en silencio y contaba atentamente cuantos eran exactamente en total las personas allí presentes. ¿Eran realmente cuarenta, o quizás eran mas? ¿Entonces era posible que ellos dos sobrasen? Mientras mas lo pensaba mas se estremecía. Sintió como el frió de afuera penetraba entre sus ropas, la simple idea de que si fue tan sencillamente segregada en cuanto a la organización de la comida, en un futuro podría segregarla aun mas. Suspiraba con disgusto sentada mientras le daba a Sunny las ultimas porciones de los conejos que había capturado. Mientras lo miraba morder con todas sus fuerzas esos trocitos pensaba en su hermano menor, el cual tenia casi la misma edad que Sunny. Se preguntaba si alguna vez lo volvería a ver. Exhalo un aire lleno de tristeza cuando de repente por atrás, muy cerca, le hablaron.
- Perdona, eres Ellie verdad?
- Eh? Qu- Ellie se giró sorprendida por quien se trataba realmente. Dan se había acercado esta vez con una expresión y actitud algo diferentes a la de la reunión. Se había agachado al lado de Ellie mientras apartaba la mirada hacia la extensa nieve.
- Yo, quería disculparme por lo de hace rato. Supongo que fuí algo brusco.
Ellie le sonrió nerviosa debido a que justamente hace unos minutos justamente lo estaba fustigando en su mente.
- Ustedes no tienen grupo verdad?
- ....
- Pueden unirse al mio si lo desean. Tenemos suficientes cazadores como para un par mas.
Ellie sintió un extraño flechazo envenenado dentro suyo. La propuesta de Dan le traía algo de alegría por no sentirse discriminada totalmente por ser mujer, pero el modo en que uso sus palabras la irritaban. Como que tenían suficientes cazadores como para un par mas? De alguna forma se sentía tratada como estorbo. Y que hay con que se trata de SU grupo? Seguramente ese sujeto habría elegido a los mas hábiles para que lo acompañen, asegurándose no padecer de hambre o ayuda si así lo quisiera. Es mas, seguramente habría sentido lastima por esos dos solitarios y decidió ofrecerles unirse al grupo. Ellie sentía como la rabia la invadía a cada segundo y cada vez mas, desde un comienzo ya le había disgustado. Pero no podia rechazar la oferta, sabia perfectamente como cualquier otro que en aquel lugar permanecer sola y aislada tarde o temprano la llevarían a la muerte. Y probablemente también la muerte arrastraría a Sunny.
- Me parece bien - Respondió buscando sonar lo mas relajada posible, no queria mostrarse perturbada por toda esa situación. - Pero con una condición. - Ella agregó.
- Eh? Y cual es? - Dan no esperaba una respuesta similar a aquella. Parecían, casi ofensivas las palabras de Ellie.
- Yo tambien quiero cazar animales.
- Es eso nomas? Je... me parece bien.
Dan se levantó y extendió su mano hacia Ellie para ayudarla a levantarse. Ellie una vez de pie sujeto a Sunny y le explicó.
- Vamos Sunny, tendremos nuevos amigos.
- Vengan conmigo. - Dan ya había comenzado a alejarse. - Los demás estarán preparando trampas para conejos y otros roedores. Será mejor que se apuren.
Su voz volvía a ser su típica prepotente, autoritaria y de actitud de sabelotodo. Ellie tironeando un poco de Sunny al caminar suspiró como si de un dolor de cabeza se tratase. "En este lugar, mejor mal acompañado que solo".
- Ellie, te encuentras bien? - Preguntó Sunny que notó la extrañeza de su amiga/hermana/madre.
- Uh?.. eh yo? Si! No te preocupes, solo pensaba en que quizás esta noche si vamos a comer algo rico.
- Esta noche?
- Emm... - Ellie miró al cielo y noto la razón de esa pregunta. Literalmente no habían conocido la verdadera noche en ese mundo. Sabian aproximadamente que pasaba un día cuando el sol se posaba en un horizonte y rodaba hasta un otro extremo hasta volver a saltar a la otra punta.
- Digo, cuando el cielo se pinte de naranja oscuro.
- Si! Me gusta ese color Ellie.
- Enserio? A mi también!
Ellie y Sunny intercambiaron algunas risas. Ella cada tanto se quedaba mirandolo fijamente a Sunny para recordar a su hermano menor. Durante un segundo le pareció que en sus ojos relucía alguna luz celeste pese a que en realidad eran de color negros. "Debo de estar muy cansada, no he bien desde hace tiempo" . Ellie miró de nuevo y el brillo había desaparecido. "Si, debe de ser eso".
Ambos continuaron caminando hasta encontrarse con su grupo. De apoco se "terminaba el dia" y el cielo se tornaba anaranjado.