Creo que si quedará perdido en una isla, la cosa iría más o menos de esta manera...
Me despierto, todavía amedrentado del impacto, y avanzo hacia lo que hasta unos minutos atrás era el avión en el que iba de pasajero; todos muertos, nadie queda para contarlo excepto yo. Nadie queda salvo éste desgraciado, solo. Intento hacer un reugio como puedo y se, lógicamente no sale bien; lo descubro básicamente debido a las lluvias que me dejan empapado, ni siquiera se como no he cogido todavía una pulmonía. Pasan los días, las tardes y noches; pasan los meses, los años... nadie aparece, ni un triste barco aunque sea pesquero. Me conformaría simplemente con otro náufrago desgraciado, más no hay suerte; con el tiempo y muchas heridas (y la pérdida de un ojo debido al zarpazo de una bestia), aprendo a cazar cada vez mejor y más eficazmente; para no quebrar mi mente le hablo a un osito de peluche demacrado, que seguramente fue de alguna niña que terminó tan mal como el resto. Todos menos yo ¿Porqué?
El ciclo temporal continua su flujo y cada vez más voy olvidando lo que era la humanidad, el cómo era ser "humano". Poco a poco cazo más como una bestia que persona, mi refugio está mucho más protegido pues ahora es una cueva; trepo por los árboles cuando decido comer fruta, el agua potable la tomo del río a plena boca. Con el tiempo dejo de hablarle al osito, debido a una discusión por no contestarme; lo tiro lejos y un ave carroñera lo destroza, entro en shock debido a ver la muerte de mi único amigo. Me paso tres días llorando hasta que algo en mi cabeza se apaga, como un interruptor ¿Qué era un interruptor? No lo recuerdo...
Al final no vuelvo a utilizar las cuerdas volcales más, ahora simplemente hago sonidos conforme mi estado de ánimo. Mis sentimientos se limitan al hambre, la ira y adrenalina junto al cansancio; la felicidad es la satisfacción de un buen pedazo de carne recién cazado, el cual dejé de cocinar hace tiempo debido a falta de recursos. Creía que alguien vendría a buscarme, pensaba que algún día descubrirían la isla y saldría de allí; la única realidad es que, a pesar de todo lo sucedido, ninguno de los cientos de dioses quisieron escuchar mis plegarias. Cuando me doy cuenta me muero, quizá por alguna infección de herida o simplemente por enfermedad tras tantas bacterias... puede que simplemente sea la vejez. Inhalo cansado un poco de aire, y mientras miro el cielo azul mis ojos se apagan en una negra oscuridad.
Bueno eso es todo, espero no haberme pasado u.u