Yo recuerdo que de pequeña quería ser, en principio, un mezcla entre Maléfica, Ariel, Aurora y Megara como nueva princesa Disney, y con la tenacidad de Mulán, por supuesto. ¡Una princesa Disney diferente! Eso se mantuvo junto con mi deseo de criar caballos de competición y tener una granja equina durante mucho tiempo, y cuando descubrí el mundo criaturas mitológicas, quise convertir esta granja en una reserva de dragones, unicornios, pegasos, ninfas, y otros. A medida que leía, estas ideas se iban asentando, hasta que, lógicamente, le di de bruces contra la cruda realidad y como que todo era imposible. De todas maneras, también quería ser hechicera, maga, prestidigitadora o escapista, pero ya cuando me topé con el maravilloso mundo Pokémon, quise ser entrenadora fuera como fuere. Del mismo modo, quise ser Digimon Tamer y viajera del tiempo, aunque ya a los diez años, empecé a buscar opciones más terrenales y me atrajo tanto el arte como la veterinaria, y terminé de descartar la segunda opción ya en primaria, cuando empezó mi época culminante como dibujante y aprendiz de escritora.
Supongo que no me planteé qué quería ser de verdad hasta los últimos años del instituto, y entre todas esas opciones, nació mi interés por la ciencia y el mundo médico, hasta que acabé en estudiando Medicina, y en ello llevo ya tres años y bastante contenta. Eso sí, nunca he dejado mi amor eterno por Pokémon, el dibujo, la fantasía y la literatura a un lado, porque siempre lo consideré (y lo considero) una parte muy importante de mí misma.
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"There is evil in this world. Hatred and Revenge"
