Las exóticas nubes de Saturno
Una vez cada 30 años, o lo que es lo mismo, aproximadamente una vez cada año de Saturno, se desencadena una gran tormenta en el hemisferio norte del Planeta de los Anillos.
En 2010, la más reciente tormenta gigante de Saturno, la sexta que es observada por humanos, creció rápidamente hasta alcanzar proporciones de supertormenta, llegando a medir 15.000 kilómetros, e incluso resultando visible por los astrónomos aficionados en la Tierra como una gran mancha blanca moviéndose por la superficie del planeta (la capa más alta, que es la que resulta más visible para los observadores externos).
Ahora, gracias a mediciones espectrales en el infrarrojo cercano tomadas por el orbitador Cassini de la NASA, y al análisis de "huellas" en dicha banda espectral, realizado por investigadores de la Universidad de Wisconsin-Madison en Estados Unidos, la supertormenta de Saturno está ayudando a los científicos a echar un vistazo revelador a la composición de la atmósfera del planeta a profundidades que habitualmente están oscurecidas por una espesa niebla que flota a mayor altitud.
Se ha descubierto que las partículas nubosas en la parte superior de la gran tormenta están compuestas por una mezcla de tres sustancias: agua congelada, amoníaco congelado y un tercer constituyente que posiblemente sea hidrosulfuro de amonio.
Según el equipo de Lawrence Sromovsky, Kevin Baines y Patrick Fry, la observaciones concuerdan con lo que se esperaría si hubiera nubes de diferente composición química existiendo unas cerca de otras. Otra interpretación plausible es que las partículas individuales de la nube están compuestas por dos de los materiales o por los tres.

Realmente, la química y todo lo que le envuelve no me llama totalmente la atención pero imaginen esa gigantesca nube sobre nosotros cual dragón, seria una monstruosidad inimaginable.
En 2010, la más reciente tormenta gigante de Saturno, la sexta que es observada por humanos, creció rápidamente hasta alcanzar proporciones de supertormenta, llegando a medir 15.000 kilómetros, e incluso resultando visible por los astrónomos aficionados en la Tierra como una gran mancha blanca moviéndose por la superficie del planeta (la capa más alta, que es la que resulta más visible para los observadores externos).
Ahora, gracias a mediciones espectrales en el infrarrojo cercano tomadas por el orbitador Cassini de la NASA, y al análisis de "huellas" en dicha banda espectral, realizado por investigadores de la Universidad de Wisconsin-Madison en Estados Unidos, la supertormenta de Saturno está ayudando a los científicos a echar un vistazo revelador a la composición de la atmósfera del planeta a profundidades que habitualmente están oscurecidas por una espesa niebla que flota a mayor altitud.
Se ha descubierto que las partículas nubosas en la parte superior de la gran tormenta están compuestas por una mezcla de tres sustancias: agua congelada, amoníaco congelado y un tercer constituyente que posiblemente sea hidrosulfuro de amonio.
Según el equipo de Lawrence Sromovsky, Kevin Baines y Patrick Fry, la observaciones concuerdan con lo que se esperaría si hubiera nubes de diferente composición química existiendo unas cerca de otras. Otra interpretación plausible es que las partículas individuales de la nube están compuestas por dos de los materiales o por los tres.

Esta serie de imágenes obtenidas por la sonda Cassini de la NASA muestra el desarrollo de la tormenta más grande vista en el planeta desde 1990. Estas imágenes documentan la tormenta desde sus inicios a finales de 2010, hasta que amainó a mediados de 2011, y muestran cómo la cabeza de la tormenta acabó entrando en contacto con la cola. (Foto: NASA JPL / Caltech / Instituto de Ciencia Espacial)
Realmente, la química y todo lo que le envuelve no me llama totalmente la atención pero imaginen esa gigantesca nube sobre nosotros cual dragón, seria una monstruosidad inimaginable.







