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#1

Recuerdos

Subo este fic que comenzó en el evento donde podréis leer los dos primeros capítulos siguiendo este enlace y buscando mi nombre en el primer post, aunque además os dejo aquí el spoiler para que hagáis menos esfuerzo, so par de vagos (??)

Una aclaración para Demian y todos los que lo lean, quisiera decir que los recuerdos de los demás fueron hablados. Es lo que le contaron a Zombino, por eso no aparece conversación, está hablando el tipo del recuerdo y contando su historia.

Capítulo 1
Recuerdos..., todos vivimos de ellos. Nadie se salva, incluso el ser más minúsculo de la Tierra tiene estos pensamientos que te traen a la memoria algo experimentado en la vida. Pero no todos somos capaces de controlarlos a voluntad, es difícil manejar el cerebro para que considere que algo es demasiado importante como para no olvidarlo. Por ello, a veces quedan lagunas, lagunas que nos impiden saber si ciertamente lo que tenemos en mente ha ocurrido en la realidad, o simplemente es parte de la imaginación, lo que hace desecharlo al cubo de los pensamientos.

Claramente, sí hay diferencia entre uno u otro, uno es ficción, no es real, no ha pasado, incluso si creemos que puede pasar, sigue siendo un pensamiento. Pero es complejo, si en un futuro sigues recordándolo, pasa a ser un recuerdo..., un recuerdo sobre el pensamiento que maquinaste.

Pero como ya mencioné anteriormente, no es posible tener el control absoluto de esto, por lo que hay numerosos problemas que nos puede conllevar... ¿Acaso alguna vez no olvidaron una cita? Eso seguramente hizo enojar a la otra persona, ¿pero tenemos la culpa? No decidimos olvidarlo, así que no tiene por qué regañarnos.

Pero no cuento esto porque sí, no quiero daros una lección, quiero contaros algo íntimo y preocupante..., quiero contaros... mi historia.



Mi Recuerdo
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— ¡Mierda, vienen más!

En aquel momento estaba corriendo demasiado rápido, tanto, que sentía cómo mi rostro se desfiguraba sutilmente por el viento que provocaba tal velocidad. A pesar de notar que mis piernas se estaban agotando y que pronto caería con un golpe seco al suelo, sabía perfectamente que no debía pararme ni un segundo, ya que ese segundo haría que le diese forzadamente la bienvenida a la muerte.

Era tarde, desconocía que hora podía ser, pero imagino que rondaba sobre las dos de la madrugada —si es que puedo considerar que las dos antes del amanecer se llame madrugada—. Hacía fresco, uno anormal para estar a mediados de verano, incluso afirmo con certeza que se aproximaba más a frío que a fresco.

Tenía miedo, tanto como nunca antes hube tenido. No comprendía ni un mínimo detalle de todo lo que estaba pasando. Y pensar que aquello era y será el lugar donde crecí... No consigo hacer memoria sobre el edificio exacto, siquiera de cuál es mi verdadero nombre... Por ello, todos me llaman de otra forma. Un mote, así lo llaman, yo le llamo identidad.

Debía volverme algo más nocturno si no quería caer dormido en mitad de aquella huida. Así que como cualquier animal que vive en la noche, hice uso de mis bastones oculares para poder agudizar mi vista ante tal oscuridad. Cómo si hubiese servido de algo, pude notar unos tres cuerpos más que estarían buscándome.

Me encontraba en un callejón, y la única salida eran esa o por donde había venido, pero por ahí vendrían más, podía escuchar sus pasos, sus gritos indescifrables, además, me estuvieron siguiendo de hace ya un buen rato por lo que nada me hacía pensar que no eran ellos.

Sin nada a mano, a pesar de mi ropa rasgada, inservible para cualquier decisión que tuviera que tomar en ese instante, tenía que apañármelas con lo primero que encontrara. Por suerte, vi perfectamente un gran contenedor de basura, tenía un tono verde muy oscuro, tal vez porque no le llegaba ningún rayo de luz. Las farolas y los focos estaban justamente por las entradas del callejón, y me encontraba prácticamente en el centro.

Sin dudarlo me acerqué al objeto en el que se acumulan cosas inservibles en su estado actual, debía esconderme si quería ver el próximo amanecer. Cuándo me posé frente a ello, me di cuenta que al lado había una gran escalera pegada a la pared. No tocaba el suelo, por lo que tenía que elevar más de la cuenta la pierna para llegar al primer escalón. Llegaba hasta el tejado del edificio marrón rojizo, pero al estar hecho de metal, y parecer algo oxidado, no sé si sería muy seguro, pero lo que sí sería es ruidoso, algo para nada bueno, ya que llamaría la atención de los seres que aún no captaron mi presencia porque no me encontraba en su nulo campo de visión.

No disponía de mucho tiempo para reaccionar, y menos para quedarme un buen rato pensando en la mejor opción que tomaría, por lo que recurrí a lo primero que se me paso por la mente. Levanté cuidadosamente la parte que tapaba el interior del contenedor, dejando el espacio justo para poder entrar yo. Surgió un problema, era más alto de lo que imaginé, y no podía meterme sin esfuerzo. A continuación, la abrí todo lo que pude, es decir, hasta que dio con la pared en la que estaba apoyada, y subí un poco la escalera para conseguir introducirme de un salto.

Rezaba con la poca fe que me quedaba para que no hubiera mucha suciedad ahí dentro, pero para eso tendría que haber venido recientemente algún limpiador que se encargara de llevar a reciclaje aquel contenido, pero cómo todos sabrían si estuvieran en mi piel, eso no ocurrió.

Iba perfecto, hasta que salté... La tapa se cerró fuertemente provocando un sonido algo alto e inesperado, y el material del que estaba hecho la superficie de la que me impulsé, chirrió lo suficiente para que los tipos de los que quería huir notaran mi presencia... y mi escondite.

La última oportunidad que me quedaba para sobrevivir era hacerles creer que no me encontraba allí metido, que se equivocaron al pensar que ya habían dado conmigo. No me quedaba otra, con todas las bolsas malolientes que me acompañaban empecé a ocultarme depositándolas sobre mí. Para colmo, incluso había algunas materias orgánicas sueltas, tocando mi piel cicatrizada. Algo ensangrentada, cabe destacar.

Terminé de esconderme en el momento en el que la tapa volvió a abrirse, pero esta vez, no por cosa mía. Era irónico que ahora agradeciese a Dios que nadie hubiera recogido esos desechos en ese día, justo cuando un minuto antes me quejaba por lo mismo.

Oía cómo alguien apartaba todo lo que yo había colocado para que no me visualizaran. ¿Acaso lo hicieron? No, era imposible... Pero rápidamente lo comprendí, fue un letal error mío, que puso en juego mi vida, no haberme limpiado la sangre... Ellos no se guiaban mucho por la vista, ya que escaseaban de tal, pero poseían un gran olfato como los perros.

Esos seres de piel seca, podrida, que se desprende a cachos cuando la tocas. Ellos, esos con cicatrices, con balazos que dejan que les contemples el cerebro que tan poco utilizan, ellos... Nadie creería que los había visto, pensaban que eran ficticios, incluso yo lo pensaba, pero ese día cambié totalmente de opinión. Y más aún, en el momento en el que dejaron mi cuerpo al descubierto, alcé la cabeza asustado y miré sus caras, asquerosas, con una mirada penetrante, un color verdoso que contrastaba con sus amarillentos dientes que sus agrietados y finos labios no podían tapar. Ellos, tenían olfato, pero sobretodo para la sangre como la mía. De eso se alimentan..., de sangre, y más aún de carne, poco tenía en mi escalichado cuerpo, pero lo suficiente para saciar la sed de esos, de esos a los que vulgarmente llamamos... zombies.


Capítulo 2
Fin del Recuerdo
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Y así es cómo termina la historia. No hay nada que me enfade mas que no poder esforzarme para conseguir saber cómo continúa lo que viví en el pasado.

Por suerte, es simplemente una laguna, y a partir de todo eso se perfectamente lo que hice estos últimos días, aunque ellos me dicen que no diga nada... No puedo desobecer, si no podría ocurrir algo muy malo.

Me siento rehén, no hay forma de salir de este lugar, desconozco lo qué es, pero mis amigos y yo nos referimos a esto como ''la prisión''.

Si, mis amigos, dije, hay mas gente que esta aquí conmigo, y todos compartimos una misma cosa... Recuerdos borrosos. Son esos que parecen que han quedado desvanecidos porque eran demasiado fuertes para seguir en tu mente.

Fuese cómo fuese lo que nos pasó, al menos estamos seguros de algo: salimos con vida. Aunque tampoco tenemos idea de cómo acabamos aquí, pero al menos podemos conversar entre nosotros. No damos muchos detalles del pasado, ya que es difícil hacernos a la idea de que nunca mas tendremos nuestras vivencias de vuelta con nosotros.

Acabo de despertarme. El agua de la ducha está muy fría hoy, seguramente la cortaron o se olvidaron de pagar la factura. Es común entre ellos, a pesar de tener dinero no ponen casi nada para hacernos una vida mejor. No creo que piensen mucho en nuestros sentimientos.

Lo último que he hecho ha sido secarme y vestirme con ese estúpido uniforme blanco que le dan a todos los encerrados en este cobijo. No soy mucho de modas, pero es fácil saber que esto no se lleva allá fuera, donde la gente hace la vida que quiere... No saben cuánto los envidio.

Ahora mismo me estoy mirando en el espejo. Estas últimas semanas no vinieron los encargados de la peluquería, así que mi cabello esta algo desaliñado y la barba pronto tendrá una gran cantidad de pelo. El castaño resalta en mi rostro, mis ojos son marrones y lo único que abandona esos pigmentos oscuros es mi piel clara.

Estaba a punto de salir de mi habitación, pero justo al abrir, tuve que cerrar fuertemente. Odio ese chirriante sonido, si no me equivoco lo llaman "la campana". Siempre que suena debemos levantarnos y estar preparados en menos de cinco minutos para hacer nuestra labor matutina. Cuando finalizó aquel molesto ruido, volví a abrir la puerta y me dirigí al lugar de siempre. Nunca paramos de hacer lo mismo, una rutina aburrida que hace que me pregunté "¿para que quiero seguir viviendo?" Te cuestionarías eso también si no fueses libre, un maldito preso que no puede sentir el aire fresco y está sometido a unas normas, porque de lo contrario te castigarían...

Estaba de camino a mi destino, cuanddo una dulce voz femenina me llamó:

— ¡Zombino!

Me giré para ver su rostro, aunque sabía perfectamente quién era. Estaba deslumbrante..., aunque solo puedo referirme al rostro y a su limpieza, ya que su vestimenta era la misma que la mía, con una pequeña diferencia que ajustaba el tejido a un cuerpo de hembra.

—No te me quedes mirando y espérame.

Realmente ya estaba esperándola, pues no di ni un único paso desde que la escuché.

Era mas hermosa de cómo recordaba: un hermoso cabello rubio que caía hasta su cadera, cuál semejaba estar completamente de forma paralela, menos por su bonito flequillo que iba inclinadamente hacia la izquierda, que a veces apartaba porque le molesta que toque su precioso ojo azul. Unos labios finos y rosados sin maquillar, que sacaban a relucir la belleza natural.

—Bueno, ya podemos seguir. Estas mudo hoy, eh —terminó entre risas.

—Perdona, Alex, me he despertado un poco antes de que sonara el "despertador" —comenté intentando sacarle una de sus tan elegantes sonrisas, y lo conseguí.

Fuimos directos hasta la meta, por llamarlo de alguna forma. Estuvimos todo el tiempo conversando, no intercambiábamos mucha información, ya que no hacíamos cosas muy distintas.

Simplemente escuchaba descuidadamente cada palabra que salía de su dulce boca mientras recordaba el día en que la conocí. Fue justamente en este lugar, cuándo llegué, ella ya estaba interna, así que le pregunté sobre esto. No me explicó demasiado, ya que incluso yo no podría contarte a ti como es la prisión. Creo que fue una de las pocas veces que le presté verdaderamente atención a lo que decía y no a su cuerpo. Aún siguen en mi mente cada palabra pronunciada...



Recuerdo de Alex
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Una noche fría... apenas podía sentir las yemas de mis dedos. Sentía que estaba congelada, presa de mis miedos, sin escapatoria, una puerta que no podía abrir y que si pudiera seguramente moriría...

Aún así, seguí intentándolo, sin ninguna posibilidad de conseguirlo. Vi perfectamente que el pestillo estaba echado, por lo que cambié de plan. Prefería morir antes de seguir allí mas tiempo, por lo que traté de quitarle el seguro a la puerta... Fracasé. Ese seguro simplemente aseguraba que la puerta no se abriera, pero no que yo estuviese a salvo...

Era obvio, ese trasto estaba en movimiento. Siquiera podía escapar por alguna ventana. Si salir por la puerta era mala idea, la ventana era peor. Además, estaban atrancadas, si salía por ahi terminaría clavándome los trozos de cristales rotos.

Me sentía tan agobiada, tanto como nunca antes me hube sentido. Creía que iba a abandonar este mundo con aquel sentimiento tan indeseado. Y realmente, lo hubiera deseado así. Antes que estar aquí..., mi vida ya no tiene sentido, y la tuya pronto tampoco lo tendrá.

El paisaje cambiaba muy rápido, pero no eran distorsiones, era por culpa de la velocidad. Ese vehículo iba demasiado veloz, tanto que duplicaba el límite permitido. Estaba muy asustada, pensaba que nos íbamos a chocar contra algo...

Nos encontrábamos justo en un monte, íbamos subiendo por la carretera, habían demasiadas curvas y unas vallas metálicas para impedir que nos saliéramos de la pista.

Sí, me encontraba dentro de un coche, y lo conducía la persona a la que mas odio en este mundo..., mi padre. Ese sentimiento hacia él es indescriptible, pero tenía razones para odiarle de tal manera.

Quería salir de ahí. Siquiera iba en condiciones para seguir conduciendo, apestaba a un olor, una fusión entre el humo del tabaco y el alcohol de lo que se hubiera tomado antes de meterme forzadamente en su carro.

Más de una vez le insistí en que me dejara llevarlo a mí, estaba en prácticas, no se me daba muy bien, pero lo cierto es que ambos estaríamos mas seguros, ya que no soy tan temeraria al volante.

Entonces grité... No pude sostener las ganas, aquello iba tan rápido que no le daría tiempo a tomar la curva... Rezaba a Dios para que las vallas que estaban allí colocadas sirvieran de algo... Pero no, Dios estaría dormido, porque nadie mas que yo escuchó mis predicaciones. El cacharro chocó con tanta fuerza que partió aquel mineral tan duro.

Caíamos ladera abajo... hasta que ya no hubo ladera. Íbamos en picado contra el suelo, el coche impactó, sabía que eso iba a explotar y no tenia tiempo para salir, así que me desabroché el cinturón, y caí de mala manera a la superficie. Me hice daño pero me haría mucho mas si eso llegaba a estallar, por lo que salí por aquella puerta destrozada y eché a correr por el bosque.

No conseguía ver nada, ahora tenia mas miedo, estaba ensangrentada, con cicatrices y rasguños que dudaba que pudieran curarse completamente. Me dolía tanto la pierna que cojeaba al ir deprisa, pero era lo único que me quedaba... huir de la muerte.

Ahora pienso que todo fue por mi culpa, tal vez si no hubiera chillado no habría perdido el control del automóvil... Pero ya era demasiado tarde, ya pasó y no podía hacer nada para impedirlo. No comprendo cómo no morí en el acto... Volteé todo mi cuerpo para ver lo que ocurrió detrás. Escuché una explosión y allí estaba... El cuerpo de mi padre en llamas, buscándome... Me encontró e iba a por mí. ¡Todo me parecía tan irreal!

Pero alguien quiso que uno de los dos muriera... y así fue, yo sigo viva así que ya imaginas quién se marchó... Le miraba aterrorizada, boquiabierta por todo lo sucedido, deseaba que fuera un mal sueño, ¡un puto y maldito mal sueño! Pero no fue así, ¡sabía que no fue así! Él cayó a la tierra, y entonces sopló una gran ráfaga de viento. ¡Estaba en el infierno! Aquel tremendo aire provocó que las llamas se extendieran hasta el árbol mas cercano. Desde ahí, se empezó a incendiar toda la zona forestal, tenía que huir de allí...


Capítulo 3.
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Fin del Recuerdo
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Le ocurre lo mismo que a mí... Justo en el momento peligroso, en el que parece que vamos a morir, ya no recordamos más. ¿Por qué pasa esto? ¿Será algo que nuestra mente quiso hacernos olvidar?¿No se da cuenta que con eso hace que queramos saber que es lo que pasó?

El camino se está haciendo largo y monótono. No tenemos mucho que contarnos... Tal vez si nos juntáramos menos sabríamos más cosas y tendríamos más tema de conversación, pero es la única que me hace sentir bien. Al pensar que tengo que cambiarla por otra persona, simplemente me pregunto "¿por quién?" Me relaciono con otros, pero no me dan esa sensación de tranquilidad que me aporta Alex.

Seguimos andando. La verdad es que voy acompañado y ya me parece eterno, me imagino como sería si estuviese yendo solo.

—Qué aburrido estás, Zombino. ¿No tienes nada que contarme? —esa incómoda pregunta que hace una mujer para meterte en un aprieto si le estás ocultando algo... Menos mal que no ocultaba nada.

—Pues no mucho, la verdad. ¿Qué sé yo que no sepas tú? Si hasta me pusiste el mote de Zombino por mi pasado —acabé riendo, para sacarle otra bella sonrisa a ella.

La verdad es que ninguno de mis compañeros me cree... Yo tampoco creería a alguien que me hubiera contado esa historia si yo no la hubiera vivido antes. Es normal, ¿no? Un mito de toda la vida como ellos, y ahora tener aquella experiencia... Es algo traumante, la verdad.

Aun así, ella me da voto de confianza y trata de hacerles ver a los demás que puede ser cierto que algún virus haya invadido la ciudad y que a nosotros no nos haya contagiado por estar aquí dentro. A veces dudan y piensan que puede ser así, ya que yo soy el integrante más reciente que ha llegado.

—Alex...

— ¿Sí? —preguntó cortésmente.

— ¿Tú crees que los peluqueros no han vuelto de hace tiempo porque..., porque el virus les ha tocado? —sí, parece absurdo, pero para mí es algo muy serio.

—Me gusta tu teoría, aunque realmente creo que es errónea.

¡¿Qué?! Me resultó bastante extraño que no me apoyara en mi hipótesis...

— ¿Por qué piensas eso?

—Porque vinieron ayer, ¿por qué crees que tengo el pelo tan bien hoy? ¡¿O es que no te has dado cuenta de cómo llevo el cabello?! —pocas veces gritaba y ponía cara de enfado... Conseguí que hiciera las dos.

—Ah, claro que me he dado cuenta, pero cómo no han ido a mi habitación...

—Normal, vinieron los que no son unisex.

— ¿Cómo?

—Solo saben peinar a las mujeres.

Se rio aunque a mí no me hizo tanta gracia. Ya podrían haber contratado a los que sepan para los dos sexos. ¿Se creen que me gusta esta barba tan "bonita"?

Me seguía pareciendo que tardábamos más de lo normal, incluso que estábamos tomando la ruta incorrecta, ya que todos los pasillos se parecen bastante, aunque no creo que Alex se equivocara con facilidad...

Iba a preguntarle si habíamos tirado por otro sitio distinto al común, pero entonces se escuchó el sonido de una puerta abriéndose. Desplacé la vista al lugar del que provenía y allí estaba... Tieso como un clavo hincado en la madera :

—Buenos días, señorito y señorita —mencionó con un tono burlón, sabiendo que no me gusta la palabra "señorito".

—Buenos días, Mike. Ya somos tres —dije riendo, pero no hacía el mismo efecto que con Alex... Me echó una mirada de odio tremenda.

—Oh, no. —rio desganado— Ya viene mi compañero de habitación, se estaba arreglando.

La verdad es que olvidé que él tenía un compañero. Y estuvimos esperándole un buen rato, tanto que me cansé de ver el rostro aburrido de ese chaval. Para tener dieciocho años, la vida no le había dado nada bueno. Con el físico que tenía poco habría ligado, tal cuál, le pregunté y me dijo que tuvo una relación, pero lo dejaron entre otras cosas porque "estaba esperando al amor de su vida"... Tal vez lo encuentre, pero no creo que él sea el amor de nadie. Sobretodo porque va a todas partes con su amigo.

El cuerpo que tiene es uno bastante gordito, tampoco llega a la extrema obesidad con más mollas que edad. La cara está llena de granos rojizos y algún que otro blanco que me hará vomitar cuándo se le salga todo ese líquido asqueroso. Tiene un largo cabello negruzco que se recoge simulando la cola de un caballo, pero por debajo de la nuca. Si a Alex le llega por la cadera, que ya es mucho, a este ni te cuento. Y no sé si tiene más oscuro el pelo o los ojos. Jamás vi un negro tan intenso en la mirada, que resalta con el uniforme blanco. Si fuese gótico creo que daría bastante miedo.

Al fin salió aquel ansiado y esperado ser y pudimos oír como se cerró la puerta. Alex suspiró:

—Qué bien va hoy.

—Siempre va bien, Alex. Y te lo agradece, nos trajeron un nuevo champú los peluqueros.

— ¡¿Qué peluqueros?! Alex, ¡¿no me dijiste que eran peluqueros para chicas?!

—Zombino, es que hoy vinieron los peluqueros para nosotros, por eso hemos tardado en salir.

Me cago en la... Para una vez que me despierto temprano, voy y me salto la cita. Y yo quejándome todo el día... Con todo lo que hemos tardado ya habrá pegado en mi puerta y se habrá ido al no haber respuesta.

Según mis cálculos ya estaríamos cerca. Alex comenzó a conversar con Mike para que no se sintiera solo, a pesar de que su amigo estuviera ahí al lado. Por lo que respeté a ambos e hice lo mismo que cuándo la vi a ella esta mañana... Retroceder al día en el que nos conocimos.



Recuerdo de Mike




Era una noche demasiado oscura, todas las farolas apagadas porque hubo un corte eléctrico en toda la ciudad. No sabía hacia dónde iba pero aún así seguía corriendo, intentando huir de todo lo que me rodeaba.

Mi pasado... El presente y el futuro que me depararía si continuaba allí. No quería nada de eso.

Todo comenzó cuándo era pequeño. Estaba en la clase, con mis amigos. No había ningún síntoma de que algo estuviese yendo mal. Tocaba descanso, así que salimos todos a jugar. Iba con ropa rosa... Mis padres siempre quisieron a una chica, pero por problemas de salud ya no podían tener otro hijo y yo era el único, un varón. No tuvieron otra magnífica idea que comprarme todo como si fuese una nena de verdad: vestimentas ñoñas y estúpidas, algún que otro lazo que me negaba rotúndamente a llevarlo posado sobre mi cabeza y faldas que intentaba ocultar estirando la camiseta que llevase.

En ese momento, estábamos preparados para jugar al fútbol. Ninguno superaba los diez años así que éramos unos simples críos. Escogieron a los que iban a seleccionar los jugadores para su equipo. Cada uno cogía al mejor, como es lógico. Yo me había mudado por motivos de trabajo de mis padres, así que era el nuevo en la clase.

Había hecho muy buenas amistades... hasta ahí. Me dejaron para el último, y cuándo me tendrían que escoger sí o sí, me dejaron de lado y empezaron a jugar sin mí. Les pregunté que de quién era, que por qué no me habían escogido si los primeros días yo era siempre de los primeros. Pero hacían cómo si no me escucharan. Enfadado, me fui hacia un maestro, pero por el camino un amigo mío me dijo que era porque parecía una chica.

Ahora mi furia era mayor, y cuándo llegué al profesor no tuvo otra cosa que decirme que "entonces juega con las chicas". No pensé que eso pudiera afectarme de ninguna forma, así que fui con ellas. Me aceptaron alegremente y me pusieron a ser el papá. Tenía que cuidar a mi bebé y cosas de esas que hacían ellas para entretenerse. Hasta que me di cuenta que se estaban burlando de mí, no eran amigas mías, solo se estaban mofando y diciendo cosas como "este se cree que es una chica de verdad", "yo creo que de mayor tendrá más pechos tú", "¿le levantamos la falda y miramos si tiene lo que nosotras?"

Me puse en pie y me fui hacia la puerta de clase, ya estuvo a punto de sonar el timbre. Cuándo sonó y comenzó la siguiente asignatura fue un incordio, todos me miraban y se reían, los chicos comentaban que había jugado con las chicas, y las chicas seguían con sus tonterías.

Deseaba que llegara la hora de irnos a casa. Demoró bastante, hasta que ya pudimos salir.

Cuando llegué a casa no dudé ni un instante en contarle todo lo sucedido a mis padres. Entonces comenzaron a ser peores que los otros: "tienes que aceptar lo que te dicen, tal vez no se equivoquen", "ya sabes que para nosotros eres una nena, ¿por qué no dejas serlo también para los demás?" No comprendía a mis padres. ¡¿Cómo eran capaces de decirme tales boludeces?!

Me encerré en mi cuarto y empecé a llorar. En ese momento se abrió la puerta y pasó Félix. Intentó calmarme y lo consiguió. Sus palabras eran mas tentadoras que la de todos los demás, y fue él quién hizo que consiguiera aguantar diez años más en mi casa. En ese transcurso ocurrieron bastantes cosas, como el cambio de colegio y el paso de primaria a secundaria, luego al siguiente nivel de estudios.. Y lo que más fastidió a mis progenitores, mi cambio de estilo. Ahorré bastante con la paga que me daban cada semana. Era un punto bueno que tenían, mucho dinero en poco tiempo. Con todo eso me compré prendas más oscuras. Quería parecer lo que realmente era, un tío.

Eso desquició bastante a mis padres y comenzaron a insultarme y decirme grandes barbaridades. Las de menor grado eran frases como: "¡Con lo bien que te hemos educado! ¡¿Así nos tratas?! ¡Marimacho!" "¿Por qué nunca has querido hacernos felices? Solo queríamos una niñita y naciste tú, maldita escoria. ¡Podrías haberte pudrido en el infierno en vez de nacer y darme todos estos disgustos!"

Yo no podía más. Caí en depresión y comencé a comer demasiado. Mi novia me dejó porque estaba engordando y había perdido toda mi musculatura. Ni ella sabía por lo que estaba pasando... Solo Félix era capaz de comprenderme.

Un día llegué a casa y estaba todo tirado por los suelos. Mis padres me regañaron mucho y mi padre iba a darme una tremenda bofetada. No quería, pero lo tuve que contar:

"No fui yo... Enserio, fue Félix" "¿Otra vez estás con tu hipo?"
Pero no tenía hipo...
"No... No tengo hipo, papá" "¿Entonces quién es ese?"
No le encontraba ningún sentido a sus palabras.
"Mi... Mi mejor amigo" "¿Cuántas veces más vas a hacerlo, Luz?"
Así me llamaban...
"¿El qué?" "Mentirnos... Sabemos perfectamente que Félix no existe, nunca ha hablado contigo. ¿Y sabes por qué? ¡Porque es un simple hipopótamo!"

No podía dejar que menospreciaran así a Félix, así que me fui corriendo de casa. Era de noche y ya llevaba las cosas en la maleta porque venía de recogerlas del hogar de mi ex.

Se había ido la luz así que no sabía por dónde iba, todo era un caos. Sonaba a que más de un coche había chocado contra otro porque la carretera no estaba iluminada y sus luces delanteras no daban para mucho... Esas luces delanteras... Vi cómo un par de ellas se acercaban rápidamente hacia a mí y ahí fue... cuando me atropellaron.


Espero que os vaya gustando la trama ^^ (que no se sabe mucho por ahora xD )

¿Adivinan por qué un hipopótamo? ¿Eh? ¿Un usuario? (??)

By: Yorm ^^



By: Blade : P


By: Mynor :3


By: Planta :3

Firmas




Who I am...
#2
Bueno, Tory, todo bien con que pongas el link pero te voy a pedir que copies y pegues los capítulos. Primero que nada porque es más cómodo y segundo porque posiblemente luego yo borre todos esos post para descontaminar la zona. Así que para evitar problemas pegalos aquí que no es mucho trabajo. Yo dejaré mis comentarios al capítulo 1 y 2 y seguiré con estos:


Capítulo 1:

Spoiler
Veamos… tienes bastantes errores, no ortográficos sino en la narración, como repeticiones no voluntarias y en ciertos casos como si pusieras palabras rebuscadas, como si te costara encontrar la palabra indicada para colocar en esa oración.

Buen comienzo, dramático, con algo de misterio, interesante. Y no esperaba en un principio que hablaras de zombies, eso le da puntos a la intensidad del fic ya que supiste ocultarlo bien. Debo decir que los fics de zombies no son originales, si hubieras creado un nuevo ser o usado otros no tan trillados sería mucho mejor. Lo bueno de esto, es que el tema de los zombies siempre es interesante.

El comienzo fue corto, no alcancé a leer mucho. No hay diálogos, pero como lo escribiste en primera persona lo hiciste muy bien. Usaste buen vocabulario, sin dudas eres buena escritora, creas una hermosa sensación de misterio. ¡Mucha suerte en la competencia!



Capítulo 2:

Spoiler
Empezaste vendiéndome el capítulo como algo que no tiene sentido... espero que no sea así.

¿Zombino? o.O Vaya nombre que le has puesto al tipo. En realidad lo que estás haciendo no es algo que no tiene sentido. Tiene sentido pero no parece estar conectado con el capítulo anterior que es distinto. Pero eso no es malo, muchos escritos cuentan diversas historias y no siempre una tiene que ver con la otra pero sí quizá tienen un mismo sentimiento o un tema en común. Eres libre de escribir eso como gustes siempre que la idea se entienda y no quede desordenado.

Tienes un hombre interior, Tory :P Me refiero a como comentas a la chica, el deseo que le transmites al lector. Está muy bien hecho.

¿Por qué todos hacen fics donde odian a sus padres? OMG, si no fuera por su padre ni siquiera existirían o.o

Lo escribiste muy bien, lástima que fue tan corto. Pero me gustó mucho, Tory, te felicito y también por seguir con la historia. Lo único que diría que te falta es un poco de diálogos, no tienes y son muy importantes. La parte del padre prendido fuego... si hubieras puesto un diálogo gritando "¡Qué horror! ¡Me quemo, me quemo! ¡Qué dolor! ¡Qué sufrimiento!" tendrías un 10 en intensidad. Esa parte es clave en el capítulo y sólo soprenderás al lector si le tocas los sentimientos con el padecimiento del personaje. Un fic no son sólo descripciones bonitas, extiende los capítulos para poder poner más cosas que lo hagan realista... Usaste insultos pero los insultos narrados no son efectivos, los efectivos son los insultos en los diálogos donde el personaje grita el insulto, no lo piensa.



Capítulo 3:

Spoiler
Le has puesto empeño a este capítulo… me gustó aunque con algunas descripciones te pasaste xD Como la del grano.

Jajaja, pobre pibe que lo tratan como chica porque usa ropa rosada xDDDD Jajaja, fue muy gracioso.

Cita:
me pusieron a ser el papá


1313 ojalá me hubieran vestido de rosa cuando era niño y me hubiera tocado eso D:

Los padres eran los primeros que querían que sea una chica xDDDD Jajaja, que buen capítulo

Le dicen marimachooooo xDDDDD No me puedo estar riendo tanto.

Jajaja, empiezo a pensar seriamente que de verdad están en un loquero. Uno que piensa que lo persiguen los zombies, la chica con el padre persiguiéndola en llamas y ahora el otro que vive vestido de niña y después los padres lo tratan como si su amigo fuera un hipopótamo o.O

Es muy loco, espero un nuevo capítulo pronto así que suerteee!


Gracias a todos por recordarme :) Sólo tengo buenos recuerdos de ustedes y de este agradable lugar también.
#3
Muchas gracias por seguir comentando. El capítulo ya lo tenía, pero esperaba que alguien más comentara D:

Decirte que me alegro de haberte hecho reír, pero no te rías tanto de los personajes, pobrecillos xD (si hubieran mas comentarios profundizaría en el tuyo :/ jaja)

Bueno, aquí el otro.

Capítulo 4.
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Fin del Recuerdo
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Gracias a estar recopilando toda la información que he obtenido, me estoy dando cuenta de que tenemos similitudes en nuestros recuerdos. Todos acabamos de alguna u otra forma en un peligro, y cuándo parece que vamos a morir..., ya no recordamos nada más.

Me gustaría que todos pudiésemos salir de aquí, volver a tener nuestra vida. No pido que tengamos dinero, que seamos quiénes siempre quisimos ser o llevar una existencia normal, no, yo solo pido volver a sentir lo mismo de antes..., que estoy vivo.

Alex sigue conversando con Mike y supongo que Félix está ahí al lado escuchándolo todo... No me extraña que el pobre chico haya tenido que inventarse un amigo imaginario, todos le dejaban de lado y lo trataban de la peor forma posible. Incluso su familia, la cuál supuestamente debería ayudarle en todos sus problemas es la que más les daba.

Algo que también apoya lo que pienso es la primera aparición que hizo Félix en su vida. Abrió la puerta cuándo él no podía más y todo lo que hacía era llorar para desahogarse. Además, todos los demás ya hemos hablado sobre esto más de una vez y siempre llegamos a que esta teoría sea probablemente la más cierta.

Y ese amigo siquiera es una persona, es un hipopótamo. Sabemos que no es persona porque Mike tiene un desprecio inmenso a toda la raza humana, aunque no sabemos si también se odia a si mismo. Por ello, es lógico que un animal parlante —si es que acaso habla— sea su mejor amigo. Pero, ¿por qué un hipopótamo? Los pequeños suelen pensar en perros, gatos y animales de compañía o como mucho en leones, ¿pero eso? Hay muchos niños que ni sabrán de su existencia.

No sé hacia dónde están yendo pero para mí que nunca he pasado por aquí. Es difícil afirmarlo ya que más de una vez me he perdido por toda la similitud que tiene la cárcel respecto a los pasillos, pero de lo que estoy seguro es que este no es el camino que tomo para llegar al lugar al que debemos ir.

Lo mas frustrante de ir solo es el silencio... Te va consumiendo poco a poco, hace que pienses en lo que no quieres pensar, porque es complicado dejar la mente en blanco. Por eso comúnmente voy acompañado de Alex, para poder charlar y distraernos. De esa forma no tengo que machacar mi cerebro para que me entretenga.

— ¿Se puede saber a dónde vamos?

Mi pregunta fue totalmente ignorada... Así que lo pregunté más fuerte.

— ¡He dicho que si se puede saber a dónde va...!

—Silencio. Estamos cerca, no grites.

Después de que Alex no me dejara terminar la frase se oyó un sonido muy molesto. Me recordaba a los hospitales, cuándo un paciente está sufriendo algún síntoma que ponga en peligro su vida.

Rápidamente pasó justo delante nuestra una enfermera con un carrito que portaba todo lo necesario para alguna operación... ¡¿Qué diablos estaba pasando?!

— ¡Dejen paso!

Era la primera vez que vi asistencia médica en este recinto sin salida. Me estaba comenzando a preocupar... Aunque me causó cierta gracia que me advirtieran de no gritar cuándo la enfermera lo hizo a todo pulmón.

— ¿Se puede saber qué ha pasado?

—Es Spectra. Hoy tenemos día libre porque la están atendiendo. Mira que te lo dije ayer, ¿es que no estabas escuchando?

No sé si estaba escuchando o no, pero que no me acuerdo sí que lo sé.

Mike era el que se llevaba bien con la gente de los exteriores, así que fue quién pidió permiso para que pudiésemos entrar. Supongo que les da pena que esté gordito y por eso le tendrán más cariño.

Nos dejaron pasar, y allí estaba... Una dulce chiquilla, pequeñita y llena de cables por todo el cuerpo. Su cabello rosado le tapaba uno de sus verdosos ojos. Estaba demasiado pálida, es fácil adivinar que era por el problema que tuviera. Estaba tapada por la fina manta hasta el cuello y nos impedía verle su torso y extremidades. Aunque su mano izquierda estaba por fuera, medio cerrada, como si hubiera estado agarrando algo que se le cayó. Para asegurarme, miré justo a la parte del suelo por dónde podría haber caído, y ahí estaba, un bote de pastillas, pero desconocía cuál era su función.

—Me da pena...

—A ti y a todos, Alex.

—No, a mí no.

Me pareció de lo más inhumano, pero viniendo de Mike no me extrañaba, esa chica siempre discutía con él por su grasa de más.

—No seas así, seguro que ella se preocuparía por tu salud si estuvieses tú ahí en vez de ella.

—Puede... Pero da igual, Alex. No me da pena porque sé que conseguirá salir de esta, pero sí me preocupo por si le pasa algo.

Esa era la frase que me demostró cómo Alex puede hacer que otro "cambie de opinión" por tal de no enfadarla. Sin duda, es un don que ella lleva consigo, pues no es él el único que lo hace.

El sonido se volvió más fuerte. ¿Estaba yendo algo mal?

—Disculpe, doctor, ¿se pondrá bien?

Mike hizo el esfuerzo de sacarme de dudas, incluso sin habérselo pedido. Se notaba que no era el único que estaba preocupado.

—Claro, Mike. Solo se ha confundido de pastillas, en vez de tomarse las citadas ha tomado otro tipo de medicamento que ha infectado levemente a su organismo al juntarse con la sustancia de las píldoras correctas. Por suerte, hemos escaneado todo su cuerpo y las que le han causado todo esta historia siguen en su estómago. No se han disuelto del todo, por lo que se las extirparemos y llevará solo unas horas que vuelva al estado deseable.

No entendí todo, a pesar de que no usó unas palabras muy complicadas, pero al menos comprendí que se iba a poner bien cuándo le sacaran eso de su barriga.

No teníamos nada que hacer y nos pidieron que saliésemos para que pudieran llevar la operación a cabo y con éxito.

No pude impedir que los recuerdos que tenía sobre ella volaran hasta mi mente, así que les di la bienvenida y los deje pasar, intentando llevar mejor el presente.



Recuerdos de Spectra
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Era pequeña, aún tenía mi largo cabello moreno, el cuál ahora no me volvería a dejar. Mis padres siempre trabajan mucho y no podían pasar tiempo conmigo.

La ley no permite dejar a alguien tan menor solo en casa, pero ellos no sabían con quién dejarme. No había ningún familiar cercano, pues nos mudamos de otro país bastante lejano, así que no nos visitaban, ni nosotros a ellos. El vecino era drogadicto y mis padres no le iban a dejar a cargo de mí ni locos. Por mucho que no me vieran, era su niñita.

Era difícil hacerlo todo sola: los deberes, mi cama, coger cualquier cosa para alimentarme, conseguir diversión, ducharme y limpiar. Realmente lo último se lo dejaba a mi madre, y cambiaron a un termo eléctrico para que no tuviera que encender el fuego para usar una bombona. Les daba tanto miedo que me pasara algo que hasta el almuerzo ya estaba cocinado y solo debía ponerlo en el microondas, y las meriendas eran siempre algún dulce, porque escondían incluso la tostadora. Ellos ya llegaban para la cena así que no había que preocuparse.

Para ir al colegio me llevaban en coche ya que no empezaba su horario de trabajo, y para volver pedían un descanso especial que finalmente acabó formando una laguna en su franja horaria para que no tuviesen que preguntar si les daban el permiso.

Un día, sola en el salón de mi casa, comencé a experimentar extraños sucesos. La pintura de la pared caía en estado líquido. Era negra, por lo que quedaba muy lúgubre. Las bombillas se fundieron y solo quedó una parpadeando.

Estaba muy asustada y el frío helaba mis nervios. Entraba por una ventana que estaba abierta. El viento soplaba muy fuerte y hacía unos ruidos aterradores mientras empujaba las cortinas hacia adentro.

Guiándome por la pequeña luz que aportaba la bombilla que se resistía me acerqué hasta la ventana y la cerré. Escuché unos murmuros abrumadores que pusieron peliaguda toda mi piel. Pensé que alguien se había colado en mi casa, pero entonces, ¿por qué iba a murmurar solo? Cuando pensé eso escuché susurrar a otra voz, ¡eran dos personas!

Por muy aterrada que estuviera, me di la vuelta, intentando analizar sus rostros... Pero no vi a nadie. ¿Estarían escondidos? No toda la habitación estaba alumbrada, dejando muchos rincones totalmente oscurecidos.

Fui de espaldas hacia el lado opuesto de la ventana, mirando a ambos lados pero no vi nada. Cada vez ese maldito sonido incordiable era más y más alto. Me di con la pared en la espalda y caí al suelo. Me manché con la pintura corrida y mojaba mis pies. Había recorrido aquel espacio de lado a lado y notaba que los ladrones estaban acercándose.

Me levanté y miré a la pared para asegurarme que me había dado contra ella, y así era. Pero de ahí provenía el ruido... Los cuadros... ¡estaban hablando! Uno de mi padre y otro de mi madre, empapados en negro, mirándose y conversando entre ellos, ¡veía como movían los labios!

Fui lo más rápido que pude a mi cuarto, tropezando varias veces en el instante. Estaba segura de lo que había visto, era todo tan... real.

Cuándo al fin llegaron mis padres, estuvieron gritando mi nombre y buscándome por toda la casa. No tenía el coraje suficiente para salir de allí, así que los llamé lo más fuerte que pude para que me oyeran. Oí la puerta y miré para asegurarme que eran ellos..., afortunadamente, sí que lo eran.

Les conté todo lo sucedido, los llevé al salón pero... Todo estaba igual que cuándo ellos partieron, las paredes estaban intactas y las bombillas funcionaban correctamente. Era tarde así que me mandaron a dormir.

Estaba confusa, ¿cómo pudo ser que nada hubiese cambiado? Pude ver como lo hizo con mis propios ojos. Escuchaba a mis padres discutir en el pasillo, a pesar de tener la puerta cerrada:

"¿Crees que la niña está a salvo aquí?"
"No digas tonterías, Susane, a la chica no le ha pasado nada. Solo ha fantaseado un poco, ya sabes como son los dibujitos de hoy en día, o tal vez nos saltamos algún canal que tuviéramos que haber bloqueado en su momento. Habrá visto algo que no debió y le habrá pasado esa mala jugada."

Canales bloqueados..., claro, por eso había tan pocos, pensé. Pero la conversación no acabó ahí:

"Sí, tienes razón, no le ha pasado nada, pero no nos vamos a quedar con los brazos cruzados esperando el momento en el que le pase, deberíamos mudarnos."
"Oh, venga. Nunca hemos tenido un salario tan alto como el de ahora y a la nena le puede pasar algo en cualquier lado, no hagamos tonterías y olvidémonos de esto, al igual que ella lo habrá olvidado mañana."

Pero ese "mañana" aún no ha llegado, ya que sigo recordándolo... Lo último que recuerdo es cómo hablaban de mi salud mental, pero no entendí mucho y ya tenía sueño.

Nos quedamos viviendo en el mismo lugar, todo pasó cuándo tenía ocho años y medio y no volvió a ocurrir jamás. Jamás... hasta que pasaron otros ocho años y medio más.

Era mi cumpleaños, diecisiete y solo me quedaba uno más para ser mayor de edad. Tras muchos intentos de convencer a mis padres para cortarme el pelo y teñírmelo de rosa, lo conseguí. Acabé muy orgullosa porque me quedó bastante bien. La parte trasera no pasaba más del cuello, y el flequillo era largo y bonito, tapándome el ojo derecho. Mis ojos también son hermosos, pero quería tener el peinado igual que mi ídolo.

Me volví fanática de ella porque le pasó algo parecido a lo mío, y nadie le creía. Yo sí, puesto que lo viví en mis propias carnes. Además, era una buena cantante y muchas canciones suyas me llegaban.

Como norma común, en todos mis cumpleaños me quedaba sin sirvienta. La contrataron después de aquel hecho y no es que me cayese muy bien, así que era un alivio no tenerla a mi lado en ninguno de mis aniversarios.

No había planeado nada y había un gran examen para el día siguiente, así que mis amigas y yo estuvimos toda la tarde estudiando sin salir de nuestras casas. Cayó en jueves, así que justo el día del examen habíamos quedado para pasarlo en grande.

Estaba en el salón, ya había terminado de estudiar y era de noche. Encendí la televisión, esperando que empezara un programa de entrevistas cómicas. ¡Iban a entrevistar a mi ídolo! Fue mi tercer regalo de cumpleaños. El primero el corte de pelo y el segundo no tener que soportar a la aburrida criada. Que pensándolo bien, al año siguiente no iba a tener que soportarla, ya que la despedirían cuándo cumpliese los dieciocho.

Dijeron su nombre, estaba ansiosa por ver como iba vestida, y por contemplar su cabello a ver si me había quedado idéntico al suyo... Pero nunca lo descubrí. De pronto se apagaron todas las luces junto a las de todo el vecindario.

Era como un déjà vu... Sabiendo lo que me esperaría fui rápidamente a la ventana y la cerré. Pude llegar al camino por los rayos de luna que pasaban por la ventana.

No veía casi nada, así que me acerqué hasta la mesita que tenía las velas y las cerillas. Choqué repentinamente contra el sofá, dándome un fuerte golpe en la rodilla izquierda que hacía que cojeara.

Cuándo llegué cogí la vela e intenté encenderla. La primera vez falló..., la segunda la llama prendió y vi un rostro detrás de ella pero se apagó velozmente... Qué.., ¡¿qué demonios había visto?! Me quedé medio paralizada pero intenté ser valiente, no como la última vez y encendí otra cerilla. ¡Había alguien en frente mía!

Olía fuerte a gasolina... No comprendí por qué olía a eso, ¡pero no era momento para comprender nada! Insconcientemente se me cayó la cerilla y huí de ahí. Encendí la vela y fui hasta la puerta, pero estaba atascada. ¡¿No había otro momento para atascarse?!

Me di la vuelta y sintiendo todo el miedo del mundo crucé por dónde vi a aquel ser. Por suerte, no choqué con él. Ahí se encontraba la única puerta que me podía salvar... El salón era completamente cerrado y solo tenía dos puertas, dos ventanales gigantescos que daban a la calle y la ventana en medio. Puse todo mi empeño para que aquella asquerosa puerta se abriera, pero no sirvió de nada... Por mucho que lo deseara no abría... ¡Estaba encerrada con aquella cosa!

Sentía pavor... ¡y más que lo iba a sentir! De repente todo comenzó a arder, ¡la habitación estaba en llamas! Era cierto que olía a gasolina..., ¡fuese quién fuese el que estaba ahí había rociado todo con gasolina! Y mi torpeza que hizo caer esa cerilla fue la chispa de ese temeroso mecanismo. ¡Me había tendido mi propia muerte!

El único lugar al que parecía no llegar el fuego era al ventanal más cercano a mí. Me puse de espaldas a él con la vela en mano intentando ver al maldito que había provocado todo eso...

"A... ¿Abuelo?"

Eso fue todo lo que pude decir tras ver aquel rostro arrugado en todas mis narices. No sé que es lo que querría pero había provocado todo eso, ¿para... qué? ¿Para llevarme con él... al más allá?

Así es, ¡mi abuelo estaba muerto! No podía dar crédito a lo que mis ojos vieron, cada vez se acercaba más a mí y yo mascaba más la ansiedad.

"¡Vete!"

Fueron mis últimas palabras allí... Él no tenía maquinado marcharse, lo contrario, se acercaba aún más a mí. Me eché hacia atrás pero tropecé, rompí el ventanal en pedazos y yo caí con cada uno de ellos, sabiendo que al chocar contra el suelo yo también me haría pedazos... Y ahí estaba, asomado... el fantasma de mi abuelo entre las llamas.



Fin del Recuerdo
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Otra que se apunta a mi teoría de que olvidamos justo en el peor momento...

Los médicos salieron y nos dejaron pasar, fueron honestos y nos dijeron que debía reposar, así que la visita duraría unos cinco minutos...

Cuando entramos parecía que nada había cambiado demasiado, solo el tono de su piel que estaba recobrando el color original.

— ¿Estás bien?

—Gracias por preguntar, Alex. Pero te digo que antes de tomarme esas pastillas estaba mejor, ¿y sabes por qué?

— ¿Por qué?

Todos preguntamos al unísono, pero era lógico que antes de tomarlas debía estar mejor, puesto que no le había ocurrido nada malo... Pero estaba claro que se refería a otra cosa:

— ¡Porque había recuperado la memoria! ¡Había descubierto cosas! Había... conseguido recordar la verdad.

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#4
Pss si todavía tiene las píldoras en el estómago ¿por qué dijeron “las extirparemos” como si fueran a operarla? D: ¿No era suficiente con hacerla vomitar?

Bueno, toda la historia me dejó muy pero muy conmovido, además de que tienes un talento especial para crear suspenso. Para mi gusto le faltaría un poquito de acción o aventura pero pues si es un fic de suspenso o misterio así tiene que ser.

La historia de esta chica es una de las que más me gustó, el capítulo se me hizo corto pero no porque lo fuera sino porque estuvo muy bien escrito, te felicito, Tory. ¡Espero que sigas escribiendo y no te olvides la zona! No te desanimes si no llegan los comentarios, ya vendrán, recuerda que mucha gente te lee y no comenta simplemente por pereza pero de verdad debe gustarles tu historia. Sólo dales tiempo a que se pongan al día con los anteriores capítulos.

¡Nos vemos!


Gracias a todos por recordarme :) Sólo tengo buenos recuerdos de ustedes y de este agradable lugar también.
#5
jaja Me gustó el fic, tory! xD Me gustó mucho el primer recuerdo, la forma que lo cuentas, lo describes de tal manera que parece real! no te miento cuando te digo que hubo una parte en donde tuve alguito de miedo, me encarné en el personaje y puff xD Pero está genial. Espero que lo sigas! ME gustó de verdad! aún no he leído el 4, pero lo haré xD jaj buen fic, tory
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#6
Aquí traigo otro capítulo, espero que comente más gente :( (por si acaso, yo voy por el 10)

Comentarios
Demian
Tú no eres médico, eso no lo sabes (?)
Gracias, me gusta que me halagues así jaja Y sí, es de misterio :)
Me alegro que te haya gustado su historia :D
Que disfrutes con el próximo cáp. :)


Planta
Gracias por apuntarte a los comentarios :)
No quería asustarte, pero si lo hice es que está muy bien escrito jaja :D
Espero que te leas el 4º y los siguientes :)


Y sin más pausa, el capítulo:

Capítulo 5.

Cuatro personas... y un “hipopótamo”. Todos juntos en la misma habitación, una nube de pensamientos y dudas rebosaba en el aire que compartíamos. Ese conjunto de gotas que iban a comenzar a caer habían salido de la boca de Spectra al pronunciar aquellas palabras: “¡Porque había recuperado la memoria! ¡Había descubierto cosas! Había... conseguido recordar la verdad.”

La verdad... ¿qué verdad? La única realidad a la que sabemos que estamos sometidos es a la cárcel, un lugar nada apetecible, siquiera para el más repelente y aislado de todos.

Pronto se añadió una pizca de intriga al asunto. La peli-rosa se quedó en silencio unos segundos para hacernos estar pendientes a cada una de las palabras que iba a decir de un momento a otro:

— ¿A qué te refieres, querida? —Alex se acercó y la acarició mientras le dejaba posarse en su pecho. Como mujer que era, sabía perfectamente que estaba triste y melancólica.

—Al fin sé que tipo de lugar es este y por qué estamos aquí.

Unas simples palabras que para nosotros fueron todo un mundo. Siempre quisimos conocer más, teníamos tantas dudas sin resolver..., dudas que nadie nos resolvería y que mágicamente ella nos iba a responder.

Cualquier persona normal se preguntaría que cómo descubrió todo... Pero bueno, a nosotros nos motivaba el tema y muy normales no somos.

— ¡Niña, cuéntalo ya! —Mike con el cariño de siempre...

— ¡No le hables así! ¡Es difícil para ella!

—No gritéis más, por favor... —fue un simple murmuro el intento de Spectra para calmar a aquellos dos.

— ¡Ella al menos sabe más que nosotros! ¡Puede que lo recuerde todo mientras nosotros nos pudrimos en la ignorancia!

— ¡Ah, claro, ahora va a ser su culpa recuperar la memoria!

Entre grito y grito el tiempo pasaba... Nos olvidamos que solo teníamos cinco minutos de visita, además que era un gran escándalo para aquella chica que necesitaba descansar... Con todo el alboroto algo fue mal y comenzó a tirarse de los pelos y a chillar... Lo único bueno de aquello es que al fin se callaron.

Los médicos volvieron a toda prisa y nos echaron con una maligna mirada y un rápido movimiento de mano. Obedecimos sin rechistar, no queríamos que le pasara nada.

—Por cierto, los escandalosos, ya sabéis quién vendrá a por vosotros.

Se apenaron y arrepintieron de su conducta. Tal vez eso les haya hecho cambiar de opinión respecto a Mike y vean que no es ningún santo.

Una vez fuera, nos quedamos un tiempo de espaldas a la azulada puerta cerrada. En medio de esos provocadores de histerias, los miré a cada uno... Menos al que era invisible para mí. Ambos estaban cabizbajos, cosa que yo veía muy normal. Cualquiera se sentiría así tras provocarle esos síntomas a una amiga con la que convives tu día a día.

—Ya sabéis que os quedáis sin comer... —dije silenciosamente.

—Sí que lo sabemos... Bueno, tal vez eso le ayude a Mike.

— ¿A qué me va a ayudar, Alex? Sorpréndeme.

—A adelgazar.

Creo que ya tenemos de nuevo al lado menos deseable de Alex...

— ¡Que te den, niñata!

— ¡¿Niñata?! ¡Mira tú quién me lo dice! ¡El maduro con su hipo...!

Al llegar a la última palabra fue aflojando el tono, dándose cuenta que estaba perdiendo los estribos y que Mike estaba a punto de llorar. Tanto fue así que se marchó mirando aún más al suelo y con algunas lágrimas recorriendo su rostro.

—Vuelve, Mike.

— ¡No! Ya no habrán disculpas que valgan.

—No, si ella no se va a disculpar... Es porque el Jefe viene a recogerte.

—Total, me va a llevar a mi dormitorio, así que me voy yendo. Vamos, Félix, no hay necesidad de quedarse aquí.

El Jefe es quién manda en la cárcel. Cuándo haces algo mal o subido de tono tal y como hicieron antes y acaban de hacer ahora, te castiga. Una de las cosas es que te quedas sin almuerzo y si los hubieran visto pelearse de nuevo seguramente tampoco cenarían. Te deja encerrado en tu cuarto y si lo ve necesario en algún otro lado peor, para que así aprendas.

—Alex, tendrías que haberte calmado un poco antes de decir todo eso. Sabes que ha sufrido mucho por todas esas cosas que le has dicho, solo te ha faltado que le dijeras “niñata” a él también.

— ¿Ahora vas a juzgarme? No pensé que fueras así, Zombino...

Mi intento de hacerle entrar en razón no funcionó del todo...

—No me refería a eso.

—Ya lo sé, tonto, —comentó entre risas— estaba bromeando —menos mal, pensé que se iba a enfadar conmigo— No tendría que haberle dicho nada de eso, ahora me siento mal. Además, mira lo que le he hecho pasar a Spectra. Me merezco el castigo.

—No seas tan dura contigo misma, tú solo intentaste defenderla. En su estado, no podía contestar a Mike, encima, ya le has dicho algo sobre su peso, justo como ella haría.

Eso la calmó un poco y nos reímos. Me alivia saber que por muy mal que esté siempre puedo hacerla sonreír con cualquier tontería que se me ocurra.

Si siguiésemos en la visita ya habría pasado el turno. Cinco minutos hasta que oímos unos pasos. Estábamos seguros de que era el Jefe... Pero nos equivocamos.

Cuánto más cerca estaba más se le notaba que era del sexo opuesto. Una melena corta y rizada con un castaño intenso venía a por nosotros. Bueno, la persona que los llevaba así, mejor dicho. Una cara ovalada y ojos totalmente blancos... La pobre era ciega. Se llama Penélope. Al contrario de Michael y Alexandra, a ella no le gustaba que le acortaran el nombre..., ni siquiera a Penelo.

Si me perdía hasta yo, no me imagino lo que sería para ella andar por estos lugares... Bueno, supongo que sería igual que en cualquier otro, porque no ve en ningún lugar.

—Hola, Penélope. —pronunciamos al mismo tiempo.

—Hola, Alex y Zombino. —tenía un oído muy fino, compensando su pérdida de vista— ¿Qué hacéis aquí? Estamos frente a la puerta de Spectra, ¿no?

—Sí —respondí sorprendido— ¿Tan bien te sabes estos caminos?

—Oh, no —rio— No quiero echarme flores. Es solo que me he encontrado al Jefe y me ha guiado hasta ustedes, diciéndome que estabais aquí mismo. ¿Cuál es la razón? No me ha dado más detalles.

Así que el Jefe ya estaba llegando... Es normal, no suele tardar más de diez minutos.

—Bueno, no sabemos cómo, pero se ha tomado un bote de pastillas no recetadas, que han reaccionado con las que sí lo eran y le han sentado mal. Vamos, un lío.

—Pobrecita... Espero que se le pase. ¿Y por qué viene el Jefe?

—Porque comencé a discutir con Mike y eso le causó un problema a ella, encadenando un ataque de locura.

—Es que la idea de ponerse así ante una paciente...

—Ya lo sé, estoy muy arrepentida.

Y entre arrepentimiento, al fin llegó. Al contrario de todos nosotros llevaba una larga capucha negra que tapaba su cara. Era alto e imponía bastante. Alzó su brazo derecho al frente con el puño cerrado y el dedo índice estirado. Lo volvió a poner en la misma posición que los otros, indicando que Alex se fuese con él. Parecía la muerte, ya que contrastaba con todas esas paredes blancas.

A partir de ese momento no podía hacerme a la idea del castigo que le podrían imponer. Al menos disfrutaba del paisaje. Aquella larga melena rubia cortando el aire, dejándome sin respiración. A pesar de estar con Penélope, me sentía solo. Tal vez tendría que inventarme un nuevo amigo que jugara con Félix...

Entonces comencé a recordar el día en el que conocí a Penelo.



Recuerdo de Penélope
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Soy Penélope. Ni Penelo ni cosas peores, Penélope. Y ahora voy a contar mi historia... Podría inventarme una pero seré sincera, no recuerdo nada.



Fin del Recuerdo
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Así de breve e “intensa” fue la primera vez que oí su voz. A cualquiera le llega al corazón y le salta alguna que otra lágrima al ver a una pobre ciega que además no recuerda nada sobre su pasado. Aunque después de todo, seguro que le habrá pasado algo como a nosotros. Un final inesperado y que podría acabar con su vida. Y no dudo sobre la posibilidad de que sea ciega por algún accidente que le haya hecho perder la memoria. Aunque puede que sea ciega de nacimiento... Si tantos líos me hago pensando en eso, es inimaginable como lo deberá pasar ella.

No tenía ningún tema del que hablar, así que le dije de ir a nuestros respectivos cuartos:

—Pero si apenas he estado fuera hoy... —notaba su tono de tristeza— Bueno, ya que estoy aquí déjame hacerle una visita.

—Eso no es cosa mía. Los médicos están ahí dentro, pídeselo a ellos.

Decidida, se acercó a la puerta. Buscó el pomo y al encontrarlo, abrió. Cerró y escuché que hablaba con ellos. No tardó en salir, supongo que tampoco tiene mucho que hacer en una consulta, ya que no puede ver a la encamada.

Le pregunté que le dijeron, solo le pidieron silencio y se quedó un momento sintiendo el nervio correr en las venas de los que podrían hacerla volver a la normalidad.

Ahora tocaba la otra parte del trato, y nos encaminamos a nuestras dormitorios. Todo recto y luego tenía que girar a la derecha. Pero la suya estaba a la izquierda, así que tan humano como soy, la acompañé. Se resistió un poco, porque no le gusta sentirse ayudada. Cree que puede hacerlo toda por sí misma, aunque nosotros no estamos tan seguros.

Cuando la dejé, marché hasta la mía. No entré a la suya, para que no se sintiera agobiada. Al entrar me sorprendí... ¡Todo estaba distinto! ¿Era realmente mi habitación? Notaba que todo estaba mejor, más recogido. Sin dudarlo, sabía que había llegado el mantenimiento de limpieza.

Por suerte, el lugar en el que tenemos nuestra propia intimidad, rompe con la monotonía. Las paredes tienen el color que queremos, que para nosotros significa mucho. Yo elegí el azul marino. Me aporta tranquilidad y es un tono muy relajante.

Me acerco a mi cama, no sin antes mirarme en el espejo. Se sitúa en la pared, por encima de una mesita de madera de un marrón muy oscuro. Justo en la esquina, a la izquierda al entrar. Me gusta mucho mirarme en el espejo, se refleja la imagen que doy a los demás, si quiero dar una buena impresión lo primero es dármela a mí mismo.

Suena muy femenino, puede que sea así porque Alex me aportó ese consejo. A partir de ahí me miro cada vez que paso por delante. Tal vez hace un tiempo no me importaría tener esta barba, pero desde que me lo dijo, me preocupo más por mi apariencia, sin olvidar que no solo el exterior es lo que importa a la hora de relacionarte con alguien.

Tras esa breve interrupción entre mi cama y yo, me tumbo en ella como si no me fuera a levantar en todo el día, con las dos manos impidiendo que mi nuca toque el colchón, ignorando la existencia de la almohada.

Giro hacia la derecha, siendo la primera vez que siento curiosidad por la ventana que está a lo más alto de la pared. No hay forma de mirar por ella, ya que mi estatura no es tanta como para darme cabezazos contra el techo.

En lugar de esperar años y años para dar la talla, sabiendo perfectamente que jamás crecería tanto, pongo una búsqueda en marcha. Tiene que haber algo en toda la habitación que me sacie las ganas de observar que hay a las afueras de la cárcel.

Intento desplazar la mesita de debajo del espejo, pero está atornillada y no la puedo mover. Mis días en ese lugar me ayudan a saber que no hay nada en el armario. Entonces pienso, y me doy cuenta de lo tonto que he sido.

Voy al baño sin necesidad de hacer lo común allí. Cada uno tenemos el nuestro propio, así evitamos problemas cuando nuestro cuerpo lo considere necesario entrar en un servicio. Enciendo la luz, ya que suele estar muy oscuro al no haber ninguna ventana. Un inodoro, lavabo, espejo y bañera; lo necesario.

A mi izquierda hay un armario blanco en el que guardo cepillos y cosas así. Cojo la silla hecha de la misma madera que la mesa del cuarto y la saco fuera, situándola justo debajo de la ventana. Coloqué anteriormente la silla allí para coger algo que estaba en lo alto del armario.

Me subo a la silla, pero incluso poniéndome de puntillas no consigo ver nada. La ventana es muy estrecha, y me falta más o menos lo que mide mi cabeza para poder ver algo. Sé que no tengo nada más en lo que pueda subirme, así que abandono el intento de ver algo.

Desilusionado, me dirijo de nuevo a la cama, pero veo un sobre en la mesita de noche. Me siento en la cama y lo cojo. Le doy vueltas para ver si hay algún escrito, pero no lo hay. Confuso, lo abro correctamente para no romperlo, ya que dudo que sea para mí. Saco el contenido y es una pequeña hoja de papel en la que resalta una tinta azul. Supongo que son letras..., ya que no entiendo nada.

Si le puedo pedir a alguien que lo lea es a Penélope o a Spectra, y la verdad, no está en Braille como para que la primera pueda descifrarlo.

Decidido, vuelvo a dejar la carta en el sobre y me dirijo hacia la única opción que me queda. Repentinamente, había olvidado que estaba encamada, así que me sentí mal al pedirle un favor mientras ella estaba mal. Aunque supuestamente no le molesta ayudar, pero claro, en esas circunstancias...

Me pasé todo el camino deseando por dentro que Spectra estuviera recuperándose del todo, sin relacionarlo con mis egocéntricas ganas de saber lo que ponía.

Al llegar, la puerta estaba entornada. Agudicé la vista para ver si los de la operación seguían allí, y no, no seguían. Entré silenciosamente y me acerqué a ella. Le di la mano y sentí que me la apretaba:

— ¿Qué haces aquí? —preguntó curiosa.

—He venido a visitarte —contesté alegre.

—Lo siento, pero no me lo creo. Ya has venido bastante cómo para venir de nuevo simplemente para eso.

Era mucho más astuta de lo que imaginaba, ya se nota quién aprovecha de verdad los años que pasan y quién no...

—Bueno, la verdad es que si me preocupo por ti.

—Pero... —ella sabía que había otra razón, y la quería conocer. La verdad es que si no se lo decía jamás descubriría lo escrito... Bueno, no lo sabría hoy.

—Pero he venido para que me leas esto.

Le posé sobre su fina mano el sobre que encontré. Me causó gracia ver que lo primero que hizo fue lo mismo que yo, girarlo a ver si había algo.

No es una chica que hable mucho más de lo que hace falta, así que procedió a abrirlo cuidadosamente y leyó lo que decía. No lo hizo en voz alta, pasando completamente del favor que le pedí, pero no iba a enfadarme..., ya que noté que se le estaba saliendo una lágrima por su único ojo visible.

— ¿Por qué lloras? ¿Qué pone? —me invadía la curiosidad, trayendo a mi memoria que hace una hora había ocurrido lo mismo en esa misma sala.

—Dice... —fue incapaz de contestar, así que volvió a leerlo— “Mañana el número de compañeros variará”

¿A qué se refería? ¿Y por qué estaba llorando?

—Esto solo puede significar... Que mañana estaré muerta.

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#7
No creo que a ninguna Penélope le guste que le acorten el nombre xDDDDDD
Me gustó la historia de Penélope, es muy impactante (?)
Oau, qué final de capítulo o.o ¿Por qué si dice que el número de compañeros variará lo primero que se imagina es que va a estar muerta? ¿No puede morir otro? ¿O que alguien más llegue? ¿O quizá echen a Alex o Mike por las estupideces que hacen?
Estuvo muy bien, me pareció interesante el capítulo y lo mejor es que en los últimos dos has presentado dos chicas, se agradece (?) Asd, me quedé con ganas de saber más de Penélope :/ Pero supongo que lo sabré con el tiempo.
Nos leemos, Tory!


Gracias a todos por recordarme :) Sólo tengo buenos recuerdos de ustedes y de este agradable lugar también.
#8
Capítulo 1
WOOOOAH, no creí que me iba a gustar tanto tu historia, el prólogo está genial. Me hizo pensar un poco sobre muchas cosas, luego la historia y los lugares que describiste me parecieron perfectos, me alegra que la estés siguiendo porque la encontré muy original. Aunque esos Zombie son diferentes a los normales, parecen más como demonios con esos cachos y además su olfato, y tienen suficiente inteligencia como para levantar bolsas o_o Ahora leo el siguiente capítulo.

Capítulo 2
Esto se fue al carajo, osea eso es como algo colectivo o_o ¿Ahora es como un rehén de zombies hiper inteligentes? Eso se pone bueno, pero es un poco raro xD quizá que son en verdad esos tipos. Owww, está enamorado el tipo :') ya quiero ver la parte +18 xDDDD Me acabo de dar cuenta que tu FF tiene un estilo re pro ._. osea como que todos llegaron ahí, y tu nos vas contando cada recuerdo, lejos muy original. Lo de la chica, lejos impactante.

Capítulo 3
LOL LE PUSIERON ZOMBINO POR LOS ZOMBIE, ahora tengo la duda sobre si es real o no, de verdad debe ser horrible vivir así, creyendo algo que no es. Que tipo más raro Mike y qué tienen de malo sus padres o___o ¡Ay dios mio santo señor! D: Ese tipo debe haber tenido una infancia horrible, pobre Mike. AY DIOS MIO o___o no quiero seguir leyendo, los papás de este tipo están locos... Marimacho, ahora me da risa xDDD ¿Un hipopótamo, no existe? ¿Mike es gordito? D: Muchas cosas por saber (?) ¡ES MATI XDDD!

Capítulo 4
¿Esto no será como el limbo? Osea todos estuvieron a punto de morir y todos van a la misma parte, se visten de blanco... es parte de una de mis teorías conspiracionales. Wow, ahora los recuerdos de Spectra, lo que más curiosidad me causa es que sí parece real esto... DIOS ESTO SI QUE ES RARO o_o dos cuadros hablandose? me pregunto cómo le darás lógica a eso después xDD AL CARAJO, esto está muy groso Tory, está muy muy genial.

Capítulo 5
El recuerdo de Penélope es el más épico xDDDDDDDDDDDDDDD no se acuerda nada la tipa, y lo de la pelea fue muy triste, mucho personaje y me confundí un poco en varias partes pero no importa. No entendí muy bien el capítulo, quizá porque me he confundido con varias cosas pero espero poder releerlo, lo que entendí es que mañana las cosas van a cambiar y la tipa terminará muerta. Además Zomb quería ver por la ventana pero era amuy pequeño xD

Spoiler
Ich gehe, weil ich bin langweilen von alles hier, Jian du bist ein Scheißer Ich danke allen, die mich all die Jahre unterstützt, Ich danke Samuz, Charro, für lehrt mich wettbewerbsfähige Schlachten. Ich danke auch Novelista für das helfen ich mit meinen Geschichten.

Von dass Flask ging, das Forum ist ein großes scheiße und Müll. Jetzt es gibt es drei Dummköpfen Moderatoren wenn meine Zeiten warne mehr als 8 und in Hackrom auch, und das war nutzlos
Ich gehe wie Demian, White sie sind groß hier. Jedenfalls ich nicht zurückkommen ich hoffe, dass alle hier erinnern mich als Slowbro

Jian du bist ein Stück Scheiße[/SPOILER]






#9
Bueno, un Lannister siempre paga sus deudas...
Te prometí que iba a comentar, hace como un mes y algo, pero ten en cuenta que lo bueno siempre se hace
esperar (?

En fin. A darle mecha. Los primeros dos caps los comenté en el concurso, por lo que paso directamente a criticar a partir del tercero.

Cap 3:
Bueno, primero te diga que cada vez que veo lo de fin de recuerdo no puedo evitar pensar en el fin de la cita de Rajoy y reirme de ello (?
Mujeres... hasta en mundos post-apocalípticos les gusta hacernos la vida imposible (? Por otro lado, este tal Zombino es un colgado de proporciones astronomicas. Y necesita un peluquero para afeitarse? bitch please (?
Muy buena la descripción de Mike, aunque lamento haberla leido mientras comía (?
La vida de Mike es absurdamente trágica, y realmente da lástima pensar las cosas que sufrió ese muchachito...
O: Felix acaba de convertirse en mi personaje favorito. IT'S A HIPPO! (?
En fin, me gusta como va quedando la historia, poco a poco vas presentando los personajes y me encanta saber que esta no fue solo la clásica y gastada en demasía historia del apocalipsis zombie... aún no sé de que trata la historia en si, pero si estoy seguro de que me gusta mucho. Sigo leyendo


#10
Hola tory, había leído el primer capítulo y dejé de leer porque tenía pendiente un libro muy similar, pero realmente acabó siendo diferente. Luego vi que le suplicabas a un user que lo mirase, así que decidí pasar por acá xd

El fan fiction me recuerda mucho en si a la película "Encerrada", es graciosa porque aparecer una chica descompuesta (?)
Pero volviendo al torno de tu historia, Spectra es mi favorita, me gustó mucha su historia, algo bastante paranormal, como tiene que ser. Me gusta la ficción, como supongo que a la gran mayoría del foro. De hecho, hacer algo real con temática símil debe ser muy difícil.

Lol, ¿el gordo tenía un hipopótamo de verdad? xddd
Zombino y Alex... supongo que esa pareja tendrá futuro, viéndolos mejor, no me gustan esas personas. No me cautivaron como el resto. Tampoco es que lo hiciera Penélope, me recuerda demasiada a la novia de Benther en una misión donde esta se quedaba cegada por unos polvitos. Supongo que fue casualidad xd
Lo mejor de todo fue su recuerdo...


Cita de Recuerdo de Penélope
Soy Penélope. Ni Penelo ni cosas peores, Penélope. Y ahora voy a contar mi historia... Podría inventarme una pero seré sincera, no recuerdo nada.


Epic Moment! Dejando claro que no le gusta que le llamen pene. Y su súper recuerdo, ajajajajaja

Como dije al principio, me recuerdo al filme. De todas formas, evolucionará distinto, ¡solo hay que esperar, porque de momento va muy bien! ¡Suerte! (:


~ AMEEEERICAA, FUCK YEEAH!
#11
¡Veo que los comentarios van aumentando! :D Me encanta que leáis y posteéis. Ahora, dejaré mi comentario respecto a los vuestros :3

Comentarios
Demian
Yo tampoco creo que a ninguna Penélope le guste que le acorten el nombre (?)
Gracias por opinar :3 Y sí, ya descubrirás más de cada personaje y sabrás lo que significa la carta ;)
Disfruta con este capítulo.


Jackett
¡Gracias por leer! :3
Sí, el primer capítulo da mucha intriga jaja
Te agradezco todo lo que dices :) Sí, ya vas viendo como va el fic, y gracias por decirme que parece muy pro jaja :)
Sí, pobre Mike :( Sus padres están peor que él jaja Y bueno, sí, es un personaje basado en Mati, su historia es así (?) Neh, pero quería incluir a alguien y él parecía encajar, eso sí, que el personaje no es él, simplemente lo del hipopótamo jaja
Spectra's the best (?) Los cuadros hablándose ocurren normalmente, no hay nada que explicar ahí (?)
Una lástima que no te enteraras :( Intentaré dar más aclaraciones en próximos capítulos. Y bueno, Zomb no es muy bajito, es que la ventana está alta (?)
Enjoy the next Chapter :3


Lord Negro
Te juro que no me he basado en Rajoy xD
Las mujeres siempre somos mujeres (?) Zombino colgado? Quién con ese nombre lo estaría? (?)
Yo también lamento que leyeses la descripción de Mike mientras comías xD
Gracias por leer, y tontito, te dije que una persona del foro iba a tener su álter ego en la historia y eras tú xD Ese Mike eres tú, no lo notaste? (?) Bueh, solo Félix se ajusta a la realidad (?)
Disfruta el próximo capítulo :D


PowerToast... Sí, tú, Lindsay (?)
Oh venga, querido, yo no suplico a nadie que lea (?)
Spectra rlz (?)
A ver si te caen bien Alex y Zoombino, que no te han hecho nada malo (?)
Espero que sigas leyendo, ya sabes, Penélope tiene mucho que contarte (?) Se llama Pene Lopez (???)
Disfruta de este capítulo :D



Bueno, ahora el cap., pero antes una pequeña aclaración:
Por si acaso, cumplir a raja tabla significa que lo hacen al pie de la letra, totalmente como se debe hacer, según lo mandado.
Ahora, sin más dilación...

Capítulo 6.

Parece que cada vez que entro a su habitación, sea como sea, me sorprende. ¡¿Qué es eso de que va a morir?! No dice nada de eso en la carta, según lo que me ha leído. ¿Por qué piensa de esa forma? ¿Tan grave está? No sé, puede significar algo así como... Bueno, ahora no se me ocurre nada, pero ojalá que ella no esté en lo cierto... No solo la echaríamos de menos, seguro que Alex y Mike se sentirían muy culpables de la muerte de esta pobre chica.

No se me da bien calmar a la gente que llora, solo a Alex porque me lo pone demasiado fácil, un chiste y ya se alegra. Pero Spectra..., la verdad es que nunca indagué en su personalidad, no sé de ella mucho más allá de los recuerdos que ella ya tiene. Dios, me siento tan inútil...

Ahora mismo saldría por la puerta y haría como si no hubiese visto nada, pero claramente lo he vivido, y no creo que eso sea lo que más alegre la ponga. Intento pensar como una chica... Me acerco a ella y la coloco en mi regazo:

—Venga, cálmate...

— ¡No quiero nada contigo, no voy a ser tu novia porque me intentes ayudar! —no comprendo nada, hice justo lo que Alex hizo para ayudarla...— ¡Fuera de aquí, mujeriego!

Si me iba ahora no quedaría tan mal, ya que ella misma me había echado de allí. Pero no la iba a dejar en ese estado tan deprimente:

—Lo siento, no era mi intención para nada. Solo...

— ¿Solo tratas de decirme que soy tan fea que no te atraigo? Oh, gracias.

El sarcasmo en sus palabras las convertían más afiladas que dagas, estaba apuñalándome por todos lados, necesito escoger minuciosamente lo que quiero decir para que no se ofenda. Si ella no me importara ya me hubiese ido, y la verdad, no es fea, si lo fuese tal vez me costara más mirarla a la cara:

—Spectra, lo único que quiero es que te calmes, hazme ese favor.

— ¿Un favor? ¡¿Qué favor me has hecho tú a mí?!

Era el mejor momento para lucirme...

—Cuando me pediste una bebida en mitad de mi almuerzo.

— ¡Cuidado! ¡Qué esfuerzo!

—No lo sería si esa bebida se encontrase allí. No hubiese tenido que salir del comedor, hablar con El Jefe y pedirle que te lo trajese de fuera. Renuncié a mi almuerzo por ti, ya que cuando volví para sentarme y terminar de alimentarme ya había pasado el tiempo y me habían quitado mi bandeja. Me quedé sin comer solo para calmarte a ti la sed. Y tú misma sabes lo duro que es no comer aquí.

Vi que le brillaban los ojos más que nunca, no era por las lágrimas que ya me acostumbré a ver bajar por sus mejillas, era de alegría. Eso le hizo entrar en razón, le sirvió lo que le acababa de recordar, y con solo eso ya cumplió mi favor, dejar de llorar.

—Me alegro de que estés así, ahora descansa, que lo necesitas.

Asintió y me devolvió la carta. Supongo que le alegra la idea de que si algún día tuviese que partir, tendría gente que la extrañaría, gente que haría cualquier cosa para estar junto a ella.

Salí de allí y esperé no tener que volver en todo el día, ya le había molestado bastante.

No comprendo por qué sus padres le pusieron ese nombre, tal vez creyeran en el más allá. O tal vez ella heredase el poder de ver espíritus. Nunca lo sabré, al menos no hasta que ella misma lo sepa.

Fui por el pasillo y se me cayó una zapatilla. Todos teníamos el mismo tipo de calzado, el común de ir por casa, que no te tapa la parte trasera del pie. Pero cada uno lo teníamos de un color distinto, el mío era gris, aunque no sé por qué, supongo que te dan el color que se les pase por la cabeza y ya, no creo que sean tan meticulosos como para tener pensado hasta el más mínimo detalle.

Retrocedí hasta alcanzarla y me la volví a poner sin tener que hacer el esfuerzo de agacharme para hacer que entrara o atarme algún cordón. Ahí volví a ver aquel aparato que tenemos todos en el tobillo. Una especie de brazalete oscuro que no nos podemos quitar. Siempre hay una luz circular colorada que suele parpadear. No sabemos para que sirve, aunque se rumorea que es para electrocutarnos si nos saltamos las leyes o algo así. No sabemos donde está el cierre, yo supongo que por la parte que brilla.

Tras ese repentino acontecimiento seguí adelante. Olía bien así que ya sería la hora de almorzar. Normalmente solemos ir al comedor para comer todos juntos, pero cuándo El Jefe viene a por uno de nosotros, como hoy, cada uno almuerza en su cuarto.

Me aproximo lo más rápido posible y ahí está. La camarera que va con un carrito lleno de bandejas para justo en la puerta de mi habitación. Le aviso de que estoy ahí mismo, me acerco a ella y tomo la bandeja correspondiente. Le pido amablemente que me abra la puerta y lo hace sin ninguna molestia.

Tienen totalmente prohibido dirigirnos la palabra, y lo siguen a raja tabla. Más de una vez he querido preguntarles todo lo que quiero saber, que ocurre allí afuera, por qué estamos aquí, qué es esto... Pero siempre me he controlado y no dije nada, total, ya sabía perfectamente que no contestarían a mis preguntas.

Entro y cierro con una suave patada. Me siento en mi cama y dejo la bandeja y la carta en la mesita de noche. La verdad es que no es muy cómodo comer ahí, pero no hay otro sitio donde hacerlo. Abro la tapa metalizada que cubre el plato y relamo mis labios por aquel estupendo olor. ¡Un buen filete! Hacía tiempo que no lo tomaba, y además esa salsa verdosa me decía que iba a saber mucho mejor.

Cuando lo pienso bien... ¿cómo diablos me como eso? Es un buen trozo, y no creo que lo vaya a poder cortar con los cubiertos de plástico que nos dan para que “no suceda ningún inconveniente.”El inconveniente sucederá cuándo nos muramos de hambre por no poder tomarnos las cosas con esas herramientas blancas inservibles. Hasta la cuchara es de plástico... ¡¿es qué acaso vamos a sacarnos el ojo con eso?!

En vez de estresarme recuerdo lo que hay para comer, y me preparo para darle el primer bocado. Lo corto como puedo... Aunque más bien lo estoy haciendo todo con las manos, de todas formas así tardo menos.

Aquel sabor tan exquisito hace que me baile la lengua. Los últimos días solo nos estaban dando alimentos que no tomaría ni el más pobre del mundo... Aunque pensándolo bien, ahora mismo nosotros somos pobres. No poseemos riquezas, ni siquiera tenemos el lujo de ir a comprar, aunque solo sea para mirar los artículos de moda. Estamos totalmente desconectados al mundo real...

Odio pensar en eso, así que continúo hasta acabar con esa carne tan jugosa. He ido dando sorbos al agua cuándo se me iba formando una gran bola alimenticia, así que ya no me queda nada para beber, aunque sigo con sed. Compruebo el postre, es un yogur, así que tal vez me sacie algo.

Cuando termino me lavo las manos, ya que las tengo pringosas por tomarme aquel ser-no-vivo. Regreso a la cama, y tapo el plato. Realmente no me lo he acabado entero, y le he dejado medio a Alex, aunque si ella pudiera haber comido algo me lo hubiera zampado entero.

Salgo y miro a mis dos lados. Queda totalmente prohibido alimentar a los castigados, así que intento que no me pillen. Voy sigilosamente hasta su puerta y llamo golpeándola con la parte entre la uña y los nudillos.

No oigo ningún movimiento así que me imagino lo peor, ¡¿qué diablos habrán hecho con ella?! Es inimaginable lo que puede pasar simplemente por discutir. Desearía que abriese la puerta, negando todas las teorías que abarca mi mente. Y así es, como si Dios me hubiese oído, ella abre la puerta lentamente y algo asustada, seguramente se esperaría que fuese El Jefe.

Me obliga a entrar rápidamente y cierra antes de que cualquiera nos vea. Debe saber que le he traído algo, aunque eso vaya en contra de las normas :

— ¿Estás loco? Procura que no te vean.

—Es lo que he intentado, antes de que comenzaras a subir el tono.

—Perdón, no es lo que pretendo.

—De todas formas sigo sin haber oído un “gracias por no habértelo comido todo y haberme dejado algo para mí, no hacía falta” aunque sepas que en verdad si hacía falta y que me lo hubieras echado en cara si no lo hubiese hecho —comienza a reír, seguramente porque sería justo lo que hubiera ocurrido.

—Gracias.

Sonríe y deja la bandeja justo en la cama. Da dos palmadas al colchón, indicándome que me siente junto a ella. Cuando lo destapa se lleva la misma sorpresa que yo:

— ¡Qué rico! Seguro que te habrá costado no comértelo.

—La verdad es que me costó más cortarlo.

Se ríe y admite que es difícil hacerlo con el cuchillo de plástico, así que se lo come con las manos, tal y cómo yo hice, así que salpica un poco en las sábanas. La verdad, es la primera vez que la veo siendo tan poco femenina, aunque aun así sigue estando hermosa.

Mientras disfruta de lo que queda, me voy fijando en su piel. No es que sea ningún asqueroso al que le guste imaginarse a una tía desnuda, simplemente trato de asegurarme que no la han golpeado. En mi búsqueda, encuentro un arañazo en el antebrazo derecho, por la parte más clara:

— ¿Qué te ha pasado ahí? —señalo el rasguño.

—Oh, nada. Lo tengo desde esta mañana, debí arañarme mientras dormía. Nada sin importancia.

—Oh, claro.

Pero sí que tenía importancia, noto que oculta algo, sobretodo porque esta mañana no tenía nada de eso, que tal vez no me haya dado cuenta, pero estoy seguro de que no. No le sigo preguntando, ya que si me lo ha querido ocultar una vez, lo seguirá haciendo las veces que haga falta. Tal vez un golpe para que aprendiera, o algo peor de lo que no quiere que forme parte.

Acaba de terminar y se relame los labios antes de lavárselos con agua.

Observo sus paredes rosadas. Me extraña que Spectra eligiese el blanco, con lo que le gusta este color. Aunque bueno, supongo que a todas las chicas le gusta. El mobiliario no es muy distinto al mío, así que supongo que todos tendremos lo mismo. Aunque nadie tiene la silla que yo, ya que se la pedí directamente al Jefe...

— ¡He recordado algo!

— ¡¿De verdad?! ¿Igual que Spectra?

—Ah, no... No ese tipo de recuerdo —resopló, descontenta—Bueno, pero nos servirá de algo... Supongo

—No te demores más y cuéntalo ya.

—A eso voy. Bueno, mi habitación tiene una ventana. Está muy alta y da con el techo, así que no consigo ver lo que hay tras ella. Me subí a la silla que tengo y aún así no llegaba a echar un vistazo —por suerte, notaba que ella entendía lo que quería decir.

— ¿Y qué tienes planeado?

—Buena pregunta... Podrías pedir otra silla tú, y así ya llegaría. ¿Te parece una buena idea?

—Sí, ¿pero que motivo le doy?

—Ya se te ocurrirá algo, aunque a mí no me preguntó nada.

Quedamos en ese trato, así que me levanto sonriente.

—Míster Genio, ¿se le olvidó que tendrá que llevarse de nuevo la bandeja?

Cierto, no pensé en ese detalle, aún no había salido inmaculado de aquella rebeldía.

Me posa el material plateado y me desea buena suerte. Espero que sea suficiente.

Salgo más nervioso que antes, y voy a hurtadillas para no hacer ruido. Tal vez la suerte que me deseó sirvió de algo, porque no me equivoqué de camino y veía la entrada. Sigo adelante, con algo ya planeado, tras soltarlo iría a visitar de nuevo a la encamada y le preguntaría sobre aquello tan importante que recordó, que aunque todos quisimos conocerlo y nos llamó mucho la atención, seguimos sin saberlo.

Trato de abrir la puerta, pero ahora la camarera no está conmigo, así que se me hace difícil... Tanto que se me cae lo metalizado al suelo. No podría haber provocado un chirrido más potente, así que lo recojo lo más rápido que puedo y me levanto... Oscuro. Con tan solo levantarme veo una capucha negra frente a mí y hace que suelte un grito:

—Me has asustado.

—Y tú no has seguido las leyes.

— ¿Cómo? —tenía que salir de esa.

—No mientas. ¿Qué haces con eso fuera de tu habitación?

—Iba a llevarlo pero está cerrado —siquiera miré si el comedor estaba abierto para que llevásemos los recipientes o ya vendrían a recogerlos ellos.

—Mientes.

—¿Está abierto? —intento parecer lo más ignorante posible.

—Desde esta mañana, además, no me negarás que se lo has llevado a la rubia.

—Yo...

—Tú lo has hecho, sus sábanas estaban manchadas de la salsa —para saberlo tuvo que haber entrado allí y ver los salpicones que provocó su forma de comer— Ya sabrás que ahora siquiera está en su dormitorio.

Esas palabras me perforaron el pecho. ¡¿Qué coño ha hecho con ella?! Y si la ha castigado por mi ofrecimiento, ¡¿qué diablos me hará a mí?

Las preguntas invaden mi ser... Además, de... alguna sustancia... adormecedora... Noto un pinchazo en la muñeca y veo una aguja que me acaba de hincar. No me queda nada más, solo... caer dormido.

By: Yorm ^^



By: Blade : P


By: Mynor :3


By: Planta :3

Firmas




Who I am...
#12
Todos saben lo que significa cumplir a rajatabla, y los que no lo saben que lo busquen porque es una expresión válida. Lo que tienes que explicar son cosas que en sean modismos españoles y que sólo tengan significado en tu país, lo demás deberíamos conocerlo todos.

Jajaja, la reacción contra el pobre chico que intenta ayudarla es típica de las mujeres u.u Al menos sacas a relucir los propios defectos, Tory xD

Oau, interesante la última parte pero no he entendido quien es la persona con la que se encontró el chico ni cómo fue que todo sucedió tan rápido… ¿o sea que el muchacho mientras fue a hurtadillas hasta su cuarto esa persona ya había visto las manchas de comida en la cama, ya la había regañado otra vez, buscado la jeringa para dormirlo y llegar hasta su cuarto antes que él? No entiendo cómo sucedió todo eso :P Explícame por favor.

Bueno, el capítulo me gustó, ahora me siento más cercano a los personajes, creo que al conocerlos un poco más ya no me parecen tan distantes como antes.

Nos vemos en la próxima!


Gracias a todos por recordarme :) Sólo tengo buenos recuerdos de ustedes y de este agradable lugar también.
#13
Tory xDD esta genial esta genial!! xDD voy por el cap 5, si no me equivoco (recuerda que lo leo por mi cel y ahí no tengo sentido de orientación xD) quedé como LOL cuando leí el recuerdo de Penélope xD eso de "no recuerdo nada" asdad xD esta enial esta genial xD a veces no entiendo muy bien todas las ideas y a veces son algo... no sé como inconcusas xD pero esta genial tory! Gran Fic! :D
[/CENTER]
#14
Capítulo 6

Buenas Britney (?)
No creo que ese centro sea legal, a no ser que esté basado en años anteriores (lo dudo debido a las descripciones). Usan drogas, amenazan a los "clientes..." ¿Qué chucha es eso? Lo que sé es que tendré que leer más para comprobar.
La verdad es que tienes una forma curiosa para escribir que consigue sorprender al lector. Eso te otorga puntos.


Cita:
Observo sus paredes rosadas. Me extraña que Spectra eligiese el blanco, con lo que le gusta este color. Aunque bueno, supongo que a todas las chicas le gusta. El mobiliario no es muy distinto al mío, así que supongo que todos tendremos lo mismo. Aunque nadie tiene la silla que yo, ya que se la pedí directamente al Jefe...


La frase esa me resulta un poco confusa. Osea, las paredes son rosas, pero Spectra escogió el blanco :x
Y luego repetiste ahí Aunque, resulta repetitivo. Y no solo en esa parte, a lo largo del texto también, repetiste como 12 veces esa palabra xd

Que pena, quería seguir leyendo sobre Pene López (???)
Spectra es una perver (aunque no entendí su actitud). Como nunca tuvo novio se imaginó que Zombino quería serlo, y eso me gusta (?)
Si vas a realizar un secuestro, lo mejor es amenazar a los familiares con arrancar al rehén los ojos con una cuchara. Con tan solo pensarlo, se te saltan las venas. Pero claro, no debe ser de plástico LoL.

Spoiler


En fin, buen capítulo, espero saber que le pasó a Alex (si es que le hizo algo, o solo intimidó al joven). ¡Suerte! <3


~ AMEEEERICAA, FUCK YEEAH!
#15
Bueno, tendré que hacer más publicidad del fic para que tenga más comentarios jajaja

Aquí dejo lo que ya sabéis (droguis (?))

Comentarios
Demian
Claro, tengo que sacar a relucir todos los defectos que nos veis jaja Lo primero es la realidad :P
Bueno, el que lo encontró es el Jefe, y claro, al ser algo importante en la historia, ya se verá más sobre esto, ya lo entenderás jajaja
Espero que cada vez te guste más. Los personajes ya serán tú mismo (?)


Grassito
Gracias por leer :3 Me encanta que me apoyes a seguirlo y que veas lo magnífica que soy (?)
Penélope es muy Penélope (?)
Disfruta del capítulo :D


Campanilla (?)
Gracias por comentar :D Escribo rarito, ¿eh? :3 (?)
Lo de las paredes es simple, Alex escogió el rosa, y le extraña que Spectra cogiera el blanco, ya que le gusta el rosa. Y perdón por la repetición :( No me doy cuenta cuando escribo jaja
Me hace gracia como comentas los personajes xD Pobre Pene López (?) Spectra es una loquilla (?) Me basé en ti para hacer a Spectra (???) Uy que asco lo que dijiste de la cuchara xD Lo intentaré en casa de mi novio imaginario (??)
Espero que te guste este capítulo :D



Y ahora, el capítulo :3 Disfrútenlo.

Capítulo 7.
[/b]
Luz cegadora que impide que abra totalmente los ojos. Solo puedo preguntarme dónde estoy, pero eso no me daría la respuesta.

Me siento inmóvil, apenas puedo mover los dedos. ¿Qué me pasa? Trato de gritar y pedir ayuda, pero no tengo la voz necesaria para hacerlo.

Lo último que recuerdo es la inyección en la muñeca que me adormeció, y ahora me encuentro aquí, sin mucho sentido de la conciencia. No sé cómo he acabado en esta sala, aunque me recuerda a la de Spectra, ¿estará cerca?

Forzando los párpados intento observar qué hay a mi alrededor, pero solo veo una carretilla como la de los hospitales, que lleva algún bisturí y poco más.

No sé por qué, pero comienzo a sentir espasmos. No puedo controlar mis nervios y hacen que intenté mover las extremidades, pero es imposible. Me doy cuenta de que estoy en una camilla, agarrado por semicírculos metálicos que están incorporados: uno en cada muñeca, en cada antebrazo, tobillo, muslo, en el torso y en el cuello.

Esta sensación de agobio me está consumiendo. Trato de pararme pero es imposible. La luz que tanto me molesta es un foco que da justo en mi rostro. Empiezo a sentir calor y sudo por todo el cuerpo.

Noto que vuelve mi voz y grito con todas mis fuerzas. No oigo a nadie, así que la pregunta de “¿hay alguien?” ha sido contestada mediante el silencio. Me duele la garganta y creo que no tendría que empeorarla chillando cuestiones al aire.

Los músculos siguen, me duele la palma de la mano de tantas veces que se ha golpeado contra la superficie que me eleva más allá del suelo.

Difícilmente, consigo oír pasos. Demasiado pronto para deducir si es mi salvación... Pero estoy seguro que no. Una larga vestimenta oscura se acerca cada vez más. Tiene una guadaña en la mano y la levanta amenazante, pero prefiere golpear el suelo con la barra.

Rebusca algo en los objetos de operación y coge lo más simple, un espejo. Lo sitúa sobre mi cara, apartando la luz del foco. Es un alivio poder abrir perfectamente los ojos, aunque preferiría no haberlo hecho. La imagen de mí mismo... Tengo la cara amoratada, arrugada, no... Ese no puedo ser yo...

Consigo ver por el borde del espejo una jeringa que se acerca, es afilada y va lentamente... Coge velocidad y penetra fuertemente en mi parte ocular.

El dolor sufrido es indescriptible, no sé si hubiera preferido que me cortara por la mitad con aquel arma, pero no hubiera sufrido tanto.

Como si leyera mis pensamientos, alza nuevamente la guadaña y la sitúa en mi costado. Parece divertirse con ello y suelta una risa malévola. Dolor, miedo, impotencia... No puedo seguir con esto, y él me ayuda hincando la punta repetidas veces justo en el corazón. Ya no siento, ya no respiro, ya no... vivo.




Despierto empapado de sudor. La sensación era tan real que aún me sigue doliendo el pecho.

Vuelvo a cuestionar lo mismo que en el sueño, ¿dónde estoy? A diferencia de lo experimentado, este lugar no tiene ni pizca de luz y no consigo ver nada, siquiera el dedo que sitúo frente el ojo para comprobar si hay algo de alcance visual.

El ojo... Toco el derecho, comprobando que está totalmente bien. La verdad es que ya dudo de mis capacidades, ¿está oscuro? ¿o acaso estoy ciego? Aún poseo la lógica, así que miro el tobillo para notar la luz rojiza que no se deja ver. ¿Está roto? ¿o estoy ciego?

Deseo siempre que sea lo primero que se me viene a la cabeza, para Penélope es fácil porque está acostumbrada, ¿pero yo? Siquiera encuentro algo que guardé en un cajón, ¿acaso voy a encontrarlo si no puedo ver?

Me pongo de pie y trato de pensar. Es cierto que lo último que recuerdo es aquello, por lo que puede que él me encerrara aquí. No hay mucho que pensar, así que creo que incluso esa simple teoría es la más cercana a la realidad.

Además, si retrocedo aún más en el tiempo, me dice que es un castigo por haberme saltado las reglas y haber alimentado a Alex cuando estaba prohibido.

Si tuviera que hacerlo otra vez, lo haría. Tendría más precaución y le advertiría de que no manchara nada, ya que lo principal fue el salpicón de salsa en las sábanas.

Comienzo a caminar, moviendo las manos por delante para no chocar. Me doy un buen golpe en la muñeca derecha. Creo que ya está recibiendo demasiado, la próxima vez moveré los brazos más lentamente. Me acerco a lo que me ha golpeado, aunque realmente no es más que una encimera.

Solo detecto algo sobre ella, y parece ser una llave, así que la cojo y la meto dentro de la zapatilla, en un lado para que no me moleste mucho al andar.

Voy pasando la mano por la pared, ignorando la posibilidad de que haya algo en el centro. Encuentro algo que parece ser una puerta con un pomo que se gira para abrir. Giro a los dos lados, empujo y tiro, pero no abre. Verifico que no hay cerradura, así que la llave no sirve para abrirla, por lo que deduzco que solo abre por el otro lado o si no, es que está atascada.

Cerca hay una estantería de hierro, las que no tienen laterales y van con ruedas. No hay nada en ninguna de las celdas.

Empiezo a cansarme de solo poder guiarme por el tacto.

Vuelvo a la misma encimera, así que poco conseguiré dando otra vuelta. Retiro los pensamientos anteriores, y creo que si puede haber algo centrado.

No tardo mucho en llegar de una pared a otra, esta habitación es minúscula. No he encontrado nada, pero no pierdo la esperanza. Tres, cuatro, cinco veces y no doy con nada. ¿Estoy encerrado? Una pregunta absurda, ya que es lógica. Pero no creo que este cuarto no tenga nada especial.

No detecté ningún interruptor para encender alguna bombilla, pero seguramente debe haber luz. Puede que el botón esté detrás de aquella puerta que no cede. Estúpido, pero no sería la primera vez que solo hay fuera y no dentro. Como en el cuarto de baño, aunque tenemos otra bombilla sobre el lavabo, justo encima del espejo.

Solo he cruzado de izquierda a derecha, así que me propongo cruzarla de la estantería hasta la pared que tiene enfrente. Poso mi espalda contra el hierro y camino. Tropiezo y caigo al suelo. La punta del pie había entrado en algo. Lo toco y es algo para agarrar, seguramente sea una trampilla, así que tiro.

Oigo una especie de alarma y... ¡veo! Lo del tobillo comienza a brillar, sé que no es algo bueno, pero me alegro de seguir con visión. La puerta se abre y la luz se enciende. Había adivinado todo, solo se abría por fuera y justo ahí estaba el interruptor.

Se acerca el Jefe:

— ¡Así que tratas de huir!

—Esto no abre y ni siquiera sabía lo que estaba haciendo, no podía ver nada.

—Ahora que puedes ver, tal vez esto te suene de algo.

Tiene una mano detrás de él, la posa justo delante y deja a la vista algo que jamás imaginé que mostraría... ¡era la cabeza de Alex! Su cuello, sus ojos, sus labios... La agarraba del cabello sin ningún complejo. Frente a mí, orgulloso. Volví a sentir dolor, miedo, impotencia..., pero ahora el dolor era sentimental.

Deseaba volver a mirarla a los ojos, pero no de esa forma. Tenía la mirada vacía, no transmitía nada; la boca abierta, asustada, alzando un grito ahogador al aire; la piel pálida del terror... No quería imaginarme cómo la torturaron de esa forma. Arrancándole el cuello sin remordimiento.

Cerré el puño, pero no podía hacer mucho más. Había perdido la vida, y sin la suya, la mía también estaba perdida. Intentaba parecer rígido, pero dos lágrimas fluyeron por mis mejillas. Era mucho más de lo que podía soportar, y él no se cansaba de aguantar esa cabeza.

Me miró:

— ¿Por qué lloras? ¿Acaso la quieres? Tómala, no tengo necesidad de quedármela.

La lanzó y cayó rodando ante mí. Paró y me miraba. Ella me diría “no te preocupes, no pasa nada”, pero sí que pasaba. Todas las culpas caían sobre mí, no estaría en estas circunstancias, ni ella ni yo, si no hubiese sentido esa bondad de compartir mi almuerzo... ¡Era una gilipollez! ¡¿Quién mataría a alguien por eso?! ¡No hay motivos! Antes de que me diera cuenta, noto que esas palabras salieron de mi boca...

—Parece que estás cogiendo muchas confianzas, chico. ¿Te hubiera gustado más ver la cabeza de Mike? Tranquilo, hicimos una buena caza para ti.

Se fue un momento y ya imaginaba lo peor... Seguramente también lo mataron, ¿pero qué razón había? Me levanto lentamente, estoy mareado. Veo que sí era una trampilla, y tiene una cerradura en la que cabe la llave que cogí.

¿Qué debo hacer? ¿Huyo? ¿Espero? Multitud de preguntas y ninguna respuesta. Me dejo caer desesperanzado. Miro fijamente a la puerta, pero la cabeza me llama más la atención.

— ¿Qué te han hecho, querida?

No hay respuesta, aunque en esta situación me preocuparía más que si la hubiese.

Escucho los pisotones en los escalones que está bajando y entra:

— ¿Quieres ver su cabeza? —una voz neutra e hiriente.

—Quiero que acabes con todo esto.

Una mirada de odio atraviesa la mía.

—Responde con sí o no, no quieras que esto demore más.

—Olvidé tu pregunta.

Estoy consiguiendo tiempo, pero también consigo que se enfade.

— ¿Quieres ver su cabeza? —preguntó diente con diente.

—Haz lo que vayas a hacer, nunca te ha importado nuestra opinión.

— ¡Con sí o no! —subió demasiado el tono, debe molestarle la verdad.

— ¡No! ¡No quiero!

—Mejor, no encuentro dónde la puse.

¿Eso quiere decir que sí la tiene? ¿Para qué me pregunta si finalmente no la iba a poder enseñar?

—Pero hay algo que sí he encontrado, y seguro que también la recuerdas.

Mete la mano dentro de un profundo bolsillo y saca la jeringuilla que me hincó anteriormente. Se acerca, y yo a él. No le tengo miedo, ya no. Lo peor que pudo hacer ya lo ha hecho. Me da igual lo que me haga, que sea lo que Dios quiera.

La hinca en la otra muñeca y vuelvo a caer...




Despierto y me cuesta abrir los ojos. Veo las paredes azul marino y adivino que es mi habitación.

Ya no sé que creer, ¿he estado soñando todo el tiempo? Estoy muy mareado, tal vez de las dos inyecciones en un mismo día, si es que no ha pasado ninguno mientras estaba insconciente.

¿Me trajo aquí desde la primera vez? ¿Fue real la cabeza de Alex?

Intento levantarme pero es casi imposible, así que sigo tumbado. Algo surca mi mente, algo que me sacará de dudas. Me quito la zapatilla y compruebo que esté la llave.

Tengo recuerdos borrosos pero me acuerdo perfectamente de las cosas más importantes. Esa llave encajaba en la trampilla, una posible salida de la cárcel.

Sacudo el calzado sobre la cama y aparece algo dorado. Lo agarro y pesa más de lo que recordaba, tal vez he flaqueado fuerzas por tantas sustancias en mi sangre.

Espero a poder levantarme para guardarla pero algo peor deduzco... Si es verdad que tengo la llave, significa que es cierto que estuve allí, y eso solo se traduce a que... la cabeza de Alex era real.

By: Yorm ^^



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By: Planta :3

Firmas




Who I am...
#16
Me fastidia mucho, pero a veces tengo la manía de pasar directamente a los diálogos y me entero de cosas que debí haber leído después D:

En fin, que están todos locos (?) Si aparece Lindsay o Britney, eso ya sería demasiado (???
Es frustrante (para mí, que soy bastante sensible) leer cosas gores, aunque la verdad es que fue algo gracioso. El hombre está tan acostumbrado a cortar cabezas que las pierde, como si fuera lo normal. Dónde está la cabecita, mate rile rile rile (?)
Y siguiendo criticando al jefe, me recuerda bastante al símbolo de la muerte (el esqueleto encapuchado), puede que tengan estos dos alguna relación. Tal vez le guste jugar a los play-doh con las caras de los demás, como con Zombino, solamente que le salió mal la súper cirugía de estética avanzada (?)
También tuviste que mencionar a P*n*lope, pobre muchacha, déjala descansar (?)

¡Es un buen capítulo! No te preocupes de que no tengas lectoras (o sea, sí, preocúpate, pero es secundario xd). Que tengan leyentes es a veces de suerte, pues muchas veces fics de puro diálogo sin narración tienen páginas llenas de comentarios spam y buenas historias como la tuya tienen tan pocos leedores. Pero si quieres alguna sugerencia, puedes crear un club de fans para tus lectores, sería interesante :3
Bueno, ¡Suerte! <3


~ AMEEEERICAA, FUCK YEEAH!
#17
Bueno, aquí mis comentarios sobre tus capitulos hasta ahora.
Capítulo 1

Totalmente sorprendido. Lo ultimo que hubiera pensado es que fueran zombies, al principio pense que era la tipica situacion de un muchacho que metio la pata con un grupo de mafiosos y lo perseguian para matarlo, pero sin embargo esto me dejo totalmente atonico.
Te felicito por esa "habilidad" de poder sorprender al lector, a lo mejor me llevare grandes sospresas en los proximos capítulos.

Capítulo 2

El recuerdo de Alex es triste, se debe sentir horrible perder a un ser querido, aunque no tan querido para ella ya que lo odiaba con toda su alma, sin embargo era su padre, él le había concebido la vida y ella lo acababa de ver, espero ver mas detalles sobre ella y su padre en los proximos capítulos

Capítulo 3

LOL, pobre Zombino, los peluqueros lo desprecian (?) Y creo que tiene razon en eso de que todos los que estaban allí tendrían algo que ver como casi morir. ¿Y el "virus" que menciona Alex? ¿Sera que en verdad hay zombies??
En cuanto al recuerdo de Mike, sinceramente los padres son unos tarados. ¿Como tratar a tu hijo como "hija"? Hubieran abortado, en verdad ¿La madre no lo defendia? Eso no es una verdera madre, se ganaron mi odio esos dos bastardos. Pobre Mike, al menos esta a salvo.

Bueno, cuando termine de leer te dejare los comentarios de los otros capitulos ^^ ¡Saludos!