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#1

Un rincón en mi mundo.

¡Hola a todos!



Primero que nada, agradezco a los que se pasan por aquí. Les explico de que va el tema.
Es un tema que creo para colocar todos esos One-Shots que he escrito, valla que son muchos, pero que siempre por alguna razón nunca publico; la mayoría de las veces de da faquitis y los dejo a la mitad, luego con el tiempo los retomo de nuevo con ganas de terminarlo y luego los vuelvo a dejar.


Por ahora solo subiré uno. Lo tengo en mi Pc desde hace algo más de un año y hoy por fin logré terminarlo: puede que sea un poco largo y algo snoob pero fue el primero que escribí. Trate de corregir todos los errores posibles que ví; arreglé unas cosas pero en sí, no lo modifiqué a gran escala. Si notan bien ahí creo que se puede ver mi progreso en cuanto a escribir se refiere. Pues este ha sido parte importante de mi aprendizaje.

Primero comienza algo snoob o trillado, pero a medida que se lee se va viendo un poco más la madurez de la escritura. No sé si todos lo podrán notar o si sólo yo lo puedo notar que fui él que lo escribió.

Hoy por fin lo terminé y por eso lo quiero compartir con ustedes. Cabe destacar que se supone que era de terror, por eso recomiendo que sea leído por gente +14 si alguien menor a esta edad decide leer lo hace bajo su propio riesgo.

Peculiar Receta.
No puede ser. Me van a atrapar, debo correr más rápido pero el cansancio no me deja, necesito ayuda pero no hay nadie en los alrededores al menos en tres kilómetros a la redonda, no creo poder salir de aquí con vida.

Todos esos pensamientos inundaban mi mente mientras yo corría por mi vida, era de noche y no había luna, yo estaba tratando de escapar de algo que yo hasta hoy creía imposible, no sabía que el ser humano era capaz de tener tanta maldad en su interior; tampoco creía que fuera posible asesinar por el simple hecho de sentir placer, pero aquí estoy yo… tratando de escapar con vida de aquella sangrienta prisión. El pasto seco y marrón era lo único que se podía oír, ya que crujía cada vez que lo pisaba con mis rápidos pasos.

Me caí, un fuerte dolor recorre mis piernas, más que todo la derecha. El mayor dolor se concentra en mi tobillo, parece que me lo fracturé, ahora mis posibilidades de escapar con un tobillo roto se reducen a casi cero; en busca de liberar mi frustración y dolor he lanzado un fuerte grito de dolor al aire.

—Aaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaah

Las lágrimas brotaban como caudalosos ríos de mis ojos, a la misma vez que me daba cuenta que había cometido el error que de seguro me costaría la vida, antes no me habían encontrado, pero ya era tarde. Estaban a pocos metros de mí, con solo voltearse y dar unos cuantos pasos me alcanzarían, y yo sin poder moverme como es debido; ya no me quedaba ninguna otra salida, lo último que mis ojos verían en plena libertad era un cielo oscuro, sin luna ni estrellas.

El dolor era intenso, y como ya había renunciado a las ganas de vivir, cerré los ojos y sentí como una última gota brotaba de estos y recorría mi mejilla, de seguro ella también quería escapar y no la culpo, no le deseo esto a nadie.
…




Cuando desperté estaba atado a una silla, que a su vez estaba pegada al suelo. Lo que me impedía moverme siquiera un milímetro, no tenía sentido que tratara de librarme, era imposible, y de haberlo logrado no llegaría muy lejos; mi tobillo aún dolía. El dolor era punzante; girando la cabeza lentamente logré observar que estaba en lo que parecía una especie de quirófano improvisado, había utensilios de doctor por todas partes, así como cuchillos y una sierra.

También una cama metálica, todo estaba ensangrentado; los utensilios, la cama, el piso y hasta las paredes. Era un escenario aterrador, la única fuente de luz que había era solo una pequeña lámpara con un bombillo de luz blanca. Colgaba del techo sobre la cama, y alumbraba a duras penas.

Viendo un poco más lejos, vi que allí estaban mis amigos. Igual que yo, atados pero estos estaban cortados y mutilados e inconcientes al parecer, me di cuenta de que a Darwin le habían quitado uno de sus brazos, y estaba todo lleno de sangre, a su lado estaba Samanta una hermosa rubia que siempre soñó con ser veterinaria, y más allá… estaba tirada mi novia, Kenia. A diferencia de Darwin, a esta última le faltaban las dos manos, creo que eran las que estaban colocadas en la mesa que yo tenía al lado. Tratando de comunicarme con ellos los llame.

—Chicos, chicos, ¿están bien? —dije con todas mis fuerzas, también me pareció tonta la pregunta ya que se notaba que no, pero aun así les pregunte.

—Mi brazo, mi brazo —fue lo que Darwin respondió con un hilo de voz y lagrimas en los ojos.

—Darwin, Darwin, soy yo Eidan.

— ¿Eidan? Creímos que habías escapado, ¿que haces aquí? ¿Por qué volviste?

—Estuve tratando de escapar, pero me caí y creo que me rompí el tobillo. Entonces me desmaye y cuando desperté estaba aquí.

—Como lo siento —seguía llorando y se quejaba del dolor. Su voz era apenas un susurro—, a nosotros nos han torturado, me cortaron el brazo, dijeron que iba a ser una delicia; a Kenia le cortaron las manos, dijeron de cortarían los dedos y serían unos estupendo deditos de pollo, y a Samanta… -dudó por un momento- a ella le quitaron los dientes uno a uno.

— ¡No puede ser! —dije horrorizado— son unos caníbales, ¿deditos de pollo? ¡Son dedos humanos!, y tu brazo… esos desgraciados nos van a comer. Tenemos que hacer lo que sea por salir de aquí.

—Es imposible, el único que pudo salir de aquí fuiste tú, y mira ya te atraparon de nuevo.

—Pero fue solo porque me rompí el tobillo.

— ¿Y dime ya te recuperaste? —dijo sarcásticamente— tú solo tienes un tobillo roto, pero nosotros… somos otra historia.

—Pero… sí unimos fuerzas podremos… —en ese instante me interrumpió él-

—Pero de que fuerzas hablas, ¿estás loco o qué? Estamos casi muriendo, nos están torturando y nos tratan como si fuéramos animales. Nos están quitando todos nuestros miembros uno a uno, a carne viva solo para hacernos sufrir; y por si fuera poco, se los están comiendo, ¿entiendes? ¡Co-mien-do! –Se quejó del dolor, intentaba alzar la voz pero aún seguí siendo un susurro. Apenas so logré entender lo que decía.

—Jamás pensé que íbamos a terminar así, devorado por caníbales.

—Nadie cree que va a terminar así, todos soñamos con una muerte digna. Pero… esto es otra cosa —al terminar de hablar, rompió en llanto.

Sus palabras me volvieron a la realidad, y yo, tratando de asimilar todo lo que estaba pasando, quería pensar que era un sueño, un simple y terrorífico sueño; pero esto superaba a todas las pesadillas que había tenido antes, se sentía muy real, y estaba seguro de que lo era.

Cuando ya estaba colocando los pies sobre la tierra de nuevo, escuche que la puerta de aquella tenebrosa habitación se abría lentamente produciendo un chirrido fuerte. Cuando ya estuvo abierta alguien se asomo, era un hombre; delgado, cabello oscuro, y estaba vestido como un doctor, su bata estaba llena de sangre, y en un bolsillo se asomaba el cañón de una pistola.

—Veo que ahora tengo un par de cotorros aquí —dijo con una voz malvada, y soltó una carcajada como si le causar gracia—, vamos a almorzar, adivinen cual será el plato principal… ¡deditos de pollo!

Al pronunciar estas palabras una maquiavélica risa salio de su interior, yo me estremecí del miedo que sentí al escuchar aquella frase, mis ojos parecían que se fueran a salir de sus orbitas y fueran a aterrizar, con algo de suerte en el piso y no en un plato.

—Vamos deben levantarse, mejor dejen que mis ayudantes lo hagan por ustedes —su voz se tornaba cada vez más terrorífica, y los chistes que decía solo le causaban gracia a él.

De repente dos corpulentos hombres de cabello largo y negro entraron a la habitación, a mis amigos y a mí nos desataron y nos levantaron violentamente.

No dejaban de sacudirnos, todo era peor de lo que se podía esperar, no solo nos iban a comer, nosotros mismos nos comeríamos parte por parte; ese fue uno de los tantos momentos en los que desee estar muerto, quería que toda la tortura acabara de una vez.

—Ya que su amiga fue tan amable de darnos el principal “ingrediente” para nuestro pan especial, alguno de ustedes deberá darle la comida en la boca ¡Pero no se acostumbren solo será por hoy!

Los dos hombres mencionados anteriormente, nos sentaron en unas sillas que estaban ubicadas en lo que debía ser el comedor. Frente a nosotros había una enorme tabla de madera con platos de cartón y cubiertos de plástico, en el medio habían dos pequeñas ollas y una jarra de vidrio, esta última contenía un líquido de color rojo; y se notaban los trozos de hielo, que flotaban libremente en su interior. Yo sentí curiosidad por saber que era, pero resistí; era preferible no saber, pero Darwin hizo todo lo contrario, él sí pregunto y quedamos atónitos con la respuesta de aquel hombre.

—¿Qué eso? —preguntó mi amigo asqueado.

—¿Qué es qué?

—Lo que está encima de la mesa.

—¿En serio quieres saber? —preguntó con tono burlón.

—Sí no quisiera saberlo no estaría preguntando, ¿no te parece? —dijo de forma seca y violenta.

—Buen punto lo que esta en la jarra, es un liquido rojo como puedes observar, ustedes le llaman sangre, yo le llamo “el vino de los ricos”, lo que esta en esa pequeña olla a la derecha de la jarra, es como te dije; deditos de pollo, o como ustedes lo quieran llamar dedos humanos, y los que está en esta otra es un guisado de carne, ya le sacamos los huesos con anterioridad, así que pueden comer tranquilos.

—De donde es ésa carne que esta en tu “guisado”

—De tu brazo, de allí la saque, si quieres puedes probar un poco, mi “hijos” no se molestaran si empiezas primero, igual ellos siempre terminaran.

La cena continuó, yo me rehusaba a comer, pero me tenían amenazado, a mí me toco darle la comida a Kenia, mi estómago se retuerce cuando recuerdo que ella misma tuvo que comerse sus dedos, no tenía casi fuerzas, ni siquiera hablaba, solo llorar y llorar. Es lo más comprensible, era una agonía fatal, el dolor de mi tobillo no debía de ser nada comparado con el que todos los demás sentían.

Luego de almorzar, los mismos hombres nos llevaron a la escalofriante habitación donde estábamos antes, luego de atarnos de nuevo, llegó el más terrorífico de todos, con un mensaje para nosotros.

—Quisiera decirles que su diversión acabara pronto, pero les estaría mintiendo. Para la cena tendremos un gran banquete, y tenemos que sacar la carne de algún lado —señaló a Darwin—. ¡Tú! Veo que eres él más corpulento de todos, parece que tienes mucho que ofrecer; mis hijos vendrán por ti en un rato.

Yo quedé con los ojos como platos, y Darwin comenzó a rogarle a aquel ser tan diabólico, que tuviera piedad, que lo dejara ir; pero esté hizo caso omiso ante las suplicas de mi amigo.

El malévolo hombre salió de la habitación, y pasados unos treinta minutos… comenzó nuestra pesadilla.

Llegaron los mismos seres que nos habían llevado a la mesa y tomaron a Darwin por su único brazo y ambas piernas, éste trataba de librarse moviéndose bruscamente pero le fue imposible. Ellos eran dos y estaban en buenas condiciones físicas, aunque no puedo decir lo mismo de su estado mental; lo montaron sobre la cama metálica que estaba ahí en medio de la habitación y le ataron su único brazo y las dos piernas.

Tomaron un bisturí y comenzaron a hacer cortes por todo su cuerpo, uno de ellos cortó los parpados de mi amigo. Después de hacer muchos cortes de forma una forma tan fría y macabra, tomaron la sierra eléctrica que estaba a un lado y la pusieron sobre una de sus piernas. Con un movimiento brusco la encendieron y empezaron a cortar.

Los gritos de Darwin inundaron toda la habitación, el miedo y el terror se apoderaron de mí, por más que quisiera no podía dejar de ver aquella macabra escena, las muchachas que estaban del otro lado también gritaban, pero sus gritos no eran nada en comparación a los de Darwin.

Así transcurrió todo el resto de la tarde, creo que aún era de día ya que un pequeño rayo de luz se filtraba a la habitación de algún lugar, pero eso no era lo importante. Mi amigo había muerto, lo habían desmembrado parte por parte desde abajo hacia arriba, a carne viva para que sintiera el dolor.

La sangre de Darwin nos salpicó toda la habitación incluso a nosotros. Aquellos “hijos” se llevaron a Darwin, algunas partes de su cuerpo en bolsas y otras en contenedores plásticos, y lo que quedo en aquella cama los arrojaban en botes de basura.

Mi cabeza estaba a punto de explotar, me dolía mucho. No podía aguantar el dolor, ya mis lágrimas no salían de mis ojos, el dolor de mi tobillo aun seguía punzante, y cada vez dolía más; las muchachas ya no tenían fuerzas para moverse por sí solas, lo único que podíamos tomar era… sangre, esa era nuestra agua, lo que de verdad nos mantenía vivos.

La noche transcurrió sin más acontecimientos de esa magnitud, solo que ahora lo que había eran ratas que andaban por todos lados y comían cada trozo de carne humana que conseguían a su paso, varias de ellas estuvieron encima de mi, pero no podía hacer nada, no quería exponerme a una de sus mordidas, ya que está me mataría lentamente, aunque pensándolo bien, era preferible morir así en vez de ser descuartizado.

Una vez que lo pensé me decidí, tome una rata entre mis manos y la apreté con todas las pocas fuerzas que tuve, logre que me mordiera, y sentí alegría, solo faltaba esperar a que el virus que transmiten haga efecto, y me mate lentamente, no creo que un poco más de dolor sea notable en comparación al que ya sentía en ese momento.

Al día siguiente en la mañana un fuerte sonido me despertó, eran ellos; habían abierto la puerta tan fuertemente que esta rebotó de la pared, tomaron a Samanta y la sentaron en una silla que tenia correas en los apoya brazos, se las colocaron alrededor de las muñecas y le dijeron.

—¡Llego tu hora muñequita!

—Ba. Ba. Ba —eso era lo único que se le entendía a Samanta, pero sus ojos reflejaban lo que quería decir-.

Después de que ella tartamudeara uno de los hombres le dijo.

—Por ser tan bonita te tenemos un trato especial —dijo mientras reía maquiavélicamente—. Como tus manos no nos sirven para nada, partiremos tus dedos uno a uno; dicen que el pulgar duele más pero con el dolor de los demás no creo que notes la diferencia.

Ya no me sorprendía lo que sucedía, pero aun era imposible sacar los gritos de Darwin de mi cabeza, pero ahora iba a ser mucho más difícil.

—Arrhhaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa

Nuevamente gritos de dolor se apoderaron del cuarto, sólo que esta vez era Samanta la que gritaba, uno de aquellos hombres había tomado un alicates de uno de sus bolsillos y lo puso en unos de los dedos de Samanta, aunque está se resistía cerrando sus manos, ellos tuvieron más fuerza. Está demás decir lo que sucedió con sus…; solo basta con imaginarse, un alicates presionando con una asombrosa fuerza los dedos de una mano humana.

Los gritos no cesaban, eran interminables, les quería pedir piedad por ella, pero el temor no me dejaba hablar, y aunque me dejara hacerlo no me atrevería, se que es egoísta pero no quería pasar por aquello, era mejor esperar que la mordida de la rata me matara.
Pasaron varías horas, o al menos eso pareció, Samanta aún gritaba del dolor pero no se podía mover, luego de que la torturaron nuevamente.

Yo seguía atormentado por los malditos gritos de dolor de mis amigos. Ya debían de estar cocinando la carne de mi Darwin. No quería ni pensar que harían con ella, solo de hacerlo se me revolvía el estómago y quería vomitar pero sin embargo no podía.

Samanta parece que estaba desmayada, no decía ninguna palabra y ni siquiera lloraba. Kenia estaba igual, será… ¿estaban muertas?

—¡Kenia! ¡Kenia!

— ¿Uh? —reaccionó de poco, solo ese gemido fue lo que logré escuchar.

Quería preguntarle si estaba bien, pero no me atreví. Ya sabía su condición, y no estaríamos en todo este embrollo si Alexander no le hubiera pedido ayuda a esos extraños cuando nos quedamos varados en alta mar, ya que el yate –que es de él- se había apagado y no encendía.

Eso me hizo hacerme otra pregunta dentro de mi cabeza. Alexander… ¿Dónde estaba? No lo había visto desde que llegamos a ese lugar, y aunque estaba débil era capaz de recordar que él también llegó con nosotros.

—¡Kenia! ¡Kenia! ¿Dónde está Alexander?

—¿Alexander? Creo que lo mataron a él también, no lo he visto desde que llegamos —dijo entre susurros y con voz débil.

Yo no me quedaba quieto, quería saber donde estaba, y saber si estaba bien. Pero aunque estuviera bien, eso no debería importarme, lo único que debería de hacer era tratar de salir de ahí, pero estoy muy débil. La mordedura de rata me ha afectado y por fin estaba muriendo de a poco, cosa que aunque pareciera raro me alegra.

—Hora de almorzar chicos —dijo el hombre cuando abrió la puerta—. Hoy comeremos carne guisada, arroz y sopa de carne. Los espero en la mesa —ordenó con el tono burlón que le caracterizaba, seguido a esto sus “hijos” entraron y nos tomaron violentamente para llevarnos al deprimente comedor.

De nuevo me tocó darle la comida a Kenia que se quejaba del dolor pero estaba muy débil. Había perdido mucha sangre, me sorprendía que aún estuviera viva. Samantha por su parte se rehusaba a comer igual que yo; a ella la estaba alimentando uno de los hombres que la golpeaba cada vez que se resistía a abrir la boca.

A mi me golpeaba el otro al ver que solo alimentaba a Kenia y no a mi. Hasta ese momento jamás me había fijado en la cara de ninguno de ellos, de seguro por el miedo. El que me amedrentaba era rubio y de tez blanca, con los ojos azules y una barba de varios días. Estaba todo sucio y cubierto de sangre seca, al parecer no se había bañado en varios días.

Cada trozo de comida que metía a mi boca lo tragaba sin masticar. Me daba asco saber que me estaba comiendo a mi propio amigo y de esta forma, esto era algo muy tortuoso, deseaba morir cuanto antes. Daría lo que fuera por salir de este lugar, lo que fuera.

El almuerzo terminó, de nuevo nos encerraron y ataron, rápidamente me vomité encima, no más al ver el vómito y olerlo me daba más ganas. Toda la habitación se lleno de ese olor nauseabundo que provenía de lo que yo había desechado. Las chicas ni se quejaban, parecían muñecas sin vida, apenas si lograba oír uno que otro gemido pero todos estábamos exhaustos mi dolor era cada vez más insoportable y mis esperanzas de salvarme se reducían cada vez más, llegó un momento en el que sir darme cuenta caí dormido.

La mañana llegó sin darme cuenta, el sonido de una sierra eléctrica fue lo que me despertó. Me sacudí violentamente y sudaba a más no poder creí que era yo la próxima víctima, pero no era así, cuando logré afinar mi vista vi que ellos ya estaban en acción.

Sobre la mesa estaba Kenia, la chica sin manos, y el hombre del cabello amarillo tenía la sierra en mano, lista para comenzar a cortar… cosa que comenzaron a hacer. Me sorprendió que Kenia no gritara de dolor al igual que Darwin, tal vez ya estaba muerta pues había perdido mucha sangre y estaba muy débil. Yo podía ver claramente y en primera fila. Samantha estaba tan horrorizada como yo.

—Déjenla, ¡déjenla! No la maten. ¡Se los suplico! ¡Mátenme a mí!

Aunque gritaba con las escasas fuerzas que me quedaban, era inútil. Mis gritos se veían ahogados por el sonido de la sierra; que iba desmembrando poco a poco a mi novia, primero los brazos, luego los antebrazos seguidos de los pies, así sucesivamente. Hasta llegar a su tronco y desprenderlo brutalmente de su cabeza la cual una vez mutilada rodó de la mesa y cayó frente a mí.

Espantado grité los más fuerte que pude, habían apagado la sierra por lo que mis gritos retumbaron por toda la habitación captando la atención de los diabólicos hombres.

—¡Ups! Lo siento, eso no debía pasar —dijo el rubio que me había golpeado en el almuerzo.

—¿Por qué? ¿Por qué nos hacen esto?

—No lo sé. Simple instinto quizás. Además ya estábamos aburridos de comer tanta carne de res, así que decidimos probar con la carne humana.

—Y nos encantó su sabor —dijo el otro hombre, tenía cabello marrón, era también de tez blanca y con una barba de varios días—. Como sabrás es un poco más salada que la carne de vaca o cordero. Además depende de la persona, la cantidad de grasa se ve reducida por lo que resulta más saludable.

Estaba atónito; miedo, enfado, decepción y otros sentimientos estaban luchando dentro de mi para ver cual de ellos ocupaba más lugar que el otro, mientras tanto en mi estómago no sentía más que retorcijones que me producían náuseas.

—¿Por qué no me han matado? —pregunté con la cabeza baja y con apenas un hilo de voz.

—Porque tú has hecho algo que nadie había logrado hacer en todos estos años. Lograste escapar cuando te dimos la oportunidad —dijo el hombre de cabello marrón.

—¿Años? ¿Cuánto tiempo llevan haciéndolo? ¿Oportunidad? ¿¡Tenían todo planeado desde el principio!?

Ambos ignoraron mi pregunta y el de cabello amarillo tomó la palabra. —Nos hiciste divertirnos intentando atraparte, creímos que no lo lograríamos y que iba a ser un gran error haberte dejado ir. Pero tú mismo de delataste, fue como jugar al gato y el ratón. Solo que con dos gatos –rió enseñando sus dientes, que… estaban perfectos blancos y relucientes.

—Mátenme de una vez. Por favor, no quiero seguir con esto.

—Lo mejor siempre queda para el final chico —dijo el “padre” de los dos hombres incorporándose a la conversación—. Además tengo otros planes para ti. ¡Chicos! —se dirigió hacia sus hijos— Esta noche tenemos un invitado especial, y la carne que tenemos hasta ahora no es suficiente para el banquete. Recuerden que tenemos que seleccionar lo mejor y desechar lo que no sirve, sigan con ella —apuntó a Samantha con un dedo.

—¡No! Déjenla en paz, mátenme a mí. Dejen que se vaya por favor.

—No chico, no podemos hacer eso. Ella sabe quienes somos, ¿por qué crees que le sacamos los dientes? No la podemos dejar ir —sonrió malévolamente—. Por eso la dejamos para la penúltima cena, además queremos que nuestro invitado estrella coma lo mejor. Por eso el turno de ella.

Está demás decir lo que hicieron en cuestión de minutos. Como sus manos eran inservibles ya que le habían roto todos sus dedos las desecharon apenas las cortaron. Sus gritos… eran incluso más fuertes que los de Darwin, me apiadaba de ella pero no podía hacer nada aún seguía atado a la silla.

Cuando terminaron recogieron en bolsas lo que no servía y en contenedores plásticos lo que iban a usar. La sangre la dejaron allí, apenas pasaron un pañuelo por encima de la mesa para eliminar el exceso; el cual cayó al piso y se regó en todas direcciones.

Yo ya no podía aguantar más, me sentía débil y aunque luchara por librarme era inútil, por lo cual me resigné. Al parecer los efectos de la mordida de la rata ya estaban bastante avanzados en mi sistema, la vista se me nublaba. Sentía frío, probablemente por la fiebre, podía ver en mi brazo que tenía un salpullido; en donde la rata me había mordido se formo una especie de úlcera y pequeñas cosas rojizas me salieron en la piel. El dolor era más que insoportable por culpa de mi tobillo.

Todos se retiraron, ahora solo quedaba yo con mi dolor y mi soledad. Me preguntaba que hora era, ya que allí no había ni siquiera un reloj. Me sumí en mis pensamientos, imaginando como sería mi vida si lograra sobrevivir. O que estaría haciendo si no estuviera allí encerrado.

La puerta se abrió con su chirrido de costumbre, sacándome de mis pensamientos en el acto.

—Es hora chico, la cena está servida. Un manjar suculento, y lo mejor. Nuestro invitado llegó.

El hombre rubio me llevó hasta el comedor, ahí me sorpresa fue simplemente grande. De pronto sentí ganas de llorar, correr, me sentí enfadado y quería asesinar a todos ellos, pero lo peor de todo es que me sentí… traicionado.

—¡Buenas noches! Eidan.
—Mal… ¡Maldito! —grité.
—Yo también me alegro de verte —dijo el “invitado”

El hombre que me habló era el comensal. Estaba muy bien vestido, con su cabello castaño claro bien peinado y su barba del mismo color de varios días; parecía más banco de lo normal. El invitado de gala de la cena no era otro más que Alexander. Aquel por el cual habíamos terminado en este lugar, el chico que parecía amigable y confiable, lo conocíamos de hace varios años y que creímos habían matado primero porque simplemente desapareció.

—¡ERES UN MALDITO ALEXANDER! ¡UN MALDITO! ¡PAGARÁS POR ESTO! ¡PAGARÁS! —comencé a sacudirme entre los brazos del tipo que me sostenía para intentar librarme e ir y golpearle la cara y toda su existencia a ese hombre.

El que se hizo pasar por nuestro amigo durante años y ahora nos había echado a un nido de caníbales y no parecía tener el más mínimo remordimiento.

Yo estaba agotado, y el forcejeo me hizo cansarme más aún. Completamente débil me era casi imposible poder mantenerme en pie y cuando el rubio me soltó simplemente me desplomé. Todos me vieron con lástima, pero me dejaron ahí tirado; el único que se acercó fue Alexander.

Se colocó en cuclillas, tomó mi barbilla con su mano y me hizo verlo a los ojos —No creas que hago esto porque quiero. Lo hago por necesidad, todos tenemos algo que perder —me dijo entre susurros. Su voz era piadosa.

No respondí, solo le dediqué una mirada fulminante llena de dio, o al menos así lo sentía yo. Seguramente para ellos no era otra más que una mirada de lástima, rogando por piedad.

—Sabe que te aprecio, desde que te conozco lo he hecho, es por eso que pedí que no te asesinaran. Eres… diferente.

—Eres… un desgraciado —con las pocas fuerzas que aún quedaban le escupí en la cara—. Ojala te mueras maldito.

Él se limpio la saliva suavemente con la maga de su camisa; y molesto agarro mis cabellos con su mano y me habló de nuevo.

—¿Maldito? ¿Soy un maldito por qué te dejé vivir? ¿Acaso soy un maldito por qué ordené que a ti no te hicieran nada? ¿Por qué… ¡olvídalo! —decía mientras jalaba el cabello de un lado a otro y me golpeaba en la barriga.

Por culpa de sus golpes y en gran parte por la mordedura de la rata comencé a escupir sangre. La saliva goteaba de mi boca como baba y yo, cada vez más débil, no pude contenerlo. Sin tratamiento médico la mordedura de una rata puede afectar extremadamente rápido tu organismo y cuando se está en condiciones precarias la muerte puede llegar en menos de lo que piensas.

Caí en el suelo sin poder moverme, sentía un frío descomunal cada vez que algo tocaba mi piel, la fiebre ya era bastante elevada y me hizo perder el conocimiento…

—Esta muy débil. Parece ser que una rata le mordió y no fue tratado a tiempo. Pero pronto despertará, aunque tendrá que durar varios días en observación —dijo una voz cerca de mí, una entre muchas voces que hablaban al mismo tiempo.

—Esta bien doctor. Gracias —exclamó otra voz. Esta me era familiar.
El inmenso frío que antes sentía se había ido, ahora solo sentía manos cálidas que tocaban mis brazos; cuando abrí los ojos y se acostumbraron a la cegadora luz me di cuenta de que era una enfermera la que me tocaba.

—Do… ¿Dónde estoy?
—Estás en el hospital, Eidan —exclamó de nuevo aquella voz tan familiar. La enfermera se fue y él se acercó.
—Alexander…
—¿Cómo te sientes?
—Un poco mejor. Gracias.
—Me alegro —exclamó—. Imagino que recuerdas nuestra pequeña conversación ¿verdad?

“—¿Por qué? ¿Por qué lo hiciste? —dije. Me costaba hablar, sin embargo quería saber— Le hubieras dicho que me asesinaran igual que a los demás.
—Porque… eres especial te dije. Tienes potencial, puede que seas algo sensible pero con el tiempo aprenderás a controlarlo —dijo compasivamente.
—No te creo —balbuceé— debe haber algo más.
—Está bien. Si hay algo más pero no es de tu incumbencia —acarició mi cara—, solo… únete. Te lo diré a su debido tiempo.
—¿Para qué? ¿Qué puedo ganar yo con esto?
—Te dejaremos vivir… también ganarás dinero al hacer esto. Acepta o de lo contrario…
—No tienes que decirlo. Está bien… cuenta conmigo —musité con mis últimas fuerzas, después de esto escupía sangre y luego… me desmayé.”

—Claro —asentí.
—Entonces que me dices, ¿cuento contigo? Pronto tocará salir de nuevo.
—Te dije que sí —respondí sin ganas—. Pero… aún hay algo, ¿por qué yo?
—Espero que esto responda a tu pregunta.

Alexander se acercó a mí, y sin previo aviso me besó. Fue una sorpresa total, lo último que llegué a pensar fue en esto.

Al principio fue algo incómodo, pero… por alguna razón… le devolví el beso. Jamás creí que yo sería capaz de algo como eso, pero se sentía diferente, se sentía… bien.

—Y… ¿qué pasará conmigo? No puedo simplemente volver a casa así como si nada. Me preguntarán por ellos, y que donde he estado… no sé que responder a eso.
—Tu tranquilo. Ya todo está arreglado; según la historia eres el único sobreviviente de una tragedia automovilística —me dio un periódico que estaba sobre la mesa, en él estaba una historia completa sobre el accidente y mi rescate—. En la que el auto cayó al agua y la corriente los arrastró, los cuerpos de tus amigos siguen sin ser encontrados.
—Y nunca… lo harán.

No pude evitar llorar ante esto, era simplemente… increíble. Recordaba sus caras y el sentimiento de culpa se hacía increíblemente insoportable.

—Tus padres ya están enterados. Vienen en camino; no te preocupes por nada. No podrán hacerte preguntas sobre lo que pasó pues el psicólogo dice que aún estás en shock por eso. Pero vale la pena advertir que no tienes que decir nada o ya sabes la suerte que correrán.

Esta era una amenaza de muerte, pero él la hacía sonar como si fuera todo lo contrario. Su voz era dulce y tranquila.

—Esta bien —asentí cabiz bajo.

El tiempo pasó. Logré recuperarme del trauma y el tema del “accidente” era algo que no se tocaba en mi casa y en mi vida. Fui llevado a un psicólogo especial, que no era otro más que aquel tipo rubio que mutiló a mis amigos.

Quedé en shock cuando lo vi, y más al saber que él parecía un ciudadano cualquiera, tenía una vida normal aparte de la que yo había conocido. Él por más raro que suene me ayudó a superar todo eso por lo que me había hecho pasar, pero no se arrepintió en ningún momento de haberme hecho todo eso. Su nombre era Kain.

Fue duro, a veces en las noches me costaba dormir y me despertaba a media noche gritando… al principio mis padres se preocuparon pero luego ya se volvió costumbre y no me prestaban atención. Seguí viendo a Alexander; aún como un amigo y con el tiempo todo fue cambiando y prosperando por sí solo.


Cinco años más tarde.

Ya había superado todas las secuelas de aquel maldito episodio de mi vida, ya sabía como sobrellevarlo y evitar que me afecte. Me gradué en medicina en la universidad, y todo marchaba bien, hasta que un día… la recibí. La llamada.

—¿Estás listo para tu primera cacería? —preguntó la voz al otro lado del teléfono, Yo iba saliendo del hospital en el que trabajaba.
—¡Más que listo! ¿Dónde nos vemos?
—Estoy al lado tuyo.

Cuando me volteé lo vi, ahí estaba él. Alexander, con su pinta de niño bueno de costumbre. Pero tras todo eso había maldad pura.

—Hoy comienza todo… de nuevo —dije.



Siéntanse libres de criticar, están en todo su derecho. También quiero decir que esto es más como una pre-cuela de un fic que estoy escribiendo desde hace mucho tiempo pero que no postearé hasta que no termine con Celaje para no arruinarme tanto, ya que escribo por diversión, no por profesión.

Baby we are the New Romantics Come on, come along with me
Heartbreak is the national anthem We sing it proudly

#2
Me pareció un muy buen comienzo, Abdy, muy rápido para un One Shot de terror pero bastante interesante tu manera de captar un lector.

Esto más que ser de terror es asqueroso D: No da miedo sino asco, realmente le pusiste empeño a esto de describir la comidita de los pibes...

Bueno, no dejaste de hacerme desayunar sorpresas como le hiciste desayunar miembros humanos a los protagonistas. La parte cercana al final del beso de Alexander y Eidan... ehhhh, no entendí bien lo que quisiste expresar con eso... me pareció bastante colgado.


Al final es un buen detalle que el protagonista se convierta en villano... raro pero interesante. En fin, no me gustan las historias macabras de este estilo, yo quiero que se puedan defender los pobres sujetos, sino se vuelve muy predecible... pero bueno, igual estuvo bien, supongo que los que gusten de estas historias estarán fascinados, te felicito, Leo. ¡Suerte!


Gracias a todos por recordarme :) Sólo tengo buenos recuerdos de ustedes y de este agradable lugar también.
#3
Vengo a comentar! (Después dices que no me lo leo e.e (??))

Me ha gustado mucho el One-Shot,sobretodo la manera de escribirlo.
Al principio,esa descripción de la habitación donde el personaje está ubicado,ha estado muy bien,sobretodo porque me ha recordado a la saga de películas SAW.
Luego,si que es cierto,mas que miedo es asco, y la forma de describir como despedazaban los miembros de los amigos del chico han estado bien explicados, a mi me entraron escalofríos xDD

El final me ha gustado,no es algo que la gente se espere de un tema así, ha sido algo desconcertante pero bien hecho.

Creo que ya está, a mi sinceramente,me gustan bastante este tipo de historias xDD Buen trabajo!

Saludos n_n





<3


#4

Desde mi ventana.

Desde mi ventana.

Hello!

E
spero estén bien, y sino... pues no sé.

Q
uiero dejar esto por acá, es un One-Shot (o eso creo, ya que no es un drabble) sobre lo que puedo ver desde mi ventana. Primero quiero destacar que todo lo que aquí escribo es cierto, nada de esto es inventado o exagerado en ninguna forma, tan solo está escrito con palabras "bonitas" para darle algo de estilo y melancolía.

E
s bastante corto la verdad, y aunque no es lo mejor del mundo para mi significa bastante, por eso lo quiero compartir con ustedes. Espero les guste y sino, siéntanse libres de hacerme críticas constructivas para así ir mejorando con el paso del tiempo.

Desde mi Ventana


Spoiler
“Desde mi ventana puedo ver la vida pasar, personas van personas vienen. Todo en esta vida tiene reemplazo menos lo que veo desde ahí”

El sonido de las gotas cayendo en el tejado metálico que cubre mi ventana me avisa que la lluvia se acerca. Sin pensarlo mucho de una vez decido abandonar cualquier actividad que estuviera llevando a cabo hasta ese momento para admirar una de las maravillas naturales más hermosas y a la vez mayormente discriminada de todas.

El frío viento se cuela entre los barrotes, y roza mi piel haciéndome olvidar todos los problemas y preocupaciones, ahorita solo algo de verdad importa y es estar aquí, viendo la lluvia caer, difuminando la cordillera de montañas que se ve en el horizonte y tiñendo de un oscuro color gris los edificios de en frente. Escucho las quejas de algunas personas pero no presto mayor atención, solo me quedo ahí mirando fijamente las gotas caer.

De un momento a otro todo queda en inminente silencio, solo se escucha el agua caer con fuerza y chocar contra toda superficie que consigue, el sonido es meramente hermoso, relajante y me hace recordar porque estoy aquí. Pero lamentablemente la lluvia no dura para siempre, las nubes grises que cubrían el cielo y el sol comienzan a disiparse y van desvaneciéndose poco a poco hasta que quedan solo pequeñas esporas que el viento se lleva en un par de minutos.

Pero no vuelve… el ensordecedor bullicio que todos acostumbran a hacer no ha vuelto, el sol ya está de nuevo brillando en el cielo, calentando todo y evaporando cada gota de agua que la tierra no pudo tragar… pero no vuelve; todo está tranquilo.

Una ráfaga de frío viento azota fuertemente todo lo que consigue a su paso, sin permiso alguno me golpea y pasa a mi casa lanzando al suelo todos los papeles que se encontraban sobre la mesa, mi trance se acabó, debo volver a mis tareas pero antes tengo que recoger todo el desorden que la naturaleza hizo por mí; ojeo mi teléfono y miro la hora, son las tres de la tarde seguramente la lluvia hizo que todos se fueran a dormir y por eso no hay ruido.

Vuelvo a mis tareas del hogar y las termino como si nada, luego de eso voy a la computadora para conectarme a Internet y como de costumbre mi Internet está fallando nuevamente y no se conecta por lo que decido asomarme a la venta por otro rato más. Allá afuera todo está callado y tranquilo, no hay ni un alma desfilando por las aceras o hablando, simplemente está sólo, así sin más. Una pequeña llovizna está cayendo pero no es lo suficientemente para opacar el brillo del sol.

Observo las montañas una vez más, mi aburrimiento me obliga a hacer una cuenta de cuantas montañas logro ver en esa cordillera que está en frente, hago un conteo imaginario y cuento catorce hasta donde me alcanza la vista; un leve arco iris se está dibujando sobre una de ellas producto de la lluvia, es hermoso, simplemente bello imposible de describir en palabras pero magnífico sería la más cercana. Quedo maravillado ante ella y así como aparece va despareciendo, ahora solo me queda un vago recuerdo de lo que acabo de ver.

Miro el horizonte, sin ver nada en realidad. Mi vista solo está ahí siendo sostenida por algo prácticamente estoy en un trance, completamente relajado sin ruido ni molestias a mi alrededor, las hojas de los árboles se mueven con la brisa sacudiéndolas y haciéndoles tirar al piso todas las gotas que en sus hojas habían quedado y así estuve largo rato; el sol comenzó a esconderse a la distancia detrás de la montaña más grande, el cielo comenzaba a perder su brillo y se oscurecía un poco cada vez más.

La luna ya mostraba parte de sí en lo alto, nadie sabe por donde había salido, solo había aparecido de repente y comenzando a brillar a medida que oscurecía. Se podían ver manchas grises en la oscuridad que se hacían más grandes cada vez; las luces de los edificios y faroles se encendieron y entonces pasó… truenos y relámpagos comenzaron a hacerse presentes, imposibles de ignorar. El astro de la noche fue bloqueado por esas motas grises y oscuras, y luego una lluvia torrencial.

Ya las montañas no se podían ver a la distancia, pero al menos me quedaba la lluvia, gracias a la luz de los edificios y faroles se podía ver como las gotas rebotaban de toda superficie que conseguían, regando las plantas una vez más. Aunque llovió durante toda la noche siempre hubo silencio… no se podía escuchar nada, ni animales, autos o personas, todo era un silencio sepulcral.

“Podré irme mil veces, pero siempre con la certeza de que voy a regresar. Te admiraré por siempre y si es posible hasta el día de mi partida de este mundo”


Respuestas a comentarios

Spoiler
Demian: Primero que nada gracias por pasarte a comentar. Y si, pues es algo asquerosito eso lo tengo presente, pero traté de poner bastante empeño en describir todas esas partes ya que quería que cuando el lector leyera no dejara nada a la imaginación y supiera como era cada caso.

En cuanto a lo del beso, pues no sé, es que quería darle un final distinto al que tienen todas las historias de este tipo, además que ¿no te parece raro que hayan dejado a él de último mientras asesinaban a los demás? Yo quería en un principio que él quedara vivo, pero luego de eso no sabía que hacer con él; no quería que se viera como un One-Shot de la masacre de Texas porque en realidad no lo es.

Y sí, sé que pensaste que soy gay, pero la verdad es que no. Cuando escribo intento ver las cosas desde todos los ángulos posibles y me imagino yo siendo el personaje, así que solo imaginé eso y si... bueno no es fácil escribir sobre homosexualidad y menos sus sentimientos, es algo raro pero me gustaría escribir siempre desde diferentes perspectivas, es decir, desde la piel de cada personaje.

Me alegra que te haya gustado (al menos eso creo), y espero que también te haya gustado el que acabas de leer.

BGirl: Niña... tal parece que si me cumpliste, quizás mis amenazas no fueron de todo en vano (?) Gracias por ayudarme a terminarlo aunque no tenías ni idea de que iba, o al menos no sabías en realidad como era. Me alegra un mucho que te haya gustado, y de verdad no sé porque te dio asco, si para mi eso parece de lo más normal leer ese tipo de cosas.

A mi también me gustan mucho este tipo de historias, me encantó ver Hannibal en AXN y me gustan mucho las historias de asesino en serie. También me empeñe en describir mucho como sucedían las cosas ya que justamente cuando las personas leyeran no quedara nada a la imaginación más que una imagen sólida de lo que de verdad pasa. Aquí te dejo este One-Shot, si bien es bastante diferente a los que me gusta escribir, simplemente me dieron ganas de hacerlo y lo hice, así sin preocupaciones.

Gracias por tu comentario y nuevamente te digo, me alegro que te haya gustado la historia.

Baby we are the New Romantics Come on, come along with me
Heartbreak is the national anthem We sing it proudly

#5
A ver qué puedo decir de esto. Muy bello, generalmente escupo en las historias tan reflexivas y con arco iris pero como estoy viendo que comienzas a progresar y mucho en tu carrera como escritor te voy a apoyar. Todos tenemos en la vida un momento en el que empezamos a escribir lo más hermoso que podemos y eso es bueno porque quiere decir que estás creciendo y aprendiendo.
Me gustó la parte de los rayos y relámpagos, fue como el climax de la historia, me hubiera gustado que llegara antes y durara más tiempo. Sigue escribiendo historias como estas y verás la gran diferencia que empiezas a hacer en la calidad de tus escritos. ¡Buena suerte!

PD: Un poco más de acción para la próxima (?)


Gracias a todos por recordarme :) Sólo tengo buenos recuerdos de ustedes y de este agradable lugar también.
#6
Bueno, dare mi comentario a el primer y al segundo one-shot.
El primero:
Es como una mezcla de Saw y algo canibal, me gusto, pero como dijo Demian mas arriba da mas asco que terror XD
PD: NUNCA voy a volver a comer pollo frito (?)
El segundo:
Muy bueno, los detalles y la forma de escribir que tenes es muy impresionante, definitivamente quedaría muy bien si se adaptara a una poesia o algo por el estilo

Eso nada mas tenia que decir, muy buenos por cierto :D
#7
Le yo acá comentando por 1ra vez estas cosas, mi comentario es del 2do.

Yo no se mucho de estas cosas pero si me gusto la forma en que describes las cosas, detalles, etc. Lo que podria mejorar esos one-shot inspirativos es que tengan algo de poesía, como dice sylveon.

En resumen me gusto ^w^
¡Gracias miku!
Buena onda white :D
​
#8
Hello everybody!

Pues paso a dejar aquí un pequeño One Shot que hice. Trata sobre los miembros de mi tribu mientras están en un Centro Comercial muy famoso de la región de Johto. Intenté ponerlo humor pero soy muy malo para eso.

Esta vez no responderé a comentarios, pero si le los agradezco.

Espero este One Shot sea de su agrado.

¡Este Centro Comercial es un pañuelo!



Spoiler
—¡Quiero ir de compras! ¡Vamos acompáñame, Abdy!
— ¿De compras? ¡No! Yo paso.
—¡Vamos, vamos! —insistió. BGirl a la hora de comprar no había nadie que la hiciera cambiar de opinión— El centro comercial de Johto ya abrió, ¡es hora de comprar!
—Yo no quiero ir —hice una mueca de disgusto. A ella no le importó y comenzó a jalarme por un brazo arrastrándome para llevarme al centro comercial—, no sé donde está Miku cuando la necesito.

BGirl arrastró a Abdy hasta el centro comercial “Johto Mall Awesome”, este último llevando consigo un fastidio y rugiendo a regañadientes por no querer.

—¿Por qué no llamas a Miku? Estoy seguro que ella te acompañaría y estaría más a gusto.
—¡Buena idea! —comenzó a teclear en su teléfono móvil— Arrasaremos con todas las tiendas. Le compraremos ropita a Chikorita, ¡se verá lindo! —sus ojos brillaron mientras hacía con su boca una mueca de sorpresa.
—Ajá, si como sea —agregué indiferente—, yo me voy a ver que consigo, ¿vienes?
—No. Adelántate, esta tienda que está aquí me está llamando; no puedo resistirme a su llamado.

Ella se fue caminando dando saltitos de alegría hasta adentrarse en la tienda de ropa más cercana. Yo dí un suspiro de alegría; comprar con ella no era nada fácil, se probaba cada traje de la tienda y sólo terminaba comprando dos, llegaba a casa se los probaba y ninguno le gustaba. Siempre era lo mismo.

Caminé por los anchos y concurridos pasillos del centro comercial buscando una tienda de artículos electrónicos para ver si podía comprarme algo, aunque los precios fueran tan exorbitantes como… no. No tienen comparación.

—Bienvenido a Johto Electronic. Aquí encontrará todo lo que busque y a excelentes precios —me abordo un vendedor.
—Ni tu te crees eso, Laine —reí—. ¿Qué tal todo?
—Bueno es el eslogan de la tienda —rió también—, y yo nada pues aquí trabajando en esta tienda; aspiro a algún día convertirme en el gerente de ella...
—Y cambiar las cosas a tu favor —completé su frase—; siempre dices lo mismo y aún sigues siendo un simple vendedor, ni porque ahora estés en esta sucursal cambiará eso.
—Déjame soñar —me dio un golpecito en el brazo—: la esperanza es lo último que se pierde.


Di un suspiro de resignación —Bueno supongo que tienes razón.
—¡Claro que la tengo! Y por cierto… ¿qué haces aquí?
—BGirl —contesté.
—¡Ah! ¿Compras?
—¿Acaso hace algo más?
—Jajaja —se carcajeó—, no seas malo. Pero en fin, mira; esta tienda tiene un pokémon que nos ayuda —señaló al monstruo con su dedo.
—¿Un Jynx? Eso es… ¿raro?
—¡Genial! —aclaró— Con sus poderes psíquicos hace todo el trabajo de peso mientras nosotros sólo vendemos.
—¿Y con ese pokémon haciendo todo el trabajo aún aspiras a gerente? —agregué sarcásticamente, riendo para mis adentros.
—¡Ya cállate! Déjame trabajar —se quejó.
—Bueno me voy, me encontraré de nuevo con BGirl en la tienda.
—Nos vemos.

Abdy salió de la tienda dirigiéndose por donde llegó. Caminó sin ánimos o al menos así parecía ya que siempre actuaba como si nada fuera la gran cosa.

Yo me quedé en la tienda, pronto sería mi turno de almorzar así que podría salir a explorar el nuevo centro comercial a donde me habían transferido. Era reciente, no tenía ni una semana abierto y ya era uno de los más importantes de toda la región.

—¡Eh! ¡Laine! Ven aquí —gritó alguien desde la parte trasera de la tienda. Mi jefe.
—¡Voy! —respondí de inmediato.

Caminé aceleradamente hasta el deposito, ahí estaba mi jefe Seven. Hablando con el dueño de la tienda personalmente, no me fijé cuando había llegado.

—Laine, tenemos que hablar —exclamó el jefe con voz reacia.
—Siéntate, Laine —agregó Seven. Igual de serio que el jefe.

Me asusté, ¿me iban a despedir? Pero que había hecho mal. Si era por el Nintendo 3Ds XL y el juego de Pokémon X que se perdió en la otra sucursal yo había dejado muy en claro que no había sido yo, me encargué de cubrir todas las huellas que había dejado incluso la mancha de chocolate y la baba que solté cuando las tuve en mis manos.

—Hi… ¿hice algo malo?
—Queremos hablar contigo —dijo el jefe—. ¿Te sientes bien?

Yo había comenzado a temblar. El sudor de mi frente se sentía frío y hasta también me comenzaron a sudar partes que ni sabía que podían hacerlo.

—S… sí. ¿Qué pasa?
—Lo que sucede… es que Seven se va y necesitamos un nuevo gerente. ¿Te interesa el puesto?

De pronto me relajé así sin más; ánimos de celebrar se me vinieron encima y una pequeña flatulencia fue expulsada, también quería celebrar conmigo.

—E… ¿eso fue un peo? —preguntó Seven.
—Em… ¿de que hablas? —disimulé haciéndome el que no sabía nada.
—Me pareció hacer escuchado que soltaste un gas —agregó el jefe—, pero bueno, el olor lo dirá.

Detrás de mi crucé los dedos “que no huela, que no huela” me decía a mi mismo.

Por un minuto estuvimos todos a la expectativa, ellos me miraban fijamente y yo hacía lo mismo mientras por dentro seguía repitiendo “que no huela”. Y… no lo hizo, por suerte no olió.

—Bueno, ya es hora de almorzar. Yo me voy —dijo Seven mientras salía a toda prisa del deposito para ir a la salida.
—Al fin se fue —exclamó el jefe—. Tenía la ligera sospecha de que él se robó unos aparatos de la otra tienda. Además era un inútil, pero ahora estas tu. Confío en ti —musitó. Se paró a mi lado —. Y para la próxima, intenta que tu trasero no demuestre tu alegría —exclamó. Me dio unas palmaditas en la espalda y salió de la tienda.

Me sonrojé por un minuto y luego de que se fuera comencé a brincar por todo el lugar —En tu cara Jynx —dije mientras le hacía muecas en la cara restregándole mi ascenso.

El pokémon me dio una bofetada al sentirse acosado y me lanzó al piso.

—Pokémon idiota —rezongué—. Me voy de aquí, tu almuerzo ya sabes donde está —le grité mientras salía del local para ir a comer al primer local que consiguiera.

Mientras cerraba la puerta y me dirigía con paso firme pero dando brinquitos a la vez, resbalé en el suelo húmedo cayendo de nalgas.

—Lo siento Laine —dijo el conserje.
—¡Ahg Morde! Tu siempre tan idiota —le insulté.
—¿Lo dice el que se cayó?
—No seas bobo, ayúdame a pararme.
—No seas ridículo, soy conserje no tu mayordomo —explicó con su tono de regaño habitual—, no puedo creer que hasta aquí vengas a perseguirme.
—Pero si tu eres el que me sigue. Además no tengo la culpa que me enviaran para acá como gerente de la tienda.
—¿Gerente de la tienda? ¡Por Dios! Jamás creí que tu jefe estuviera tan loco para ponerte a ti como gerente; seguro estaba drogado. Eso debe ser —agregó Morde mientras se aferraba al palo del trapeador—, párate del piso, ¿o no ves que estoy limpiando? Xatu, por favor ayúdalo.

El Xatu de él comenzo a levantarme con su aura psíquica, y alejándome del piso mojado.

—Gracias Xatu. Al menos tú no eres como el bobo de tu dueño —el pokémon asintió, como si le causara gracia todo esto—; ahora me largo. Voy a celebrar, te dejo con tu piso.

Laine se fue caminando por el pasillo y entró a un restaurante de comida rápida llamado “Delibird & Farfetch’d Delivery” e irónicamente no estragaban comida a domicilio a ningún lugar ni siquiera dentro del mismo centro comercial.

—Bueno Xatu. Sólo quedamos tú y yo.

“Se necesita conserje en el área tres del piso uno, repito, se necesita conserje del área tres del piso uno” dijo una voz proveniente de un Walk-it Tokie

—Vamos Xatu. A ver que pasa ahora —dije con desgano. Limpiar un centro comercial tan grande no era fácil ni siquiera porque nos lo dividieran por área a todos los de mantenimiento.

El pokémon y yo nos dirigimos al lugar, yo arrastrando el carro con los detergentes y trapeadores junto con el pokémon.

El área tres era uno de los lugares centrales del centro comercial; aquí había una pequeña tarima circular donde se hacían actos y a veces venían personajes famosos de la región, y hoy venía Débora a presentarse aquí.

En el lugar no me costó mucho saber cual era la emergencia; era un niña de al menos doce o trece años que estaba vomitando hasta las tripas. No lograba entender como es que tanta cosa podía salir de una pequeña mocosa como esa; así comerá.

—¡Eh pequeña! ¿Qué te pasa?
—No me siento bien. ¡Jamás debí haber visto eso!
—¿Ver qué? —pregunté curioso.
—Hentai Yuri. ¡Es asqueroso! —decía mientras vomitaba aún más— Jamás lo haré de nuevo ¡JAMÁS! —hablaba y vomitaba, hablaba y vomitaba.
—¿Y eso que es?
—Véalo usted mismo —me extendió su teléfono. En él habían dos mujeres dibujadas haciendo “cositas”
—No sé por qué te da asco, se ve muy bien.

Ella me miró con una cara de sorpresa, asombrada por mi respuesta.

—Usted está loco —gritó mientras se limpiaba el vómito que le quedó en la boca de la manga de su suéter—. Pervertido.
—Oye, quién estaba viendo esto no era yo, así que tu me dirás —dije retándola.
—Mejor limpie el vómito yo me voy —me arrebató el teléfono de las manos y se fue hacía el escenario donde Jean, el presentador anunciaba la llegada de Débora.

Marcó números o letras en su teléfono mientras se alejaba.

“¡Y con ustedes Débora!” —gritó Jean a todo pulmón. La multitud presente comenzó a gritar de euforia al ver subir a la líder al escenario.

—Y aquí está. Nosotros se lo prometimos y como siempre ¡CUMPLIMOS! —grité. Mi trabajo como animador era justamente eso, mantener el ánimo de la gente por los cielos y que mejor forma de hacerlo que con una imponente figura en el mundo pokémon como Débora.

Ellos gritaban y saltaban incluso. Pedían a gritos que la líder sacara a sus pokémon de sus respectivas pokeballs para poder apreciarlos; cosa a la que ella accedió muy amablemente.

—¡Hey Jean! —gritó una voz detrás de mi. En todo el bullicio que había, esta me parecía familiar.

Me volteé para ver quién era y era Seven que también saltaba como loca desairada.

—¿Qué pasó? —pregunté en un susurro. No podía alzar la voz por el micrófono.
—Consígueme su número.
—¿Estas loco? Aprecio mi trabajo, tu deberías estar en el tuyo ahora mismo.
—No seas soquete. Es hora de almuerzo, además ya no trabajo ahí; me despidieron, soy un fracasado.
—Eso no es historia nueva para mi, siempre lo has sido; ¿así pretendes que te consiga su número?
—Hazme el favor, por tu amigo.
—Por mi te secas —grité en un susurro. Me dí la vuelta para seguir con el espectáculo.

Mientras Jean continuaba animando a la gente y negándose a ayudarme no me quedaba de otra más que deambular por el centro comercial para evitar volver a casa y tener que verles la cara a mis padres. Ya tenía treinta años y aún vivía con ellos, no tenía novia y usaba unos lentes que perfectamente pudieran ser el fondo de una botella colocado en un armazón del metal que se apoyaba sobre mis orejas; así de gruesos son los cristales.

Ya no tenía nada que hacer y mientras deambulaba por el pasillo una pequeña me chocó bruscamente porque iba testeando en su celular.

—Lo siento —dijo rápidamente.
—No te preocupes, pero mejor fíjate bien por donde caminas.
—Ya le dije que lo siento. Tampoco me voy a arrodillar para disculparme —gritó mientras volteaba los ojos y seguía caminando.
—¡Mocosa insolente! —grité.
—¡Tu abuela! —respondió desde lo lejos. Aún caminando, dándome la espalda.

Para evitar molestarme preferí entrar a un restaurante de comida rápida que había al frente de mí, tenía que desahogar mis penas de alguna forma y comer era una de ellas.
Me metí al “Delibird & Farfetch’d Delivery” era lo mejorcito del centro comercial en cuanto a comida chatarra.

—Que viejo más idiota. Hoy definitivamente no es mi día, primero uno pervertido y luego otro estúpido —dije para mi misma mientras contestaba un mensaje a BGirl — “Ya voy para allá” —fue lo que escribí.

BGirl y Abdy estaban en una tienda de ropa para personas y pokémon de una marca muy famosa que había abierto una sucursal en el centro comercial. “POCKET N’ MOSNTERS” Era el nombre de la tienda.

No me costó mucho encontrarla ya que era una de las más grandes y estaba cerca de donde ahorita había vomitado todo mi desayuno y mi almuerzo por culpa de anime. Jamás debía volver a googlear “Anime Hentai Yuri” o para la próxima no sé que iba a vomitar.

—¡Hola Girl! ¡Hola Abdy! —saludé cuando los vi en la tienda.
—¡Miku! —saltó Abdy, era como si hubiera visto a una héroe— Menos mal que legaste, ya no puedo más. BGirl se ha probado más de la mitad de la tienda y aún no se decide por nada, hazla entrar en razón.
—¡Hola Miku! —agregó ella luego de que, Abdy terminara su escenita.

Los tres nos miramos por un segundo.

—¡Se te ve bien ese vestido Girl! —dije— Y Chikorita se ve tan tierna.
—¿En serio? Siento que me hace ver gorda —refunfuñó—, no lo estas diciendo por lo que acaba de decir Abs, ¿verdad?
—No. Cómo crees. Es mi opinión, Abs no sabe nada de moda, por favor —sarcasmo. Eso era todo lo que salía de mi boca.
—Jajaja bueno. Me lo compraré; además también va con el amarillo de mi cabello; azul y amarillo. ¡La combinación perfecta!
—Si claro, agua y fuego llevándose bien —añadió, Abdy entre dientes. Le di un pequeño pisotón para que se callara.

Mientras íbamos a la entrada de la tienda para pagar el vestido que BGirl se llevaría puesto en ese mismo instante, una voz se escuchó detrás.

—¡Oh por Dios! Ese vestido se te ve ¡DI-VI-NO! —dijo una chica; blanca de cabello marrón.
—Gracias —asintió BGirl.
—MI nombre es Annye. Soy fotógrafa de la revista “Johtho Magazine” toma mi tarjeta, si estas interesada ¡Llámame! Podrías ser nuestra próxima modelo de portada.
—¿De verdad? —los ojos de mi amiga se volvieron como platos.
—¡Claro por un módico precio y podrás ser nuestra modelo! —respondió la fotógrafa. La cara de Girl pasó de la alegría a la tristeza.
—Pu… ¡Pues al cabo que ni quería! —contestó ésta haciendo pucheros.
—Si cambias de opinión llámame.

Y como apareció, desapareció ipso facto aquella extraña chica, en un momento estaba y al siguiente no sabíamos para donde había cogido.

—Yo quería aparecer en la portada de la revista —dije mientras hacía pucheros. Me había Alfredo por un segundo por lo que había dicho Annye.
—No tienes esperanzas, aunque seas bonita y rubia. Siempre serás tonta —agregó Abdy.
—¡Cállate! Miku no está de acuerdo con eso, ¿verdad, Miku?
—Yo… em… ¿Oigan sabían que Débora está presentándose en el escenario de aquella plaza? —respondió. Señalando hacía el lugar de donde venía una gran bulla y un montón de gente se amontonaba.
—¡Entonces vamos! —grité. Quería ver a esa líder es bella y fuerte. Yo quiero ser como ella.
—Aquí vamos de nuevo.

Los tres caminamos a la plaza, Abdy se encontró en un restaurante con, Laine. Un amigo en común de ambos, que a su vez andaba con otro llamado Seven; tenía un aspecto de nerd fracasado, parece que era su antiguo jefe.

Unas miradas matadoras se cruzaron entre Seven y Miku. Pero igual ambos se nos unieron y seguimos caminando, Laine se entretuvo hablando con el conserje y su Xatu que estaban limpiando vómito.

—¡Es el viejo pervertido! —dijo Miku casi a gritos.
—¡Es la niña que ve pornografía dibujada! —respondió este.

Él conserje, que se llamaba Morde se rió a carcajadas de aquello y luego se nos unió; en la tarima estaban los famosos animadores Diego y Jean presentando a Débora mientras ésta exhibía a sus pokémon para que el público pudiera estar en contacto con ellos.

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#9
Bueno… ¿qué podría decirte? No me gustó xDDD Nada, y sólo unas pocas partes me causaron gracia.

Usaste diferentes tiempos verbales, diferentes narradores y nada se entendió. La historia no tuvo ningún sentido y como algunas partes sólo son para entendidos no me hizo nada de gracia. Además fue muuuuy largo y agotador leerlo u.u La verdad que se nota que tenías ni idea de qué escribir y entonces hiciste algo a la rápida.

Si puedes mejoralo un poco y sino ahí quedará xD La verdad es que podrías haberte esforzado un poco más y hacer una historia un poco más seria… que sea una cosa loca e inentendible no siempre quiere decir que sea divertida xD


Gracias a todos por recordarme :) Sólo tengo buenos recuerdos de ustedes y de este agradable lugar también.
#10
Yo he vuelto. Solo vengo a dejar este pequeño One Shot que es para el evento de la Academia.
Sé que tiene un final abierto y parece más el capítulo de una fic que un OS pero iba a darle un buen final pero se me ocurrió la idea de que puedo volverlo un fic corto de unos quince capítulos, sé que el anterior OS fue asqueroso, lo hice corriendo pero ya qué.

Espero este guste, es más corto y un poco elaborado, pero no coloqué todo lo que tenía pensado porque como dije creo que lo volveré un Fiction y usaré este como inspiración.

Nos tiene de protagonista a dos jugadores del Rol Academia Pokémon, a Laura (@Nio.) y a mi persona (vaya originalidad) Y en el fiction planeo incluir a otros usuarios también.



Academia Oculta


Spoiler
El sol en el jardín era bastante intenso, resplandecía con fulgor en el cielo. La luz se reflejaba en las ventanas del edificio de la Academia, y en el agua de la fuente; era realmente hermosa la forma en que los colores de la naturaleza parecían vibrar, luciéndose.

El aire olía a pinos y una mezcla de tierra fresca, por toda la extensión del lugar habían estudiantes de las tres divisiones, cada uno vestido con su respectivo uniforme y socializaban entre sí. Mi nombre es Abdy Laya y soy uno de los nuevos estudiantes de la prestigiosa Academia Pokémon, la mejor escuela sobre pokémon que jamás haya existido, mi madre me había enviado aquí porque quería que tuviera una buena educación y también para evitar que anduviera de vago en mi anterior escuela (que no era más que la porquería hecha institución, y no, no me refiero al gobierno) ya que era lo que más solía hacer.

Al llegar aquí se podía respirar una aire de extrema alegría y una pegajosa canción de moda sonaba por los altavoces, algo bastante raro de ver en instituciones comunes, quizás era para recibir a los nuevos estudiantes y a los viejos a un nuevo año escolar, ya había conocido por encima las instalaciones, el dormitorio, algunos pasillos e incluso había socializado con algunos estudiantes, cosa muy rara en mi, socializar, eso no se me daba para nada. Parecía ser un año bastante prometedor para Oshawott y para mí.

El jardín era inmenso y al fondo era adornado por un hermoso bosque, se nos tenía permitido ir ahí siempre y cuando no nos adentráramos mucho, solos y a altas horas de la noche ya que podría volverse un lugar bastante tétrico y peligroso, y como era de esperarse, muchos rumores corrían entorno a él lo cual era bastante tonto ya que la institución no llevaba más de diez años de fundada pero ya tenía su fama al estar en una isla privada para ella sola, al parecer la isla pertenecía a un magnate del mundo de los negocios muy ambicioso que siempre quería más y más, pero nadie sabe quién es, dicen que es un hombre muy misterioso y que desde que se fundó la escuela no se ha sabido nada más de él; unos dicen que se perdió en el bosque y que cayó por uno de los acantilados y murió en el mar, otros dicen simplemente que es el director y yo digo… que son solo historias de caminos creadas por estudiante que quieren hacerse los interesantes y así obtener popularidad.

Según todas las historias que había leído en internet, al parecer en la isla antes había una pequeña ciudadela que fue enterrada por el nuevo edificio pero que aún se mantenía debajo de ésta, es un laberinto de pasillos y pasadizos escondidos que dan acceso a lugares únicos de la escuela que de otra manera sería imposible acceder, como moverse entre las paredes. Me llamó bastante la atención aquella historia y parecía tener algo de verdad en ella por lo cual sentí el llamado de la curiosidad y tenía que comprobarlo por mi mismo adentrándome entre el follaje, al menos no estaba solo, tenía a Oshawott conmigo, nos protegeríamos entre ambos si fuera necesario; lo único lamentable era que no tenía un mapa pero podría trazar el mío propio, según aquello, “si se llega a la cima de la torre escondida, a las seis de la tarde cuando el cielo se pinte de atardecer y el sol de su despedida en el horizonte, una reliquia brillante aparecerá ante tus ojos.” Lo dije antes y lo digo ahora, cuentos de camino.

Sin llamar la atención caminé por entre los estudiantes hasta llegar al bosque y me adentré en el, nadie se dio de cuenta cosa realmente buena.

Con lápiz y papel en mano comencé a dibujar lo que sería mi mapa, un recuadro gigante representando la academia, detrás de este un pequeño rombo hacía alusión a la gran fuente y un montón de líneas imitaban el zigzagueo de los caminos alrededor de esta, todo súper sencillo y fácil de entender, ahora, en el espacio en blanco que restaba comenzaría a dibujar mi sendero por el lugar para evitar perderme, si era eso posible, y volver a salir de allí cuanto antes.

Al colocar un pie en el sendero predilecto pude ver como los árboles lo rodeaban formando un arco perfecto de ramas y hojas, todo un túnel de gigantes de madera, pequeñas lianas colgaban de algunos y uno que otro Pachirisu se paseaba de una rama a otra jugueteando por allí. Oshawott caminaba a mi lado alerta a cada sonido.

—No pasará nada, tranquilo. Sólo debemos buscar un supuesto pozo que se encuentra al noreste de aquí, solo que… no tengo brújula, será difícil adivinar hacia donde es el Norte y el Este, pero tenemos todo el día, intentémosle — le dije a mi pokémon acompañante.

Seguimos la ruta yendo siempre hacia el noroeste, claro suponiendo que el norte estuviera al frente como en un mapa cualquiera, quizás nos perderíamos pero valía la pena intentar igual era una isla seguramente podría volver a la academia en un par de horas si seguí caminando.
Supimos que habíamos llegado al final de la misma cuando nos encontramos con un cartel que decía en letras rojas y desafiantes “Final de la ruta, no pase”, y como era de esperarse, estaba aquí por una aventura no me iba a echar para atrás ahora. Bordeé el cartel y seguí caminando y para mi sorpresa, detrás del gran anuncio el camino seguía sólo que este no estaba tan limpio como el otro ya que no era usado.

La maleza lo cruzaba de esquina a esquina pero aún era transitable.

—Esto no será fácil, Oshawott. Pero avancemos.

Mientras más nos adentrábamos más denso era el follaje y en algunas partes parecía que había sido cortado recientemente. Cuando ya no pudimos avanzar más giramos a la derecha por un pequeño caminito que había escondido entre la hierba, por aquí se podían ver muchos más pokémon que en las áreas que rodeaban de cerca el edificio principal además, estos huían de nosotros, no eran muy amigables.

—Tal parece que sí es cierto, puede que encontremos el pozo por aquí, ojalá y no encontremos las trampas que la historia decía, Oshawott, no sería nada bonito caer en una.

«Ayuda» Un pequeño grito, apenas audible «Ayuda»

Oshawott parecía desconcertado y comenzó a mirar en todas las direcciones — ¿También lo escuchaste, Oshawott? — pregunté. Él asintió y señaló hacia el frente.

«Ayuda» Volvimos a escuchar, esta vez más fuerte. Corrimos en dirección al grito y se escuchaba cada vez más a medida que nos acercábamos —¡AYUDA!
Después de unas cuantas zancadas por sobre todo el monte logramos llegar, en el suelo había un agujero gigante y en él una chica, rubia, me parecía conocida.

La detalle por un instante, ese cabello, esos ojos… la actitud… —¿Laura? —dije asombrado apenas la reconocí.
—¿Abdy? —gritó ella —¡Sácame de aquí, rápido! —declaró. Estaba sostenida de una raíz a punto de caer más abajo en el agujero que estaba lleno de púas, grandes y filosas.

—Voy, voy, disculpa —respondí al darme cuenta del peligro que corría. Busqué algo para sacarla de ahí rápido una liana fue lo primero que conseguí. Con algo de ayuda de Oshawott logramos sacar a Laura de aquel enorme hoyo, costó más de lo que pensaba debido a su torpeza pero al final logró salir de allí.

—¡Gracias, gracias, gracias! —dijo con euforia abalanzándose sobre mí una vez que estaba fuera de peligro.
—Po… por nada. ¿Qué haces aquí? Esto está muy alejado de la academia, además hay mucha maleza e insectos… esto no parece para ti.
—Ando es busca de algo, sólo eso. Iba caminando tranquilamente y de pronto caí en esa cosa, el suelo se desprendió bajo mis pies fue horrible.
—Estuviste a punto de morir… lo imagino.
—¡Sí! Fue realmente espantoso… y tú, ¿qué haces aquí, te perdiste o algo?
—Em… no, la verdad no. Ando en búsqueda de un supuesto pozo que debería haber por aquí pero no veo nada seguro solo son rumores…
—¿¡Tu también!? —preguntó estupefacta.
—No me digas que… tú…
—Ajá, también ando en búsqueda de ese “pozo”, leí la historia en internet hace unas semanas y me dije a mi misma: “Ya conoces todo el lugar, será pan comido”
—Aunque la que iba a ser comida eras tú.
—¡Cállate! No digas tonterías. Quiero ver ese supuesto tesoro, además sería estupendo poder moverse por entre las paredes del edificio a según hay túneles secretos ahí.

Laura siguió hablando y contándome todo lo que había leído por internet mientras caminábamos más todavía teniendo cuidado de por donde pisábamos para evitar caer en cualquier otra trampa, después de todo si había trampas también había una razón y ambos podíamos asegurar que ese algo era el pozo que contaba la historia.

Y no nos equivocábamos, luego de sortear unos pocos obstáculos, cortar monte con la concha de nuestros pokémon y evitar más trampas mortales llegamos por fin ante un pequeño pozo. Se notaba que era antiguo pues estaba construido con ladrillos de los que usaban en la época de las colonias, a los lados quedaban los restos de dos grandes vigas de madera que una vez habían sostenido el techo. Al acercarnos y mirar dentro del pozo notamos que no había agua sino unas escaleras que bajaban hasta el fondo del pozo, que no era visible desde arriba.

—¿Cuan profundo crees que sea? —preguntó Laura.
—No lo sé, no se ve el fondo por lo cual puede ser bastante hondo. Déjame probar algo —dije mientras tomaba una pequeña piedrecilla del suelo y la soltaba en medio del hoyo—. Uno… dos… tres… cuatro —conté hasta escuchar la piedra terminar en el piso.

Hizo un pequeño eco que retumbó por el lugar y llegó hasta nosotros.

—Cuatro segundos de caída, suponiendo que cada uno sean veinte metros entonces deben ser unos sesenta metros de profundidad.
—¡Eso es mucho! —gritó Laura escandalizada, sus gritos hicieron eco dentro del agujero.
—Lo sé, ¿traes linterna?
—Sí, ¿Por qué? No me digas que…

Antes de pudiera terminar la frase ya me estaba montando en el muro para llegar a la escalera.

—No tengo nada que perder, quiero ver de qué se trata ¿vienes? —pregunté mientras tomaba la linterna de sus manos.
—Sí, voy detrás de ti.

Al descender por la escalera con algo de temor pero al mismo tiempo con la curiosidad dentro de nosotros nos dimos cuenta de que en las paredes habían dibujos de todos los tamaños y colores algunos cubiertos de musgo lo que suponía que ahí dentro había humedad. La escalera no parecía muy segura pero aguantó el peso de ambos.

Cuando por fin llegamos abajo miré hacia arriba para ver como la luz entraba, parecía un pequeño punto blanco y no iluminaba mucho, por no decir nada.
Encendí la linterna y quedé sorprendido con lo que vi.

—Será mejor que prendas la luz, aquí está muy oscuro —espeto mi acompañante mientras terminaba de bajar las escaleras y darse la vuelta para mirar lo mismo que yo —sorprendente…

Ante nosotros se extendía un gran y oscuro túnel, era inmenso y la luz de la linterna no alcanzaba para siquiera iluminar completo, la obscuridad era absoluta.
Lo poco que pudimos detallar fueron las estatuas de varios pokémon, unas de ellas de algunos pokémon tipo lucha que parecían sostener el techo; también había un gran Gyarados que parecía custodiar la entrada de aquel túnel.

—Esto no aparecía en la historia…
—Quizás porque si lo escribían nadie lo creería, esto parece imposible… todo esto debajo de la isla donde está la academia. ¡Es impresionante!
—Caminemos más adentro, debe de haber algo que encienda luces o antorchas, mira ahí —espetó la chica rubia apuntado hacia algo en la pared—, hay antorchas así que algo debe encenderlas.
—Puede ser, revisemos.

Dando pasos a tientas y sin alejarnos de la fuente de luz, buscamos entre las paredes, las estatuas e incluso el piso buscando algún interruptor y… nada.

—Creo que es mejor adentrarnos, confiaremos en tu linterna.

Ambos estuvimos de acuerdo y caminamos juntos cada vez más hondo en la cueva. A unos diez metros dentro cuando pisé sentí como una de las baldosas del suelo comenzaba a ceder.

—¡Cuidado! —grité al tiempo que nos empujaba hacia atrás asustado de que quizás fuera alguna trampa o el suelo se fuese a caer.

Pero no, en lugar de eso un chispeante sonido, literalmente, hizo eco en la habitación y acto seguido las antorchas fueron prendiéndose una tras otra a cada lado de la pared; era como de película todo era fascinante.

—Esto parece un set de grabación de alguna película de aventura. En serio.
—Estoy de acuerdo todo es tan… genial.
—¿Genial? No se te ocurre que puede ser peligroso, Abdy.
—Ah sí, también es peligroso. Pero vamos no puedes decir que no es divertido.
—No lo creo… no mucho.

Seguimos adentrándonos más en la caverna, era increíblemente grande y habían más estatuas de diferentes tipos de pokémon. Llegar hasta el final no nos tomo mucho tiempo, ya que era caminar en línea recta y ya pero siempre estuvimos alerta por si acaso se nos presentaba algún peligro aunque nada pasó.

Llegamos ante un Lugia inmenso que con sus aletas parecía salvaguardar la entrada, un pequeño arco que daba paso a otra habitación, estaba realmente obscuro dentro y el aire era bastante húmedo y olía a musgo y tierra mojada. Tuvimos que agacharnos para poder pasar.

Pasamos como si nada y al colocar un pie dentro los faroles que estaban a lo largo de las paredes comenzaron a iluminar el camino con una fuerte luz azul del fuego que ardía dentro de ellas, eran de esas pequeñas lámparas antiguas de gas pero estas no lo utilizaban.

—¿Combustión completa? No es posible…
—¿Qué dices, Abdy?
—Mira los faroles, de qué color es el fuego que arde dentro de ellos.
—Es azul, ¿qué con eso? —preguntó Laura distraída.
—¿Sabes que significa el que sea azul? Es combustión completa, cuando hay mucho oxígeno y el lo va quemando.
—Entonces… el oxígeno se irá perdiendo.
—El fuego ya está a su máxima capacidad, y aquí hay mucho oxigeno atrapado ya que no tiene mucha salida, la humedad lo retiene, la puerta también es pequeña así que se mantenía aquí, “flotando” pero ahora que se está quemando solo es cuestión de tiempo antes de quedarnos sin aire.
—Pero aún queda mucho, no creo que se acabe pronto.
—En eso te equivocas, Laura —dije al tiempo que la tomaba de la muñeca y comenzábamos a correr por el largo pasillo—. Mira la cantidad de faroles el oxígeno se quema extremadamente rápido y no sabemos cuan largo es el pasillo; contén la respiración.

Corríamos por el lugar que era iluminado por el hermoso color azul de aquel misterioso fuego, el piso era pantanoso y a medida que avanzábamos nos costaba más porque nos hundíamos en el fango, el aire ya estaba escaseando y aún no llegábamos al final del camino.
Le dije a Laura que cada vez que respirara tomara grandes bocanadas y las mantuviera hasta no poder más, corrimos alrededor de unos diez minutos y ya nos costaba respirar, apenas íbamos acercándonos a la mitad y los faroles se veían hasta donde alcanzaba la vista, creíamos que no podríamos lograrlo.

—¡Mira, una entrada! —gritó Laura con el poco aliento que le quedaba al tiempo que apuntaba a un arco como por el cual pasamos al entrar.
«Es un riesgo» pensé mientras consideraba mis opciones que, literalmente, no eran ningunas —¡Vamos!

Hundiéndonos en el lodo mientras corríamos y esforzándonos, logramos llegar. Entramos apresuradamente y una vez que habíamos abandonado el túnel iluminado de azul los faroles se apagaron como por arte de magia.
A donde habíamos llegado era un edén sin duda, luz natural se colaba por agujeros del techo y habían plantas con flores por todo el lugar, algunas incluso crecían por la pared; al fondo de la roca brotaba agua como si de una fuente se tratara. Descendía por la pared y llegaba al suelo donde parecía haber una especie de estanque.

El aire era puro, mucho más liviano que de donde acabábamos de salir y sin dudarlo respiramos profundo absorbiendo todo lo que podíamos hasta hinchar nuestros pulmones, nuestro corazón latía con fuerza como queriendo salirse de nuestro pecho, era desesperante el sentir como nos sofocábamos.

—Quiero agua, voy a por ello. ¿Viene? —dijo Laura—, estoy segura de que es agua pura, debe haber un manantial cerca de aquí.
—¿Cómo lo sabes? —pregunté—. No pareces una chica muy amante de la naturaleza, eres tan… tú.
—Ja j aja, no le encuentro el chiste pero me rio para no hacerte quedar mal —expresó chocante—; hace años vengo a la academia y la he estudiado, tengo buenas notas. En la clase de geografía nos hablaron un poco acerca de esta isla, al parecer aquí llega agua dulce de forma natural algo realmente raro.
—Entiendo…

Tomamos un poco de agua y nos quedamos a descansar un rato, me senté un rato y puse mi cabeza entre mis rodillas, era inquietante y a la vez maravilloso saber que había todo un mundo enterrado bajo una isla, ¿qué estaban pensando cuando decidieron construir la Academia sobre aquello? ¿Tendría la Academia otra finalidad aparte de ser una escuela?

Las intrigas se hicieron espacio en mi mente, debía llegar al fondo de todo aquello de alguna manera, y lo iba a hacer, después de todo no estaba solo ya que tenía a Laura conmigo y a nuestros pokémon también.

Baby we are the New Romantics Come on, come along with me
Heartbreak is the national anthem We sing it proudly