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#1

Hera

Evaluación;

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El Tema del Fic - 14/20 puntos
La Trama del Fic - 18/20 puntos
La Gramática, Ortografía y Estructura de la escritura - 20/20 puntos
La Narración del autor - 17/20 puntos
Las Descripciones del autor - 14/20 puntos
Apoyo visual (Si es que lo tiene, es decir, opcional) - 0/5 puntos.
Puntaje total: 83/105 (Siendo 60 el mínimo)
Conclusión: Fan Fic y autor evaluados y listos para publicar, ¡felicidades!


Antes que nada le agradezco a Onix por su ayuda. Admito que gracias a su asesoría y conocimiento, este fic tiene una mejor redacción. Espero seguir contando con su ayuda y me siga enseñando para poder mejorar.

Aquí les presento mi Fic;

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HERA

Capítulo 1
Cuando las pesadillas se vuelven reales



“Me vi a mi misma flotando en un lago, con la mirada apagada, el agua tiñéndose lentamente de rojo a mi alrededor. Sobre mi, volaba un hombre del cual solo distinguía su silueta. Mis fuerzas se desvanecían y poco a poco la luz desaparecía, me di por vencida; podía escuchar como una voz gritaba mi nombre a lo lejos, pero a cada segundo se oía más y más lejos hasta que ya no la escuche más… Y después desperté y no pude dormir en lo que quedaba de noche…”

— Doctor, ¿por qué siempre tengo estas pesadillas? – dije mirándolo con preocupación.

— Daphne, luego de todas nuestras sesiones he notado que padeces de trastornos del sueño mixtos, entre insomnio y parasomnia – contestó él, dejando a un lado su libreta de apuntes y quitándose las gafas - Me refiero a que tienes comportamientos distintos a una persona normal dormida, una mente muy imaginativa que activa reflejos mientras duermes y ocasiona que te lastimes a ti misma, como la vez anterior, que te hiciste moretones en todo el cuerpo por la “pelea” que tuviste. Y luego está el que no puedas conciliar el sueño después de estas pesadillas, como insistes en llamarles... Te voy a recetar unas pastillas, son algo fuertes – agarró un talonario y comenzó a escribir a una velocidad inhumana - Si sientes que duermes mucho o notas efectos secundarios, podemos bajar la dosis. Las probaremos durante esta semana y si tienes dudas puedes llamarme a cualquier hora. Se lo informaré a tu madre, así que hazla pasar, por favor.

El doctor me indicó con la mano que podía retirarme, así que salí de su consultorio y le indiqué a mi madre que la solicitaban. Hablaron por unos cinco minutos mientras la esperaba en la recepción.

Hace aproximadamente un mes, tuve que acudir a un psiquiatra debido a las pesadillas que he tenido últimamente. Apenas duermo cuatro horas por culpa de ellas y desde la pesadilla pasada me estoy haciendo moretones involuntariamente; aunque el de anoche es el más épico por lo inexplicable que resulta, tengo dos enormes cardenales: uno en el abdomen y en la espalda, ambos al mismo nivel, como si me hubieran atravesado con algo invisible.

No le dije esto al doctor en esta sesión, por que aún estoy preguntándome cómo diantres me hice tal cosa. Si soy yo la culpable de mis golpes, cómo soy capaz de hacerme tanto daño y de esa manera. ¿Acaso me lanzo hacia la pared como si fuera un toro desbocado?

De hecho, amanecí toda magullada y con las articulaciones adoloridas, como si hubiera practicado algún tipo de arte marcial… Lo que básicamente hice, en mi sueño, porque peleaba contra una sombra.


Mi madre me comentaba lo preocupada que estaba mientras íbamos en el auto. Vagamente la escuchaba mientras veía el frasco de color naranja de las pastillas con cierto recelo.

Más que preocupada parecía molesta, reprochándome porque pensaba que era una etapa de rebeldía, ya que antes de que todo esto comenzara emprendí una investigación sobre mi padre “mágicamente” desaparecido… No sé qué conexión le encuentra mi madre con mi “trastorno”, pero yo que creía que tenía suficiente con no poder dormir como para que me achacaran los trastornos de mi madre…

Aún cuando llegamos a casa mi madre no detenía su alharaca. Me precipité a la cocina para buscarme un vaso con agua, me atraganté con las pastillas y subí rápidamente a mi cuarto, necesitaba dormir urgentemente.

Mientras esperaba a que las pastillas hicieran efecto, me puse mi pijama y me lavé la cara. Cuando me miré en el espejo, noté horrorizada lo demacrado de mi rostro. Contrastando eso con mi piel blanca y mi desaliñado cabello negro, no me ayudaban mucho a dar una buena impresión… Bueno, no es que sea una súper modelo ni nada por el estilo, pero me esmeraba lo suficiente como para evitar lucir como zombie.

Al regresar a mi cama y sentarme en ella, sentí que mis párpados se ponían más pesados de lo que podía soportar. Le di gracias al doctor, las pastillas estaban haciendo su trabajo de maravilla. Antes de sucumbir al sueño, pude ver que mi reloj marcaba las seis de la tarde.


De repente, sentí un frío atroz. Abrí los ojos lentamente y, atónita, supe la razón de que estuviera helada hasta los huesos.

¡Genial! Ahora estaba en algún recóndito lugar con nieve hasta los “teque-teques”.

“¿Que demonios estoy haciendo en un lugar así? ¡Y en pijama, para colmo de los colmos!”

Fue lo primero que pensé al notar en dónde me encontraba.

Cuando aún procesaba la situación, sentí un calor abrazador en mi brazo derecho. Me quejé de inmediato y al mirar tenía una pronunciada herida en la parta alta de mi brazo.

No tuve tiempo para fijarme si era profunda, porque frente mío había alguien a quien no se le podía ver el rostro, portador de la espada gigante que me había herido con su afilada punta.

¿Cómo es que podía cargar algo tan pesado? Eso no era humanamente posible, era exageradamente grande…

El extraño se abalanzó hacia mí, dispuesto a atravesarme con su descomunal espada. Pero repentinamente, una fuerte ventisca comenzó a soplar y nos envolvió…

Me desperté de sopetón. Aún agitada y respirando entrecortadamente, volteé rápidamente a ver el reloj. Apenas eran las once de la noche…

Felicitaba mentalmente al doctor por agregarle una sola hora a mi tiempo de sueño cuando noté que me dolía el brazo derecho. Posé mis ojos sobre mi brazo cuando la manga de mi pijama comenzaba a mancharse con sangre.

Fui velozmente al baño y encendí la luz, levantándome la manga. No era nada grave, gracias al cielo, podía encargarme yo misma de curarla sin molestar a mi madre.

Cuando terminé de limpiar y cubrir la herida con una gasa, decidí intentar conciliar el sueño de nuevo. Como me fue imposible, decidí matar el tiempo con un videojuego hasta que llegara la hora de arreglarme para ir al instituto.


Mi día transcurrió con total normalidad. Incluso, el profesor se enfrascó en un “interesante” monólogo acerca de cómo transcurriría una Tercera Guerra Mundial con el poderío nuclear de distintas potencias…

Admito que no le presté atención, preferí concentrarme en ilustrar en mi cuaderno la pesadilla que me atormentó anoche, aunque el dibujo no fuera mi fuerte.

Cuando amaneció, busqué en mi cuarto lo que pude haber usado para hacerme el corte en el brazo, pero no conseguí nada lo suficientemente filoso para hacer un corte tan limpio. No tenía explicación y comenzaba a volverme loca.

El profesor anunció que la clase había terminado, era la última del día, menos mal.

Me preparé y salí corriendo directo a mi casa, tenía tantas ganas de dormir… Caminaba por inercia, añorando mi almohada, y llegué en un abrir y cerrar de ojos a la zona en donde vivo. Casi de inmediato, noté algo extraño…

El viento no soplaba y la calle estaba desolada. No pude evitar compararlo con la típica escena de las películas de zombies o invasiones alienígenas, riendo nerviosamente.

Pensar en ello sólo me hizo dudar en si debía avanzar o no, pero cuando lo hice una voz femenina me detuvo.

— A que da miedo, ¿no?

Dejé escapar un gritito mientras pegaba un brinco y volteaba. Detrás de mí estaba una chica sonriéndome burlonamente y mirándome maliciosamente con sus ojos de un verde intenso. No sabía si asustarme y ponerme a la defensiva, era difícil decidir cuando estaba tan concentrada en la apariencia de la susodicha.

Es que… ¿Qué demonios llevaba puesto? ¿Acaso había una convención de disfraces por aquí cerca o algo así? Su atuendo parecía un traje sacado de una historieta japonesa, esas en las que las protagonistas tenían poderes y se cambiaban la ropa mágicamente por atuendos extravagantes.

Sinceramente, dudo mucho que alguien así pudiera asustarme, por lo que me sentí ligeramente avergonzada por el susto que me llevé por su culpa. Aunque, justo ahora, estaba demasiado concentrada viendo cómo las enormes orejas de conejo de su disfraz se unían a la perfección con la rubia cabellera de su peluca, que por cierto lucía tan real…

Mientras la observaba, alzó su mano y en ella comenzó a reunirse lo que parecía energía, una de un tono rosado y muy brillante.

Quedé asombrada, preguntándome cómo es que la chica había conseguido hacer tan asombroso su disfraz, incluyendo efectos especiales. Pero al notar la manera en que me miraba y que se abalanzaba sobre mí, entendí que eso no era para alabarse. No tendría tiempo de evitar el golpe, ella estaba muy cerca, así que simplemente cerré mis ojos, deseando que esto fuera una más de mis pesadillas.

Pero jamás sentí el golpe, sólo escuché un gritito ahogado seguido de un quejido.

Abrí de inmediato mis ojos y lo que encontré me hizo pensar de nuevo que había una convención de disfraces cerca, era tonto pero no podía evitar relacionarlo con ello. Ante mí, dándome la espalda, estaba un joven, con un traje tan extraño como el de la chica pero blanco como la nieve, su piel lucía delicada y era tan nívea como su atuendo y sus cabellos… eran plateados y resplandecían tanto como la luna llena.

Él había detenido a la “chica conejo” al golpearla en el estómago, lo cual parecía haberla dejado sin aliento y adolorida, por como se sujetaba. Aunque parecía que eso no la detenía, porque volvió a predisponerse para atacar, pero el chico se le adelantó y la detuvo sujetándola con fuerza del brazo derecho.

El cuerpo del chico comenzó a expeler una energía azul que me heló hasta los huesos, pero yo estaba demasiado sorprendida con los copos de nieve que comenzaban a danzar a su alrededor.

El brazo de la “chica conejo” comenzó a cubrirse de aguanieve y gimió, tratando de liberarse de la mano del joven. Él, alzó su mano libre con toda la tranquilidad del mundo y encontró la manera de dejarlo a centímetros de la espalda de la “chica conejo”.

— Si pretendías lastimarla, estás muy equivocada — dijo el joven con frialdad, tenía una voz profunda y suave — Tendrás que lidiar conmigo primero.

Dicho esto, él tocó a la “chica conejo” con su dedo. Atónita, observé cómo el cuerpo de la chica se convertía lentamente en un témpano de hielo.

Aún tenía la boca y los ojos abiertos de par en par cuando él la soltó y caminó hacia mí. En ese momento, pude fijarme en sus ojos, carentes de pupila y brillantes como un zafiro… Hmmm, parecía tener mi edad…

Estaba tan atontada por el bello color de sus lentes de contacto que no le presté mucha atención cuando se detuvo a mi lado y dibujó un círculo en el aire. Cuando me percaté de lo que estaba pasando, estaba siendo jalada por él a través de lo que parecía un portal.

En mi confusión, noté que los ojos de la “chica conejo” aún se movían. De repente, el hielo se cuarteó y de los hombros hacia arriba quedó libre. Pero era demasiado tarde, ya éramos engullidos por el portal, aún así, pude escucharla gritar:

— ¡Maldito mago! ¡Te juro que me las vas a pagar, grandísimo…!

No pude escuchar nada más.

De repente, sentí que un gran vacío en el estómago y cuando me di cuenta, caíamos desde el cielo. Sentí cómo la sangre huía de mi rostro al notar la pradera bajo mis pies, una que lucía como la de una maqueta que hice a escala miniatura.

Grité con todas mis fuerzas, sin poder evitar llorar de la desesperación. El joven, al menos, tuvo la delicadeza de notar mi perturbación antes de que muriéramos aplastados…

— ¡Uy! – soltó él… ¿En serio? ¿Eso es todo? ¡¿Me voy a morir y sólo dices “UY”?! — ¡Toma mi mano! — ¿Tienes paracaídas integrado? Lo miré con desconfianza, aunque no se si eso era lo que transmitía, porque estaba llorando tanto que veía todo borroso — ¡Confía en mi!

Supongo que no me tenía otra opción. Si voy a morir, al menos que sea agarrando la mano del chico sexy de la convención de frikis. Hice lo que me pidió y cerré con fuerza mis ojos, esperando la inminente estampada contra el suelo que me dejaría como carne molida.

Sentí de nuevo aquel frío inclemente y sentí cómo se me iban los tiempos…


Vaya, esas pastillas eran una maravilla, llevaba tanto rato en aquel sueño que ya hasta parecía real… pero ya el frío me molestaba. Abrí mis ojos lentamente, sin muchas ganas de levantarme, añoré tanto recuperar mis horas de sueño perdido… Pero al notar dónde me encontraba, me senté de sopetón.

No tenía idea de dónde me encontraba, tampoco distinguía nada, sólo la silueta de alguien a lo lejos que tenía sobre su cabeza un objeto que brillaba con mucha intensidad.

— ¡Despierta! ¡Ya viene!

La voz que retumbó en mi cabeza hizo que despertara de verdad.

Podía sentir la hierba en mi espalda mientras mis ojos enfocaban una nube en el cielo. Noté de inmediato que algo me hacía peso en el pecho y me tropecé con el chico friki, durmiendo plácidamente y usándome en plan “osito de peluche”.

Cuando reaccioné, simplemente grité y lo alejé de mi, pegando un salto con el cual quedé de pie en un santiamén.

— ¡Daphne! — gritó él, aún confundido.

Creo que iba a decirme algo más, pero por reflejo le pateé en la entrepierna y salí corriendo. Escuché su chillido de agonía, pero no me iba a detener a verificar si había hecho un buen trabajo destruyendo su descendencia.

Corrí y corrí, adentrándome en una arboleda… ¿En dónde demonios estaba? ¡Yo vivía en plena ciudad, Dios santo! Me detuve y entré en pánico, no tenía ni la más mínima idea de en dónde me encontraba.

Sucumbí de nuevo. Me dejé caer sobre mis rodillas y comencé a sollozar hasta que las lágrimas rodaron por mis mejillas. No bastaba con no poder dormir y que me echaran la culpa de que estuviera enferma, sino que ahora estaba perdida.

¿Qué estaba pasando? ¿Por qué una chica con jodidas orejas de conejo quería hacerme daño si ni siquiera la conozco? ¿Por qué un friki pervertido me secuestró y me llevó lejos de mi hogar? ¿En qué momento me drogaron? ¿Serían las jodidas pastillas?

No tenía respuestas a mis preguntas, pero no las quería, yo sólo deseaba algo con todo el fervor: Quería regresar a casa.

Me sequé las lágrimas, no solucionaba nada llorando. Al alzar la vista, noté de inmediato que algo andaba muy mal.

Estaba más oscuro de lo que recordaba. Me fijé que había terminado a las orillas de un arroyo y, sorprendida, me fijé en las luces azules que volaban y titilaban como luciérnagas sobre su superficie.

A pesar de lo hermoso que era, dentro de mí sentí que no estaba bien, que corría peligro, y la tensión de mi cuerpo lo reafirmaba.

Me levanté, dispuesta a regresar sobre mis pasos. “Más vale mal conocido que mal por conocer”.

Pero al darme la vuelta, me tropecé con otra chica. Ésta tenía una larga cabellera de color violeta pálido recogida en una cola de caballo y adornada con el tocado de una mariposa azul, tenía sus ojos vendados pero eso no desentonaba en nada con su extravagante traje de tonos violeta.

Atónita, me fijé que flotaba a unos centímetros del suelo. Sus pies eran acariciados por unas llamas azuladas y estaba rodeaba de cientos de mariposas morpho de alas azules, gigantescas y esplendorosas.

Alzó su mano y en ella nació una pequeña bola de fuego. De repente, esa pequeña y titilante llama cobró más fuerza y tomó la forma de una gigantesca hoz de brillante acero.

De la impresión, di unas pasos hacia atrás, trastabillé y caí sobre mis posaderas. De inmediato, algunas de las mariposas se acercaron a mí, algunas me rozaron con sus alas y sentí que me quemaban la piel.

Con mis ojos, seguí el camino del filo de la hoz cuando la chica la levantó…

¿Qué había hecho para que unos frikis quisieran matarme?






Espero que les gustara. :) Todas las criticas son bien recibidas.

Gracias Demian por permitirme publicarlo y por tus observaciones.

#2
Bueno, amiga. Interesante comienzo con todo el tema de los enfrentamientos oníricos que tiene esta protagonista. No es joda lo que está viviendo, no poder controlarte en sueños debe ser algo terrible, me acuerdo lo raro que me sentía cuando era sonámbulo...

La conexión en sueños de la chica con su vida real puede convertir a la historia en algo sumamente original e inesperado, espero que no dejes de sorprenderme con tus escritos.

Te tengo que decir que escribís como los dioses, no noté errores y me dejé llevar por la lectura de principio a fin, es un placer leer esto, te felicito.

Me cansé de leer "la chica conejo" busca sinónimos, por favor xD

Lo del chico sexy fue un excelente detalle, sobre todo para mi porque me gustan las cosas sexys.

Llegó una parte donde me costó entender las cosas. No porque no sepas describir sino porque decidiste poner en la historia cosas tan anormales que llegó a confundir. No es fácil de corregir ese error, el tema es así y no queda otra pero al menos trata de describir más y dar más explicaciones aunque te parezcan tontas o aunque pienses que atenta contra el suspenso de la historia.

Bueno, podríamos decir que esta chica no es la chica con más suerte del mundo.

Me gustó la historia, tienes mucho para dar con ella y lo mejor es que escribes sin errores, sin ningún problema de expresión y con descripciones fantásticas. Espero la continuación, Thyfs.


Gracias a todos por recordarme :) Sólo tengo buenos recuerdos de ustedes y de este agradable lugar también.
#3
Antes que nada, hola ^^

Algo antes de que leas mi comentario: es solo mi opinión, y si difieres en algo, recuerda eso ;).

Por lo que veo, este es tu primer fic... y además eres la hermana de onix O.O. Todavía estoy leyendo el fic de tu hermana (muy buena escritora, por cierto), estoy bastante atrasado, y no quiero comentar ahorita que no leí mucho de su historia. Pero, hablemos de tu fic xD.

Primero que nada, te quiero felicitar por la forma en que escribes. No eres de las que utilizan un párrafo entero para describir algo (pero me imagino que eso es por la velocidad de narrado que tendrá el fic), pero lo haces brevemente y es suficiente para imaginarse a la perfección la situación. Sin embargo, cambiaste varias veces el tiempo verbal de narrado. Me refiero a que escribías en pasado, y luego empezaste a hacerlo en presente, y luego de nuevo en pasado. No estoy seguro de si eso es a propósito, o fue accidental; pero me hace pensar que esta chica está contando algo que le ocurrió antes y luego hace comentarios actuales fuera de esa narración.

Tus descripciones hacen magia (?). Es increíble como combinas algo cómico con algo serio. Estaba leyendo seriamente sentado en el sofá mientras mi hermana veía la tele, y de repente se me escapaban risitas y ella me miraba con cara de "¿qué le pasa a este?" xD.

De vez en cuando encontré errores de tipeo, muy muy menores, como "dio unas pasos" o cosas así. Solo porque estaba malo me puse a analizar palabra por palabra (?).

La historia promete ser interesante. Al ser narrado en primera persona (estupendamente, por cierto), uno se ubica más fácilmente en los pensamientos del personaje. La desventaja de narrar en primera persona (eso no significa que sea algo malo para la historia) es que hay solo un punto de vista, entonces uno ve todo con los ojos del narrador, captando solo su opinión respecto a los hechos y no la de otros personajes. Digo que, como no sabemos cuál es la verdad aún, no estamos seguros de pensar que la chica está loca de remate o todo lo que le ocurre es real xD.

¿Sueños que se vuelven reales? ¿Chicos con espadas gigantes (Cloud xD)? ¿Chicas haciendo Cosplay en plena calle? ¿Un tipo al que se le cayó pintura blanca y que tiene una voz sexy? ¿Patadas en la ingle? ¿Chicas locas con mariposas asesinas? ... Me gusta (?).

Y pues... No sé qué más puedo agregar más que: ¡Excelente fic! Espero que lo continúes pronto, es muy entretenido de leer ^^.

Nos vemos.


~WillChar96


Rak, eres todo un artista



.- Pokémon Mundo Misterioso: Resistencia Plateada -.

---> ¡Concurso en marcha! <---
¡No se lo pierdan!

Pásense por mi página de Deviantart: WillChar96


Otras asombrosas firmas charmandescas (?):


Gracias onix ^^.

#4
Hola, bienvenida al mundo de los Fictions, donde todo es posible y los objetos de tu imaginación pueden convertirse en algo real :) Espero que disfrutes escribiendo tanto como nosotros lo hacemos leyendo tus escritos :) Antes de nada quiero añadir que a veces me puedo poner un poco amarga con los comentarios, pero en realidad son sugerencias para mejorar; esto es como las lentejas, si las quieres las tomas y si no las dejas (?

Me encanta el tema que has escogido para tu historia. el mundo de los sueños es algo que siempre me ha fascinado, como ellos pueden repercutir en la vida diaria y cómo la vida diaria lo hace sobre el subsconsciente, el cual ordena las cosas como le da la gana y produce nuestros queridos y adorados sueños. He de decir que yo he tenido algunos de los problemas de esta chica por las noches, he pasado por insomnios y pesadillas incontables veces y sí, algún moratón también xD

Tu narración es exquisita, lo describes todo muy bien y no das lugar a la imaginación, es estupendo. Me has hecho transportarme dentro de la historia en un santiamén y tener sensaciones muy vívidas mientras leía, bien hecho, te felicito. sin embargo tienes algunos problemillas con los diálogos, por ejemplo los guiones: recuerda siempre que el símbolo correcto es el guión largo; también tienes problemas a la hora de compaginarlos con los espacios, mayus y con los signos de puntuación, pero no te preocupes porque es algo muy habitual... espero que esto te ayude:
—Diálogo.
—¿Diálogo?
—¡Diálogo!
—Diálogo—narración.
—Diálogo—narración—. Diálogo.
—Diálogo—narración—, diálogo.
—Diálogo—narración—: Diálogo.
—¿Diálogo?—narración—. Diálogo.
—¡Diálogo! —narración—. Diálogo.

También debes llevar cuidado con las tildes diacríticas (sobre todo con los determinantes y pronombres, interrogativos y demás), he visto algunas que no deberían estar y algunas que sobraban, pero nada grave. Lo mismo te digo con las palabras "ambiguas", en el sentido del: por qué, porque, etc.

Por último te aconsejo que a la hora de escribir repases mentalmente los puntos claves de la historia para poder darle un formato adecuado... me refiero en cuanto a párrafos se refiere, no los agrupas adecuadamente. Un ejemplo: cuando la chica va en el coche con su madre tras la visita al psiquiatra; hay varios párrafos que no deberían estar separados puesto que dentro de la línea de la historia narran el mismo punto, espero que me sigas xD

Nada más que añadir, la historia y la narración son estupendas, espero que Edrielle, diosa de la inspiración, te otorgue sus mejores dones para que continúes con este fabuloso proyecto, felicitaciones. Un saludo! ;)




A la la long~~



Just me~


#5
Bueno aquí dejo el segundo capitulo.

Se que notaran algo diferente en este capitulo, cambia el punto de vista de narración. Esto se debe a que mi intención es que cada vez que haya un personaje relevante nuevo o pase algo importante en la historia de este mismo, se contara desde su punto de vista. Mi intención con esto es darle la oportunidad al personaje de mostrarse como es y ustedes conozcan mejor su personalidad. Me pareció un recurso interesante para lograr este propósito.


Spoiler

Hera

Capítulo 2
Eres un imán de desgracias


Todo estaba a oscuras y, de repente, escuché un grito. Recordé de inmediato qué era lo que estaba haciendo, a pesar de que todos mis sentidos habían sufrido un "apagón".

"¡Mi misión!" pensé y me desperté de golpe.

— ¡Daphne! - grité, creyendo que ella estaba en peligro.

Pero antes de poder determinar lo que sucedía, ella me dio una fuerte patada en mis partes nobles, dejándome privado.

— Hija de…- dije con un hilillo de voz mientras caía al suelo, adolorido y sollozando

La vi correr al bosque e intenté reincorporarme inmediatamente, pero me había pateado muy fuerte. Respiré profundo tres veces para agarrar fuerzas y, con mucho esfuerzo, fui en su búsqueda.

— ¡Lo que me faltaba! Una loca que me complica el trabajo… — refunfuñé por lo bajo — El maestro me dijo que esto sería sencillo, ¡pero no me previno sobre lo esquizofrénica que es!

Continué reprochando, gruñendo maldiciones entre dientes, hasta que percibí una energía maligna dirigiéndose a donde, sospechaba, se encontraba Daphne. Ahora estaba en verdadero peligro.

Corrí lo más rápido que podía mientras preparaba mi magia. Al llegar, visualicé a una chica de cabellera larga y color violeta, quien sostenía una enorme hoz rodeada de mariposas azules, y Daphne estaba arrodillada a sus pies.

— Has causado muchos problemas... — dijo la desconocida, dirigiéndose a la impresionada chica -. Agradece que seré rápida y pulcra en el corte.

Levantó su arma y se preparó para atestar un golpe mortal a su víctima, pero logré detenerla disparándole un rayo helado, empujándola y estampándola con dureza contra el tronco de un árbol cercano.

Sin pensarlo dos veces, me coloqué en medio de ambas con la intención de proteger a Daphne.

— Huye - le ordené sin quitarle los ojos de encima a la nueva amenaza.

— Eso deberías hacer tú si aprecias tu vida - espetó la mujer mientras se reincorporaba -. Interfieres con mi trabajo.

— Y tú con el mío - sonreí, dejando notar un poco mi molestia.

— Quise ser amable.

De inmediato, tomó con firmeza su hoz y se abalanzó hacia mí a una velocidad de vértigo, colocando el filo de tal forma que me cortaría en dos por el torso si se lo permitía. La esquivé dando un salto, formé dos dagas de hielo con mi magia y caí sobre ella, clavándoselas en los hombros. Ella gritó y la golpeé usando mis piernas con la fuerza suficiente para alejarla de mi protegida.

Escuché un quejido de Daphne y volteé de inmediato para revisarla rápidamente. Tenía unas manchas oscuras por todas partes y algunas tenían la silueta exacta de las alas de una mariposa. No pude evitar, además, notar que tenía las pupilas muy dilatadas... ¡Mierda! ¿Acaso las mariposas tenían polvo venenoso en las alas? Tenía que terminar deshacerme rápido de esa loca.

La mujer de violeta cabellera se quitó las dagas, aullando de dolor, no parecía acostumbrada a que la hirieran. Pero eso no evitó que lograra imponerse al dolor y colocarse en posición de batalla.

Yo no me quedé atrás. Me dejé rodear por una densa niebla, prácticamente me convertí en ella, con pequeños trozos de hielo flotando a mi alrededor tal y como lo hacían las mariposas azules de mi oponente.

Ambos nos lanzamos al ataque al mismo tiempo. Ella intentó herirme apuntando a mi hombro derecho, pero yo me volví incorpóreo en el momento justo, traspasándola.

Seguimos de largo hasta dejar unos cuantos metros entre nosotros. Hice que la niebla se disipara y la miré de reojo con curiosidad. Pasaron un par de segundos antes de que se derrumbara en el suelo y, perplejo, observé su cuerpo deshacerse en miles de mariposas que no dudaron en alzar vuelo.

— Esto no quedará así, no tienes idea de con quién te has metido — dijo el eco de su voz, retumbando entre los árboles.

Suspiré, aliviado, y caminé hacia Daphne, mirándola con reproche.

— Espero que hayas aprendido que no puedes correr por ahí sola, mucho menos si no sabes defenderte. Esto no es tu mundo aburrido - le dije y la levanté en brazos.

Se desmayó de inmediato, bueno, hasta mucho había durado.

Cuando di el primer paso, noté un ardor en mi hombro... Vaya, la tipa había logrado hacerme algo después de todo, no era alguien a quien pudiera tomarme tan a la ligera. Pero bah, tampoco es que me fuera a morir por lo que me hizo.

Por suerte, había un pueblo cerca, así que no perdí más tiempo y corrí lo más rápido que me lo permitía la carga. Necesitaba un sanador lo más pronto posible.

No sé cuánto tiempo tardé en llegar, pero fui lo suficientemente rápido para evitar que Daphne muriera en mis brazos por culpa del veneno.

Encontré rápidamente al sanador, quien la atendió de inmediato. Lo vi obligándola a tomar unos menjurjes y rezando fervientemente hasta que me indicó que ahora sólo necesitaba descanso.

El sanador revisó mi hombro y cuando estaba terminando de vendarlo, luego de limpiar y cubrir mi herida con una pasta de hierbas desagradable, escuché la voz ronca de Daphne preguntando:

— ¿Qué fue lo que pasó?






Los comentarios de criticas (positivas para mi) los agradezco, siento que me van a ayudar mucho en los próximos capítulos.

Espero que me sigan ayudando y dándome consejos, son muy bien resididos.

Ojala les guste este capitulo.

Muchas gracias por leer :D

#6
No me gustó tu recurso, tienes un cero (?)

Estuvo bien, no hay errores ortográficos pero creo que los acontecimientos se dieron demasiado apresurados. No es que esté mal pero comparando con el capítulo anterior que fue muy detallado y completo este se me quedó corto y con descripciones algo pobres como la caminata de los dos a la ciudad y las curaciones del sanador, tomate tu tiempo comentando detalles, nos da tiempo a los lectores a ir asimilando detalles anteriores.

La batalla fue intensa aunque algo corta, me gustó mucho y hubiera querido que dure más D:

Te felicito por la velocidad de escritura y espero que sigas con este ritmo que es muy bueno así es más fácil terminar la historia (no hagas lo que tu hermana que ya lleva años con su maldito fic)

Por cierto, muy buen dibujo, sin duda es tu punto fuerte :)


Gracias a todos por recordarme :) Sólo tengo buenos recuerdos de ustedes y de este agradable lugar también.
#7
Buenas, se que he tardado un poco en publicar este capitulo y me disculpo.

Aquí se los dejo, espero que lo disfruten :)


Spoiler
Capítulo 3
Un mundo errado


— Te atacaron por estar corriendo como desquiciada por el bosque - me dijo el chico mientras se ponía de nuevo su túnica blanca, pero aún así, no pudo evitar que yo notara la herida en su hombro derecho. Le agradeció a un señor pasado de años y le entregó un poco de dinero, lo cual el hombre agradeció y prosiguió a retirarse de la habitación. Se volvió hacia mi sonriéndome afablemente, quizás para tranquilizarme, y dijo: — Ya no corres ningún peligro.

— ¿Pero por qué...? — me pregunté en voz baja mientras intentaba sentarme..

Tenía muchas dudas y sentía un miedo abrumador, pero tenía un pequeño dolor de cabeza que me molestaba y me costaba ordenar mis ideas.

— Sinceramente, desconozco cual era el interés que tenia esa mujer en ti… Pero me extraña y me preocupa que te atacaran dos veces en un sólo día. Espero que sólo sea una coincidencia — comentó dejando escapar un suspiro, se cruzó de brazos y me miró con reproche, frunciendo levemente el ceño —. Por cierto, me debes una disculpa.

— ¿Eh? ¿Por qué? — solté de sopetón, algo confundida porque, en serio, no tenía ni la más remota idea de lo que me hablaba.

— ¡¿Que por qué?! — bufó él ofendido y agitando los brazos a la velocidad de la luz — ¡Me diste una patada en la entrepierna cuando lo único que hacía era cuidar de ti! ¡¿Sabes lo mucho que duele eso?!

— ¡¿Protegerme?! ¡Pero si tú me secuestraste! ¡Ni siquiera sé en dónde estoy! — grité mientras intentaba pararme de la cama, pero me sentía muy débil y destrozada, como si un camión me hubiese pasado por encima.

— ¡Yo no te secuestre...!

— Estoy en este lugar en contra de mi voluntad, así que, técnicamente, esto es un secuestro - lo interrumpí alzando mi voz por encima de la suya — Así que... ¡Auxilio, auxilio! ¡Me han secuestrado!

— ¡Cállate que me vas a meter en problemas! — chilló él poniendo de inmediato su mano en mi boca. Cuando dejé de luchar, el chico retiró su mano y se la pasó por el cabello, como para liberar frustración. Entonces me confesó: — En realidad, me ordenaron traerte y si no hubiéramos entrado en ese portal, seguramente los dos ya estaríamos muertos. Así que, técnicamente, te protejo desde el primer momento.

Estaba perpleja ¿Por qué alguien se molestaría en buscarme y traerme a un lugar tan extraño lleno de frikis en disfraces letales? ¿Y por qué se esmeraba tanto en protegerme?

Lo miré unos segundos, sopesando las posibles respuestas y lo que había ocurrido. Bueno, era cierto, jamás me atacó como lo hicieron la rubia loca y la pechugona, al contrario, me defendió y yo reaccioné inapropiadamente, poniendo en riesgo nuestras vidas… Claro, supongo que en estas peculiares circunstancias cualquiera habría reaccionado de la misma manera.

— Siento mucho haberte pateado - dije, algo avergonzada —. Gracias por cuidarme… ¿Ehm? - balbuceé al darme cuenta de que no sabía ni cómo se llamaba..

- Me llamo Canryu - dijo él rápidamente, dándose cuenta de inmediato de mi desliz y viéndome tan severamente que no pude evitar sonrojarme.

— ¿Canryu? Es bastante raro ese nombre — comenté para evitar que notara mi sonrojo, pero que él levantara una ceja me dio a entender que fracasé —. Gracias, Canryu — le sonreí y él me la devolvió discretamente... ¡Madre mía!, se me había olvidado lo atractivo que era ese friki. Noté que su mirada cambió, me veía raro... ¿Acaso se me notaba que estaba deleitándome con sus atributos? Ay, no, ¡disimula, disimula! — Y dime, Canryu, ¿por qué me buscan y quién?

— Mi maestro es quien me encomendó encontrarte y llevarte ante él, sana y salva. No me dio muchos detalles porque no tengo un rango tan alto como para saberlo todo, pero me dijo que tenia que buscarte porque debía decirte unas cosas... Algo así — contestó, adoptando una postura pensativa, como para ignorarme, pero yo no se lo iba a permitir.

— Claro, todo este lío sólo para tomar una tacita de café con un completo extraño — comenté irónicamente, pero él no se alteró ni nada. Me dio la impresión de que aún tenía algo más que decir y que estaba buscando la manera de decírmelo, así que le pregunté: ¿Sucede algo?

— Se supone que el portal nos llevaría directamente al templo — respondió distraídamente, pero en su rostro lo traicionaba la preocupación.

— Ajá, ¿y eso significa que...?

— No lo sé, pero lo averiguaré luego — dijo sacudiendo la mano en el aire, como restándole importancia a mis dudas —. Quizás fue por mi nivel... Viajar a tu mundo no es sencillo, se requiere un alto poder de magia y yo no poseo tanto como me gustaría... Sí, eso debió ser, por eso no caímos en el tem…

— ¡¿Que?! — chillé — ¿M-mi mundo? ¿A qué te refieres con eso?

— Creo que resulta más que obvio que no estás en tu mundo.

— ¿Qué...? — solté apenas con un hilillo de voz. Sentí como si me tiraran un balde de agua helada encima...

Necesitaba sentarme. Encontré una silla cercana y me apoyé en ella, pero la impresión entorpecía mis movimientos así que terminé en el suelo. Nada tenía sentido y el temor me nublaba la mente; pude evitar que se me escaparan algunas lágrimas, yo no quería pero era imposible para mi evitarlo... Estaba lejos de casa, en un lugar completamente extraño y todo por culpa de un friki que, para colmo, no podía devolverme a donde realmente pertenezco.

— Oye, deberías calmarte - me dijo y sentí una mano sobre mi hombro —. Yo sólo estaba cumpliendo con una tarea, me gustaría decirte por qué estás aquí pero, lamentablemente, eso sólo lo saben mis maestros. Pero no te preocupes, te prometo que nada malo te pasará mientras estés conmigo, llegarás al templo, sana y salva.

— ¿Como puedes hacer promesas tan a la ligera? — espeté y lo empujé, aborreciéndolo hasta la médula -. Me trajiste aquí, me alejaste de mi familia, de mi hogar... ¡de mi vida! ¡Y no puedes regresármela!

— Es cierto que yo no puedo, pero los monjes de mi templo si podrán — dijo él firmemente, sin dejarse amedrentar por mí enojo — Yo me considero un desastre con cierta magia, pero no soy un inútil como seguramente estarás pensando, porque, al menos, te he podido salvar la vida dos veces. Deberías dejar de ser tan ruda y arisca conmigo, no estoy dispuesto a soportar a una inmadura como tú que no deja de llorar. Si decides no cambiar tu actitud, lo lamento, pero tendrás que valerte por ti misma y, te lo aseguro, no sobrevivirás más de cinco minutos.

Sus palabras no eran en vano, hablaba muy en serio, cosa que tono de voz alto y la furia que desbordaba en sus ojos corroboró. Yo estaba impresionada, balbuceando en silencio sin encontrar palabras adecuadas para responderle, pues yo estaba consciente de que me estaba portando horrible con él una vez más.

— Lo siento mucho… — musité, mi voz se quebró al intentar sofocar un sollozo, pero no pude evitar y un par de lágrimas rodaron por mis mejillas. Me las sequé de inmediato y alcé la mirada tímidamente: — ¿Cuánto tiempo tomará llegar a ese templo que dices?

Canryu me miró con recelo, cosa que no le reproché, me lo tenía merecido. Entonces, cerró los ojos y meditó por unos segundos, acariciándose la barbilla y respondió:

— En carruaje, unas dos semanas.

— ¡¿Dos semanas!? — exclamé de sopetón, haciendo que él pegara tal respingo que pensé que se estrellaría contra el techo. De la angustia, pasé mis manos por mi cabeza, entrelazando mis dedos con mis largos cabellos — A mi madre le dará un infarto… — agregué con un hilillo de voz.

— Seguramente — dijo él, asintiendo como si nada, pero cuando notó la mirada asesina que le lancé, agregó nerviosamente: — ¡Digo! Estoy completamente seguro de que los monjes encontrarán la forma de hacer como si nunca te hubieras ido.

Se levantó, acercándose a mí y ofreciéndome su mano para ayudarme a ponerme en pie. La tomé, dudando por un segundo, y me levantó como si yo no pesara nada, pero fue tan brusco que me mareé y casi vuelvo al suelo si no fuese porque me sostuvo con fuerza por los brazos.

— ¿Te encuentras bien? ¿Aún te sientes mal? — me preguntó rápidamente, sin quitarme los ojos de encima, inspeccionándome. Asentí débilmente y él me acomodó en la silla —. Debes estar hambrienta, por eso no terminas de recuperarte. Te buscaré algo para comer, mientras, hay un baño detrás de esa puerta y ahí tienes ropa limpia, que estás toda llena de lodo y hollín… — me informó cuando se aseguró de que podía mantenerme por mi misma, acercándose a la gran puerta corrediza y volteando a verme —. Ante cualquier eventualidad, no te creas superpoderosa y grita pidiendo auxilio.

Sin más que decir, desapareció por la puerta, cerrándola al dejarla atrás.

Inspeccioné mi alrededor con curiosidad, percatándome de que la habitación lucía gigantesca a pesar de que, en realidad, era pequeña, con apenas una solitaria ventana que se encargaba de separar las mullidas colchas acomodadas en el suelo, un closet pequeño, una mesa de madera con un par de sillas y, finalmente, la puerta a la sala de baño.

Sentí que necesitaba respirar aire fresco, era una urgencia repentina que jamás en mi vida había experimentado. Con cuidado, me dirigí hacia la ventana y la abrí, haciendo un poco de esfuerzo ya, al parecer, no lo hacían con frecuencia.

Cerré los ojos, dejando que el aire invadiera mis pulmones, tan puro y libre de polución que era exquisito, como jamás lo había sentido. Abrí mis ojos, alzándolos al brillante cielo repletos de nubes esponjosas y blancas como la nieve, hermoso y resplandeciente como nunca.

Un incesante barullo llamó mi atención y bajé la mirada, tropezándome con una calle repleta de personas caminando en distintas direcciones y tarantines coloridos resguardando una cantidad inimaginable de mercancía.

Sonreí, divirtiéndome con los poco que podían ver mis ojos desde un segundo piso. Un montón de señoras, por ejemplo, discutían con un hombre que vendía gallinas acerca del tamaño de los huevos que ponía. Otro grupo de hombres, intercambiaban palabras con el dueño de un puesto de cuchillos, exaltados porque el mango de una de aquellas armas estaba hecho de madera de pésima calidad. Todo entremezclado en una cantidad de olores que, en un principio, me parecieron sacados del paraíso, pero que pronto me causaron náuseas al notar que se trataba de excremento de aves.

Cerré la ventana de sopetón, incrédula ante mi delirio momentáneo al creer que un mercado pueblerino era lo más bonito que había visto hasta ahora en aquel lugar y corrí al baño.

Cerré la puerta detrás de mí, concentrándome en la habitación para controlar las arcadas. Frente mío estaba una gigantesca tina circular, completamente hecha de madera y llena de agua humeante hasta el borde.

Vaya, Canryu sí que había pensado en todo… ¡Demonios! ¡Eso sólo hacía que me sintiera como la peor escoria del mundo! ¡El chico era todo un amor, el desgraciado…!

Sacudí la cabeza, espantando mis delirantes pensamientos, y comencé a desvestirme, dándome cuenta de lo horribles que estaban mis ropas.

Me precipité a la tina y me sumergí en el agua caliente, gimiendo de placer ante la confortante caricia del agua. Me recosté contra las paredes de madera y me dediqué a reflexionar acerca de lo sucedido, sonriendo para mis adentros porque podría escribir un pequeño cuento al respecto; quizás me haría famosa…

Luego de unos minutos y de restregarme ávidamente, salí de la tina y agarré un trozo de tela que supuse era una toalla. Me acerqué a un pequeño espejo que estaba en la pared, mientras me secaba con la toalla, sin fijarme mucho en mi reflejo.

En ese preciso instante, escuché que la puerta de la habitación se abría y volvía a cerrarse, por lo que supuse que Canryu ya estaba de vuelta.

Me apresuré ya que mi estómago comenzó a rugir como león, pero eso no evitó que, distraídamente, me fijara en mi reflejo y notara algo que no estaba bien…

— ¡Ahhhhhhhhh!

— ¡¿Qué sucede?!

Mi grito alertó a Canryu de inmediato, quien no dudó en acudir a ayudarme y, en el camino, derrumbar la puerta del baño.

— ¡Mis ojos, mis ojos! — chillé desesperada, señalándome el rostro — ¡Mis ojos son café y ahora son amarillos! ¡Son amarillos!

Seguí chillando incoherencias y Canryu intentó calmarme, agarrándome por los hombros y agitándome con suavidad para que pudiera recuperar la razón. Pero lo único que consiguió fue que me diera cuenta de que sólo me estaba cubriendo con el intento de toalla y rápidamente lo empujé fuera del baño, roja como un tomate, y haciendo milagros para levantar la puerta sin que me viera el trasero.

— ¿Estás bien? — me preguntó desde el otro lado de la puerta, sumamente preocupado.

Le iba a salir con una de las mías, pero pisé un charco y me resbalé, cayendo sobre mis lindas posaderas y haciéndome daño. No le contesté, llorando por el golpe, y justo por no hacerlo, Canryu volvió a derrumbar la puerta… la cual cayó sobre mí.

— ¡Ay, Daphne, por amor al cielo! — exclamó aterrorizado cuando solté un sonoro “¡Ouch!”

No pude contestarle inmediatamente, tenia un nudo en la garganta, nunca estuve en una situación así y estaba muy apenada como para poder siquiera pensar en algo para decirle. Sabia que era mi culpa por que grite y el había dicho que lo hiciera si corría algún peligro. Agarre fuerzas y trague saliva para poder decirle que después de un rato saldría.

Volví a echarlo del baño, levantando la puerta y estampándosela contra la cara, aunque no sé de dónde saqué las fuerzas. Aún asustada, ofuscada y sonrojada, me vestí presurosamente con las extrañas ropas que me consiguió Canryu y salí trastabillando del baño, luego de volver a tumbarla.

Canryu me miró desde la mesa, cohibido, esperando a que volviese a gritarle, pero me sentí mal cuando note el discreto hilillo de sangre que salía de su nariz, producto del portazo que le di.

Me acerqué y me senté en la mesa, inspeccionando lo que sería mi comida sin prestarle atención a su penetrante mirada. Parecía fruta, pero era difícil saberlo, no era algo que yo conociese. Le resté importancia y le di un mordisco… era dulce.

— Explícame, ¿qué quieren tus maestros de mi? — le pregunté, rompiendo el silencio que comenzaba a desesperarme.

— No lo sé, ya te lo he dicho… — dijo él, encogiéndose de hombros, atento a como ingería mis alimentos.

— Ah, cierto — cabeceé e hice un ademán con la mano, como si espantara una mosca — Es que se me hace extraño que me hagan pasar por algo tan traumático sólo para conversar mientras tomamos una tacita de café.

— No me extrañaría… — musitó él como para sí, pero logré escucharlo a la perfección y levanté una ceja, por lo que terminó diciéndome: — Es que mi maestro, en particular, suele hacer exhaustivas investigaciones, es su pasión y ha escrito cantidades inimaginables de pergaminos de sus estudios. Por eso, no sería extraño que sólo te trajera para preguntarte todo lo posible acerca de tú mundo para crear un registro… No es la primera vez que lo hace y no deberías preocuparte demasiado, en especial, porque los Monjes del Invierno son pacíficos y amables.

— ¿Monjes del Invierno? — pregunté muy interesadamente.

— Así es. En este mundo, existen cuatro grandes templos en honor a las estaciones, cuyo propósito es mantener en equilibrio todo el mundo — me dijo desinteresadamente, fijando su atención en una mancha que estaba en la pared — No me pidas que te dé más detalles porque, aparte que no he llegado a niveles tan altos en el templo, esa clase de cosas me dan pereza… — un bostezó lo interrumpió, cosa que corroboró lo que decía —. Da igual, realmente, quiera lo que quiera mi maestro de ti, no es nada malo. Termina de comer para irnos, ¿si?

Asentí y me apresuré a engullir la fruta, que se me había hecho terriblemente deliciosa, tanto que me hizo sentir que pronto me volvería adicta a ella. Me atraganté el último bocado y me puse en pie de inmediato, masticando todavía.

Canryu me miró de una manera extraña, como aguantando una risotada, se puso de pie y con una gran sonrisa en su rostro, dijo:

— Eres rápida, eso me agrada. Pero antes de irnos compraremos algunas cosas y así te muestro el pueblo, para que no pienses que todo es tan malo.

Bajamos apresuradamente las escaleras hasta el vestíbulo. Canryu no intercambió palabras con la mujer que estaba en lo que parecía la recepción, simplemente le dejó un pequeño saco y me arrastró hacia la calle con premura, probablemente, buscando escapar del problema que nos traería la destrozada puerta del baño.

Avanzamos por el mercado con dificultad, siendo empujados y asfixiados por quienes hacían sus compras. Por suerte, yo sostenía a Canryu de la túnica, así que no lograban separarme de él.

Nos detuvimos en un puesto que vendía ropas de las más variadas formas y colores. Ahí, Canryu compró una par de mudas extras para cada uno. Luego, en otro puesto más cercano, compró algo de pan y carne seca para el viaje.

En ese momento, me dejé distraer y seducir por los peculiares objetos que los mercaderes ofrecían, pero fui hipnotizada por uno en particular: un puesto de joyería. Me acerqué inconscientemente, admirando la variedad de joyas, sus hermosos colores y sus formas, que no dejaban de hacer alusión a animales, árboles y flores. Dejé las bolsas que me había encargado Canryu en el suelo, no podía evitar la tentación de pasar mis dedos sobre aquellas bellezas.

Me volteé para llamar a Canryu y mostrarle lo bonitas que eran las joyas, ahí fue cuando me percaté de que en vez del puesto de comida, atrás de mi vendían jarrones de barro.

Me asusté y traté de regresar sobre mis pasos, pero me lo tropecé frente a un puesto que vendía bolsos de cuero.

— ¡¿Dónde te habías metido?! — bufó él, molesto.

— Perdona, es que vi algo que me llamó la atención y… yo no pensé...

— Tranquila, estás bien y eso es lo único que importa. No pasa nada… — me interrumpió algo fastidiado y me inspeccionó de pies a cabeza con avidez, arrugando la cara — Oye… ¿y las cosas que llevabas?

— ¡Oh, mier…! – exclamé alterada, girándome y buscando como loca con la mirada — Debí dejarlas en el puesto de joyas… ¡Ya las busco!

Eché a correr sin darle oportunidad a Canryu de detenerme, abriéndome paso a golpes. Sólo me detuve cuando noté que había empujado a alguien con demasiada fuerza.

— ¡Lo siento mucho, señor, es una urgencia! — balbuceé apenada, pero callé enseguida al detallar a quien tropecé.

Era un chico apenas mayor que yo, de cabellos cortos y naranjas como un amanecer. Sus ojos eran amarillos, pero lo que más me impresionó de ellos era que, en donde debían ser blancos, eran negros… Y, también, su atlético cuerpo, de piel blanca, me dejó boquiabierta… ¡Era tan o más sexy que Canryu! Yo creía que eso era imposible.

— No se preocupe, señorita — me contestó, con una voz gruesa y tan sensual que me hizo estremecer.

Sin mediar más palabras, el apuesto joven me dio la espalda y siguió su camino.

Si no fuera porque me urgía recuperar las bolsas, me hubiera quedado ahí, observando cómo desaparecía entre la multitud, pero para mi desgracia tenía que correr.

Al llegar al puesto de joyas, rezongué aliviada, las bolsas seguían en donde las había dejado, cosa que me sorprendió… Sí, yo esperaba lo peor. Apresé las bolsas en mis garras y corrí de vuelta a donde había dejado a Canryu quien, por suerte, no se movió ni un ápice de su lugar.

Me esperaba, eso me alegró mucho, no importa que me viera reprobatoriamente con los brazos cruzados.

Nos dirigimos juntos a la salida norte del pueblo, acercándonos a un señor que montaba carga una pequeña carreta. Canryu le hizo unas preguntas y conseguimos convencerlo de que nos llevara, pero sólo podríamos viajar con él hasta cierto punto pues se desviaría de nuestra ruta.

Eso no le importó a Canryu, quien me dijo que eso era mejor de lo que pensaba encontrar. Le pagó unas cuantas monedas al hombre, prometiéndole más cuando nos separásemos.

El hombre terminó de montar la carga, nos subimos en la carreta, acomodándonos como podíamos entre los bultos y nos pusimos en marcha.

#8
¿Qué te puedo decir que no te haya dicho ya? Te reviso los capítulos antes que los publiques xD

Hasta ahora tienes algo interesante entre manos, aparte de que al fin veo que haces algo con los bichines de los cuales he visto tantos dibujos por ahí regados. Y ya que tú dibujas, deberías aprovechar eso y darle apoyo visual a tu relato, ya sea mostrando la apariencia de los personajes, recrear algún lugar en el que se encuentren o alguna escena... aparte de que atraes la atención, ayuda mucho a los lectores a visualizar. Es algo que tienes que aprovechar.

Con respecto a la nistoria como tal, te dije que promete, sóloque debes dejar de lado ciertas cosas y enfocarte en traer algo fresco y llamativo.

Es decir, nada de la típica escena incómoda de el típico ecchi, porque que lo sepa todo el mundo, estabas pecando xD. Que bueno que le conseguimos un mejor rumbo a esa parte del capítulo 3 xD

Igual con las descripciones. Has ido mejorando pero tienes que esforzarte en evitar parapatear las cosas. Sabes a lo que merefiero y no lo digo porque hasta a mi me dio cáncer, menos mal que me tienes a mi para ayudarte (?). Pero espero que pronto llegue el día es que no tenga más nada que opinar sobre lo que ocurre en el capítulo.

Eso es todo por ahora, continúa con tu proyecto, porque no sólo es un hobbie, te ayudará en mucho, esto enriquece xP.

Pokiu!

EGN: Hoy es el fin del mañana
65 - Todo se paga
#9
A ver tu nuevo capi, Kim.

“Así que... ¡Auxilio, auxilio! ¡Me han secuestrado!”

LOL, ¿qué fue eso? Esta chica es idiota de nacimiento o.O Ataca al tipo que le salvó la vida… las mujeres son raras u.u

Si a mí me secuestra una chica sexy y me lleva a su mundo diciéndome que ella me protegerá se va al diablo mi antigua vida, la olvido para siempre xD Y más si tenía una vida como la de esta chica, que se flagelaba en sueños o.O

OMG, que sexy que describes, dios santo :3 Me encanta leer esto, no puedo dejar de hacerlo ni para comentar, puedo decir que casi muero cuando la protagonista se metió al baño.

Esta pareja, Canryu y Daphne, sin dudas no será nominada a pareja romántica del año (?)

Bueno, me gustó el capítulo, tuvo algo de relleno y algo de suspenso. Te comenté las mejores partes pero también me gustó tu descripción del pueblo, muy interesante.

¡Es genial leer un fic así! ¡Espero que sigas escribiendo con entusiasmo porque vas muy bien, Thyfs! Un beso y hasta el próximo ^^


Gracias a todos por recordarme :) Sólo tengo buenos recuerdos de ustedes y de este agradable lugar también.
#10
Buuueeenooo! aqui ya POR FIN!! El sigiente capitulo. Espero les guste tanto como a mi :D

Spoiler
Capítulo 4
- Ojos en la oscuridad -


Viajamos durante dos días… Un par de días que fueron de los más incómodos de mi vida al pasarlos con alguien a quien poco conocía.

Canryu hacía su mejor esfuerzo por ser amigable, animándome a conversar con él, pero yo no tenía muchos ánimos que digamos; aún me costaba asimilar lo que me sucedía. Él quiso tranquilizarme, o eso creo, porque se encargó de contarme algunas cosas de su mundo.

Lo que recuerdo, va así:

En este mundo, al que llaman Grora, existen una cantidad increíble de razas y una es más extraña que la otra.

Entre las más comunes, según Canryu, estaban los Azhilanes, que eran antropomorfos en realidad. Los Azhilanes son aquellos que, al nacer, son bendecidos por una deidad animal y de ella reciben poderes acordes al animal que los bendijo. Pero eso iba más allá de lo divino, al parecer, porque mi extraño compañero me explicó que si dos antropomorfos de la misma especie animal engendraban una cría, ésta sería más poderosa y que, por ello, algunos Azhilanes eran estrictos al momento de juntar parejas.

Con tanto que explicarme, Canryu pareció nervioso cuando me comentó que también había humanos como yo, como si casi se le olvidara. Los humanos, en Grora, desempeñaban oficios comunes (herrero, panadero, agricultor), aunque aquellos humanos que iban más allá de lo ordinario llegaban a ser magos, alquimistas y un sinfín de oficios más que en mi mundo no existían; pero, también, hay quienes implementan su talento para emplearse como caza recompensas o sicarios.

Y, finalmente, con cierto brillo en los ojos, me contó sobre los Divinos, aquellas criaturas que iban mucho más allá de la perseverancia del ser humano y el poder de los Azhilanes. Por lo que me describió, los asocié con criaturas que también existían en mi mundo, al menos en cuentos, como ángeles, elfos y hadas.

Empecé a preguntarme si esto no era, en realidad, un sueño por culpa de las drogas que me recetaron, que yo no había despertado aún… O es que me estaba volviendo loca, o que ya lo estaba y alucinaba severamente… Aún no lo sé…

Cuando aún no procesaba tan fantástica información, me explicó que Grora poseia un único y gigantesco continente, rodeado de algunas islas pequeñas. A este continente, se le conocía como Solobria y se dividía en cuatro regiones, cada una dirigida por las familias más antiguas del continente: Los Keatones; los Dounias; los Eleterias; y los Cerugs.

Estas familias engalanaban símbolos animales, correspondiendo a los Keatones el Zorro Dorado, el Conejo de la Luna a los Dounias, el Águila de Cenizas a los Eleterias y el Caribú Níveo a los Cerugs. Canryu me señaló, con orgullo, que él vivía en Névoren, la región del Caribú Níveo.

Cualquiera en mi puesto estaría extasiado con tanta maravilla, seguramente se sentiría afortunado, pero yo no dejaba de preguntarme el por qué debería de interesarme por esto. Pronto volvería a mi hogar después de todo.

Cuando logré sobreponerme a mis divagaciones, noté que ya era de noche y que estábamos frente a una posada bastante humilde.

Canryu me llevó rápidamente al interior, no sin antes despedirse del amable hombre de la carreta, le dio unas monedas a una joven que se apresuró a recibirnos y, en un abrir y cerrar de ojos, estaba sentada en frente a una mesa con una suculenta cena servida.

Sentí el rugido de mi estómago. No me había percatado de lo hambrienta que estaba. Pero cuando me llevaba la primera cucharada de sopa de hierbas a la boca, Canryu comenzó a hablar de nuevo:

— Me gustaría hablar contigo respecto al templo…

Repentinamente, estaba muy serio, mirándome fijamente.

— Uhm… ¡claro! — dije, dándole una mordida a un trozo de pan untado en mantequilla.

— ¿Cómo te explico? — susurró, ahora sonaba nervioso, mirando a todas partes para evitar mis ojos —. Verás… En el templo procuramos tener una vida muy sencilla, dedicada a hacernos crecer tanto en mente como en cuerpo; por ello, nos aislamos de ciertos factores que pueden alterar nuestra vida… — se detuvo y finalmente sus ojos se tropezaron con los míos; yo me mantenía escéptica, sin entender mucho la razón de este comentario, por lo que cuando alcé una ceja no tardó en agregar: — Lo que quiero decir es que muy rara vez una mujer pone un pie en el templo… Es más, hay algunos que jamás han visto una mujer en sus vidas… Sólo te lo advierto porque podrías sentirte incómoda si comienzan a mirarte mucho y no sabes la razón…

— Aguanta, aguanta… — solté de inmediato, sin saber si asombrarme o reírme — ¿Qué has dicho? ¿Que no hay mujeres?

— Así es, no las hay… — aseguró algo apesadumbrado.

— P-pero… ¿Y cómo es que…?

— ¿Nacemos? Como todos los demás, la diferencia es que nuestros destinos ya están establecidos apenas vemos la luz del mundo por primera vez. Por ejemplo, los monjes que me criaron, acompañaron a mi madre durante su embarazo y al momento de dar a luz… — se detuvo para darle un discreto mordisco a su pan, masticando lentamente, como si estuviera meditando. Luego volvió a enfocar su atención en mí nuevamente: —. Siempre me han dicho que vieron en mi futuro que haría grandes cosas, que de la forma en que llevara mi vida contribuiría o destruiría el equilibrio del mundo y blah, blah, ¡blah!

Agitó su mano en el aire, arrugando la cara y mirando a otro lado. Era obvio que le daba fastidio dar explicaciones al respecto y que, si lo hacía, destilaría rabia en cada palabra.

— ¿Fuiste arrebatado de los brazos de tu madre?

Mi pregunta fue tan espontánea que hasta a mi me sorprendió, porque no pensaba decirla, pero algo en mi interior me obligó a formular tal incógnita. Canryu me miró con los ojos abiertos como platos, parpadeando varias veces. Suspiró y dijo, negando levemente con la cabeza.

— Para nada, los monjes tuvieron su consentimiento. En este mundo somos más respetuosos con estas “leyes” de lo que jamás podrías siquiera imaginar — suspiró y tomó un sorbo de agua —. Pero no me quejo, soy mas privilegiado de lo que jamás me hubiera atrevido a soñar, porque a mi madre le permitían verme ocasionalmente, la hacían pasar totalmente cubierta para no perturbar a los demás, ni siquiera los ojos podías verle… — se detuvo, tomando otro sorbo de agua de una manera algo apresurada, pero eso no evitó que notara el atisbo de tristeza en sus ojos. Resopló, encogiéndose de hombros y esgrimiendo una discreta sonrisa: —. Hum, como sea, he tenido una vida muy feliz, no tengo de qué quejarme realmente, nunca me ha hecho falta nada.

Fue inevitable que mi imaginación comenzara a volar y terminara comparando el templo con un orfanato sólo para niños. A pesar de que me dijo que tenía una buena vida, quedé con la espina de que, en realidad, no ha vivido como él quisiera.

— Cambiando el tema… — dijo, sacándome de inmediato de mis divagaciones filosóficas acerca de su vida — Pude notar que te cuesta dormir adecuadamente, ¿o me equivoco?

— Así es… — musité acongojada, estaba sorprendida de que se fijara tanto en mis cosas — Tengo pesadillas constantemente, prácticamente no duermo.

— Entonces, antes de que vayamos a dormir, pediré que te preparen algo que solemos usar para solucionar esta clase de inconvenientes — dijo sonriendo y guiñándome el ojo —. Pero deberías tomar un baño primero. Quién sabe cuando volveremos a ser bendecidos con la posibilidad de poder asearnos adecuadamente.

— Está bien… aunque dudo que funcione, no pierdo nada con probar — acoté, encogiéndome de hombros.

Terminamos de cenar en silencio, ocupados en saciar nuestro apetito. Me levanté y agradecí por la comida, encaminándome con mucha predisposición a tomar un baño mientras Canryu pedía permiso para calentar una selección de las hierbas que habíamos comprado.

En una tina más pequeña que la anterior en la que estuve, me dejé llevar por mis pensamientos, tratando de analizar lo que había aprendido hoy. Arrugué el ceño, dándome cuenta de lo complejo que resultaba este mundo, todos tan aferrados a cosas en las que yo poco creía, como el destino, la magia y el equilibrio de la vida… Quizás eso era lo que me tenía con el corazón en la garganta, que todo era real ahora.

Suspiré y salí de la tina, dejando que el agua se resbalara por mi cuerpo mientras alcanzaba el trozo de tela que me serviría de toalla. Luego de vestirme, subí a la habitación. Entré y el lugar estaba casi a oscuras, iluminado apenas por la temblorosa luz de una pequeña vela. A su lado reposaba una taza de la cual se elevaba un delgado hilo de humo.

Canryu estaba ahí, viendo por la ventana con una notable preocupación en sus ojos. No dudé en acercármele, pretendiendo consolarlo, no sé, era lo mínimo que podía hacer, supongo…

Pero apenas acercarme un poco, se dio la vuelta, fijando sus ojos en mí.

— Ah, ya regresaste — dijo sonriente, disipando de inmediato aquel triste gesto que había visto en su rostro. Me señaló la taza y agregó: — Eso es lo que tienes que tomar. No te preocupes por el sabor, es agradable.

— ¿Algo anda mal? — pregunté tímidamente mientras agarraba la taza, evaluando su reacción.

Me miró fijamente, sus ojos me transmitían una intensidad indescriptible, pero se mantuvo en silencio, seguro sopesando si contestarme o no. Finalmente, apartó sus ojos de mí y respondió:

— Nada… Sólo siento como si tuviera un hueco en el estómago…

— ¿Y eso te pone así? — solté extrañada y arrugando la cara.

— Sí, porque es una sensación que, para mí, no vaticina nada bueno… Un mal presentimiento — dijo misteriosamente, pero al notar que me había escandalizado no tardó en agregar: — Bah, probablemente no sea nada. Seguro me duele el estómago de tanta emoción en tan poco tiempo.

— ¡Sí! ¡Eso debe ser! — exclamé riendo nerviosamente y el me miró de una manera rara. Dándome cuenta de que mi comportamiento estaba lejos de ser tranquilizador, me apresuré a tomar mi medicina, la cual era verdosa y de dulce aroma. Tomé un sorbo y sonreí — Rico.

Ahí logré que Canryu sonriera, probablemente orgulloso de su brebaje.

— Ya es hora de dormir, nos toca madrugar — dijo, dándome empujoncitos hacia mi cama —. Anda, que estoy muy cansado.

Me dejó frente a mi cama y corrió a la suya, lanzándose en ella y exclamando por la satisfacción que le causaba su mullido colchón, enrollándose en las sábanas hasta desaparecer.

Contuve una risa, terminé de tomar mi medicina y me sumergí en mi cama, la cual sentía inusualmente suave y cómoda.

Caí dormida casi al instante. Cuando me di cuenta, la nieve me cubría los pies y el viento no dejaba de soplar a mí alrededor, creando pequeñas ráfagas de nieve alrededor mío.

No me sorprendí, llevaba dos noches comenzando mi sueño en el mismo lugar, la diferencia en esta ocasión, fue, que pude llegar más lejos que las veces anteriores.

Había unas escaleras elevándose ante mis ojos. Yo tenía la certeza de que era necesario subir por ellas, a pesar de que me causaba un terror inimaginable hacerlo. Mientras dudaba en comenzar mi trayecto, a mi lado apareció un venado totalmente blanco, majestuoso con su enorme cornamenta que inspiraba respeto, pero con ojos tristes. Sentí su tristeza en mi corazón, sin entender la razón; cuando elevé mi manó para tocarlo, se desplomó a mis pies…

Me desperté de inmediato, ligeramente agitada.

¡Que diferencia tan enorme! En este sueño siempre me había sentido temerosa y con una extraña aprehensión en el pecho, pero esta tristeza… Sentí que de mis ojos se escapaban unas lágrimas, no podía contenerlas.

Miré a Canryu. Seguía durmiendo feliz, entre las sábanas. Con pesar, tendría que decirle que su medicina no sirvió.

Me sequé las lágrimas y me levanté de la cama, acercándome a la ventana para intentar distraerme con las estrellas, pues aquí se veían como jamás en mi vida las había visto.

Volví a imbuirme en mis pensamientos, sorprendiéndome por lo fácil que era para mí desconectarme de todo de esa manera… Pero eso no evitó que notara al par de figuras que, repentinamente, aparecieron frente a la ventana.

Quizás me encontraba muy distraída y por eso no grité al verlos. Eran unos niños, aparentemente gemelos, de piel grisácea, cabellos cortos y desordenados tan oscuros como la noche, vestidos con desgastadas y desteñidas túnicas color olivo repletas de extraños bordados en hilo anaranjado. Pero lo peor eran sus impresionantes ojos anaranjados, vacíos de cualquier expresión o emoción… no podía decir lo mismo del tercer ojo que ambos poseían en su frente, delineado de tal forma que lo hacía lucir más grande y atemorizante que el otro par.

Tardé en reaccionar, pero cuando lo hice, pegué un grito y un salto tan estruendoso, que Canryu se despertó de inmediato, justo cuando los gemelos rompían los cristales de la ventana.

A pesar de que aquellos ojos dejaban por el suelo las palabras de “los ojos son la puerta al alma”, pude ver en ellos que estaban ahí por mí, para deshacerse de mí… ¡Estos frikis de mierda!

Canryu no tardó en reaccionar y usó su sábana, acompañada de una brisa helada, para envolver a los dos intrusos como si de una red se tratase y los alejó de mí con una patada.

Aprovechamos esa oportunidad para huir. Canryu me sujetó de la manó y me arrastró a través de la puerta, corriendo por los pasillos de la posada sin preocuparnos por el ruido que pudiéramos causar.

Aterrada, noté que los gemelos no tardaron en perseguirnos, embistiéndonos y destrozando todo lo que tocaban. Al ver la fuerza que tenían, agradecí la agilidad de Canryu para evitarlos.

Cuando logramos salir de la posada pensé que nos iría mejor, pero uno de los gemelos fue más rápido y nos cortó el paso. Rápidamente, estuvimos acorralados.

Canryu no dudó en colocarse de tal manera que le dio a entender a los extraños que tendrían que lidiárselas con él primero.

— Daphne — llamó, apenas susurrando, sin apartar la vista de sus oponentes —. Tienes que huir ahora. Pase lo que pase, seguirás corriendo y te prohíbo detenerte. No mires atrás ni esperes por mi, sólo corre. Descuida, prometo encontrarte apenas acabe con esto — yo estaba consternada, pero Canryu no me dejó replicarle entregándome una daga de hielo en mis manos —. Esto es sólo para que la uses si es necesario, pero evita todo lo posible luchar, ¿está claro?

Mientras sujetaba con fuerza la daga, sentí un terrible vacío en mi estómago que no me permitía hablar. Tenía que irme sin él. No podía soportar la idea de que algo malo le pasase y yo tenía la certeza de que pasaría.

— ¡CORRE!

Su grito me estremeció al verlo saltar hacia sus enemigos. De sus manos brotaba una intensa luz blanca y una ventisca nos engulló de repente, dejándome prácticamente ciega. Por inercia, cumplí de inmediato con lo que habían ordenado.

Podía escuchar el ajetreo de la lucha mientras me alejaba, lloriqueando del dolor que me causaba esta situación.

Cuando pude ver, me encontré en un bosque, el cual no detallé mucho porque seguí corriendo tal como me habían dicho. Pero me detuvo cuando me estrellé con algo y caí de espaldas al suelo.

Adolorida, levanté la mirada. Frente a mi estaba un joven, quien no se movió ni un ápice y no parecía estar dispuesto a ayudarme o disculparse. Su piel era morena, de cabello castaño oscuro y largo hasta las mejillas, su ojo izquierdo era verde y el otro café cosa que llamó mi atención. Sus ropajes eran oscuros, con un montón de correas de cuero rodeándolo por todas partes.

De sopetón, sobrepuse mi dolor y eso dio paso al pánico y al estupor. Ese joven aferraba en su mano izquierda una cabeza cortada y en la derecha sostenía una enorme espada.

Cuando reconocí la espada, creo que todo el color en mi rostro desapareció. Mientras me daba cuenta de que esa espada la había visto en una de mis pesadillas, el chico alzó una ceja, viéndome con una curiosidad que, no sé por qué, me resultaba cruel.

Me levanté de inmediato, temblando como una hoja y trastabillando unos cuantos pasos hacia atrás. Estaba muerta de pánico, segura de que esto no acabaría bien y, a mi pesar, dudaba mucho que la daga de hielo de Canryu pudiera ayudarme contra este tipo.




#11
Es bueno que te tomes un capítulo para explicarle al lector cómo son las cosas en donde se encuentra Daphne, eso está bien para mí por ahora, pues la información que dio Canryu es apenas un abreboca, estoy segura.

Me intriga el venado blanco, me pregunto si es la manera en que el subconsciente de Daphne desmuestra a Canryu. También me pregunto si las escaleras dan a entender que le espera un largo camino ¿o es por otra razón?

Pobre Canryu, no es muy feliz como aparenta estarlo... RAMAZO PARA TI (Ok, no)

Me encantan los gemelos, son siempre personajes muy interesantes, es una verdadera lástima que poco haya visto de ellos. Igual, me preguntó qué le habrá pasado al otro par de frikis (dígase la conejita Playboy y la tetona piromaníaca).

Hay otras cosas que me intrigan, unas que me comentaste por encima mientras revisábamos este capítulo.

En especial, me gustaría saber qué pinta este nuevo personaje con heterocromía, pues para ser tan peculiar debe ser importante. Pero todo a su tiempo, ¿no? xP

Espero que tengas listo el siguiente capítulo y, por favor, no escribas de madrugada, que uno divaga demasiado y está entre dormir o combatir contra el sueño xD

Pero ánimos, vas bien y poco a poco has ido mejorando, pronto ya no necesitarás de mi :P

Pokiu!

EGN: Hoy es el fin del mañana
65 - Todo se paga
#12
Me ha costado un poco, pero al fin me he puesto al día con ti fic.

Qué decir, me ha enganchado tu historia así que te has ganado a otro lector. Sigo con la intriga de en qué estarán relacionados los sueños de Daphne con la trama, además del chico pelirrojo de negros ojos y amarillo iris que dudo lo hayas hecho aparecer en el mercado por casualidad. La chica conejo me hizo mucha gracia, y me pareció fascinante como combinaste los poderes de fuego de la chica violeta con aquellas extrañas y venenosas mariposas. Canryu, como se suele decir, es "un cielo" de tío. Espero no la palme contra los gemelos tríclopes, que tras tu descripción de como destrozaban todo a su paso parecen máquinas de matar. Sobre el chico heterocromático, cuya espada al parecer Daphne conoce muy bien, tengo la ligera impresión de que al final no sea tan malvado como parece... aunque esto solo es una suposición mía y puede que me equivoque.

Siento el haberme ido por las ramas, sobre la narración me sorprendió la facilidad que tiene para leerse sin perder un ápice de calidad literaria. Aunque pueda parecer que haces muchos puntos y aparte, por algún motivo eso hace más amena la parrafada explicando igualmente un largo contenido (que por mí está bien escrito así, vamos).

¡Sigue así, espero con ansias tu próximo capítulo!

PD: Así que Kimerha es la hermana de Onix_150, será interesante ver las diferencias entre las obras de las dos allegadas.
#13
Cita:
Cuando aún no procesaba tan fantástica información, me explicó que Grora era un único y gigantesco continente, rodeado de algunas islas pequeñas. A este continente, se le conocía como Solobria


No entendí bien esta parte… dice que el continente se llama Grora pero que al continente se lo conoce como Solobria o.O ¿Cómo está eso? ¿Los humanos viven en Grora pero Canryu está en Solobria?

Me gustó la charla, muy entretenida. Además vas dando información de a poco, no te aceleras, bien.

Mmm, si la protagonista toma un baño por capítulo esto terminará por gustarme mucho (?)

Ehh, ¿el venado del sueño tendrá que ver algo con el Caribú del que habló Canryu?

Bueno, me gustó mucho el final. Muy intenso e interesante, estuvo muuuy bien. ¡Te felicito por seguir tan firmemente tu obra! Espero que pronto pongas el capítulo cinco ^^ Te mando un beso, hasta otra!


Gracias a todos por recordarme :) Sólo tengo buenos recuerdos de ustedes y de este agradable lugar también.
#14
Hola a todos! :D

Bueno, se que he tardado y me disculpo D:

Les dejo aqui otro mas, espero que les guste :D

Cya, nyuu! :3


Spoiler


Capitulo 5
- No te metas conmigo -


Él estaba frente a mí, observándome sin que su expresión cambiara mientras yo sentía cómo el miedo se apoderaba de cada rincón de mi cuerpo; sin quitarle los ojos de encima, sólo fui capaz de levantarme y a duras penas… Mis ojos bajaron a la cabeza degollada que sostenía con tanta naturalidad en su mano, observando el trayecto de las gotas de sangre al estrellarse contra el suelo, tropezando pronto con el cuerpo al que se la habían cercenado. Tragué saliva, pues que aquel joven estuviera tan tranquilo era perturbador.

Su espada era lo que comenzaba a preocuparme, tan intimidante y filosa… pero su ojo izquierdo… brillando cual esmeralda aún en la penetrante oscuridad del bosque. Aquellos ojos me indicaban con certeza que ahí conocería mi muerte.

Pude ver cuando levantó la ensangrentada espada y cerré mis ojos de inmediato, aterrorizada. El tiempo pasó lento para mí mientras escuchaba cómo la hoja de la espada cortaba el aire, sintiendo aquella energía que me indicaba que se dirigía a mí. No sé si fue curiosidad o el tardío activar de mi primitivo instinto de supervivencia, pero abrí los ojos como intentando buscar una salida; sin embargo, quedé boquiabierta cuando miré a uno de los gemelos que me perseguía hace rato desviar el rumbo del arma con una patada.

Escuché el crujir de los troncos haciéndose añicos al recibir la energía que emanó de aquel choque. Ninguno de los dos se asombró por ello como yo, estaban más concentrados retándose uno al otro con indiferentes miradas, ignorándome al fin… Aunque no entendía el por qué.

En un abrir y cerrar de ojos, se precipitaron en contra del otro, dándome un macabro espectáculo que me hacía cuestionar quién era el mejor y el más peligroso. El joven del ojo esmeralda esgrimía su pesada espada con tanta facilidad que no podía ser verdadera, con un simple movimiento era capaz de destrozar todo lo que se le atravesara; sin embargo, eso no era el problema para el pequeño diablillo, que lograba evadir las estocadas como si nada y contraatacaba con golpes tan rápidos que parecía que sus brazos desaparecieran, obligando al joven a utilizar su espada de escudo y provocando un melodioso sonido. Asombrada, estaba consciente de que me encontraba en medio del campo de guerra y que tenía que alejarme cuanto antes.

Apenas tomé la decisión de huir y de dar unos cuantos pasos, el asesino se interpuso en mi camino, cortando la tierra con su espada y clavando sus fríos ojos en mí, paralizándome de la impresión. Me estaba dejando claro que no era tonto y que, aún con el diablillo como estorbo, no me dejaría escapar.

Quiso agarrarme por el brazo, pero su espada salió disparada de sus manos…

"Genial… la primera vez que dos chicos pelean por mi causa, ambos lo hacen con intención de ser el que me mate primero…" pensé lacónicamente mientras veía al gemelo lanzándose sobre el joven, empeñado en acabar con él antes que conmigo.

No quise desperdiciar esa oportunidad y volví a emprender mi huída, sin importarme la dirección que tomase. Mis piernas parecían de gelatina a causa del pánico que me generaba la situación, más con la certeza de que en cualquier momento, alguna de aquellas bestias se alzaría victoriosa y me buscaría. Corrí entre los troncos, saltando varias raíces malintencionadas, totalmente desolada al preguntarme si Canryu estaba bien o si…

Sacudí la cabeza, espantando tal desalentadora idea y seguí corriendo. No supe por cuánto tiempo lo hice, quizás unos veinte minutos o más, sólo supe que no me importó quedarme sin aliento, que no me detuve hasta visualizar las trémulas luces provenientes de unas casas construidas unas muy cerca de las otras.

Me hice paso a través de un estrecho callejón hasta tropezar con una plaza. En ese instante, sentí que llegué a mi límite, mis piernas flaquearon y caí de bruces al suelo, desvaneciéndome hasta que todo era negro…

Una vez más, aquellas infinitas escaleras se alzaban ante mi, con el venado blanco a mis pies. Con tristeza, me percaté que el hermoso animal no reaccionaba. Levanté la mirada, mis ojos llorosos se plantaron en el primer escalón y me acerqué, dejando atrás al despojo de la bella criatura que antes había contemplado conmigo aquellas escaleras.

El nudo que se me hizo en la garganta cuando pisé ese primer escalón fue una señal, fuera lo que fuera lo que me esperaba al final, no era nada bueno. A pesar de eso, fui testaruda y comencé a subir.

Un escalón. Dos escalones. Tres escalones... Cien escalones... Doscientos... Noté llena de expectación en el momento justo que pisé y escuché un desagradable "plat". Un escalofrío recorrió mi espalda al sentir la textura de lo que había pisado, bajé la mirada y me quedé petrificada al ver que se trataba de sangre.

Horrorizada, me di cuenta de que no se trataba de ningún charco, sino de una fuente más bien. Pronto mis pies descalzos quedaron ahogados por la sangre, que comenzó a correr cuesta abajo como si de un arroyo de tratase...

Escuché una voz lejana, no podía entender lo que decía pero logró sacudir todo a mi alrededor. Estuve a punto de perder el equilibrio caer de las escaleras, pero ya para ese momento mis ojos comenzaban a abrirse.

Parpadeé, desorientada... No estaba nada cómoda. Escuchaba un "tac" a cada sacudida, entonces me fijé en unas esbeltas piernas con unos alucinantes tacones. Tardé en entender lo que veía, pero eso no aminoró la vergüenza que sentí por la mujer que me cargaba en su hombro. Debía haber hecho algo, porque me habló.

- Ah, por fin despiertas - su voz sonaba alegre y el tono me indicó que apenas era algo mayor que yo.

Por el rabillo del ojo, vi cómo era. Su piel era pálida y suave como la de un durazno. Su corto cabello violeta, sin duda, no servía para disimular el pequeño par de alas de murciélago que nacían en su cabeza. Apenas distinguía su vestimenta, pues aparte de unos hermosos tacones negros exageradamente altos, su vestido parecía un kimono en versión corta... Muy corta.

- Te encontré tirada en el suelo. Qué cosas, ¿no? - dijo cantarinamente, riendo entre cada palabra que pronunciaba - Nunca pensé que me lo pondrías en bandeja de plata.

- ¡¿Q-qué?! - balbuceé desconcertada, no pude escucharla bien, estaba demasiado ocupada intentando adivinar si su vestido era violeta o azul - Oye, gracias pero ya me encuentro bien, puedes soltarme...

- ¿Soltarte? ¡Ja! ¡Pero qué cosas dices! - me contestó carcajeándose - Yo no te suelto ni de coña, nenita.

- ¡¿Nenita?! ¡Si tú apenas debes ser un poco mayor que yo! - bufé ofendida y quise sacurdime para bajarme, pero ¡oh, sorpresa! Me tenía muy bien atada con unas cuerdas.

Ella soltó una estridente carcajada que apenas escuché por el zumbido que se apoderó de mis oídos ¡Maldita sea con estos frikis de mierda que no me dejan en paz!

- Se nota que no sabes nada, niñita. ¿Dónde naciste para ser tan ignorante?

- En Hogwarts - espeté lacónicamente y torciéndole los ojos... lástima que sólo lo notara su gran trasero.

- ¡¿Hog-qué?! ¡De verdad que eres rara!, para no decir estúpida. Tal lugar no existe.

Ya me estaba empezando a irritar. De todos los que han querido secuestrarme o matarme, ninguno había sido tan chocante como esta loca. Sólo me había ofendido Canryu y porque me lo merecía, pero ni que ella y yo tuviésemos confianza se lo permitiría...

- Deja de estar inventando cosas, vil plebeya, que ya es suficiente cargar tu obeso cuerpo.

¡¿Plebeya?! ¡¿Obesa?! Ya estaba obstinada de este mundo. Todos, sin excepción, me querían para algo y yo no tenía idea de para qué, para colmo, ¡me insultan! Pensé en todo lo que me había pasado desde el momento que me atacó la chica conejo, furiosa de que irrumpiera en mi vida. Cada recuerdo hacía que me molestara más, cada segundo, cada palabra, cada friki, yo sólo sentía que... ardía de ira.

Y literalmente, eso pasaba. Mi captora gritó y me dejó caer al suelo, alejándose unos pasos de mí. Las cuerdas que me apresaban se carbonizaron, permitiéndome quedar libre mientras "Hola, soy un murciélago con ropa sexy" intentaba apagar las pequeñas llamas que habían alcanzado su vestido.

- ¡¡¡Mierda!!! - gritó mirándome con furia, quejándose con gruñidos por el fuego que aún le quedaba por apagar - ¡Te mataré, maldita!

Yo todavía no comprendía lo que estaba pasando, pero me reincorporé rápidamente para darle la cara..

- ¡Inténtalo, vieja loca! - exclamé enojada, frunciendo el ceño y levantando mis puños, desafiándola.

Yo sabía que no tenía oportunidad ante nadie en este mundo, menos cuando bufó de indignación al llamarla vieja, pero al menos me hizo sentir bien. Quizás por eso es que de mis pies salió disparada una onda de fuego.

Las dos nos asustamos, ella porque su kimono se quemaba de nuevo y yo porque estaba en llamas, pegando saltitos y gritos desesperadas. Éramos la viva imagen de un par de crías chillando por culpa de un bicho.

Logré superar más rápido la impresión al notar que estaba intacta, así que emprendí mi huída, no sin reírme en su cara y sacarle el dedo medio con mucho afecto mientras corría.

Escuché cómo gruñía de la rabia y no pasó mucho para oír sus tacones golpear contra la empedrada calle, dándome caza. Pero no duró mucho, pues viré en una esquina para terminar en lo que parecía una calle principal y dejé de escuchar sus tacones luego de oír un sonoro "plas".

Me detuve, sin poder contener la curiosidad, entonces, boquiabierta, vi a Canryu sosteniendo una gigantesca raqueta hecha de hielo y a la chica tirada en el suelo, con el rostro enrojecido por el golpe y totalmente inconsciente.

- ¡Canryu! - exclamé llena de alegría, me sentía tan aliviada.

Pero cuando él cayó al suelo se me detuvo el corazón. Corrí hasta él y me dejé caer sobre mis rodillas, examinándolo profundamente preocupada: tenía varios golpes y heridas pequeñas por todas partes, tanto que con sólo tocarlo vería el infierno.

- Daphne… me alegra que estés bien… - musitó débilmente, tosiendo un poco. Yo no entendía cómo había llegado hasta ahí en tan deplorable estado - Busca en mi bolsillo… el frasco... y dámelo…

- ¿Qué…? - balbuceé entre lágrimas aunque no dudé en hacer lo que me pedía.

El pequeño frasco que me pidió contenía unos pequeños caramelos.

- Cuidado…

La advertencia, que era apenas un susurro, no la capté hasta que me arrebataron el frasco de las manos. Aún confundida, noté que un encapuchado se arrodillaba y le daba varios caramelos a Canryu en la boca.

No sé si Canryu estaba muy lastimado, pero no rechistó que un extraño le diera los caramelos ni que le diera de tomar agua de su cantimplora de piel. Cuando Canryu calmó su sed, el desconocido suspiró y se retiró la capucha, dejándome boquiabierta al ver al joven con el que choqué en el mercado días atrás.

- Siento haber llegado así, pero noté que no sabías qué hacer y él necesitaba urgentemente tomarlos - me dijo, con su voz tan calmada y serena, mientras me devolvía el frasco.
- ¡Cielo santo!

Aquella repentina exclamación me puso los pelos de punta, pero cuando vi que se trataba de un hombre mayor en pijamas me tranquilicé. En pocos instantes, los vecinos salieron y corrieron hacia nosotros, cargando a Canryu para llevarlo ante el doctor del pueblo.

Fuimos arrastrados por el ajetreo, pero eso no evitó que lograra echarle un ojo a la vieja murciélago, pero cuando lo hice ella ya no estaba.

Al llegar con el doctor, la multitud se dispersó, dejándonos en la recepción de la pequeña clínica con una taza de chocolate caliente.

Yo sostuve con fuerza mi taza, apremiando a que el calor llegara a mis entumecidos huesos, pero el joven encapuchado la dejó a un lado en cuanto pudo.

- ¿Quién eres? - le pregunté al ver que se levantaba, dispuesto a retirarse, aunque luego me arrepentí...

Demonios, es que me pareció tonto preguntarle, pero pareció no importarle mucho, pues me contestó con tranquilidad:

- Un humilde viajero... ¿y tú?

Sentí que me ruborizaba, no sé si por la pregunta o por cómo alzó una ceja al hacerlo.

- E-eh... Una simple chica... s-supongo - balbuceé apenada.

No me ayudó que se riera de mi comentario, pues el desgraciado lo hizo de una forma que me resultaba sensual... Grandísimo pu...

- Es un placer conocer a una simple chica. Me llamo Kay - levantó su ceja otra vez... Sin duda, él sabía que estaba podrido de lo bueno que estaba, pues no escatimaba en mostrar sus encantos -. Ehm, siento mucho que no te tienda la mano, pero estás... toda...

Me fijé en mis ropas y no era imposible sentirme más avergonzada. Estaba cubierta de pies a cabeza de una mezcla de lodo, polvo, sangre y hojas... Y tenía que parecer el monstruo del parque justo cuando tenía al frente a un tipo del que dudaba su existencia por lo guapo que estaba.

- Tranquilo, y-yo comprendo - respondí, riendo nerviosamente... ¡Agh! ¡Pero que tonta sueno!

El sonrió... Claro, mi desgracia debía parecerle hilarante.

- Con su permiso, debo retirarme. Fue un placer conocerla, señorita...

- ¡Daphne! - exclamé en voz muy alta cuando noté en su tono que pedía mi nombre. Trágame tierra.

- Bien, señorita, espero que su amigo se recupere - dijo él sonriendo y acercándose a la salida -. Fue un placer conocerla, Daphne. Y tenga más cuidado, no se sabe en qué momento piden nuestras cabezas por estos lugares, así que fíjese bien en quién confía y sosténgase fuerte su cabeza.

Y entonces desapareció por la puerta, dejándome asustada y con una hemorragia nasal.

#15
Me alegra saber que has escrito algo otra vez :3 Por eso me puse rápido a leerlo.

Pss si Onix te está ayudando lo hace muy bien porque te quedó genial la primera parte. Muy buenas descripciones, me gustó también porque pareció justo un capítulo de Halloween xD Bastante intimidante.

Jajaja “Genial… la primera vez que dos chicos pelean por mi causa, ambos lo hacen con intención de ser el que me mate primero…” Epic, Nia xDDD

O.O Choque de mujeres. Creo que ha llegado el nudo de la historia (?)

Daphne le dice loca a la murciélaga pero es más loca aún o.o No conoce a nadie ahí y actúa como una metalera en este mundo. Claro, una metalera que lanza llamas…

¿Se rió de una forma que resultaba sensual? O.o ¿No será que Daphne anda necesitada y todo le parece sensual? :P

Jajaja, fue muy graciosa la última parte, ideal para cortar tanta acción y suspenso.

¡Buen capítulo, simple chica! Me gustó, el fic se está convirtiendo en algo confuso porque todavía no sé bien para qué carajos la quieren pero al menos es una confusión excitante y divertida. ¡Nos leemos!


Gracias a todos por recordarme :) Sólo tengo buenos recuerdos de ustedes y de este agradable lugar también.
#16
Kimerha regresaste^^

¡Un capítulo genial sí señorita!

Pobre Daphne, los hombres únicamente se pelean para matarla ¿sonde quedó el amor? Yo esperaba que al final no fuera malo el espadachín heterocromático, solo un poco frío y sádico... pero ya veo que aquí poca gente quiere viva a la protagonista. En cuanto a la batalla estuvo muy bien a mi parecer, solo tienes que lograr que te queden algo más detalladas las peleas; eso hara que, entre otras cosas, te dure un poco más el combate y sea más profundo para quién lo lea. Se que cuesta, a mi a veces tambien me pasa no te creas.

Canryu es un crack, nadie esperaba que sobreviviera pero fíjate tu el tipo como aguanta... lol se cura con caramelos, a saver que llevan... ¿Rare Candy? Sería interesante (ok no). La chica murciélago ya podemos decir que cuando se escapó ya iba casi desnuda pues entre lo corto que era el modelito y encima quemado, quien mire esta noche la luna habrá fanservice.

Sabía que el chico del mercado no apareció anteriormente por casualidad, cuando dijo "Ehm, siento mucho que no te tienda la mano, pero estás... toda..." creía que Daphne estaba ardiendo en llamas del "calor" que le provocaba el maromo; la verdad sí debió pasa vergüenza estando toda mugrienta, me la imaginé al estilo Gardobor de lo estropeada que iba... u.u

Espero con ansias tu próximo capítulo, a ver de donde vienen esas flamas de rabia y pasión en Daphne.

¡Nos vemos!
#17
Lamento haber tardado tanto tiempo en publicar un nuevo capitulo, he estado un poco ajetreada. Pero bueno, aquí se los traigo espero les guste ^w^


Spoiler

Capítulo 6
- Se busca -



Luego de dos largos días, Canryu abrió sus ojos. El diagnóstico final relataba de fracturas en los dedos de la mano izquierda, traumatismos y un par de cortes en la espalda que necesitaron de sutura. El doctor me dijo que había corrido con suerte, pues había perdido mucha sangre y casi no lo lograba.

— ¿Cómo te sientes? — le pregunté apenas me permitieron verlo, lo noté algo desorientado.

— ¿Cómo crees que estoy? Adolorido — me gruñó en respuesta, pero una pequeña sonrisa en su rostro me indicó que bromeaba mientras intentaba sentarse — ¿Y tú?

— Yo estoy de maravillas en comparación contigo — contesté, ayudándolo a sentarse por completo —. Sólo tengo raspones y ropa chamuscada, nada serio.

Él rió por lo bajo mientras yo le acercaba un tazón con sopa que me había dado una de las enfermeras, sonriendo y exclamando “¡Rico!”, tomándosela como si nunca hubiera comido nada.

Canryu tardó una semana en sentirse totalmente repuesto, estaba molesto por el retraso pero se sentía con más energías que nunca. Pero no estuvimos tan tranquilos todo ese tiempo, nos mantuvimos a la expectativa (casi como paranoicos), temiendo que alguien nos atacase de nuevo; pero no sucedió nada para alivio de nuestros cansados cuerpos.

Quisiera decir que mis sueños sobre escaleras infinitas mermaron, mas no se ausentaron ni por una noche y siempre me despertaba en el mismo punto, no tenía ningún avance y eso comenzaba a molestarme, necesitaba saber de quién era la sangre que se derramaba por los peldaños. Eso fue lo que me mantuvo entretenida durante todas las noches, aunque luego de tantos intentos frustrados de ir más allá ya me había hecho la idea de que jamás lo averiguaría, así que dejé de darle importancia.

Cuando Canryu se sintió cómodo caminando, salimos al pueblo a reabastecernos, ya que dejamos la mayoría en la posada del otro pueblo.

— Agradece que escondo oro en donde no me llega el sol — comentó Canryu cuando pagó por un nuevo juego de ropas para mi.

Le puse una cara rara cuando recibí las prendas nuevas, aún así, estaba feliz y ansiosa por deshacerme de la ropa vieja que, si bien es cierto que luego de una buena lavada ya no tenían lodo, estaba chamuscada en varias zonas.

Luego fuimos por comida para el resto del viaje. Amablemente, el doctor no habló sobre un mercader que era un buen amigo suyo, nos indicó que le dijéramos que íbamos de parte suya y, al hacerlo, el rechoncho hombre nos hizo varios descuentos que contentaron a Canryu.

Mientras mi compañero negociaba en la panadería, me tomé la libertad de detallar mejor lo que tenía cerca avisando que le echaría un ojo a las tiendas aledañas, pues había estado encerrada todo ese tiempo en el hospital cuidando de Canryu.

Era un pueblo muy humilde en realidad, en los anteriores había casas que lucían más ostentosas, pero las de este lugar eran más pintorescas. Lo que más me agradaba eran sus habitantes, tan amables y dispuestos a darle la mano al forastero con buenas intenciones que sentía que los quería.

La tienda a la derecha de la panadería estaba repleta de hermosas figuras y adornos hechos en barro, moldeados en formas que yo jamás había visto y que no creía que fueran posibles obtener.

A la izquierda estaba el sitio en donde no pude resistirme a entrar y gastar unas monedas que me entregó Canryu para “consentirme”; se trataba de una librería de donde obtuve copias de “Historia Universal de Grora” por Maxim Bernevellue, “El Magnífico Repertorio de Tribus y Razas de los Reinados” por Zeliniere Spouf y “Maravillas Que Deberías Conocer: Leyendas y Cuentos de Grora” por Farfán Cortéz. Gasté todo lo que me habían regalado pero no importaba, deseaba aprender todo lo que pudiera de aquel mundo.

De regreso a la panadería, mi felicidad no evitó que mis ojos notasen algo peculiar en la fachada de la misma. Era un trozo de papel que no había visto antes, algo amarillento por estar expuesto a la intemperie, pero ver un boceto de mi rostro debajo de unas gigantescas letras que formaban la frase “SE BUSCA” me dejó boquiabierta.

¿Por qué estaba mi rostro en un anuncio como si fuera una criminal? ¿Quién me buscaba? Yo no había hecho nada malo en aquel lugar, ¡ni siquiera pertenecía a ese mundo! ¡¿Qué demo…?!

— Te pareces mucho a la chica del retrato.

Me exalté cuando escuché aquella oración, tranquilizándome y suspirando del alivio cuando noté que se trataba de una mujer mayor que tenía más arrugas que una ciruela pasa. Sin embargo, mi corazón no dejaba de latir tan fuerte que estaba segura de que me delataría.

— No te asustes, cariño, es imposible que seas la chica del retrato — dijo ella, riéndose y mostrándome su carencia de dientes, señalando el anuncio —. Verás, le pintaron los ojos con café y los tuyos parecen el Sol mismo. Pero yo que tú tendría cuidado, hay locos que no se fijan que los retratos tienen siempre una característica especial… ¡ASNOS!

Y se alejó murmurando improperios, dejándome con el corazón latiendo tan rápido como el de un ratón. No dudé en arrancar aquel papel amarillento y guardarlo en uno de los libros, ahora estaba muy alterada y no podía leer minuciosamente la información del anuncio.

En ese preciso instante, Canryu salió de la panadería, diciéndome que regresáramos a la clínica por unas cosas que había dejado y para que me pudiera cambiar la ropa.

Estando allí, Canryu tuvo una charla con el doctor mientras me ponía mi ropa nueva y consiguió a otro amigo suyo que nos proporcionó una carreta que ya no utilizaba. El vehículo estaba algo desgastado por el uso, pero tener un transporte propio y obtener una mula barata (porque el dueño quedó fascinado conmigo) era un sueño.

Yo jamás en mi vida había dirigido una mula, así que Canryu se encargó de manejar y yo me enfoqué en devorar los libros. En cuestión de días, devoré el libro sobre Razas de Spouf, tropezándome en las últimas páginas con el cartel que tenía plasmado mi rostro. Luego de echarle un ojo a Canryu para asegurarme de que estaba ocupado, desdoblé la desgastada hoja, aturdida por lo que no leí estando en el pueblo:

“Joven altamente peligrosa. No dejarse confundir por su apariencia, no dudará en matarles. Se busca viva. Llevarla a la taberna de Oserlon; preguntar por Utka. RECOMPENSA: 100.000.000 Frs”

¿Pero qué mier…?

— ¡Eh, Daphne! — exclamó Canryu, logrando que me exaltara al percatarme de que nos habíamos detenido.

No dudé en cerrar el libro sin importar cómo quedara la hoja, sólo quería evitar que la viera.

— ¿D-d-dime? — tartamudeé nerviosamente y con una sonrisa tonta en el rostro.

— Nada en realidad, sólo quería saber por qué estabas tan callada — dijo él entrecerrando los ojos, como intentando descifrar la razón de mi extraña sonrisa.

— Es que estaba leyendo… — musité, levantando el libro para enseñárselo y ocultándome detrás de sus tapas de cuero.

— ¿Un libro? — bufó burlonamente, levantando una ceja — ¿De qué trata?

— ¡No te burles! — chillé algo ofuscada y sintiendo que la sangre hervía en mis mejillas — Sólo quería aprender un poco sobre Grora…

Le pasé uno de los otros libros, aferrada al que escondía el cartel. Él me miró con extrañeza pero no de un modo burlón, parecía hasta confundido, cosa que no pasé por alto. Él agarró el libro y me lanzó una mirada llena de desconfianza, lo abrió y frunció el ceño.

— Me estás tomando el pelo — susurró, taladrándome con su severa mirada y, sin darme oportunidad de defenderme, agregó: — ¿Cómo puedes entender lo que está escrito?

— Porque sé leer, obviamente.

— No te estoy preguntando si sabes leer o no, lo que quiero saber es ¿cómo entiendes esto? — dijo rápidamente y sacudiendo la cabeza, extendiendo el libro hacia mi — Cuando fui a tu mundo, me fijé que su escritura era distinta a la nuestra, yo no pude entender nada de lo que estaba escrito ¡Mira bien!

— ¡Tú eres quien está intentando tomarme el pe…! — comencé a decir, pero cuando me fijé en el texto ahogué un grito de la sorpresa.

Dibujados en tinta negra se aglomeraban cientos de símbolos que jamás en mi vida había visto, muy juntos uno de los otros y con trazos tan elegantes y delicados que yo ponía en duda que un ser humano fuese capaz de hacerlos. Me apresuré a revisar el libro que tenía en mis manos y estaba igual, yo estaba atónita, no podía creerlo. Si Canryu no me hubiera dicho nada, yo…

— ¿Tienes algo que explicarme?

Las palabras de Canryu me rescataron de los turbios pensamientos que se comenzaban a aglomerar en mi cabeza. Levanté una ceja y le contesté con otra pregunta.

— ¿Explicarte qué cosa?

— ¿Por qué puedes leer esto?

— ¡No lo sé! — exclamé frunciendo el ceño, molesta por exigirme respuestas que no tenía — Estoy igual que tú, no entiendo cómo puedo leerlos, ¡ni siquiera me había dado cuenta! Incluso yo…

Titubeé por unos momentos, pero le entregué a Canryu el cartel finalmente, evitando sus ojos. Él lo tomó y volví a poner mis ojos sobre él, expectante, mientras los suyos se deslizaban sobre el papel a una velocidad increíble, abriéndose más y más a cada palabra que leía, palideciendo.

— ¡¿100.000.000 feros?! — exclamó con un hilo de voz y pude ver cómo se le ponía la piel de gallina — ¡E-eso es demasiado dinero! ¿Por qué te buscan? — estaban tan exaltado que atropellaba las palabras — No eres de este mundo ni siquiera…

— No lo sé, Canryu — dije con un hilillo de voz y bajando la mirada —. Esto me asusta… ¿Aún el plan de llevarme al templo sigue en pie…?

Él, que temblaba como hoja, abrió un poco de más los ojos y gruñó por lo bajo, pasando su mano por su nívea cabellera.

— Aunque la tierra se abra en dos, eso no se discute. Es mi deber llevarte ante mi Maestro — dijo él, suspirando para liberarse un poco de la tensión —. Si él te está llamando, significa que no eres mala, lo que dice este cartel es falso. Además, mi honor no me permitiría dejarte sola porque esto explica el por qué de tantos ataques.

No supe qué contestarle. Yo estaba segura de que se asustaría y me abandonaría. En realidad, me sentí aliviada por poder contar con él, pero una parte dentro de mi estaba aterrorizada, consciente de que él no era de interés para quienes me buscaban y que no les importaría deshacerse de Canryu.

Él sonrió, obligándome a hacer lo mismo cuando noté la intensidad en su mirada. Se cruzó de brazos, sus ojos iban a todas partes, inspeccionándome cuidadosamente y terminando, eventualmente, sobre el cartel.

— En vista de la situación, lo mejor será hacerte algunos cambios.

— ¿Perdón? — balbuceé confundida.

Canryu se bajó del asiento, rodeándolo rápidamente y obligándome a bajar de la carreta.

— Mira, 100 millones de feros es una cantidad exorbitante de dinero, todo el mundo querrá arrastrarte hasta la presencia del tal Utka y estarán buscando a la chica del cartel — explicó agitando el papel en el aire, arrastrándome hasta una roca y haciendo que tomara asiento — ¿Te gusta el cabello corto?

— ¡No! — chillé inflando mis mejillas y protegiendo mi melena cubriéndome con los brazos.

— Ah… Lástima, tengo que cortarlo — dijo en respuesta con un falso tono lastimero y encogiéndose de hombros.

— ¡¿Qué?! ¡No! ¡Ni que me dieran 100 millones de feros! — dije, poniéndome de pie del tiro, frunciendo el ceño porque él parecía estar disfrutándolo.

— Es tú vida o el cabello. Tú decides.

Me mordía el labio, titubeando mientras jugueteaba con un mechón de cabello nerviosamente. No quería, adoraba mi cabello, la única parte de mi que cuidaba con mucho esmero.

— Au. Está bien — lloriqueé lastimeramente, volviendo a sentarme sobre la roca con la cabeza gacha —. Pero que no sea tan corto, por favor…

Canryu no emitió palabra alguna, sólo sonrió, como queriendo darme ánimo. En su mano se formó un trozo de hielo que, curiosamente, era similar a una tijera y comenzó a cercenar mis largos mechones. Luego de unos minutos, el cabello me llegaba por los hombros cuando antes estaba por la cintura.

— Creo que con eso basta, ¿no crees? — preguntó, terminando de cortar unas partes que habían quedado un poco más largas apenas.

— Si — lloriqueé, viendo con tristeza el cabello que yacía a mis pies.

— ¿De qué color te gustaría tenerlo?

— ¿Disculpa?

— Te pregunté de qué color quieres que te tiña el cabello — repitió, alzando una ceja —. Los que mejor me salen son el Dorado Amanecer, Zafiro Electrizante, Plata Lunar, Carmín Encendido… ¡Ah! Pero no me pidas Rosa Primoroso porque termina Amarillo Pus.

— ¿Tú eres monje o estilista? — le pregunté lacónicamente y al ver su gesto, estaba segura de que la expresión de estupefacción en mi rostro era todo un poema.

— Soy aprendiz, pero uno bastante rebelde — contestó con algo de rudeza.

— Claro, “rebelde”.

— Escucha, no malinterpretes las cosas — dijo algo hastiado, acariciándose las sienes para relajarse un poco, quizás para contener sus ganas de ahorcarme —. He aprendido este tipo de magia por mi cuenta para cuando me asignen misiones de este tipo… Y para escaparme del templo…

— Niño malo. Niño malo — bromeé, imitando el tono de voz de la típica madre regañona y tratando de contener unas carcajadas.

— ¡Cierra la boca y dime qué color quieres!

— ¡Por favor, que sea Dorado Amanecer! — contesté, todavía a son de broma —.

Canryu resopló y procedió a teñir mi cabellera, rechinando los dientes cada vez que yo acallaba una carcajada que sólo lo hacía sonrojarse del enojo. Fue peinando mi cabello con sus dedos, con tal delicadeza y lentitud que comenzaba a darme sueño, estaba a gusto con lo que hacía.

— Oye, tienes un mechón rojo que no quiere cambiar de color.

— ¿Carmín Encendido o Rojo Quema Retinas?

— ¡Joder, Daphne, te estoy hablando en serio! — exclamó Canryu, dándome un suave coscorrón para reprenderme.

Me acaricié la zona atacada y sostuve el dichoso mechón. Tenía razón, era carmín, cosa curiosa porque en mi familia jamás he visto a nadie pelirrojo y nunca me había teñido el cabello antes.
— Dime la verdad… — susurré seriamente mientras fruncía el sueño —. Intentaste teñirme de Rosa Primoroso el cabello.

— Contigo no se puede — espetó él, dándome la espalda —. Ya está lista su melena Dorado Idiota, señorita.

— Que delicado eres — reí.

Luego de un par de minutos, decidimos ignorar la gama de colores “estilo Canryu” y continuar nuestro camino.

De vuelta en la parte trasera de la carretilla, revisé mis cabellos Dorado Amanecer con cierto recelo; no me gustaba saber que ahora era rubia. Decidí no seguir agobiándome por ello y preferí volver a los libros, todavía sorprendida de que pudiera encontrarle el sentido a tan extraña escritura.

Antes del surgimiento de Grora se habla de un mundo, uno del que nadie guarda muchas memorias, del que sólo se sabe que fue devastado por una brutal guerra entre hermanos que arrastró a todo ser viviente en ella.

Los tres dioses registraron lo acontecido en grandes estructuras de piedra, explicando que enormes armas de acero destruían todo a su paso, quemando todo lo que tocaban y reduciéndolo todo a cenizas infértiles, corrompiendo la tierra e infectando el aire con muerte.

Esto se me hacía muy parecido a algo que ya había escuchado antes ¿Armas de acero que destruían todo a su paso? ¿Corrompiendo la tierra e infectando el aire con muerte? Lo único que podía pensar era en armas nucleares y la radiación que deja inhabitable la zona en donde estallara la bomba.

Algo escandalizada, me hice una pregunta absurda: ¿Sería posible que Grora fuesen los restos de mi propio mundo? Era difícil imaginar que eso fuera cierto, así que seguí con mi lectura para espantar tales ideas de mi cabeza.

Los reyes de ese viejo mundo siempre estaban en desacuerdo, tratando de imponerse el uno sobre el otro y nunca podía llegar a un acuerdo a menos de que se viesen beneficiados, muchas veces a expensas de los más débiles.

En algún momento la situación entre ellos se volvió crítica y empezaron a luchar entre sí para lograr obtener lo que querían del otro a la fuerza. Usaron extraños artefactos que mataban y destruían tierras del contrario.

Uno de los reyes, el más poderoso, fue el que utilizó sus armas de acero sin piedad y acabó con todo a su paso, destruyéndose incluso a ellos mismo.

Pasé la página y me tropecé con algunos bocetos hechos por el escritor. Al principio no les di mucha importancia, pero algo en ellos se me hizo extrañamente familiar y me detuve a detallarlos con más cuidado, llevándome una inmensa sorpresa: no eran dibujos fieles, de hecho, casi no se le parecían, pero no había duda de que ahí estaban la Torre Eiffel, la Gran Muralla China, el Taj Mahal, la Esfinge…

Eso disipó mis dudas de inmediato y me dejó un terrible sabor amargo en la boca. No sé cómo, pero en mi mundo se había desatado una guerra nuclear apocalíptica y eso me desanimo mucho… mi hogar destruido por codiciosos descerebrados.

Y aún en la adversidad hay luz.

Del mundo antiguo, reducido a nada, tres entidades surgieron de entre la muerte y el fuego para traer de vuelta a la vida su hogar de entre las mortales cenizas.

La primera y mayor de todas, Dashira, devolvía la fertilidad a la tierra que pisaba. Recorrió la tierra diez veces hasta que su piel se transformó en corteza y de su cabeza crecieron hojas. Ella juntó la tierra dispersa, juntándola en un nuevo y único continente y llenándolo de bosques y ríos.

El segundo, Ferrios, asombrado y embelesado por el hermoso trabajo de su hermana, supo que sería egoísta guardarse tanta belleza sólo para los tres y que debía ser compartida. Exhaló su dulce y cálido aliento sobre las cenizas, de las cuales nacieron seres vivos que pronto se dispersaron por las tierras juntas por Dashira. Pero eso no quedó así; también se dedicó a juntar cenizas, con las cuales creó magníficas y exóticas criaturas que ni siquiera en el mundo antiguo se podía imaginar que existiesen. Ferrios celebró sus hazañas, brindándole amor y cuidado a todos sus hijos y, de tanto compartir con ellas, terminó con la apariencia de una bestia.

Y el tercer y más joven de los hermanos, Tymesloz, fue quien se encargó de los detalles que sus hermanos pasaron por alto. El observó que las flores y arboles que su hermana creaba perdían su belleza con el pasar de los días y que las bestias que su hermano había dado a luz morían muy pronto. Estuvo presente cuando sus hermanos discutían, preguntándose la razón y echándose la culpa mutuamente. Así fue cómo recordó lo que faltaba. El decidió traer de vuelta el aire para que respiraran, el día para que todos estos vivieran y la noche para que descansaran; al fin, la lluvia, el tiempo y muchos otros aspectos que sus hermanos omitieron. El controlaba los ciclos para que todo cumpliera su propósito adecuadamente en este mundo.

A pesar de que habían logrado mucho, aun algo faltaba, algo que hiciera que sus obras fueran útiles. Tymesloz, el que parecía que recordaba más que sus hermanos, sabía que faltaba algo como ellos, seres que fueran capaces de cultivar la tierra, de cuidar a los animales y a los árboles. Compartió sus inquietudes con sus hermanos y todos pudieron resolver lo que faltaba a la larga, pero en vez de celebrar les preocupó. Si creaban a los “reyes” de nuevo, volverían a destruir lo que habían creado y todo su esfuerzo habría sido en vano.

Pero Ferrios dio un paso al frente y expuso algo interesante. Los reyes no sentían afinidad a la naturaleza y sólo tomaban sin dar, entonces debían crear seres que fueran más agradecidos con lo que los rodeaba.

Decidieron crear razas que dependiesen una de la otra y así lo hicieron, pero no pasó mucho para que se arrepintieran. Igual que los reyes, destruían lo que ellos les habían regalado con tanto amor.

Algo había salido muy mal y quizás era porque ellos no podían cuidar de todos por igual. Tenían que enmendar su garrafal error.

Crearían dos titanes, de aspecto imponente y majestuoso, así los clanes obedecerían a sus palabras bajo la insignia del temor y el respeto. Crearon a…

De repente, un terrible dolor se apoderó de mi cabeza y un pitido insoportable me ensordeció, nublándome la vista y dejándome totalmente desorientada.

A duras penas tenía noción de lo que pasaba. Sé que solté el libro para poder llevarme las manos a los oídos, sentí su peso al caer sobre mis pies. Después, una luz anaranjada y enceguecedora me rodeaba y una silueta corría hacia mí, creo que gritaba mi nombre. Cuando me sostuvo, perdí el conocimiento.

Al despertar no sabía en dónde me encontraba, pero estaba acostada en una mullida y confortable cama y parado frente a ella estaba Canryu, quien al notar que había despertado fue hasta la cabecera y se arrodilló para examinarme.

— ¿Cómo estás? — me preguntó angustiado.

— No lo sé… – gruñí mientras me ayudaba a reincorporarme — ¿Qué fue lo que pasó?

— Empezaste a gritar como loca de repente y cuando volteé a ver qué te sucedía… bueno, nuestra carreta estaba en llamas, apenas pude sacarte de ahí. El resto de la historia consiste en que te llevé a cuestas hasta que conseguí a alguien que nos diera un aventón.

— ¿Hace cuánto fue eso? — balbuceé, escandalizada por saber que casi muero rostizada.

— Eso fue hace un mes — me dijo tranquilamente mientras revisaba mi pulso. Yo estaba a punto de pegar el grito al cielo, pero noté que me sonreía burlonamente y entonces agregó: — Tranquilízate, ¿quieres? Estoy bromeando. Apenas estuviste cuatro horas inconsciente.

— Gracias por tu tacto — espeté, arrancándole mi mano de entre sus dedos, pero él sólo se rió entre dientes — A todas estas… ¿en dónde estamos?

— En el pueblo que está a los pies del templo.

— ¡¿Qué?! ¡¿Cómo llegamos tan rápido?! — pregunté asombrada y con los ojos muy abiertos.

— Ya estábamos muy cerca. Hubiéramos llegado antes si no hubieses sacado a tu pirómana interior — contestó lacónicamente. Iba a replicarle, pero él se me adelantó, dejándome con las palabras en la boca: — Sería bueno que comas y tomes un baño, necesitas verte presentable si vas a ser presentada ante mi Maestro, pero quiero ver qué tal te vas sintiendo mientras.

— Sí, eso haré...

Y dejó la habitación. Suspiré y me puse manos a la obra en vista de que no estaba tan mal como en veces anteriores.

Tardé un par de horas para alistarme, especialmente porque quería asegurarme de que me encontraba totalmente bien, y rápidamente nos enrumbamos al dichoso templo. No me fijé mucho en mis alrededores a diferencia de otras ocasiones, estaba tan nerviosa y con tantas preguntas revoloteando en mi cabeza que seguía a Canryu por inercia.

Pronto, dejamos atrás el camino de grava por el que transitábamos, siendo reemplazado por tierra y follaje seco, pues ahí lo que predominaba era el frío y montañas de nieve. Cuando noté el cambio, comencé a prestar más atención a lo que tenía frente a mí: filas de árboles sin hojas cercaban el camino de lado a lado, de cortezas blancuzcas con ciertas partes arrancadas; asumí que ese era el alimento principal de algún animal.

De repente, la fila de árboles fue interrumpida por un gigantesco muro de piedra tan blanco y brillante como la nieve. Boquiabierta, observé la inmensa puerta de marfil blanco y sentí que me lanzaban encima un balde de agua helada, pues en su superficie estaba tallado un esplendoroso y magnífico ciervo.

Tuve una extraña sensación, como si de alguna manera estuviese en mi habitual pesadilla, en el preciso instante en que el ciervo se detenía al lado mío y justo en donde Canryu estaba parado.

Escuché a lo lejos los gritos de Canryu, estaba llamando a alguien mientras se acercaba a la puerta. Él se acercó a la estructura, yo escuchaba el latido de mi corazón retumbando en mis oídos. Mi compañero negó con la cabeza y me indicó que me acercara, parecía molesto, creo que soltaba unas cuantas groserías al aire mientras empujaba la puerta con todas sus fuerzas.

Yo estaba paralizada, creo que hasta dejé de respirar cuando la puerta comenzó a ceder. Cuando Canryu logró abrir por completo la puerta, creo que estuve a punto de desmayarme de la impresión, estaba aterrada, un mal presentimiento recorría mi cuerpo, entumeciéndome.

Ahí estaban las escaleras…

#18
"—Agradece que escondo oro en donde no me llega el sol — comentó Canryu cuando pagó por un nuevo juego de ropas para mi."

"escondo oro en donde no me llega el sol"

"en donde no me llega el sol"

[…]


En el cartel de “SE BUSCA” había una chica idéntica a Dafne (excepto por que no tiene esos claros ojazos tan bonitos sino unos color café). ¿Será como en mi fic? Bueno, tú nunca lo has leído pero allí tengo a dos chicas iguales también (excepto por el color del pelo y otros detalles). Igualmente me intriga, quizá te haya dado por ejercer la teoría de los alter ego respecto mundos paralelos o algo así… no sé.

¡NO! EL cabello no… Yo se lo que es amar tu larga y preciosa melena, a pesar de no ser una chica te aseguro que puedo comprender sus sentimientos ;________;

¿Canryu rebelde? No, solo un monje fashion. OP, OP, OP ¡OPPA GANRYU STYLE! [?] Igualmente no podía ser de otro modo ¿verdad? Tenía que teñirse de rubia… ¡Maldita sea Dafne! Bueno, al menos le quedó un mechón pelirrojo así que ya no es color Dorado Idiota total. (?

Me ha gustado la teoríaa estilo Adventure Time que has implantado respecto el nacimiento de Grora y el mundo antes de ésta. Claro que solo son conclusiones de Daphne pero no sería tan descabellado, al menos eso creo… Ah, no, espera, que realmente todo esto es cierto. Kim, en serio eres genial.

¡La premonición de Daphne se cumple! Me pregunto qué aguardará a la chica una vez llegué al final de esas escaleras… ¿Quién es realmente el maestro de Canryu? Quizá no tenga tantas buenas intenciones como el joven de hielo. Bueno, eso solo lo sabré una vez llegué el próximo episodio y te aseguro que ya me muero de ganas de que se publique. Pero tu tranquila, escribe a tu ritmo y sin prisa. Al fi y al cabo, acaba de salir este capítulo y hasta el siguente tengo claro deberé conservar mi paciencia.

No me queda más que decirte… ¡Sigue así Kimerha, mucho ánimo!