Si alguien tuvo confusión (solo recuerdo que yorman no lo tuvo jaja) el título del fic no es 'Mi Recuerdo' cómo podrán ir comprobando en este capítulo. Menciono que el título es 'Recuerdos', y no, no se crean que voy a estar en todo el fic hablando de cosas distintas que no tienen sentido xD
Fin del Recuerdo
Y así es cómo termina la historia. No hay nada que me enfade mas que no poder esforzarme para conseguir saber cómo continúa lo que viví en el pasado.
Por suerte, es simplemente una laguna, y a partir de todo eso se perfectamente lo que hice estos últimos días, aunque ellos me dicen que no diga nada... No puedo desobecer, si no podría ocurrir algo muy malo.
Me siento rehén, no hay forma de salir de este lugar, desconozco lo qué es, pero mis amigos y yo nos referimos a esto como ''la prisión''.
Si, mis amigos, dije, hay mas gente que esta aquí conmigo, y todos compartimos una misma cosa... Recuerdos borrosos. Son esos que parecen que han quedado desvanecidos porque eran demasiado fuertes para seguir en tu mente.
Fuese cómo fuese lo que nos pasó, al menos estamos seguros de algo: salimos con vida. Aunque tampoco tenemos idea de cómo acabamos aquí, pero al menos podemos conversar entre nosotros. No damos muchos detalles del pasado, ya que es difícil hacernos a la idea de que nunca mas tendremos nuestras vivencias de vuelta con nosotros.
Acabo de despertarme. El agua de la ducha está muy fría hoy, seguramente la cortaron o se olvidaron de pagar la factura. Es común entre ellos, a pesar de tener dinero no ponen casi nada para hacernos una vida mejor. No creo que piensen mucho en nuestros sentimientos.
Lo último que he hecho ha sido secarme y vestirme con ese estúpido uniforme blanco que le dan a todos los encerrados en este cobijo. No soy mucho de modas, pero es fácil saber que esto no se lleva allá fuera, donde la gente hace la vida que quiere... No saben cuánto los envidio.
Ahora mismo me estoy mirando en el espejo. Estas últimas semanas no vinieron los encargados de la peluquería, así que mi cabello esta algo desaliñado y la barba pronto tendrá una gran cantidad de pelo. El castaño resalta en mi rostro, mis ojos son marrones y lo único que abandona esos pigmentos oscuros es mi piel clara.
Estaba a punto de salir de mi habitación, pero justo al abrir, tuve que cerrar fuertemente. Odio ese chirriante sonido, si no me equivoco lo llaman "la campana". Siempre que suena debemos levantarnos y estar preparados en menos de cinco minutos para hacer nuestra labor matutina. Cuando finalizó aquel molesto ruido, volví a abrir la puerta y me dirigí al lugar de siempre. Nunca paramos de hacer lo mismo, una rutina aburrida que hace que me pregunté "¿para que quiero seguir viviendo?" Te cuestionarías eso también si no fueses libre, un maldito preso que no puede sentir el aire fresco y está sometido a unas normas, porque de lo contrario te castigarían...
Estaba de camino a mi destino, cuanddo una dulce voz femenina me llamó:
— ¡Zombino!
Me giré para ver su rostro, aunque sabía perfectamente quién era. Estaba deslumbrante..., aunque solo puedo referirme al rostro y a su limpieza, ya que su vestimenta era la misma que la mía, con una pequeña diferencia que ajustaba el tejido a un cuerpo de hembra.
—No te me quedes mirando y espérame.
Realmente ya estaba esperándola, pues no di ni un único paso desde que la escuché.
Era mas hermosa de cómo recordaba: un hermoso cabello rubio que caía hasta su cadera, cuál semejaba estar completamente de forma paralela, menos por su bonito flequillo que iba inclinadamente hacia la izquierda, que a veces apartaba porque le molesta que toque su precioso ojo azul. Unos labios finos y rosados sin maquillar, que sacaban a relucir la belleza natural.
—Bueno, ya podemos seguir. Estas mudo hoy, eh —terminó entre risas.
—Perdona, Alex, me he despertado un poco antes de que sonara el "despertador" —comenté intentando sacarle una de sus tan elegantes sonrisas, y lo conseguí.
Fuimos directos hasta la meta, por llamarlo de alguna forma. Estuvimos todo el tiempo conversando, no intercambiábamos mucha información, ya que no hacíamos cosas muy distintas.
Simplemente escuchaba descuidadamente cada palabra que salía de su dulce boca mientras recordaba el día en que la conocí. Fue justamente en este lugar, cuándo llegué, ella ya estaba interna, así que le pregunté sobre esto. No me explicó demasiado, ya que incluso yo no podría contarte a ti como es la prisión. Creo que fue una de las pocas veces que le presté verdaderamente atención a lo que decía y no a su cuerpo. Aún siguen en mi mente cada palabra pronunciada...
Recuerdo de Alex
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Una noche fría... apenas podia sentir las yemas de mis dedos. Sentía que estaba congelada, presa de mis miedos, sin escapatoria, una puerta que no podía abrir y que si pudiera seguramente moriría...
Aún así, seguí intentándolo, sin ninguna posibilidad de conseguirlo. Vi perfectamente que el pestillo estaba echado, por lo que cambié de plan. Prefería morir antes de seguir allí mas tiempo, por lo que traté de quitarle el seguro a la puerta... Fracasé. Ese seguro simplemente aseguraba que la puerta no se abriera, pero no que yo estuviese a salvo...
Era obvio, ese trasto estaba en movimiento. Siquiera podía escapar por alguna ventana. Si salir por la puerta era mala idea, la ventana era peor. Además, estaban atrancadas, si salía por ahi terminaría clavándome los trozos de cristales rotos.
Me sentía tan agobiada, tanto como nunca antes me hube sentido. Creía que iba a abandonar este mundo con aquel sentimiento tan indeseado. Y realmente, lo hubiera deseado así. Antes que estar aquí..., mi vida ya no tiene sentido, y la tuya pronto tampoco lo tendrá.
El paisaje cambiaba muy rápido, pero no eran distorsiones, era por culpa de la velocidad. Ese vehículo iba demasiado veloz, tanto que duplicaba el límite permitido. Estaba muy asustada, pensaba que nos íbamos a chocar contra algo...
Nos encontrábamos justo en un monte, íbamos subiendo por la carretera, habían demasiadas curvas y unas vallas metálicas para impedir que nos saliéramos de la pista.
Sí, me encontraba dentro de un coche, y lo conducía la persona a la que mas odio en este mundo..., mi padre. Ese sentimiento hacia él es indescriptible, pero tenía razones para odiarle de tal manera.
Quería salir de ahí. Siquiera iba en condiciones para seguir conduciendo, apestaba a un olor, una fusión entre el humo del tabaco y el alcohol de lo que se hubiera tomado antes de meterme forzadamente en su carro.
Más de una vez le insistí en que me dejara llevarlo a mí, estaba en prácticas, no se me daba muy bien, pero lo cierto es que ambos estaríamos mas seguros, ya que no soy tan temeraria al volante.
Entonces grité... No pude sostener las ganas, aquello iba tan rápido que no le daría tiempo a tomar la curva... Rezaba a Dios para que las vallas que estaban allí colocadas sirvieran de algo... Pero no, Dios estaría dormido, porque nadie mas que yo escuchó mis predicaciones. El cacharro chocó con tanta fuerza que partió aquel mineral tan duro.
Caíamos ladera abajo... hasta que ya no hubo ladera. Íbamos en picado contra el suelo, el coche impactó, sabía que eso iba a explotar y no tenia tiempo para salir, así que me desabroché el cinturón, y caí de mala manera a la superficie. Me hice daño pero me haría mucho mas si eso llegaba a estallar, por lo que salí por aquella puerta destrozada y eché a correr por el bosque.
No conseguía ver nada, ahora tenia mas miedo, estaba ensangrentada, con cicatrices y rasguños que dudaba que pudieran curarse completamente. Me dolía tanto la pierna que cojeaba al ir deprisa, pero era lo único que me quedaba... huir de la muerte.
Ahora pienso que todo fue por mi culpa, tal vez si no hubiera chillado no habría perdido el control del automóvil... Pero ya era demasiado tarde, ya pasó y no podía hacer nada para impedirlo. No comprendo cómo no morí en el acto... Volteé todo mi cuerpo para ver lo que ocurrió detrás. Escuché una explosión y allí estaba... El cuerpo de mi padre en llamas, buscándome... Me encontró e iba a por mí. ¡Todo me parecía tan irreal!
Pero alguien quiso que uno de los dos muriera... y así fue, yo sigo viva así que ya imaginas quién se marchó... Le miraba aterrorizada, boquiabierta por todo lo sucedido, deseaba que fuera un mal sueño, ¡un puto y maldito mal sueño! Pero no fue así, ¡sabía que no fue así! Él cayó a la tierra, y entonces sopló una gran ráfaga de viento. ¡Estaba en el infierno! Aquel tremendo aire provocó que las llamas se extendieran hasta el árbol mas cercano. Desde ahí, se empezó a incendiar toda la zona forestal, tenía que huir de allí...