La Infección Pokémon

¡Saludos a todos!, soy nuevo por aquí y me gustaría presentarles esta historia que comencé a crear hace tiempo y que espero les pueda interesar, pueden dejar sus preguntas que serán el tema principal de la próxima parte:D
Si ven algunos errores pueden decirme y los corregiré.

Parte 1 - Un frió comienzo

Estaba descansando en el bosque no muy lejos de la liga, mis pokémon dormían tranquilamente alrededor de la fogata. Charizard era el único despierto y me miraba bastante serio, no era para menos por el perdí en la final, aunque no lo puedo culpar por que hizo un gran trabajo y no es que perdiera por fuerza... pero en fin... sera para la próxima.
De pronto Charizard sumergió su mirada en el bosque oscuro, despertó a Salamance, después despertó a todos con un ligero gruñido, inmediatamente todo se inquietaron y buscaron sus pokebolas, yo recojí todo tan rápido como pude el campamento, tome las pequeñas capsulas y me monte sobre Charizard que no perdió tiempo y salio volando como casi nunca lo hacia.

Abajo solo miraba como los arboles se agitaban, pronto comenzaron a caer uno a uno siguiendo un camino, algo brillante ilumino el bosque y de pronto un poderoso hiperrayo se abrió paso en la oscuridad, luego uno tras otro surgían de entre las oscuridad hacia nosotros, Charizard los esquivaba con facilidad hasta que estando lejos dejaron de ser un peligro.


En cuanto llegamos a la Liga me di cuenta de que realmente algo no estaba nada bien, había gran cantidad de barricadas, los entrenadores que compitieron aun no se habían ido, apenas aterricé todos quedaron sorprendidos como si hubieran visto un fantasma.

— ¿Que les pasa? — pregunte
— Uff... que bien que estas aquí, todos pensaban que te había pasado algo— fue como saludo el director de la liga
— ¿Por que? ¿Que pasa?— pregunte
— Los pokémon—
— ¿Que tienen? ¿frío?
— No es momento de bromear, se están comportando de manera errática, atacan a diestra y siniestra
— ¿Todos?
— No, por ahora solo los salvajes aunque hay algunos que siguen normales, aunque los atrapamos inmediatamente
— ¿Cree que lo provocaron los humanos?
— Tal vez, pero aun no lo se, creo que el profesor Oak y Elm saben algo—
— Bueno, entonces me voy a Paleta...—
— Espera, necesito que primero vayas al monte Plateado, los guardias me han avisado que hay muchos problemas con los pokémon salvajes—
— ¿Y por que no le dicen al campeón?—
— El esta ayudando y rescatando a las personas de la Calle Victoria, ademas, todos sabemos la verdad— perecía referirse al hecho de que pude haber ganado fácilmente
— Bien, Charizard vamos—


El centro pokémon estaba vacío, aunque la enfermera había dejado una nota en la puerta diciendo que las medicinas y la comida estaban dentro.
Entre al edificio que estaba tranquilo como ninguno otro, tome un poco de agua y me senté, después de todo no parecía haber problemas. De pronto la tierra comenzó a temblar, un rugido hizo estremecer todo y por poco soy golpeado por una lampara que cayó.

Salí corriendo solo para encontrar a un enorme Onix que acechaba peligrosamente el edificio, es cuanto me vio se dirigió hacia donde yo estaba.
Saque a Sceptile instintivamente, le ordene que usara Energibola al que el Onix respondió con un poderoso Dragoaliento que destruyo el ataque de Sceptile y golpeo directamente a este dejándolo debilitado.
— Creo que debería atraparte— lance a mi Feraligatr que con una hidrobomba pudo dejar inconsciente al gigante. Trate de capturarlo pero la pokebola inmediatamente regreso a mi.
Me acerque a observarlo, olía a podrido y su piel rocosa era diferente a lo normal.
Mire hacia el interior de la cueva, donde las cosas seguían agitadas y al parecer decenas de pokémon se dirigían a la entrada, todos con el mismo o peor aspecto que ese Onix, la mayoría tenia mordidas y rasguños en el cuerpo, saque a Dragonair y junto con Feraligatr lograban detener a el batallón de pokemon que salían del lugar. Algunos de ellos eran pokémon sanos que capture y mande hacia la PC como me lo había recomendado el Director.
Después de un rato dejaron de salir tantos pokémon como antes, pero justo cuando me estaba relajando un imponente trueno salio del bosque e impacto a Feraligatr que cayó lastimado.
Lo regrese a su pokebola y mande a batallar a Sceptile pero Charizard salio por su cuenta de su esfera.
Yo seguía buscando de donde había salido ese rayo, hasta que vi una figura felina acercándose, era Raikou. Tenia la piel carcomida y su cara estaba desfigurada, aunque aun así lo pude reconocer.
Charizard lanzo una Llamarada que el gato puedo esquivar y luego responder con un rayo dejando paralizado a Charizard.
Mande a Sceptile a usar Llueve hojas envolviendo a Raikou en el torbellino para después dejarlo pelado, el ver su carne viva me provoco un vuelco en el estomago.
De pronto Charizard y Sceptile comenzaron a caminar por un sendero, ordene a Dragonair que cerrara la cueva y los seguí hasta llegar a un claro.
Casi vuelvo a vomitar al ver al Entei semi-devorado que se arrastraba hacia un árbol.
Parecía seguir “normal” , me acerque a el, respiraba con dificultad y su mirada mostraba el dolor por el que estaba pasando, luego, dejo de moverse...
Pero no por mucho tiempo, Entei revivió, pero su mirada había cambiado, sus pupilas habían desaparecido y parecía haber sido poseído.
Se arrastro hacia mi, pero no como antes, ahora parecía no sentir el dolor, Charizard se interpuso y lo mando a volar con un coletazo. Oí el crujir de su espina vertebral al golpear uno de los arboles, pero aun así sigió moviéndose y queriéndose acercar, Sceptile con un veloz movimiento le cerceno la cabeza con hoja aguda.
Realmente las cosas estaban poniéndose mal, la vida como la conocía estaba a punto de cambiar...



Parte 2 - De mal en peor

No tarde mucho en llamar a los grandes mandatarios de la Liga, les conté lo sucedido y estaban totalmente sorprendidos.
— Es increíble, ¿estas seguro que hay que hacer eso?—
— Si, es demasiado peligroso dejarlos por ahí, por cierto, avísale a los Profesores de lo que paso, ustedes sabrán que hacer con las ciudades—
— Esta bien, ya puedes regresar a tu casa— Apenas termino de decir eso corte la señal
Me dirigí a Pueblo Paleta, los bosques estaban mas tranquilos que nunca, de pronto uno o dos Pidgeys o Spearows salían de las copas y se alejaban volando. En ciudad verde había varias personas huyendo o luchando cerca del bosque verde, parecían tener algunos problemas con los pequeños bichos que salían de ahí.
Cuando llegue a Paleta había varios de mis pokémon rodeando la ciudad, me dio un mini infarto, pero me tranquilice al ver que seguían normal.
— Lamento no haberte dicho, pero tuve que usar a tus pokémon para protegernos— Dijo Oak acercándose apenas baje de Salamance
— No importa— le dije— mas me preocuparía si no los usaran, ¿ya saben algo sobre que hizo esto sobre los pokémon?
— No, por lo menos no aun, tengo un par de pokémon infectados que estoy estudiando pero aun están demasiado agresivos para hacer algo bien—
— Bueno, creo que me quedare aquí a descansar, estoy harto de tanto luchar—

Pasaron algunas semanas, el paisaje en todo Kanto y parte de Johto había cambiado casi totalmente: las ciudades se habían fortificado desde los mismo cimientos, se cancelo hasta nuevo aviso la Liga y cualquier espectáculo pokémon en general, ahora el deber de los lideres y entrenadores era proteger las ciudades, estas, se unieron con las que estuvieran mas cercanas, así Celeste, Azulona, Carmín y Azafrán crearon una gran comunidad, Lavanda fue abandonada totalmente, parece que la infección había comenzado ahí, todas las entradas a la ciudad fueron bloqueadas aunque eso no evito que algunos pokémon pudieran escapar.
Lo único que se logro descubrir de la enfermedad fue que después de terminar la fase de incubación el virus se convertía en una especie de simbiosis donde se explotaba al máximo las habilidades del pokemon y su fuerza era muchas veces veces mayor pero después de un tiempo su cuerpo se desgastaba y perdía las habilidades de su tipo.
Sentía que las cosas estaban llegando a su clímax, en todas partes se tenían problemas con los pokemon, aun no había ni vistas de una cura, por lo menos se descubrieron un par de cosas mas. Los pokemon fantasmas, y los que estuvieran recubiertos con algo grueso en su cuerpo o fueran de un solo material como Graveler, Geodude, Beldum y sus evoluciones, los Regis, Aggron y pokémon artificiales no se contagiaban y ahora era común verlos en las calles.
Muchas personas se habían vuelto locas y huyeron, a muchos de ellos nunca se les volvió a ver. La tensión se podía sentir en el aire, se pronosticaba que pronto la infección sobrepasaría los intentos de contenerla.


Estaba acostado en mi habitación cuando recibí una llamada de mi padre, estaba en Canela, su ciudad natal, pero un Tentacruel los estaba atacando y los pokemon de fuego que tenían no eran capaces de detenerlo. Inmediatamente subí en Charizard y nos dirigimos hacia allá.
Al llegar note que no había nadie, me asome dentro de las casas pero estaban vacías. Fue cuando vi el volcán hasta que note a las decenas de personas que estaban en una cornisa, agitando los brazos y saltando. Yo las salude pero cuando me di vuelta fue cuando descubrí por que estaban tan agitados.
Tras de mi se encontraba el enorme Tentacruel saliendo del agua, no parecía infectado pero estaba muy enojado, yo corrí hacia el volcán, el Tentacruel me siguió de cerca me metí en un callejón, pero este no tenia salida, trepe por el marco de la ventana y llegue al techo donde me quede acosté para que el pokemon acuático no me viera. Vi su cabeza pasar a mi lado, apenas me dio la espalda saque a Ampharos de su bola, ordene que usara trueno dándole de lleno.
El Tentacruel salio volando hacia el agua y se sumergió, las personas que se encontraban en el volcán me vitoreaban con fervor.
Pero de pronto volvió a salir a la superficie y nado rápidamente a la orilla, pero se detuvo y pareciera que lo fueron arrastrando hacia atrás y después se hundió en un gran chapoteo. Hubo un momento de silencio, solo me quede observando el agua de donde en segundos comenzaron a salir cientos de tentacool infectados. Regrese a Ampharos y corrí entre los techos hacia donde estaban las personas, los tentacool se movían con mucha rapidez entre las calles y subían a los techos, solo me faltaba dar un salto para llegar al volcán, tome vuelo, después dando una gran zancada alcance a llegar a una pequeña saliente pero resbale y logre sujetarme con mis manos.
Los pokemon empezaron a subir y eso hizo que me apresurara pero la roca empezó a ceder, patee a los tentcools que se aceraban a mi, pero se estaba complicando demasiado, sentía que mi fin se estaba acercando.
Una mano salvadora apareció frente a mi, la tome y logre subir.
— Gracias— le dije a mi padre
— Ni lo digas, pero ahora necesitamos que saques de nuevo a tus pokemon—
— Claro, ¡adelante!— Ampharos, Dragonair, Sceptile y Salamance salieron de sus pokebolas y con rayos, energibolas y rocas lucharon arduamente contra los infectados, los habitantes de la isla también comenzaron a defenderse con piedras y ramas. Unos minutos después las cosas se habían tranquilizado.
— Gracias por tu ayuda— me dijo Blaine
— Fue un placer, necesitaba ya un poco de entrenamiento—
— Eres mi orgullo— dijo mi padre tras de mi
—Ten, esto les ayudara a defenderse al menos durante un rato— le dije al entregarle las pokebolas de Ampharos y Dragonair
— ¿Ya te vas?—
— Si, a Carmín, he oído que tienen problemas y necesito ver a...—
— Bueno, puedes irte, creo que aquí estaremos seguros— le di un abrazo a mi papa y después salí volando en Charizard

El mar estaba bastante picado, aun así pude ver grandes sombras que viajaban bajo las olas, estaba seguro que la mayoría de los pokemon en el agua estaba infectados desde hace mucho tiempo. Esa era la razón por la que ya nadie viaja por agua, solo en grandes barcos y algunas avionetas.
Cuando llegue a Carmín encontré a varias personas con pokemon corriendo hacia la cueva de los Diglets, me dirigí ahí, encontré a varios entrenadores sacando a su pokemon para detener a los cientos de diglets que de ahí salían, pero poco a poco fueron perdiendo terreno y huyeron.
Corrí hacia uno de los ayudantes en el gimnasio que ya conocía y le pregunte que sucedía
— ¡Que sorpresa que llegaras!—
— Oí que tenían problemas, y veo que son ciertos—
— Si, los diglets se volvieron un gran problema, pues no infectan a los demás pokemon...—
— ¿Entonces?—
— Déjame terminar, pero estos al excavar debilitan los cimientos de las casas y hacen que se derrumben
— Bueno, eso no es tan malo como esperaba pero los ayudare—
Lancé a Sceptile y Feraligatr para que combatieran con los pequeños topos.
Feraligator inmediatamente lanzo una hidrobomba pero la velocidad de los diglets y dugtrios evito que los dañara, Sceptile se lanzo al ataque con hoja aguda y rebano a varios de ellos, pero al pasar entre ellos uno hizo que se tropezara y golpeara fuertemente contra una roca. Después los diglets trataron de llevarlo al interior de la cueva pero lo regrese a su bola justo a tiempo.
Feraligatr trato de congelarlos con un poderoso rayo de hielo, aunque algunos resultaron afectados mucho contra atacaron y dejaron a Feraligatr mal herido.
Se me acababan las opciones, Salamance no tenia ataques para golpear a estos pequeños pokemon, y Charizard...
¡Char, ve!— dije lanzando mi pokebola al aire, saliendo Charizard con un majestuoso brillo.— ¡Furia dragón!—
Un par de esferas verdes fueron disparada por Charizard dando junto a los tipo tierra y creando una pequeñas estelas de humo. Después le ordene que usara cuchillada dando zarpazos mortales entre los diglets y dugtrios, pero aun eran demasiados.
— ¡Espera!— le grite a Charizard que uso lanzallamas por su propia cuenta— Eso no funcionara ¿no recuerdas?— a pesar de mis suplicas Charizard seguía lanzando una poderosa flama, los diglets y dugtrios seguían avanzando y Charizard daba pequeños pasos hacia atrás entre mas se acercaban, sabia que pronto se le acabaría la energía. Trate de regresarlo a su pokebola, pero el se resistió y aumento como nunca lo había visto su poder de fuego.
Los pokemon infectados avanzaron con mayor lentitud, los mas cercanos estaban empezando a carbonizarse, algunos otros se estaban petrificando, Charizard seguía dando su mayor esfuerzo, pero no tardo mucho hasta que paro y lanzo una llamarada triunfante al cielo y luego cayo...
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Parte 3 - Un adiós y la luz de la esperanza

— Madres, madres, madres— me decía a mi mismo mientras corría hacia Charizard—¿estas bien?— le pregunte a mi inseparable compañero que se levanto tambaleante y esbozó una sonrisa.
Lo lleve al centro pokemon y me mantuve expectante en la sala de espera hasta que una llamada perturbo mi concentración.
— ¿Si?—
— ¿Daniel?— pregunto la encantadora voz
— Hola Andrea, ¿que pasa?—
— Necesitamos tu ayuda, todo Trigal esta siendo atacado por bichos, no podemos detenerlos—
— Bien, ahorita te caigo — se interrumpió la señal y mi preocupación crecía
La enfermera salio tranquilamente con Charizard tras de ella
— Tu pokemon ya esta bien, había sufrido un sobre esfuerzo tremendo—
— Gracias por todo— le dije a la enfermera y me retire a una de las PC que había. Llame a mi padre que en cuestión de segundos respondió— Hola 'pa
— ¿Que paso?— preguntó a manera de saludo
— Nada, todo esta controlado, ¿podrías regresare a Dragonair un rato? —
— No hay problema, no ha habido ningún peligro hasta ahora, ahorita te lo mando...—
Ya me encontraba en el aire sobre Salamance volando a través de Johto, cuando a lo lejos divise una nube negra sobre Trigal. “No puede ser” me dije a mi mismo, la nube era un enorme enjambre de insectos.
Charizard, Salamance y Dragonair fueron mis elegidos para tratar de detener este desastre.
Salamance lanzaba llamaradas que hacían explotar grandes grupos de infectados, Dragonair los paralizaba petrifican dolos y dejando que cayeran al suelo y Charizard seguía con su perpetuo lanzallamas.
Decenas de restos llenaban las calles de Trigal pero aun había miles de bichos por eliminar, mientras mis compañeros seguían haciendo su trabajo yo buscaba alguna zona estratégica para poder atacar sin peligro sin éxito.
Un zumbido veloz llego a mis oídos, gire mi cuello y logre ver el origen de ese sonido, un Beedrill, se acercaba velozmente con sus taladros apuntando hacia Dragonair, salte de Salamance hacia donde se dirigía el Beedrill asestándole una buena patada y partiendo lo a la mitad , pero no pude sostenerme de la cola del dragón y caí llevándome a varios insectos de encuentro.
Lo mejor que podía hacer en esa situación fue agarrarme de varios de los bichos que nos atacaban y esperar que pudiera suavizar la caída, cerré los ojos con gran fuerza pero de pronto caí en algo blando, Pidgeot.
— ¡Gracias!— le dije con alivio— ¿te mando el profesor cierto?— respondió asentando con la cabeza— ¡Bien, usa tornado!
Pidgeot me llevo a la posición donde me encontraba originalmente, Charizard y Salamance comenzaron a agitar sus alas para crear un gran torbellino donde la succión atrapo a todos los infectados y los llevo al mar.
El torbellino se alejo hacia el horizonte hasta disiparse, había terminado con algunos de ellos, pero sabia que había mas, muchos mas.
Baje hacia la ciudad donde el publico me recibió como un héroe y Andrea vino corriendo hacia mi.
— ¡Gracias, gracias,gracias!— dijo con alegría y me dio un beso espontaneo
—De nada, solo quería ayudar— respondí mientras me seguía apretujando— Espera, espera, me esta vibrando— el publico que se había reunido me miro de forma extraña hasta que saque el celular y lo agite a la vista de ellos.
— ¿Bueno?—
—¿Daniel?—
—Si...—
— Te tengo noticias, tengo avances con la cura del virus aunque aun me hará falta tiempo y...— era el Oak
— Bien, creo que estamos cerca del final—
— Aun no, también tenemos problemas en la cueva celeste, Lance ya va para allá pero también necesitamos que llegues—
— Nunca podre descansar, en un rato llego—
— Estate al pendiente, adiós—
— Si, si— dije colgando, mire a Charizard, sabia que tenia que dejarlo un tiempo— Andrea, quiero que te quedes con Charizard un rato, al menos hasta que estén seguros—
— Pero...—
— Char, cuídalos bien amigo— le dije para luego darle un caluroso abrazo por el cual solté una lagrima
— Tengo que irme, el deber me llama — me tome del cuello de Dragonair y partimos hacia el mar, mi ultima imagen de la ciudad fue una gran llamarada al aire en señal de despedida, pero debía dejar atrás mis sentimientos y hacer algo antes de ir a Celeste
Lugia se encontraba reposando en el agua de su cueva cuando llegue a las islas Remolino.
— ¿Que quieres humano?—
— ¿Ya debes saber de la situación que hay afuera cierto?—
— Todos estamos enterados, estas heridas no son por diversión— comento mostrando su alas llenas de rasguños
— ¿Que te paso?—
— Fueron las criaturas a las que ustedes llaman Skarmorys—
— ¿Estaban infectados?—
— No lo se, eran cientos de ellos—
— Ten esto de ayudara— le dije ofreciéndole unas bayas
— No hace falta— de pronto un resplandor blanco salio de su cuerpo y en segundos se volvió a apagar pero ahora Lugia estaba sanado
— ¡Lo sabia!, tu ayuda nos sera muy útil—
— ¿En que?—
— Ya lo veras— Salimos de la cueva con una nueva esperanza y un chillido aterrador por delante
— Han vuelto— dijo Lugia con seriedad
Varios skarmorys se dirijian a nosotros con gran velocidad, Lugia uso aerochorro pero los atacantes comenzaron a girar para anular el torbellino, este era sin duda el momento perfecto para Char... cierto...
Solo tenia a Feraligator, lo mande a usar hidrobomba tirando a pocos de los skarmorys, sabia que todo había terminado, ya nada nos podría salvar, solo me cubrí la cabeza con los brazos y espere lo peor...
Un ardiente brillo ilumino el pronto atardecer, una llamarada increíblemente potente irrumpió la escena, rostizando, o mejor dicho, fundiendo a los skarmorys que cayeron al agua como piedras. Nuestro salvador descendía del cielo mostrando nada mas que su silueta brillante debido al sol que caía.
Ho-Oh había sido nuestro salvador, Lugia se elevo hasta llegar a donde el se mantenía y comenzaron, a lo que yo creo, fue una platica.
Oí un pillido tras de mi, tome la roca mas puntiaguda que encontré y busque el origen de ese sonido, una pequeña sombra aprecio de entre las rocas... un skarmory bebe. El pequeño brillaba como el cromo y sus partes no metálicas tenias un color verde muy atractivo, lucia bastante asustado, parecía no estar infectado así que le ofrecí una baya que devoró de un mordisco, luego subió a mi cabeza y se acurrucó.
— Shh shh ven, estarás bien conmigo— lo tranquilice y lo metí en una de mis pokebolas, luego Lugia bajo y me invito a subir a su lomo
— Bien, vamos a la cueva—
—¿Que? ¿ como lo sabes?—
— Leí tus pensamientos—
— Ahh, ¿sabes que pasa allá?—
—No querrás saber...—



Parte 4 - ¿El fin?

Me quede dormido durante el viaje fue hasta que vi la luces en Celeste que desperté y me di cuenta de lo grave de la situación. Había decenas de entrenadores y pokémon dirigiendo ataques hacia la entrada de la cueva, la ciudad estaba alborotada, todos se encontraban en la calle y corrían como locos a helicópteros que despegaban hacia el sur, de pronto toda la gente se quedo parada al verme llegar con el par de aves legendarias.
— Bueno, creo si tenían problemas—
— Te esperábamos desde hace buen rato— dijo una voz tras de mi
— Me quería hacer del rogar— le dije a Lance
—Bueno, necesitamos que nos ayudes a controlar a esto, siguen saliendo demasiados infectados y al parecer ya tenemos to...
— Una pregunta— interrumpí a Lance
— Si
— ¿Por que simplemente no derrumban la entrada?— El silencio se hizo general en la zona
— Bueno...
— Siempre tengo que hacer todo, Tyranitar usa tumba rocas— dando un gran puñetazo a la pared de roca hizo que el arco de la entrada se derrumbara deteniendo a los pokémon en su interior— Tan fácil que era
— Supongo que eso los detendrá un tiempo
— Yo digo que para siempre, ya están mas debilitados y su organismo se muere, creo que no tardaran mucho en morir
— Bueno, creo que hay cosas que deberías saber— comentó y luego se sentó en una gran piedra— La infección ya se traslado hasta Hoenn y parte de Sinnoh
— Era de esperarse
— Si, pero también se han cancelado los viajes por mar y tierra es por eso que Rojo no ha llegado aun de su viaje en Teselia así que nosotros tenemos que tomar su lugar defendiendo las regiones.
— ¿Te refieres al alto mando?
— Si, el alto mando, Aldo y tu
— ¿Yo por que?, no gane nada
— Si, pero fuiste el campeón de Johto, Hoenn y arrasaste en Sinnoh en su momento
— Pero fue diferente...
— No empezaste por Kanto por que sabias que seria el mayor reto y aun así pudiste haber ganado cómodamente
— Ni tanto
— Tu Charizard pudo haber ganado con cualquier ataque pero su conciencia le dictó otra cosa
— Lo se, pero aun se siente feo
— Si, pero deja de preocuparte, la próxima vez lo conseguirás
— Si es que hay una próxima vez
— Cierto, tal vez aquí las cosas mejoren pero en Hoenn las cosas están en su clímax, en Sinnoh esta esparciéndoce y en Teselia no se como estén olas cosas
— ¿Y las demás regiones? Ahí si viven junto a sus pokemon, están libres
— Seria catastrófico...— Una luz se proyecto entre las rocas, me gire justo para ver la explosión que estallo a nuestras espaldas y no supe de mi durante unos momentos...
Abrí los ojos, todo estaba borroso y oscuro, estaba en el rió. Salí a la superficie a tomar una bocanada de aire.
Pedazos de piedra caían del cielo oscuro, vi a Lance tirado en el suelo y no divise a Lugia ni a Ho-Oh.
Nade torpemente hasta la orilla donde me aferre al pasto y la gente seguía huyendo del lugar despavorida, me encegueció una luz que apareció de pronto de la cueva, era una silueta oscura rodeada de un aura morado que se movía lentamente entre el pasto que se incendiaba, mi vista comenzó a nublarse y de pronto todo se volvió oscuridad...