¡La Ronda G de los Ganadores! Espero que me den puntos extras por lo extenso del título.
Apocalipsis Pokémon: Año 0
Capítulo I - Episodio Johto
16.05.2013
Centro Espacial de Ciudad Algaria — Región de Hoenn
16:42
Un equipo de especialistas se encuentra monitoreando las diferentes pantallas con imágenes y datos provenientes de los diferentes satélites artificiales puestos en órbita cuando de pronto se enciende una pequeña luz roja.
— Profesor Ryo, venga a ver esto.
— ¿Qué sucede Watanabe? —respondió el profesor acercándose a donde se encontraba el asistente.
— El satélite H106 ha detectado un objeto acercándose a la órbita terrestre. —decía mientras señalaba un pequeño punto parpadeante en el monitor.
— Calcula el tamaño, velocidad y trayectoria; posiblemente se trate de un ‘rebelde’ proveniente del cinturón de asteroides.
— ¡Entendido! —contestaba al mismo tiempo que comenzaba a golpear las teclas.
— Señor, ya tengo los datos.
— Informe de inmediato.
— Diámetro 55.2 metros, Velocidad 15.967 Km/h, Trayectoria 25-07-43. Posible colisión con la tierra en 5 horas 23 minutos.
— Por su tamaño es muy probable que se fragmente y se vaporice al entrar en contacto con la atmosfera, lo que me preocupa es —hizo una pausa— la velocidad que tiene; es demasiado para un objeto errante. Manténgalo bajo vigilancia y me informan de inmediato si sucede algo. Me retiro a ver a mi familia.
— ¡Entendido Señor! —respondieron todos los presentes.
Dos horas más tarde Ryo Kazumi se encontraba en su hogar cenando junto a su esposa y sus dos hijos cuando comenzó a sonar su teléfono móvil.
— ¿No tenemos una regla sobre los teléfonos a la hora de la cena, querido? —le reprochó su esposa.
— Es del trabajo no puedo evitarlo, debe ser importante sino no me molestarían en casa.
— Toma la llamada pero te levantas de la mesa. —decía mientras lanzaba la servilleta de tela sobre la mesa como símbolo de protesta.
— ¿Aló?
— ¡Profesor! —se escuchaba una voz agitada al otro lado del teléfono.
— ¿Qué sucede Watanabe? Se te escucha muy agitado.
— El objeto profesor está…
— ¡¿Qué pasa con el objeto?! Habla de una vez.
— Está aumentando su velocidad; ahora se dirige a la tierra a 240.325 Km/h ¡impactará en una hora!
— ¡Voy de inmediato!
Ryo Kazumi no es la clase de persona que interrumpe una cena familiar por asuntos de trabajo; en sus 15 años como encargado del Centro Espacial de Ciudad Algaria nunca se había presentado un caso similar. Mientras conducía su auto miles de teorías, hipótesis y escenarios pasaban por su mente. En el peor de los casos cabía una alta posibilidad de que impactará en la superficie terrestre, si lo hacía en algún lugar deshabitado no habría mayores consecuencias pero si caía sobre algún poblado o ciudad la borraría del mapa.
— ¿Alguna novedad? —preguntó Kazumi apenas entró a la sala.
— El objeto presenta una velocidad constante sin variaciones de su curso. —informó de inmediato Watanabe.
— Denme una posible zona de impacto ¡pero ya!
— Entendido señor —respondió uno de los asistentes.
Sekai Taneda es un joven de 23 años recién graduado de la universidad en Física, fue uno de los cinco primeros lugares de su clase; ahora se encuentra trabajando como asistente en el Centro Espacial. Lo que estaba pasando en este momento sólo era posible en libros de ciencia ficción o en los libros publicados por los grandes de la física cuántica. Trataba de mantener la calma mientras golpeaba las teclas generando complejas ecuaciones que iban apareciendo en la pantalla; tenía que ser rápido y preciso, el tiempo estaba corriendo.
— ¡Ya tengo un cálculo señor! —gritaba mientras se levantaba de su asiento.
— ¿Dónde será?
— Cuadrante K05-23-257 con un margen de error de 5 kilómetros.
— Eso es entre las regiones de Kanto y Johto. ¡Comuníquenme de inmediato con el General Hideyori en el Monte Plateado!
16.05.2013
10ma. Brigada de Infantería — Monte Plateado
18 minutos para el impacto
— ¿Sí? —respondía la llamada uno de los operarios del cuartel— ya lo comunico. General Hideyori, disculpe que lo interrumpa, tiene una llamada desde el Centro Espacial de Ciudad Algaria en Hoenn, dicen que es urgente.
— ¿Una llamada desde Hoenn? —se preguntaba así mismo el General un poco contrariado— Transfiera la llamada a mi línea, soldado.
— Listo General. —contestaba mientras desviaba la llamada a otro teléfono.
— ¿Diga? —contestaba el General tomando uno de los teléfonos cercanos— ¡¿Cómo?! ¡No es posible! Soldado muestre la información entrante en la pantalla principal —ordenó el General a unos de los cercanos en el puesto de mando.
— Enseguida General.
— Si, la estoy viendo ahora —decía el General a la persona al otro lado del teléfono mientras observaba una imagen tridimensional del globo terrestre— No se preocupe, nosotros nos encargaremos.
— ¿Sucede algo General? —le preguntó un oficial que acaba de entrar.
— Hay un posible asteroide dirigiéndose a la tierra que impactará muy cerca de aquí si no lo detenemos, Mayor.
Las alarmas se activaron y se comenzó a escuchar una voz por los parlantes.
— Todo el Escuadrón T diríjase a la zona de embarco en este preciso momento, no es un simulacro repito, no es un simulacro.
Las enormes puertas de unos galpones comenzaron a abrirse y de su interior salían en perfecta formación un grupo de Tyranitar; uno a uno subía a los camiones militares que los transportarían. Cuando el último estuvo cargado salieron rumbo a la zona asignada. Mientras tanto el General Hideyori organizaba la logística de la operación al mismo tiempo que mantenía contacto con el Centro Espacial de Algaria.
El Teniente Kaeoshi fue el encargado de comandar la operación de campo, diez minutos después se encontraban en el punto asignado para desplegar al Escuadrón T que estaba casi en posición; desde el cuarte se mantenía una comunicación triangulada entre el punto de acción, el cuartel y el centro espacial por lo que cada uno escuchaba lo que sucedía en los otros dos lugares.
— ¡Cinco minutos para el impacto! —alertó uno de los asistentes en el Centro Espacial.
— ¿Ya están en posición, Teniente Kaeoshi? —preguntaba el General Hideyori desde el cuartel.
— Objetivo entrando en el campo visual, General.
— Procedan cuando entre en rango de ataque, Teniente.
— Entendido General.
— Teniente el objetivo ha entrado en nuestra zona. —anunciaba un soldado mientras analizaba los datos desde su equipo portátil.
— Escuadrón T prepárense —anunciaba el Teniente Kaeoshi levantando una de sus manos— ¡Fuego!
Todos los Tyranitar a la orden de fuego descargaron sus potentes Hiperrayos hacia el objetivo que se dirigía a ellos, todos se encontraron en el cielo y formaron un poderoso rayo que no tardó en hacer blanco, de pronto la noche se convirtió en día y la onda expansiva producto del ataque hizo que los soldados que se encontraban presentes en ese momento se agacharan buscando refugio para no ser arrastrados; a 3 kilómetros del lugar en la base militar las paredes se estremecían y las luces comenzaban a parpadear cuando fueron alcanzados por la onda expansiva, por un momento la pantalla que los comunicaba con el lugar de los hechos perdió señal retornando pocos segundos después.
— Teniente Kaeoshi ¿me escucha?
— Aquí seguimos General.
— ¿Destruyeron el objetivo?
— Esperamos confirmación visual, General.
Un soldado cercano al Teniente escudriñando el cielo con unos binoculares de visión nocturna esperando que se disolviera la nube de polvo que se había formado debido a la explosión, pasaron pocos segundos hasta que se pudo divisar algo. Al principio no se podía observar bien por lo restos de la explosión que aún quedaban, la nube de polvo se estaba dispersando.
— ¿Ya hay confirmación visual, soldado?
— Afirmativo Señor, blanco destruido —hizo una pausa— Espere.
— ¿Sucede algo soldado?
— Parece… —respondía mientras ajustada los binoculares— ¡el objetivo está flotando en el aire!
— ¿Cómo es eso posible? —preguntaba el Capitán mientras le arrebataba los binoculares.
— ¿Qué está sucediendo, Capitán? —interrogaba el General desde el cuartel al mismo tiempo que golpeaba el tablero.
— ¡Escuadrón T prepárense para un segundo disparo! —ordenaba el Capitán— ¡Fuego¡
Nuevamente los Tyranitar descargaron sus Hiperrayo formando una enorme esfera de energía; cuando se encontraba a unos cincuenta metros del blanco otra esfera de energía, de color oscuro, colisionó con el ataque de los Tyranitar para después fundirse y duplicar su tamaño con la diferencia que ahora su objetivo era el lugar donde se encontraba el Escuadrón T. A lo lejos en las afueras de Ciudad Endrino un pastor que cuidaba a su rebaño de Mareep observó como el Monte Plateado se iluminaba como cuando sale el Sol cuando amanece.
En el Centro Espacial de Ciudad Algaria la comunicación con el cuartel de Monte Plateado y el Escuadrón T se había perdido, sólo se escuchaba ruido en los altavoces de la sala.
— ¿Qué demonios está sucediendo? —preguntaba Ryo Kazumi al instante en el que golpeaba el escritorio donde se encontraba— ¡Watanabe recupera la conexión!
— Eso intento profesor, la línea está muerta.
— Que Dios se apiade de nosotros —decía Ryo para sí mismo mientras se dejaba caer en su silla.
Continuará...