Protectores de Hoenn
Aviso:
Ana me dio el permiso mientras espero la evaluación, así que cualquier inquietud que tengan deberán hablar con ella.
Prólogo
El mundo de los Pokémon con el de los Entrenadores son paralelos, se mantienen en equilibrio entre sí y ambos son necesarios para subsistir. Pero ¿Qué pasa cuando el mundo de los Pokémon, llenos de demonios fríos, calculadores es finalmente derrotado y sumido en la maldad?
¿Qué pasa cuando el Mundo de los Pokémon deciden ir, pasar por el portal y exterminar a los entrenadores?
Nuestro protagonista será un militar que se le ha encargado la lucha contra los "demonios" Pokémon con naturaleza salvaje, capaces de matar a un entrenador a sangre fría, sin remordimientos.
¿Será el capaz de mantener el equilibrio entre ambos mundos?
El mundo de los Pokémon con el de los Entrenadores son paralelos, se mantienen en equilibrio entre sí y ambos son necesarios para subsistir. Pero ¿Qué pasa cuando el mundo de los Pokémon, llenos de demonios fríos, calculadores es finalmente derrotado y sumido en la maldad?
¿Qué pasa cuando el Mundo de los Pokémon deciden ir, pasar por el portal y exterminar a los entrenadores?
Nuestro protagonista será un militar que se le ha encargado la lucha contra los "demonios" Pokémon con naturaleza salvaje, capaces de matar a un entrenador a sangre fría, sin remordimientos.
¿Será el capaz de mantener el equilibrio entre ambos mundos?
Capítulo 1: Tiempos Remotos
Spoiler
Estos tiempos han cambiado y no estoy orgulloso de ellos, estoy intentando escapar de algo que es imposible de detener. Recuerdo el frío sábado de Julio, mi abuela nos contaba en su casa, gigante y llena de los árboles más grandes que jamás había visto —quizás porque era pequeño y no conocía nada sobre el mundo, por eso me maravillaba todo— ella siempre repetía que Hoenn había cambiado demasiado, vivíamos en Ciudad Arborada pero poco quedaba de las casas sobre los árboles, los Treecko no se veían por ahí, el mundo sinceramente había perdido el brillo para la mayoría, eso repetía mi abuela. Al principio no entendía nada de lo que contaba, pero con el tiempo he razonado y veo que tenía razón.
Todo ha cambiado.
Fue ese día, cerca de la fogata junto con mi familia que decidió hablarnos sobre el “otro mundo”, en esa época solía creer que eran historias. Trataba sobre el mundo alternativo a éste, más lejano que cualquiera otro donde sólo convivían Pokémon que se organizaban de manera única. Era un poco complejo, pero ella decía que cada Pokémon de allí tenía características propias y únicas, se asemejaban más al ser humano y tenían un gran sentido de humanidad. Nos contó sobre la historia que se tejía, en las estrellas se marcaban constelaciones que apuntaba con el dedo. La noche era oscura, la luna y las estrellas brillaban más que nunca.
—Ahí, a lo lejos está lleno de criaturas que desconocemos. El mundo es inmeso y único, nadie nunca va a poder conocer la totalidad de él, moriremos ignorantes esperando saber la verdad.
Me descolocó, no sabía a qué se refería y qué tenía que ver con el otro mundo del que me comentaba, pero prosiguió:
—El equilibrio se ha roto en el otro mundo, muchas veces ha pasado eso y poco los creen, el portal se ha cerrado para la mayoría de humanos, se tiene que tener un corazón noble y un alma pura para poder entrar en él, es imposible mentir. Cuando un humano logra entrar, el equilibrio se rompe y catástrofes naturales azotan la zona, pero esta vez es diferente. Aquél mundo ha sucumbido ante la oscuridad, los enemigos han derrotado a los aliados: el mundo incluso allá está cambiando de manera vertiginosa. Las ciudades propias de los Pokémon están siendo atacadas y su equilibrio se ha vuelto a romper.
—Pero abuela, si son dos mundos diferentes ¿En qué nos afecta? —preguntó un primo.
—Verás, Daniel, la historia cuenta que nostros fuimos creados al mismo tiempo que los Pokémon y hemos convivido con ellos por largo tiempo, pero hay veces que nuestros mundos se separan, se distancian. Por más que nos acerquemos a ellos seremos diferentes. El problema es que los augurios vienen hacia aquí, al mundo terrenal.
—¿A qué te refieres, Elizabeth—preguntó mi madre, detenidamente analizé su cara, tenía un pequeño gesto de susto pero estaba camuflado bajo una implacible imagen de madre, ahí supe que algo andaba mal.
—Quieren venir hacia aquí, específicamente a Hoenn. No estoy segura del lugar, pero sé que será terrible. La naturaleza de los Pokémon de su mundo y éste son diferentes totalmente. Provocaría un choque entre los mismos, los Pokémon de entrenadores ven el mundo de manera diferente, viven en harmonía con nosotros y nos entienden, ambos nos necesitamos para subsistir. En cambio, los del otro mundo han desarrollado agallas, han vivido por ellos mismos y carecen de respeto hacia el ser humano.
—¿Para cuándo vienen?
—No lo sé realmente, el tiempo es algo relativo. Pero no es algo que los titanes puedan solucionar, ellos mantienen el equilibrio en ambos lados, si cambian su posición también nos afectará por nosotros. A la larga, ambos dependemos y por eso debemos ayudar.
La última imagen que tuve de mi abuela era una mujer preocupada y cansada, sus párpados se caían de a poco y sus cabellos blanquecinos como la nieve iban apagandose. Jamás entendí bien aquella situación y dentro de mi niñez formaba como una parte extraña, sin embargo, la entendí —demoré años— pero finalmente lo logré.
Me miré en el espejo y por primera vez me observé: tenía la piel morena, los cabellos negros y los ojos verdes de mi madre y abuela, aunque se habían ido hace mucho. La ropa convinada con café de distintas tonalidades me provocó rechazo. La casa estaba abandonada, el polvo la cubría y escondía en sí los recuerdos que podían tener.
Yo era uno de los cientos de personas.
Me hizo llorar un poco el recuerdo amargo e inentendible de lo que hoy se presentaba como realidad, me marcaba y ciertamente lo desentendía con esfuerzo. Todo esto era imposible.
Miré a Blass, estaba grande y tuve el recuerdo de crecer juntos, del entrenamiento duro que tuvo y la maduración durante tanto, el estaba preparado para protegerme de cualquier amenaza. El mundo se había tornado frío, inhóspito, como si una capa gris se hubiera puesto en él.
Abrazé a mi Blastoise y salimos, el viento corría mientras venían una bandada de Pidgeot, eran migradores del ejército de Kanto que venían en auxilio. Eran grandes y servirían para llevarme a la Ciudad Portual, habían muchos hombres en el cielo sobre ellos. Uno bajó y con inseguridad metí a Blass a la pokéball. Me subí a él, rápidamente el viento revoloteó mis cabellos y dificultó mi vista, decidí cerrar los ojos.
¿Cuándo el mundo se había tornado así? Las nubes grises no se iban y parecíamos estar estancados, conocíamos una sola cosa: nuestro objetivo era la Ciudad Portual. “Donde se juntan el destino de los Pokémon y los Humanos”. Ahí se abriría el portal y finalmente después de tanto decenderían los demonios del mundo paralelo.
Volví a recordar pequeños detalles de la charla con mi abuela, cuando terminó decidimos entrar y la abrazé cálidamente, le dije que tenía miedo y ella me entendió. Me sentó y me hizo cariño, luego me susurró. Todo esto lo sé porque yo estuve en el otro mundo, fui transportada a él. Hay cosas que escapan de la realidad de Arceus, cosas mucho más grandes. Ahí conocí verdadera amistad, pero también dolor, era una mezcla de ambos pero que, sin embargo, retrataba a la vida como tal. Esas experiencias no se olvidan. Pero tú no puedes escapar de tu destino, tu deberás ser un Protector de Hoenn.
“Protector de Hoenn, Protector de Hoenn...”
Las palabras seguían en mi mente como un eco del que difícilmente se escapa: el destino.
Todo ha cambiado.
Fue ese día, cerca de la fogata junto con mi familia que decidió hablarnos sobre el “otro mundo”, en esa época solía creer que eran historias. Trataba sobre el mundo alternativo a éste, más lejano que cualquiera otro donde sólo convivían Pokémon que se organizaban de manera única. Era un poco complejo, pero ella decía que cada Pokémon de allí tenía características propias y únicas, se asemejaban más al ser humano y tenían un gran sentido de humanidad. Nos contó sobre la historia que se tejía, en las estrellas se marcaban constelaciones que apuntaba con el dedo. La noche era oscura, la luna y las estrellas brillaban más que nunca.
—Ahí, a lo lejos está lleno de criaturas que desconocemos. El mundo es inmeso y único, nadie nunca va a poder conocer la totalidad de él, moriremos ignorantes esperando saber la verdad.
Me descolocó, no sabía a qué se refería y qué tenía que ver con el otro mundo del que me comentaba, pero prosiguió:
—El equilibrio se ha roto en el otro mundo, muchas veces ha pasado eso y poco los creen, el portal se ha cerrado para la mayoría de humanos, se tiene que tener un corazón noble y un alma pura para poder entrar en él, es imposible mentir. Cuando un humano logra entrar, el equilibrio se rompe y catástrofes naturales azotan la zona, pero esta vez es diferente. Aquél mundo ha sucumbido ante la oscuridad, los enemigos han derrotado a los aliados: el mundo incluso allá está cambiando de manera vertiginosa. Las ciudades propias de los Pokémon están siendo atacadas y su equilibrio se ha vuelto a romper.
—Pero abuela, si son dos mundos diferentes ¿En qué nos afecta? —preguntó un primo.
—Verás, Daniel, la historia cuenta que nostros fuimos creados al mismo tiempo que los Pokémon y hemos convivido con ellos por largo tiempo, pero hay veces que nuestros mundos se separan, se distancian. Por más que nos acerquemos a ellos seremos diferentes. El problema es que los augurios vienen hacia aquí, al mundo terrenal.
—¿A qué te refieres, Elizabeth—preguntó mi madre, detenidamente analizé su cara, tenía un pequeño gesto de susto pero estaba camuflado bajo una implacible imagen de madre, ahí supe que algo andaba mal.
—Quieren venir hacia aquí, específicamente a Hoenn. No estoy segura del lugar, pero sé que será terrible. La naturaleza de los Pokémon de su mundo y éste son diferentes totalmente. Provocaría un choque entre los mismos, los Pokémon de entrenadores ven el mundo de manera diferente, viven en harmonía con nosotros y nos entienden, ambos nos necesitamos para subsistir. En cambio, los del otro mundo han desarrollado agallas, han vivido por ellos mismos y carecen de respeto hacia el ser humano.
—¿Para cuándo vienen?
—No lo sé realmente, el tiempo es algo relativo. Pero no es algo que los titanes puedan solucionar, ellos mantienen el equilibrio en ambos lados, si cambian su posición también nos afectará por nosotros. A la larga, ambos dependemos y por eso debemos ayudar.
La última imagen que tuve de mi abuela era una mujer preocupada y cansada, sus párpados se caían de a poco y sus cabellos blanquecinos como la nieve iban apagandose. Jamás entendí bien aquella situación y dentro de mi niñez formaba como una parte extraña, sin embargo, la entendí —demoré años— pero finalmente lo logré.
Me miré en el espejo y por primera vez me observé: tenía la piel morena, los cabellos negros y los ojos verdes de mi madre y abuela, aunque se habían ido hace mucho. La ropa convinada con café de distintas tonalidades me provocó rechazo. La casa estaba abandonada, el polvo la cubría y escondía en sí los recuerdos que podían tener.
Yo era uno de los cientos de personas.
Me hizo llorar un poco el recuerdo amargo e inentendible de lo que hoy se presentaba como realidad, me marcaba y ciertamente lo desentendía con esfuerzo. Todo esto era imposible.
Miré a Blass, estaba grande y tuve el recuerdo de crecer juntos, del entrenamiento duro que tuvo y la maduración durante tanto, el estaba preparado para protegerme de cualquier amenaza. El mundo se había tornado frío, inhóspito, como si una capa gris se hubiera puesto en él.
Abrazé a mi Blastoise y salimos, el viento corría mientras venían una bandada de Pidgeot, eran migradores del ejército de Kanto que venían en auxilio. Eran grandes y servirían para llevarme a la Ciudad Portual, habían muchos hombres en el cielo sobre ellos. Uno bajó y con inseguridad metí a Blass a la pokéball. Me subí a él, rápidamente el viento revoloteó mis cabellos y dificultó mi vista, decidí cerrar los ojos.
¿Cuándo el mundo se había tornado así? Las nubes grises no se iban y parecíamos estar estancados, conocíamos una sola cosa: nuestro objetivo era la Ciudad Portual. “Donde se juntan el destino de los Pokémon y los Humanos”. Ahí se abriría el portal y finalmente después de tanto decenderían los demonios del mundo paralelo.
Volví a recordar pequeños detalles de la charla con mi abuela, cuando terminó decidimos entrar y la abrazé cálidamente, le dije que tenía miedo y ella me entendió. Me sentó y me hizo cariño, luego me susurró. Todo esto lo sé porque yo estuve en el otro mundo, fui transportada a él. Hay cosas que escapan de la realidad de Arceus, cosas mucho más grandes. Ahí conocí verdadera amistad, pero también dolor, era una mezcla de ambos pero que, sin embargo, retrataba a la vida como tal. Esas experiencias no se olvidan. Pero tú no puedes escapar de tu destino, tu deberás ser un Protector de Hoenn.
“Protector de Hoenn, Protector de Hoenn...”
Las palabras seguían en mi mente como un eco del que difícilmente se escapa: el destino.
Spoiler
Ich gehe, weil ich bin langweilen von alles hier, Jian du bist ein Scheißer Ich danke allen, die mich all die Jahre unterstützt, Ich danke Samuz, Charro, für lehrt mich wettbewerbsfähige Schlachten. Ich danke auch Novelista für das helfen ich mit meinen Geschichten.
Von dass Flask ging, das Forum ist ein großes scheiße und Müll. Jetzt es gibt es drei Dummköpfen Moderatoren wenn meine Zeiten warne mehr als 8 und in Hackrom auch, und das war nutzlos
Ich gehe wie Demian, White sie sind groß hier. Jedenfalls ich nicht zurückkommen ich hoffe, dass alle hier erinnern mich als Slowbro
Jian du bist ein Stück Scheiße[/SPOILER]




Sólo tengo buenos recuerdos de ustedes y de este agradable lugar también.


