Misión... con el retraso por delante. :D
Misión... con el retraso por delante. 
Bueno, no estoy loco... bueno no tanto... bueno vamos a dejarlo hasta ahi.
Espero que te guste la misión!
disculpa mi gran retraso, ya entramos en el lapso final del año escolar y como es muy corto mandan el doble de tarea! D:
Si es lamentable, y si a eso se le suma que estuve sin internet alrededor de 11 días (que se me hicieron eternos) notarás que no ha sido fácil. Pero en fin, el amor de mi vida volvio a mi computadora y ahora puedo decirle adiós a mi absurda vida social!

Bueno, no estoy loco... bueno no tanto... bueno vamos a dejarlo hasta ahi.
Espero que te guste la misión!
disculpa mi gran retraso, ya entramos en el lapso final del año escolar y como es muy corto mandan el doble de tarea! D: Si es lamentable, y si a eso se le suma que estuve sin internet alrededor de 11 días (que se me hicieron eternos) notarás que no ha sido fácil. Pero en fin, el amor de mi vida volvio a mi computadora y ahora puedo decirle adiós a mi absurda vida social!

Abdy — Sala #4 — 12:04
El doctor te mira de reojo y siente de nuevo el recuerdo de su hijo vivo en tí, vuelve a sentirse triste, puedes verlo en sus ojos.
—Dejame adivinar, quieres salir de aquí.
No te dejó responder cuando prosiguió: Yo también, no me gusta este lugar, estoy cansado de todo esto y de cómo va detereorandose de a poco, nadie quiere venir a trabajar en medio de la nada con unos sicóticos. Me pregunto qué tienen de diferentes ustedes, solamente sus cabezas perdieron la razón pero nosotros perdemos la nuestra intentando encerrarlos. A veces, eso me hace sentir mal, no deberíamos hacer esto, privar de la libertad como monos al lado de bananas. Me mintieron cuando estudiaba, esto no debería ser así.
—Te daré de alta en dos días —prosiguió— pero si tienes una crisis probablemente me despidan, da igual, no tengo nada que perder.
Puedes esperar los dos días a que te den de alta o intentar asesinar al médico, tiene un lápiz en su bata que lo puedes utilizar para perforar su cuello o directamente en el orificio cerca de su corazón, toma la decisión que tenga más conveniencia.
"No puedes quedarte quieto, la revolución está afuera."
El doctor te mira de reojo y siente de nuevo el recuerdo de su hijo vivo en tí, vuelve a sentirse triste, puedes verlo en sus ojos.
—Dejame adivinar, quieres salir de aquí.
No te dejó responder cuando prosiguió: Yo también, no me gusta este lugar, estoy cansado de todo esto y de cómo va detereorandose de a poco, nadie quiere venir a trabajar en medio de la nada con unos sicóticos. Me pregunto qué tienen de diferentes ustedes, solamente sus cabezas perdieron la razón pero nosotros perdemos la nuestra intentando encerrarlos. A veces, eso me hace sentir mal, no deberíamos hacer esto, privar de la libertad como monos al lado de bananas. Me mintieron cuando estudiaba, esto no debería ser así.
—Te daré de alta en dos días —prosiguió— pero si tienes una crisis probablemente me despidan, da igual, no tengo nada que perder.
Puedes esperar los dos días a que te den de alta o intentar asesinar al médico, tiene un lápiz en su bata que lo puedes utilizar para perforar su cuello o directamente en el orificio cerca de su corazón, toma la decisión que tenga más conveniencia.
"No puedes quedarte quieto, la revolución está afuera."
Signature! ^^
La pequeña charla con el doctor me dio mucho en que pensar; ¿si no querían estar allí, por qué seguían hiendo? , ¿Por qué si se sentía tan mal encerrar a otras personas, y privarlas de su libertad… por qué carajos lo siguen haciendo?
Seguía sumido en mi pensamiento, y vi que el doctor cargaba un lápiz en su bata. Se lo pedí prestado y el muy amablemente me lo prestó. No había razón alguna para que no lo hiciera, al fin y al cabo no le había dado motivos para que no lo hiciera.
Lo tomé entre mis manos, y le di un fuerte abrazo al médico, de pronto una enfermera lo llamó y el volteó la cabeza. Era el momento perfecto, así que con mi lápiz -que estaba bien afilado- me abalanzé sobre su cuello; clavando el lápiz en su vena yugular. El trataba de defenderse pero yo era más rápido, veía como se desangraba y rápidamente el lápiz fue a parar a uno de sus ojos. Él cayó al piso, de su cuello y ojo salía sangre a borbotones.
Las alarmas comenzaron a sonar y varios doctores, doctoras; enfermeros y enfermeras se acercaron corriendo. Los de seguridad me tomaron entre brazos apretándome fuertemente. Me colocaron una camisa de fuerza más ajustada de lo normal. Sabía a donde me llevarían; una habitación son ventanas y acolchada para que no pudiera hacerme daño, con una luz blanca muy fuerte que la iluminada toda. Lo que los guardias no sabían es que yo aún tenía en mis manos el lápiz; que podría usar para escapar.
Mientras me retiraban de la sala, solté una risa fuerte. Una risa macabra y demente…
—Abdy… ¿estás bien? –preguntó el doctor que estaba frente a mi, viéndome fijamente con sus ojos, al escuchar su voz, salí de mi trance.
—Em… si, creo que sí.
—Okey bueno. Como ya te dije te daré de alta en dos días, compórtate si quieres salir de aquí. No cometas ninguna locura ¿bueno?
—Sabe que eso es muy difícil, pero intentaré hacerlo.
—¿Lo prometes? —Pareciese como si el estuviera hablando con su hijo, y por un momento sentí que era mi padre. Me hizo recordar aquellos momentos felices de mi infancia.
—Lo prometo.
Seguía sumido en mi pensamiento, y vi que el doctor cargaba un lápiz en su bata. Se lo pedí prestado y el muy amablemente me lo prestó. No había razón alguna para que no lo hiciera, al fin y al cabo no le había dado motivos para que no lo hiciera.
Lo tomé entre mis manos, y le di un fuerte abrazo al médico, de pronto una enfermera lo llamó y el volteó la cabeza. Era el momento perfecto, así que con mi lápiz -que estaba bien afilado- me abalanzé sobre su cuello; clavando el lápiz en su vena yugular. El trataba de defenderse pero yo era más rápido, veía como se desangraba y rápidamente el lápiz fue a parar a uno de sus ojos. Él cayó al piso, de su cuello y ojo salía sangre a borbotones.
Las alarmas comenzaron a sonar y varios doctores, doctoras; enfermeros y enfermeras se acercaron corriendo. Los de seguridad me tomaron entre brazos apretándome fuertemente. Me colocaron una camisa de fuerza más ajustada de lo normal. Sabía a donde me llevarían; una habitación son ventanas y acolchada para que no pudiera hacerme daño, con una luz blanca muy fuerte que la iluminada toda. Lo que los guardias no sabían es que yo aún tenía en mis manos el lápiz; que podría usar para escapar.
Mientras me retiraban de la sala, solté una risa fuerte. Una risa macabra y demente…
—Abdy… ¿estás bien? –preguntó el doctor que estaba frente a mi, viéndome fijamente con sus ojos, al escuchar su voz, salí de mi trance.
—Em… si, creo que sí.
—Okey bueno. Como ya te dije te daré de alta en dos días, compórtate si quieres salir de aquí. No cometas ninguna locura ¿bueno?
—Sabe que eso es muy difícil, pero intentaré hacerlo.
—¿Lo prometes? —Pareciese como si el estuviera hablando con su hijo, y por un momento sentí que era mi padre. Me hizo recordar aquellos momentos felices de mi infancia.
—Lo prometo.
Baby we are the New Romantics Come on, come along with me
Heartbreak is the national anthem We sing it proudly
