Relatos mininos
Pues, visto que me gusta escribir y en el foro hay afición por las letras, me he decidido a ir publicando pequeños fragmentos que escribo. No soy muy dado a auto-presentar un trabajo mío, ni tampoco soy muy bueno en eso. Sólo aclarar algunos datos. Cada relato gira en torno a un sentimiento que los lectores intentarán adivinar, luego yo revelaré en cuál sentimiento me he fijado. Los fragmentos se basan mayoritariamente en experiencias personales, analizadas fríamente desde fuera y poniendo (o quitando) datos y pensamientos que, con seguridad, en ese momento ni se me pasaron por la mente. Aún así, puede que en algunos fantasee.
Sin más que aclarar, espero que sea una lectura agradable y que disfrutéis con lo que iré colgando progresivamente.
Ah, se me olvidaba, para los nombres, iré poniendo Relato 1, Relato 2... Y cuando se desvele el sentimiento, lo pondré en el título. También, en este mismo post colgaré todos los relatos, para facilitar que estén todos juntos. Por supuesto, en cuanto escriba algo nuevo y lo cuelgue, postearé para avisar y comentar críticas.
Ahora sí, espero que os guste.
Pues ahí estaba yo, corriendo bajo la lluvia, pisando charcos, sintiendo el agua resbalar por mi rostro y gotear bajo mi nariz. No podía, más bien, no quería parar, debía seguir corriendo aunque el corazón me avisase con la violencia de sus latidos que necesitaba parar. Necesitaba hablar y solucionar todo el embrollo que se estaba cociendo a mi alrededor, necesitaba gritarlo, tenía algo que decir y quería que el mundo me escuchase. ¿El mundo? Que va, mi mundo. Mis propios pensamientos contradecían a los anteriores, pero segundos después otros pensamientos desechaban los últimos y así me sumía en un patrón cíclico, en el que difícilmente encontraría una solución; ya que, la solución estaba clara: hablar, explicar qué había pasado, por qué había pasado, cómo, cuándo, dónde y todo eso que se supone se debe contar.
Seguía corriendo, no aminoraba el ritmo; la lluvia, caprichosa, parecía regirse por mis pasos, a más velocidad imprimía en mis piernas, más llovía, más me mojaba, más pensaba, más desistía…
Nunca me había rendido, ¿por qué hacerlo ahora? No podía, no quería, no debía, no iba a permitírmelo. Si algo tenía claro es que nunca me había rendido, y no, esta vez no era una excepción.
Llegué a la puerta que buscaba, paré, vacilé unos segundos; oía mi propia respiración, acelerada, prácticamente al límite. Con cada bocanada de aire que expulsaba genera algo de humo a mi alrededor. Vacilé de nuevo, tenía la mano pegada a la puerta para golpearla con los nudillos y avisar de mi llegada. Algo me echaba para atrás, un sentimiento. ¿Sentimiento? Más bien, yo mismo pensando, con razón, que mi aspecto era deplorable (estaba ahogado, encharcado se mirase donde se mirase…), que ella ¿por qué querría escucharme? Estaba harta de mí. Me envalentoné, ¿qué tenía que perder? Nada, ¿qué tenía que ganar? Todo lo que un rato antes había perdido.
De pronto, tras golpear levemente la puerta de madera otro pensamiento: ¿Qué pensaba decirle? Y por supuesto, ¿cómo?
No dio tiempo a que pensase más porque la puerta se abrió, una figura femenina de aproximadamente algo más de metro y medio, con el pijama puesto y los ojos lagrimeando todavía salió de detrás de la puerta. Quiso cerrar, pero puse la mano arriesgándome a que no le importase y me hiciese daño con la puerta… Menos me importaba a mí:
— Bueno, ¿qué querías? — dijo con voz áspera y en un tono de enfado.
— Verás… — comencé, no me salían las palabras, tanto pensar para nada.
— Vamos, no tengo todo el día — me reprochó.
— Está bien, lo siento — dije mientras apenas era capaz de sostenerle la mirada. ¿Lo siento? ¡Estúpido de mí! ¿¡Tanta capacidad de razonamiento para qué!? ¡Para nada! ¡No era capaz ni siquiera de expresar lo que sentía!
— Eeh.. — intentó decir algo pero la interrumpí, parecía que mi cabeza era capaz de aclararse y ayudarme.
— Lo siento, supongo que cuando se trata de mojarme, no me mojo, me calo…
Sin más que aclarar, espero que sea una lectura agradable y que disfrutéis con lo que iré colgando progresivamente.
Ah, se me olvidaba, para los nombres, iré poniendo Relato 1, Relato 2... Y cuando se desvele el sentimiento, lo pondré en el título. También, en este mismo post colgaré todos los relatos, para facilitar que estén todos juntos. Por supuesto, en cuanto escriba algo nuevo y lo cuelgue, postearé para avisar y comentar críticas.
Ahora sí, espero que os guste.
Relato 1: Agobio
Pues ahí estaba yo, corriendo bajo la lluvia, pisando charcos, sintiendo el agua resbalar por mi rostro y gotear bajo mi nariz. No podía, más bien, no quería parar, debía seguir corriendo aunque el corazón me avisase con la violencia de sus latidos que necesitaba parar. Necesitaba hablar y solucionar todo el embrollo que se estaba cociendo a mi alrededor, necesitaba gritarlo, tenía algo que decir y quería que el mundo me escuchase. ¿El mundo? Que va, mi mundo. Mis propios pensamientos contradecían a los anteriores, pero segundos después otros pensamientos desechaban los últimos y así me sumía en un patrón cíclico, en el que difícilmente encontraría una solución; ya que, la solución estaba clara: hablar, explicar qué había pasado, por qué había pasado, cómo, cuándo, dónde y todo eso que se supone se debe contar.
Seguía corriendo, no aminoraba el ritmo; la lluvia, caprichosa, parecía regirse por mis pasos, a más velocidad imprimía en mis piernas, más llovía, más me mojaba, más pensaba, más desistía…
Nunca me había rendido, ¿por qué hacerlo ahora? No podía, no quería, no debía, no iba a permitírmelo. Si algo tenía claro es que nunca me había rendido, y no, esta vez no era una excepción.
Llegué a la puerta que buscaba, paré, vacilé unos segundos; oía mi propia respiración, acelerada, prácticamente al límite. Con cada bocanada de aire que expulsaba genera algo de humo a mi alrededor. Vacilé de nuevo, tenía la mano pegada a la puerta para golpearla con los nudillos y avisar de mi llegada. Algo me echaba para atrás, un sentimiento. ¿Sentimiento? Más bien, yo mismo pensando, con razón, que mi aspecto era deplorable (estaba ahogado, encharcado se mirase donde se mirase…), que ella ¿por qué querría escucharme? Estaba harta de mí. Me envalentoné, ¿qué tenía que perder? Nada, ¿qué tenía que ganar? Todo lo que un rato antes había perdido.
De pronto, tras golpear levemente la puerta de madera otro pensamiento: ¿Qué pensaba decirle? Y por supuesto, ¿cómo?
No dio tiempo a que pensase más porque la puerta se abrió, una figura femenina de aproximadamente algo más de metro y medio, con el pijama puesto y los ojos lagrimeando todavía salió de detrás de la puerta. Quiso cerrar, pero puse la mano arriesgándome a que no le importase y me hiciese daño con la puerta… Menos me importaba a mí:
— Bueno, ¿qué querías? — dijo con voz áspera y en un tono de enfado.
— Verás… — comencé, no me salían las palabras, tanto pensar para nada.
— Vamos, no tengo todo el día — me reprochó.
— Está bien, lo siento — dije mientras apenas era capaz de sostenerle la mirada. ¿Lo siento? ¡Estúpido de mí! ¿¡Tanta capacidad de razonamiento para qué!? ¡Para nada! ¡No era capaz ni siquiera de expresar lo que sentía!
— Eeh.. — intentó decir algo pero la interrumpí, parecía que mi cabeza era capaz de aclararse y ayudarme.
— Lo siento, supongo que cuando se trata de mojarme, no me mojo, me calo…

Tienes mucho potencial oculto, solo debes mejorar algunas cosas. Seré breve:
Una sugerencia... cuando pongas guiones, la primera palabra se coloca seguida (pegada sin espacios...) excepto cuando hay un signo de exclamación o interrogación, ahí si que se separa.



gracias por la sinceridad, me agrada recibir otras opiniones.
bonita reflexión... bueno lo primero es que lo has apiñado todo, no has puesto separación de párrafos de ningún tipo... eso hace que la lectura sea pesada y aburra.