El Árbol de la Vida
Bueno , hubo un concurso de literatura en mi instituto y bachillerato
Participé y gané en todo xD Claro , que gané con el concurso respecto a mi edad jaja
Quiero que me den su opinión sobre este relato , gané pero claro , no muchos alumnos optan por participar , así que quiero saber que piensan , para ver si me merecía de verdad ese premio
Espero que os guste jaja
PD : Es tan largo y a la vez corto porque el concurso tenía un límite :P
PD2 : Hice unos cambios porque me amenazó Yorman D: (?) Ahora se entiende mejor :P
Participé y gané en todo xD Claro , que gané con el concurso respecto a mi edad jajaQuiero que me den su opinión sobre este relato , gané pero claro , no muchos alumnos optan por participar , así que quiero saber que piensan , para ver si me merecía de verdad ese premio

El Árbol de la Vida
Un día, en un mundo que no estamos acostumbrados a ver, nació una pequeña niña. El planeta era llamado Goodlife, todos los habitantes eran mágicos y extraordinarios, puesto que rechazaban a los humanos, quienes vivían en la otra punta. Había elfos, enanos, gnomos, trolls, gigantes, unicornios … Pero ninguno era normal según nuestros ojos.
La niña nació de una forma demasiado extraña … ¡de una estalagmita helada! Nadie conocía a sus padres, puestos que no podrían ser esas estalagmitas, aunque una anciana pudo ver ese raro nacimiento, aunque ella se refiere a ''acontecimiento'' dice que nacimiento no es una buena palabra para definir lo que ocurrió.
La pequeña niña, a pesar de haber llegado a aquel mundo en un lugar demasiado frío, estaba muy caliente, lo que hace que todo se complique más a la hora de razonar lo que pasó. La chiquilla no era muy querida por su villa, y decían que era una mala influencia y un bicho raro.
La chiquilla no tenía amigas y no salía apenas para jugar, vivía en casa de la mujer mayor que la conoció, y aburrida, le preguntó que como llegó a acogerla :
— Mamá, ¿cómo fue mi nacimiento? - le interrogó de forma alegre.
— Ya te he dicho que no te refieras a ello como ''nacimiento'', sino como acontecimiento. Y no me llames ''mamá'', dime señora Savior.
— Vale señora Savior, ahora … ¿podrías responder?
— Eso es lo que me gusta de ti, pase lo que pase siempre estás contenta. Fue algo hermoso, iba andando por Cueva Helada, y contemplé un gran brillo que provenía de una piedra saliente del suelo, eso que todos llaman ''estaladita''.
— Es estalagmita – le corrigió rápidamente.
— Vale pero no me rectifiques, bueno pues lo que estaba diciendo, me acerqué a la ''estaladita'' – la chica le miró mientras giraba la cabeza y entrecerraba los ojos, como si eso fuese típico en la señora Savior, tendría que ser una vieja cabezona – y me cegó aquel resplandor durante unos segundos. Cuando recuperé la vista pude notar que de la luz que salía estabas tú. Vestías solamente una toquilla blanca, no dudé en cogerte entre mis brazos, pero casi te ibas a caer al suelo, ¡estabas ardiendo! No entendí como podías tener esa temperatura corporal en un lugar tan helado. Aguanté el calor y te saqué de la cueva. Al sacarte, tu piel hizo un cambio espectacular, empezó a ser enormemente fría, y eso que hacía sol. Pensé que tu cuerpo siempre tenía una temperatura diferente al clima. Luego la gente me miraba mientras les explicaba lo sucedido. Nadie comprendía nada , como yo. Te llevé a mi casa y te preparé un Guatsu.
— ¿La leche de los árboles? - parecía que la niña era algo preguntona.
— Más que leche es savia. Y no me interrumpas. Lo metí en un biberón y te lo posé sobre los labios. Te lo tragaste sin rechistar. Y tuve que cuidarte de la misma manera durante mucho tiempo. Cuando llegaste a los seis años, saliste a jugar y te encantaba hacerlo. Todas tus amigas falsas, pues ya no quieren ni verte, jugueteaban contigo. Llegó el momento de jugar al escondite, y cuando encontraste a todas empezaron a decir que hiciste trampas y habías mirado. Aunque eso no fuese verdad, no hubo ninguna que dijera lo contrario. Te mosqueaste y empujaste a una pobre elfa. Cuando recibió el contacto de tus dedos se quedó congelada, totalmente atrapada en una estructura de hielo. Las demás, aterrorizadas, salieron corriendo y gritando cosas malas sobre ti. Luego los padres intentaron descongelarla, cuando lo hicieron dijeron de que de ninguna manera se le ocurriese a nadie juntarse contigo, y eso hicieron. Ahora la gente también me hace ese tipo de piropos, y sólo por seguir cuidándote.
— ¿Ya no lo seguirás haciendo? - preguntó tristemente.
— Siempre lo haré Crystal. Por cierto, así fue como te puse el nombre. Quedan muchas incógnitas por resolver, como quiénes son tus verdaderos padres, puesto que si hubieses nacido de aquellas ''estaladitas'', (algo extraño) no llevarías aquella toquilla, como pudiste congelar a tal chica, lo de la temperatura corporal … Y algo más que se me habrá olvidado por el momento.
Justo cuando la señora Savior pronunció esas palabras se escuchó un gran escándalo por la villa. Crystal y ella salieron a toda prisa pues no es normal que ocurra eso en Goodlife, y mucho menos en Villa Sonrisas, que es el lugar más tranquilo de todos :
— ¿Qué crees que ha pasado señora Savior?
— No tengo ni idea, escucha unos segundos todo este griterío.
Todo lo que se oía eran palabras sueltas, pues unas voces junto a otras no podían distinguirse :
— ¡Árbol … vida … peligro! - era lo que más se podía diferenciar entre tanto ruido.
— ¿Eres capaz de entender algo?
— ¡El Árbol de la Vida está en peligro! - comenzó a gritar ella también.
— ¿El Árbol de la Vida? Nunca me has hablado sobre eso.
— Imposible, sería que no me escucharías mientras hablaba.
— Normal nunca calla, no es la primera vez que paro de escucharla – murmulló.
— ¿Qué?
— No he dicho nada.
— Ah, bueno, creí haber oído algo. El Árbol de la Vida es un árbol que nos proporciona la vida.
— Vaya nombre más ingenioso – volvió a murmurar.
— ¿Crees que no puedo entender lo que susurras? Tengo un oído muy fino, deberías saberlo tras vivir conmigo dieciséis años. Sin el Árbol de la Vida todos moriríamos, es quién nos da el oxígeno que todos respiramos, y si fuese arrancado, todos nos ahogaríamos o al menos la gran mayoría, porque no habría tanto oxígeno para hacernos vivir. Ya jamás podrías beber de un vaso vacío.
— ¿Cómo puedo beber de un vaso vacío?
— Bebes oxígeno, lo que no habría.
— Entonces ese árbol es indispensable.
— Si, y alguien debería hacer algo.
— Yo lo haré.
— ¿Cómo vas ha hacerlo?
— Ya se me ocurrirá, quiero demostrar que sirvo para algo y que no soy una mala influencia para este mundo.
Rápidamente fue hacia su cuarto, y cogió toda las provisiones que pudo y un solo vestido azul claro. Salió fuera y se acercó a la dueña de su hogar. Todas las casas estaban hechas de árboles, se podía notar la madera y sus anillos, por lo que era raro que quisiesen tanto a los árboles, si los talaban para vivir dentro de ellos :
— Ya estoy lista para partir.
— No te lo voy a impedir, confío en ti Crystal , pero … ¿ese vestido es lo único que llevarás?
— No voy a llevar tanto peso en ropa cuando puedo soportar el tiempo meteorológico con solo mi cuerpo.
— Haz lo que veas conveniente, te echaré de menos.
Se dieron un fuerte abrazo y partió su viaje. Cuando se dio cuenta de que no tenía ni una sola pista de donde se encontraba ese lugar, era demasiado tarde para retroceder y preguntarlo.
Siguió todo recto , y llegó a encontrarse con un río. Todo era naturaleza sin más, un color verde hierba hermoso y el color del agua era cristalino y limpio. Habían peces de diferentes colores, pero el que más abundaba era el rojo. Metió sus pies descalzos para cruzarlo y sintió cómo empezaba a calentárseles sus extremidades inferiores, mientras todo lo demás estaba frío.
Cuando salió, el azul vestido ondulado que llevaba puesto estaba seco y sus piernas descalzas empapadas. Su pelo rubio y liso como unas cataratas seguían impecables y sus ojos azules, bonitos como siempre. Su piel rosada le favorecía y la altura le realzaba su delgadez.
Salió del bosque en el que estaba metida y al alzar la vista pudo ver a un elfo hermoso. Él también iba descalzo, lo que parecía normal allí, pues nadie usaba ningún tipo de calzado. Tenía una bonita melena oscura y unos ojos verdes, iba vestido como un príncipe y sólo le faltaba una corona para serlo. Era alto, delgado y no parecía tener una gran diferencia de edad respecto a ella :
— ¿Quiénes sos vos bella dama? - preguntó con cortesía
— Me gustaría que respondieras tú primero, si no te importa.
— Mi nombre es Edward , Rolf Edward.
— Yo soy Crystal … Crystal a secas.
— ¿No tienes apellidos?
— No tengo padres reconocidos.
— Oh … siento mucho haberte recordado tal tragedia.
— No me molesta , no puedo añorar a quién no conozco. ¿A dónde te diriges?
— Voy en dirección al … ¡Árbol de la Vida! Casi se me olvida con esta conversación, me gustaría dejaros si no os molesta señorita.
— Claro que no me molesta, voy al mismo sitio.
— ¿Y de dónde has partido?
— De Villa Sonrisas.
— ¿Y qué haces en el Reino del Dios? Has cogido el camino más largo.
— Es que cuando me di cuenta de que no sabía el camino fue tarde. Me gustaría acompañaros.
— No pondré ningún pego , pero sólo una cuestión ¿eres humana?
— Si, pero me he criado con una anciana elfa, no sé nada sobre los humanos.
Parecía que se conocían de toda la vida, siguieron la verdadera ruta hacía el destino sin hacer ni un solo silencio. Durante todo el tiempo estuvieron andando, y se hicieron preguntas mutuamente. Llegaron al Volcán del Diablo, lo cual estaba a un par de horas y no estaban apenas cansados.
Todo estaba nublado y oscuro, como si se hubiese hecho de noche de pronto, pero según el reloj de bolsillo de Edward era aún de día, exactamente las doce de la mañana. De repente hubo un temblor horripilante en el suelo, y el volcán parecía que iba a entrar en erupción :
— ¡Terremoto! Agáchate Crystal – le ordenó perdiendo toda su cortesía.
Se tiraron al suelo y se cubrieron la cabeza con las manos. Cuando la sacudida de la tierra terminó, se pusieron en pie, y el caballeroso chaval fue corriendo hasta el volcán :
— ¿Qué vas a hacer Edward?
— Mi familia me dijo que si parecía que iba a haber una erupción era porque los trolls estaban enfurecidos y tiraban rocas al fondo del volcán y que la única forma de solucionarlo era enfrentarse a ellos.
Sacó una espada de su traje y se abalanzó hacia la cumbre, se podía observar como combatía contra los malvados seres, y Crystal no sabía que hacer. Justo cuando un troll golpeó a Edward en el estómago las cosas empezaron a retorcerse. Parecía que la victoria que tenían asegurada ya era dudosa.
Crystal pegó un chillido para que Edward se levantara , pero él no podía hacerlo. De la nada apareció un unicornio alado que parecía estar de parte de ella. Gracias a él consiguieron ganar sin hacer más esfuerzos.
El nuevo y desconocido compañero subió al caballeroso y herido adolescente a su lomo y lo acercó a Crystal :
— Gracias, pero ¿quién eres tú?
— Soy quien debo ser y no soy quien parezco – esas palabras eran extrañas y no muy entendibles.
— ¿Cómo puedo agradecértelo por salvarle?
— No merezco nada, hice lo que debía hacer, pero eso no es lo que importa ahora, el Árbol de la Vida está en peligro y debemos parar su extinción.
— Pero … ¿qué harás con él?
— Nada que no pueda.
Tras pronunciar eso, retrocedió y lo llevó a la posada más cercana, la cual llamó a un sacerdote para que hiciese algo al respecto. Volvió hacia Crystal sin tardar mucho más de un segundo y le ordenó que se subiese encima de él.
Mientras iban en camino hacia el Árbol de la Vida, empezó a llover fuertemente :
— Oh, no – susurró asustado el unicornio.
— ¿Ocurre algo?
— Por si no lo has notado con tu visibilidad, soy un ardiente unicornio alado, o como me suelen decir un unicornio alado de fuego, por lo que mi cabello en llamas se podrá apagar, y perderé todas las fuerzas para volar.
— Pues aterriza.
El unicornio hizo lo que le dijo Crystal. Pero antes de llegar al suelo, a unos cien metros de altura, perdió toda la energía que le quedaba y cayó como una pluma. Cuando se esperaban lo peor, algo inesperado sucedió, Crystal valiente y segura, mientras mantenía el equilibrio en el unicornio, puso las manos hacía abajo y … ¡consiguió crear una especie de tobogán helado!
Bajaron deslizándose mientras ella debía seguir haciendo lo mismo durante todo el tiempo para no caer al vacío. Cuando tocaron la superficie de Goodlife estaban justo al lado del Árbol de la Vida :
— Me has demostrado que hasta en los peores momentos siempre hay alguien en quien confiar, incluso puedes ser tú mismo – comentó Crystal emocionada por lo que había hecho.
— Me alegro de haberte podido enseñar algo bueno, pero ya estás a unos simples pasos de lo que estabas buscando.
Se aproximó y vio que el problema eran … ¡los humanos! Eran los que intentaban talar el árbol más importante de Goodlife :
— ¿Qué hacéis?
— Talar este árbol, para poder construir una ciudad aquí, esta maldita cosa ocupa demasiado espacio.
— Pero vosotros y todos los habitantes de este mundo vivimos gracias a él, es quien nos proporciona el oxígeno que necesitamos para vivir. Si lo taláis sólo conseguiréis la muerte para toda la gente.
— Pues … no lo habíamos visto así. Gracias por habernos abierto los ojos, pararemos el plan tan catastrófico que intentábamos llevar a cabo.
Crystal consiguió hacer que no hubiese una gran destrucción en el planeta. Y notó porque eran tan odiados los humanos, eran los únicos que hacían mal en Goodlife, ni siquiera un maremoto podía hacer algo peor , como la contaminación, la extinción de animales y plantas … Eran los culpables de sus caprichosos deseos, los cuales ellos veían algo bueno e ignoraban todo lo malo que había en esa idea.
Cuando se quedó sola apareció una especie de espectro , y el unicornio se acercó alegre :
— ¿Quién eres tú? - preguntó algo asustada.
— Soy Zeus … tu padre.
— Eso … ¿Eso quiere decir que soy una divinidad?
— Como todos mis hijos. ¿Acaso pensabas que todo el mundo puede hacer lo que tú haces con tus manos? Ningún humano, como tú los llamas, pueden hacer aparecer hielo de la nada, ni poder vivir en cualquier clima sin ninguna vestimenta.
— ¿Para qué me sirve eso de la temperatura corporal?
— Es una especie de auto-defensa para que no te ocurra nada por el tiempo meteorológico estés donde estés. Ya te explicaré todo cuando vuelvas a tu verdadero hogar.
— Mi … mi verdadero hogar es donde siempre he vivido, en casa de la señora Savior, he de volver y contarle mi aventura.
— Haz lo que veas conveniente, pero cuando te llegue la hora de partir, yo , tu madre, el hijo de Pegaso al cual ya conoces y más habitantes de arriba te estaremos esperando, y te enseñaré todo lo que puedes hacer con tus poderes, nunca los uses para hacer algo que no esté bien.
Crystal volvió a Villa Sonrisas, y fue la más querida a pesar de sus defectos, virtudes y diferencias respecto a los demás que viven allí. La señora Savior la quiso como siempre lo hizo, y Crystal supo que ese si era un cariño de verdad, pues le quería tal y como es, no por haber hecho algo por salvarla, que era por lo único que la querían los demás habitantes.
Desde aquel momento , todos aprendieron diferentes cosas :
Crystal a que el cariño que sólo le debe importar es el de la gente que le quiere ; los habitantes que no se debe discriminar a alguien por ser diferente, pues puede ser una bella persona ; los humanos a que no siempre pueden hacer lo que les de la gana sin mirar las consecuencias, y menos talar árboles porque sí, porque son los que nos ofrecen la vida ; y seguro que tú, también has aprendido algo más leyendo esta historia.
La niña nació de una forma demasiado extraña … ¡de una estalagmita helada! Nadie conocía a sus padres, puestos que no podrían ser esas estalagmitas, aunque una anciana pudo ver ese raro nacimiento, aunque ella se refiere a ''acontecimiento'' dice que nacimiento no es una buena palabra para definir lo que ocurrió.
La pequeña niña, a pesar de haber llegado a aquel mundo en un lugar demasiado frío, estaba muy caliente, lo que hace que todo se complique más a la hora de razonar lo que pasó. La chiquilla no era muy querida por su villa, y decían que era una mala influencia y un bicho raro.
La chiquilla no tenía amigas y no salía apenas para jugar, vivía en casa de la mujer mayor que la conoció, y aburrida, le preguntó que como llegó a acogerla :
— Mamá, ¿cómo fue mi nacimiento? - le interrogó de forma alegre.
— Ya te he dicho que no te refieras a ello como ''nacimiento'', sino como acontecimiento. Y no me llames ''mamá'', dime señora Savior.
— Vale señora Savior, ahora … ¿podrías responder?
— Eso es lo que me gusta de ti, pase lo que pase siempre estás contenta. Fue algo hermoso, iba andando por Cueva Helada, y contemplé un gran brillo que provenía de una piedra saliente del suelo, eso que todos llaman ''estaladita''.
— Es estalagmita – le corrigió rápidamente.
— Vale pero no me rectifiques, bueno pues lo que estaba diciendo, me acerqué a la ''estaladita'' – la chica le miró mientras giraba la cabeza y entrecerraba los ojos, como si eso fuese típico en la señora Savior, tendría que ser una vieja cabezona – y me cegó aquel resplandor durante unos segundos. Cuando recuperé la vista pude notar que de la luz que salía estabas tú. Vestías solamente una toquilla blanca, no dudé en cogerte entre mis brazos, pero casi te ibas a caer al suelo, ¡estabas ardiendo! No entendí como podías tener esa temperatura corporal en un lugar tan helado. Aguanté el calor y te saqué de la cueva. Al sacarte, tu piel hizo un cambio espectacular, empezó a ser enormemente fría, y eso que hacía sol. Pensé que tu cuerpo siempre tenía una temperatura diferente al clima. Luego la gente me miraba mientras les explicaba lo sucedido. Nadie comprendía nada , como yo. Te llevé a mi casa y te preparé un Guatsu.
— ¿La leche de los árboles? - parecía que la niña era algo preguntona.
— Más que leche es savia. Y no me interrumpas. Lo metí en un biberón y te lo posé sobre los labios. Te lo tragaste sin rechistar. Y tuve que cuidarte de la misma manera durante mucho tiempo. Cuando llegaste a los seis años, saliste a jugar y te encantaba hacerlo. Todas tus amigas falsas, pues ya no quieren ni verte, jugueteaban contigo. Llegó el momento de jugar al escondite, y cuando encontraste a todas empezaron a decir que hiciste trampas y habías mirado. Aunque eso no fuese verdad, no hubo ninguna que dijera lo contrario. Te mosqueaste y empujaste a una pobre elfa. Cuando recibió el contacto de tus dedos se quedó congelada, totalmente atrapada en una estructura de hielo. Las demás, aterrorizadas, salieron corriendo y gritando cosas malas sobre ti. Luego los padres intentaron descongelarla, cuando lo hicieron dijeron de que de ninguna manera se le ocurriese a nadie juntarse contigo, y eso hicieron. Ahora la gente también me hace ese tipo de piropos, y sólo por seguir cuidándote.
— ¿Ya no lo seguirás haciendo? - preguntó tristemente.
— Siempre lo haré Crystal. Por cierto, así fue como te puse el nombre. Quedan muchas incógnitas por resolver, como quiénes son tus verdaderos padres, puesto que si hubieses nacido de aquellas ''estaladitas'', (algo extraño) no llevarías aquella toquilla, como pudiste congelar a tal chica, lo de la temperatura corporal … Y algo más que se me habrá olvidado por el momento.
Justo cuando la señora Savior pronunció esas palabras se escuchó un gran escándalo por la villa. Crystal y ella salieron a toda prisa pues no es normal que ocurra eso en Goodlife, y mucho menos en Villa Sonrisas, que es el lugar más tranquilo de todos :
— ¿Qué crees que ha pasado señora Savior?
— No tengo ni idea, escucha unos segundos todo este griterío.
Todo lo que se oía eran palabras sueltas, pues unas voces junto a otras no podían distinguirse :
— ¡Árbol … vida … peligro! - era lo que más se podía diferenciar entre tanto ruido.
— ¿Eres capaz de entender algo?
— ¡El Árbol de la Vida está en peligro! - comenzó a gritar ella también.
— ¿El Árbol de la Vida? Nunca me has hablado sobre eso.
— Imposible, sería que no me escucharías mientras hablaba.
— Normal nunca calla, no es la primera vez que paro de escucharla – murmulló.
— ¿Qué?
— No he dicho nada.
— Ah, bueno, creí haber oído algo. El Árbol de la Vida es un árbol que nos proporciona la vida.
— Vaya nombre más ingenioso – volvió a murmurar.
— ¿Crees que no puedo entender lo que susurras? Tengo un oído muy fino, deberías saberlo tras vivir conmigo dieciséis años. Sin el Árbol de la Vida todos moriríamos, es quién nos da el oxígeno que todos respiramos, y si fuese arrancado, todos nos ahogaríamos o al menos la gran mayoría, porque no habría tanto oxígeno para hacernos vivir. Ya jamás podrías beber de un vaso vacío.
— ¿Cómo puedo beber de un vaso vacío?
— Bebes oxígeno, lo que no habría.
— Entonces ese árbol es indispensable.
— Si, y alguien debería hacer algo.
— Yo lo haré.
— ¿Cómo vas ha hacerlo?
— Ya se me ocurrirá, quiero demostrar que sirvo para algo y que no soy una mala influencia para este mundo.
Rápidamente fue hacia su cuarto, y cogió toda las provisiones que pudo y un solo vestido azul claro. Salió fuera y se acercó a la dueña de su hogar. Todas las casas estaban hechas de árboles, se podía notar la madera y sus anillos, por lo que era raro que quisiesen tanto a los árboles, si los talaban para vivir dentro de ellos :
— Ya estoy lista para partir.
— No te lo voy a impedir, confío en ti Crystal , pero … ¿ese vestido es lo único que llevarás?
— No voy a llevar tanto peso en ropa cuando puedo soportar el tiempo meteorológico con solo mi cuerpo.
— Haz lo que veas conveniente, te echaré de menos.
Se dieron un fuerte abrazo y partió su viaje. Cuando se dio cuenta de que no tenía ni una sola pista de donde se encontraba ese lugar, era demasiado tarde para retroceder y preguntarlo.
Siguió todo recto , y llegó a encontrarse con un río. Todo era naturaleza sin más, un color verde hierba hermoso y el color del agua era cristalino y limpio. Habían peces de diferentes colores, pero el que más abundaba era el rojo. Metió sus pies descalzos para cruzarlo y sintió cómo empezaba a calentárseles sus extremidades inferiores, mientras todo lo demás estaba frío.
Cuando salió, el azul vestido ondulado que llevaba puesto estaba seco y sus piernas descalzas empapadas. Su pelo rubio y liso como unas cataratas seguían impecables y sus ojos azules, bonitos como siempre. Su piel rosada le favorecía y la altura le realzaba su delgadez.
Salió del bosque en el que estaba metida y al alzar la vista pudo ver a un elfo hermoso. Él también iba descalzo, lo que parecía normal allí, pues nadie usaba ningún tipo de calzado. Tenía una bonita melena oscura y unos ojos verdes, iba vestido como un príncipe y sólo le faltaba una corona para serlo. Era alto, delgado y no parecía tener una gran diferencia de edad respecto a ella :
— ¿Quiénes sos vos bella dama? - preguntó con cortesía
— Me gustaría que respondieras tú primero, si no te importa.
— Mi nombre es Edward , Rolf Edward.
— Yo soy Crystal … Crystal a secas.
— ¿No tienes apellidos?
— No tengo padres reconocidos.
— Oh … siento mucho haberte recordado tal tragedia.
— No me molesta , no puedo añorar a quién no conozco. ¿A dónde te diriges?
— Voy en dirección al … ¡Árbol de la Vida! Casi se me olvida con esta conversación, me gustaría dejaros si no os molesta señorita.
— Claro que no me molesta, voy al mismo sitio.
— ¿Y de dónde has partido?
— De Villa Sonrisas.
— ¿Y qué haces en el Reino del Dios? Has cogido el camino más largo.
— Es que cuando me di cuenta de que no sabía el camino fue tarde. Me gustaría acompañaros.
— No pondré ningún pego , pero sólo una cuestión ¿eres humana?
— Si, pero me he criado con una anciana elfa, no sé nada sobre los humanos.
Parecía que se conocían de toda la vida, siguieron la verdadera ruta hacía el destino sin hacer ni un solo silencio. Durante todo el tiempo estuvieron andando, y se hicieron preguntas mutuamente. Llegaron al Volcán del Diablo, lo cual estaba a un par de horas y no estaban apenas cansados.
Todo estaba nublado y oscuro, como si se hubiese hecho de noche de pronto, pero según el reloj de bolsillo de Edward era aún de día, exactamente las doce de la mañana. De repente hubo un temblor horripilante en el suelo, y el volcán parecía que iba a entrar en erupción :
— ¡Terremoto! Agáchate Crystal – le ordenó perdiendo toda su cortesía.
Se tiraron al suelo y se cubrieron la cabeza con las manos. Cuando la sacudida de la tierra terminó, se pusieron en pie, y el caballeroso chaval fue corriendo hasta el volcán :
— ¿Qué vas a hacer Edward?
— Mi familia me dijo que si parecía que iba a haber una erupción era porque los trolls estaban enfurecidos y tiraban rocas al fondo del volcán y que la única forma de solucionarlo era enfrentarse a ellos.
Sacó una espada de su traje y se abalanzó hacia la cumbre, se podía observar como combatía contra los malvados seres, y Crystal no sabía que hacer. Justo cuando un troll golpeó a Edward en el estómago las cosas empezaron a retorcerse. Parecía que la victoria que tenían asegurada ya era dudosa.
Crystal pegó un chillido para que Edward se levantara , pero él no podía hacerlo. De la nada apareció un unicornio alado que parecía estar de parte de ella. Gracias a él consiguieron ganar sin hacer más esfuerzos.
El nuevo y desconocido compañero subió al caballeroso y herido adolescente a su lomo y lo acercó a Crystal :
— Gracias, pero ¿quién eres tú?
— Soy quien debo ser y no soy quien parezco – esas palabras eran extrañas y no muy entendibles.
— ¿Cómo puedo agradecértelo por salvarle?
— No merezco nada, hice lo que debía hacer, pero eso no es lo que importa ahora, el Árbol de la Vida está en peligro y debemos parar su extinción.
— Pero … ¿qué harás con él?
— Nada que no pueda.
Tras pronunciar eso, retrocedió y lo llevó a la posada más cercana, la cual llamó a un sacerdote para que hiciese algo al respecto. Volvió hacia Crystal sin tardar mucho más de un segundo y le ordenó que se subiese encima de él.
Mientras iban en camino hacia el Árbol de la Vida, empezó a llover fuertemente :
— Oh, no – susurró asustado el unicornio.
— ¿Ocurre algo?
— Por si no lo has notado con tu visibilidad, soy un ardiente unicornio alado, o como me suelen decir un unicornio alado de fuego, por lo que mi cabello en llamas se podrá apagar, y perderé todas las fuerzas para volar.
— Pues aterriza.
El unicornio hizo lo que le dijo Crystal. Pero antes de llegar al suelo, a unos cien metros de altura, perdió toda la energía que le quedaba y cayó como una pluma. Cuando se esperaban lo peor, algo inesperado sucedió, Crystal valiente y segura, mientras mantenía el equilibrio en el unicornio, puso las manos hacía abajo y … ¡consiguió crear una especie de tobogán helado!
Bajaron deslizándose mientras ella debía seguir haciendo lo mismo durante todo el tiempo para no caer al vacío. Cuando tocaron la superficie de Goodlife estaban justo al lado del Árbol de la Vida :
— Me has demostrado que hasta en los peores momentos siempre hay alguien en quien confiar, incluso puedes ser tú mismo – comentó Crystal emocionada por lo que había hecho.
— Me alegro de haberte podido enseñar algo bueno, pero ya estás a unos simples pasos de lo que estabas buscando.
Se aproximó y vio que el problema eran … ¡los humanos! Eran los que intentaban talar el árbol más importante de Goodlife :
— ¿Qué hacéis?
— Talar este árbol, para poder construir una ciudad aquí, esta maldita cosa ocupa demasiado espacio.
— Pero vosotros y todos los habitantes de este mundo vivimos gracias a él, es quien nos proporciona el oxígeno que necesitamos para vivir. Si lo taláis sólo conseguiréis la muerte para toda la gente.
— Pues … no lo habíamos visto así. Gracias por habernos abierto los ojos, pararemos el plan tan catastrófico que intentábamos llevar a cabo.
Crystal consiguió hacer que no hubiese una gran destrucción en el planeta. Y notó porque eran tan odiados los humanos, eran los únicos que hacían mal en Goodlife, ni siquiera un maremoto podía hacer algo peor , como la contaminación, la extinción de animales y plantas … Eran los culpables de sus caprichosos deseos, los cuales ellos veían algo bueno e ignoraban todo lo malo que había en esa idea.
Cuando se quedó sola apareció una especie de espectro , y el unicornio se acercó alegre :
— ¿Quién eres tú? - preguntó algo asustada.
— Soy Zeus … tu padre.
— Eso … ¿Eso quiere decir que soy una divinidad?
— Como todos mis hijos. ¿Acaso pensabas que todo el mundo puede hacer lo que tú haces con tus manos? Ningún humano, como tú los llamas, pueden hacer aparecer hielo de la nada, ni poder vivir en cualquier clima sin ninguna vestimenta.
— ¿Para qué me sirve eso de la temperatura corporal?
— Es una especie de auto-defensa para que no te ocurra nada por el tiempo meteorológico estés donde estés. Ya te explicaré todo cuando vuelvas a tu verdadero hogar.
— Mi … mi verdadero hogar es donde siempre he vivido, en casa de la señora Savior, he de volver y contarle mi aventura.
— Haz lo que veas conveniente, pero cuando te llegue la hora de partir, yo , tu madre, el hijo de Pegaso al cual ya conoces y más habitantes de arriba te estaremos esperando, y te enseñaré todo lo que puedes hacer con tus poderes, nunca los uses para hacer algo que no esté bien.
Crystal volvió a Villa Sonrisas, y fue la más querida a pesar de sus defectos, virtudes y diferencias respecto a los demás que viven allí. La señora Savior la quiso como siempre lo hizo, y Crystal supo que ese si era un cariño de verdad, pues le quería tal y como es, no por haber hecho algo por salvarla, que era por lo único que la querían los demás habitantes.
Desde aquel momento , todos aprendieron diferentes cosas :
Crystal a que el cariño que sólo le debe importar es el de la gente que le quiere ; los habitantes que no se debe discriminar a alguien por ser diferente, pues puede ser una bella persona ; los humanos a que no siempre pueden hacer lo que les de la gana sin mirar las consecuencias, y menos talar árboles porque sí, porque son los que nos ofrecen la vida ; y seguro que tú, también has aprendido algo más leyendo esta historia.
Espero que os guste jaja
PD : Es tan largo y a la vez corto porque el concurso tenía un límite :P
PD2 : Hice unos cambios porque me amenazó Yorman D: (?) Ahora se entiende mejor :P

By: Yorm ^^

By: Blade : P

By: Mynor :3

By: Planta :3
Firmas

Who I am...







es una trama con potencial... si la alargas, añades descripciones más amplias y demás te podría salir un fic entero 



Es lo que pretendía :3