Sombras del alma
Bueno chicos, esta me pareció una sección muy interesante, así que decidí publicar aquí algunas de las cosas que suelo escribir. Me gustaría decir que todo lo que escribo está basado en experiencias personales, pero no están narradas como tal, sino que dejo rienda suelta a mi imaginación. Cada historia tiene su trasfondo, . Antes de nada, muchas gracias por leer esto.
Y no dudeis en hacer críticas constructivas ^^
DEPREDADORES DE LA NOCHE
Ella está corriendo por una calle estrecha y oscura. La medianoche se cierne sobre la ciudad en un baile de sombras silencioso, únicamente roto por sus pisadas. Cada una de ellas puede ser la que la delate frente a su perseguidor.
El frío de la noche azota su rostro bañado en lágrimas. Su pelo, oscuro y enmarañado está cubierto por espesos copos de blanca nieve. A pesar de ir descalza no siente el gélido suelo bajo sus pies, ni tampoco siente la humedad del frío ambiente bajo el delgado camisón... únicamente se siente pequeña y vulnerable... como si se tratase de la persona más miserable del planeta. Su instinto lo único que hace es mandarle señales de alerta para que corra. Correr y correr.. eso es lo único que puede hacerla sentir mejor, huir... aunque parezca una solución cobarde.
De repente el callejón se abre para dar paso a un solar con una fábrica abandonada. Todo en ella es muy viejo, y las ventanas destartaladas parecen emitir sonidos agónicos e inteligibles al son del viento de invierno.
Ella se para en seco, pero no puede alejar de su mente esa horrible sensación de derrota. Por fin se ha decidido a dejar de huir de su destino, todo terminará muy pronto...
Entonces una sombra oscura e indefinida se abre paso entre los edificios. Ella retrocede unos pasos atemorizada. Ya queda menos... sólo un poco más. El espectro se acerca poco a poco levitando sobre la inmaculada nieve, sin hacer mella alguna en ella.
La toma bruscamente del brazo. Ella gime de dolor, pero realmente no es nada comparado con el dolor que soporta su corazón al saber que está a punto de ser silenciado. Ella cierra os ojos y dice: "¿Qué eres?"
Entonces el siniestro ser abre sus fauces para hablar por primera vez con una voz ronca y profunda, a penas un susurro: "Soy tu propio miedo..."
Acto seguido la agarra del cuello levantándola del suelo. Ella abre los ojos pero lo único que llega a distinguir es un borrón cada vez más gris. Lo demás son sólo sombras... lo demás es sólo oscuridad.
---------------------------------------------------------
A una ciudad reflejo de mi alma...
Una madrugada de octubre te despiertas con un escalofrío que recorre tu cuerpo. Te levantas de la cama y miras por la ventana... ha llegado el otoño. Abres el armario y sacas una manta con la que taparte y quitarte el frío, pero ya te has desvelado, y tienes en la boca y en la mente un regusto amargo que no logras descifrar.
Como cada mañana sales a ala calle y el viento de levante acaricia tu cara suavemente con el tacto gélido de un nuevo día. La ciudad entera parece estar triste. Las fachadas de las casas están húmedas por una leve lluvia caída la noche anterior.
El cielo está gris... es imposible atisbar un rayo de luz entre la densa niebla. Las calles solitarias y vacías te incitan a adentrarte en ellas. La ciudad entera parece deprimida... pero quizás y sólo quizás, sea un reflejo, un atisbo de tu propio estado de ánimo.
Tienes la extraña sensación de que estás atrapada en una mala pesadilla, una de esas que parecen reales, en la que el tiempo no existe para ti, y en la que la ciudad trata de engullirte, de retenerte junto a ella como si fuese una extensión de sí misma.
Sientes que estás flotando, no puedes detectar tus propios sentidos entre ese mundo desteñido... nada que oler, nada que escuchar... y a penas unos borrones grises que deben ser objetos para ver.
Intentas proseguir tu camino pero a penas recuerdas hacia dónde te dirigías. Empiezas a encontrarte con gente que camina al igual que tú por las calles. Sus rostros están desdibujados, como pixelados por una foto de mala calidad. Intentas por todos los medios que alguien repare en ti, pero por mucho que saltas y agitas los brazos no lo consigues.
Tratas de grita, hacerte oír pero de tus labios no sale ningún sonido. Horrorizada te das cuenta de que todos a tu alrededor van andando mientras que tú permaneces quieta. Corres detrás de ellas, pero todo es en vano, porque por mucho que lo intentas estás anclada en el sitio.
Cansada, te diriges hacia ninguna parte, sin rumbo fijo, sin destino aparente... sola. Llegas a un parque donde hay un grupo de palomas revoloteando, que al verte emprenden asustadas el vuelo, y tu te sientes más sola, triste y desolada que nunca.
Es increíble cómo en ocasiones puedes sentirte tan sola a pesar de estar rodeada de gente. Pero ellos no te entienden. Es como si estuviesen al otro lado del espejo... los ves, pero no eres capaz de llegar hasta ellos de alcanzarlos, de tocarlos...
Entonces reparas en un cartel que hay colgado en la pared. Conoces a la chica de la foto... eres tu. Pero estás sonriendo, es como de otro tiempo, otra vida. Una en la que todavía eras feliz. Debajo de la foto hay unas letras desgastadas por los efectos del tiempo, en las que se pude leer perfectamente las palabras: "Desaparecida el pasado julio."
Sabes lo que eso significa, pero no llegas a comprenderlo en su totalidad. Alzas tus brazos hacia él en un ataque de furia, y es entonces cuando te das cuenta de lo que ocurre... tu no puedes arrancarlo porque tus manos traspasan la pared. Miras tus extremidades y solo ves un holograma de algo que en otro tiempo fue algo sólido... has caído en el olvido y ahora formas parte del paisaje.
-------------------------------------------------------------------------------------------
RELÁMPAGOS DE MI JUSTA CULPA
Nunca me sentiré más a gusto que ahora mismo, en este momento, viendo la espléndida sonrisa que me dedicas cada día. Paseando por el bosque, cogida de tu mano ¿Puede haber algo mejor en todo el planeta? Andamos muy juntitos, comentando cosas sin mucho sentido, pero ¿Qué importa mientras estemos los dos juntos? Creo que nunca tendré plena consciencia de todo lo que te quiero.
La cálida brisa de agosto penetra nuestra ropa hasta dejarnos una sensación de bochorno. El día, soleado pero con espesas nubes bordeando la curva del horizonte nos indica que está a punto de caer la noche. Pero al menos yo, no tengo prisa por moverme de aquí.
Comienzan a caer brillantes gotas de agua de nube, y sin apenas darnos cuenta el cielo se torna oscuro. Portentosos relámpagos resuenan entre la verde espesura del bosque, el cielo se ilumina un instante y se vuelve sombrío de nuevo. Es una de esas tormentas de verano, en la que no puedes evitar sonreír bajo la lluvia.
De pronto te paras en seco y me acercas hacia ti. Me coges de las caderas para darme un largo beso bajo la lluvia de agujas que cae sobre nosotros. “¿Qué estamos haciendo?” “Deberíamos buscar refugio” “¡Es una locura!” me digo a mi misma.
Pero ¿Qué sería de la vida sin el dulce placer que provoca cometer una inconsciencia? Poco me importaría que la tierra se abriese en dos y nos tragase aquí mismo a los dos, mientras pueda estar contigo para siempre.
Comenzamos a correr bajo la tempestad, los dos de la mano empapados a la par de la lluvia y de nuestro amor. Llegamos al puente que yace sobre el pequeño rio del bosque para coger aliento. Me siento como una niña pequeña, feliz, libre, sin preocupaciones…
Entonces me miras sonriente, y yo te devuelvo la sonrisa más resplandeciente del mundo. “Te quiero…” digo a modo de despedida. Acto seguido te empujo por el puente, rio abajo. Me asomo al borde y te veo allá abajo, en una postura totalmente antinatural y percibo cómo el color del agua se torna oscuro alrededor de tu cuerpo inmóvil.
“¿Qué has hecho?” ” ¿Cómo has sido capaz de semejante crimen?” Me dice una voz dentro de mi mente. Entonces mi mirada se torna oscura, casi delirante, y comienzo a vociferar hasta quedarme sin aliento. En los sonidos de la tormenta puedo percibir cómo la voz acusadora de tu alma me atormenta diciéndome: “¡Yo te quería!”
Intentando apartar con movimientos bruscos las voces de la tormenta, gritando pero ya sin voz al viento… extiendo los brazos. A la sazón, el destino es justo y al mismo tiempo cruel. Uno de esos tantos relámpagos se apiada al fin de mi dolor… decidiendo caer sobre mí, abrasando mi culpa y mis entrañas.
-------------------------------------------------------------------------------------------
PORQUE LA TIERRA MOJADA, SIEMPRE SERÁ TIERRA
Alejándome de mi nítido sueño me encuentro en estos momentos. Desenterrando la honda pesadilla disuelta tras muchos esfuerzos, solo lodo y barro hallo ya. Es lo que obtienes cuando intentas diluir el dolor en agua… seguirá ahí, informe y acechante, forma distinta sin olvido aparente.
Una gota… ¡Tic!, dos gotas… ¡Tac! El agua todo lo cura… Mentiras, solo mentiras e infundios creados por un ciego con su falsa fe.
Noto que por la ventana abierta entra el sonido de luz de luna. Redondo, plácido y tranquilizador. Pero la zozobra no me permite saborearla como me gustaría. Percibo mi propia respiración, cada vez más acelerada, las pequeñas partículas moviéndose a mi alrededor en una corriente que fluye bombeada por mis propios pulmones.
Mi cuerpo, llorando el calor desesperado del verano avanzado me indica que no me encuentro sola. Sé que estás ahí… aun con los ojos cerrados puedo verte. Formas parte de mí, lo sé. Formas parte de esa tierra que tanto odio, de ese fango negro y putrefacto alimentado con agua y odio.
Quiero que estés junto a mí, pero solo consigo que estés saquí, de noche. Solo de noche. Abro mis ojos, y te veo junto a la ventana, inmóvil, sonriente, a la espera… ¿Por qué vienes a atormentarme? ¿Por qué desentierras mi sueño, ese que intenté ocultar en l más hondo del suelo que piso, cuando todavía estaba seco?
Ven junto a mí… no seas cruel, te lo ruego. Pero desaparece de mi cuarto, de mis noches. Desaparece de mí como a mí me gustaría hacerlo de tu oscura y bella sonrisa, contaminante del sondo redondo de la luna. Una luna frágil, fabricada por mí misma en cristal para protegerme de tu lacerante metal terroso.
Veo como abres la puerta infinita de tu alma… pero de ella no sale palabra alguna. De pronto la habitación refulge como las nubes iluminadas por el relámpago, y de tu boca veo aparecer un huracán de tierra moviéndose iracundo por toda la estancia.
Tierra. ¡Más tierra no, por favor! El agua es débil comparada contigo, por mucha que añada a la mezcla, se evapora con facilidad solo con tu presencia.
Una gota… ¡Tic!, dos gotas… ¡Tac!, Tu sombra, vapor; tu presencia… nada.
Del centro del huracán, arena, tormenta y algo más. Un brazo veo extenderse hacia mí desde tu puerta. La tierra que vuela en torno a mí me hiere creando pequeños cortes en mi piel, pero sobre todo, desgarrando mi alma. ¡No, aleja la tierra de mí! ¡Pero ven y quédate conmigo!
Olvidaba que como el agua a la humedad, tú tienes la oscura arena como compañera. No puedo tener lo uno sin acarrear lo otro. Desaparece pues de mi vista… ¡Vete lejos de mí! ¡Olvida toda el agua que bebimos juntos, ahora ya convertida en fango, y déjame para que pueda seguir escuchando la redonda luz de cristal!
Súbitamente el brazo que luchaba por abrirse paso a través de la tormenta, vuelve a su lugar, el fogonazo de luz huracanado va perdiendo fuerza hasta dejar de nuevo el resplandor del transparente cristal. La tierra ha vuelto al piso, el lodo al sitio donde salió. La calma cae en suspensión sobre mi cuarto, y eso es algo que me aterra sobremanera. El ojo del huracán nunca me trajo nada bueno.
Vuelvo a escuchar el gotero. Una gota… ¡Tic!, dos gotas… ¡Tac! Desapareces. Pero sé que volverás.
Y no dudeis en hacer críticas constructivas ^^
DEPREDADORES DE LA NOCHE
Ella está corriendo por una calle estrecha y oscura. La medianoche se cierne sobre la ciudad en un baile de sombras silencioso, únicamente roto por sus pisadas. Cada una de ellas puede ser la que la delate frente a su perseguidor.
El frío de la noche azota su rostro bañado en lágrimas. Su pelo, oscuro y enmarañado está cubierto por espesos copos de blanca nieve. A pesar de ir descalza no siente el gélido suelo bajo sus pies, ni tampoco siente la humedad del frío ambiente bajo el delgado camisón... únicamente se siente pequeña y vulnerable... como si se tratase de la persona más miserable del planeta. Su instinto lo único que hace es mandarle señales de alerta para que corra. Correr y correr.. eso es lo único que puede hacerla sentir mejor, huir... aunque parezca una solución cobarde.
De repente el callejón se abre para dar paso a un solar con una fábrica abandonada. Todo en ella es muy viejo, y las ventanas destartaladas parecen emitir sonidos agónicos e inteligibles al son del viento de invierno.
Ella se para en seco, pero no puede alejar de su mente esa horrible sensación de derrota. Por fin se ha decidido a dejar de huir de su destino, todo terminará muy pronto...
Entonces una sombra oscura e indefinida se abre paso entre los edificios. Ella retrocede unos pasos atemorizada. Ya queda menos... sólo un poco más. El espectro se acerca poco a poco levitando sobre la inmaculada nieve, sin hacer mella alguna en ella.
La toma bruscamente del brazo. Ella gime de dolor, pero realmente no es nada comparado con el dolor que soporta su corazón al saber que está a punto de ser silenciado. Ella cierra os ojos y dice: "¿Qué eres?"
Entonces el siniestro ser abre sus fauces para hablar por primera vez con una voz ronca y profunda, a penas un susurro: "Soy tu propio miedo..."
Acto seguido la agarra del cuello levantándola del suelo. Ella abre los ojos pero lo único que llega a distinguir es un borrón cada vez más gris. Lo demás son sólo sombras... lo demás es sólo oscuridad.
---------------------------------------------------------
A una ciudad reflejo de mi alma...
Una madrugada de octubre te despiertas con un escalofrío que recorre tu cuerpo. Te levantas de la cama y miras por la ventana... ha llegado el otoño. Abres el armario y sacas una manta con la que taparte y quitarte el frío, pero ya te has desvelado, y tienes en la boca y en la mente un regusto amargo que no logras descifrar.
Como cada mañana sales a ala calle y el viento de levante acaricia tu cara suavemente con el tacto gélido de un nuevo día. La ciudad entera parece estar triste. Las fachadas de las casas están húmedas por una leve lluvia caída la noche anterior.
El cielo está gris... es imposible atisbar un rayo de luz entre la densa niebla. Las calles solitarias y vacías te incitan a adentrarte en ellas. La ciudad entera parece deprimida... pero quizás y sólo quizás, sea un reflejo, un atisbo de tu propio estado de ánimo.
Tienes la extraña sensación de que estás atrapada en una mala pesadilla, una de esas que parecen reales, en la que el tiempo no existe para ti, y en la que la ciudad trata de engullirte, de retenerte junto a ella como si fuese una extensión de sí misma.
Sientes que estás flotando, no puedes detectar tus propios sentidos entre ese mundo desteñido... nada que oler, nada que escuchar... y a penas unos borrones grises que deben ser objetos para ver.
Intentas proseguir tu camino pero a penas recuerdas hacia dónde te dirigías. Empiezas a encontrarte con gente que camina al igual que tú por las calles. Sus rostros están desdibujados, como pixelados por una foto de mala calidad. Intentas por todos los medios que alguien repare en ti, pero por mucho que saltas y agitas los brazos no lo consigues.
Tratas de grita, hacerte oír pero de tus labios no sale ningún sonido. Horrorizada te das cuenta de que todos a tu alrededor van andando mientras que tú permaneces quieta. Corres detrás de ellas, pero todo es en vano, porque por mucho que lo intentas estás anclada en el sitio.
Cansada, te diriges hacia ninguna parte, sin rumbo fijo, sin destino aparente... sola. Llegas a un parque donde hay un grupo de palomas revoloteando, que al verte emprenden asustadas el vuelo, y tu te sientes más sola, triste y desolada que nunca.
Es increíble cómo en ocasiones puedes sentirte tan sola a pesar de estar rodeada de gente. Pero ellos no te entienden. Es como si estuviesen al otro lado del espejo... los ves, pero no eres capaz de llegar hasta ellos de alcanzarlos, de tocarlos...
Entonces reparas en un cartel que hay colgado en la pared. Conoces a la chica de la foto... eres tu. Pero estás sonriendo, es como de otro tiempo, otra vida. Una en la que todavía eras feliz. Debajo de la foto hay unas letras desgastadas por los efectos del tiempo, en las que se pude leer perfectamente las palabras: "Desaparecida el pasado julio."
Sabes lo que eso significa, pero no llegas a comprenderlo en su totalidad. Alzas tus brazos hacia él en un ataque de furia, y es entonces cuando te das cuenta de lo que ocurre... tu no puedes arrancarlo porque tus manos traspasan la pared. Miras tus extremidades y solo ves un holograma de algo que en otro tiempo fue algo sólido... has caído en el olvido y ahora formas parte del paisaje.
-------------------------------------------------------------------------------------------
RELÁMPAGOS DE MI JUSTA CULPA
Nunca me sentiré más a gusto que ahora mismo, en este momento, viendo la espléndida sonrisa que me dedicas cada día. Paseando por el bosque, cogida de tu mano ¿Puede haber algo mejor en todo el planeta? Andamos muy juntitos, comentando cosas sin mucho sentido, pero ¿Qué importa mientras estemos los dos juntos? Creo que nunca tendré plena consciencia de todo lo que te quiero.
La cálida brisa de agosto penetra nuestra ropa hasta dejarnos una sensación de bochorno. El día, soleado pero con espesas nubes bordeando la curva del horizonte nos indica que está a punto de caer la noche. Pero al menos yo, no tengo prisa por moverme de aquí.
Comienzan a caer brillantes gotas de agua de nube, y sin apenas darnos cuenta el cielo se torna oscuro. Portentosos relámpagos resuenan entre la verde espesura del bosque, el cielo se ilumina un instante y se vuelve sombrío de nuevo. Es una de esas tormentas de verano, en la que no puedes evitar sonreír bajo la lluvia.
De pronto te paras en seco y me acercas hacia ti. Me coges de las caderas para darme un largo beso bajo la lluvia de agujas que cae sobre nosotros. “¿Qué estamos haciendo?” “Deberíamos buscar refugio” “¡Es una locura!” me digo a mi misma.
Pero ¿Qué sería de la vida sin el dulce placer que provoca cometer una inconsciencia? Poco me importaría que la tierra se abriese en dos y nos tragase aquí mismo a los dos, mientras pueda estar contigo para siempre.
Comenzamos a correr bajo la tempestad, los dos de la mano empapados a la par de la lluvia y de nuestro amor. Llegamos al puente que yace sobre el pequeño rio del bosque para coger aliento. Me siento como una niña pequeña, feliz, libre, sin preocupaciones…
Entonces me miras sonriente, y yo te devuelvo la sonrisa más resplandeciente del mundo. “Te quiero…” digo a modo de despedida. Acto seguido te empujo por el puente, rio abajo. Me asomo al borde y te veo allá abajo, en una postura totalmente antinatural y percibo cómo el color del agua se torna oscuro alrededor de tu cuerpo inmóvil.
“¿Qué has hecho?” ” ¿Cómo has sido capaz de semejante crimen?” Me dice una voz dentro de mi mente. Entonces mi mirada se torna oscura, casi delirante, y comienzo a vociferar hasta quedarme sin aliento. En los sonidos de la tormenta puedo percibir cómo la voz acusadora de tu alma me atormenta diciéndome: “¡Yo te quería!”
Intentando apartar con movimientos bruscos las voces de la tormenta, gritando pero ya sin voz al viento… extiendo los brazos. A la sazón, el destino es justo y al mismo tiempo cruel. Uno de esos tantos relámpagos se apiada al fin de mi dolor… decidiendo caer sobre mí, abrasando mi culpa y mis entrañas.
-------------------------------------------------------------------------------------------
PORQUE LA TIERRA MOJADA, SIEMPRE SERÁ TIERRA
Alejándome de mi nítido sueño me encuentro en estos momentos. Desenterrando la honda pesadilla disuelta tras muchos esfuerzos, solo lodo y barro hallo ya. Es lo que obtienes cuando intentas diluir el dolor en agua… seguirá ahí, informe y acechante, forma distinta sin olvido aparente.
Una gota… ¡Tic!, dos gotas… ¡Tac! El agua todo lo cura… Mentiras, solo mentiras e infundios creados por un ciego con su falsa fe.
Noto que por la ventana abierta entra el sonido de luz de luna. Redondo, plácido y tranquilizador. Pero la zozobra no me permite saborearla como me gustaría. Percibo mi propia respiración, cada vez más acelerada, las pequeñas partículas moviéndose a mi alrededor en una corriente que fluye bombeada por mis propios pulmones.
Mi cuerpo, llorando el calor desesperado del verano avanzado me indica que no me encuentro sola. Sé que estás ahí… aun con los ojos cerrados puedo verte. Formas parte de mí, lo sé. Formas parte de esa tierra que tanto odio, de ese fango negro y putrefacto alimentado con agua y odio.
Quiero que estés junto a mí, pero solo consigo que estés saquí, de noche. Solo de noche. Abro mis ojos, y te veo junto a la ventana, inmóvil, sonriente, a la espera… ¿Por qué vienes a atormentarme? ¿Por qué desentierras mi sueño, ese que intenté ocultar en l más hondo del suelo que piso, cuando todavía estaba seco?
Ven junto a mí… no seas cruel, te lo ruego. Pero desaparece de mi cuarto, de mis noches. Desaparece de mí como a mí me gustaría hacerlo de tu oscura y bella sonrisa, contaminante del sondo redondo de la luna. Una luna frágil, fabricada por mí misma en cristal para protegerme de tu lacerante metal terroso.
Veo como abres la puerta infinita de tu alma… pero de ella no sale palabra alguna. De pronto la habitación refulge como las nubes iluminadas por el relámpago, y de tu boca veo aparecer un huracán de tierra moviéndose iracundo por toda la estancia.
Tierra. ¡Más tierra no, por favor! El agua es débil comparada contigo, por mucha que añada a la mezcla, se evapora con facilidad solo con tu presencia.
Una gota… ¡Tic!, dos gotas… ¡Tac!, Tu sombra, vapor; tu presencia… nada.
Del centro del huracán, arena, tormenta y algo más. Un brazo veo extenderse hacia mí desde tu puerta. La tierra que vuela en torno a mí me hiere creando pequeños cortes en mi piel, pero sobre todo, desgarrando mi alma. ¡No, aleja la tierra de mí! ¡Pero ven y quédate conmigo!
Olvidaba que como el agua a la humedad, tú tienes la oscura arena como compañera. No puedo tener lo uno sin acarrear lo otro. Desaparece pues de mi vista… ¡Vete lejos de mí! ¡Olvida toda el agua que bebimos juntos, ahora ya convertida en fango, y déjame para que pueda seguir escuchando la redonda luz de cristal!
Súbitamente el brazo que luchaba por abrirse paso a través de la tormenta, vuelve a su lugar, el fogonazo de luz huracanado va perdiendo fuerza hasta dejar de nuevo el resplandor del transparente cristal. La tierra ha vuelto al piso, el lodo al sitio donde salió. La calma cae en suspensión sobre mi cuarto, y eso es algo que me aterra sobremanera. El ojo del huracán nunca me trajo nada bueno.
Vuelvo a escuchar el gotero. Una gota… ¡Tic!, dos gotas… ¡Tac! Desapareces. Pero sé que volverás.


A la la long~~


Just me~

Hermoso. Sin duda, me ha encantado Akane, la forma descriptiva que utilizas sin duda ha atrapado mi atención. Todo tan pausado, tan vívido, sin ser aburrido. Claro, tienes unos pequeños detalles y dedazos por allí. Pero, trasmites un mensaje muy fuerte en cada uno de esos drabbles... es como si pudiera verlo con mis propios ojos.

























