Cat Bond : Cat 1
No, no me he vuelto loco, todos sabemos que ya estaba loco desde un inicio (?)
Bueh vengo a dejar otro fic, tuve una idea y no me pude resistir a volverla un fic y exponerelas a ustedes xD, me parecio muy interesante, bueno dejare que ustedes mismo la juzguen, aunque no se todavia que rumbo tomara este fic D:

-Ah, que aburrido –murmuró despreocupado aquel sujeto atigarrado sobre un muro de los suburbios, jugueteando con los pies al aire. El hombre disfrazado de pies a cabeza con ropajes oscuros y góticos, quien llevaba una capucha con las orejas de un minino y una máscara de calavera, miraba al espacio nocturno, distraído. Su nombre era Destiny Board. Un ente desconocido, una aparición, un maldito (como le habían llamado en sus “épocas doradas” hacia más de 500 años), aunque también fue conocido como “Oráculo” y “El dios de los héroes”. Sin embargo todos esos títulos eran falacias, él no era un ser maldito, un adivino y menos un dios. Él se encargaba de construir los caminos, los caminos que seguía la gente durante el trayecto de sus vidas, caminando por mítico laberinto llamado: realidad. Pero no era tan necesario, las personas podían caminar perfectamente solas, ya no eran tan brutas como en épocas pasadas, por otro lado eran muy ávidos a la hora de subestimarse, acobardarse y deprimirse, a diferencia de antaño, épocas de valentía y estupidez.
Tal vez solo era una excusa, en la modernidad había tantas cosas y tantas variables, que meter mano en estos tiempos como lo había hecho antes, tendría sus consecuencias para Board, por eso no quería hacer nada, prefería esperar a que todo fuera más simple.
Necesitaba algo con que divertirse, era muy aburrido no hacer nada.
-… -Silencio salió de la boca de Board.
Aunque fuera solo por un solo segundo, una idea se cruzó por su mente como un rayo para incinerar su aburrimiento. Era espectacular. Lo mejor era que que sólo necesitaba encontrar a alguien, una persona, un don nadie sin trayectoria en la vida, que no fuera una pieza influyente para la historia próxima.
Si encontraba a alguien así conseguiría mucha diversión.
***
-¡Ywan! –bostezó Shirogi, tirado en el salón de su casa, vistiendo sólo ropa interior.
Shirogi era un chico aburrido, por no decir normal. De unos quince años de edad, pelo negro alborotado y grasiento, ojos de un verde limón, piel un poco pálida y una complexión delgada pero alta. Casa y escuela, eran las únicas palabras necesarias para describir su rutina diaria. Se levantaba a las seis cuarenta y cinco, justo a tiempo para llegar tarde a la escuela. Cursaba las clases sin prestar mucha atención a sus profesores, su hobby favorito en esas tediosas horas de estudio era mirar por la ventana. En el almuerzo se sentaba con sus amigos a intercambiar el bento y comer. Pasado el segundo curso, caminaba a casa con sus camaradas, donde cenaba, veía la tele, hacia la tarea y se iba a dormir, para proseguir con la rutina el día siguiente.
Lo único destacable de este monótono personaje, era; que vivía solo. No tenía a nadie. Hijo único de unos padres muertos.
Cosa que no le dolía mucho a Shirogi, el jamás conoció a sus padres ni tuvo noticia de ellos. Tal vez sería cruel no quererlos después de que ellos le dieran la vida. Pero no podía extrañar a alguien que no conocía, por lo que nunca se lamentó esa perdida, ni siquiera tenía una familia a la cual acudir, estaba completamente por su cuenta como nacido de la tierra. Se sentía algo solo a veces. Pero eso era de lo más común, por lo que no le molestaba demasiado…
-Lo encontré –un silbido fantasmal cruzó los oídos de Shirogi. Se estremeció, ¿Qué había sido eso? Se preguntó alarmado mientras levantaba la cabeza para mirar a ambos lados precavidamente, buscando lo que fuera que había producido ese sonido.
Se tranquilizó y se volvió a recostar de nuevo mientras veía la tele anonadado en un programa que ni siquiera entendía, simplemente lo miraba y desconectaba su mente.
Unos segundos más tarde, Shirogi no pudo evitar sentir un dolor punzante en su brazo derecho y se lo tomó con la mano izquierda como si quisiera apagar el dolor como a un fuego calcinante. Shirogi sintió horrorizado que a su brazo le salía sangre a borbotones de una herida que sabía el diablo como se la hizo.
-Intersante… -susurró una voz.
El muchacho inmediatamente levantó la vista de su brazo y pudo ver a un extraño sentado frente a la mesa de té. Llevaba un ropaje oscuro algo formal, parecía gótico y encima tenía una capucha raída que en la parte superior tenía unos picos simulando ser las orejas de un gato, mientras que su cara estaba oculta detrás de una máscara de calavera. Inquietante. Además de todo tenía un té calientito en la mano, ya dispuesto como si aquel sujeto fuera su invitado.
-¡¿QUÉ DEMONIOS PASA AQUÍ?! –Gritó enérgicamente Shirogi.
***
Kurogi se estiró fuertemente, quietándose la pereza. Era muy difícil dormir en una caja de cartón todos los días. Desearía tener una familia que lo cuidase, le diera de comer beber, uh y que también le dejaran jugar con las bolas de estambre que se encontrara, eran muy divertidas, como iban de un lado al otro hipnotizando su mirada y sus sentidos…
En efecto Kurogi era un gato. Uno callejero sobraba decir, de pelaje negro con una rayitas grises que le hacían parecer más a un tigre que a un gato. Se la pasaba la vida vagando por las calles en busca de comida, de vez en cuando se topaba con esos gatos abusivos que iban por ahí alejando a todos de su “territorio”, bah pero ellos eran más dueños de los lugares que frecuentaban que las ratas que se comían, nada les pertenecía, pero se proclamaban dueños de todo.
Él en cambio vivía la vida de un sagaz solitario, siempre valiéndose de sí mismo para encontrar el pescado de cada día. Se sentía orgulloso de sí mismo, tenía tan corta edad, pero era tan independiente que ni siquiera necesito a aquellos padres que jamás conoció.
Lo habían abandonado cuando era muy pequeño, no sabía cuáles eran las razones, pero solo se recordaba a si mismo alimentándose de la humildad de un humano que le dio de comer hasta que estuvo fuerte y se escapó. ¡Qué tonto había sido! Si hubiera sido tan prudente como para disfrutar de las facilidades de vivir con los humanos en vez de ver con ojos centellantes la libertad y la aventura y correr justo hacía ella. Vil trampa hecha de fantasías. Daría su cola por volver con ese humano.
Pero no tenía mucho que hacer sino buscar en la basura como un el callejero que era para poder sobrevivir una noche más.
-Pero que rayos haces aquí –le bufó una voz chillona a Kurogi mientras hurgaba en la basura de un restaurante de comida rápida. Siempre eran en los que valía la pena buscar.
Kurogi miró hacia arriba, taciturno, y volvió a hurgar las bolsas del contenedor.
-¡Hey! ¡Hazme caso bola de pelo! –gruño el gato marrón sacando las garras.
-¿Nyyya? –dijo con imprudencia Kurogi. Mirándolo desafiante desde el filo metálico del contenedor.
Al otro gato se le crispo el rostro de la furia.
-Óyeme bien minino… -gruñó el felino-. Yo soy miembro de la manada de los “Xcars” –pronunció mostrando una mancha marrón sobre su cabeza, no parecía natural, era más bien como si se hubiera ensuciado el pelaje a propósito-. Y no creas que pues andar buscando alimentos en… NUESTROS BASUREROS –finalizó lanzando un zarpazo que Kurogi no se esperaba y le asestó un terrible golpe en su pata delantera derecha, abriéndole una herida de la cual salió sangre a borbotones.
Kurogi cayó al suelo y trató de huir, pero el gato de los “Xcars” lo inmovilizó antes de que pudiera pararse y huir.
-Ven conmigo, mi jefe tiene asuntos contigo –le dijo el gato mientras lo sujetaba del cuello.
Dulce vida sin humanos…
***
-Sus destinos están unidos –le explicaba tranquilamente a Shirogi el extraño mientras sorbía té bajo la máscara-. En otras palabras, si el gato muere, tu también mueres –Terminó de decir con un tono alegre, como si se tratase de un juego.
-¡¿QUUUÉ?! ¡¿POR QUÉ MI DESTINO Y MI VIDA ESTA LIGADO A LA DE UN GATO CALLEJERO?! –Gritó desesperado mientras escupía su té sobre el enmascarado.

Espero que lo hayan hayado tan interesante como yo y que les guste, tambien me gustaría mucho que comentaran xD.
Es todo byes
Bueh vengo a dejar otro fic, tuve una idea y no me pude resistir a volverla un fic y exponerelas a ustedes xD, me parecio muy interesante, bueno dejare que ustedes mismo la juzguen, aunque no se todavia que rumbo tomara este fic D:
Cat Bond
Cat 1

-Ah, que aburrido –murmuró despreocupado aquel sujeto atigarrado sobre un muro de los suburbios, jugueteando con los pies al aire. El hombre disfrazado de pies a cabeza con ropajes oscuros y góticos, quien llevaba una capucha con las orejas de un minino y una máscara de calavera, miraba al espacio nocturno, distraído. Su nombre era Destiny Board. Un ente desconocido, una aparición, un maldito (como le habían llamado en sus “épocas doradas” hacia más de 500 años), aunque también fue conocido como “Oráculo” y “El dios de los héroes”. Sin embargo todos esos títulos eran falacias, él no era un ser maldito, un adivino y menos un dios. Él se encargaba de construir los caminos, los caminos que seguía la gente durante el trayecto de sus vidas, caminando por mítico laberinto llamado: realidad. Pero no era tan necesario, las personas podían caminar perfectamente solas, ya no eran tan brutas como en épocas pasadas, por otro lado eran muy ávidos a la hora de subestimarse, acobardarse y deprimirse, a diferencia de antaño, épocas de valentía y estupidez.
Tal vez solo era una excusa, en la modernidad había tantas cosas y tantas variables, que meter mano en estos tiempos como lo había hecho antes, tendría sus consecuencias para Board, por eso no quería hacer nada, prefería esperar a que todo fuera más simple.
Necesitaba algo con que divertirse, era muy aburrido no hacer nada.
-… -Silencio salió de la boca de Board.
Aunque fuera solo por un solo segundo, una idea se cruzó por su mente como un rayo para incinerar su aburrimiento. Era espectacular. Lo mejor era que que sólo necesitaba encontrar a alguien, una persona, un don nadie sin trayectoria en la vida, que no fuera una pieza influyente para la historia próxima.
Si encontraba a alguien así conseguiría mucha diversión.
***
-¡Ywan! –bostezó Shirogi, tirado en el salón de su casa, vistiendo sólo ropa interior.
Shirogi era un chico aburrido, por no decir normal. De unos quince años de edad, pelo negro alborotado y grasiento, ojos de un verde limón, piel un poco pálida y una complexión delgada pero alta. Casa y escuela, eran las únicas palabras necesarias para describir su rutina diaria. Se levantaba a las seis cuarenta y cinco, justo a tiempo para llegar tarde a la escuela. Cursaba las clases sin prestar mucha atención a sus profesores, su hobby favorito en esas tediosas horas de estudio era mirar por la ventana. En el almuerzo se sentaba con sus amigos a intercambiar el bento y comer. Pasado el segundo curso, caminaba a casa con sus camaradas, donde cenaba, veía la tele, hacia la tarea y se iba a dormir, para proseguir con la rutina el día siguiente.
Lo único destacable de este monótono personaje, era; que vivía solo. No tenía a nadie. Hijo único de unos padres muertos.
Cosa que no le dolía mucho a Shirogi, el jamás conoció a sus padres ni tuvo noticia de ellos. Tal vez sería cruel no quererlos después de que ellos le dieran la vida. Pero no podía extrañar a alguien que no conocía, por lo que nunca se lamentó esa perdida, ni siquiera tenía una familia a la cual acudir, estaba completamente por su cuenta como nacido de la tierra. Se sentía algo solo a veces. Pero eso era de lo más común, por lo que no le molestaba demasiado…
-Lo encontré –un silbido fantasmal cruzó los oídos de Shirogi. Se estremeció, ¿Qué había sido eso? Se preguntó alarmado mientras levantaba la cabeza para mirar a ambos lados precavidamente, buscando lo que fuera que había producido ese sonido.
Se tranquilizó y se volvió a recostar de nuevo mientras veía la tele anonadado en un programa que ni siquiera entendía, simplemente lo miraba y desconectaba su mente.
Unos segundos más tarde, Shirogi no pudo evitar sentir un dolor punzante en su brazo derecho y se lo tomó con la mano izquierda como si quisiera apagar el dolor como a un fuego calcinante. Shirogi sintió horrorizado que a su brazo le salía sangre a borbotones de una herida que sabía el diablo como se la hizo.
-Intersante… -susurró una voz.
El muchacho inmediatamente levantó la vista de su brazo y pudo ver a un extraño sentado frente a la mesa de té. Llevaba un ropaje oscuro algo formal, parecía gótico y encima tenía una capucha raída que en la parte superior tenía unos picos simulando ser las orejas de un gato, mientras que su cara estaba oculta detrás de una máscara de calavera. Inquietante. Además de todo tenía un té calientito en la mano, ya dispuesto como si aquel sujeto fuera su invitado.
-¡¿QUÉ DEMONIOS PASA AQUÍ?! –Gritó enérgicamente Shirogi.
***
Kurogi se estiró fuertemente, quietándose la pereza. Era muy difícil dormir en una caja de cartón todos los días. Desearía tener una familia que lo cuidase, le diera de comer beber, uh y que también le dejaran jugar con las bolas de estambre que se encontrara, eran muy divertidas, como iban de un lado al otro hipnotizando su mirada y sus sentidos…
En efecto Kurogi era un gato. Uno callejero sobraba decir, de pelaje negro con una rayitas grises que le hacían parecer más a un tigre que a un gato. Se la pasaba la vida vagando por las calles en busca de comida, de vez en cuando se topaba con esos gatos abusivos que iban por ahí alejando a todos de su “territorio”, bah pero ellos eran más dueños de los lugares que frecuentaban que las ratas que se comían, nada les pertenecía, pero se proclamaban dueños de todo.
Él en cambio vivía la vida de un sagaz solitario, siempre valiéndose de sí mismo para encontrar el pescado de cada día. Se sentía orgulloso de sí mismo, tenía tan corta edad, pero era tan independiente que ni siquiera necesito a aquellos padres que jamás conoció.
Lo habían abandonado cuando era muy pequeño, no sabía cuáles eran las razones, pero solo se recordaba a si mismo alimentándose de la humildad de un humano que le dio de comer hasta que estuvo fuerte y se escapó. ¡Qué tonto había sido! Si hubiera sido tan prudente como para disfrutar de las facilidades de vivir con los humanos en vez de ver con ojos centellantes la libertad y la aventura y correr justo hacía ella. Vil trampa hecha de fantasías. Daría su cola por volver con ese humano.
Pero no tenía mucho que hacer sino buscar en la basura como un el callejero que era para poder sobrevivir una noche más.
-Pero que rayos haces aquí –le bufó una voz chillona a Kurogi mientras hurgaba en la basura de un restaurante de comida rápida. Siempre eran en los que valía la pena buscar.
Kurogi miró hacia arriba, taciturno, y volvió a hurgar las bolsas del contenedor.
-¡Hey! ¡Hazme caso bola de pelo! –gruño el gato marrón sacando las garras.
-¿Nyyya? –dijo con imprudencia Kurogi. Mirándolo desafiante desde el filo metálico del contenedor.
Al otro gato se le crispo el rostro de la furia.
-Óyeme bien minino… -gruñó el felino-. Yo soy miembro de la manada de los “Xcars” –pronunció mostrando una mancha marrón sobre su cabeza, no parecía natural, era más bien como si se hubiera ensuciado el pelaje a propósito-. Y no creas que pues andar buscando alimentos en… NUESTROS BASUREROS –finalizó lanzando un zarpazo que Kurogi no se esperaba y le asestó un terrible golpe en su pata delantera derecha, abriéndole una herida de la cual salió sangre a borbotones.
Kurogi cayó al suelo y trató de huir, pero el gato de los “Xcars” lo inmovilizó antes de que pudiera pararse y huir.
-Ven conmigo, mi jefe tiene asuntos contigo –le dijo el gato mientras lo sujetaba del cuello.
Dulce vida sin humanos…
***
-Sus destinos están unidos –le explicaba tranquilamente a Shirogi el extraño mientras sorbía té bajo la máscara-. En otras palabras, si el gato muere, tu también mueres –Terminó de decir con un tono alegre, como si se tratase de un juego.
-¡¿QUUUÉ?! ¡¿POR QUÉ MI DESTINO Y MI VIDA ESTA LIGADO A LA DE UN GATO CALLEJERO?! –Gritó desesperado mientras escupía su té sobre el enmascarado.

Espero que lo hayan hayado tan interesante como yo y que les guste, tambien me gustaría mucho que comentaran xD.
Es todo byes




Spoiler

Grax Rene, quedo Rlz xD

Grax cell esta buena




















