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#1

La charca de los hipopotamos

Sean bienvenidos a la implacable, indescriptible, emocionante, wonderful, destellante, espectacular y sin precedentes:


"CHARCA DE LOS HIPOPÓTAMOS"



Sean todos ustedes bienvenidos a la gran charca de los hipopótamos, un recinto literario donde personas, hipopótamos y pulpos son recibidos por igual. Aquí expresaré mis opiniones, acusaciones, críticas, votos, acotaciones, sentimientos, pensamientos, planteamientos y otros -mientos.

Las charcas son sitios bonitos donde uno puede refrescarse cuando siente que ya no aguanta más. Los egocéntricos dirán que es muy pequeña para nadar, los inseguros que es muy peligrosa como para meterse. Y si están en ambos extremos como yo seguramente estarán en una encrucijada de sensaciones. Dicha mixtura me ha llevado a nombrarlo este sitio aquí.

¿Y por qué hipopótamos? ¡Fácil, no hay mejor animal que ellos! No hay ni más nobles ni leales ni adorables ni inteligentes. Cada uno debería tener su propio hipopótamo cuando se sienta sólo y que nadie lo quiere. No son la cura de todos los problemas, pero saben llenar espacios.


#2

Re: La charca del loco [Actualizado 24/05/11]


pufff , hacia meses que no me pasaba por la zona libre -.- . definitivamente para ser el primer poema que colocas no esta mal , tiene buena rima y las estrofas son en su mayoria endecasilabas . el tema del amor es lo de menos , siempre se puede hacer un poema de cosas que no tienen nada que ver con el amor ( muchos raps no tienen nada que ver con el amor , y los raps tienen rima) . bueh , que mas decir , siempre se puede mejorar pero aun asi esta bastante bien , sigue asi ^^.



gracias hika ^^


#3

La tribu Charmander

La tribu Charmander

Bueno gente, les dejo un escrito que hice narrando una historia divertida pero que creo deja unos cuantos valores como enseñanza. Es un poco larga, pero creo que no decepcionará a nadie. Sin más se las dejo:



LA TRIBU DE LOS CHARMANDER






Spoiler
En un profundo bosque donde abetos, robles, olmos y sauces se unen formando una frondosa manta verde, entre los llanos de tierra color miel y un cielo eternamente azul, se hallaba una gran colonia donde muchos Charmander convivían en paz y tranquilidad.

Se trata de un enorme valle totalmente aislado donde rara vez se veía un humano. Allí los jóvenes Charmander, trabajadores Charmeleon y poderosos Charizard descansan en cuevas y madrigueras, juegan y corretean todo el tiempo excepto cuando trabajan en equipo para resolver algún problema o mejorar las estructuras de su comunidad.

Estos abrasivos pokémon habían formado allí un paraíso… sin embargo esta historia no transcurre allí, sino que debemos transportarnos a una acogedora cueva a unos pocos acres de allí para entender como inició todo ese lío.

Corriendo a esa gruta entraban dos Charmander muy peculiares, uno era completamente blanco y el otro negro como la noche.

Maty: ¡Dame esa manzana, lagartija albina!

Maty había salido del cascarón cubierto por una piel muy oscura, tanto que el pequeñín podía fundirse en las sombras como si de un Gastly se tratara. Este lo aprovechaba para molestar a los demás, por lo que irritaba a todo el mundo no paraba de juzgarlo por su apariencia, aspecto muy importante para estos orgulloso pokémon.

White: ¿Qué te de que, Negro? Es mucha cosa para alguien como tú.

Maty: ¡Al menos yo no necesito bloqueador solar para protegerme de mi propia cola!

White era quien se mofaba mientras daba un mordisco a la manzana. Tenía la piel completamente blanca y era el hazmerreir de su especie, ya que era el único Charmander que sentía miedo del fuego, debido a que su cuerpo no lo resistía como el de los demás.

Maty: ¡Más vale que esas patas no te fallen, porque no seré nada amable cuando te alcance!

White: ¡No alcanzarías ni a un Bastiodon de tres patas estreñido!

El pokémon negro aceleró el paso hasta quedar justo por detrás de su congénere y se arrojó sobre este como un fiero Nidoking cazando un Buneary. Le dio un manotazo en la nuca más molesto que doloroso antes de caerle encima. Ambos empezaron a rodar por el descendente suelo rocoso. Como una suerte de símbolo del Yin-Yang viviente avanzaba cada vez más rápido. La situación se salió de control, no podían detenerse.

Seguramente, como tantas veces les había ocurrido, hubiesen acabado estampados contra el muro de la caverna de no haber sido porque chocaron con un imponente Charizard que allí dormía la siesta. Lo golpearon de forma tal que el impacto contra su estomago lo despertó violentamente. Sus ojos se abrieron de par en par, enormes, como los de un Hoot-hoot, al igual que su boca con la que hubiese gritado de quedarle algo de oxígeno en el cuerpo. Curiosamente, este pokémon llevaba sus patas totalmente cubiertas por unas grandes hojas a excepción de su cola que sobresalía por un agujero. A esa ridiculez, motivo de incontables carcajadas para sus conocidos, la llamaba “pantalones”.

El rabo de Maty chocó contra ese tumulto de hojas e incendió ese delito contra la naturaleza de los Charizard. Rápidamente empezó a arder y su dueño no tardó en percatarse de ello.

Jean: ¡Aaaah, mis pantalones! ¡No otra vez!

Y el enorme pokémon comenzó a rodar por el suelo intentando asfixiar las llamas mientras gritaba como loco… aunque su propia cola sólo empeoraba las cosas.

Maty: ¡Por Arceus, quítate esas cosas de una vez, Jean! Eres casi tan ridículo como White… ¿White? ¡White!

Distraído riéndose de las desgracias de su evolucionado amigo, el carbónico pokémon no se había percatado de que durante la bronca White se había tragado la manzana entera, o casi, ya que la tenía atorada en la garganta. De forma desesperada intentaba respirar.

Maty: ¡Descuida, amigo, yo te salvaré!

Se colocó por detrás de él y comenzó a presionar su estómago.

Bil: Oh, Maty y White están haciendo cochinadas.

Nadie se había percatado de su presencia dada su costumbre de no abrir la boca… y por abrirla sólo para decir cosas que no destacan por su brillantez. Era un Charmander huérfano, nadie sabía de donde venía (y eran aún menos los que sabían a donde iría a parar). Su nombre era un misterio también, por lo que lo llamaban “Bilbox” dado a que este lento sujeto llevaba todo el tiempo una caja con dos agujeros en la cabeza, no sé la quitaba ni para dormir.

Instantes después, dos Charmeleon ingresaron en la cueva sólo para hallar a un enorme lagarto anaranjado revolcándose e intentando extinguir el fuego con más fuego; junto a dos minúsculos pokémon, uno enrojecido como trasero de Scizor mientras luchaba por respirar y el otro apretándole la barriga de forma inadecuada.

Mushy: Esto debería sorprenderme… ¿por qué no lo hace?

Mushy era una Charmeleon brillante, dotada de una refulgente piel dorada. Solía vivir relajada y tomarse las cosas con calma. Algunos decían que parecía más un Smeargle porque se pasaba el día pintando con todo tipo de materiales naturales que elaboraba con su fuego.

Facu: Lo mismo me pregunto, parece imposible tener paz en este lugar.

Este otro Charmeleon era un espécimen común y corriente, al menos en aspecto, ya que su optimismo y sentido del humor brillaban por su ausencia con un fulgor sólo equiparable al de su constante depresión… Facu era realmente un pokémon muy emocional.

Mushy: Un día quedaremos sepultados aquí por culpa de esos dos.

Facu: ¿Qué más da? Moriremos de todas formas.

Y al mismo tiempo que acababa esas palabras media manzana roja completamente babeada abandonaba la garganta de White, siendo dirigida directamente a la frente del quejumbroso Charmeleon.

Facu: ¡Auuu! ¡Idiotas! ¿No saben que un golpe en la cabeza podría causar un daño irreparable que me lleve a perder el conocimiento y yacer en estado de muerto viviente hasta dejar de ser capaz de respirar?

Mushy: Cada día es una fiesta contigo, Facu.

Una vez recuperada el aliento y su palidez natural, White golpeó en el rostro a Maty.

White: ¡Casi me matas, negro!

Maty: Nada hubiese ocurrido si me devolvías la manzana cuando te lo pedí. La única víctima aquí soy yo.

Un segundo fue lo que tardaron en volver a estar en el suelo matándose a golpes. Si algo los caracterizaba, era su persistencia infinita, por lo que hubiesen continuado así todo el día. Por fortuna para todos salvo los dos descarriados, dos cortos pero firmes brazos los tomó por la espalda y los dejó tendidos en el aire.

Jean: Ustedes dos… es la última vez que arruinan mis pantalones.

Mushy: Oh, no otra vez Jean, ¿hasta cuando insistirás con esa tontería?

Jean era un viejo Charizard de fuerza y valentía impresionantes, recto y un gran líder. Pero por encima de todas las cosas, era una apasionado por los pantalones. Desde que era un Charmander se las ingeniaba para crear modelos de esta prenda con los que fuere, siempre con pésimos resultados. Si no los desintegraba con su propia cola, los perdería mientras volaba o sencillamente los destruía al moverse en sueños. Sin importar cuanto lo intentase no encontraba forma de satisfacer esa necesidad; más que nada anhelaba vestir un pantalón con la naturalidad de un humano.

Jean: No saben nada, jamás lo entenderían. En cuanto a este par de malcriados…

White: Por favor, Jean, no me mates. Yo no te desperté, fue Mati, mátalo a él.

Maty: ¡Claro que no! Él incendió tus panta-no-sé-que, creo que nadie más que ese adefesio albino merece ser despellejado… o si no a Facu, nadie lo extrañará.

Facu: ¡Oye!

Jean: ¡Silencio! Ya les enseñaré a mostrar algo de respeto y…

Drago: ¡Yo los salvaré, amigos! ¡Tiembla ante mi Cometa Draco!

Otro pequeño Charmander apareció en escena. Este era tan insignificante como cualquier otro, pero su rostro reflejaba un facción dura muy intimidante… intimidante para los Caterpie, como mucho. Llevaba dos cartones pegados a la espalda en forma de triángulos con varios cortes en su parte interior, simulando ser un par de alas. Este descabellado pokémon que prometió un Cometa Draco sólo dejó salir unas Ascuas que a Jean le hicieron cosquillas en la rodilla.

Facu: Drago, eres un Charmander. No eres un dragón ni nunca lo serás. Supéralo.

Drago: Tonterías, cada uno puede ser lo que quiera.

El feroz ser que hubiese preferido nacer con sangre de dragón era nada más ni nada menos que Drago, quién ha sido aislado y tildado de loco por terribles deseos de pertenecer al tipo de las leyendas y por sus desesperados intentos de parecerse a ellos. Así como alas de cartón, era común verlo utilizando rocas afiladas como colmillos falsos o ramas en forma de cuernos entre varios otras frivolidades.

Facu: El chico-dragón tiene un punto. Mati siempre ha querido ser una molestia y White un idiota, y a ambos le sale perfectamente.

Maty y White: ¡Cállate!

Drago: ¡Suéltalos Jean a menos que quieras despertar al dragón!

De pronto la cueva se iluminó de gran manera, de pronto todo era más claro y hasta los rincones envueltos en las más densas tinieblas ahora podían divisarse si uno forzaba la vista. Por la misma boca de montaña por la que entraron absolutamente todos, llegaba otra Charmander arrastrando las patas producto del cansancio acumulado. Era más pequeña que todos los demás, pero era difícil percatarse de ello, la enorme llama que venía detrás suyo la apocaba completamente. La pequeña y frágil Tifu había nacido con la llama más grande que jamás había sido vista, casi la duplicaba en tamaño. Lo que para cualquier Charizard amante del combate sería una bendición para ella es un castigo, pues le cuesta mucha controlarla y moverse con ella sin quemar todo a su paso.

Tifu: ¿Ahora vas a luchar con Jean, Drago? ¿No podemos parar un rato? Llevamos efectuando tu "entrenamiento especial milenario de los dragones sagrados" desde el amanecer... tengo hambre.

Dijo la gigante diminuta. Su voz reflejaba agotamiento y desgano.

Drago: Pero Jean me ha desafiado a duelo a muerto, ¿no?

Jean: Sí, Tifu, yo lo desafié a... espera ¿qué rayos estoy diciendo? ¡Basta de todo esto! ¡Ahora si que me encargaré ustedes dos, malditos demonios!

White: ¡Quiero ver que lo intentes, señor pantalones!

Maty: ¿Qué ataque usarás? ¿Llorar y rodar?

Facu: ¡¿Por qué siempre tanta violencia?!

Drago: ¡Es la hora, pasaré a la historia como aquel que venció a Jean el terrible!

Bil: ¿Esta es mi casa?

Jean
: ¡Los haré picadillo a todos!

Tifu: ¿No quedó Picadillo? Tengo hambre.

El sonido de dos rocas chocando con violencia los sobresaltó a todos. Se quedaron petrificados al ver a Mushy sosteniéndolas con sus patas.

Mushy: ¡Se callan todos, me tienen harta, ni siquiera puede oír lo que pienso! ¡Ahora se calman, se alistan para cenar y luego a dormir!

Silenzio Stampa.

Todos: Sí, Mushy.

Y así el conflicto murió con la misma facilidad con que había iniciado. Cuando la paz volvió a reinar esa mixtura de locos se reunió a cenar la gran variedad de alimento que habían recolectado. Una vez saciados y con la Luna imperando el firmemente cada uno se echó a dormir en su lugar correspondiente... y así pasó otro día de rutina en la cueva de esa tribu tan especial.

Por distintas circunstancias todos ellos habían sido marginados de la gran colonia y poco a poco fueron a parar allí. Jean fue el primero que al sentirse incómodo abandonó a los suyos y se instaló en la tranquilidad del bosque. Con el tiempo fueron sumándose los demás. Y allí conviven, pese a que son distintos y a a veces hay conflictos, siempre se ayudan entre si porque son sólo uno... eran una tribu, la tribu Charmander.

Al día siguiente tras un ligero desayuno cada uno regresó a la rutina. Jean sobrevolaba la zona en busca de nuevos materiales resistentes para confeccionar pantalones. En tierra, Mushy quemaba hojas formando una pastosa sustancia negra que solía utilizar para pintar en los enormes murallones de roca en la montaña.

A escasos metros de allí Facu dormía la siesta. Aseguraba que los días soleados lo deprimían casi tanto como los lluviosos. Nadie había visto a Bil, Maty, y White… seguramente estaban molestando al gruñón Torterra que habitaba cerca de allí; o metiéndose en cualquier tipo de problemas… lo habitual.

Pero el Charmander cuya historia nos interesa es Drago. Armado con sus alas de cartón y su cornamenta de ramas cubiertas con fango seco se posaba en lo alto del Monte Azopardo, aunque relativamente pequeña, era la montaña más alta de la región, y se alzaba a un par de horas de camino de la cueva de la tribu Charmander, junto al “Monumento Eterno” que reposa en su cima, una extraña formación rocosa tallada en tiempos inmemorables y venerada por todos los pokémon.

Desde hace tiempo insistía con que el “entrenamiento especial milenario de los dragones sagrados”, obra de su propia autoría que tenía de milenario lo que él de dragón y de sagrado lo que los Onix de voladores, era justo lo que necesitaba para llegar a convertirse en un gran dragón.

La pobre Tifu otra vez había sido arrastrada a sus locuras. Como si no fuera suficiente haber tenido que caminar y escalar tanto, ahora debía soportar ver como su descabellado compañero intentaba cosas imposibles.

Tifu: Drago, si valoras un poco tu vida, bájate de ahí.

Drago: ¡Jamás, ya verás como lo consigo!

Tifu: ¿Cuándo rayos entenderás que no eres un… ¡Drago, no!

Y desde un alto acantilado el aspirante a dragón se arrojó al interior de la montaña que formaba un gran círculo con nada en el medio más que el monumental santuario, un obelisco tallado en roca lleno de extraños símbolos que se extendían hasta la base del mismo y a lo largo del suelo hasta ir amalgamándose con la rocosa superficie.

Nadie podía negar que Drago era un pokémon con una voluntad de hierro; pero esta no compensaba su falta de conocimientos y de sentido común. Ni con toda la esperanza del mundo hubiese hecho volar a esos dos cartones húmedos y sucios.

Con los ojos cerrados comenzó a caer directamente hacia el suelo. Afortunadamente, la época más ventosa del año ya había arribado y una violenta ventisca desvió la dirección de su caída. Al ver que carecía totalmente de control, empezó a entrar en pánico.

Drago: ¡Tifuuu, ayúdame!

Tifu: ¡¿Qué quieres que haga yo?! ¡Intenta sostenerte de donde puedas!

Se movía con desesperación dentro de la masa de aire intentando manejar la situación. Al mismo tiempo que veía sus “alas” y “cuernos” salir volando logró posicionarse de forma tal que pudo empujar su cuerpo hasta lograr aferrarse de una de las grietas que formaban los símbolos que engalanaban el “Monumento Eterno”. Era muy fina y a duras penas lograba meter sus garras dentro de esta.

Tifu: Gracias al cielo. ¡Ahora deberías bajar de allí!

Drago: ¡¿Lo dices en serio?! ¡Yo tenía pensando quedarme aquí a descansar y hasta tal vez tomar un bocadillo mientras tiendo a diez metros de altura!

Aún no estaba a salvo. Las ráfagas seguían danzando con violencia y sus pequeñas patas no resistirían mucho colgando en esa posición. De pronto vio una roca sobresaliente, era lo suficientemente pequeña y con bordes filosos como para aferrarse bien. Administrando su peso con la cola se balanceó hasta generar suficiente empuje y se arrojó luchando por no cerrar los ojos del susto. En cuanto sintió la piedra rozar con su piel se aferró a ella como Kangaskhan a su cría.

Drago: Bueno, eso estuvo cerca. Ahora intentaré ba…

Se detuvo en seco. El obelisco empezó a temblar sin detenerse y la roca en la que se sostenía fue succionada por el interior de la estructura. Arañó la pared para no caerse hasta que no pudo seguir. No por cansancio, sino porque no había más pared. El monumento cedió y se desmoronó con la facilidad con que el viento vuela una pila de hojas. Aunque sufrió un susto de muerte, cayó encima de los escombros con nada más que unos cuantos raspones que al otro día le dolerían a más no poder. Se sacudía el polvo mientras el mundo dejaba de darle vueltas.

Drago: Eeeh… Ya estaba así cuando llegamos, tú lo viste.

Tifu: Drago, justo cuando creí que no podías ser más idiota… ¡Llegas y derrumbas un santuario histórico para todos los pokémon! ¿Tienes alguna idea de lo que te harán los de las colonia si descubren esto? Lograrán que vueles como tanto quieres, porque te llevaran volando al medio del océano y te soltaron allí para que te coman unos Sharpedo.

La enorme llama de Tifu, incluso más grande de lo habitual, reflejaba lo enojada que estaba. Siempre había tenido mucha paciencia con los caprichos de su amigo pero aquella vez había ido demasiado lejos.

Drago: No digas nada, por favor, ya he tenido suficiente problemas con ellos, si se entera… eh… yo… ¡por favor, por favor, por favor, por favor, por favor…

Tifu: ¡Bueno ya! No diré nada, pero con una condición, dejarás de una vez por todas esas tonterías de ser un dragón y esos entrenamientos inventados. Además tendrás que hacer mis tareas por dos semanas. Ah, y me alegro de que estés bien. Idiota, casi me da un ataque al verte caer.

Drago: Gracias, eres una gran amiga. Y ya dejaré el “entrenamiento especial mile…

Ella lo fulminó con la mirada.

Drago: … el entrenamiento, dejaré el entrenamiento. Supongo que Facu y los demás tienen razón, jamás seré un dragón.

Tifu: No te preocupes, que no seas un dragón no quiera decir que no puedas ser especial.

Drago: Pero…

Tifu: Calla. Salgamos de aquí antes de que llegue alguien.

Tan rápido como sus cansadas patas se lo permitían los dos Charmander descendieron la montaña y emprendieron el regreso a su cueva, dulce cueva.

De vuelta en su hogar los dos Charmander que habían protagonizada tan magna calamidad actuaban de forma extraña producto de los nervios y esa insoportable sensación de creer que todos te miran con mala cara y saben el mal que has hecho. El día siguió con su curso y la acción se trasladó a la noche cuando todos los moradores de dicho lugar volvieron a reunirse para cenar.

Bil: ¿Creen que si abrazo a la cueva esta nos protegerá de la lluvia?

Jean: Bil, por todos los cielos, quítate esa estúpida caja de la cabeza y ven a comer con nosotros.

Si hizo alguna mueca jamás nadie lo supo, ya que mientras recibía esas palabras a través de la gran caja sólo abrazaba la pared de la cueva como sin percatarse de la presencia de los demás.

Maty: Jamás entenderé a este chico. Hoy pasó cuatro horas inmóvil viendo a los Metapod tomar sol.

Mushy: Déjalo ser. Algún día nos dirá algo. Supongo.

Habían recolectado una gran variedad de frutas que devoraban con rapidez, algunas crudas y otras asadas con su fuego. Los beneficios de ser un pokémon de este tipo. Maty aunque pequeño, competía en apetito con el gran Charizard por ser el más glotón. Cuando recién llegó a la tribu los miembros originales creyeron que eso sería un alivio, al menos masticando se callaría un rato. Mala suerte para ellos... le encantaba hablar con la boca llena.

Maty: ¿Qué pasa con ustedes dos? Han estado muy callados todo el día. ¿Qué tal su día?

Drago se atragantó con el trozo de manzana que tenía en la boca y Tifu sólo podía ver el piso avergonzada.

Drago: Eeeh... eeeh... estuvimos jugando... eh... ¿Tifu?

Tifu: ¿Ah? ¡Ah, sí! Estuvimos jugando cerca del Monte Azopardo... ayudando a
Drago con su, eh, entrenamiento.

Maty: Mmm creo que ustedes andan en algo raro.

Facu: ¿Podrías dejar de escupirme trozos de fruta en la cara, pedazo de negro roñoso? Déjalos en paz y limítate a comer.

Maty: Pero están tramando algo. Siempre me doy cuenta cuando la gente trama algo, son años de experiencia.

Jean: Ya Maty, deja a la parejita en paz.

Tifu: ¡No somos pareja! Eso es tan ridículo como esas cosas apestosas que llevas puestas.

El gran Charizard había confeccionado un nuevo par de pantalones con una vieja red abandonada por pescadores cerca del mar. Era mucho más resistente que las hojas, pero alejaban a todo el mundo por estar estar impregnadas con un insoportable hedor a Magikarp podrido.

Jean: No podrían tener menos sentido de la moda. Y sí, apestan, pero en un par de semanas sus olfatos se acostumbrarán.

Mushy: Bueno, ya basta.

La Charmeleon variocolor intervino viendo que se avecinaba otro conflicto de conclusión tan inexistente como su razón de ser. Una vez saciados se quedaron allí echados en ronda digiriendo la cena disfrutada.

White: ¿Soy yo o está haciendo demasiado calor?

Mushy: White, en todos mis años jamás había oído a un Charmander quejarse del calor. Sí que eres especial. Muuuy especial.

Bil: Mi caja tiene calor.

Como era habitual todos enmudecieron para oír lo que su callado amigo tenía que decir mirándolo petrifacados. Pasado el efecto, retornaban el tema con naturalidad.

Facu: De hecho yo también creo que hace demasiado calor. Eso es muy peligroso para nosotros que nos cuesta detectar las temperaturas altas. Podríamos deshidratarnos sin darnos cuenta y acabar convertidos en polvo y repugnantes restos que luegos los Mandibuzz comerán y...

White: Ya entendimos, Facu, gracias. ¿A que se deberá? No es algo común de esta parte del año, y mucho menos en esta parte de la región.

Mushy: Puede ser qu...

Y la tierra tembló. Un fuerte terremoto se desenvolvió con toda su furia. Jean, el mayor de la tribu y quién se había visto envuelto en situaciones similares en el pasado sabía bien que hacer. Aún así tenía mala espina, jamás había sentido un sismo tan poderoso.

Jean: ¡Todos afuera, rápido, esto puede derrumbarse en cualquier momento!

En fila comenzaron a marchar fuera. No fue una tarea fácil, el terremoto no cesaba y los más pequeños se caían constantemente. el valiente Charizard iba por detrás alerta de que ningún derrumbe sepultara a sus amigos. Tardando el doble del tiempo normal al final lograron abandonar la cueva.

Mushy: Increible.

Era la única capaz de gesticular palabra, todos miraban horrorizados lo que sucedía. Desde el Monte Azopardo, o mejor dicho Volcán Azorpardo como se lo conoce desde entonces, emanaba un colosal río de magma.

Tifu: ¡Mira lo que has hecho, Drago!

Drago: ¡No fue mi culpa, yo sólo toqué el monumento, no quería que nada de esto pasara!

El temblor comenzaba a pasar, pero ahora el principal peligro era la arrazadora lava que todo a su paso se llevaba y reducía a quien se cruzara en su camino a cenizas. Con un fugaz movimiento Jean tomó por la piel de la espalda a Tifu y Drago como solía hacer al enfadarse y los puso junto a su rostro.

Jean: ¿Qué han hecho ustedes dos?

Drago: No vayas a enojarte, no hicimos nada, sólo... destruir sin querer el Monumento Eterno.

Todos: ¡¡¿Qué?!!

Jean: ¿¿Q-q-qué hicieron qué?!

Tifu: ¡Ey, yo no hice nada malo!

Drago: Es verdad, ella no tiene la culpa de nada. Fui yo, intenté volar sobre el

Monte y un viento me desvió hacia el monumento. No hice nada, sólo aferrarme a él y se derrumbo como si nada.

Mushy: ¿Qué haremos ahora?

Facu: Disfrutar nuestros últimos momentos... le diré a mamá que la amo.

White: ¿Cual es el problema? Ejem... es fuego, somos tipo fuego...

Jean: ¿Qué nunca han oído la historia? Estos chicos de hoy. La leyenda cuenta que hace cientos de años el señor de estos dominios, un gran pokémon d fuego desató su ira de repente. Según se cuenta es el pokémon más temible que ha existido. Un famoso guerrero enmascarado logró controlarlo y sellarlo en el Monte Azoporardo. A través de poderosa magia ancestral se levantó el Monumento Eterno como símbolo del poder del pokémon que logró derrotarlo asegurando que este ser no pudiera escapar... y si ese sello es destruido, la bestia despertará y sólo el gran guerrero a su regreso logrará frenarlo.

Drago: Ups.

Mushy: Sí. Ups.

Maty: ¡Miren!

Una extraña figura emergía del cráter recientemente formado en la cima de la montaña. Como una espectral sombra de largas patas descendió a toda velocidad por la ladera dejando a su paso una estela de fuego y destrucción. Afortunadamente, corría en dirección contraria a la cueva.

Tifu: ¿Qué vamos a hacer?

Maty: Fácil, correr tan rápido como podamos en distintas direcciones. Que tengan una buena vida muchachos.

Jean: Maty, please. Nadie irá a ninguna parte, uno de los nuestros desató todo esto así que es deber nuestro detenerlo. Pelearemos con ese monstruo y lo acabaremos o moriremos en el intento.

Mushy: Jean tiene razón, se dirige hacia la Colonia, hará un desastre allí si no hacemos algo pero...

White: Yo lucharía sin problemas, pero hay demasiado fuego.

Facu: Y yo que pensaba que era quien menos valoraba su vida.

Bil: ¿Nadie vio al amigo de mi caja? Es peludo.

Maty: Yo me quedaría a pelear per... ¿a quien engaño? salgamos de aquí ahora que tenemos la oportunidad.

Tifu: No tenemos oportunidad...

Jean: ¡Basta! ¿A que se debe este egoísmo? Tenemos que ayudar a la Colonia, no saben el peligro que se avecina. Se salvarán vidas si actuamos rápido.

Facu: ¿Y debería importarnos lo que les pase?

Drago: Jamás nos aceptaron, se rieron de nosotros toda la vida sólo por ser diferentes ¿y ahora esperas que pongamos en peligro nuestro pellejo para ayudarlos?

Jean: ¿Y rebajarnos a su nivel es lo que consideran mejor? Le pese a quien le pese esa gente es de los nuestros y debemos ayudarlos. ¿Por qué? Para demostrarles de una vez y para siempre que uno no es mejor ni peor por su color, sus gustos o forma de ser, sino por lo que hace y decide hacer. Nos alejaron de su Colonia. ¿Sabes qué? No me importa, porque gracias a esto se forma esta tribu que aunque no es perfecta no cambiaría por nada. Siempre hemos trabajado juntos para sacar lo mejor de cada situación, y esta no es la excepción. Entre tantos defectos que tenemos existe una virtud que nos caracteriza. Esta tribu siempre estará dispuesta a ayudar.

Todos se miraron unos a otros y de a poco sonrisas comenzaron a divisarse en cada rostro. La vergüenza de haber sido tan egoístas duró poco pues las palabras de su líder no pudieron haber sido más motivantes.

Drago: Jean no podría estar más en lo cierto. Todo esto ha sido mi culpa y voy a remediarlo cueste lo que cueste.

Mushy: Nadie te culpa, Drago, y...

Facu: Yo sí.

Mushy: ¡Calla, emo! Como decía, fue un accidente, posiblemente el peor accidente de la historia, pero no por eso sigue careciendo de intención. Te ayudaremos.

Facu: mmm supongo que quizá podremos sobrevivir con varios huesos rotos, hay que ser optimistas.

Maty: ¡Ánimo, amigos! Si Jean es tan valiente como para salir en público vistiendo esas redes apestosas, nosotros podemos serlo de sobra para enfrentar a esa bestia.

Explotaron a carcajada limpia. Parecía mentira que fuesen capaz de reir de esa forma ante semejante desastre.

Jean: ¡Andando, hay que detener a ese ser legendario!

Siguiendo los vestigios de destrucción avanzaban tras el maléfico ser. Avanzar por ese bosque incendiado hubiese resultado mucho más complicado de tratarse de otra clase de pokémon. Evadiendo troncos caidos, sujetándose para resistir los temblores y ayudándose entre si iban acercándose a la imponente figura que camina a paso lento.

White: ¡Ya casi lo tenemos!

Segundos después estuvieron finalmente cara a cara contra el endemoniado ser. Se trataba de una gran mole de hierro de fiera mirada encendida emanando vaporo por todo su cuerpo. Con cada paso de sus cuatro patas hacía temblar la tierra y la hierba no volvería a crecer por muchos años en los sitios donde pasara… En señor del fuego había sido despertado; Heatran desplegaba su furia.

Heatran: ¡Pagarán lo que han hecho! ¡Me vengaré de ese maldito que osó encerrarme!

Con una impotente brasa de fuego calcinó varios árboles mientras reía.

Heatran: ¡Recuperaré lo que es mío por derecho! ¡Este bosque volverá a ser lo que nunca debió dejar de ser, una meseta digna del señor del fuego!

Sus enormes ojos anaranjados se posaron sobre la tribu que de lejos lo observaba atónita y los posó totalmente en Jean. Cuando este abrió sus fauces metálicas a más de uno le temblaron las piernas.

Heatran: ¡Tú!

Bil: Jean, creo que te llaman.

Heatran: ¡Fuiste tú él que me encerró a tanto tiempo! ¡Me las pagarás todas!

Jean: Eso es una tontería, yo no… ¡Aaah!

Sin siquiera escuchar lo que el Charizard tenía para decirle usó su ataque de Lluvia ígnea esparciendo centenares de litros de lava alrededor que el grupo pudo evadir por centímetros. Pueden soportar el ser salpicados por tan ardiente sustancia, pero ni ellos tolerarían quedar sepultados por esta.

Jean: ¡Mis pantalones, no otra vez!

Mushy: ¡Sepárense!

Heatran: ¡Nadie irá a ninguna parte!

El legendario pokémon alzó ambas patas en el aire y las golpeó con violencia en el suelo, abriendo una gigantesca grieta en la tierra que parecía tener varios kilómetros de profundidad y ancha como un Wailord. Se extendía hasta perderse en el horizonte y pude haber sido la tumba para más de uno de los Charmander que tambalearon peligrosamente cerca.

White: ¡Tifu!

El suelo donde esta se posaba había cedido y ahora caía hacia el vacío. Terminando de quitarse las carbonizadas redes de sus patas trasera se arrojó en picada a toda velocidad y casi doscientos metros más abajo logró aferrarse a su amiga y emprender el vuelo de regreso.

Aquel ascenso se les hizo eterno y al volver a la superficie encontraron a todos sus amigos evadiendo los ataques del monstruoso enemigo peligrosamente cerca de la gran gruta.

Jean: Cúidate, Tifu, iré a luchar con él.

De pie en el suelo la dejó y volvió a emprender vuelo rumbo hacia Heatran y por la espalda lo golpeó con su imponente Llamarada sólo para ver como esta era absorbida por el metálico individuo que sólo parecía ponerse más furioso.

Heatran: ¡Idiotas! ¡¿Acaso creen que destruirán al rey de las llamas usando fuego?!

Eran perturbadoras las carcajadas que siguieron a esas palabras.

White: ¡¿Qué?!

Facu: Bien hecho, Jean, ¿por qué no intentes también apagar los árboles con tu Lanzallamas?

Otro ataque de Lluvia ígnea les hizo pasar la vida completa por sus ojos, esa vez todos recibieron más daño, excepto White que afortunadamente fue protegido por sus pares; sería desastroso que recibiera ese ataque.

Jean volvió a contraatacar utilizando su Cola Férrea sobre la pata trasera de Heatran. Si bien este trastabilló no recibió mucho daño. Con unos reflejos admirables para su tamaño, levantó unas rocas del suelo y violentamente las disparó sobre el Charizard que cayó al suelo rodando. Logró levantarse, pero no resistiría mucho más.

Drago: ¡Jean está herido, no podemos dejarlo solo!

Maty: ¡Vamos!

Y se olvidaron completamente del miedo o el peligro. Absolutamente todos fueron atacar en conjunto utilizando las distintas técnicas carentes de fuego que conocían. Sus feroces movimientos golpearon lo golpearon en todas partes. Desgraciadamente las grandes dotes de valentía no compensan la falta de fuerza. Heatran continuaba casi ileso y no paraba de mofarse de sus rivales.

Heatran: ¡Ilusos!

Pisó fuerte y la onda expansiva los arrojó a todos nuevamente al borde de la terrorífica gruta.

Heatran: ¡Te dije que pagarías, guerrero enmascarado! ¡Ahora tú y los amiguitos caerán en este abismo que baja directamente hasta el centro de la Tierra! Pero primero debo encargarme de que no puedas volar más.

No tardó un segundo en arrojar otra gigantesca roca que el debilitado Jean fue incapaz de evitar. El duro golpe en la cabeza hizo que quedara al borde del desmayo.

Heatran: ¡Y ahora, prepárense a morir!

Lentamente, como disfrutando el momento, se acercó hasta el borde para dar el golpe de gracia.

Bil: ¡No, deja a mis amigos en paz!

Heatran: ¡¿Qué dices, insecto insignificante?!

Bil: ¡Me tienes cansado, toma esto maldito animal!

De nuevo explotaba en carcajadas. Bil, enojado como no se lo había visto ni se lo volvería a ver, se quitó la gran caja de la cabeza y la arrojó dentro de la boca del enorme monstruo. La risa cesó y dio pie a una fuerte tos. Luchaba por escupir ese gran pedazo de cartón pero era incapaz. Ni siquiera podía quemarla por el incómodo punto en que esta se había quedado atascada. Iba quedándose sin aire, lo que significaba que además de dificultad para respirar tendría problemas para hacer fuego.

Todos miraban atónitos a Bil. Irreconocible, por nunca haber sido visto sin la caja y por su magnífico comportamiento a partes iguales. El pequeñín no se detenía. Corrió hacia Heatran mientras un grisáceo brillo cubría las garras de su pata y usando toda su fuerza la clavó en el suelo, la sacó y volvió a clavarlo. Así reiteradas veces.

Fue Mushy quien se percató de lo que hacía su amigo.

Mushy: ¡Vamos todos, hagan lo mismo que Bil!

Segundos después el bastión de Charmander y Charmeleon arremetían con su Garra Metal el suelo en forma de semicírculo alrededor de Heatran y el abismo. La tierra comenzaba a ceder mientras los tosidos del Señor del Fuego continuaban en ascenso.

Mushy: ¡Un poco más, ya casi lo tenemos!

Todos se sobresaltaron al ver la férrea cola de Jean golpear justo entre White y Drago acelerando totalmente las cosas. Ese fue el último esfuerzo del Charizard antes de caer completamente debilitado.

El semicírculo cedió junto con Heatran y el gran golem de acero cayó en la grieta que el mismo aseguraba llegaba al centro de la tierra. Su ronca tos se oyó varios minutos más hasta fundirse en el vacío.

Tan agotados estaban todos que se arrojaron al suelo intentando recuperar algo de energía. Tan exhaustos se hallaban que incluso con la adrenalina por las nubes y rodeados de un bosque incendiados todos se quedaron profundamente dormidos.

Despertaron al otro día, nada más y nada menos que en la gran Colonia de los Charmander. Los esperaban con un banquete musicalisado con aplausos. Aquellos que una vez se mofaron de los miembros de la tribu ahora los consideraban héroes, ya que se había corrido el rumor de que fueron ellos quienes detuvieron al terrible Heatran, aunque no sabían bien como.

Durante dos días fueron agasajados con regalos y comidas en su honor, todo el mundo quería conocer a los grandes salvadores. Así como se les pidió que contaran su historia, también oyeron la de cómo se salvó el bosque con la ayuda de unos trabajadores Squirtle y sus evoluciones que habitan más al Sur y que apagaron todo el incendio trabajando arduamente sin descansar. Ahora una tribu de Bulbasour se encarga de recomponer los árboles caídos y las extensiones de hierba calcinadas.

Caída la tercera noche, decidieron descansar un poco de los festejos y estar un rato a solas. Cenaron en paz y tranquilidad como siempre solían hacerlo, y luego cada uno fue a descansar por su cuenta.

Jean y Mushy antes de dormir visitaron a Bil, que jugaba afuera. Parecía no extrañar para nada su caja.

Mushy: Hola Bil, ¿qué haces?

Bil: Espanto fantasmas.

Jean: Pero si no hay ningún fan…

Bil: Porque los estoy espantando.

Jean: Oh. Y dime una cosa, amigo. ¿Por qué decidiste deshacerte de tu caja?

Bil: Para ayudar a mis amigos.

Mushy: ¿Y cómo te sientes?

Bil: Extraño.

Jean: ¿Por qué?

Bil: Quisiera tener tentáculos. Sería genial.

Moviendo de forma holgaba sus patas el Charmander imitaba a un Octillery.

Jean: Bien. Hasta luego.

Ambos lo dejaron jugando y retornaron a la cueva que les habían asignado temporalmente. Les habían ofrecido quedarse todo lo que quisieran, pero todos estuvieron de acuerdo en regresar a su cueva querida, el lugar al que pertenecen.

Mushy: ¿Qué piensas?

Jean: Pienso que el legendario guerrero enmascarado ha elegido un pokémon muuuuy especial para reencarnar en él.

Mushy: No seas malo.

Jean: Lo digo en serio. Existen millones de guerreros con infinitas virtudes y defectos, pero ninguno con la que tiene este pequeño. La pureza y total desinterés, el deseo de ayudar al prójimo y la voluntad para colaborar siempre sin importar las consecuencias. ¿Sabes? Llevamos mucho tiempo intentando enseñarle cosas, cuando en realidad creo que la Tribu debería aprender varias cosas de él.

Ambos sonrieron y regresaron con el resto. Por fin la paz había regresado.

Y he aquí la historia de la Tribu de los Charmander, siempre dispuestos a dejar todo por el bien del resto y a proteger a los que más quieren. Sí, todos ellos son muy distintos pero en esencia son iguales, como todos los seres vivos. No importa quien uno sea, sino quien quiere ser.

Con el tiempo el furor por los héroes se calmó y su vida volvió a ser tal cual era. Todos continuaron habitando en conjunto la misma cueva por muchos años y llegaron a ser completamente felices. Bueno, excepto Jean, que jamás fue capaz de hallar un par de pantalones que le durasen más de un día.


#4
Ya leí un parte de la historia y me parece genial, se necesita mucho talento para crear historias a partir de lo que pasa aquí en el foro, en lo personal me ha gustado la parte inicial donde participo, jeje, iré a comer un poco y después terminaré de leer la historia.

Te felicito por el escrito amigo.

Saludos.



Si te he ayudado en algo puedes agradecerme dando clic en Mi trainer Card.
#5
No paré de reírme, cada párrafo causaba gracía. Lo de Bilbox extraviado (más que extraviado ese charmander parecía drogado) es lo mejor, en el final que anda espantando fantasmas afuera. Faq emo hasta en un fic, ya no puede negarlo. Jean diseñador de modas ... eso fue terrible.

Mi personaje es el más groso (?

Nada mal el mini fic, debo admitir que hubo muchísimas partes que me causaron risa. Hay algunos pequeños errores, que la verdad no tengo idea si en esta parte de FF se corrigen o no; igual lo leí muy por encima como para prestarles atención.
En fin, espero que en algún futuro hagas alguno igual, al final resultó ser muy gracioso.

#6
xD que buena historia te has hecho, Maty. Me gusto. Mi personaje, que era arrastrada a las locuras de Drago, aunque yo soy la de las locuras en la vida real, pero ñee. (?. Tu negro y White blanco, que risa. Facu emo, como si no me lo esperara (?. Jean, por que no me imagine que aqui tuviera pantalones? ni idea pero hasta llore de la risa xDDD

Kagura <3
#7
JAJAJAJAJAAJAJAJAJAJAJAJAJ Sinceramente me encantó, me partí de risa con unas partes xD El problema está bueno, lo de Bil quedó bien xDDD Menos mal que te hice acordar de que existía (?) Pero lejos se lleva la historia xDDD La verdad parece largo, pero te lo llevás todo al meterte en la lectura, la verdad está genial xD

Muy bueno, Maty, pondría las cosas que me causan gracia pero prefiero que lo lean xDDDD

Saludos!
People keep asking if I'm back and I haven't really had an answer, but now,

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No hay nada que puedan hacer, voy a ir por ustedes también.



#8
Bueno, lo malo es que te faltan las mayúsculas en los nombres de los pokémon, troll. Y lo otro malo es que me posteaste esto un sábado, con el pedazo de noche de anoche no tengo concentración ni para leer un folleto publicitario.
O: Un Charmander negro y otro blanco… Zakrom y Reshiram anduvieron haciendo de las suyas por ahí, if you know what i mean.
Jajajaja, ah, bueno, si son Maty y White los personajes ni hablar que serán blanco y negro (?)
LOL, lo encaraste muy por el lado de la comedia, me gusta xD
Creo que los escritores de las tribus cuando escribimos estos cortos nos fumamos algo grande (?)
Que Facu diga que parece imposible tener paz… es como muy caradura de su parte.
Jajaja, me gustó lo de Drago, pobre lagartija frustrada. ¿Acaso no hay alguien normal que viva en ese cráter?
O: Así que en realidad es Mushy la que lleva los pantalones en la tribu Charmander. Cosa extraña cuando la mayoría pensaría que es Jean…
¿El gruñón Torterra? ¿Planta también aparece en el corto? (?) O acaso es la nueva tribu Turtwig?

Eso de “harás mis tareas por dos semanas” pasa en todas las tribus :yaoming:
La vieja incógnita: ¿es Bilbox un ser humano (en este caso pokémon) o algo casi viviente programado con un pensamiento de un algoritmo muy entreverado y poco lógico?

“Bil: Mi caja tiene calor.”

LOOOOOOOOOOOOOOOOOL xDDDDD Salvaste el corto entero con esa frase.
Muy buena enseñanza de trabajo en equipo y de ayudar hasta a los que te odian deja este corto. Magnífico, Maty.
Heatran, el malo de todos los cuentos y los RPG xD
O: Tu corto tiene mucha más acción que el mío, rlz Mat.
OMG, todos quisiéramos tener tentáculos, Bil, i know that feel, bro.
Jajajajajaja, genial como termina con eso de los pantalones xD Aunque en realidad es triste D:!

Muy buen corto y buena idea, la verdad es que se podría hacer un fic de las tribus con nuestras personalidades… tu manera de narrar las cosas para darle ese humor tan fino la verdad que es envidiable, Maty, te felicito. Espero que no sea el último que vea por aquí.


Gracias a todos por recordarme :) Sólo tengo buenos recuerdos de ustedes y de este agradable lugar también.
#9
¡Bravo!

Genial! Está super tu cuento Maty, me gusto mucho e incluso me imaginé varias parejitas allí como Drago y White, solo que… ambos son varones y cuando recordé eso ya hasta imaginaba a los pequeños Charmander corriendo a diestra y siniestra jugando entre ellos, no quisiera saber como le hicieron! (¿) XD

En serio está súper el cuento, me parece que lograste definir la personalidad de cada uno de los integrantes en un charmander diferente, sobre todo el de Facu, el charmander que ama la vida. xD

Ánimos Drago, algún día lograras ser un gran dragón… bueno en apariencias, pero peor es nada ¿no?

Y Jean… pues tu… y tus pantalones. Todos sabemos que siempre has querido ser un pantalón pero entiéndelo de una vez, jamás lo serás! XD

Baby we are the New Romantics Come on, come along with me
Heartbreak is the national anthem We sing it proudly

#10
JAJAJAJA ES-MUY-BUENO !!! La verdad se pasaron xD conozco mas a unos que a otros de la tribu charmander, y estan re bien hechos xD es algo extenso, pero vale la pena.
No puedo evitar reirme con facu, bil y white xD no mencionare a bil xD facu es ... facu y white es un desmadre xD

Citando una frase de Mushy en la historia: Cada día es una fiesta con ustedes, chicos (algo modificada)



Primero apunta al suelo y luego señala la luna... Si te crees que con un dedo puedes capturar mi altura"
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#11

Un bien excesivo es un mal disfrazado

Un bien excesivo es un mal disfrazado

Bueno gente, antes que nada quiero agradecer a todos los que comentaron mi corto anterior por su buena onda y haberse tomado el tiempo de leerlo. Me alegro de que les haya parecido gracioso y divertido, que era el objetivo principal de la historia. Muchísimas gracias a todos, son comentarios como los de ustedes los que le dan a uno ganas de seguir escribiendo ;)

Hoy les traigo otro corto de pokémon. Aunque mucho menos extenso que el anterior diría que es más complejo en varios sentidos. Está situada en la flamante región de Kalos y verán algunos novedosos pokémon hacer acto de presencia. Espero que les guste.

UN BIEN EXCESIVO ES UN MAL DISFRAZADO


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“Este mundo siempre ha necesitado de ti. Eres la respuesta a todos los problemas. Ellos te necesitan, los pokémon te necesitan… yo te necesito. Siempre te has creído menos que tu reputación cuando lo cierto es que estás por encima del resto. Eres la clave, ven y te lo demostraré…”

Diez años. Diez años con esas palabras torturándome en mis sueños desde que mis ojos se cierran hasta el alba. Jamás había podido comprenderlas hasta ahora, y no por mérito mío, sino de mi nuevo amigo, Fennekin… Sus travesuras me han traído hasta el portal de un bosque donde nunca he estado pero que visito a diario cuando la Luna releva al Sol en la ardua tarea de iluminar las tiniebla.

Dudo. Dudo mucho. Pero entro.

“Yo puedo enseñarte la verdad de todas las cosas. Aquello que siempre ha estado escondido. ¿Es lo que quieres, verdad? Saberlo todo. Ten fé y serás lo que siempre debiste ser; ten miedo y sólo hallarás miseria. Si te crees preparada para emprender esta travesía deberás dirigirte a donde el verde nunca llega y las tierras se ruborizan”

“El que busca, encuentra” dicen. Mas quienes afirman tal cosa, jamás se han cruzado conmigo. Virtudes le sobran a Fennekin, pero ninguna es tan intensa como su defecto mayor, la impaciencia.

Saltó de mis brazos y sin rumbo fijo se dio a la fuga. Yo no podía alcanzarlo, claro está. Para atrapar a un pokémon sólo existe una fórmula: otro pokémon.

Sylveon abandonó su pokéball en toda su majestuosidad. Era mi compañera más fiel, mi mejor amiga desde mi arribo a Kalos cuando veía el mundo con la inocencia que sólo tienen los niños.

Tras quince minutos, bañada en sudor y respirando con dificultad, logré dar con mis amigos. Sylveon tenía atrapado a Fennekin bajo sus patas. Lo felicité por su captura y luego me dirigí al abrasivo pokémon. Para su suerte no lo regañé la mitad de lo que planeaba hacerlo, ya que al alzar la cabeza y comprender donde me hallaba sólo podía mirar boquiabierta.

La panorámica que tenía por delante era la de un bosque profundamente frondoso que por mucho que intentase no parecía tener final. Lo más impactante es que se trataba de un mar de hojas marrones, amarillas y almizcle. Ni uno sólo de los árboles se hallaba engalanado de verde.

Y a mis pies la tierra refulgía con el brillo de la luz solar. Era aquella tierra rojiza que sólo se ve en muy pocas regiones que mientras más hacia el horizonte se acercaba se volvía más roja si aquello era posible.

“… deberás dirigirte a donde el verde nunca llega y las tierras se ruborizan”.

No lo pensé ni tuve que deducirlo, sólo lo supe. Recordaba cada palabra de memoria… no debía tener miedo. Siempre había buscado significado a esas palabras y por fin tenía oportunidad de encontrarlo. Junté valor y avancé.

“Yo puedo hacerte feliz, mostrarte el verdadero significado de las cosas. En cierta forma soy como tú... o solía serlo. No entendía con que propósito arribé a este mundo ni cual era mi razón de ser. Recorrí gran parte del mundo preguntándome todo esto hasta que finalmente lo descubrí. Me hice uno con mi destino y cambié para mejor; ahora quiero que ocurra lo mismo contigo... ven a mi lado y te enseñaré todo lo que sé. Continúa por la senda de las rocas, siempre en línea recta y la naturaleza te guiará.”

Sin buscarlas las rocas se aparecieron ante mí. Un antiguo sendero perdido en el tiempo donde el empedrado se ha vuelto irregular y gastado pero es aún visible. Paso a paso avanzaba perdida en mis pensamientos; no sabía donde estaba ni a que sitio me dirigía pero mis pies no se detenían, parecían saber exactamente donde ir. Alrededor de estos y curioseando absolutamente todos mis dos pequeños amigos avanzaban a la par de mi andar; los percibía algo tensos.

El camino me llevó hasta un casi inaudible arroyo que debimos vadear. Me descalcé y Fennekin, a quien la idea de mojarse lógicamente no lo entusiasmaba nada, se trepó a mi hombro aferrándose con pabor. Un paso. Dos. Tres. El agua fría en exceso casi me cortaba los pies y hacía correr un electrizante escalofrio por mi espalda. Bajo la mirada y me encuentro con el ser más confundido de este mundo, un ente insoportablemente vivo: Yo. Mis grisáceos ojos espejados en el agua me devolvían el desafío. Allí mi largo cabello rojizo se veía alborotado por Fennekin, incapaz de quedarse quieto, y mi rostro estaba más pálido de lo habitual, si que eso era posible. Intenté sonreír, pues ya había olvidado el aspecto de mi cara con tal mueca. Nada. Aquello tan común para el resto es para mí un bien de lujo.

Del otro margen del arroyo volvía a nacer el sendero. ¿Cuanto lo seguí? ¿Una hora? ¿Dos? Mientras más intento recordar más lo olvido. Mi sentido de la orientación ya era cosa del pasado, menos que nunca sabía donde estaba, pero lo verdaderamente aterrador es que no entendía el porque. Pese a todo, ni por un segundo pensé en dar marcha atrás; debía develar ese enigma de una vez por todas.

Cuando el Sol alcanzó su punto más alto y alrededor nuestro no había más que árboles otoñales hizo acto de presencia un extraño ser. Una figura más alta que yo emergía de las sombras pavoneándose mientras con gracia movía sus astas. Se amalgamaba con los arbustos y con cada paso sus pezuñas hacían un atemorizante sonido al chocar con la roca. Probablemente hubiese huido si este rápidamente no abandonaba su escondite para mostrarse en todo su esplendor... se trataba de uno de los pokémon más nobles de la región Kalos: Gogoat, sumamente raros y majestuosos. Agachó su imponente cabeza en forma de reverencia.

“... y la naturaleza te guiará.”

Estiro mi mano y acaricio su velludo hocico. Sonrió y me hubiese encantado corresponderle con el mismo gesto. Da la vuelta y no tiene que hacer ningún gesto para darme cuenta de que pide que lo siga. Nos desviamos del sendero hacia un camino más empinado. Subidas y bajadas, desfiladeros y barrancos eran sólo algunos de los obstáculos a atravesar; pero Gogoat era una guía excelente, ni en un sólo momento tuve que pisar sobre terreno peligroso. Cuando el ocaso estaba próximo a jugar su papel en esa obra llamada día, llegue finalmente a mi destino. Mi viaje de diez años finalmente concluía.

Un gigantesco palacio de ramas se alzaba frente a mí. En todo su esplendor el magno círculo formado por troncos y hojas tejidas me llamaba. No había un sólo hueco entre sus muros, sólo era bañado por los últimos rayos de sol desde arriba dado a que carecía de algo similar a un techo. El pokémon tipo planta que amablemente me había traído se hizo a un lado y volvió a reverenciarse. Entré y encontré ese lugar completamente vacío... o algo así.

-Por fin has venido. Te he estado esperando, prometí algo y lo cumpliré.

Desde el cielo descendió un peculiar ser de mirada impasible. Una gris piel cubría su escuálido cuerpo, a excepción de sus enormes dedos y una especie de cola que brotaba directamente de su cabeza, ambos de color morado. Jamás tocó el suelo, seguía levitando.

-¿Quién eres?- pregunto.

-Alguna vez supe tener un nombre, pero me di cuenta que realmente era un insulto. Una banal combinación de letras utilizadas por los humanos que consideraron digno jugar con la naturaleza y traerme a la vida. Por mucho tiempo creí que no pertenecía a este mundo...

-P-pe-pero... ¿eres un pokémon, verdad?

-¿Importa realmente? Venimos todos de la misma tierra, pero si tanto significa para tí, querida, podría decirse que lo soy. Como decía... no hallaba mi lugar en este mundo, seguía pensando que mi creación había sido un error... hasta que cierto día, hace diez años, una pequeña niña pelirroja quedó atrapada, siendo acechada por unos Zangoose salvajes. La salvé y esta me abrazó con mucha fuerza. Fue la muestra de cariño más pura y sincera que jamás he recibido. Y esa niña, eras tú.

-¿Todas esos sueños? ¿Todos estos años...

-Era necesario –contestó-. En su momento no supe bien que hacer y escapé, pero tras mucho reflexionarlo llegué a la conclusión de que quería ser tu amigo... que te quería. Pero no podía acercarme, nadie lo hubiese aceptado, para tu gente soy un monstruo. Y tampoco quería obligarte a nada. Decidí que lo mejor fuera que tu me buscases si así lo querías, por lo que usé mis poderes psíquicos para enviarte señales durante tus sueños. Anhelaba que descifraras el enigma, y por fin lo has hecho.

-¿Y qué hay de todo lo que siempre decías en los sueños? Que este mundo necesitaba de mí y que yo era la respuesta a todos los problemas. ¿No significada nada?

-Lo eres... para mí. La cura de todos mis complejos, todas las dudas que he tenido yace en tus manos. Eres la única capaz de arrancarme este dolor.

-¿Has mentid? Has pasado diez años... ¡diez años! Diez años llenándome la cabeza con mensajes indescifrables y falacias; historias que me han hecho estragos mis pensamientos. ¿Te haces una idea de todo lo que he sufrido por eso? Me he pasado la vida pensando que llevaba una carga que no quería; deprimida al imaginar el destino del mundo en mis manos... ¿Y todo sólo para llamar mi atención?

-Pero... era necesario.

Se acercó hasta quedar junto a mí, podía sentir su pesada respiración y notar en sus penetrantes ojos lo confundido que estaba. Era endemoniadamente atemorizante, tanto que Fennekin y Sylveon se escondieron detrás de mí incapaces de moverse.

-¡Aléjate!

Intenté escapar, pero al realizar el menor movimiento quedé totalmente paralizada por un poder que escapaba a mi entendimiento... ¿Quién era ese pokémon y por qué no podía recordarlo?

-Por fin te tengo. Eres mía -decía. No, desde tan cerca podía verlo, no hablaba; aquello era telekinesis.- Y no dejaré ir.

Posó su horrenda mano sobre mi rostro con despiadada frialdad. Lo apretaba con fuerza lastimando los músculos de mi boca, hubiese derramado un mar de lágrimas de haber podido.

Cuando ya estaba por desprenderme de aquello que se pierde sólo al final la joven noche se vio apocada por un refulgente as de luz que asesinaba hasta la oscuridad más profunda.

-¡Nooo! –le oí gritar a mi captor.

El siguiente segundo pareció durar un mes. Todo se volvió rojo por un instante y luego acabé cegada por el poder lumínico más grande que jamás he presenciado. Despojada de mi vista sentí con más agudeza como retomaba mi control sobre mi cuerpo. Caí al suelo rendida, incapaz de moverme. Instantes después fui capaz de ver de nuevo. Aquella fortaleza natural había sido incendiada hasta reducirse a ceniza. Ni un rastro de ese pokémon extraño.

Tosiendo elevé la cabeza a fin de conocer al responsable de tales actos. En forma de Y, alas y cola de ese pokémon se extendían en todo su esplendor. Entre tanto rojo y negro destacaba un gran pelaje gris que flameaba como bandera en el asta. Me miraba fijamente, a saber con que propósito, y luego emprendió vuelo hasta desaparecer en los cielos. La oscuridad volvía a reinar mientras seguía allí tendida pensando como Yveltal, el legendario pokémon me había salvado.

Mis pokémon salieron de su escondite tras una roca y comenzaron una larga cesión de caricias y lamidas sobre mi rostro. Los abracé y allí permanecí llorando.

Aquella vez fui víctima de uno de los males más comunes que afectan al mundo, sumamente peligrosos pero a veces tan necesarios... las obsesiones. Muchas veces caemos en la necesidad de poseer o lograr algo con tanta intensidad que hacemos cosas que no nos enorgullesen, actuamos como no quisiéramos y hasta llegamos a ser algo que nunca fuimos. Cegados por el anhelo, nos destruimos a nosotros mismos. Sólo cuando dejamos de obsesionarnos con ellas podemos disfrutar las cosas bonitas de la vida. Las metas, los logros y los sueños.


#12
Genial, me gustó mucho el misterio del inicio, Mat, muy bien hecho.

Bueno, está muy bien escrito y me copa la manera en la que el personaje va siguiendo los pasos que se le imponen.

Mmm, Mewtwo D… Cool, yo creo que es el único legendario usable hasta ahora, es el más rlz.

Bueno, veo bastantes errores de tipeo… pero yo los tengo también así que no te voy a regañar, pero es raro porque están al final esos errores, como si hubieras apresurado la escritura xD

Ajá! Al final seguiste mi camino de un Mewtwo D no tan bueno como todos dicen que es. Para mi Mewtwo nunca va a dejar de ser Mewtwo aunque cambie de forma. Es como un pokémon que sabe muchísimo de todo salvo de sentimientos y por eso está explorando el mundo, conviviendo con distintas emociones a cada instante.

Y el final fue claro y profundo, con una enseñanza como los buenos cuentos dejan. Te felicito, Mat, seguí desarrollando ese cerebro tuyo ;)


Gracias a todos por recordarme :) Sólo tengo buenos recuerdos de ustedes y de este agradable lugar también.
#13
Antes que nada muchas gracias Demian por tu comentario, siempre es bueno recibir críticas constructivas de lectores tan empedernidos como vos, sos un groso ^^
En cuanto a lo nuevo que les traigo, esta vez es algo distinto... unas cuantas palabras que escribí para una clase a modo de una suerte de crítica, nada especial. Espero que les guste:


LA TIERRA DE LOS HIPOPÓTAMOS:



En la tierra de los hipopótamos no hay memoria ni gratitud; compasión ni entendimiento. Lo que sobran son insulsas promesas escupidas en tiempos de felicidad y absurdas decisiones nacidas del enfado. Los caballos de río, impulsivos infinitos, derrochan su pesar y somos los tontos quienes con gusto aceptamos cargar con él.

Un mundo imperado por el doble discurso disfrazado de sentimientos cambiantes en donde con la misma facilidad un día alumbra sobre nosotros el Sol de Mayo y al otro nos envuelve la frialdad de una morgue donde las palabras carecen de valor tanto como las promesas son corroídas por el tiempo. Tan poco tiempo. Es natural en estos animales tan cíclico desprecio por los demás; no les pesa ni quita el sueño, y peor aún fingen no darse cuenta de ello. Nobleza obliga, queridos hipopótamos.

Bestias de aspecto ridículo pero violento actuar; creo hallar ahí la raíz. Llamar maldad a lo suyo sería mentir dado que el acercamiento a uno funciona como la fe: todo lo das sin más garante que la confianza. Nada recibes… Más los conoces menos los entiendes.

Testarudos, despiadados y de volátil carácter son calificativos que sientan muy bien a estos reyes sin corona que amalgaman a la perfección el egoísmo y la carencia de empatía. Aunque los conozco bien caer en su trampa me es inevitable; vivo rodeado de hipopótamos… y el problema es que me gusta.


#14
Bonita historia, Maty. Los hipopótamos son animales que causan daño sin darse cuenta, ya que poseen un potencial grande en el mundo animal. Viven en charcos, llenos de suciedad como negro que eres. En sí no se diferencia tanto de nosotros, el texto en sí es muy filosófico y tuve que leerlo dos veces. Sin duda los hipopótamos son animales admirables, quizás estoy empatizando un poco contigo.
Al menos estoy seguro de que no soy un hipopótamo (?
Los hipopotamos jamás empatizan.
Buen relato Maty :)

Spoiler
Ich gehe, weil ich bin langweilen von alles hier, Jian du bist ein Scheißer Ich danke allen, die mich all die Jahre unterstützt, Ich danke Samuz, Charro, für lehrt mich wettbewerbsfähige Schlachten. Ich danke auch Novelista für das helfen ich mit meinen Geschichten.

Von dass Flask ging, das Forum ist ein großes scheiße und Müll. Jetzt es gibt es drei Dummköpfen Moderatoren wenn meine Zeiten warne mehr als 8 und in Hackrom auch, und das war nutzlos
Ich gehe wie Demian, White sie sind groß hier. Jedenfalls ich nicht zurückkommen ich hoffe, dass alle hier erinnern mich als Slowbro

Jian du bist ein Stück Scheiße[/SPOILER]






#15
Es un raro escrito el tuyo, no pensé que incursionaras en un terreno tan metafórico. La historia es buena, me recuerda a la de Frankestein. Los hipopotamos nunca me llamaron demasiado la atención... supongo que por lo que dices, parecen tontos. Sé que son de los animales con la mordida más poderosa del planeta pero no sé... prefiero los veloces.

Así mismo es bueno el relato en sí, las palabras, las analogías con la realidad humana... me gustó, pero sigo prefieriendo tus fics, largos y con un tema central. ¡Nos vemos, Mat!


Gracias a todos por recordarme :) Sólo tengo buenos recuerdos de ustedes y de este agradable lugar también.
#16
Antes que nada quiero agradecerle a Nacho y Demian por sus comentarios, siempre es bueno ver que se le reconozca a uno el trabajo, muchas gracias amigos.

En cuanto a lo que nos compete, les digo que me han dado ganas de darle vida a este proyecto que en realidad nunca puse en marcha, por lo que iré posteando gradualmente todo lo que escriba o encuentre.

En este caso se trata de un pequeño texto que hice para mi clase de literatura hace varias semanas y el profesor recién hoy se dignó a devolverme… es su versión original se llamaba “soy, sos, somos” pero lo “neutralicé” para que fuese más comprensible para todos. Espero que les guste.

SOY, ERES, SOMOS


Soy el monumento al optimismo, comandante en el navío de la sensatez y asociado de la inseguridad. Soy quien por los demás deja todo y el primero en negarlo. Me idolatro y me desprecio con la misma facilidad. Escazos son mis intereses, poca mi paciencia y efervecente mi pasión. Un lobo con piel de cordero que sueña más de lo que vive… “siempre fui menos que mi reputación”.

Eres la gracia hecha carne y la más eficiente de las hechiceras. Por modestia o exceso de calcio en el cráneo en subestimar tus facultades te empeñas. Lo cierto es que conocimiento irradias a raudales y puedes leernos como libros. Eres el saber . El sentir. El sabor. Una zarza plagada de ácidaz virtudes y dulces defectos; y por consiguiente el origen de mi cursilería. La más deliciosa brisa veraniega no se compara con las fragancias de tus cabellos que sólo en el par de perfectas gemas grisáceas que portas por ojos no despiertan envidia. Una muñeca creada a la medida de las manos del niño que llevo dentro y lo único que sería incapaz de compartir.

Somos y no somos. Somos iguales pero muy distintos, de cualquier otra forma sería aburrido. Somos la risa que todo lo cura. La confianza ciega. El interés por todo lo que nos resulta ajeno. La fantasía de creer por un rato que la amargura es un mito. Somos como un sueño; no nos rige la moral, sólo el placer y la felicidad, pero no es real y al despertar aliementa el penar y lacera el ánimo. Somos muchas cosas; pero la pregunta es… ¿seremos alguna vez?