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#1

Dren One shots :3 1# Phantom Dreams

Despues de haber tenido el problema con el corto de san valentín, se me ocurrio hacer esto xD, yo no soy de hacer poemas, pero si me gusta hacer One shots de mi historia O:! entonces aqui les dejo e primero, mi One Shot que llegó tarde para san valentin PwP! xDD

Spoiler
Phantom Dreams
(Mundo Alterno.)

Era una mañana como todas en la escuela, Leon de diecisiete años de edad estaba atontado mirando por la ventana el bonito parque de cerezos colocados en los alrededores de la escuela. Ese hecho había sido producto de pura vanidad del director, quien afirmaba ferozmente que esta era la mejor academia del país. A eso a Leon no le importaba, sólo quería graduarse de una vez por todas, su mente no resistirá más el agobio de ir a esa institución día tras día malgastando su nulo tiempo. Pero no tenía otra opción.

Leon no era para nada del tipo de personas soñadoras, era todo lo contrario, no poseía ningún sueño, ni una meta, algún objetivo, ¡nada! Él era de la clase de los que sólo deseaban vivir por vivir, desperdiciar su vida inútilmente hasta que su cuerpo muriera.

De la nada una goma de borrar impactó con la frente de Leon y este cayó al suelo jalando toda la banca consigo.

-¡Presta atención a la clase! –le gritó la profesora-. Maldición… -su nombre era Marina. Se podría decir que era de las maestras más agresivas que había pisado el colegio alguna vez, y también era la madre de Leon. Ella siempre lanzaba borradores sea diestra o siniestra a los alumnos distraídos de la clase, no soportaba el hecho de que los jóvenes desperdiciaran su tiempo en trivialidades como divagar en sus fútiles pensamientos y como era evidente, tampoco le interesaba si uno de ellos fuese su hijo-. Bien, a lo que iba… -siguió más tranquila.

Leon se levantó sin mucho esfuerzo, acomodando su silla, casi como si pretendiera obstinadamente que nada hubiera pasado, pero ese no era el caso, este tipo de situación le sucedía al menos tres veces a la semana además de que venía acompañado de un sermón tan pronto volvieran a casa. Para el joven eso era rutina, nada que le molestara, pero, tampoco le gustaba oir a su madre disgustada regañándolo durante una hora, por no prestar suficiente atención a clases.

El joven volteó a ver la vacía banca que tenía a un lado. Desde inicio de semestre había estado vacía. <<-Y eso que esta es una escuela “supuestamente” prestigiosa… -pensó con la mirada pasiva sobre la brillante superficie café de la madera. Por alguna razón en especial era deprimente ver ese sitio supuesto para un compañero, abandonado, lo peor de todo era que estaba a menos de un metro de él.>>

Se recostó a ensoñarse nuevamente sobre su banca y como un interruptor para el desastre, eso sólo logró que su madre le aventara otra goma de borrar…

Así paso la mañana y llegó la hora del almuerzo. Tiempo para relajare, almorzar algo y perder el tiempo con tus amigos. Pero para Leon no era así.

-¡Ya presta atención a las clases! ¡¿Cómo crees que entrarás a la universidad sin saber nada?! –se quejaba Marina con él. En ese momento del día ambos se encontraban almorzando en la sala de profesores, con los demás profesores… Lo peor de esa situación, era que ese momento lo aprovechaban sus demás maestros para agarrarlo a él y su madre para darle factura de todas las cosas fueran buenas o malas que había hecho en el día o el día anterior.

Tan rápido como es ver la pintura secarse, pasó el tiempo para el joven Leon quien había perdido el tormento a las constantes acusaciones de sus tutores y ahora sólo era una tediosa hora con ellos.

Igual que la mañana, la hora del almuerzo se fue y hora de regresar a la última porción de clases había llegado. Pero sabía que no acabaría ahí, probablemente tendría que ir al club ese al que su madre impetuosamente le había pedido que se inscribiera. Pero él no había asistido, pues no le veía sentido a ese club de lectura, muy bien podría leer en su casa…

Entonces sus pensamientos banales se vieron interrumpidos al abrir la puerta del salón de clases. Una chica. Una chica estaba sentada al otro lado del aula en el asiento que él creía había sido abandonado desde el inicio de curso.

<<-¿Es una transferencia? –se preguntó en sus adentros con la mirada fija en la joven-. ¿A estas alturas del año? Es muy raro, además llega después del almuerzo…>>

Era bonita, no podía negarlo, su tez era blanca, su cabello negro, corto, suelto y lacio. Tenía una apariencia amable en el rostro, aunque tenía algunos rasgos que la hacían parecer ingenua, aunque eso sólo la hacía ver más inocente. Verla de reojo le daba una vaga idea de lo alta que era y podía decir que era apenas más pequeña que él.

Leon llegó al fin a su banca, pero para ese entonces se percató de que la mirada de aquella joven aparentemente desconocida estaba clavada en él.
-¿Qué? –preguntó desdeñoso.

La chica simplemente volteó detrás de sí pensando que su llamado había sido para otra persona en particular.

-No te hagas tonta, te hablo a ti –esta vez su vista estaba plantada en la chica, asegurándose de que ella comprendiera por completo tenía su atención sobre ella y nadie más.

-¡Ah! –La chica saltó en su banca, como si hubiese visto a un fantasma.

-¿Qué sucede? –preguntó sorprendido, viendo con ojos de extrañeza a la joven la cual todavía desconocía tu nombre.

-E-e-e-e… -La chica ahora estaba toda roja-. Es-esto… ¿me ha-hablas a mí?

-Sí, ¿a quién más?

-¡Ah! –volvió a gritar y saltar.

Leon se quedó algo aturdido, esa chica era muy rara…

-¿Quién eres de todas maneras?, nunca te había visto por aquí –preguntó esperando que eso no le hiciera gritar también.

-A-A-A-Alice… -hizo una pausa-…Cranfort…

-¿Alice? Me suena… -dijo Leon ahora un poco más interesado en Alice-. Mi nombre es Leon, Leon Xifne.

-¡Sí, gusto en conocerte! –exclamó Alice sonriente tomándole de las manos dejando atónito a Leon.

-Igualmente… -dijo en apenas un silbido, no estaba seguro de que; si estaba intimidado por tan extraña introducción o bien, sorprendido. Sus mejillas se habían puesto rojas, no podía evitarlo al ver tal sonrisa iluminada como una estrella en la noche, dulce indicativo de que ella estaba reconfortada.

-Esto, ¿Leon?

-¿Qué sucede? -dijo pretendiendo estar más calmado, aunque aún con la respiración agitada, una extraña sensación lo empezaba a invadir.

-¿Este… quisieras… después de clases… ir conmigo a un lugar? –preguntó Alice apenada, frotando sus manos ocultas por las largas mangas de su suéter escolar.

-¿Eh? –al principio Leon no capto bien la pregunta-. ¡¿Una Cita?! –pero pronto con estupor su mente comprendió.

-¡Sí!, si no es molestia –finalizó con una cara de no querer el rechazo.

-¡¿Qué?! ¡Pero si apenas me acabas de conocer! –señaló impactado el corazón le latía cada vez más rápido al joven misceláneo de sorpresa y rubor. Primera vez en su vida que alguien le pedía algo así.

-Es que… -dijo la chica haciendo empeño para no parecer apenada-. Me pareces muy guapo…

Leon se volvió a sonrojar.

-Ah-ah –Ahora el tartamudeaba, toda esa situación lo estaba llevando a niveles de sorpresa que jamás había conocido-. Gracias…

-Entonces, ¿Sí vienes conmigo? –insistió con una tierna sonrisa.

-Bueno… -dijo tímido Leon.

***


Ya más tarde después de clases ambos muy pegados (para el gusto de Leon), salieron de la escuela. Ella actuaba muy cariñosa, demasiado, era como un pastelito de fresa, que frustración. Apenas la conocía, no había que ser tan cercanos todavía.

-Oye, ¿te parece si vamos a “Tony’s Hut”? –comentó Alice sonriente.

-Sí me parece bien –Leon ahora andaba con ánimo, pues ese restaurante pronunciado por Alice era uno de sus favoritos, fuera porque tenía gustos aún algo inmaduros. Ese lugar; “Tony’s Hut” era un restaurante familiar tematizado en las antiguas posadas de Europa, estilo edad media. Era un lugar reconfortante para su espíritu de alguna manera, tal vez añoraba vivir en la campiña como los buenos y ancianos del viejo continente.

Caminaron juntos un rato en silencio, sin embargo Leon notaba algo extraño, más que la extraña e impredecible personalidad de Alice; parecía que la gente la ignoraba por completo, como si no la vieran. Varias veces un peatón desprevenido se iba de frente contra ella y tropezaban, Leon le decía “Oye, ten cuidado” algo irritado, aunque en realidad estaba tratando de ser amable con la chica pues bien quería demostrar en cierta manera que le importaba. Pues qué clase de hombre sería si no cuidara de la joven con la que está teniendo una chica.

-No sé qué le pasa a toda esta gente… -se quejaba resoplando con irritación cuando una vez más un despistado le había dado un codazo a Alice sin quererlo-. Mejor ponte detrás de mí, así nadie te va a estar molestado –dijo decidido por algún repentino desate de caballerosidad. No le agradaba dejar desprotegida a la gente que le importaba. Y debía admitir que con lo interesante actitud de Alice, tan alegre y tímida a la vez, le estaba llegando, incluso cuando sólo horas habían pasado de su encuentro. Tal vez sería porque le daba sensación de que era alguien a quien conocía de hace tiempo.

Alice obedeció y se apostó como vigía detrás del joven. Sin embargo pasaron unos minutos y ella no pudo evitarlo. Podría ser por un amor prematuro que experimentaba el corazón de la apresurada chica o quizá sólo una coincidencia. Pero ella lo abrazó por la espalda, se sostuvo de él un rato.

-Siempre fuiste del tipo protector –pronunció Alice suavemente al estar sujeta a Leon.

-¿Qué? –se quedó pasmado, ¿“Siempre”? ¿Qué era eso? ¿Lo conocía como para decir eso? ¡¿Quién era?!

-No lo puedo soportar… -dijo apesadumbrada-. Me gustas…

-¡E-espera! –respondió nervioso Leon, con su corazón agitado como loco, mientras sentía que todo el mundo desaparecía y él se quedaba solo con la chica que tan precipitada ya se le había declarado…

***


Una pequeña niña lloraba, estaba en el vacío, un lugar sin vida, un mar de nada. El silencio irrefutable ni siquiera era alcanzado por los quejidos de la niña de cinco años. Siendo la soledad su única compañera, ella caía y caía en el profundo foso en el que la había metido él estar en ese lugar. Vestida con una bata de hospital ella seguía sollozando sin consuelo.

-Niña –una voz se apiadó de ella, un desconocido que moraba el vacío.

La niña se espantó al oír tan profunda y misteriosa voz envuelta de ecos fantasmales.
-¿Quién es? –preguntó desesperada-. ¿En serio estoy muerta? ¿Eres Dios? ¿Dónde estoy? –preguntaba de manera ingenua, ansiosa y frenética, aprovechando cualquier cause de información que tuviera cerca.

-Mi nombre es… “Perfección, la última frontera”.

>>Sí, estás muerta.

>>No, no lo soy, soy el único ente capaz de ser un dios legítimo, pero desprecio la idea.

>>Estás en la nada, hogar de los muertos intransigentes, donde toda idea se recicla y toda alma desaparece… -respondió en orden el extraño ser.

-¡No me digas que terminaré aquí! No quiero ¡No quiero! ¡NO QUIERO! –gritaba la niña soltando lágrimas sin par. No podía concebir la idea de que todo acabara ahí.

Entonces de la luminosa nada se formó un gigante blanco, tan alto como un rascacielos, ostentaba una figura humanoide bien formada aparente símbolo de perfección, en su abdomen había una “V” formada por ojos rojos que pasaban por sus pectorales a su cadera, sus hombros tenían los mismos ojos, sólo que se apreciaban más grandes y su cara era blanca, un lienzo en limpio sin facciones humanas, sólo los mismos ojos rojos…

-Eres lista niña –le halagó Prefección-. Pero también eres testaruda. Este es el último destino de todo ser viviente. ¿Por qué no lo aceptas como tal?

-¡No quiero! –siguió negando su destino-. ¡Él me dijo que estaríamos juntos siempre, que me protegería y me querría siempre! –gritó la niña partiendo en sollozos dolorosos mientras repetía en mormullos “Quiero a mi Leon, quiero a mi Leon”.

-Ja ja ja ja –se rió afablemente Perfección viendo la niña llorar por un amor que a muchos se les antojaría prematuro-. Me recuerdas a alguien. Por favor, cuéntame tú historia, tal vez pueda hacer algo por ti…

***


-Me prometí que si me volvías a ver… -dijo Alice soltando lágrimas frente a Leon-. Te iba a decir que te amaba…

-E-espera –volvió a balbucear-. ¿De qué estas hablando? –Leon no podía decir que estaba asustado o emocionado, si no que alterado. Despreciaba verla llorar y también se sentía extraño, que era todo eso de lo que hablaba, no entendía…

-Leon… -Alice se acercó aun con las gotas brotando de sus ojos como rocío de una flor triste. Y puso la mano del joven chico sobre su suave mejilla bañada en lágrimas-. ¿No recuerdas mi rostro? ¿Ni mi cabello o mi olor? –dijo mientras pasaba delicadamente su mano hacía su cabello.

-No sé de qué hablas… -dijo Leon cada vez más nervioso, juraba que no la entendía, en absoluto.

-¡Por favor recuérdame! ¡Soy Alice! ¡Éramos amigos en aquel hospital! –rogó la chica, con más lagrimas saltando de su rostro al piso de la acera, para luego ser comida por la seques del pavimento.

-¿Alice? –ahora su mente se estaba perdiendo, ya se estaba preguntando si todo aquello era real o una fantasía de la que debería despertar pronto. Lo recordaba una vez conoció a una niña que se llamaba igual que ella. Ella estaba internada la mayor parte del tiempo en el hospital vecino a su casa. Pero… -¡Ella murió! ¡¿Cómo vienes a decirme que eres tú si estas muerta! –Leon estaba perdiendo el control sobre si mismo.

-Leon… -pronunció de nuevo mirando lo defrente, cruzando sus pupilas con las de él con una mirada seria y centrada, llena de actitud que se desbordaba de sus ojos, todo para que él confiara en la sinceridad de sus palabras-. Sí morí…

>>Soy un fantasma…

…

-¡ES MENTIRA! –le gritó Leon sin ninguna pizca de autocontrol, Alice se asustó y dio un paso atrás-. ¡LOS FANTASMAS NO EXISTEN Y ELLA ESTÁ MUERTA!, ¡YO FUI EL QUE LA VIO…!

-¿Cuál es el colmo de un perico1*?

-¿Qué?... –Leon detuvo su histeria, sin entender lo que le decían.

-Que para usarlo hay que cerrarle el pico…

>>Ese es el chiste que siempre solías contarme, no era muy bueno y era irritante que lo dijeras tantas veces. Pero sabía que sólo deseabas alegrarme por lo que reía contigo –terminó por decir Alice, algo más fría, para calmarlo y que viera que sus palabras eran certeras.

-Es… mentira… -contrario a las cortadas palabras del joven, todo lo que había oído era verdad y él lo sabía.

-Leon… -dijo una vez más y se le acercó un poco.

-¡ALÉJATE! –estalló el chico con miedo apartándola de un empujón mientras el retrocedía hasta caer al suelo.

-Yo… -Alice empezó a llorar de miedo, sintiéndose despechada-. Lo siento… No sabía… que-que esto terminaría así…

Después de eso la chica salió corriendo, llena de culpa y tristeza por lo que había hecho, había sido demasiado precipitada en aquello y se sentía como estúpida, lo había echado a perder su única oportunidad que le había regalado Perfección. Soltaba lágrimas sin parar sintiéndose cada vez más tonta, por no poder manejar la situación, por no poder verlo a la cara cuando se había reaccionado de tal manera…

Leon estaba tirado en la calle con toda la gente observando como buitres alrededor. Viendo con su mente dispersa, la retirada de Alice. De pronto una pequeña idea surgió en su cerebro y se hizo grande, se expandió y abarco todos sus pensamientos errantes que acaparaban todo lo que pensaba.

<<-Idiota –se dijo a sí mismo dentro de lo recóndito de su pensamiento-. Soy un idiota –Repetía mientras veía correr a Alice>>.

-¡Alice! –gritó para que se detuviera, pero a sabiendas de que eso no sería suficiente, se levantó sin perder un segundo, para ir tras ella, detenerla, para evitar que fuera víctima de la estúpida e incrédula actitud que el joven había tomado hace un momento.

Como una liebre ágil esquivó corriendo a todas las personas que cortaban su camino hacia Alice, sin perderla de vista ni un solo momento, hasta que estuvo detrás de ella. Luego la atrapo en sus brazos...

-Disculpa, soy un idiota –pidió perdón primero, mientras aún podía oír los débiles quejidos tristes de Alice, testigos de que ella se sentía muy desdichada-. Si realmente eres tú… No dejaré que te vayas de nuevo… Seamos novios de nuevo.

Con estas simples palabras, él tocó el corazón de la chica, quien rompió en llanto de nuevo…

***


-Ya veo… ja ja ja –se reía Perfección-. ¿No crees que un novio de verdad, no es demasiado para ti con tu inmadura edad?

-¡No! –se molestó la niña-. ¡Él me quería enserio, como un novio de verdad! ¡Me decía que cuando pudiera salir del hospital iríamos al parque a jugar! ¡Cortaba flores de su jardín y me las regalaba…! –no podía terminar de decir todas las cosas maravillosas que ese niño había hecho por ella, pues lloraba inconteniblemente de nuevo.

-Dime Alice, ¿Qué fue lo que pasó después? –indagó Perfección, sabiendo que sólo con eso la haría reaccionar, sabía que consuelos no eran necesarios.

-¿Alice? –preguntó incrédula limpiando las lágrimas de su infantil rostro-. ¿Cómo sabes mi nombre?

-Ja ja ja –Perfección soltó otra risa bonachona-. Por dos razones niña. Primero: Puedo ser Dios si así lo deseo, por lo que no es problema para mí saber el nombre de una infante como tú. Segundo: Tienes cara de Alice, por lo que el nombre te queda a la "perfección". Ja ja ja.

-¿En serio? –dijo alegrada la niña-. Él también decía que era un bonito nombre –Y soltó una sonrisa.

-Sin duda lo es… Ahora cuéntame sobre él como me dijiste.

-¡Sí! –contestó más emocionada Alice, quitándose lo que le quedaba de lágrimas del rostro.

***


-Tonto… -dijo la chica en brazos de Leon-. ¿Qué crees que pensará la gente, viendo que actúas como un novio sin que puedan ver a nadie más?

Y en efecto Alice tenía razón, todo el mundo estaba frente a ellos mirando como el joven abrazaba el aire, todos observando minuciosamente como si fuera un acto circense.

-No me importa –declaró Leon-. Sólo quiero estar contigo…
Alice se quedó en silencio mirando profundamente el piso, perdida en todo lo que había acontecido sobre ella hacía apenas unos momentos. ¿Sería verdad que se le declarara tan repentinamente, incluso después de que no la reconoció cuando le habló de sí? Pero sabía que desde hacía diez años ella había partido de este mundo, todos esos años él no la había visto ni una sola vez y por su puesto que ella había cambiado en todo ese tiempo.

-¿Recuerdas cuando te fuiste?

-Sí… -respondió dolorosa, sabiendo que él se refería al momento de su muerte.

-Ese mismo día fue que mi madre se enteró y ella me lo dijo a mí. Recuerdo que le grité: “¡Mentira!”, mientras lloraba, sentía que me caía a pedazos, creo que esa noche lloré hasta caer dormido en los brazos de mi mama que me consolaba. Después de eso, no fue mejor, ya no era tan activo como antes, no salía con mis amigos como antes. Estaba todo el día en mi cuarto deprimido, viendo el hospital que podía ver desde la ventana, aunque mi mirada se centraba más específicamente en tu cuarto. Al final, después de un año de esa monótona rutina de ir a clase, volver y observar el hospital. Mi madre decidió que era mejor para los dos ir se de la ciudad, por eso venimos acá. –Le contó Leon, teniendo esperanza de que las orejas que lo oían eran realmente de Alice.

-Lo sé, te estuve observando todo ese tiempo… -confesó Alice.

-¿En serio? –dijo Leon sorprendido y alarmado, concibiendo una idea que él no quería fuera real. Pues si no, realmente se sentiría como basura, culpable de toda la desdicha que Alice había sufrido-. ¡¿Cuánto tiempo has estado ahí?! ¡Dime!

Alice guardó silencio, esperando no querer decirlo, pero al final era demasiado obvio como para ocultarlo. Así que después de un respiro dijo: -Diez años…

***


-Uhm… -gruñó pensativo Perfección ahora sentando su cuerpo en el supuesto suelo de la nada, para estar más cerca de la niña de cabello largo-. Parece extraño que un niño de cinco años sienta tanta afección por una chica, aunque sea tan bonita como tú.

-Ji ji –rió Alice contenta-. ¡Gracias! Sí, me parecía extraño que el fuera tan cariñoso, pero me sentía feliz, al fin tenía un amigo, no sólo eso, un novio. Él venía todos los días, con algo diferente que mostrarme decirme o darme. Realmente si tuviera que haber vivido en aquel hospital todos los días de mi vida, no me hubiera molestado, si él seguía viniendo a verme.

>>¡También me protegía! A mí no me gustan las inyecciones, entonces, cada vez que venía una enfermera o un doctor con una jeringa, él no lo dejaba acercárseme. Y hacía un escándalo, hasta que yo le pidiera que se detuviera o llegara la señora Marina y lo contuviera.

-¿Señorita Marina? –dijo Perfección intrigado mirando con todos sus ojos a la niña.

-Sí, la madre de Leon –Explicó Alice.

-Interesante, pero me intriga ¿Por qué se encariño tanto contigo?, no es que diga que esté mal. Es maravilloso de hecho –apuntó con su amable tono, como admirando la convicción de los dos niños que se presentaba a través de las palabras de la desafortunada pequeña.

-No lo sé… -Alice se cubrió el rostro, se estaba poniendo roja. En tanto Perfección se estaba riendo en sus adentros, encariñándose lentamente con esa criatura de amor precoz-. A mí me agradó él por que el primer día que nos vimos me dijo que era linda… ¡A-además él hizo todo eso por mí y me cuido! –se volvió a cubrir, estaba mas colorada que un tomate en temporada.

-¡Ja ja ja ja! –terminó por reírse Perfección.

***


-Perdón… -dijo apretando la más en sus brazos queriendo estar pegado a él, la culpa lo embargaba de pies a cabeza-. ¡Perdón!

-No te disculpes –Alice se volteó instantáneamente, envolviendo a su vez a Leon en sus brazos-. Eso fue lo que decidí, que tuviera que esperar tanto sólo es un precio pequeño para mí. Finalmente estoy contigo... Leon… -Entonces ella posó delicadamente sus manos en sus mejillas sosteniéndolas con ternura y acercó su rostro mientras sus labios relucían con la tenue luz del medio día y besó a su amado Leon. Tanto había esperado por ese momento que no pudo evitar que un mar de lágrimas cayera por su rostro que lucía agotado y a la vez satisfecho por el la pequeña expresión de amor que le estaba presentando a su querido, para al final decir-. Sí, yo también quiero que seamos novios de nuevo…

Leon estaba en cierta manera feliz, sentía una fantasía. Víctima de un truco del destino que lo había tomado en manos de una típica historia de amor. Pero qué le importaba eso. Amaba Alice la única cosa por la cual estar completamente seguro. No importaba si era un fantasma, no importaba si él era humano, volverla a ver, volverla a oler, volverla a sentir, era un regalo a su vida, pues sin ella en el paso cercano, jamás tubo razón concreta por lo cual vivir, sin embargo ahora, deseaba estar con su querida para siempre.

Para ellos los días pasaron como una lluvia de pétalos felices. Con momentos en que andaban juntos, charlaban, reían. Eran felices a medias. Pues fuera desdicha de su propia felicidad, Leon era acosado por las miradas agudas de sus compañeros, quienes al no entender sus razones, reprobaban su actitud amorosa con el aire, pues no veían al fantasma que recibía los cariños de su novio. Su madre era la que mas ponía de cabeza su nuevo sueño, podría ser que él estuviera mas contento y prestara atención a clase por ser siempre corregido por Alice al estar distraído, pero su afán era tachado de locuras y a quien más preocupaba era a June, la madre de Leon. Apreciaba su cambio, pero no quería que fuera así, iba tras él todo el día tratando de corregir su errante comportamiento, sin saber que sólo cometía un error. Leon luchaba con todo eso, el acoso de los compañeros, la preocupación de su progenitora y los incesantes ataques de los profesores con un poderoso y centrado “No me importa”. Alice se sentía culpable por todo, pero igual Leon batalla con todo para que fuera feliz y se olvidara de la culpa. Esos eran tiempos de amor para ellos dos. Era raro claro, pero al final era solo querer.

-Es verdad –dijo soltando Alice unas risitas-. Se anima cuando toma los instrumentos musicales…

-Pues yo diría que le nace el alma de rockero –comentó Leon abrazando a Alice, mientras ambos compartían anecdotas de lo que era la vida en el colegio con sus compañeros.

Ambos estaban en un pasillo, cerca de la bodega, por donde nadie se dignaba a pasar jamás, un lugar perfecto para disfrutar la compañía del otro sin miedo al prejuicio.

Cuchicheaban juntos compartiendo las cosas de las cuales vivían, hasta que oyeron pasos venir y se fueron sus ánimos.

-Suéltame –se quejó Alice reacia, sabía que si Leon era visto así lo criticarían, pensarían mal de él, ella no quería eso.

-No, ya sabes que no me importa, lo que piensen de mí –le dijo Leon con una sonrisa tratando de calmarla con su confianza.

-Pero a mi sí –le respondió triste.

La silueta llegó al pasillo, oscurecida por la contraluz que llegaba de la ventana, se les quedó mirando a ambos un segundo, sabían lo que estaba pensando, sin embargo Leon y Alice no se evitaron llevarse unas sorpresas.

-Leon… ¿Qué estás haciendo ahí? –dijo la voz un poco arrogante del joven mientras se acercaba a paso seguro hacía el joven.

-¿Elliot? –Leon estaba sorprendido, se había olvidado completamente de él. Era Elliot, nombrado por sus compañeros de clase como su mejor amigo. Sin embargo, su amistad era algo más rivalizada de lo que parecía. Los últimos días él había caído enfermo, por lo que jamás se había enterado del comportamiento de Leon.

-¿Eh? –Sé detuvó-. Leon. Me ausento por unos días… ¿Y te consigues una novía?

...

Alice y león se quedaron perplejos…

***


Perfección centró todos sus ojos sobre la pequeña quien después de haber desahogado la historia de ella y su “pequeño caballero de la armadura blanca”, había vuelto a las lágrimas añorando esos tiempos que había sido feliz.

-Alice… -Le dijo suavemente-. Me he convencido de que lo que sientes es real. Conozco a otra personita como tú perdidamente enamora de alguien preciado. Por eso te puedo conceder tres favores…

-¿Qué? –dijo la pequeña levantando la mirada hacía el gigante blanco-. ¿Cuáles favores? ¿Quién es? –pregunto siguiendo más a su curiosidad que a su impacto.

-Los entenderás a su tiempo, como sea, hago esto para velar por tu felicidad. Y… -a Perfección se le cortaron las palabras al intentar responder a la otra interrogante-. Es alguien preciado para mí, pero ella solo me considera un monstruo.

-¡Tú no eres un monstruo! –le gritó la chica enojada-. Tú me acompañaste cuando estaba sola y escuchaste lo que quería decir, eso no es lo que hace un monstruo, un monstruo es feo y cruel.

-Es tarde para que deje de verme como un monstruo. Después de todo yo fui cruel y feo alguna vez.

-¡Entonces fuiste un monstruo cruel, ya no lo eres! Leon me cuidaba porque me quería, si la quieres cuídala –terminó por decirle la niña.

-Je je, la sabiduría nace de la ingenuidad –dijo Perfección como sus últimas palabras antes de que el mundo de la nada se empezara a desmoronar a su alrededor, con el gigantesco ser que le había hecho compañía en aquellos momentos fúnebres.

-¡¿Qué pasa?! –gritó la chiquilla mientras todo desaparecía.

-Adiós –se limitó a decir el ente y todo se oscureció.

Un segundo después sintió una vibración que la sacudía de la cadera abajo, parpadeó y se vio a si misma sentada en un carro. Había una señora de pelo castaño conduciendo el carro y a su lado. Leon…

La niña estalló en lágrimas otra vez, jamás lo olvidaría, ese día de su charla con Perfección, había sido en el que más había llorado.

***


Desde el día en que Alice y Leon tuvieron el inesperado encuentro con Elliot, todas las personas comenzaron a notar la presencia de Alice, pronto la chica también comenzó a sentir deseos de comer y ganas de ir al baño, en resumen, lentamente se estaba volviendo humana. Como no pero al ser vista por todos los ojos, también fue notada por los profesores, quienes la sacaron del colegio con la plana excusa de que no era alumna a pesar de traer uniforme, pero la amabilidad de Marina la impulsó a vivir con ella y Leon. Y así pasaron sus días, olvidando lo que alguna vez fue ser fantasma y redescubriendo el mundo del que ella había sido privada.

Tiempo después…

Una joven, caminaba por el parque con vestido blanco, mirando las verdes áreas que este tenía, con una mirada cálida y feliz. Era Alice quien la felicidad de un humano normal había invadido.

-¡Emily! –Llamó la chica. Entonces uno de los niños se levantó y fue corriendo al encuentro de su madre.

-¡Mamá! –dijo la niña feliz lanzándose en brazos de Alice.

-Vamos –Alice levantó a la niña de cinco años y la cargó en sus brazos-. Vamos, papá nos espera en la casa -anotó feliz y ambas madre e hija regresaron juntas…

***


“Yo te di tres favores…

El primero fue, que pudieras volver a estar con los vivos. El segundo fue, que pudieras estar con tu amado siempre. El tercero fue que entre más humana te considerara tu amado, más humana te volverías…
”
-Perfección, la última frontera.


FIN


Leanlo con calma xD, bueno, si se tomaron la molestia de leerlo todo Gracías xD, espero comenten xD









Spoiler

Grax Rene, quedo Rlz xD

Grax cell esta buena :D


#2

Re: Dren One shots :3 1# Phantom Dreams


Hi dreen!!! =)
Tanto tiempo sin comentarte algo xD.
Te voy a decir una cosa: la historia me gusta, pero se me hace tediosa leer todo el tiempo las repeticiones de Leon y de Alice u.u
Es como que a medida que voy leyendo, cada vez se me hace más y más largo de terminar porque siento que todo el tiempo nombras a Leon, Leon y así sucesivamente.
A lo mejor, si pudieras reemplazar por pronombres o poner ciertos sinónimos al sujeto, creo que la historia seria más cómoda para leer y no tan densa que digamos... sin embargo me gustó =)
Te gustan las historias con flashback o me parece a mí? xD.
Es que por momentos me recordó a Fly Free no sé por qué xD.
Y eso del alma muerta que vuelve al cuerpo fue muy loco y también la manera en como Leon le cree o.o
Al principio cuando Alice le pide la cita y le dice que gusta de él, queda muy impulsiva, pero debo decir que pudiste arreglarlo bastante bien cuando se da todo el suceso de la muerte y el encuentro con la "perfección de la frontera"

Así que para no extenderme demasiado termino acá!!

Saludos!!
ayi ~ Final Fantasy ~ Porta ~


#3

Re: Dren One shots :3 1# Phantom Dreams


Bueno, primero podre tus errores D: Disculpa, pero como tarde un poco, quise ponerle mas empeño al One-Shot, y Criticarlo minusciosamente. Espero no te haya molestado, ya que solo encontre, en su mayoria, errores de Tipeo y falta de Comas ;D

Spoiler
Cita de drengist
...escuela, Leon de diecisiete años de edad estaba...


Falta de Comas, hubiera quedado mejor con una despues de "Leon", y otra despues de "Edad". Eso creo se llama aposicion, supongo la conoces D: No se si esta bien dicho como vos lo escribiste, pero queda mejor como te corregi... Igual, no te lo tomes a mal D:

Cita de drengist
...bonito parque de cerezos colocados en los alrededores de la escuela.


Aca como que quedo raro, como si fueran muchos parques D: Al menos eso se entiende. Seria "Colocado", o tendrias que armar la frase de nuevo, refiriendote a los Cerezos, en cuando a donde estan ubicados.

Cita de drengist
A eso a Leon no le importaba, sólo...


Supongo que seria sin la "A" b...b

Cita de drengist
...almuerzo se fue y hora de regresar a...


Hubiera quedado mejor un "La" despues de la "Y".

Cita de drengist
...conocer! –señaló impactado el corazón...


No se si esta bien, pero quedo algo rara esta parte.

Cita de drengist
-Entonces, ¿Sí vienes conmigo?


Es "si", y no "Si".

Cita de drengist
Ya más tarde después de clases ambos muy pegados (para...


Otra vez una falta de Comas, una despues de "Tarde", y otra despues de "Clases".

Cita de drengist
Ese lugar; “Tony’s Hut” era un restaurante familiar...


Coma despues de "Hut" p__p

Cita de drengist
...cuidara de la joven con la que está teniendo una chica.


Supongo que es "Cita", en vez de "Chica".

Cita de drengist
...mirando lo defrente, cruzando...


Fail de Tipeo D:

Cita de drengist
...Alice, ¿Qué fue lo...


Otra vez pusite mayuscula D:

Cita de drengist
para los dos ir se de la ciudad,


Fail en "Irse".

Cita de drengist
–Explicó Alice.


Supongo es con minuscula despues de un Guion.

Cita de drengist
-Entonces ella posó...


Minuscula <_<

Cita de drengist
Amaba Alice la única cosa por la cual estar completamente seguro.


Quedaria mejor una coma despues de "Alice".

Cita de drengist
Como no pero al ser vista por todos los ojos,


Esta parte no entendi D:

Cita de drengist
–Llamó la chica.


Minuscula ¡<__<!

PD: En una parte hay un "1*", que no entendi D:


Tiene un buen comienzo, bastante tranquilo... Aunque no creo que se caiga por una Goma de Borrar. Capaz el borrador del pizaron si, y ademas, hubiera sido mas gracioso. xD La parte en que le pide salir, esa si que fue graciosa ;D Cuando grita "¡¿Una Cita?!" Me rei demasiado, aunque lo que sucedio despues me dejo un tanto ".__.", por que pense que ella al menos iba a reaccionar mas timida. La parte en que se le declara, fue fantastica. Sera por que me gustan los abrazos... O no se, pero quedo estupenda x·3 La parte de el beso la descibs muy bien, excelente sin exagerar. Despues noto un error con el nombre de la madre de Leon, cuando dices que se llama June.
Luego el ecuentro con Elliot, sigues narrando bien y demas, pero la parte en que comentas como se esta volviendo humana, yo la hubiera hecho mas extensa y explicativa. Con un poco mas de Suspenso.

Igual, todo exelente... Lo que me da pensa es que haya hecho algo tan corto para las cosas buenas, y algo tan largo para los errores D: Tranquilo, te lo digo, tu Corto es excelente, espero sigas Posteando.

Lindo final, explicando los Deseos.


Bueno, Dren, muy lindo el One-Shot... Y para la proxima Postea a tiempo ;D