Para todos:
El Coliseo: Se emplaza en una de las islas cercanas a Kanto. Es un lugar bastante grande que vive del comercio y de la pesca. Tiene un soberano que ha “comprado”, prácticamente, la totalidad de la isla. Este sujeto es un maníaco de las apuestas y de la guerra, por eso fue que creó El Coliseo, un lugar que imita a los antiguos pobladores de la región que se divertían viendo morir a los esclavos. Es una arena de combate sin ningún tipo de obstáculos, con alrededor de 25 metros de diámetro. Las gradas son altísimas y la multitud generalmente las llena. Las armas de los guerreros son fabricadas por un excelente artífice que ha encontrado la manera de trasferir ciertas propiedades de los pokémon a un objeto inanimado como son las armas, escudos y demás objetos que ya conocerán.
El Soberano: Nadie conoce su nombre. Es conocido por todos como “El Soberano”. Tiene un físico atlético, una inteligencia superior a la de muchos, y ha visto tantas batallas que ya casi se ha vuelto un luchador el también. Tiene cientos de guardias que lo protegen. Es el juez de las luchas y quien decide quién vive y quién muere si la batalla se extiende demasiado.
El herrero: Hax es el nombre del herrero. Es un genio de los inventos. Crea armas altamente sofisticadas, que pueden haber pertenecido a diferentes épocas de la historia, podría llegar a crear desde una ballesta hasta un fusil láser. Generalmente, es bueno con quienes saben apreciar sus creaciones.
Los espectadores: Ellos son el pueblo, lo más importante. Son ellos quienes pagan por ver a los esclavos morir, y El Soberano sólo podrá cambiar de decisión sobre matar o no a alguien, si todos los espectadores están a favor de ese alguien. Si los espectadores gritan mucho tu nombre, es porque vas muy bien o muy mal…
Los inversionistas: Hay dos clases de inversionistas. Los inversionistas agresivos y los inversionistas reservados. Los agresivos son aquellos que invierten sus fortunas en apuestas a favor o en contra de ustedes. Cuanto más ganen, más inversionistas apostarán porque sobrevivan, y además, usarán su influencia para que El Soberano les dé una ayuda. Los inversionistas reservados, son aquellos que compran esclavos para enviarlos al coliseo por cuenta propia, o son aquellos que alquilan esclavos para usarlos para ciertas tareas. Muchos esclavos dicen que es mucho mejor que un inversionista te compre a estar esclavo de El Soberano.
Sus misiones: Son esclavos. Cada uno de ustedes tendrá una misión propia que quiere llegar a realizar, volver a tener libertad, tener dinero, tener compañía (femenina mayoritariamente, no creo que las mujeres se inscriban a este RPG, pero prefiero quiero ser generalista) o ser reconocido como un héroe. Ustedes decidirán cual misión es la que quieren cumplir, y si es posible, traten de realizar todas.
En este momento… las batallas del Coliseo estaban a punto de empezar…
José:
Spoiler
Con tus tan sólo trece años, eres vendido por tus captores al gran Soberano. Tu vida ahora cuesta apenas unas monedas. Luego de pasar un tiempo encerrado en una celda, un guardia fornido te lleva a los empujones hasta la arena de combate. Allí se decidirá tu destino… si vives y te conviertes en una leyenda, o si mueres y te conviertes en polvo.
El herrero se acerca a ti sonriente y te tiende una armadura gris. Con un gran casco que parece estar hecho de tela, y un rubí coronándolo. Te dan una cota de tela que te colocas y se ajusta bien a tu robusto cuerpo. No parece muy resistente… pero peor es nada. Te ruge el estómago mientras te lo pones. No te han dado más que las sobras y tu fuerza es escasa… no te irá bien en la pelea con el estómago vacío. También te pones los guantes y un par de botas, del mismo material. En cuanto terminas de ponerte todo eso, sientes como la gema que corona el casco comienza a brillar y tu mente se perturba. El guardia y el herrero se alejan, dejándote solo, y tú te arrastras por el piso con mucho dolor. Es como si te estuvieran golpeando en la cabeza, no sabes cómo quitarte el dolor ni qué es lo que te está pasando. Luego de un momento, la puerta que divide el área donde estás de la arena de combate se abre y te da paso. El dolor cesa, pero te sientes extrañamente maligno… algo ha perturbado tu cerebro.
Te levantas y caminas hacia la arena con firmeza… es raro, sientes como si el hambre hubiera cesado… Te sientes valiente, decidido. Has olvidado tu esclavitud. La multitud que hay en las gradas chilla con entusiasmo. Va a comenzar tu batalla, deberás usar tus puños para golpear a tu oponente o algún que otro poder “mágico” que te haya brindado el traje. Tu rival asoma al campo…
(se te enviará por MP tu lista de ataques enumerada. Cuando vayas a atacar, para que tu rival no se de cuenta el ataque que usarás, sólo di el número del ataque que ejecutarás, de esa manera no habrá trampa. Tu rival es CFG.)
Tira dos dados 1d100 junto con el número del ataque que vayas a usar.
Yony:
Spoiler
De tanto robar, te atraparon y te condenaron a una vida de esclavitud. Fuiste regalado al Soberano. Te han maltratado desde que llegaste allí, estás cansado y no has podido dormir. Ahora un guardia te lleva hasta la arena… allí no sabes si será bueno vivir y seguir con tu sufrimiento, o morirte de una buena vez.
Sea como sea, el herrero se acerca a ti y de tiende un escudo pequeño. Es un escudo rojo con lunares blancos, muy similar al caparazón de una mariquita. Además de eso, el guardia te sostiene mientras el perverso herrero te inyecta una gran dosis de un líquido extraño directamente en el cuello. Comienzas a sentirte mareado y no puedes evitar recostarte en el piso para recuperarte. El guardia y el herrero se van. Estás solo y la puerta que te lleva a tu primera pelea se despliega.
Caminas a la arena de combate pesadamente. Te sientes mareado, pero de a poco te das cuenta de algo… te sientes más protegido por alguna razón. No se debe sólo al escudo, eso que te inyectaron parece que te dio más energías. Será mejor que no te dejes matar, si quieres vivir es el momento de defenderte con ese escudo y de tratar de golpear a tu rival, el cual ya está saliendo al campo también.
(se te enviará por MP tu lista de ataques enumerada. Cuando vayas a atacar, para que tu rival no se de cuenta el ataque que usarás, sólo di el número del ataque que ejecutarás, de esa manera no habrá trampa. Tu rival es Matías.)
Tira dos dados 1d100 junto con el número del ataque que vayas a usar.
Juax Avenger:
Spoiler
Fuiste sometido por el enemigo y condenado a ser un esclavo. Te vendieron al Soberano a buen precio por tu digno estado físico y tus conocimientos anteriores. Eres uno de los favoritos entre los peleadores de hoy, la gente apostó mucho por ti, no le falles. De cualquier manera, ser un esclavo no es lo más lindo de todo… has pasado hambre y frío por muchas noches hasta llegar a ésta. La última noche de tu vida vieja, o la primera de una vida nueva.
El guardia, tan o más fornido que tú, te escolta hasta una gran puerta de madera que es la entrada a la arena de combate… Comienza tu corazón a latir del entusiasmo. No sabes lo que te espera.
El herrero se acerca a ti sonriente y con un gran esfuerzo te da tu arma. ¿Te lo crees? ¡Es un arma enorme! Y muy liviana además, puedes llevarla con una sola mano si quieres… Sonríes. La suerte te favorece. El ataque a distancia que tanto ha sido tu aliado desde que eras un militar novato sigue siéndolo. Con ese cañón podrás darle al enemigo desde donde quieras… si es que tienes la puntería ideal.
El herrero y el guardia se van y quedas solo mientras la puerta se abre. Es hora de que camines hacia allí… el cañón de fuego sólo te servirá de ataque, pero tienes que tener cuidado, si fallas tu ataque podrías no tener la suficiente agilidad para defenderte del rival…
(se te enviará por MP tu lista de ataques enumerada. Cuando vayas a atacar, para que tu rival no se de cuenta el ataque que usarás, sólo di el número del ataque que ejecutarás, de esa manera no habrá trampa. Tu rival es Char.)
Tira dos dados 1d100 junto con el número del ataque que vayas a usar.
Matías:
Spoiler
Luego de la desgracia y la mala suerte que te encontró en la guerra, ahora te pasas el día en una celda con olor a orín, con frío, con el cabello largo y la barba juvenil que cada día crece con más velocidad.
A las patadas te lleva un guardia hasta la gran puerta que divide las celdas de la arena. Allí intentas ponerte en formas y observas con cara severa al sujeto. El herrero aparece por entre las sombras… Se acerca con una extraña esfera brillante en la mano, la está sosteniendo con un guante oscuro de plata. Se acerca a ti, sonriente y te arroja la esfera. Tú por reflejo la agarras. El objeto se funde con tu piel y se absorbe por tus venas. Duele mucho el proceso, sientes como tus vasos se dilatan; gritas y te retuerces. La puerta comienza a abrirse y luego de un momento te sientes mejor. Sientes una extraña protección recubriendo tu cuerpo, como si un aura te cubriera. Esperas que eso sirva para algo.
Ves a tu contrincante a unos metros. Será mejor que utilices tu fuerza si quieres sobrevivir.
(se te enviará por MP tu lista de ataques enumerada. Cuando vayas a atacar, para que tu rival no se de cuenta el ataque que usarás, sólo di el número del ataque que ejecutarás, de esa manera no habrá trampa. Tu rival es yony.)
Tira dos dados 1d100 junto con el número del ataque que vayas a usar.
René:
Spoiler
De la cálida compañía de la hija de los amigos de tus padres, pasas sin escala alguna hasta la prisión en la que ahora estás y la cual te quita el sueño y las ganas de vivir. Pero no te queda mucho por hacer, ahora mismo un guardia del Soberano, al cual fuiste vendido a cambio de un par de Milktanks flacos, te lleva a tu muerte… el lugar que, supuestamente, regaras con tu sangre.
Te llevan hasta la puerta que conducirá a la arena de combate, desde ahí dentro se escucha el chillido de las multitudes. A tus espaldas oyes pasos diferentes a los del guardia, no son tan metálicos. Te volteas y ves al herrero cerca de ti, con su cara ruda llena de cicatrices y sonriendo con malicia. Te tiende un antifaz y un tapado grueso. No sabes bien qué hacer con eso… quizá haga frío afuera. Te lo pones de igual manera y no puedes evitar ver que pareces todo un Zigzagoon. Sientes como la piel del tapado se pega sobre la tuya con firmeza. Es un poco doloroso, como si te clavaran espinillas, pero logras resistir. El guardia y el herrero te dejan solo mientras la puerta para ir al combate se abre. Es hora de que demuestres tus habilidades como luchador, sientes que el traje te ha dado más energía, ahora tienes que ver qué puedes hacer con él. Demuéstrale a la multitud lo que vales y sobrevive.
(se te enviará por MP tu lista de ataques enumerada. Cuando vayas a atacar, para que tu rival no se de cuenta el ataque que usarás, sólo di el número del ataque que ejecutarás, de esa manera no habrá trampa. Tu rival es Félix.)
Tira dos dados 1d100 junto con el número del ataque que vayas a usar.
Diego:
Spoiler
Tan cerca de terminar la escuela te ocurre algo como eso. El terrorista que te secuestró encontró una buena forma de deshacerse de ti cuando la policía lo buscaba y ganar algo de dinero con eso. Te vendió al Soberano y ahora estás allí, encerrado en una lúgubre cárcel , con escaso alimento y nada que te distraiga del tormento de saber que ahora no eres más que un esclavo.
El guardia que te tocó desgraciadamente es un sádico que no ha hecho más que golpearte en la espalda desde que te sacó de la celda hasta que llegaron a la puerta que los separaba del campo de batalla. Allí te detienes a descansar y un hombre se acerca a ti. Es el herrero y tiene una buena arma para ti.
Es una espada gigante. Una que a fuerza tendrás que sostener con ambas manos. Parece hecha con marfil muy fino. Con tu fuerza, un corte de esa espada podría llegar a matar a cualquiera en el campo de batalla, bien por ti, has tenido suerte.
El guardia y el herrero te abandonan a tu suerte mientras la puerta se abre. La hora de la verdad ha llegado. Trata de no ser golpeado, su cuerpo es débil y podrías desangrarte rápidamente. Tú rival está cerca, la multitud está enardecida, te favorecen… ¡ve a luchar!
(se te enviará por MP tu lista de ataques enumerada. Cuando vayas a atacar, para que tu rival no se de cuenta el ataque que usarás, sólo di el número del ataque que ejecutarás, de esa manera no habrá trampa. Tu rival es Daniel.)
Tira dos dados 1d100 junto con el número del ataque que vayas a usar.
Daniel:
Spoiler
Luego de ser capturado no te queda otra opción más que someterte a esos malignos sujetos, sólo por considerarte diferente. Fuiste vendido al Soberano por poco dinero, apenas eres un niño para sufrir tal atropello, pero no te queda otra, la vida a veces es injusta.
El guardia, alguien con muchos prejuicios y muy supersticioso, te lleva hasta una gran puerta con algo de temor y asco hacia tu persona. Allí te frenas y se acerca el herrero para darte algo que podría servirte…
Te da un par de botas con un diseño muy intrincado, casi parece arte abstracto, o el calzado de un astronauta. Sin más que aportar, te las colocas y al instante sientes como si esas botas caminaran por sí mismas. Esa sensación te gusta, todo lo que sea ilógico y antinatural está de tu parte por ser un mago.
Las puertas se abren y corres a una velocidad que nunca antes habías sentido hacia el campo de batalla. Tendrás que luchar por tu vida. Las apuestas están en tu contra, desgraciadamente, todos piensan que por ser un niño no sobrevivirás demasiado. Demuéstrales que se equivocan, corre como el viento con esas botas especiales y usa la fuerza de tu oponente contra él mismo para que caiga.
(se te enviará por MP tu lista de ataques enumerada. Cuando vayas a atacar, para que tu rival no se de cuenta el ataque que usarás, sólo di el número del ataque que ejecutarás, de esa manera no habrá trampa. Tu rival es Diego.)
Tira dos dados 1d100 junto con el número del ataque que vayas a usar.
CFG:
Spoiler
Las tropas del Soberano te capturaron mientras buscaban pokémon en los alrededores. Les pareció que podrías ser un fiel esclavo, pero el gran mandatario te condenó a morir luchando en la arena al ver que no tenías cualidades para ser un sirviente.
Así es como ahora vas, caminando sin ganas… sabes que cada paso que das te acercas un poco más al final de tu corta vida. El guardia que te lleva hasta allí es grande en comparación contigo, pero no ha hablado ni te ha llamado la atención en lo absoluto. Posiblemente tenga mejores cosas que hacer que lidiar con un niñito como tú. Te deja frente a una gran puerta, al lado de un sujeto sonriente y se va. El tipo que está a tu lado es Hax, el herrero, uno de los que más disfruta de las muertes que ocurren allí. Te tiende una especie de escudo de hielo, con un asa de metal. Es grande y casi cubre todo tu cuerpo, pero no es pesado. Al menos te sientes protegido. La gran puerta frente a ti se abre y el sol inunda tus ojos. Es hora de luchar, tu rival te espera. Si quieres vivir, tendrás que atacar.
(se te enviará por MP tu lista de ataques enumerada. Cuando vayas a atacar, para que tu rival no se de cuenta el ataque que usarás, sólo di el número del ataque que ejecutarás, de esa manera no habrá trampa. Tu rival es José.)
Tira dos dados 1d100 junto con el número del ataque que vayas a usar.
Martín (no hace falta que resumas nada D: Es mucho mejor si escribes largos roles):
Spoiler
¡El tipo al que le robaste la billetera era el hijo de un influyente inversionista! Todas las apuestas están contra ti. Todos quieren que mueras. Si sobrevives será una humillación para el muchacho y su padre. Es por eso, que además de la mala suerte de tener que enfrentarte a muerte con otro luchador en el coliseo, has tenido que soportar grandes penurias en la cárcel que has estado.
Ahora vas hacia el campo de batalla, llevado por un buen guardián de renombre que, si bien es justo, tiene gran estima por el muchacho al que humillaste y también apostó contra ti. Te deja frente a una gran puerta de madera y acero que restringe tu visión hacia el campo de batalla. Hax, el herrero, llega hasta allí, con intenciones de darte una ayuda. Lleva consigo un guante amarillo y sobre él hay una gema roja flotando. La dispara hacia tu cuerpo como si fuera un rayo y el objeto penetra tu piel y se funde en tus venas. Sientes mucho dolor, te retuerces en el suelo mientras el guardia y el herrero te abandona. Ya estas cansado de sufrir, por tu mente ha pasado muchas veces la idea de dejarte matar rápidamente para acabar con todo eso. Pero te cuesta deshacerte de tu vida, aun tienes ganas de pasar por cosas y ansías tener libertad. El dolor cesa y cuando miras hacia la puerta, ésta ya se abrió y la arena de combate se extiende frente a ti. La gente está loca de júbilo porque lucharas… pero no esperan que ganes, esperan que mueras; y eso te llena de miedo. Sin embargo, eso que el herrero te arrojó te hace sentir muchas energías como si un mar de vida corriera en tu cuerpo, así que no lo desperdicies. Lucha y da todo lo que puedas por no morir.
(se te enviará por MP tu lista de ataques enumerada. Cuando vayas a atacar, para que tu rival no se de cuenta el ataque que usarás, sólo di el número del ataque que ejecutarás, de esa manera no habrá trampa. Tu rival es Fer.)
Tira dos dados 1d100 junto con el número del ataque que vayas a usar.
Fer:
Spoiler
Con tu mente hecha una nebulosa y sin recuerdos, te diriges a tu supuesta última batalla. Un guardia te escolta, sin dejar de presionarte para que camines rápido, parece estar apresurado. Te da un poco de bronca tener que luchar allí sin recordar nada, pero… ¿Qué otra cosa puedes hacer? Debes obedecer los mandatos, después de todo eres un simple esclavo y no recuerdas haber tenido una buena o mala vida entes de eso.
Llegas hasta una gran puerta que da al campo de batalla. Tendrás poco de tu parte, pero no te van a dejar solo. Un sujeto oscuro y con el rostro surcado por cicatrices se te acerca y te da un par de llamativas botas, las cuales no puedes rechazar ya que es contra las reglas del juego. Te las pones y sientes los pies tan pero tan ligeros que podrías correr una maratón como si fuera una simple caminata. Eso te gusta y te da un poco más de ánimos para afrontar lo que sigue… la puerta se despliega y ante tu cara aparece el estadio con el gran palco del Soberano a un costado. Tú oponente ya te espera allí. ¿Quieres sobrevivir? Tendrás que correr con todas tus fuerzas y golpear con tus puños o con lo que sea para que tu rival caiga antes.
(se te enviará por MP tu lista de ataques enumerada. Cuando vayas a atacar, para que tu rival no se de cuenta el ataque que usarás, sólo di el número del ataque que ejecutarás, de esa manera no habrá trampa. Tu rival es Martín.)
Tira dos dados 1d100 junto con el número del ataque que vayas a usar.
Félix:
Spoiler
¡De estar descansando tan tranquilo pasas a lo que estás ahora! Durmiendo en una celda húmeda con el piso tan duro como el cuerpo de un difunto. Nada puede ser más incómodo que la celda en la que has tenido que esperar desde que los hombres del Soberano te atraparon hasta hoy. Es una lástima, pero ahora pasarás de la incomodidad de la celda a la incomodidad de un ataúd si no demuestras agallas.
Un guardia real te escolta hasta la entrada al campo de batalla y allí te espera ya el herrero con un par de dagas en las manos. Son buenas armas, te darán un gran ataque, aunque a ti no te sirven mucho ya que prefieres atacar a distancia… pero no te queda otra. Tienes que aceptar lo que te den.
Te dejan solo y la puerta se abre. Sostienes tus armas entre tus manos. Llegó la hora. El campo se abre ante tus ojos y la adrenalina comienza a golpearte la cabeza. Usa con cuidado tus armas, pues tu rival no se dejará vencer tan fácilmente.
(se te enviará por MP tu lista de ataques enumerada. Cuando vayas a atacar, para que tu rival no se de cuenta el ataque que usarás, sólo di el número del ataque que ejecutarás, de esa manera no habrá trampa. Tu rival es René.)
Tira dos dados 1d100 junto con el número del ataque que vayas a usar.
Char (luego me dices cómo supiste que iba a ser una isla xD):
Spoiler
Luego de tu captura, te llevan a la isla y allí te venden al soberano como un inmundo esclavo que no sirve para nada. Ocupas una celda áspera y comes alimento en mal estado hasta hoy que será el día de tu ejecución… o el día en que tendrás una batalla y seguirás siendo un inmundo esclavo.
El guardia, algo rudo, te golpeó varias veces hasta que llegaste frente a la gran puerta que es la entrada a la arena. Se acerca a ti el herrero, muy diligente, y te coloca en la espalda una especie de jet propulsor. Es un invento bastante particular que te ayudará a moverte con más rapidez. El jet es a base del fuego del pokémon con el que está hecho. De esa manera tendrás una ventaja al moverte con más velocidad.
La puerta se abre, la arena se despliega frente a tus ojos… es el momento. El momento de dar todo o morir como un perro. Tu enemigo es complicado, así que trata de dar lo mejor que puedas.
(se te enviará por MP tu lista de ataques enumerada. Cuando vayas a atacar, para que tu rival no se de cuenta el ataque que usarás, sólo di el número del ataque que ejecutarás, de esa manera no habrá trampa. Tu rival es Juax Avenger.)
Tira dos dados 1d100 junto con el número del ataque que vayas a usar.
Aclaración: Les aclaro a todos la forma de rolear, para que no cometan errores. Los artefactos que tengan los controlarán cuando vayan a atacar. O sea que ustedes tienen que rolear hasta que dicen “me decidí a atacar a mi rival (ataque número 3)” Ahí lo dejan y Bil y yo lo seguimos. Para que su rol no sea tan corto, porque si ponen eso solo será considerado spam, pueden recalcar sus sentimientos o comentar lo que decía en la misión que les dimos (ej, si se sintieron mal cuando el guardia los llevaba, si les cayó bien o mal el herrero, etc) Cualquier pregunta se la hacen a Bil o a mi por MP. Nos dividiremos en dos las parejas, así que más adelante sabrán quien será su guía. Esperen a recibir la lista de ataques y cuando la tengan ya pueden hacer el rol sin olvida el número del ataque y los dados.
Suerte a todos.