Capítulo 6: “El final de la pesadilla”.
No sé cuanto tiempo resistirá este maldito lugar, ya llevamos aquí aproximadamente dos horas, dos interminables horas y a pesar de eso las condenadas bestias de fuera siguen aporreando el tremendo portón metálico, provocando visibles y preocupantes abolladuras.
Parecen frustrarse a cada minuto, cada segundo que pasan sin poder entrar, me pregunto si se cansaran, por lo visto no y si no fuese por este portón seguramente estaríamos muertos a pesar de tener estas increíbles armas (que nunca había visto antes de esto). No podríamos contra una docena de ellos y me temo que quizá sean más.
Logramos escapar, si pero como consecuencia nos metimos en un callejón sin salida del que por más que doy vueltas y vueltas no veo escapatoria ¡maldición! Nos faltaba tan poco para largarnos de este sitio infernal, bueno al menos eso creíamos hasta que Zed nos contó la fría verdad, pero me estoy adelantando a los hechos que nos condujeron hasta nuestra posible tumba.
Fue solo hace un par de horas cuando las buenas noticias se amontonaban como docenas de mujeres en una barata.
Que ironía.
Por fin encontramos a la misteriosa muchacha de la comunicación, para nuestra sorpresa Carlos seguía vivo y en buen estado, el muy afortunado y oportuno para mi suerte.
Y lo principal: Zed halló los datos de las investigaciones y nos avisó por radio que era hora de irnos.
Nunca sospechamos que él tuviese otra misión que no sea rescatar los dichosos datos, pero al parecer sus superiores no permitirían que NADIE supiese acerca de esto y la única forma de hacerlo era acallando a todo aquel que estuviese en este equipo.
Luego de responderle, emprendimos la marcha apretando el paso para llegar cuanto antes, es que ninguno soportaba estar aquí más tiempo, siempre cuidadosos ya no cometeríamos los mismos errores de antes sabiendo de lo que son capaces estas criaturas, entonces continuamos avanzando mientras Carlos cubría nuestras espaldas, Mike por delante vigilando que nada saliese por algún rincón y yo junto a la misteriosa muchacha de la comunicación, que nos dijo se llamaba Sam.
Tenía tantas preguntas sobre aquellos monstruos ¿Recordaran que alguna vez fueron humanos? ¿Por qué los “sujetos de prueba” mutaron de variadas formas? Demasiadas preguntas, ni un gramo de respuesta, aunque podía conseguir respuestas para otras preguntas.
Raily: Sammy ¿Te encontraste con algún superviviente más?
Sammy: Si, con una muchacha creo que mas o menos de mi edad, pero la perdí en el camino y no volví a verla. –Le respondía al soldado con una mirada triste y pensativa-
Raily: Ya veo, bueno hemos encontrado a esa joven, por desgracia una de esas cosas la ataco, pero ya se esta recuperando en la enfermería. –Le informaba esbozando una sonrisa-
Ella no dijo nada más, pero su rostro cambio de preocupado a relajado al oír la noticia, aunque no parecía del todo tranquila, seguramente no se sentía del todo confiada o cómoda con un grupo de soldados desconocidos, obviamente antes de este incidente había soldados en la base, pero no creo que hubiesen sido muy amistosos.
Luego de esto seguimos caminando hasta llegar al punto de reencuentro establecido, no había nadie pero solo pasaron un par de minutos hasta que oímos unos pasos provenientes de uno de los pasillos y de el salieron Zed y Luz, noté algo raro en la cara de ella, parecía preocupada y eso era algo inusual.
Los dos caminaron hacia nosotros y al verlo a Carlos se sorprendieron, pero solo duro unos instantes hasta que Luz dijo que Zed debía decirles algo importante.
Raily: Ya es tiempo de marcharnos ¿Verdad? –Le preguntaba como anticipándose a algo que no quería oír-
Zed: No, la verdad es que nunca podrían escapar, ya que debía...matarlos.
Carlos: ¿A qué te refieres? Se supone que buscarías los malditos datos y nos íbamos. –Reprochaba con furia-
Zed: Si, pero también debía matarlos o dejarlos encerrados aquí que sería prácticamente lo mismo, aunque ahora no lo haré, he visto varias cosas que me han hecho cambiar de idea.
Raily: De acuerdo, entonces llamemos al Comandante y que envíe un helicóptero para largarnos.
Zed: Me temo que él es parte de esto, los ha traicionado y enviado a una misión suicida.
En ese momento se me heló la sangre, no podía creer que alguien en quien yo confiaba a pleno fuese un maldito traidor, nunca lo hubiese pensado.
Así que ahora no solo no podíamos huir de allí sino que lo peor estaba a punto de suceder.
Raily: ¿¡Cómo diablos saldre...!?
No pude terminar la frase cuando de la nada se escuchó un terrible rugido, que luego se le sumaron otros dos, luego seis y al final se oyeron más de una docena de esos espantosos ruidos, ahora si que estábamos en un lío grande, debíamos escondernos o luchar y esto ultimo no era lo más recomendable por el momento, aún siendo nosotros cuatro no podríamos con tantos.
Sin perder tiempo nos dirigimos a un gran portón metálico que luego de abrirlo nos metimos y seguido de esto escuchamos como lo aporreaban sin control, no se cuanto iba a resistir.
Aproximadamente dos horas después descubrimos que había una salida que tapada entre cajas y demás era la única vía de escape, aunque no lograríamos escabullirnos todos, toda buena noticia conlleva a una mala o al menos en nuestro caso.
Zed: Váyanse... –Le decía a los demás soldados mientras tomaba su arma y se ponía de pie-
Luz: ¿Qué? Si sales tú solo no duraras ni medio minuto contra ellos. –Le negaba su compañera-
Zed: Lo que hicimos aquí fue terrible, yo estaba muy equivocado y llegó mi hora para redimirme. Toma Raily, con esta tarjeta magnética podrás abrir una compuerta que los llevara al exterior, ya llamé un helicóptero que vendrá en poco tiempo, amenaza al piloto y escapen de aquí. –Le decía al soldado, mientras le daba la tarjeta-
Luego de decir esto tomo el disco que contenía los datos de las investigaciones y se lo dio a Mike, quien lo agarro.
Me di cuenta que nos lo daba para que tuviéramos pruebas de lo sucedido, algo grande se venía, nunca conocí a alguien que se sacrificara por un grupo de personas que ni siquiera conocía, pero algo me decía que no era solo por eso.
Dándose media vuelta nos contó que él trabajaba aquí desde hacía mucho tiempo, pero lo que no sabíamos y nos dejo pasmados era que tenía una familia, no era el típico científico-asesino, para nada él tenia una hija de unos diez años y a su esposa quienes se encontraban aquí cuando sucedió el incidente del cual no lograron salir vivas.
En ese momento lo comprendí todo, su último acto de vida era vengarse de aquellas cosas y dejándonos escapar condenaría a sus superiores que arruinaron su vida.
Sin más palabras nos hizo un gesto con la mano para que nos fuéramos, Samantha abrió la puertilla que daba a una tubería que se conectaba con otras entre si, luego de ingresar le siguió Carlos, luego Mike, le dije a Luz que se diera prisa para entrar, pero ella me aparto con el brazo y lo miro a Zed quien a pesar de estar a punto de enfrentarse contra esos demonios no sudaba ni se le notaba el miedo, probablemente así lucia alguien que lo había perdido todo, sin dudas.
Yo me metí y luego me siguió Luz que dándose vuelta como pudo le hizo el clásico gesto con el dedo pulgar arriba a su compañero quien solo sonrió y pego media vuelta, ya la puertilla estaba cerrada y nosotros gateando por los ductos.
Pasaron unos cuantos minutos y escuchamos como el portón que nos había refugiado de esas cosas cedía provocando un gran barullo, seguido de esto varias ráfagas de disparos se oyeron acompañadas por rugidos atroces de bestias heridas, un grito humano de solamente una persona y por ultimo el silencio total.
Ninguno dijo nada y solo seguimos arrastrándonos, me pare cuando en una puertilla pude ver que daba con la enfermería ¡Perfecto! Nos llevamos a la muchacha herida por los ductos y salimos de este maldito lugar.
Bajé solo yo, ya que no necesitaría ayuda para cargar con alguien que pesaba mucho menos que. Ella se hallaba durmiendo en donde la habíamos dejado, se recuperaba poco a poco, me hubiese gustado no tener que arrastrarla con nosotros pudiéndole provocarle dolor, pero el tiempo nos apremiaba.
La desperté como pude y ella consiente se pudo levantar, pero estaba muy débil y se dejo caer sobre la cama, yo la levante y metí en el ducto donde la deberíamos arrastrar ya que el espacio era reducido, pero solo serían un par de metros.
Luego de esto seguimos por el mismo camino hasta dar con otra puertilla que daba a un lugar espacioso, al bajar no nos dimos cuenta que debajo de nosotros había unos tres monstruos, nos encontrábamos a unos metros por encima de ellos y al parecer no nos habían notado, para nuestra suerte, pero para nuestra mala suerte la compuerta se hallaba tras ellos, nos bloqueaban el camino y solo matándolos lograríamos escapar.
Raily: ¿Luz? –La llamaba en voz baja y agachado-
Luz: ¿Qué sucede?
Raily: ¿Podrás eliminarlos desde aquí?
Luz: Eso sería sencillo, pero de seguro los demás escucharan los disparos y no tardaran en venir.
Raily: Eso no importa, para cuando vengan ya nos habremos ido.
Luz: Bien, Mike carga con la muchacha quizá necesite la ayuda de Raily ¿De acuerdo?
Mike: Bien.
Luz: A la de tres salen corriendo mientras despejo el camino. 1...2...3.
Al escuchar el tercer número salimos disparados confiando en la puntería de la soldado Right, quien ya se había puesto en posición y aspirando aire jaló del gatillo que acompañado de un fuerte disparo salió una bala y perforo limpiamente el cráneo de una de las bestias, mientras tanto yo iba por delante del grupo disparando a otro de ellos que luego caía finalmente con el disparo mortal de Luz justo en la cabeza., seguimos así unos cuantos metros, tan solo nos faltaban diez y el último engendro había caído y Luz corría a toda velocidad hacia nosotros, al llegar introduje la tarjeta que me había dado Zed y la compuerta bastante sólida, podría decir mucho más sólida y resistente que el portón, se abrió frente a nosotros dejándonos ver el exterior, el tan deseado exterior.
Esperamos ansiosos que Luz llegara y al hacerlo salimos todos juntos afuera sintiendo después de varias horas el fresco, muy fresco aire del Ártico, aunque hiciese un frío de locos era lo mejor del mundo luego de salir de ese infierno.
Vimos con mucha emoción como el helicóptero se asomaba a lo lejos y cada vez se acercaba más y más, aunque los problemas no tardaron en presentarse.
Un rugido que por poco me deja sordo se escucho por todos lados, provenía cerca nuestro y lo que lo provoco dejo asomarse cada vez más, una bestia enorme de unos seis metros y quizá más se acercaba hacia nosotros con la misma mirada asesina que las demás, solo que estaba muy por sobre ellas, era gigantesca y Carlos dijo que eso era lo que lo había atacado, yo no podía creer que hubiese algo así en este lugar, era abominable y se dirigía hacia nosotros, no perdimos más tiempo en contemplarla y nos metidos dentro de la base cerrando la compuerta, que locura hacia unos minutos hubiésemos matado por salir de allí y ahora era nuestro único refugio que solo duraría instantes porque esa cosa gigantesca atravesó la pared a unos metros al lado nuestro y lanzando otro atronador rugido ingresó a la base buscándonos, para nuestra fortuna al ser tan alta le era complicado divisarnos.
Pensamos que era nuestro fin, ya que aunque saliéramos y fuésemos al helicóptero eso nos seguiría rápidamente y atacaría sin remedio.
Una voz familiar nos dejó paralizados, era Zed y seguía con vida, herido pero vivo y con un par de objetos en sus manos lanzó un grito seguido de gestos con los brazos arriba queriendo atraer la atención de la criatura, lo había conseguido ya que eso se dirigió a él.
Raily: ¿¡Qué haces!? ¡Ven con nosotros!
Zed: ¡Lárguense! ¡Voy a volar esta base para que esto no suceda de nuevo!
Sin decir más Zed salió corriendo mientras le gritaba a la enorme bestia que lo seguía, sin saber que pronto moriría.
El resto del equipo se largo inmediatamente de allí, ya que la explosión no tardaría en efectuarse, al salir vieron al helicóptero parado esperándolos a unos cuantos metros de allí, pero cuando faltaba poco para llegar a su destino el complejo militar hizo explosión tirando al suelo a los cuatro por la gran onda de fuerza, pero lo peor sucedería segundos después cuando ese mismo estruendo provoco una avalancha que descendía a toda velocidad hacia ellos, acabando con todas sus esperanzas al ver como el helicóptero, su único medio de rescate era embestido y aplastado por la nieve y faltaban ellos.
Sammy se sujeto de Raily mientras los demás hacían lo mismo formando una cadena humana, aunque todo hubiese terminado.
Carlos: ¡Es el fin, fue un honor trabajar con ustedes! –Les decía a sus compañeros riéndose-
Raily: ¡Lo mismo digo, espero nos veamos en la otra vida!
Justo en ese momento la avalancha dio de lleno contra ellos, cubriéndolos por completo dejando cubierta también a la base Redford. El silencio era total, no se oía absolutamente nada, pero de repente una mano atravesó la nieve y seguido de esto el resto del cuerpo emergió a la superficie con mucho esfuerzo pero lográndolo al fin de cuentas, esta figura se puso de pie y enseguida se recostó sobre la fría nieve para luego levantarse y comenzar a excavar tratando de hallar algo o a alguien...
Fin.