// Kesshite Owaru //
Spoiler
Título: Kesshite Owaru
Autor: Chispitas
1.El tema del fic y su trama – 10/15 puntos
Parece interesante la temática del fic, aunque aún no me queda claro hacia dónde va la idea principal. La historia de un orfanato no es muy original, pero por lo que me cuentas, creo que dará un giro importante.
2. La gramática, ortografía y estructura de la escritura – 20/25 puntos
Detecté algunos errores gramáticos, más que nada. La ortografía es casi perfecta.
3. La madurez del fic – 5/10 puntos
4. El desarrollo del fic, es decir, la forma de expresar del autor – 17/20 puntos
Aunque algunas palabras suenan repetitivas, como el trabalenguas, creo que en sí tienes un buen desarrollo de lenguaje.
5. Apoyo visual (Si es que lo tiene, es decir, opcional) - 5 puntos.
Puntaje total: 52/70 (Siendo 40 el mínimo)
Conclusión: FanFic aprobado para su publicación.
Comentarios: Felicidades, parece que tienes buen talento para escribir. Continúa así. Espero que pronto manifiestes la idea central del fic.
Evaluado por Cygnus.
Autor: Chispitas
1.El tema del fic y su trama – 10/15 puntos
Parece interesante la temática del fic, aunque aún no me queda claro hacia dónde va la idea principal. La historia de un orfanato no es muy original, pero por lo que me cuentas, creo que dará un giro importante.
2. La gramática, ortografía y estructura de la escritura – 20/25 puntos
Detecté algunos errores gramáticos, más que nada. La ortografía es casi perfecta.
3. La madurez del fic – 5/10 puntos
4. El desarrollo del fic, es decir, la forma de expresar del autor – 17/20 puntos
Aunque algunas palabras suenan repetitivas, como el trabalenguas, creo que en sí tienes un buen desarrollo de lenguaje.
5. Apoyo visual (Si es que lo tiene, es decir, opcional) - 5 puntos.
Puntaje total: 52/70 (Siendo 40 el mínimo)
Conclusión: FanFic aprobado para su publicación.
Comentarios: Felicidades, parece que tienes buen talento para escribir. Continúa así. Espero que pronto manifiestes la idea central del fic.
Evaluado por Cygnus.
Bueno, suerte que pude pasar la evaluación ^^U
Spoiler
-¡No, no quiero seguir aquí! ¿¡Por qué no tendré familiares con los que pueda vivir?!
Una joven muchacha, de unos aproximadamente quince años, estaba sentada en un sofá. Tenía los brazos y la cara llenos de arañazos y heridas, y sus ropas estaban hechas jirones. Un guiñapo de tela reposaba en el brazo del sofá. Esa chica era yo. Y estaba deseando marcharme allí.
-Celeste, ya sabes que tienes que quedarte aquí.-murmuró una mujer entrando en la sala.- ¿Otra vez te has peleado con alguien?
Yo solté un gruñidito afirmativo. Lo cierto era que yo siempre estaba peleando. No podía evitarlo, y no porque yo buscara problemas. Ellos me encontraban a mí, yo siempre estaba metida en algún lío del que salía herida.
-Por cierto, alguien está en la entrada preguntando por ti. Dice ser tu abuela.-me dijo la mujer señalando la puerta.
-¿¡Mi abuela?!-al instante, salí corriendo de la sala. Mi abuela… aquella mujer tan amable que había estado conmigo en todo momento, cuando años atrás, mis padres habían muerto. No me gusta hablar de mi pasado. Pero en fin, supongo que algún día tendré que contarlo.
Tenía 2 años y medio cuando ocurrió. Mis padres me llevaban a casa, después de una larga jornada en la guardería.
-‘’¡Mamá, cuando lleguemos a casa vamos a jugar al pilla-pilla! ‘’-le dije alegre dando saltitos.
-‘’Pues claro, Celeste, jugaremos a lo que tu quieras’’-me contestó ella esbozando una sonrisa. Íbamos a cruzar un paso de cebra, cuando nos paramos en medio y mi padre me dijo:
-‘’Celeste, ¿Puedes tirar esto?’’
-‘’Claro papi.’’-tomé la lata entre las manos y me dispuse a tirarla, cuando de repente oí un gran estruendo detrás de mí. –‘’ ¿Mami? ¿Papi? ¿Qué pasa, por qué no os levantáis?-pregunte acercándome a ellos. Había un camión volcado en un lado de la carretera, y mis padres se encontraban tirados ahí, en medio de la carretera. Y observé algo. Una gran mancha roja había aparecido en el suelo, al lado de sus cabezas. Obviamente yo no sabía que era sangre. Y así seguí preguntando inocentemente durante unos cinco minutos, hasta que un montón de personas llegaron corriendo, exclamando cosas como ‘’¡Menuda tragedia!’’ o ‘’Pobre niña, con lo feliz que se la veía…’’. Yo aún no comprendía que pasaba, solo deseba que aquel ruido terminara, y que mis padres se levantaran y nos fuéramos a casa ya.
-‘’¿¡Qué ha pasado?!-preguntó alguien abriéndose paso entre la multitud. Era mi abuela. Corrí rápidamente a sus brazos, con esperanza de que ella me dijera algo de lo que estaba ocurriendo.-‘’Vamos, pequeña, no pasa nada, vamos a volver a casa. ’’.
-‘’¿Pero que pasa con papá y mamá? ¿Ellos no van a venir?’’-pregunté con pequeñas lagrimitas en los ojos.
-‘’No, cariño, lamentablemente, ellos no van a venir… nunca’’-me dijo acariciándome el pelo. Me cogió entre sus brazos para calmarme.
-‘’¡Pero yo quiero que vengan!’’-dije con mirada triste-‘’¿Por qué no van a volver?’’
-‘’Bueno, ellos… ellos ya no están’’-me explicó amablemente, ella también tenía lágrimas en los ojos.
-’’¡Mami, papi!’’-grité rompiendo a llorar y pataleando. Mi abuela me sacó de allí a toda prisa, como si temiera que me fuera a pasar algo.
-Celeste… ¡Celeste!-la voz de la mujer me sacó de mis pensamientos.-¿Qué te ocurre?
-No es nada… no he dormido bien-le mentí.
-Deberías ir a la entrada.
-Si, ya voy-contesté caminando con paso lento.
No podía creerlo. ¿Había vuelto? No podía ser verdad. Pero si que lo era. En cuanto llegué al vestíbulo, pasé la mirada por cada uno de los rincones que había. Me los conocía de memoria. Demasiados años eran los que había vivido allí. Plantas bien cuidadas, un suelo fregado, las estanterías sin una mota de polvo… De todo aquello se encargaba la señora Bullid. La verdad esque a nosotros siempre nos regañaba por hacer trastadas en la entrada, pero en realidad nos quería mucho, pues en más de una ocasión había dejado que corriéramos por los pasillos recién fregados para que nos deslizáramos al jugar.
-Celeste-me llamó una voz.
-Abuela…-me giré lentamente, sorprendida por la suavidad de sus palabras.
-Después de tantos años, por fin te encuentro.
-Me alegro de verte, abuela.
Ella se acercó a mí, y en un rápido movimiento, me abrazó. Me encantó por fin, recibir de nuevo la protección de sus brazos, que me proporcionaba cierta seguridad.
-¿Abuela, si has venido, significa que vas a sacarme de aquí? Yo pensaba que tu estabas…-hice un silencio- y que no tenía familiares con los que irme.
-No te preocupes. Te voy a llevar conmigo a una ciudad muy apacible, allí vivo. Te he matriculado ya en un instituto. Irás a segundo.-me dijo con una sonrisa. Me recordó a mi madre en cuanto la vi. La madre de mi madre tiene la misma sonrisa que mi madre. Un trabalenguas, suena raro.
-¿¡Segundo?! No empecé ni preescolar. ¿No crees que es un poco repentino?-le pregunté divertida, pensando en cómo contaría que me había saltado 10 cursos. Solté una risita al pensarlo.
-Estoy segura de que te irá bien. No debes preocuparte por nada. Solo tengo que firmar unos papeles y nos iremos. Puedes despedirte de tus amigos, si quieres.
-¡Gracias, abuela!-le dije estampándole un beso en la mejilla. Pronto, oí unas risotadas detrás de mí. Me giré asustada, y comprobé que mis amigos me señalaban acusadoramente y se reían a carcajadas.- ¿¡Qué tiene de malo dar un beso a tu abuela?!-le dijo enfadada-Para vuestra información, me largo de aquí-añadí dándoles la espalda. Y entonces… una gran estampida llegó hasta mí, y pronto, todos ellos estaban a mi alrededor rogando que me quedara o diciéndome adiós.
-Chicos, os voy a echar de menos-les dije, y agité mi mano, alejándome y entrando por la puerta por la que mi abuela había usado. La encontré con un bolígrafo en la mano, firmando, por fin, los papeles que me sacarían de aquel orfanato.
Una joven muchacha, de unos aproximadamente quince años, estaba sentada en un sofá. Tenía los brazos y la cara llenos de arañazos y heridas, y sus ropas estaban hechas jirones. Un guiñapo de tela reposaba en el brazo del sofá. Esa chica era yo. Y estaba deseando marcharme allí.
-Celeste, ya sabes que tienes que quedarte aquí.-murmuró una mujer entrando en la sala.- ¿Otra vez te has peleado con alguien?
Yo solté un gruñidito afirmativo. Lo cierto era que yo siempre estaba peleando. No podía evitarlo, y no porque yo buscara problemas. Ellos me encontraban a mí, yo siempre estaba metida en algún lío del que salía herida.
-Por cierto, alguien está en la entrada preguntando por ti. Dice ser tu abuela.-me dijo la mujer señalando la puerta.
-¿¡Mi abuela?!-al instante, salí corriendo de la sala. Mi abuela… aquella mujer tan amable que había estado conmigo en todo momento, cuando años atrás, mis padres habían muerto. No me gusta hablar de mi pasado. Pero en fin, supongo que algún día tendré que contarlo.
Tenía 2 años y medio cuando ocurrió. Mis padres me llevaban a casa, después de una larga jornada en la guardería.
-‘’¡Mamá, cuando lleguemos a casa vamos a jugar al pilla-pilla! ‘’-le dije alegre dando saltitos.
-‘’Pues claro, Celeste, jugaremos a lo que tu quieras’’-me contestó ella esbozando una sonrisa. Íbamos a cruzar un paso de cebra, cuando nos paramos en medio y mi padre me dijo:
-‘’Celeste, ¿Puedes tirar esto?’’
-‘’Claro papi.’’-tomé la lata entre las manos y me dispuse a tirarla, cuando de repente oí un gran estruendo detrás de mí. –‘’ ¿Mami? ¿Papi? ¿Qué pasa, por qué no os levantáis?-pregunte acercándome a ellos. Había un camión volcado en un lado de la carretera, y mis padres se encontraban tirados ahí, en medio de la carretera. Y observé algo. Una gran mancha roja había aparecido en el suelo, al lado de sus cabezas. Obviamente yo no sabía que era sangre. Y así seguí preguntando inocentemente durante unos cinco minutos, hasta que un montón de personas llegaron corriendo, exclamando cosas como ‘’¡Menuda tragedia!’’ o ‘’Pobre niña, con lo feliz que se la veía…’’. Yo aún no comprendía que pasaba, solo deseba que aquel ruido terminara, y que mis padres se levantaran y nos fuéramos a casa ya.
-‘’¿¡Qué ha pasado?!-preguntó alguien abriéndose paso entre la multitud. Era mi abuela. Corrí rápidamente a sus brazos, con esperanza de que ella me dijera algo de lo que estaba ocurriendo.-‘’Vamos, pequeña, no pasa nada, vamos a volver a casa. ’’.
-‘’¿Pero que pasa con papá y mamá? ¿Ellos no van a venir?’’-pregunté con pequeñas lagrimitas en los ojos.
-‘’No, cariño, lamentablemente, ellos no van a venir… nunca’’-me dijo acariciándome el pelo. Me cogió entre sus brazos para calmarme.
-‘’¡Pero yo quiero que vengan!’’-dije con mirada triste-‘’¿Por qué no van a volver?’’
-‘’Bueno, ellos… ellos ya no están’’-me explicó amablemente, ella también tenía lágrimas en los ojos.
-’’¡Mami, papi!’’-grité rompiendo a llorar y pataleando. Mi abuela me sacó de allí a toda prisa, como si temiera que me fuera a pasar algo.
-Celeste… ¡Celeste!-la voz de la mujer me sacó de mis pensamientos.-¿Qué te ocurre?
-No es nada… no he dormido bien-le mentí.
-Deberías ir a la entrada.
-Si, ya voy-contesté caminando con paso lento.
No podía creerlo. ¿Había vuelto? No podía ser verdad. Pero si que lo era. En cuanto llegué al vestíbulo, pasé la mirada por cada uno de los rincones que había. Me los conocía de memoria. Demasiados años eran los que había vivido allí. Plantas bien cuidadas, un suelo fregado, las estanterías sin una mota de polvo… De todo aquello se encargaba la señora Bullid. La verdad esque a nosotros siempre nos regañaba por hacer trastadas en la entrada, pero en realidad nos quería mucho, pues en más de una ocasión había dejado que corriéramos por los pasillos recién fregados para que nos deslizáramos al jugar.
-Celeste-me llamó una voz.
-Abuela…-me giré lentamente, sorprendida por la suavidad de sus palabras.
-Después de tantos años, por fin te encuentro.
-Me alegro de verte, abuela.
Ella se acercó a mí, y en un rápido movimiento, me abrazó. Me encantó por fin, recibir de nuevo la protección de sus brazos, que me proporcionaba cierta seguridad.
-¿Abuela, si has venido, significa que vas a sacarme de aquí? Yo pensaba que tu estabas…-hice un silencio- y que no tenía familiares con los que irme.
-No te preocupes. Te voy a llevar conmigo a una ciudad muy apacible, allí vivo. Te he matriculado ya en un instituto. Irás a segundo.-me dijo con una sonrisa. Me recordó a mi madre en cuanto la vi. La madre de mi madre tiene la misma sonrisa que mi madre. Un trabalenguas, suena raro.
-¿¡Segundo?! No empecé ni preescolar. ¿No crees que es un poco repentino?-le pregunté divertida, pensando en cómo contaría que me había saltado 10 cursos. Solté una risita al pensarlo.
-Estoy segura de que te irá bien. No debes preocuparte por nada. Solo tengo que firmar unos papeles y nos iremos. Puedes despedirte de tus amigos, si quieres.
-¡Gracias, abuela!-le dije estampándole un beso en la mejilla. Pronto, oí unas risotadas detrás de mí. Me giré asustada, y comprobé que mis amigos me señalaban acusadoramente y se reían a carcajadas.- ¿¡Qué tiene de malo dar un beso a tu abuela?!-le dijo enfadada-Para vuestra información, me largo de aquí-añadí dándoles la espalda. Y entonces… una gran estampida llegó hasta mí, y pronto, todos ellos estaban a mi alrededor rogando que me quedara o diciéndome adiós.
-Chicos, os voy a echar de menos-les dije, y agité mi mano, alejándome y entrando por la puerta por la que mi abuela había usado. La encontré con un bolígrafo en la mano, firmando, por fin, los papeles que me sacarían de aquel orfanato.
Spoiler


Gracias Planta ^///^






Sólo tengo buenos recuerdos de ustedes y de este agradable lugar también.
Que el siguiente capitulo llegue pronto.... 
















... aunque voy mejorando.

