El Ave del Sur - Capítulo 2
Hola!
Aquí vengo con mi nuevo fic (¿o es viejo fic?).
Es una historia que comencé hace aproximadamente un año; algunos la recordarán, pero nunca la continué. Ahora pienso llevarla hasta el final ya que la tengo un poco elaborada.
Para los que comienzan apenas a leer, les diré que es un fic de aventuras, en la que un grupo de exploradores se dirige a las regiones antárticas en busca de conquistar por primera vez el polo sur (la historia se desarrolla hace 100 años, claro xD).
Es una historia de supervivencia, tiene muchas aventuras, se desarrolla en la Antártida; espero que lo quieran leer porque es un fic muy original, aunque inspirado en una historia real (inspirado, no basado u.u).
Aquí va, espero que les guste la idea, porque la introducción no dice demasiado. Es corta, para no aburrirlos. Es como una probadita del fic xD

“El Ave del Sur”
Capítulo 1
El aroma salobre del mar pacífico era arrastrado por las suaves corrientes de aire, y les llegaba con claridad a los hombres que se hallaban reunidos a la orilla del puerto. Eran seis figuras robustas, embutidas en sendos abrigos oscuros, cuyos rostros curtidos y ojos brillantes estaban enfocados mutuamente, mientras formaban un informal semicírculo sobre las desiguales y agudas rocas blanquecinas que conformaban la mayor parte del suelo.
El ruido y la algarabía que procedían de los gigantescos buques anclados en el puerto, no impedía la fluidez de la conversación tan animada que se encontraban desarrollando los seis hombres, reunidos como grandes amigos y colegas a primera vista. El calor del sol era débil, y eso le permitía a la gelidez del viento obrar con malicia, haciendo tiritar de vez en cuando a algún infausto desarmado ante el frío, no siendo así para el grupo de hombres cuyos forrados cuerpos gozaban del calor suficiente para mantenerse cómodos.
Un extraño can de cierta raza siberiana aullaba en medio del grupo, como exigiendo la atención inmediata de su amo, indudablemente uno de los que en ese momento se encontraba conversando, y el indicado no se hizo esperar. Un cuerpo alto y de facciones angulosas subrayadas por unas modernas gafas de sol, estiró una mano para apoyarla con suavidad sobre el denso pelaje que le cubría la cabeza al perro, y entre dientes mencionaba con voz queda.
—Ya, Blizzard, ya. Pronto nos iremos.
El efecto producido en el can pareció ser suficiente para calmarlo con esas sencillas palabras y aquel gesto caluroso, por lo que volvió a sentarse con aires de paciencia resignada, y se limitó a continuar viendo oblicuamente a los ojos de su amo.
El nombre de dicho sujeto era Ralph Williams, líder de la gran expedición que en poco tiempo iba a convertirse en realidad, ante la sorpresa y los comentarios incrédulos de los conocedores en el mundo. Pero Williams quería demostrar que su proyecto, sus ideas y su sueño eran proezas capaces de llevarse a cabo y finalizarse.
El sueño se antojaba realmente utópico, pues en pleno año de 1909, nadie había podido jamás conquistar el lejano Polo Sur del globo terráqueo, a pesar de varios intentos siempre terminados en fracaso por expedicionarios de otros países, guiados por los premios y reconocimientos que prometía otorgar las organizaciones geográficas del momento. Sin embargo, ahí estaba de nuevo un proyecto más: el 4 de diciembre de 1909, en el punto de partida común, un accesible puerto neozelandés, diecisiete hombres procedentes del reino de Inglaterra planeaban colocar la bandera roja y azul en el punto más helado y lejano del mundo, siendo los primeros en lograrlo.
El ruido que procedía del inmenso barco anclado cerca era notable; al menos una docena de marineros se encargaba de acarrear pesadas cajas llenas de instrumentos científicos a cubierta, mientras hablaban entre ellos a gritos. Por otro lado, el tronido cercano de las olas en el vasto océano terminaba de ornamentar el paisaje, en referencia al factor acústico. Parecía un ambiente agradable para comenzar la increíble expedición.
—Todo está listo, señor Williams, puede usted confiar en mí— anunciaba el joven Quincey—. Me he encargado de que sus herramientas y utensilios estén ordenados y en perfecto estado. Todo llegará al continente de hielo de manera intacta.
—Me complace tu eficiencia, Quincey. ¿Qué hay de los trajes?
—No tiene por qué preocuparse por eso— le dijo enseguida Brickson—. Estos trajes llegaron ayer por la tarde, siendo diecisiete de la mejor calidad para soportar los fríos más intensos, y calculo que en estos momentos deben estarlos colocando en el barco los marineros.
—Y de los víveres yo me he encargado— dijo West seguido de su compañero—. Hay suficientes como para mantenernos durante largos meses en esos terrenos inhóspitos.
—Qué bien, qué bien. Me alegro haber tomado decisiones correctas al contratarlos como auxiliares en nuestra expedición.
—Y no le fallaremos, así que no se arrepentirá— continuó el entusiasta West.
—¿Se han revisado los trineos de arrastre? ¿No tienen ninguna irregularidad?— quiso asegurarse el explorador.
—Todo señor. Como ya quedó indicado, yo me responsabilizo de todos los utensilios durante este viaje, y esto incluye a los trineos. Están en orden, y son de los mejores— dijo el joven Quincey.
Los cinco hombres con los que hablaba Williams no serían conquistadores del Polo Sur, sino que sólo fueron contratados para prestar algún servicio especial a la expedición, o auxiliar en los momentos en que se requiriera. Los verdaderos exploradores se encontraban ocupados preparando sus cosas para el viaje.
El simpático Blizzard volvió a aullar lentamente, logrando llamar de nuevo la atención de su amo.
—Ya vamos, Blizzard— murmuró Williams.
Los cinco auxiliares que lo rodeaban sonreían aún.
—¿Se le ofrece saber algo más, señor?— preguntó Katz.
—Sí, ¿recuerdan los perros? ¿Qué hay de ellos? ¿Quién se encarga de eso?
—¡Ah, los perros!— exclamó Roosevelt, el último auxiliar—. Yo soy el criador. Están listos para trabajar.
—¿Cuántos son?— se interesó Williams.
—Veinte, señor, los suficientes para acompañarlos durante el viaje tirando varios trineos, los que sean necesarios.
El rostro del expedicionario borró su sonrisa de repente.
—¿Qué? ¿Sólo veinte has traído?— no acertaba a creerle a Roosevelt—. No, joven amigo, no… me parece que hay una confusión. ¡Yo no pedí sólo veinte canes! Tenemos varios trineos que llevar totalmente cargados, más un montón de utilerías; necesitaremos más. ¡No vamos a un paseo!
—Yo no creo eso— sonrió maliciosamente el otro—. Soy un profesional en crianza de perros, y sé lo que le digo: estos veinte ejemplares son realmente elitistas.
—¿A qué te refieres?
—Son los mejores en su clase, sencillamente no tienen comparación. Si me permite, ¿quiere verlos?
—¿En dónde se encuentran?
—En el barco, he corroborado que los transportaran. Venga, señor Williams, estoy seguro de que no va a sufrir una decepción.
El líder de los expedicionarios enmudeció, pero siguió sin chistar al criador hasta el barco, siempre junto a su mascota fiel, en medio del bullicio causado por los marineros.
…
Postearé el segundo en cuanto vea que mis lectores ya postearon, no esperaré tanto porque ya tengo el segundo listo.
Muchas gracias!!
Saludos.
Aquí vengo con mi nuevo fic (¿o es viejo fic?).
Es una historia que comencé hace aproximadamente un año; algunos la recordarán, pero nunca la continué. Ahora pienso llevarla hasta el final ya que la tengo un poco elaborada.
Para los que comienzan apenas a leer, les diré que es un fic de aventuras, en la que un grupo de exploradores se dirige a las regiones antárticas en busca de conquistar por primera vez el polo sur (la historia se desarrolla hace 100 años, claro xD).
Es una historia de supervivencia, tiene muchas aventuras, se desarrolla en la Antártida; espero que lo quieran leer porque es un fic muy original, aunque inspirado en una historia real (inspirado, no basado u.u).
Spoiler
El Ave del Sur (Cygnus)
1. El tema del fic y su trama - 12/15 puntos
Es muy original y sin duda dejará mucha tela por cortar. Sin embargo, el tema es difuso por el momento y hay que ver por donde vas a apuntar con él. Necesitaría leer más para poner un puntaje apropiado.
2. La gramática, ortografía y estructura de la escritura - 25/25 puntos
Bueno, tuviste un pequeño error, pero me da pena bajarte un punto sólo por un signo de admiración. Donde dices: "¡Cómo! ¡Rastreo!" Aunque sea una excalmación, es necesario que lleve signo de pregunta, porque el personaje está sorprendido, y su exclamación es más bien un reclamo. Igualmente, es una ortografía espectacular, por eso el resultado.
3. La madurez del fic - 5/10 puntos
4. El desarrollo del fic, es decir, la forma de expresar del autor - 18/20 puntos
Bueno, sin duda la sintaxis del fic es increible. Pero no estoy seguro de que ésto llegue a convencer a los lectores de que lean con pasión el Fan Fic. Por el momento no se sabe si irá por la aventura, la acción, el drama... es algo confuso. Igualmente, estoy seguro que con unos capítulos más, el problema de que la trama esté tan generalizada se solucionará.
5. Apoyo visual (Si es que lo tiene, es decir, opcional) - 2/5 puntos.
El apoyo visual es sólo una portada. Está muy bien, pero no puedo saber si será solo eso o si habrá más.
+8 puntos extras de los cortos de san valentín.
Puntaje total: 70/70 (Siendo 40 el mínimo)
Conclusión: Fic apto para la publicación. ¡Felicidades!
Comentarios: Me gustó mucho el capítulo, fue muy desciptivo y original. Ya veo que convertiste al fic que era de pokémon en algo más humano y real ^^ En el segundo capítulo cuando describen a los perros, sobre todo, se puede notar la diferencia entre ti y otros autores. Es sin dudas algo espectacular, porque es como si realmente te hubiera pasado lo que pasa en el fic. Sin dudas veo un futuro enorme en éste fiction. Espero que sepas convencer a los usuarios de seguirlo para que sea apreciado como se merece. Buena suerte con él.
1. El tema del fic y su trama - 12/15 puntos
Es muy original y sin duda dejará mucha tela por cortar. Sin embargo, el tema es difuso por el momento y hay que ver por donde vas a apuntar con él. Necesitaría leer más para poner un puntaje apropiado.
2. La gramática, ortografía y estructura de la escritura - 25/25 puntos
Bueno, tuviste un pequeño error, pero me da pena bajarte un punto sólo por un signo de admiración. Donde dices: "¡Cómo! ¡Rastreo!" Aunque sea una excalmación, es necesario que lleve signo de pregunta, porque el personaje está sorprendido, y su exclamación es más bien un reclamo. Igualmente, es una ortografía espectacular, por eso el resultado.
3. La madurez del fic - 5/10 puntos
4. El desarrollo del fic, es decir, la forma de expresar del autor - 18/20 puntos
Bueno, sin duda la sintaxis del fic es increible. Pero no estoy seguro de que ésto llegue a convencer a los lectores de que lean con pasión el Fan Fic. Por el momento no se sabe si irá por la aventura, la acción, el drama... es algo confuso. Igualmente, estoy seguro que con unos capítulos más, el problema de que la trama esté tan generalizada se solucionará.
5. Apoyo visual (Si es que lo tiene, es decir, opcional) - 2/5 puntos.
El apoyo visual es sólo una portada. Está muy bien, pero no puedo saber si será solo eso o si habrá más.
+8 puntos extras de los cortos de san valentín.
Puntaje total: 70/70 (Siendo 40 el mínimo)
Conclusión: Fic apto para la publicación. ¡Felicidades!
Comentarios: Me gustó mucho el capítulo, fue muy desciptivo y original. Ya veo que convertiste al fic que era de pokémon en algo más humano y real ^^ En el segundo capítulo cuando describen a los perros, sobre todo, se puede notar la diferencia entre ti y otros autores. Es sin dudas algo espectacular, porque es como si realmente te hubiera pasado lo que pasa en el fic. Sin dudas veo un futuro enorme en éste fiction. Espero que sepas convencer a los usuarios de seguirlo para que sea apreciado como se merece. Buena suerte con él.
Aquí va, espero que les guste la idea, porque la introducción no dice demasiado. Es corta, para no aburrirlos. Es como una probadita del fic xD
Spoiler

“El Ave del Sur”
Capítulo 1
El aroma salobre del mar pacífico era arrastrado por las suaves corrientes de aire, y les llegaba con claridad a los hombres que se hallaban reunidos a la orilla del puerto. Eran seis figuras robustas, embutidas en sendos abrigos oscuros, cuyos rostros curtidos y ojos brillantes estaban enfocados mutuamente, mientras formaban un informal semicírculo sobre las desiguales y agudas rocas blanquecinas que conformaban la mayor parte del suelo.
El ruido y la algarabía que procedían de los gigantescos buques anclados en el puerto, no impedía la fluidez de la conversación tan animada que se encontraban desarrollando los seis hombres, reunidos como grandes amigos y colegas a primera vista. El calor del sol era débil, y eso le permitía a la gelidez del viento obrar con malicia, haciendo tiritar de vez en cuando a algún infausto desarmado ante el frío, no siendo así para el grupo de hombres cuyos forrados cuerpos gozaban del calor suficiente para mantenerse cómodos.
Un extraño can de cierta raza siberiana aullaba en medio del grupo, como exigiendo la atención inmediata de su amo, indudablemente uno de los que en ese momento se encontraba conversando, y el indicado no se hizo esperar. Un cuerpo alto y de facciones angulosas subrayadas por unas modernas gafas de sol, estiró una mano para apoyarla con suavidad sobre el denso pelaje que le cubría la cabeza al perro, y entre dientes mencionaba con voz queda.
—Ya, Blizzard, ya. Pronto nos iremos.
El efecto producido en el can pareció ser suficiente para calmarlo con esas sencillas palabras y aquel gesto caluroso, por lo que volvió a sentarse con aires de paciencia resignada, y se limitó a continuar viendo oblicuamente a los ojos de su amo.
El nombre de dicho sujeto era Ralph Williams, líder de la gran expedición que en poco tiempo iba a convertirse en realidad, ante la sorpresa y los comentarios incrédulos de los conocedores en el mundo. Pero Williams quería demostrar que su proyecto, sus ideas y su sueño eran proezas capaces de llevarse a cabo y finalizarse.
El sueño se antojaba realmente utópico, pues en pleno año de 1909, nadie había podido jamás conquistar el lejano Polo Sur del globo terráqueo, a pesar de varios intentos siempre terminados en fracaso por expedicionarios de otros países, guiados por los premios y reconocimientos que prometía otorgar las organizaciones geográficas del momento. Sin embargo, ahí estaba de nuevo un proyecto más: el 4 de diciembre de 1909, en el punto de partida común, un accesible puerto neozelandés, diecisiete hombres procedentes del reino de Inglaterra planeaban colocar la bandera roja y azul en el punto más helado y lejano del mundo, siendo los primeros en lograrlo.
El ruido que procedía del inmenso barco anclado cerca era notable; al menos una docena de marineros se encargaba de acarrear pesadas cajas llenas de instrumentos científicos a cubierta, mientras hablaban entre ellos a gritos. Por otro lado, el tronido cercano de las olas en el vasto océano terminaba de ornamentar el paisaje, en referencia al factor acústico. Parecía un ambiente agradable para comenzar la increíble expedición.
—Todo está listo, señor Williams, puede usted confiar en mí— anunciaba el joven Quincey—. Me he encargado de que sus herramientas y utensilios estén ordenados y en perfecto estado. Todo llegará al continente de hielo de manera intacta.
—Me complace tu eficiencia, Quincey. ¿Qué hay de los trajes?
—No tiene por qué preocuparse por eso— le dijo enseguida Brickson—. Estos trajes llegaron ayer por la tarde, siendo diecisiete de la mejor calidad para soportar los fríos más intensos, y calculo que en estos momentos deben estarlos colocando en el barco los marineros.
—Y de los víveres yo me he encargado— dijo West seguido de su compañero—. Hay suficientes como para mantenernos durante largos meses en esos terrenos inhóspitos.
—Qué bien, qué bien. Me alegro haber tomado decisiones correctas al contratarlos como auxiliares en nuestra expedición.
—Y no le fallaremos, así que no se arrepentirá— continuó el entusiasta West.
—¿Se han revisado los trineos de arrastre? ¿No tienen ninguna irregularidad?— quiso asegurarse el explorador.
—Todo señor. Como ya quedó indicado, yo me responsabilizo de todos los utensilios durante este viaje, y esto incluye a los trineos. Están en orden, y son de los mejores— dijo el joven Quincey.
Los cinco hombres con los que hablaba Williams no serían conquistadores del Polo Sur, sino que sólo fueron contratados para prestar algún servicio especial a la expedición, o auxiliar en los momentos en que se requiriera. Los verdaderos exploradores se encontraban ocupados preparando sus cosas para el viaje.
El simpático Blizzard volvió a aullar lentamente, logrando llamar de nuevo la atención de su amo.
—Ya vamos, Blizzard— murmuró Williams.
Los cinco auxiliares que lo rodeaban sonreían aún.
—¿Se le ofrece saber algo más, señor?— preguntó Katz.
—Sí, ¿recuerdan los perros? ¿Qué hay de ellos? ¿Quién se encarga de eso?
—¡Ah, los perros!— exclamó Roosevelt, el último auxiliar—. Yo soy el criador. Están listos para trabajar.
—¿Cuántos son?— se interesó Williams.
—Veinte, señor, los suficientes para acompañarlos durante el viaje tirando varios trineos, los que sean necesarios.
El rostro del expedicionario borró su sonrisa de repente.
—¿Qué? ¿Sólo veinte has traído?— no acertaba a creerle a Roosevelt—. No, joven amigo, no… me parece que hay una confusión. ¡Yo no pedí sólo veinte canes! Tenemos varios trineos que llevar totalmente cargados, más un montón de utilerías; necesitaremos más. ¡No vamos a un paseo!
—Yo no creo eso— sonrió maliciosamente el otro—. Soy un profesional en crianza de perros, y sé lo que le digo: estos veinte ejemplares son realmente elitistas.
—¿A qué te refieres?
—Son los mejores en su clase, sencillamente no tienen comparación. Si me permite, ¿quiere verlos?
—¿En dónde se encuentran?
—En el barco, he corroborado que los transportaran. Venga, señor Williams, estoy seguro de que no va a sufrir una decepción.
El líder de los expedicionarios enmudeció, pero siguió sin chistar al criador hasta el barco, siempre junto a su mascota fiel, en medio del bullicio causado por los marineros.
…
Postearé el segundo en cuanto vea que mis lectores ya postearon, no esperaré tanto porque ya tengo el segundo listo.
Muchas gracias!!
Saludos.



Spoiler









Sólo tengo buenos recuerdos de ustedes y de este agradable lugar también.


