Yeeepaaa!!!!!!!!!!!!! Entregamos el fic chururururun. Gracias, Eze, Flavio, y a mí mismo =p. A por los otros clanes, chavales... Rean, el fic esta en el spolier
Spoiler
Al principio, el árbitro del combate había insistido en llevar la cuenta del tiempo, aunque al público le daba ya lo mismo. Cualquiera podía mirar su reloj pero era como si ese tiempo atado a la muñeca izquierda midiera otra cosa, pues, ensimismado por el épico combate que se estaba produciendo, el público vibraba de emoción y saltaba por toda la grada. Contemplando lo que sucedía en el campo de batalla (mixto, con zonas de pradera, rocas y acuáticas), el árbitro hacía caso omiso de su cronómetro, fascinado por la exhibición que estos dos amigos estaban ofreciendo...
- ¡Scizor, usa puño bala!
- ¡Esquívalo, Salamence!- dijo Tulio. Salamence esquivó a duras penas el golpe, pero quedó a merced de su adversario
- ¡Remata con puño bala, vamos!- Scizor se dispuso a dar el golpe final, pero...
- Vuelve, Salamence - Salamence regresó a su pokeball - ¡Weezing, te elijo a ti!
Weezing salió de su Ball y aguantó el puño bala, que no le hizo ni cosquillas. El combate estaba siendo un lujo de predicción y serenidad entre ambos contendientes, pero el combate estaba siendo testigo de un intenso desgaste.
- ¡Weezing, usa llamarada!
- ¡Scizor, frénale con ataque rápido!- scizor propina a weezing un fuerte golpe, pero...
- ¡Aguanta la posición y dispara! - la llamarada dio de lleno a scizor y le debilitó
-¡Scizor está fuera de combate, Weezing gana!- dijo el árbitro. Así, tras dar las correspondientes felicitaciones a su pokemon, el protagonista le trajo de vuelta.
- ¡Adelante, Lanturn! - Lanturn salió de su pokéball y saltó al agua
Los dos adversarios se miraron por una fracción de segundo, esbozando una media sonrisa
- ¡Weezing, no dejes que te de con sus ataques, usa pantalla humo para desorientarle!- Una densa capa de humo cubrió el campo de batalla. - ¡Yo que tú, tendría mis motivos para sentirme preocupado!
Pero los ojos de nuestro protagonista brillaban...
- ¡Lanturn, usa tu electricidad para iluminar el campo y contraataca con surf!
- ¿¡Cómo!?- dijo Tulio claramente anonadado.
Y, como un relámpago, Lanturn se orientó en la espesa capa de humo y lanzó el ataque, pillando desprevenido a Weezing y dándole de lleno
- ¡Weezing, noooo!- pero fue en vano, Weezing estaba fuera de combate. Compungido, Tulio hizo regresar a Weezing
Saltaban chispas en la pista...
- ¡Adelante, Salamence, demuéstrale lo que sabes!- Salamence salió con ganas de vencer y lanzó un fuerte rugido
- ¡Vamos, Cometa Draco!
- ¡Lanturn, a bucear!
Lanturn se metió debajo del agua, esquivando la cometa draco, bajando la potencia drásticamente. El rival lanzó un gemido
-Ainss...
Dicho esto, una idea se le vino a la mente...
- Vamos, Salamence, ¡Llamaradaaa!
El protagonista hizo una mueca de sorpresa, pero no era eso lo que el rival se proponía. El nivel del agua empezó a bajar, hasta evaporarse y dejar a Lanturn desamparado...
- Jajaja... ¡Enfado!- Salamence fue a por lanturn en picado pero...
- ¡Usa surf contra el suelo!- ante el estupor del rival lanturn esquivó el golpe volando por el aire. Se avecinaba una genialidad...
- Ahora, Lanturn, ¡rayo hielo! El rayo dio a salamence y le debilitó, mas lanturn cayó desde gran altura, agotado por el esfuerzo que tuvo que hacer, y se agotó también
- ¡Lanturn y salamence están fuera de combate! A ambos rivales solo les queda un pokémon...
Ambos rivales acariciaron sus balls, sacando al mismo tiempo a sus pokes favoritos, que les habían salvado de tantos apuros en la aventura...
- ¡Adedelalante JumCharipluffzard! Ambas voces se confundieron y jumpluff y charizard salieron de sus pokéballs. Un destello iluminó la cara de ambos entrenadores.
- ¡Jumpluff, vamos, drenadoras!
Estas semillas dieron de lleno en charizard, que se empezó a agotar rápidamente. Viendo ésta situación Eze se dispuso a rematar...-
- ¡Vamos, remata con bote!
Pero charizard se guardaba un as en la manga
- Charizard, libérate con ataque ala...
El pokemon se liberó de las drenadoras mientras jumpluff caía en picado con su implacable velocidad, pero cuando estaba a punto de impactar...
- !Ahora, deténlo!
Ante el estupor general charizard cogió a jumpluff con sus fuertes garras, mientras el rival daba la siguiente instrucción a su pokémon:
-¡Movimiento sísmico!
Mas, conocedor de esta estrategia, Eze se la jugó. "¡Jumpluff, usa paralizador!"
Ambos pokemon cayeron desde 201 metros de altura. Se creó una intensa polvareda que, al disiparse, mostró a charizard aguantando a duras penas el impacto y a jumpluff debilitado.
- ¡NOOOOOOO!
Nuestro amigo quedó en un estado de afección mental. Su sueño había estado a punto de cumplirse. Pero no había sido posible. Él, que había luchado tanto tiempo y ansiado este momento, ahora se sentía triste... Sumido en sus pensamientos, una mano le ofreció levantarse. Aceptándola, descubrió que no era otro que su gran amigo, que le felicitaba por ese combate que había hecho vibrar a medio mundo.
- Enhorabuena, Eze. Bien jugado, me alegro de haber pasado este rato contigo. Sé que he tenido suerte, has demostrado realmente lo bueno que eres
Atenta a las circunstancias, Selene miraba la escena, conmocionada. Las lágrimas le corrían por sus verdes ojos… Las luces del estadio se apagaron, y todo el mundo se retiró a relajarse después de tan excitante experiencia.
Era una noche con niebla. Eze despertó en su habitación cuando un rayo sobrepasó la densa bruma y el trueno bramó con fuerza. Gotas de sudor perlaban su frente. El chaval entornó la luz y encendió la puerta, confuso por el miedo. Mas no era el provocado por la tormenta. Había llegado la hora de partir lejos de su hogar y de su familia, rumbo al desafío supremo, la Liga Pokemon.
Era Eze, un chico de unos quince años, quizá de 16. Su carácter solitario y prepotente se unía a la pasión por el combate, donde realmente se sentía complacido. Poseedor de una gran competitividad, afrontaba cada batalla con un gran orgullo, montando en cólera si perdía, menospreciando la posibilidad de la derrota...
Se levantó de su cama y se miró en el espejo, su pelo azul oscuro un poco largo estaba empapado de un sudor frío. El era un chico de estatura media, con unos ojos resaltantes de color azul claro. Se dio cuenta de que sus labios carnosos juntos con sus dientes blancos titiritaban por un a parte, por el frío, y por otra, nerviosos y ansiosos por la gran aventura que les esperaba.
Entonces, miró la hora, ya era de mañana, había confundido la mañana con la noche por la gran niebla. De repente, se sobresaltó, como no espabilara, no llegaría a coger el autobús que llevaba al barco que lo llevaba hasta Isla Hirua, cerca de ciudad Endrino.
Tras terminar de desayunar, Eze se despidió de sus padres a toda prisa. Con un exceso de auto confianza por haber llegado a ser el mejor entrenador de Johto, Eze partió hacia el torneo de la Liga Pokemon sin más compañía que sus queridos pokemon. Tenía tantos recuerdos… Cuando había salido hace unos 2 años con el objetivo de ganar todos los gimnasios, la Liga Naranja, y esperando ser el mejor. Y lo había conseguido, había llegado a ser el mejor de la región Johto, y se dirigía a la gran oportunidad de su vida… Llegar a ser el Alto Mando de una futura nueva región. Tendría que luchar contra los campeones de la región Kanto, Sinnoh y Hoenn.
Pensando, se le había pasado el tiempo rápido y había llegado ya a la estación de autobuses de ciudad Cerezo. Subió en este, observando lo vacío que estaba, y se sentó en la última fila del autobús, donde otra chica de pelo morado estaba nerviosa. Llevaba con ella un Ambipom, que no dejaba de consolarle. De repente, está le miró, se sobresaltó, se le quedó unos segundos mirando alucinada sin decirle nada y de nuevo bajó la cabeza al darse cuenta de su extraño comportamiento.
Hora después el autobús dejo a sus pasajeros en una parada no muy cerca de la ciudad, y Eze se puso en camino. Llevaba un mapa con el, pero no era muy bueno guiándose por los mapas, por lo que enseguida se guardó el mapa y siguió su instinto.
Estaba por alguna ruta con carreteras que debían llevar a algún sitio, así que decidió seguir una. Mientras seguía el camino, le siguieron viniendo muchos recuerdos de su antiguo viaje por Johto y Kanto, las dos regiones que había recorrido hace no mucho, y que había superado en Kanto todos los gimnasios, sin llegar a ganar el Alto Mando, y en Johto superando todos los obstáculos.
Cuando vio de nuevo a su alrededor, estaba en una pradera, perdido.
Una panda de Fearows les sobrevolaba. No entendía nada, y sacó a su Scizor, y usó puño bala, y consiguió derrotar algunos, pero estos se acercaban a una velocidad impresionante, al parecer para atacarles, cuando…
- ¡Ambipom! ¡Rapidez! – dijo una voz femenina con fuerza, y un montón de estrellas brillantes salieron con velocidad a todos los Spearows ahuyentándolos.
Eze aturdido miró a la chica, que se acercaba a él. Era la chica del autobús.
- Uff, hay que tener cuidado con estos pajarracos, siempre de malas. Bueno, me llamo Selene – y le tendió la mano, sonriéndole, mientras este yacía en el suelo abrallado.
- Gracias, pero me sobraba yo solo. – volviendo a su estado normal, rechazando su mano y levantándose por el mismo.
- Hombre, con un gracias también servía – dijo esta, vacilando.
- ¿Y tú que haces aquí? – le dijo poniendo una mueca de asco. – ¿tú no eras la chica patética del autobús? – le soltó.
- Bueno eh! Tranquilito, que te acabo de salvar la vida. – le dijo un poco enfadada.
- Me bastaba yo mismo para vencerles – le dijo sonrojado - ¿No estarías siguiéndome, no? – gritó tratando de cambiar de tema.
- ¡No! – le contestó sonrojada – solo trataba de ayudarte, te veía tan perdido que...
- … que decidiste seguirme – contestó Eze enfadado. – Déjame en paz. – Y se dio media vuelta para marcharse.
- Sé adonde vas, se quién quieres por verte en la tele y podíamos ir juntos. – rectificó Selene viendo que realmente su acción de seguirle había sido inapropiada.
- Tú que vas a saber adonde voy, además, me basto yo solito para llegar. – le soltó Eze.
- Para tú información, luchamos por lo mismo, el puesto de Alto Mando – dijo Selene viendo la cara que se le quedaba a Eze – Sí, así es, soy la representante de Kanto.
Eze no se lo podía creer, estaba delante de una de sus contrincantes, y debía reconocer que ese rapidez de Ambipom era muy bueno. A pesar de todo, estaba seguro que iba a ganar a todos sus contrictantes.
- Bueno, ¿entonces, qué? ¿Quieres venir conmigo o no hasta el muelle de Ciudad Endrino? – le preguntó de sopetón a Eze.
- No, Gracias – le respondió con superioridad, dándose la vuelta y empezando a caminar.
- Por ahí no es. – dijo la chica casi soltando una carcajada, Eze volvió a dar la vuelta dirigiéndose a otro lado – Ni por ahí. – soltando ya una carcajada.
- Bueno, Bueno, ¡YA VALE! ¿Tanto quieres que vaya contigo? Pues vamos. – dijo avergonzado Eze.
Después de una larga caminata silenciosa, por fin llegaron al SS. Queen Anne II.
Un montón de pasajeros se subían, todos, con la intención de ir a ver los grandes combates que les esperaba. Selene y Eze subieron rápidamente al barco, intentando evitar todo el alboroto que se les venia encima por ser los aspirantes a ser del Alto Mando. Mientras, un chico, al parecer, otro aspirante, se dejaba adorar dando autógrafos con una prepotencia aun mayor que la de Eze. Eze, por lo menos, prefería pasar desapercibido. Selene y Eze se despidieron, yendo a sus respectivas suites y acomodándose.
Eze, en cuanto llegó, fue a darse un baño y luego a descansar un poco sin dormir, excitado por estar en una habitación tan lujosa, y por haber conocido a Selene. Aunque no le gustara reconocerlo, le había encantado conocer a Selene. Esa chica de pelo morado y ondulado, con esos ojos color verde esmeralda, que le había salvado la vida…¡No! Tenía que alejarse de esos pensamientos…
De repente, sonó la puerta. Este se dejó estar en la cama. Por lo cansado que estaba, no tenía ni ganas de abrir la puerta. Volvió a sonar, y esta vez si se levantó.
Abrió la puerta y ahí estaba, Selene con un largo vestido blanco y morado, con perlas incrustadas, con su pelo suelto y ondulado, rondándole el cuello de una forma elegante. Le acompañaba un chico con pelo verde, con facciones de la cara distraídas, con una ropa elegante, y cuando miró a Eze, le sonrió de una forma muy tranquila y plácida.
- Bueno, hay que ver que ropa nos dejaron y las comodidades de las que disponemos, ¡así da gusto! ¿Sabes? Mi habitación está justo detrás de la tuya, - le dijo sobresaltada Selene – me encanta este sitio.
- ¿Qué haces aquí? – dijo Eze después de intentar disimular su gran asombro ante tal presencia de Selene.
- ¡Venirte a buscar para bajar a cenar! Mira, este es Tulio, el contrincante de Sinnoh – dijo mirando al chico de pelo verde.
- Hola, encantado de conocerte Eze, hoy Selene no dejó de hablar de ti todo el rato. – dijo Tulio con su voz tranquila y plácida que hasta Eze se sobresaltó por la voz de este.
- ¡Dejadme en paz! No estoy de humor para estar con gente como vosotros. – dijo Eze cerrando la puerta de golpe.
Y ahí iba toda oportunidad se conocer bien a Selene. Se acostó de nuevo en su cama quedando dormido.
Sobre las 12 y cuarto de la noche, se volvió a despertar, sin dejar de pensar en Selene, y decidió acudir a ella pidiéndole perdón. Se dirigió a su habitación, calculando cual estaba detrás de la suya, pero no había nadie, así que salió afuera. No había mucha gente, y allí estaba ella, sentada en una mesa triste.
No sabía que hacer, la vergüenza le sobrepasaba, pero entonces ella miró hacia él, y este decidió ir junto a ella. Se sentó y se hizo un silencio un poco largo. La luz de las velas reflejaba en todos sitios, todo era muy blanco, el barco, el mantel de las mesas, las sillas… Ya era muy de noche, y todos todo estaba muy en silencio, menos la chica que estaba en una cubierta superior, cantando un blues.
- Quería decirte… que si podías perdonarme por mi comportamiento de antes… Estaba un poco cansado y …- dijo sonrojado Eze.
- Ah, si, bueno, no deberías haberte comportado así, solo trataba de… - dijo Selene buscando una palabra que no parecía cursi.
- Si bueno, es que… bueno, yo quería decirte que… no sé, gracias también por lo de hoy por la tarde… - siguió diciendo aun más colorado Eze.
- Eso, bueno, si, de nada… Desde hoy por la tarde, no sé, estuve pensando en tantas cosas sobre ti, sobre nosotr…
Pero un tercero les interrumpió.
- ¡ Seleneee! – Tulio irrumpió calmosamente en la zona de la cubierta con una baraja de cartas. Mas, al ver a ambos jóvenes que irradiaban unos sentimientos sinceros de cariño mutuo cortó su voz. Pero Selene y Eze se dieron cuenta de su presencia
- ¡Hombre, Tulio! – exclamó Selene afablemente, aun sin lograr evitar sonrojarse. – ¿Qué te trae por aquí?
- Nada- dijo Tulio, simplemente me aburría y decidí jugar unas cartas contigo. Pero veo que tienes compañía. Da igual, ¿qué estoy diciendo? Donde caben dos, caben tres. ¿Una partidita de póker, Eze?
Eze asintió, no demasiado convencido. Pero tras haber jugado unas partidas, cada vez disfrutaba más de la compañía de sus nuevos amigos. Dos horas seguidas de pókers, de fulls, tríos y escaleras le hicieron plantearse seriamente su penoso comportamiento anterior y pidió a Tulio disculpas. Éste quedó realmente sorprendido por el cambio de actitud que había experimentado Eze.
Por otra parte, la relación entre Eze y Selene no hizo más que mejorar. Ambos se buscaban con la mirada y sonreían tímidamente cada vez que lo hacían. Eze se sentía de repente realmente atraído por Selene, si bien no encontraba el momento para declararla sinceramente sus sentimientos.
Tulio, consciente de esto, esbozó una media sonrisa…
- Aaah, que sueño tengo… - tras dar un gran bostezo Tulio se dirigió a Selene y Eze. – Me voy a la cama chicos, nos vemos mañana – concluyó.
Estando Eze y Selene solos, ambos se miraron a los ojos. A Eze no le pareció haber visto un ambiente tan idílico. Selene irradiaba ternura, y en una noche estrellada estaban a solas por la gran cubierta del barco. Eze tenía que soltarlo. Tragó saliva:
- Selene… yo… querría decirte algo
- Claro, Eze, dímelo sin problemas, puedes confiar en mí
- No puedo dejar de pensar en que lo que diga o lo que calle hará la diferencia por el resto de mi vida. Necesito decirte que te quiero para luego no arrepentirme. – esas palabras cogieron desprevenida a su amiga
- Nunca había oído algo tan bonito en mi vida…
Los labios de ambos se buscaron mutuamente. Tras lo que pareció un período de tiempo enorme, media hora, días, meses, Eze y Selene se separaron. Dieron un romántico paseo mientras la Liga Pokemon se avistaba en el horizonte…
- ¡Eze, despierta, despierta! ¡Vamos a llegar al desafío supremo! – Tulio irrumpió a gritos en su habitación, en la cual dormía Eze como una marmota
Sin darle tiempo siquiera a pensar, Eze se levantó como pudo. De lo cansado que estaba, confundió el cepillo de dientes con el peine. Selene y Tulio, con idéntica actitud, rieron suavemente.
Tras recoger los bártulos, los tres amigos llegaron al estadio en donde se habría de celebrar el torneo.
- ¡Qué maravilla! – gritaron al unísono
El estadio era un lugar precioso. Además de los múltiples campos de batalla de los que contaba, tenía también numerosas zonas de ocio y de relax. Ajenos al cansancio que sentían, los tres amigos dejaron sus cosas en sus respectivas habitaciones del Centro Pokemon y fueron a ver las instalaciones. Cuanto más absortos estaban en una partida de Mario Kart, sonó una gran bocina.
-¡ Damas y caballeros! ¡El torneo de la Liga Pokemon está a punto de comenzar! Vayan al Centro Pokemon y completen los formularios de inscripción…
Cinco horas después, todos estaban emparejados. Eze, Tulio y Selene solventaron fácilmente sus compromisos hasta llegar a los cuartos de final.
- ¡Scizor, persecución! – El scizor de Eze venció a un fuerte gengar, dándole el paso a semifinales…
- ¡Ambipom, doble golpe! – dijo decidida Selene. Al debilitar al Jolteon enemigo, Selene accedió a semifinales. Corrió a la grada a abrazar a Eze y reunirse con el resto de combatientes…
- Torterra, ¡usa mazazo! – Tras derrotar a un Gabite, Tulio pasó a semifinales con una gran sonrisa en la cara.
Mas el destino hizo cruzarse a ambos amigos en la semifinal. A ambos les dolía la posibilidad de enfrentarse a su compañero de aventuras, pero no había más remedio. A veces, el ser coronado Campeón, tenía que lograrse con duras situaciones de sacrificio como éstas. Minutos antes del combate, los tres amigos estaban relajándose viendo pasar un espectáculo de cúmulos y cirros por encima de sus cabezas, al pie de un árbol…
- ¡ATENCIÓN, POR FAVOR! ¡Se ruega a Tulio y Eze que vayan corriendo a disputar su respectiva semifinal!- sonó por el megáfono.
Eze y Tulio se miraron. Sabían que había llegado su momento. Y que, pese a que el resultado fuera incierto, habían encontrado el tesoro más importante: la amistad y el amor verdadero.