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#41

Re: Destinos Vinculados


Espero que Rosellia no muera, me da pena T.T espero que Canon y Christmon se den salvado u___u
bue, muy bueno el capítulo, pero ahora solo quiero que salven al Raichu D:
aunque estaría bien que pasase lo que dice Fabri xD, que el señor de la mansión de la Vulpix termine comprándolo si es que los otros no lo dan rescatado.. pero aun así, para eso, me sigo quedando con el Meowth xD

Saludos! Espero el próximo capítulo!
#42

Re: Destinos Vinculados


Hola!
Mil gracias por seguir pasando por aquí.
En especial a Ayi quien se animó a leer el fic ya empezado...

Cita de ~fabri
ahhh, le tiraron una pokebola a la cara de fyrus O:
yo sabia que no habia morido ò.o

Pues sí, sería extraño que siguiera narrando a pesar de que lo mataran...

Cita de ayi
¡Hola Psycho!
Bueno es mi primer comentario en este fic, pero la verdad más que comentario es un halago!
Realmente has mejorado muchísimo en todos los aspectos y estoy más que asombrada y muy contenta ^^

Yo también estoy muy contento de que pases por aquí! Te agradezco muchísimo tus comentarios, en serio :)

Cita de ayi
Aún así esta historia tiene mucho para dar, la verdad se puede especular mucho pero por ahora prefiero no decir nada ^^.

xDD Pues se vale, los demás ya auguraron lo que pasará... por cierto, se valen sugerencias también, eh?

Cita de Daviid_182
pero aun así, para eso, me sigo quedando con el Meowth xD

David, gracias por continuar leyendo. Y personalmente, yo también me quedo con el Meowth xD


Aquí posteo el próximo capítulo...
Se aceptan sugerencias!!

Spoiler
IX
:052:
Meowth.


¡Hola!
Aquí me encuentro de nuevo, ya ven, intentando adaptarme a mi nuevo “hogar”. Es una ciudad realmente inmensa, yo me pierdo entre sus múltiples calles. En mi antiguo barrio sólo había que seguir la arteria principal y ésa guiaba hacia cualquier lado; aquí parece un laberinto. A veces no logro encontrar mi punto de partida cuando me pongo a recorrerlas, tal vez porque nunca he tenido un buen sentido de la orientación y, claro, porque me falta ambientarme en esta zona. Unos cambios en la vida nunca están mal.
En fin. Aquel Raticate agresivo y rudo que conocí cuando recién llegué y que me recibió presentándome la mansión que me gusta, parece que después de todo es amigable y solidario, aunque un poco extraño, porque al percatarse de que yo era un recién llegado, me ofreció refugio en su morada, la cual consistía en una cueva cuya entrada era un enorme agujero en la pared.
Aún recuerdo nuestra primera conversación:
—¿Así que recién llegado a la ciudad? —me decía de pronto mientras masticaba con distracción un montón de residuos orgánicos malolientes que poco antes extrajera del cesto de basura.
—Pues sí —respondí con sencillez, sin saber qué mas decir.
—¿Y de dónde vienes, ah? —me preguntó con desgano, aparentemente más ocupado en comer que en la plática.
—Del barrio del sur. Un lugar bonito, pero algo aburrido y en ocasiones peligroso por las noches.
—¡Y vaya que sí! —exclamó repentinamente—. Buena decisión la tuya, lo de mudarte. Como ves, aquí al norte todo es lujo. Hasta para los pokémons callejeros como tú o yo. Se consigue la mejor comida y el mejor refugio, no hay nada mejor… Bueno, de hecho, sí lo hay. Antes vivía en la mansión— y señaló la que ya había visto— durante mucho tiempo, así que la conozco bien por dentro y por fuera, incluso a sus habitantes. Pero bueno, me echaron del nido cuando dejé de ser una cría, y tuve que salir a vivir aquí. De todas formas, no está tan mal esto. Mi madriguera es acogedora y caliente, sobre todo en esta temporada.
Como no tenía nada qué hacer ni a dónde ir, decidí seguir haciéndole plática.
—¿Has estado en mi barrio? —pregunté, con fingido interés.
—Pues… no, no, creo que no. No he estado allí nunca —repitió de forma absurda, y aventó lejos las espinas que roía, impactándose contra el cesto de basura—, pero me han contado mucho sobre tu zona. De todas formas, creo que en ningún lado de la región se vive mejor que aquí. Por otros lugares, es más difícil salir adelante.
—Ya veo… —contesté luego de un rato con cierta indecisión.
El Raticate lo notó, y me dijo.
—En fin, yo soy Mako. ¿Cuál es tu nombre?
—Hmm… Meowth.
—¿Qué? —soltó—. Bueno, ya estoy viendo que eres un Meowth, no soy ciego, amigo. Pero, ¿cuál es tu nombre?
—Dejémoslo así, dime Meowth. No es difícil de aprender eso si me estás viendo.
—Ah, ya comprendo, ya comprendo —dijo, reflexionando— sí, sí, un primo mío también se avergüenza de su nombre. Trata de ocultarlo siempre. Y claro, no es de asombro llenarse de pena cuando es chocante la manera en cómo te llamaron.
—Ojalá yo también pudiera hacerlo, pero no tengo nombre… que yo recuerde. Sé que suena extraño, pero nunca lo he necesitado. Y si tengo uno, ya lo olvidé o nunca lo supe.
Mako se quedó pensando, luego agitó la cabeza.
—Como sea. ¿Quieres pasar? —me invitó, señalando la madriguera.
—No sé… no creo que sea…
—Bah. Anda, que no pasa nada —continuó, empujándome hacia adentro—. Igual, yo también necesito a alguien con quién hablar, porque a veces es insoportable estar solo. Uno no puede desahogar sus penas.
Yo callaba, más que nada por la sorpresiva situación.
Como casi fui obligado a entrar —mi nuevo compañero no era muy diplomático, eso estaba claro, pero al menos tampoco parecía mal intencionado—, tuve que hacerlo. El agujero en la pared, que supuestamente era su madriguera, conectaba con un umbrío salón, muy amplio pero un poco terrorífico. Sí, aunque soy un Meowth, tampoco me gusta mucho la oscuridad, eso quiero aclararlo. Caminaba casi a tientas, pisando con excesiva cautela y sujetándome a todos los bordes que mis manos encontraban.
—Es una habitación trasera de la tienda —escuché la voz áspera de Mako—. Ya sé que no es lo máximo, pero al menos sirve para dormir caliente, y refugiarse del frío tan intenso que reina por las noches allá afuera. Es preferible aquí, supongo, que allá a la intemperie, sobre todo ahora que empieza a nevar. Nevó anoche también, ¿no?
Yo estaba atónito. Ese salón daba miedo. Conforme la noche iba cayendo, el rayo de luz, que se colaba por la entrada de la cueva y que contrastaba con las sombras interiores, se iba prolongando sutilmente por el piso hasta casi desaparecer. Yo deseaba mejor dormir afuera, que estar ahí, pero al menos el Raticate parecía mostrarse hospitalario conmigo, y era preciso aprovechar la situación y la manera en que conocí a mi primer amigo, de forma tan casual.
—Si gustas —me dijo un poco más tarde—, podemos recorrer la ciudad mañana.
—Sí, por cierto —respondí con entusiasmo—. ¡Quiero conocer tantas cosas, y visitar cada calle! Necesito familiarizarme pronto con mi nuevo hogar, si es que por aquí me quedo a vivir.
—Oye, ¿te gustaría entrar a la mansión de enfrente para conocerla? Yo conozco una manera —rió, socarronamente.
—¡Por supuesto! —contesté, creyendo efectivamente que el Raticate había acertado en mi deseo—. Esa casa me encantó desde que la vi. Realmente quisiera conocerla.
—Claro. Me imaginaba. Ayer me pareció muy curioso verte sujetado de la reja, embobado mirando hacia adentro, al jardín… por horas —dijo, riéndose cada vez más—, por eso creí que podría ayudarte en algo y decidí hablarte.
—Ah, sí. Ayer estuve ahí, hasta que alguien, muy groseramente desde el interior, me ordenó que me retirara. Me molestó mucho la manera en que se dirigió hacia mí.
—No me sorprende. Tanto humanos como pokémons son muy arrogantes en esa casa… de hecho, en toda la zona son así, pero se remarca más en ellos. Créeme, aunque esas personas probablemente no me hayan visto nunca, o mejor dicho, no me recuerden, yo los conozco muy bien, porque los he visto de cerca; primero porque me crié en su sala, y ahora vivo enfrente de su casa y no tengo otra cosa qué hacer más que ver cómo la niña y su inseparable Vulpix corren como tontas por todo el jardín.
Yo no reía, aunque él sí. No me gustaba que mi compañero hablara así de alguien a quien no conocía o que conocía muy poco, a pesar de que él dijera lo contrario. No obstante, tampoco me dio la gana discutir sobre ese punto, sino que esperé a que entrara más la noche para poder dormir, un poco más tarde. Intenté inútilmente hacerlo una vez que hubo anochecido, mientras las interminables pláticas triviales de Mako me hacían dar vueltas y vueltas sin poder conciliar el sueño.
—No creerías cuando te diga que una vez caí en una trampa pegajosa que me dejaron los humanos en la cocina… todo por un pedazo de queso… claro que yo era una cría sin experiencia en esa época, pero caer en una trampa con pegamento no es cosa de juego… quedé atrapado toda la noche…
Él hablaba y hablaba, yo sólo asentía con un murmullo quedo, enfadado.
Al fin cesó su plática, pero no el ruido, porque el Raticate comenzó a roncar tan estrepitosamente que el sonido impactaba varias veces en las paredes de la habitación, rebotando y produciendo un estruendo digno de perturbar hasta a un sordo. Resoplé en silencio, y cerré los ojos.


No dormí muy bien, porque pude hacerlo hasta muy tarde, y desperté muy temprano. Mi compañero seguramente tenía tanto sueño como un Snorlax arrullado por un Jigglypuff, porque parecía que no se iba a levantar nunca, y seguía roncando tanto como en la noche anterior.
Salí. Era muy temprano aún, pero no quería volver a esa madriguera incómoda. Me iba a librar del Raticate; decidí que ya era demasiado, partiría yo solo y buscaría rehacer mi vida como en el barrio, en algún callejón. No necesitaba compañeros extraños.
Mi resolución se vio en duda al cabo de unos minutos, en los que resentí en grande aquél frío invernal. Empecé a temblar, y me imaginé como un pobre pokémon de fuego cada vez que exhalaba ese vapor denso por la boca.
Me asustó una presencia cerca y sigilosa, a mi espalda. ¿Los Sneasel?
—¿Y bien, Meowth? ¿Qué tal dormiste?
Volteé espantado, pero sólo era Mako, que ya había despertado y alcanzado a la salida de la madriguera.
—Sí, bien, aunque un poco solamente.
—Yo dormí perfecto, con lo bueno que está el ambiente allí adentro.
Yo quería deshacerme de su compañía. En realidad no la necesitaba.
—Vaya frío que hace hoy —comentó él—, creo que es la mañana más helada de la temporada. Al menos, la nieve estuvo tupida.
Y no se equivocaba. Ésta volvía a cubrir los tejados de las casas, igual que en el barrio… A decir verdad, las banquetas nevadas me daban añoranza de mi antiguo hogar, pero sabía que eso era algo que ya no me debía suceder. Tenía que adaptarme a esa nueva vida. Por otro lado, yo deseaba continuar mi aventura solo, sin acompañantes; quería despedirme, pero no sabía cómo decírselo. Quería asimismo agradecerle a mi amigo por las atenciones y la hospitalidad, y luego irme, pero un ruido de bisagras metálicas rechinando me detuvo.
El ruido no era muy lejano, y provenía de mi derecha. Al otro lado de la calle, tres humanos y algunos pokémons cruzaban la puerta negra de herrería que daba al patio de la gran mansión. Me quedé intrigado contemplándolos.
—¡Mira! —le dije a Mako—. ¡Seguramente son los dueños de la casa!
—Sí, lo son —me confirmó, viéndolos con una mueca.
—Hay que seguirlos —propuse.
—No, amigo. ¿Querías entrar? Este es el momento indicado para hacerlo, ahora que no nos pueden ver.
—Yo los quiero seguir— contesté, sin saber exactamente para qué, sólo quería conocerlos tal vez.
—De acuerdo, de acuerdo. Vamos.
Corrimos tras el grupo sin que se percataran ni de nuestras sombras. Eran también tres pokémon los que seguían a los humanos. ¿A dónde iban? Eso iba a averiguarlo. No obstante, intentaba acercarme para verlos bien, aunque fuera sólo a los pokémon. ¡Quizás podría hablar con ellos!


…


Saludos.


Spoiler


#43

Re: Destinos Vinculados


JAJAJA, pobre Meowth xD Me apiado de él xD
no sabía que los pokémons roncasen... y Dios, qué ser tan pesado es ese Raticate, me cae mal D:
que hablen cuando tú quieres dormir... no no no D: xD

Y ahora a seguir a la familia de la mansión, me intuyo que irán a comprar a su nuevo pokémon... pero bueno, a ver que es. Como siempre, muy buen capítulo, Psycho.


EDIT al ver el EDIT de Fabri (??): Oh!! Claro, es verdad xD pues ignora esa parte mi comentario, Psycho xD
#44

Re: Destinos Vinculados


un pokemon rata y un pokemon felino llevandose bien?
señoras y señores, en este fic todo puede pasar....(?)
pobre meowth, debe soportar la charla xD
interesante el capitulo, sigo diciendo que van a comprar a fyrus >_______________>
buen cap psycho, sigue asi D:
EDIT:no sabía que los pokémons roncasen--->david, como crees que usan el ataque ronquido? o__o
xD
Spoiler










Spoiler

#45

Re: Destinos Vinculados


Gran capítulo, me encanta tu forma de expresión y aunque el fic en este capítulo no tiene acción aún así sabe enganchar.
Y continúan las especulaciones, creo que se dirigen a comprar a fyrus, cuando meowth trate de hablar a a los pokemon le tratarán mal, como la vulpix el pasado día; recuerda que son solo especulaciones y no sugerencias, haz el fic como tu creas conveniente pues eres fenomenal escribiendo.

#46

Re: Destinos Vinculados


Lamento postear de esta manera, pero me puse a escribir el fic doble y después me olvidé xD Por suerte el otro día te vi y me acordé de hacer el comentario, pero cuando lo fui a postear ya estaba el nuevo capítulo xD


VII:

Que bueno que hayas expuesto un nuevo punto de vista, después de todo cuanto de más puntos miremos este fic va a ser mejor. A mi me gustan los Scyther por el estilo que tienen, son rápidos, audaces, y podría decirse que es el rey de los pokemon tipo bicho. Y ahora que lo encaras de esta manera haces que cada vez el fic me guste más, porque, aparte de que el narrador sea un personaje favorito, las palabras son tan precisas que eliminaste cualquier rastro de repetición en el capitulo, simplemente fue genial. La forma de describir el bosque, como se incendiaba y lo siniestroq eu se veía ante los ojos de los pokemon fue la mejor parte.
¡Apa! Misión de rescate... No pensé que fuera así... Yo creí que directamente de la captura de Fyrus pasarían directamente al Meowth... Esto le da acción a la historia, me sorprendió, pensé que solo jugarías con el suspenso, la aventura y la tragedia.
Bueno, veremos que pasa en el próximo capítulo...


IX:

Me pareció un poco extraño el comienzo de este capitulo porque al principio fue como que hablaba unos días después de llegar allí, que ya había recorrido bastante la ciudad, mientras que después se ve hablando con el Raticate como si recién pusiera el pie en ese lugar.
Ese Raticate me hace acordar a algunos amigos mios xD Sucios por fuera pero bastante amables por dentro, y te ponen incomodo a veces con las cosas que ofrecen.
Uff, pobre Meowth, va a ser un infierno convivir con ese desagradable Raticate, y sobre todo cuando quisiera dormir, aunque por un lado tampoco es tan diferente a antes que por las noches no lo dejaban dormir los Sneasel...
Bien... Ahora sí, ya todo va cobrando sentido... Los humanos van a comprar un pokemon, compran al Raichu capturado, el Meowth se presenta ante la niña quien le toma cariño y también lo adoptan... ¿Estoy bien? Mmm, me parece que tendré que pulir mi teoría xD Ya veré que hago, tu fic está muy bueno, me hace pensar mucho y me deja en suspenso. Nos veremos, amigo.


Gracias a todos por recordarme :) Sólo tengo buenos recuerdos de ustedes y de este agradable lugar también.
#47

Re: Destinos Vinculados


Asdfasdf me atrase dos fic D: bueno aquí mis comentario de cada cap. =P

VII:
Creí que esta vez seguía la narración de Fyrus, pero me sorprendió saber de que era de Roover (lo especial que era el capitulo si lo tenia)
Capturaron a Fyrus :O que le pasara? esas especulaciones de fabri se están haciendo realidad (?) D:
Cita de Psycho
—Soy un poco claustrofóbica— comentó Lyra
Cita:
que raro ´primera vez que veo que un ratón que tenga claustrofobia xD se supone que solo en hoyos pequeños pasan, sin duda es un ratachu especial .-.
No puedo creer que su mini-ciudad aya sida destruida, espero que encuentren otro lugar para vivir D:
Me intriga saber a donde van a parar ese grupo de pokemon que van en la camioneta (la misión de rescate), al igual que Fyrus (una tienda de pokemon?) D:

IX:
Meowth mi favorito (?) seeh es que ese gato esta en medio ni piensa bien ni mal de los humanos y su personaje es decir su forma de ser y expresarse me encanta =P
Ese Raticate ¿'como que trama algo? es muy raro ver a uno ser tan caritativo y mas con un pokemon que no conoce (yo no confiaría en uno, no me fió, me parecen que son malos y maliciosos, y creo que solo buscan algo para robar), espero que no le pase nada a Meowth D:
Me reí cuando el raticate le pregunto su nombre y el le contesto que era Meowth xD
Pobre de Meowth solo quería dormir, y Mako si que chispea(hablar sin parar) mucho ese ¿no se cansa de hablar o que? y mas roncar D: espero que sobreviva con ese Raticate (?) por lo que lei, queria rehacer su vida solo, Meowth un pokemon solitario no creo que pueda, aun que así vivía antes no era muy favorable al menos dos se protegen o ayudan entre si
Mmm, supongo que los dueños de la mansión van a comprar su nuevo pokemon, bueno tendré que esperar el otro capitulo...

PD: la culpa es de la universidad xq, espero no volver a atrasarme D:

Otaku~| Mi DA~
#48

Re: Destinos Vinculados


Hola!
Perdón por la falta de comentarios el día de hoy, realmente no tengo nada de tiempo y sólo vengo a postear el próximo capítulo, ahora que vi que ya todos lo leyeron.
Sus comentarios los respondo para el próximo cap.
Gracias por su comprensión.

Cap. 10

Spoiler
X
Marriot

El día de hoy se cumplió, literalmente, la peor de mis pesadillas. No creo estar exagerando, aunque sí reconozco que probablemente no tenga una verdadera noción de las situaciones de los humanos.
Todo comenzó esta fría mañana, aunque bueno, el hecho ya venía estresándome desde ayer. Durante la noche no pude dormir con tranquilidad, dándole vueltas al asunto, qué pasará si esto, qué pasará si lo otro, fue terrible, las palabras del amo estuvieron revoloteándome en la mente, el momento en que me vio, en que buscó reemplazarme, y la imagen del nuevo Arcanine llegando a la casa ya la concebía como un hecho. ¿Adquirir un Arcanine? Temía, porque cuando el amo hablaba, siempre lo hacía en serio.
En fin, sí dormí un rato, y cuando desperté, lo hice bruscamente. Desde que entreabrí un ojo y tuve noción de mi alrededor, me molestaron bastante los escandalosos rasguños de Midnight en la puerta de mi recámara, seguro queriendo entrar a decirme algo. No dudé ni un momento de que eso fuera, ya me tenía acostumbrada. Protesté en silencio desde mi lecho, porque aparte de espantarme el sueño, era siempre lo mismo: de cada diez cosas que “le urgen” decirme, ocho son trivialidades solamente, cosas que no necesito saber ni me interesan. Pero bueno, así son los jóvenes pokémon…
Entonces me levanté de mala gana, casi arrastrándome por el piso ante aquellas insistentes llamadas, para abrir la puerta y escuchar sus pláticas absurdas.
Cuando recibí a Midnight, entró desbocándose al cuarto, como si no pudiera contener sus ansias de decirme algo, y después de saludarme entrecortadamente, con palabras mezcladas y pleno nerviosismo, me comunicó que estábamos por salir a la tienda de los pokémon a realizar la adquisición… todos juntos.
—¿Qué?
—¡Ya es hora, ya es hora!
A decir verdad, comprendía muy poco todo ese torrente de palabras, principalmente porque venía de dormir, pero cuando pude entender mejor lo que Midnight me quería decir, me di cuenta de que el amo había decidido salir temprano y quitarse pronto el problema de la compra del Arcanine que deseaba, y que tanto me había atemorizado la noche anterior. Las dudas volvieron a asaltarme en ese momento, y temí moverme.
Seguía viéndome, como esperando mi reacción, que con seguridad creyó que sería positiva, pero al contrario, yo hice un gesto y no dije nada más. Emily entró a la recámara también, probablemente venía siguiendo de lejos a la alocada Eevee, quien se había apresurado en el camino para llegar a contarme la noticia primero. Desde luego, lo que a la pequeña e ingenua Midnight le producía curiosidad y alegría, a mí me hacía temblar de temor e incertidumbre, y no creo estar exagerando. Era lo mismo cada vez que había adquisición de pokémons.
—Nos vamos, Marriot —me avisó mi ama, acariciando brevemente mi cabeza—. Sígueme.
Yo no quería causarle una mala impresión ni arruinarle el día con mis miedos, de modo que opté por poner buena cara y aparentar sosiego; entonces la seguí a pasos lentos pero firmes, como resignada. Midnight, por su lado, volvió a adelantarse corriendo como de costumbre, sin parar hasta salir de la casa, igual que alguien quien no puede aguardar para recibir al nuevo integrante de la familia.
En la puerta, los señores aguardaban a que nosotras bajáramos de la planta alta de la casa. Rey también estaba ahí, por supuesto; mantenía la mirada hacia mis ojos de una forma fija, pero no pude descifrar sus pensamientos esta vez. No denotaba ni alegría ni tristeza. Es más, todos parecían indiferentes al hecho, como si comprar un nuevo miembro de la familia fuera de lo más normal. Sin embargo, yo aún tenía la convicción de que no estaba excediéndome.
¡Qué mañana tan helada! Recuerdo que cuando salí al jardín detrás de Emily, una onda de aire gélido, como una gran bofetada glacial, se impactó en nuestros rostros, haciéndonos tiritar involuntariamente. Mis músculos se aterieron enseguida, y fui incapaz de moverme por un rato, pero pronto lo logré para continuar. Cruzamos todo el patio; el manto de nieve se había extendido con bastantes centímetros de espesor, y cuando pasamos por la estancada fuente central, en vano eché un vistazo para localizar a mi amigo emplumado, como buscando un desesperado refugio.
Las bisagras de la puerta negra de metal chillaron al tiempo que el señor Maillard la hacía girar sobre sus goznes para abrir paso hacia la calle. Avanzamos rápidamente para librarnos lo más pronto posible del frío casi devastador, al menos para mí. Para este momento, yo ya no iba tan nerviosa por la situación como hacía unos minutos, primeramente porque el ambiente me mantenía distraída y porque casi me daba ya curiosidad por ver cómo se efectuaría la compra y quién sería el elegido; sólo me sacaban de mis enmarañados pensamientos los gestos que hacía el fino y arrogante Persian con esos vientos frescos que se impactaban en todo su cuerpo, lo cual me hacía sonreír ligeramente. En cambio, Midnight iba alborotada, como siempre, corriendo de un lado a otro de la calle sin parar, conservando las energías que a mí me faltaban, y haciendo caso omiso de las vigorosas llamadas del señor Maillard, que le aconsejaba que no se cruzara por el camino de los coches que pasaban a veces a grandes velocidades.
En fin, doblando una esquina más o menos cercana a la casa, llegamos a la conocida tienda Pokémon. Cerré los ojos al verla, de nuevo regresándome los nervios, pero luego los abrí casi enseguida: no quería que Rey me mirara así.
Entramos, prácticamente llenos de nieve, pero me alegré profundamente al notar la exquisita calefacción del local, que desentumió y dilató mis músculos en su totalidad.
—Busco un Arcanine —explicó el amo al dependiente que, detrás del mostrador metálico, aparentaba mostrar gran interés en las peticiones esbozando una falsa sonrisa de amabilidad.
No quise escuchar tal conversación, ya casi me daba igual. Giré la cabeza hacia la izquierda, con aire de pesar, para encontrarme con la pequeña Midnight que, con ojos brillantes, seguía las palabras de los humanos a detalle, atenta; a mi derecha se hallaba Rey, que estaba sentado sin mostrar preocupación, intentando aparentar fineza y control, además de inmutabilidad, como si siempre estuviera de acuerdo con las decisiones del amo, engañando a los demás con su rostro hipócrita, pero sobre todo, a sí mismo. Me dio asco su adulación y falsedad continua, así que decidí darme la media vuelta para caminar hacia la puerta de la salida de la tienda, apartándome del resto para estar sola, sin ninguna otra intención fija en la mente. De todas maneras, tenía que esperar a que se desocuparan los amos para retirarnos, no podía irme yo nada más.
Me detuve antes de salir y volví a voltear a mis alrededores. A mis lados había jaulas, algunas pequeñas y otras realmente enormes, que albergaban toda clase de pokémons en su interior, de todas las especies, tamaños y poderes. Algunos de los prisioneros se hallaban pegados a los barrotes negros, mirando con suplicio y confusión a cualquiera que se postrara delante de ellos, quizás desesperanzados de poder irse algún día. Todos querían que los adoptáramos, que los rescatáramos de sus injustas prisiones, y chillaban tanto para llamar nuestra atención que el dependiente de la tienda, pidiendo una disculpa al amo, tuvo que venir a callarlos. Sus reprimidos rostros, tristes y temerosos, me hicieron un inevitable nudo en la garganta.
Midnight se me acercó por la espalda hasta llegar a mi lado, sorprendiéndome, y alborotadamente, me informó la parte de la conversación que yo me había perdido:
—Marriot, ¿sabes? Sí hay un Arcanine en venta, que es hermoso, tal y como lo deseaba el amo, pero él está indeciso… le ha saltado una duda de último instante…
—¿A qué te refieres? —pregunté, con un súbito rayo de esperanza de que el señor Maillard hubiera cambiado de opinión.
—Bueno, calma, sí quiere adoptar un pokémon, pero quizás no sea un Arcanine—puntualizó.
—¿Entonces?—pregunté, y sin esperar la respuesta de la Eevee, me lancé corriendo de nuevo hacia donde dialogaban los humanos para escuchar yo misma.
Resultó que justo antes de decidirse al fin por adquirir el canino de fuego, mientras el vendedor regresaba a la trastienda para traer la pokebola correcta, el amo recorrió las múltiples jaulas con la vista. Eran bastantes, y estaban colgadas por las cuatro paredes del amplio establecimiento, así que había para mirar para rato. De pronto, detectó la presencia de un hermoso Raichu al fondo de la tienda, que aunque se hallaba extrañamente cabizbajo y recluido en un rincón, era un pokémon perfecto. Parecía manso, ideal como mascota para que no atacara a la niña o a la pequeña Eevee, y además le interesó su manera de actuar. Quizás fuera en verdad especial. Cuando llegó el empleado con sus buenas noticias y su sonrisa de oreja a oreja, el amo le preguntó el precio de dicho ejemplar; lógicamente resultó con un costo mucho más accesible que el de un Arcanine.
El señor lo meditaba… los Raichus le fascinaban. De hecho, toda su vida, desde niño, quiso tener uno, pero por una u otra razón, nunca lo conseguía. ¿Por qué no llevarse aquél ahora? Y según mi punto de vista, su elección final fue muy razonable, porque al fin y al cabo, ¿para qué necesitaban a otro pokémon de fuego teniéndome ya a mí?
El amo señaló, ya sin dudas y olvidándose de su antigua convicción, al eléctrico, para indicarle al vendedor su actual decisión.
—Ya lo pensé. Me llevo mejor el Raichu,
—¿El Raichu? ¿Pero ese Raichu? —preguntó el otro, sin poder evitar el borrar la sonrisa.
—Sí.
—Qué extraño que así lo decida, señor. Muchas personas se llevan a los pokémons más alegres y juguetones, y rechazan más bien a los mustios y melancólicos —explicó volviendo a colocar su antigua expresión amistosa mientras intentó bajar a la nueva adquisición de la jaula. El Raichu, apenas comprendió lo que pretendía el humano, se echó hacia el rincón más lejano, como queriendo evitar que lo tocara siquiera.
—Pero a mí me parece hermoso, es el Raichu más sano y más simpático que he visto en mi vida —objetó el amo, necio.
—Por supuesto, por supuesto. ¡No hay duda, señor! Sólo comentaba mi experiencia como vendedor, pero al final, siempre la mejor elección la tiene el cliente.
El hombre, con un poco de desesperación, prensó violentamente al Raichu de un brazo para sacarlo arrastrando de la jaula ante la negativa de cooperación que mostraba la criatura. Ya afuera, le lanzó la pokebola, encogiéndolo. Entonces la recogió y se la entregó al señor Maillard mientras cobraba el importe, y guardaba el dinero, aún sonriente.
—¡Felicidades por su adquisición! ¡Espero que sea feliz con su nueva mascota!
—Muchas gracias.
—Que tenga un buen día.
El amo tomó la pokebola, la guardó en su bolsillo y dio media vuelta. Los humanos salieron primero, luego Rey entre las piernas de Maillard, y después Midnight, colándose por la salida velozmente. Como yo me retrasé un poco, fui testigo de los murmullos entre dientes del dependiente cuando notó que los clientes se habían retirado, y esfumó su sonrisa para dibujar una mueca.
—¿Pero qué hice mal? ¿Por qué no se llevaron al Arcanine, que es más caro?
Me dio risa su frustración, y salí corriendo del local también.
No iba tan feliz —lo ideal era que nos retiráramos sin nada— pero al menos las cosas no habían salido tan mal. Ahora traíamos un Raichu, ya no un pokémon de fuego. Sólo faltaba conocerlo. Esperaba que resultara simpático hacia conmigo, y con algo de suerte, podríamos llegar a ser amigos si se mostraba agradable y tuviéramos ideas similares.
Tan pronto como salí a la nevada calle, descubrí a la díscola Midnight, charlando amistosamente con dos repulsivos pokémons callejeros en la esquina de la avenida. Abrí mucho los ojos. ¿Qué le ocurría?
—¡Midnight! —le grité.
Volteé al otro lado de la calle. Los amos se retiraban sin percatarse de su ausencia. Y como no obtuve respuesta a mi anterior llamado, pensé que ni me había oído de tan concentrada que estaba en la plática con esos desconocidos.
—Niña, siempre tengo que estarte cuidando —murmuré para mí, mientras me acercaba.
Llegué hasta donde se encontraban. Ella charlaba, en efecto, con un Meowth sucio y un Raticate no menos desaliñado; ambos olían repugnante.
—¡Mira, Marriot! ¿Ya conoces al nuevo vecino? Este Meowth acaba de llegar a la ciudad y le gustaría conocernos. ¿Qué dices, le damos…?
—¡Le damos un cuerno! —resoplé —. Midnight, ¿qué siempre debo estar cuidando de que no cometas tonterías?
Su sonrisa se borró al instante, percatando mi enojo. Los pokémons también retrocedieron.
—¿Hice algo malo? —susurró.
—Por favor. ¿Cuántas veces te lo he dicho? ¡No debes hablar con extraños, y menos con callejeros y vagabundos! No sólo desciende tu reputación, sino que también la mía, a la vez que corres riesgos innecesarios…
Yo seguía contemplándola, como para agudizar más mi reprensión, pero pronto noté que Midnight parecía arrepentida.
—Lo siento, Marriot…
—Vámonos— le dije, exhalando vapor denso de la boca— los amos ya se van, y tal vez estén buscándonos.
Ella avanzó, pero yo clavé la vista en ambos desconocidos, sobre todo en el Meowth. Me parecía reconocerlo, ¿no lo había visto ya antes, en alguna ocasión?


…


Saludos.


Spoiler


#49

Re: Destinos Vinculados


no recuerdo que pokemon es midnight... D:
ahhh. era una eevee O:
rey fingira mucha fineza pero debe estar pero que marriot xD
ese raichu es fyrus?
volvio a echar al meowth y al raticate D:!
buen cap, ahora todos los personajes estan mas cerca ^^
Spoiler










Spoiler

#50

Re: Destinos Vinculados


Raichu T.T, bueno, podría haber sido peor... Marriot está mejor porque no cogiesen a un pokémon de fuego más fuerte que ella, e imagino que el Raichu también, ya que aunque ahora tendrá que convivir con humanos, no tendrá que permanecer encerrado en una jaula y siendo maltratado por ese dependiente... Pero tal vez sí por el Persian de la familia xDU
Claro, todos felices menos el majo de Meowth T.T qué hizo él para merecer eso? T.T Marriot no debió de comportarse de esa forma, aunque claro, desde su punto de vista, era lo correcto.
Bueh, ahora a ver qué tal se adapta Fyrus a la casa... (creo que tal vez estoy adelantándome en conclusiones, ni dijiste que era Fyrus... aunque encajaba en su perfil xDU).

Gran capítulo, sin ninguna corrección que hacer. Y tómate tu tiempo xD
#51

Re: Destinos Vinculados


Hola!
Primeramete, quiero hacer un agradecimiento especial.
Gracias: Fabri, Demian, Ayi, Charmander12345, Daviid y Angeljmg... por considerar que este proyecto tenga el honor de ser ''El Fic del Mes''. Gracias sinceramente, cuando vi sus votaciones se me alegró el día.

Voy a comenzar a comentar sus respuestas desde el capítulo anterior al pasado...

Cita de Daviid_182
y Dios, qué ser tan pesado es ese Raticate, me cae mal D:
que hablen cuando tú quieres dormir... no no no D: xD

Sí, es muy poco educado... qué horrible.

Cita de ~fabri
un pokemon rata y un pokemon felino llevandose bien?
señoras y señores, en este fic todo puede pasar....(?)

Sí. Hmm... pues yo nunca vi a un Meowth y un Raticate peleando, ni me los imagino. El Meowth ya no tendría tanta ventaja. Y sí, todo puede pasar en este fic, como ya lo había mencionado antes xDD

Cita de charmander12345
aunque el fic en este capítulo no tiene acción aún así sabe enganchar.

Me alegro mucho que los enganche el fic, porque hasta el momento no ha tenido nada de acción y realmente ignoro si la va a tener más adelante también...

Cita de charmander12345
recuerda que son solo especulaciones y no sugerencias,

Lo sé, todos están especulando... pero sí se valen las sugerencias, eh? Eso ya lo había comentado antes...

Cita de Demian
A mi me gustan los Scyther por el estilo que tienen, son rápidos, audaces, y podría decirse que es el rey de los pokemon tipo bicho

Me acordé de ti cuando lo escribí. Pensé: ''este capítulo le va a gustar a Demian por su simpatía hacia los Scythers'' xD
Voy a manejar otra vez un capítulo con el Scyther, pero más adelante.

Cita de Demian
Yo creí que directamente de la captura de Fyrus pasarían directamente al Meowth... Esto le da acción a la historia, me sorprendió, pensé que solo jugarías con el suspenso, la aventura y la tragedia.
Bueno, veremos que pasa en el próximo capítulo...

Nah, si no, no hubiera presentado a todos estos pokes. Van a rescatarlo.

Cita de Demian
Me pareció un poco extraño el comienzo de este capitulo porque al principio fue como que hablaba unos días después de llegar allí, que ya había recorrido bastante la ciudad, mientras que después se ve hablando con el Raticate como si recién pusiera el pie en ese lugar.

Sí, eso fue a propósito, de hecho. El Meowth no tiene días de llegar ahí, sólo comencé resumiendo un poco la impresión que se llevó. Después, continué con el relato normal, como si lo estuviera rememorando.

Cita de angeljmg
Capturaron a Fyrus :O que le pasara? esas especulaciones de fabri se están haciendo realidad (?) D:

De hecho comienzo a creer que Fabri lee mi mente, o espía el cuaderno en el que escribo, porque sus especulacines sí se cumplen... (?)

Cita de angeljmg
que raro ´primera vez que veo que un ratón que tenga claustrofobia xD se supone que solo en hoyos pequeños pasan, sin duda es un ratachu especial .-.

Buena observación, si se ve desde el punto de que es una rata. Pero que yo recuerde, los Pikachus no vivían en hoyos pequeños... corríjanme ahí si me equivoco.

Cita de angeljmg
Ese Raticate ¿'como que trama algo? es muy raro ver a uno ser tan caritativo y mas con un pokemon que no conoce (yo no confiaría en uno, no me fió, me parecen que son malos y maliciosos, y creo que solo buscan algo para robar), espero que no le pase nada a Meowth D:

Yo tampoco me fiaría de uno. Y este es bastante extraño xD


Cita de ~fabri
no recuerdo que pokemon es midnight... D:
ahhh. era una eevee O:

No la había presentado formalmente, aunque había insinuado su presencia en el fic desde el capítulo 6.

Cita de ~fabri
ese raichu es fyrus?

Sííí... xD
Cita de ~fabri
volvio a echar al meowth y al raticate D:!

No los echó, ahora estaban en la calle, pero sí, los volvió a tratar mal...

Cita de Daviid_182
e imagino que el Raichu también

El Raichu no estará muy conforme con convivir con los humanos, como verás en este capítulo.


Capítulo 11!

Spoiler
XI
Fyrus.

Ya no sabía qué sería de mí. Ya no. Era un estado de inconsciencia terrible, semejante a un sueño en el que, como tal, no puedes dominar tus sentidos. Nunca me había sentido tan confundido como hasta ahora, que fue cuando supuestamente me capturaron. Realmente no podía concebir la idea de que los humanos hubieran vencido y salido con la suya. ¿Qué más podía esperarme de ellos? Ya he dicho que son muy crueles, pero en esta situación esa conducta se remarcaba gravemente. Me han tratado como un simple objeto y vendido como cualquier producto que tiene un costo fijo. Lo vi todo. Primero un humano me sujetaba, alzándome entre gritos, luego me soltó sobre una mesa sin ningún tipo de cautela, y luego todo se desvaneció nuevamente, pasando todo a sombras, todo a oscuridad, ahogándome en la negrura, hasta que dejé de pensar. Yo estaba absolutamente debilitado, quizás drogado, no podía ni moverme; algo ejercía presión en contra de mi mente, casi como una barrera inmensa que no podía vencer, como intentando evitar que obstruyera con sus planes.
Cuando abrí los ojos, todos los objetos a mi alrededor se movían vertiginosamente, como si estuviesen siendo engullidos por un torbellino gigantesco y de colores iridiscentes. En esos momentos no me hallaba desfallecido, pero tampoco tenía noción del tiempo o del espacio, no comprendía el presente. No podía moverme, creo que estaba tirado boca abajo, intentando ver o distinguir algo que me recordara mi situación. Sólo observé siluetas, gente que se movía a mi alrededor como sombras, figuras negras y borrosas que se deslizaban de un lado a otro con aires de maldad pura. Todo el mundo daba vueltas y vueltas, nada era estático y quizás ni real.
Parpadeé confundido, aún sin poder levantarme. Se le añadía a mi vista turbia unas extrañas y molestas barras oscuras de forma vertical, ancladas de piso a techo de mi estancia, que estorbaban a mi esfuerzo de contemplar el lugar en donde yo me encontraba; sin duda nunca había estado ahí antes. Fue cuando confirmé mi más amarga sospecha: ya no estaba en el bosque. Quizás lo supe desde un principio, pero ahora lo aseguraba tristemente. Ya no había tierra, ni hierba, ni agua, ni podía observar el cielo raso cuando alzaba la vista. Y sin duda, las susodichas barras negras no eran árboles que se interponían frente a mí en hilera. Ahora, conforme fui recobrando los sentidos lentamente, noté que, aunque se oía el canto de las aves, no podían engañarme, porque ese no era el bosque, sino una cueva… extrañamente iluminada.
Y bueno, aquellos trinos… no eran de pokémons libres y alegres; se trataba de seres acongojados, desesperados, casi agónicos. El olor del ambiente no se asemejaba en lo absoluto al de las flores silvestres acariciadas por el rocío en la mañana, ni al de la tierra húmeda por las lluvias primaverales. No, podía asegurar que el aroma era acre, horrible, sumamente artificial. Sin duda, esa cueva en la que me hallaba no era obra de la naturaleza.
Me alcé sobre mis brazos, intentando coordinar mis piernas al mismo tiempo, con resultados negativos. ¿Qué clase de lugar era entonces ese?, es lo que me preguntaba una y otra vez. ¡Cuánto tuve que esforzarme por despertar de ese singular letargo! Aunque ya lo había conseguido en cierta forma, nunca me había sentido tan extraño, tan enfermo… ¡debía estar delirando!
Mis pensamientos aún se encontraban bastante desordenados, embrollados, no alcanzando a comprender con exactitud lo que sucedía. Sólo notaba —todavía— que unas siluetas alargadas se movían de un lugar a otro, muy rápido; no podía distinguir sus rostros pero me di cuenta ahora que se trataba de humanos, y también noté que se encontraban detrás de esas barras verticales que me rodeaban.
Cerré los ojos, que tampoco me auxiliaban bastante aun en mis otros cuatro sentidos, mientras agachaba el rostro en un intento de aguardar a que recuperara la razón. Tenía jaqueca, una intensa jaqueca que me hacía sentir que la cabeza me explotaría en cuestión de instantes, así como unas horribles pulsaciones dolorosas que me presionaban aún más el cráneo. Tampoco poseía mucha coordinación en mis movimientos; incluso con mis párpados apretados sentía cómo el piso giraba debajo de mí, sin que lo pudiera evitar en absoluto.
Logré sentarme, a la vez que mis pensamientos se fueron despejando de poco a poco. No había duda que fueron los seres humanos los que me metieron en tal dilema, causándome todo este sufrimiento y lográndome hacerme casi enloquecer. Prácticamente era la única idea clara en mí, y también la única que nadie podría cambiarme… ¡los malditos hombres volvieron a salirse con la suya! Sabía también que algo grave me había sucedido; no me recuperaba y temía por mi salud, ¿qué diablos me habrían hecho? Era preocupante. Y no sólo eso, también estaba claro que me habían alejado de mi hogar a la fuerza, porque no podían engañarme ya, ese lugar era una guarida de los humanos, lejos de donde provenía. Era un lugar horrible, asqueroso, una caverna artificial creada por ellos mismos, ¡y así pretendían engañarme! ¡Yo jamás me aliaré con los humanos! ¡Jamás me subordinaré ante ellos! ¡Yo soy libre, y jamás toleraré el vivir en cautiverio!
Volví a abrir los ojos, ligeramente, con cautela, casi con miedo, y para mi sorpresa, la visión borrosa me había mejorado notablemente. Parpadeé un par de veces, para terminar de pulirla, y con dificultad eché una ojeada a mi alrededor. Efectivamente, las barras me circundaban, como lo pensé desde un principio: por enfrente, los lados y hasta atrás. Intenté buscar la salida, pero no la encontré. ¿Entonces cómo se supone que me retiraría? En todo caso de que pudiera levantarme y correr, ¿por dónde iba a huir? Gateé a mi alrededor y así era, ¿por qué no lo pensé antes? Los humanos me habían atrapado, y no iban a dejar que saliera. Me querían ahí, por supuesto, para algo me habían traído.
Toqué las barras: estaban muy heladas y parecían macizas, aunque no intenté forzarlas, ni siquiera hubiera podido, mi cuerpo no tenía la energía necesaria para tal acción.
¡Que me dejen salir! ¡Déjenme!, eso era lo que intentaba gritar, y es que no comprendía para qué me querían los humanos, qué había hecho yo o qué necesitaban de mí, pero lo peor era… ¿hasta cuándo? A mi alrededor, vi varios pokémons más, en sus prisiones cada quién, de todo tipo de especies. Muchos hacían ruido, gemían, gritaban, se aferraban a las rejas como si en ello se les fuera el alma; intentaban llamar la atención, acaso miraban a los humanos como suplicándoles que los dejaran recobrar la libertad. No obstante, también descubrí a otros pokémons más que se hallaban sentados en un rincón, mustios, solitarios, tal vez sabios, resignados de su terrible suerte. Eran de mayor edad, se notaba, y ya no se dedicaban a implorar a los seres crueles, quizás se habían dado cuenta de que no era necesario, y en última instancia, ni siquiera útil. Los humanos jamás se iban a compadecer de nosotros y sacarnos.
Decidí imitar a esos últimos, y dedicarme a esperar a que algo nuevo y milagroso sucediera.
Resolví quedarme así sentado hasta dormirme. Tal vez al día siguiente se me ocurría algo. Cerré de nueva cuenta los ojos una vez acostado, y mientras tiritaba —realmente hacía mucho frío, nunca había sentido tanto— traté de conciliar el sueño.
Al día siguiente me desperté repuesto de mi anterior padecimiento. Abrí los ojos y ahora miré claro. Nada de nubes o formas oscuras a mi alrededor. Me incorporé lentamente, y logré hacerlo casi sin problemas, aunque con cierta debilidad—no había comido nada. Pero eso no importaba, a un lado de mí había aparecido un plato con alimento variado. Me agaché para ver mejor: eran semillas duras.
Comí vorazmente. No era una buena comida, pero al menos me quitó el hambre y me repuso. ¿Y luego de eso qué iba a hacer? Nada más, seguía preso y aún no encontraba la salida, pese a lo que se me ocurrió la noche anterior. El lugar, detrás de aquellas barras, ya estaba mucho más iluminado y notaba todo a la perfección.
De repente, una de las tantas figuras que se paseaban por la cueva pareció acercarse a mi prisión. Lo miré fijamente, pero no me moví todavía, deseoso de que se dirigiera a otro lado. Pero no era así, la inicial sospecha era correcta: al humano le había interesado de un modo especial, señalándome hasta con cierta alegría. Colocó el rostro muy cerca de mí, pero tras las rejas, y sonrió. Mi corazón comenzó a latir muy rápido, repentinamente estremecido.
Ese hombre dialogó con otro y aquél volvió a aproximarse hacia mí, esta vez con mucha mayor decisión que el primero, y abrió una puerta de mi jaula. ¡Qué susto me llevé! Imaginé enseguida que iban a volver a atacarme. Quizás tuvieran cerca de nuevo aquellos tubos metálicos que disparaban hirientes proyectiles de fuego, y el súbito miedo contrajo mi estómago mientras me echaba hacia atrás, a un rincón, con la tonta esperanza de que esa enorme mano no me alcanzaría hasta esa distancia.
No sabía qué hacer, pero tampoco iba a ceder así de fácil ante esa malvada y horrible criatura, eso nunca. Así que me quedé inmóvil, al fondo de la prisión. Eso pareció irritar enormemente al ser, que alcanzó mi brazo derecho y lo asió cruelmente para después jalarme de un violento tirón fuera de la jaula. Me tomó entre sus manos y me condujo hasta una mesa metálica extraordinariamente helada, tirándome ahí. Miré confundido hacia todos lados, presa del pánico y de cuatro humanos que me contemplaban con una sonrisa maligna. Estaba seguro de que en cualquier momento me atacarían.
Pensé en correr ahora que estaba fuera de la prisión, pero de pronto uno de ellos volvió a lanzarme algo, que me hizo perder la razón nuevamente.


Cuando volví a recobrar el conocimiento, fue algo brusco. Era como si me hubiesen transportado de repente, porque según yo, hacía unos momentos estaba en el mostrador gris, y ahora salí rebotando de no sé dónde, pero en otro lugar muy distinto.
Caí de bruces al suelo, atolondrado. Agité la cabeza enseguida y me levanté.
—¡Mira, papá! ¡Qué simpático es! —alcancé a escuchar detrás de mí.
El corazón me latía fuertemente, como queriéndose salir de mi pecho. Cuando giré la cabeza, me di cuenta de algo terrible: tres humanos me miraban de cerca, acorralándome al fondo de una estancia roja. Instintivamente caminé hacia atrás con cautela, deseando alejarme de ellos, pero ya mi espalda tocaba la esquina más lejana. No podía hacer nada, estaba atrapado y a su merced.
Con los ojos muy abiertos, los examiné: un humano macho y otro hembra, así como una cría, todos juntos, mirándome fijamente, con unas sonrisas extrañamente enternecedoras. También distinguí un raro pokémon café que se adelantaba del grupo de mirones hacia mí, con gran decisión. Lo contemplé: parecía una hembra también, aunque no estaba seguro del nombre de su especie. Dirigió su vista hacia mi rostro y quise distinguir sus intenciones a través de esos ojos grandes e ingenuos, pero no pude de repente, por la impresión. Decidí que eran bastantes sorpresas para un rato, y quise salir corriendo, pero supe que los humanos me lo impedirían, así que fui sensato y me quedé ahí parado en la esquina.
La criatura café se acercaba más a mí, hasta estar frente a frente. Me inspeccionó rápidamente y luego me dijo algo.
—¡Hola! Mi nombre es Midnight. ¿Cómo te llamas?
Eché la cabeza hacia atrás, en un intento de estar lo más lejos posible de ella, lleno de pavor. Y no era para menos, creo.
—¿Me tienes miedo? —preguntó ella, divertida.
Yo no supe qué responder; es más, no supe ni qué pensar. No le tenía miedo, eso era seguro. Se veía completamente inofensiva y hasta amistosa. Pero estaba sorprendido, y frente a las criaturas más viles del mundo. Además no sabía dónde me encontraba. También ignoraba qué deseaban de mí. Aparte, no concebía el momento en el que me soltarían. Por último, esa Midnight estaba invadiendo mi espacio y queriendo conversar conmigo cuando yo no lo deseaba. Mi mente, en realidad, estaba ofuscada. ¿No basta todo eso para adoptar tal actitud?
Me asomé más allá, hacia donde estaban los humanos mirando cómo la criatura café intentaba socializar conmigo. Entonces descubrí otro pokémon salir detrás de la pierna izquierda de la más pequeña de los humanos. Era roja, y me miraba con curiosidad, pero sin acercarse. La mitad de su cuerpo se hallaba escondido tras la mujer, como si le fuera a brindar alguna especie de seguridad. Sus ojos, muy abiertos, no cesaban de verme, al igual que el resto de los presentes.
La pokémon que me habló volvió a llamar mi atención, esta vez de una manera más brusca, porque intentó colocar sus patas delanteras sobre mí, creyéndose muy amistosa, o simpática. No supe si me espanté o me irrité, porque con un certero empujón, la retiré de encima instantáneamente. Ella cayó hacia atrás, seguramente muy poco acostumbrada a estabilizarse sobre sus patas traseras, y pareció muy ofendida, porque se retiró corriendo hacia el grupo de humanos, tal vez pensando que yo no era un ser muy sociable después de todo.
—¡No, no, no! —me gritó la chica, como reprendiéndome.
—Parece muy poco sociable y hasta violento —observó la otra mujer—. Debe ser salvaje.
—Pues habrá que adiestrarlo —dijo el hombre a secas, lo que me hizo temblar.
Él fue el que se acercó a mi cuidadosamente, incluso colocándose un guante aislante en la mano derecha
—Ven aquí, Raichu. Sin miedo —me dijo.
Lógicamente, hice caso omiso a lo que me indicó y continué pegado a la esquina. El humano se puso en cuclillas para que su rostro estuviera a la altura con el mío, y me habló claro.
—Ahora yo soy tu amo. Sé que me comprendes. Ahora ven, que no pasará nada.
Pasó una mano a mi espalda como intentando arrastrarme suavemente hacia él. Pensé rápidamente, ¿qué iba a hacer? ¿Me quedaría parado todo el día en la esquina sin animarme a hacer nada, o lo seguía a ver qué sucedía? Porque la última vez que un humano me jaló hacia con él fue para liberarme de mi jaula. Calculé velozmente: tenía más probabilidades de huir si hacía caso. De todas maneras, esa esquina era el peor lugar para ocultarse de ellos, que ya me tenían. Si hubieran querido acabar conmigo, lo hubieran hecho ahí mismo, pero tal vez me estaban dando una oportunidad. ¿Y qué si me decía que podía irme? Lo dudaba, pero, con todo eso, decidí seguirlo y dejé de poner oposición.
No dejé que me arrastrara, sino que yo mismo caminé hacia con él. ¿Mi amo? Tal vez quiso decir que era él el que mandaba en esos momentos. Pero no quise entender que con la palabra “amo”, me iba a dominar.
—Parece que ya entiendes… ven, ven conmigo. Debes tener hambre, ¿no es así? Tengo un bocadillo especial para ti.
Pues en realidad no entendía nada, pero continué avanzando instintivamente cuando mencionó lo de la comida. Volteé a mis alrededores. La mujer se inclinaba hacia mí con una sonrisa, mientras la joven acariciaba mi cabeza de un modo que me hizo estremecer. La pokémon café había corrido fuera de la estancia, quizás dolida por el empujón, mientras que la otra, la roja, aún no apartaba la vista de mí desde que llegué, pero todavía cubierta o resguardada detrás de su protectora.
El “amo” me llevó a otro lugar en donde olía delicioso.
—Esta es nuestra cocina. ¿Te gusta? —murmuró a mi oído.
No me gustaba, pero si ahí había comida, quería quedarme, porque con las horribles semillas que me habían aventado en un plato mientras estuve en la jaula no había quedado satisfecho.



Rato más tarde, los humanos se retiraron dejándome solo en la cocina. Yo terminaba de comer las sobras del plato, porque terminé todo lo que me habían dado, que era lo mejor y más suculento que había probado. Nada tenían que ver con esas frutas amargosas del bosque que me daban cólicos, esto estaba delicioso y seguro me caería de maravilla.
La pokémon roja, que había estado callada todo el tiempo —pero viéndome sin parar— al fin decidió acercarse un poco hasta llegar frente a mí. Yo dejé la comida a un lado para verla. Me miraba con un toque de molestia.
—Ese plato es mío —me reprochó con acritud.
—¿Hmm? ¿Cuál, éste —pregunté, sin comprender.
—¡Sí, ése! —contestó, echándolo a un lado violentamente con el hocico—. ¿O no sabes leer? Aquí dice “Marriot”. Y esa soy yo.
—Disculpa —me excusé un poco apenado, aunque aún sin comprender qué significaba “leer”.
Ella suspiró profundamente, como cansada.
—Como sea. Mi nombre es Marriot, como ya te dije. ¿Y tú, tienes alguno en especial, o eres sólo un salvaje?
—Sí, tengo uno. Soy Fyrus.
Marriot echó la cabeza hacia atrás, sorprendida.
—¿Fyrus? ¿Qué clase de nombre es ése? Bueno, da igual, con que se te pueda llamar de alguna manera. Ya veré la manera de comunicarles eso a los amos. Ahora… bien, quizás te preguntarás qué estás haciendo aquí, ¿no es cierto?
—Marriot, no tienes idea de lo confundido que estoy. Tengo tantas dudas… ¿me puedes ayudar?
—Pues… tal vez, tal vez —dijo ella, dirigiendo su vista hacia las paredes y al techo, a todas partes como haciéndose la disimulada.
—¡Qué bien! —exclamé, con un hilo de voz—. ¿Tú sabes por qué los humanos me tienen aquí, y qué es lo que quieren de mí?
La pokémon se rió de mi pregunta, como si fuera algo absurdo.
—¿Qué quieren de ti? Te adoptaron, tonto. ¿Nunca habías oído hablar de eso?
Negué con la cabeza, a lo que volvió a reírse.
—¿Pues de qué planeta vienes? Oye, dime, ¿eres de aquí?
—No… no, yo vengo del bosque, si es a eso a lo que te refieres.
—¡Del bosque! No, de veras, ¿vienes del bosque? He oído hablar tantas veces de ese lugar, pero nunca he estado ahí… Emily dice que es realmente hermoso… pero bueno, volviendo al caso, ¿qué te pasó, quién te capturó?
—No lo sé. No conozco a nadie de aquí, ni a mis captores, ni a estos humanos que me trajeron. Espero que sean considerados conmigo.
—Sí, mira… ¿cómo explicarte de manera que me entiendas? —dijo para sí.
Eso me molestó un poco, e interrumpí.
—Sí entiendo. No soy un salvaje. Puedo venir del bosque, pero hablo tu mismo idioma.
—Ya veo. Mira, es una cuestión complicada, de hecho, ni siquiera yo lo entiendo a la perfección. Los humanos buscan a pokémons raros para capturarlos y luego adoptarlos. Eso les satisface grandemente. Emily me lo demuestra todo el tiempo.
—¿Y qué más? ¿Qué les hacen? —pregunté, interesado.
—Pues vivimos con ellos. Viste a los humanos hace un momento, ¿no? Los que te dieron de comer. Ellos son los amos. Aparentemente, nosotros cumplimos el rol de mascotas. Eso quiere decir que tenemos todos los beneficios, ¿entiendes? Es decir, sólo por estar aquí, nos mantienen.
—¿En serio? —exclamé, sorprendido de lo que oía. Así que los humanos me iban a dar de comer y dejar un buen lugar en dónde dormir sólo por hacerles compañía y atender sus órdenes obedientemente… pues no sonaba tan mal.
—Los humanos son muy buenos. Son las mejores criaturas del mundo. ¿O qué pensabas?
Recordé las palabras que Mooth me dijo en el bosque, que no todos los humanos eran malos como yo creía, sino que muchos buscaban nuestro bienestar también y eran incapaces de maltratarnos.
—Nada, sólo me parece extraordinario que nos alimenten y todo eso sólo por ser sus mascotas.
—Es nuestro destino —me dijo, sonriente de explicar buenas noticias—, los pokémons existimos por el placer de los humanos. Y nosotros, a la vez, dependemos de ellos. Es un ciclo, ¿comprendes? Y todos los humanos son así, según me dijo el Swellow. De hecho, tienes suerte de que el amo te haya elegido, porque es una excelente persona.
Yo no sabía que decir. Las cosas no habían resultado tan mal desde mi captura.
—En fin, ¿quieres venir conmigo? Voy a mostrarte la casa, a fin de que habitúes a ella.
Asentí con la cabeza.
Recorrimos durante algún tiempo un sector totalmente desconocido por mí, estancia por estancia. Era una “casa” enorme. Ella me lo explicó. Me iba diciendo: “mira, ésta es la sala”, “éste es el comedor”, “aquí están las habitaciones”, y de ese modo, no tardamos en salir.
—Sígueme, ¿te gustaría visitar el jardín también?
—¿Qué es el jardín? —pregunté.
—Es el lugar que rodea la casa. Es muy bello, tiene una fuente hermosa. También hay muchos árboles.
—¡Árboles! —exclamé—. ¡Aquí hay árboles!
—Así es. ¿Te interesa, eh? Entonces ven conmigo.
La acompañé, embelesado.
—Marriot, si aquí hay árboles, no debemos estar muy lejos del bosque, ¿no crees?
—No sé. Pero estos árboles han estado ahí desde siempre.
Llegamos a una inmensa y altísima puerta de madera. Había una trampilla en la parte baja, que según me explicó ella, era el modo de acceder para nosotros hacia dentro y fuera de la casa.
Se introdujo ahí, para encontrarse en el exterior. Yo la seguí, pero de pronto, estando afuera, me quedé sorprendido.
—¡Yarg! ¡Aquí hace tanto frío! ¡Metámonos! ¡Es inaguantable!
Y volví a pasar por la trampilla de la puerta hacia adentro. Ella torció los ojos con una sonrisa y me siguió.
—¿Cuál es el problema? —me preguntó, sin dejar de sonreír.
—¿Por qué está tan helado?
—Es la temporada, Fyrus —me explicó—. Sí, por estas fechas nieva bastante. ¿De verdad nunca habías visto la nieve? —negué con la cabeza, y ella rió suavemente—. Tienes razón, en el bosque no ocurre eso. Bien, si te place, nos regresamos. Tenía ganas de que conocieras el jardín.
—¿Y dónde están esos árboles de los que hablaste? —le pregunté, aún tiritando por el golpe de frío.
—Los verás hasta primavera. Ven, ven conmigo, vamos de nuevo a la sala.
La seguí, ya repuesto de la anterior sorpresa.
—Ya voy comprendiendo un poco —le dije de repente, sin dejar de avanzar—. La casa es como la madriguera para ustedes, ¿no es así? Es donde se resguardan. Y donde duermen y donde almacenan sus alimentos. Pero la comida realmente la salen a buscar allá afuera. ¿Estoy bien?
—No sé lo que es una madriguera —me confesó—, pero el alimento está siempre aquí. Al menos, yo no salgo a buscarlo.
Llegamos a la sala, en donde realmente estaba muy confortable. Había una flama danzante en un orificio de la pared, que de pronto me llenó de miedo.
—¡Marriot, la sala tiene fuego!
—Así es —respondió con gusto—. Hermoso, ¿no? Me fascina.
Yo me quedé viendo la flama, como hipnotizado. No podía alejar la mirada de ella. Algunas imágenes cruzaron por mi mente. Ahora recordaba que el fuego también había quemado el bosque. No era bueno después de todo.
—¡Ese fuego… deben apagarlo!
—¿Por qué? —me cuestionó, recostada junto a la flama.
—El fuego es malo —respondí—, de eso estoy seguro. Gracias al fuego… el bosque se estaba quemando cuando me capturaron.
—¿Qué dices?
—Sí… cuando me capturaron… recuerdo que había fuego por todos lados… pero el fuego no era bueno, sino que iba destruyendo todo a su paso… toda la vegetación, todos los árboles y la hierba, todo iba arrasando el fuego… ¡Marriot, apágalo!
—No pasa nada…
—¡Apágalo!
—Está bien, ¡ya cálmate! —me gritó—. ¿Qué te ocurre? Nada está pasando. El fuego no nos está quemando. Lo tenemos controlado. Y seguramente, cuando tú lo viste quemando tu bosque, estaba descontrolado. ¿Ya me entiendes?
No entendía bien eso, pero todo lo que yo decía era sólo por experiencia. Quizás debía hacerle caso, ella hablaba por conocimientos, yo era más empírico y según yo, el fuego era terriblemente malo.
—Además, aunque quisiera, no puedo apagarlo yo —añadió.
Me senté en el piso, que estaba acojinado. Según me había explicado ella, era un suelo tapizado con alfombra. Era bastante cómoda, y me relajé poco a poco de mi anterior estremecimiento.
—Ya veo que nada es como el bosque aquí.
—En efecto, nada es así— contestó, aún algo histérica por mis gritos.
—Necesito acostumbrarme a esta vida, supongo.
—¡Por supuesto que sí, y a civilizarte! ¡Aquí nada ganas con gritos, ni con violencia! —me dijo, y luego agregó—. ¿A qué se debió el comportamiento en la habitación? ¿Eh?
—¿De qué hablas?
—No disimules. ¿Recuerdas cuando empujaste a Midnight? ¿Por qué lo hiciste?
Me avergoncé de repente. Tenía que reconocer que estaba confundido y que actué sólo por instinto.
—La pobre salió espantada. Creyó que eras un pokémon salvaje y que te había hecho enojar. Fyrus, eso que hiciste estuvo realmente mal.
—Lo siento. Estaba un poco confundido cuando lo hice. No sé, creí de repente que me iba a atacar… ya sabes, yo no me encontraba muy…
—¿Atacar? —preguntó burlona—. ¿Dices que pensaste que Midnight te iba a atacar? Por favor. Es sólo una cría de meses. No tiene ninguna mala intención, seguramente sólo quería saludarte. Y ya que vas a vivir aquí con nosotros, te aconsejo que vayas a disculparte con ella.
—Lo haré —dije, arrepentido.
No se levantó. Continuó acurrucada junto al fuego que despedía un calorcillo de lo más agradable, debo reconocerlo. Me calmó mucho el ver que el fuego no avanzaba, sino que se quedaba ahí, obediente. Tal vez Marriot tenía razón: estaba controlado.
—¿Tienes algún poder en especial? —pregunté de repente, como para conocerla mejor.
—No —contestó enseguida—. ¿Y tú?
—Soy eléctrico —respondí—, al igual que toda mi familia. No hay muchos eléctricos por el bosque, lo que me llenaba de orgullo. No obstante, casi nunca hago ostentación de mis poderes. Soy muy pacífico, no me gusta luchar. Tú, Marriot… no sé, por tu color, pareces como un pokémon de fuego.
Ella suspiró tristemente al escuchar mis palabras, lo que me estremeció grandemente, al imaginar que quizás no debí haber planteado ese comentario.
—De hecho sí. Debería ser de fuego. Pero no. No sé por qué. Soy una Vulpix, ¿sabes? Pues los de mi especie normalmente saben escupir fuego, y yo no. El Swellow dice que quizás soy muy joven como para hacer notar mis poderes, pero Rey insiste en que yo estoy enferma o nací mal. Siempre me mira con desprecio por mi defecto. Así que todo el tiempo digo que soy un pokémon de poder normal.
—No te preocupes —le dije para aliviarla—. ¿Sabes? Yo aprendí a controlar mis poderes casi cuando llegué a la etapa de madurez. Mis hermanos mayores también. No creas que esto se da instantáneo. Debes crecer más, también creo que aún eres muy joven.
—Pero eso explícaselo a los amos —respondió, más triste aún—. Se sienten decepcionados conmigo, como si hubieran comprado un pokémon normal a precio de un Vulpix u otro de fuego. Están tan molestos, que quieren hacerme evolucionar con una piedra para ver si así, como un Ninetales, puedo exteriorizar mis poderes. Y quizás sí, tal vez esa sea una solución, el único problema es que… yo quiero seguir siendo una Vulpix, no quiero evolucionar… no me siento lista para eso.
—Estoy seguro que pronto lo lograrás. Sigue insistiendo, así como lo has hecho hasta ahora, y algún día podrás sentirte toda una pokémon de fuego.
La conversación siguió por algunas horas, tomando diversos rumbos. Le conté sobre mí, sobre mi familia, sobre el bosque, sobre las cacerías y lo que pensaba de los humanos, y pareció bastante estupefacta. Luego ella narró su vida, su rol en la familia, su pasado, quiénes eran Rey y el Swellow, y así se nos fue la tarde hablando, hasta que arribaron de nuevo los humanos a la casa.
Habían salido, lo que me parecía una locura por el gran frío que reinaba allá afuera. Pero no parecían preocuparse por sus pesados abrigos que les impedían sentir el viento helado.
Midnight también entró a la casa corriendo, feliz de la vida, revoloteando por todos lados, hasta llegar a la sala, en donde vio a Marriot y se dirigió a ella, alegre, pero tan pronto como notó mi presencia, dio un temeroso salto hacia atrás, como sobrecogida, y luego de mirarme con ojos tímidos y miedosos, huyó de la estancia tan rápido como entró.



…



Gracias!
Saludos.


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#52

Re: Destinos Vinculados


De hecho comienzo a creer que Fabri lee mi mente, o espía el cuaderno en el que escribo, porque sus especulacines sí se cumplen... (?)---->jajaja xD
ok, para mi que fyrus se fumo algo u.u (?)
he estado pensando...acaos fyrus no conoce trueno, el unico ataque por nivel de un raichu? ._.U
si lo conoce no lo usa... u_u
de seguro ese hombre era el señor mailord y le lanzaron la pokebola O:
pobre fyrus, no sabe nada sobre la "casa" xD
me gusta esta amistad entre los dos personjaes O:
casi nunca hago ostentación de mis poderes--->¡y fabri anota! O:
tenia razon cuando dije que no usaba su trueno xD
psycho, debo decirte de un error de tu fic...
al principio de este cap fyrus describe a marriot como si no conociera la especie vulpix
ahroa citare algo del primer cap:
"Por alguna infausta razón, han aprendido a dominar el fuego, lo que sólo mi amiga Vulpix sabía realizar."
pues fyrus SI conoce lo que es una vulpix...>_>
haber si midnigth y fyrus se hacen amigos xD
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#53

Re: Destinos Vinculados


D:
QUIERO MÁS QUIERO MÁS QUIERO MÁS!! jaja
me alegro de que Fyrus y Marriot se lleven bien n//n
así que ahora Raichu ya tiene una vista mejor con respecto a los humanos... si es que no somos todos tan malos u.u!
Oh, pero pobre Midnight, con lo alegre que es ella y venga Fyrus para empujarla y amargarle el día u.u
yo también espero que se amiguen como hizo Raichu con Marriot... pero tal y como salió corriendo Midnight, imagino que tardarán xDU

Bueh, saludos. Fantástico el capítulo, yo hoy, tampoco encontré ningún error : D
#54

Re: Destinos Vinculados


Me volví a atrasar ¬¬
Como sea, mis comentarios de los dos capítulos d:

X:
Me imagino la frustración de Marriot, al pensar tanto en si sera sustituida o menos querida al llegar un nuevo pokemon, es cuando nosotros estamos pensando en un nuevo hermano que lo querrán mas a el y tonterías como esas xD (aun que la atención de los padres se pierde, mas cuidado para el pequeño xD)
Error encontrado xD Pusiste "nueve" en vez de nieve xD (es muy difícil encontrar uno, te metes mucho en la historia que olvidas eso xD)
Pues de Midnight ya ni me acordaba que existía xD, aun que me parece que no la has presentado formalmente o ¿si? D:
Hermoso Raichu, sin dudarlo supe que era Fyrus xD se pone cada vez mas emocionante xD
Marriot dijo: ¿para qué necesitaban a otro pokémon de fuego teniéndome ya a mí?-Wait Vulpix, en realidad es necesario un pokemon de fuego en esa casa ya que tu ni llamas saber escupir xP, *aun que es recomendado así para que no queme la casa :gota: *
Esos desconocidos con quienes hablaba "profundamente" Midnigth son Meowth y Raticate ?? xD
Creo que Marriot y Meowth serán los últimos en hacerse amigo, así como lo trata Marriot sera muy difícil...
Espero que se lleven bien Fyrus y Marriot, mejor leo el que sigue a ver que pasa xD

XI:
Concuerdo con Fabri, a Fyrus lo drogaron xD según sus descripciones torbellino de colores WTF? xD
Creo que Fyrus describía el interior de la tienda ¿no? xD, Y como es primera vez que estaba en una, era preocupante la situación para el xD
Se nota de que Fyrus jamas había visto una casa O.o, ademas de como la describe suena aterradora, Como una cárcel o pero D: es como los animales, asi como una granja de pieles y cosas como esas que lo hacen sufrir mucho D:
En el momento que iban a sacar a Fyrus de la jaula, al menos hubiera usado un ataque eléctrico para poder huir :gota:
Fyrus dijo: cuatro humanos que me contemplaban con una sonrisa maligna-Del miedo que tenia hasta seguro se los imagino como horripilantes criaturas xD
Me sorprendió lo rápido que se hicieron "amigos" Marriot y Fyrus, con la actitud de Marriot al inicio con el problema del plato creí que iba a ser difícil de tratar xD
Pobre Midnigth le tiene miedo a Fyrus, es que el se comporta tan mal con ella, espero que se hagan amigos pronto.

Otaku~| Mi DA~
#55

Re: Destinos Vinculados


Psycho... ¿No te parece que estás posteando muy rápido? ¡No nos dejas tiempo a dejarte comentarios! ¿Solo dos comentarios del capítulo anterior? u.u No logro ponerme al corriente, estoy muy ocupado.

X:

Spoiler
Esta Vulpix tiene serios problemas... ¡Ya está concientizada de que su amo comprará un Arcanine! Tal vez ni siquiera haya uno en venta. Igualmente sigo pensando que lo mejor de los pokemon es atraparlos, y que ir a una tienda a comprarlos pierde totalmente el sentido... Pero bueno, así es la gente ocupada.
Me sorprendió que una Vulpix sintiera un aire gélido... Después de todo su sangre es muy caliente, es difícil que sienta frío.
Mmm... Sentí que en este capítulo le diste muchas vueltas a una simple salida... Tal vez lo haces como recurso para hacer un capítulo largo pero... Te juro que llegó un momento en que me aburrieron tantas descripciones, porque además eran descripciones innecesarias a mi parecer. Te felicito por que son exquisitas, pero creo que congela mucho el fic, después de todo salimos de la acción con el Schyter, de la aventura con el Meowth y ahora llegamos a este drama... Y el drama es pesado, por lo menos para mi. Me costó leer.
La descripción de Marriot con respecto a Rey fue más entretenida, porque habló de un personaje y no de lugares. Lo que más me gustan de tus descripciones es lo puntillosas que son, aunque hay ciertos detalles que debrías resaltarlos con más descripciones, o tal vez no descibir tanto esas cosas supérfluas que le quitan protagonismo a las importantes.
¿Un Raichu más económico que un Arcanine? Bueno, supongo que no importará mucho porque el tipo tiene dinero, pero realmente yo creo que el Raichu debería ser más costoso... Después de todo, ambos evolucionan por piedra, pero encontrar un Growlithe es facil, es cambio entrenar un Pichu para que se convierta en Pikachu lleva mucha dedicación, y después la piedra... Tal vez me equivoque, pero pienso que es así.
Pobre Fyrus... Ahora sí que va a tener que soportar el fastidio de vivir con esa gente que siempre había odiado.
Bueno, es muy pintorezca la actitud de Marriot, me gusta, pero es un poco repelente su actitud hacia las otras personas... Sobre todo al pobre Meowth que es una masa, no se lo merece.
Bueno, me gustó el capi, aunque tuvo altibajos, no como los capitulos anteriores que fueron todos buenos al 100% Tal vez fue mi punto vista...



XI:

Spoiler
Las cabilaciones del Raichu son muy llamativas, aunque algo monótonas. Pero creo que para éste personaje quedan muy bien, porque desde el principio lo presentaste así, en cambio, párrafos de éste estilo en el relato de Marriot me desubiaron.
La descripción del Raichu sobre su entorno parece la de un borracho xD Supongo que debe sentir un mareo tal cual al de un bohemio.
Las ideas liberales de ese Raichu son muy Hippies xD Es un pokemon Hippie, siempre quize uno de esos. Je, está bueno, es entretenido que sea así de filosófico.
Hay algo bueno en Fyrus y es que es bastante razonable. CUalquier se hubiera vuelto loco, en cambio tomó la mejor opción que fue la de quedarse a un costado, calmado y esperando el destino.
Yo no pensé que el pokemon fuera a comer de la comida pokemon, pensé que se iba a reusar estilo huelga de hambre.
Hiciste bien la unión de las historias, pero es de esperarse después del tremendo fic que hacemos juntos.
¿Así que la mejor forma de llegar al corazón de un pokemon es por el estomago? xDD Y viendo a éste Raichu no me queda dudas... Después de un par de platos de caviar y esas cosas extrañas que comen los ricos no va a querer ni asomarse al bosque y cuando vengan los demás pokemon a buscarlo los va a hacer volvaer desde donde vinieron.
Que ágria es Marriot... Más que las frutas del bosque xD Además, tanto Fyrus como Marriot son nombres extraños, uno no debería quejarse del otro, pero creo que Marriot lo hace para imponer su superioridad sobre el pokemon.
:awesome: Creo que alguien se está adaptando a los humanos... Me parece que con lo convincente que es Marriot, Fyrus va a terminar amando a los humanos en unos pocos días. Y más aun si en esa casa no los tratan mal...
Me gustó mucho este capítulo, fue realmente interesante, como se adaptó el Raichu a su nuevo hogar, la charla entre él y Marriot, todo estuvo muy bien pensado.
Bueno, Psycho, ahora sí, espero el próximo capítulo (espero que sea de Meowth), y también espero que nos des tiempo a comentar, al menos una semana, porque entre estos dos capítulos diste muy poco. Suerte.


Gracias a todos por recordarme :) Sólo tengo buenos recuerdos de ustedes y de este agradable lugar también.
#56

Re: Destinos Vinculados


bueno, yo lei hasta el de marrit..y te debo decir que en el de marroti pusiste capas de nueve enves que capas de nieve xDD..como sea cuando pongas el otro de marriot vendre..y..que mas puedo decir..adoro a midnight^^!!!!..es tan genialosamente super que deberia ser la protagonista...seguramente su mente esta llena de cosas tan enredadas que nipuede habalr...siii asi es como me gustan los personakes xDDD
#57

Re: [FDM: Diciembre] Destinos Vinculados


Hola!
Bueno, le hice caso a Demian y ahora comenzaré a dejar espacios de tiempo entre los capítulos, pero creo que ahora sí ya nadie falta por lo que continúo...

Comentarios.
Spoiler
Cita de ~fabri
tenia razon cuando dije que no usaba su trueno xD

Sí... tú todo adivinas. Ya reconociste que espías mi cuaderno, verdad? xD

Cita de ~fabri
pues fyrus SI conoce lo que es una vulpix...>_>

Wow, Fabri, realmente eres un gran observador. Yo esperaba que nadie lo notara, o que nadie se acordara. Bueno, claro que me di cuenta de eso, y te explico: cuando comencé el fic, tenía pensado narrar las situaciones como si ya hubieran ocurrido, es decir, como si Fyrus estuviera rememorando lo que había pasado pero como si lo narrara actualmente. Cuando llegué al capítulo 4 cambié el estilo, porque pensé que si continuaba de esa forma los podría confundir... ya es muy tarde para cambiar esos pequeños errorcitos en los primeros capítulos, pero te felicito, eres muy observador y te acuerdas de todo xDD

Cita de Daviid_182
Oh, pero pobre Midnight, con lo alegre que es ella y venga Fyrus para empujarla y amargarle el día u.u
yo también espero que se amiguen como hizo Raichu con Marriot... pero tal y como salió corriendo Midnight, imagino que tardarán xDU

Sí... va a haber un problema entre ellos por ahora...

Cita de angeljmg
es cuando nosotros estamos pensando en un nuevo hermano que lo querrán mas a el y tonterías como esas xD

Je, je... qué buena comparación. Efectivamente, algo así es como lo pensó ella.

Cita de angeljmg
Pues de Midnight ya ni me acordaba que existía xD, aun que me parece que no la has presentado formalmente o ¿si? D:

No xD. Como dije antes, sólo había hecho mención en el capítulo 6, cuando Marriot hablaba en la fuente.

Cita de angeljmg
Concuerdo con Fabri, a Fyrus lo drogaron xD según sus descripciones torbellino de colores WTF? xD

Sí, es obvio que así fue xD. Creo que de hecho lo menciono... ya no me acuerdo.

Cita de angeljmg
Me sorprendió lo rápido que se hicieron "amigos" Marriot y Fyrus, con la actitud de Marriot al inicio con el problema del plato creí que iba a ser difícil de tratar xD

Pues todavía no se hacen muy muy amigos xD... ambos piensan muy diferente y eso podría repercutir después.

Cita de Demian
Psycho... ¿No te parece que estás posteando muy rápido? ¡No nos dejas tiempo a dejarte comentarios! ¿Solo dos comentarios del capítulo anterior? u.u No logro ponerme al corriente, estoy muy ocupado.

Sí,ya voy a postear mínimo cada diez o doce días, no te preocupes.

Cita de Demian
Esta Vulpix tiene serios problemas... ¡Ya está concientizada de que su amo comprará un Arcanine! Tal vez ni siquiera haya uno en venta. Igualmente sigo pensando que lo mejor de los pokemon es atraparlos, y que ir a una tienda a comprarlos pierde totalmente el sentido... Pero bueno, así es la gente ocupada.

Y mucha gente ni siquiera va a las tiendas... los han de comprar por internet también...

Cita de Demian
Después de todo su sangre es muy caliente, es difícil que sienta frío.

Una cosa es que sea de fuego y otra es que no sienta frío. Nunca me he preguntado si los pokes de fuego todo el tiempo tienen calor, pero sería difícil sobrellevarlo para los que viven en volcanes. Bueno, aunque estos pokes sientan calor, esta Vulpix ni siquiera tiene fuego xD

Cita de Demian
Te juro que llegó un momento en que me aburrieron tantas descripciones, porque además eran descripciones innecesarias a mi parece

Te parece? Bueno, voy a volverlo a leer para ver en qué estuve rodeando, porque según yo, sólo dije lo necesario para que los lectores se imaginaran el lugar. En el capítulo uno lo atiborré de trivialidades, y no dijiste nada (?).

Cita de Demian
pero realmente yo creo que el Raichu debería ser más costoso...

Tampoco sé cuál es más caro, pero no creo que se base en lo raros que son, sino en su calidad. Un perro o un gato es más sencillo de conseguir que una iguana, y nos cuesta más caro. Quiero decir que un Arcanine me parece mucho más elegante y poderoso que un Raichu, por lo que debe de valer más.

Cita de Demian
Las ideas liberales de ese Raichu son muy Hippies xD Es un pokemon Hippie, siempre quize uno de esos. Je, está bueno, es entretenido que sea así de filosófico.

Yo también he querido tener uno así xD. Pero por lo mismo, es difícil de manejarlo...

Cita de Demian
Yo no pensé que el pokemon fuera a comer de la comida pokemon, pensé que se iba a reusar estilo huelga de hambre.

Hubiera sido bueno xD.

Cita de Luxray22
como sea cuando pongas el otro de marriot vendre..

xDD Ya tienes tu favorito xD

Cita de Luxray22
adoro a midnight^^!!!!..es tan genialosamente super que deberia ser la protagonista...seguramente su mente esta llena de cosas tan enredadas que nipuede habalr...siii asi es como me gustan los personakes xDDD

Sí... quise darle una variante a la historia con este personaje tan contrastante.


El capítulo del Meowth no es lo máximo porque la verdadera historia en estos momentos se está centrando en la casa. Para el próximo de él lo haré reunirse con el resto.
Cap:

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XII
:052:
Meowth.

—¿Te fijaste en la manera en como nos trató esa Vulpix? —pregunté, estupefacto, luego de que ambas se hubieran retirado.
Mako hizo una mueca de desinterés a mi pregunta y dio media vuelta lentamente, retirándose de mí para acomodarse en el filo de la banqueta más próxima.
—¿Y qué? Fue tu idea hablarles, no la mía. Es más, tú quisiste seguirlos, y me forzaste a que yo también lo hiciera. Además, ¿qué nos debe importar lo que piensen de nosotros esas idiotas?
—A mí sí me importa, porque quiero conocerlas, así que continuaré siguiéndolas. Esa Midnight parece ser muy agradable, ¿no crees? De hecho, ya nos dijo dónde encontrarla, antes de que llegara la Vulpix. Entonces qué, ¿vienes?
—No.
E ignorándome decididamente, recogió una porquería del pavimento para comérsela ruidosamente con toda ordinariez. No, era claro que no iba a esperarlo o incluso contar con él, porque parecía molesto conmigo; después de todo, si quería rehacer mi vida en la ciudad, no tenía que depender de nadie. Además, durante el día anterior y éste, sólo había conocido a un par de pokémons: Mako y Midnight, y definitivamente esa última era más agradable que el Raticate. Quizás ella se prestara a ayudarme más amablemente… debía encontrar otra compañía, mejor que la actual.
—Entonces me voy —le anuncié—. Te agradezco tu atención y tu hospitalidad.
—¿Vas a intentar entrar a la mansión? —preguntó, alzando la cabeza de pronto.
—No sé. De hecho, primero voy a buscar algo de comer, después analizaré mis opciones.
Se quedó pensando un momento, cabizbajo. Yo esperé a ver si tomaba alguna resolución positiva, pero me equivoqué.
—Meowth —murmuró bajo—. ¿Sabes? Yo sé dónde encontrar comida. Abundante comida y de la mejor. Pero es peligroso y arriesgado entrar ahí. ¿Qué dices, te atreves? ¿Vas a venir conmigo? Te mostraré el camino. Pero no preguntarás nada, sólo me seguirás.
Titubeé. En realidad quería alejarme de él, porque eso que mencionaba… no me parecía correcto.
—No, gracias. De aquí en adelante voy solo.
—¿En serio?— volvió a inquirir, como incrédulo—. Meowth, sabes que nadie va a ofrecerte una manera más sencilla de sobrevivir. Acompáñame.
—De veras, gracias. Me voy —le dije, con firme determinación.
Noté que Mako musitó una palabra altisonante entre dientes, y luego sonrió.
—Bien. Nos vemos en un rato más, Meowth, no lo olvides. No se te ocurra entrar a la mansión, créeme: no serás bien recibido. Yo sé lo que te digo. Ah, y recuerda que nos veremos de nuevo en la madriguera.
—¿Qué? No, no…
—Sí. Yo sé que vas a llegar, no tienes alternativa. Y mañana me ayudarás a conseguir unas cosas, recuerda.
—¿Unas cosas? —pregunté, contrariado por la manera envolvente en que hablaba—. ¿A qué te refieres?
—Escucha, Meowth —dijo, levantándose y aproximándose un poco hacia mí—. Debes entender que ya eres parte de esto. ¿No te ayudé anoche cuando estabas perdido y necesitabas un refugio? Pues ahora tú me ayudas a mí. Es la ley, ¿comprendes? Yo te veo como un compañero perfecto para infundirles miedo… Y deberías aprovechar de que eres nuevo por la ciudad, porque ninguno de mis enemigos te conoce. Y prepárate, que son pesados, es decir, poderosos.
—¿Qué dices? ¿Tus enemigos? ¿Bromeas? ¡Yo no te ayudaré en esas cosas!
Y di la vuelta para no verlo más y retirarme.
—Oh, sí. Lo harás —escuché que sentenciaba, pero no quise voltear, aunque de hecho, se fue silenciosamente hasta esfumarse por entre los callejones, de modo que nos perdimos de vista.
¡Uf! Al fin ese malvado Raticate se había ido. Sinceramente comenzaba a darme temor la manera en cómo se dirigía hacia mí. Quizás Mako era un malviviente; en ese caso yo no pensaba ayudarlo, ni estaba dispuesto a recibir ningún apoyo de su parte. No lo quería ver de nuevo, me aterrorizaba volvérmelo a encontrar. Yo era un recién llegado a la ciudad, y no iba a meterme en ningún género de líos; era lo mejor alejarse de ese agresivo y problemático pokémon.
Así que de pronto me encontré en medio de la calle nevada. Volteé hacia todos lados, pero ya no lo encontré, realmente se había marchado lejos. Deseé que me hubiera dejado en paz.
Bastante hambriento, recorrí unos cuantos callejones en busca de un bote de basura de donde pudiera extraer algún residuo para alimentarme.
Todo era muy distinto al barrio. No había callejones oscuros y malolientes, tampoco cestos para la basura en las banquetas, lo cual me extrañó. Estaba muy limpia esa ciudad. Era muy difícil encontrar en los bordes de las aceras algún papel, envoltura de dulce o lata de refresco tirados. ¡Entonces supe qué clase de gente era realmente la que residía ahí! Bastante opulento, bastante fino, todo meticulosamente cuidado.
Ya se imaginarán el tiempo que transcurrió hasta que al fin pude encontrar una bolsa con restos de comida. Casi era entrada la tarde, y aún no había encontrado nada, pero absolutamente nada para desayunar. Dicha bolsa de hecho la descubrí en el patio de una casa cercada. Nadie deja su basura fuera, de modo que tuve que ingeniármelas para entrar y, por supuesto, sólo tomar lo que ya no les servía a los humanos. De todas maneras, no estuvo mal. Esta gente sí que sabe de platillos, es decir, tienen muy buen gusto. No era común encontrarme carne de Miltank aún en buen estado, así que tuve mucho que agradecerles a esos humanos. Era todo un manjar; suculento. Me devoré hasta los últimos residuos de la bolsa, luego la saqué del patio —no soy tan sucio ni cínico como para comer y dejarles la bolsa tirada y vacía a los habitantes de la casa—, pero con mucho cuidado, para no hacer ruido y que me descubrieran.
De todas formas, la cerca era de madera y estaba relativamente baja, por lo que la escalé con pericia y pronto pude hallarme fuera de la propiedad. Ahora… ¿dónde iba a tirar la bolsa sucia? Recordaba que en esa ciudad no había botes de basura en las banquetas, lo que sin duda iba a dar mal aspecto. Pero tampoco estaba dispuesto a llevarme cargando esa cosa para donde fuera.
Sé que estuvo mal, pero al final decidí botarla por la reja de una alcantarilla. Espero que no haya causado algún problema o desperfecto en los drenajes por esa acción. Pero es que no se me ocurría una mejor opción; no quería dejarla tirada a la mitad de la calle o en la banqueta, o lo que era peor, echarla en alguna casa; mejor decidí retirarla de la vista.
Y luego, me dirigí hacia la enorme mansión, con la esperanza de que alguien, de preferencia la Eevee, me viera desde adentro y me dejara pasar, porque, si no lo he dicho, hacía mucho frío en la calle y ya no aguantaba más.
Pero comenzaba a perderme entre esas amplias calles y avenidas, por lo que el retorno al punto de partida me costaba más trabajo del que pensé en un principio. Y tampoco vi a ningún pokémon callejero al que le pudiera preguntar cómo llegar allá, así que tuve que arreglármelas yo solo para encontrar el camino de vuelta. Recorrí, creo, el camino por el que anduve, pero hacia atrás, con la esperanza de encontrar algún detalle que me recordara que ya había pasado por ahí antes.
Felizmente, después de algún rato, encontré el camino de vuelta, porque fui viendo casas que me parecían conocidas, incluso crucé por la esquina en donde se encontraba la tienda de pokémons en donde hablé con Midnight hacía ya varias horas. Supe que no faltaba mucho para encontrarme de nuevo desde donde partí.
Un par de vueltas a la derecha me pusieron en la avenida principal, por la cual avancé hasta llegar hasta el final, en donde efectivamente se hallaba la casona.
Ya era de noche cuando arribé a los límites de la casa.
Me aproximé, presa del frío, hasta la reja, con la esperanza de que alguien desde adentro me viera, aunque fuera la Vulpix enojona, y se compadeciera de mí para dejarme entrar. Pero, aunque me colgué del cerco metálico que rodeaba el jardín de la propiedad, no vi a nadie asomándose a las ventanas, que incluso estaban apagadas. ¿Qué iba a hacer ahora? Se supone que ahí era donde nos veríamos, pero no encontraba a la Eevee por ningún lado. ¿Habrían salido?
—¡Meowth!— me gritó alguien desde atrás.
Volteé enseguida, pero la sorpresa no fue muy agradable: Mako me hablaba desde la entrada de su madriguera, haciéndome señas. Me sobresalté, pero supe controlarme.
—¿Qué pasa, Mako?
—¡Ven!— me dijo, haciendo otra seña.
Tuve que bajarme de la reja en donde estaba colgado para caminar lentamente hacia el otro extremo de la calle, en donde se hallaba el hogar del Raticate, pensando en qué hacer o qué decirle ante esa nueva sorpresa. Me había olvidado completamente de él, no recordando que la madriguera por la que evitaba pasar estaba justo enfrente de la mansión.
—¿Dónde habías estado, Meowth? Te estuve buscando —saludó, sonriendo—, porque cuando dijiste que ibas a seguir tu camino solo, no creí que hablabas en serio. Sin embargo ya veo que estás aquí de nuevo.
—Bueno, no venía precisamente para tu madriguera. Verás…
—Ah, no, claro que no —interrumpió—. De hecho, ya veo que te dirigías hacia la casa de esas pokémons que nos encontramos en la mañana. Lo sé, te vi colgado de nuevo ahí en la reja. ¿Esperabas que te abrieran la puerta? Por favor, Meowth, ya te dije que no van a recibirnos ahí nunca.
—Mako, voy a intentar entrar ahí. Es preferible que quedarse aquí afuera en la intemperie, sufriendo de frío —le dije, aún molesto—. Si ya pude hablar con Midnight, es ganancia, porque me aseguró que habría un lugar para mí ahí adentro.
—Mira, no te vas a quedar ahí afuera. No digo que intentes entrar, pero recuerda que aquí, en la madriguera, siempre vas a tener un lugar. Yo no te dejaría dormir en la banqueta. ¡No, no! Eso no hacen los amigos. Ahora, ¿qué esperas? Pasa, pasa, adelante. No nos enfriemos más.
Me quedé parado ahí, porque no quería seguirlo.
—Como ya te dije, me quedaré por ahí. Gracias por tu amabilidad, pero ahora nuestros caminos se separan. Creo que es lo mejor.
—Bah, ¿de qué hablas?— respondió enseguida— No hay nada qué decir. Pasa. Sé que tienes hambre y sueño. ¿Te digo algo? Conseguí unas cosas muy buenas para cenar, y pienso compartirlas contigo. ¿No te basta? ¿O todavía no confías en mí?
Yo lo miraba fijamente a los ojos mientras él hablaba, acción que detectó justo a tiempo.
—Ah, ya entiendo —dijo luego de un rato—. Ya entiendo todo. Sigues molesto por lo que sucedió esta mañana, ¿no es así? Continúas pensando en lo que te dije. Bueno, no hay nada de qué preocuparse, supongo que yo estaba exagerando. Ahora veo que no eres el tipo de pokémon que pensé que eras cuando te conocí. Sé que eres más especial. Y olvídalo, olvídalo todo, ¿quieres? No tienes por qué ayudarme con mis problemas si no quieres. Mañana será un nuevo día; yo iré a resolver mis asuntos solo, sin tu ayuda, y tú te irás a donde quieras. Si no quieres volver, no lo harás. Si lo que más deseas es pertenecer a la familia que habita en la mansión, puedes intentarlo, yo no me opondré. Ahora, por favor, acepta mis disculpas por lo que te he dicho. Quiero compensarlo esta vez. Pasa, te digo nuevamente, pasa que vamos a cenar. Traje bastante comida precisamente porque pensé que quizás volverías hambriento. No es fácil conseguir algo para alimentarse en esta ciudad, lo sé, y tal vez ya te diste cuenta. Hay que ser arriesgado para sobrevivir. ¿Qué esperas, Meowth? Pasa de una vez, sin miedo. ¿O estás esperando aún a que tus amigas se asomen por la ventana y te dejen entrar a la mansión? No lo harán, así que ven conmigo de una vez.
Le hice caso, porque ya estaba más que aturdido por tantas palabras. No sabía si era mentira o no, tampoco sabía si de nuevo estaba cayendo en una trampa. El caso es que entré a la madriguera.
De nuevo estaba todo oscuro, tanto que no se podía distinguir nada alrededor, pero noté apenas cómo el Raticate traía empujando una bolsa bastante grande desde las profundidades de la cueva.
—Ésta es la bolsa de la que te hablé.
—¿De dónde la sacaste, Mako? —pregunté—. Yo no tuve tanta suerte como tú, apenas y por un milagro pude comer esta tarde.
—No fue fácil. Como te dije, uno debe arriesgarse para comer. También enfrentarte a la furia de los humanos. A veces, me sacan a escobazos de sus casas. Es horrible, pero bueno, uno se acostumbra como callejero a ese tipo de vida, ¿o no?
—Mako, ¿robaste esta comida? —pregunté, muy molesto.
—¿Y qué esperabas? ¿De dónde viene la comida, si no de los humanos? Dependemos de ellos, lo quieras o no. Además, ¿qué tiene de malo? Es nuestro estilo de vida, Meowth. De otro modo, nosotros los callejeros no podríamos sobrevivir.
—Yo jamás robé —le dije—. Y he podido sobrevivir todo este tiempo.
Me levanté, muy enfadado con mi compañero por cometer ese tipo de acciones.
—Debemos tener respeto hacia los humanos —le reprendí, sin querer—. Si somos buenos con ellos, hasta nos regalan de sus alimentos de buena fe. ¿Cómo no se van a enojar contigo, si les robas la comida que a ellos les cuesta obtener?
—Ah, vaya. ¿Y qué? ¿A quién demonios les importan los estúpidos humanos? ¿A ti? ¿Por qué? Ellos son malos. No nos quieren. Y no les vamos a perdonar eso. Me han corrido de su casa, me han tirado en la calle, y desde entonces, yo he tenido que arreglármelas solo. Ahora, les tengo que robar para sobrevivir. Es justo, ¿no?
Yo me retiré.
—Lo siento. No comeré eso.
Y me alejé pronto de él. Quise salir de la madriguera. No sabía si iba a conseguir comida allá afuera, o iba a esperarme la noche sin comer. Mako no me detuvo esta vez.


….



Saludos.


Spoiler


#58

Re: [FDM: Diciembre] Destinos Vinculados


si te das cuenta el nombre de toda la gente que conocio el Meowth ahi empieza con "m" xD
no debio confiar en esa rata! ò__ó
donde ta la casa? chirinchirinchirin? (?)
yo sigo pensando que no se puede confiar en el ò.o
ese meowth es honesto y buena persona u_u
buen cap psycho, espero que pronto le des a ese meowth lo que merece D:
Spoiler










Spoiler

#59

Re: [FDM: Diciembre] Destinos Vinculados


Debo decir que coincido con Meowth, una compañia femenina y cordial es mucho mejor que la compañia de Mako xD
Uhh, pobre Meowth, se metió con un Raticate muy sucio, tanto física como psícologicamente. Presiento que a este gatito no le va a ir muy bien en la gran ciudad.
Me entretiene ver como el Meowth se adapta a su nueva vida, y se nota que es un pokémon con buenos modales y culto a pesar de vivir en la calle... Si hay algo que detesto es levantarme y encontrar las bolsas de basura desparramadas en la calle por los gatos. Éste al menos no hace ese desastre.
Hay que mencionar una cosa y es que o Meowth tiene demasiada fuerza de voluntad o es muy tonto... Yo también creo que no podrá entrar a menos que tenga algún romance medio loco con la Eevee, de otra manera no espero que pueda. Aunque está Rey, no nos olvidemos de que es un Persian, tal vez él sí quiera un aliado, ya que vislumbor que el felino y el Raichu no se van a llevar nada bien.
¡Uff! Lograste que hasta a mi me cayera pesado ese Raticate... ¿Hace falta repetir tanto que pase a la madriguera? Es muy cansador, ahora veo porque el pobre Meowth está tan mal.
Fue un buen capítulo, realmente fue entretenido porque hubieron muchas acciones... Ahora vamos a esperar para ver de que manera el gatito entra a la casa. Suerte, Psycho, nos veremos.


Gracias a todos por recordarme :) Sólo tengo buenos recuerdos de ustedes y de este agradable lugar también.
#60

Re: [FDM: Diciembre] Destinos Vinculados


Hola!
He vuelto con otro capítulo.
Muchas gracias por continuar pendientes de mi fic.
Y aunque no los lean, dejo las respuestas:

Fabri: Tu observación de las "m" es muy interesante. Si lo incluímos a él, serían cuatro personajes que comienzan así.
Demian: Sí, yo creo lo mismo de la compañía femenina. Es lo que ocupa.

Con respecto a una duda que me planteó no-recuerdo-quién en el shout, voy a responderla aquí para todos:
Marriot es un nombre extranjero, de modo que no aplican las reglas de acentuación que conocemos. Si lo castellanizamos, resulta "Márriot", con énfasis en la "a". Para que no se confundan xD

Aquí va el capítulo 13, con todo y la imagen xD

Spoiler
XIII
Marriot


Ese Raichu que trajo el amo no es tan malo después de todo. Me parece un tipo bonachón, que aguantará el estilo de vida en esta casa tan pronto como se acostumbre. La manera de conocerlo fue brusca; le quité el plato en donde comía y ni siquiera se molestó, al contrario, terminó disculpándose, y no sé si me reía por burlarme o porque el pokémon realmente comenzaba a simpatizarme. Cuando yo llegué aquí, hace casi dos años, y Rey me hizo la misma broma, me enfadé mucho con él, pero me hizo callar enseguida. Fyrus debe agradecer que yo me porto amable con él.
En fin. Ese mismo día en que el amo decidió adoptarlo, pero más tarde, me olvidé de todo lo relativo al caso y del recién llegado, para recorrer la casa hasta llegar al balcón, que estaba en la planta alta, sin un plan fijo. Hacía frío afuera, pero recuerdo que no me importaba mucho. De hecho, siempre pensaba que si yo era un pokémon de fuego, debía sobreponerme a las temperaturas bajas, que ningún malestar deberían causarme. Quizás necesitaba regular mi calor corporal. En la resistencia, supongo, debe estar la clave para gestar la flama que no lograba conseguir. De cualquier modo que fuese, ahí estaba asomándome por entre las barras de metal del barandal que protegían a los bordes del balcón.
La vista era hermosa, porque el manto blanco de la nieve se extendía por todo el jardín y aún más allá, por las calles, las banquetas y los tejados de las casonas sin dejar ningún rincón libre. Me hechizaba ese paisaje níveo. Luego miré hacia abajo, con dirección al jardín mismo. Justo ahí estaba la fuente, pero no había nadie. Me llenó de tristeza, porque hubiera querido platicarle mis problemas al Swellow, y él no se hallaba ahí, y lo peor era que yo ignoraba cuándo volvería a visitarme, ahora que las condiciones climatológicas estaban algo extremas.
Sin darme cuenta, ya estaba tiritando tras cada corriente de aire que me golpeaba, y cerraba mis ojos involuntariamente para protegerlos de la ventisca. ¿Por qué tenía que sentir frío, si se supone que yo soy un pokémon de fuego? ¡No, tenía que resistir, había que aguantar ahí, así hubiera una tempestad! ¡Necesitaba forjarme! La clave era la resistencia… la clave era la resistencia… no me movería de ahí, no me metería, porque la clave era la…
—¡Marriot! —me gritó alguien desde la puerta que daba al interior.
Abrí mis ojos enseguida y volteé con sorpresa para ver quién me llamaba. Era Emily, que estaba un poco alterada.
—¡Te he buscado por todos lados! —me reclamó—. ¿Y qué haces acá afuera? ¡Entra, te vas a enfermar!
Yo no me moví, sino que continué viendo su silueta bajo mis párpados semi-entornados. En un apuro por no helarse mucho, fue corriendo hacia mí con la intención de recogerme en sus brazos y meterme, bajando con indignación el pequeño escalón que se encontraba frente a la puerta, y recogiéndome sin delicadeza del montón de nieve que ya se había cumulado a mi alrededor. Rápidamente nos introdujimos; yo continuaba temblando presa del terrible frío que reinaba allá afuera en esa noche, aunque la calidez de esos brazos me aliviaba un poco.
—¿Por qué estabas allá? —me reclamó, camino a la cocina a paso rápido—. Marriot, ¿qué no sabes que te puedes enfermar? ¡Es la tercera vez que te encuentro en el frío del balcón en esta semana, pero hoy fue el colmo, estaba nevando! ¿Qué te pasa?
Yo escuchaba, ya menos aturdida. Y tenía completa razón de lo que alegaba. ¿Mi obsesión por convertirme en un pokémon de fuego de verdad llegaba a esos límites?
—Te voy a preparar una infusión para que recobres el calor —añadió Emily, mientras me colocaba con cuidado en un sillón y me echaba encima una manta de lana—. Cúbrete bien, si no quieres pescar un resfriado.
Caminó hasta una vitrina, de donde extrajo los enseres necesarios para preparar la bebida, mientras yo la seguía con la vista. Era verdad, no debía volver a salir al frío. Tal vez sólo quería demostrarme a mí misma que ya era toda una Vulpix que sabía controlar sus poderes.
—Por cierto —comentó, mientras me daba el té en mi plato—, ¿tienes idea de adónde se ha metido ese Raichu que compramos? No lo he visto… y espero que no esté de curioso haciendo desastres por ahí, o rompiendo cosas… ¿quieres ir a echar un vistazo a la recámara en unos momentos más?
Asentí con la cabeza para afirmarlo.
—Qué bien. ¿Ya te estás sintiendo mejor, Marriot?
Volví a decir que sí con la cabeza, bebiendo con rapidez el té a pesar de lo caliente que estaba —me gustan los alimentos y bebidas calientes— y luego me levanté de un sorpresivo salto del sillón, arrojando la manta azul hacia un lado. Me hallaba repuesta, mi cuerpo ya no estaba mojado y mis ojos ya no me ardían. ¡Esas infusiones sí que recuperaban el vigor perdido! Emily recibió dicha noticia con gran agrado, sonriente, y abrió paso para que me retirara, dándose a la tarea de recoger el plato, la manta y lo que había dejado sobre la mesa, y ordenándome de que no volviera a salir. Esta vez le hice caso.
—Vuelve en quince minutos con los demás —me gritó cuando me iba—, la cena está casi lista. Y por favor, localiza al Raichu, y asegúrate de que todo esté en orden.
Caminé entonces a paso veloz por el corredor. ¿En dónde podría estar Fyrus? Lo más seguro es que estuviera en el rincón más lejano, deprimiéndose. Había que ver que era un Raichu bastante extraño, porque a diferencia de todos los de su especie, no era alegre ni activo, sino todo lo contrario. Pero al menos, era educado y cortés. Sus ideas podían ser inteligentes, pero aquél bombardeo de filosofías de las que me hablaba… realmente me atosigaron. Nunca había tratado con alguien así.
Como descarté la posibilidad de que Fyrus estuviera rompiendo o tirando algo, decidí dejar esa búsqueda para después, así que pasé a mi recámara, o mejor dicho, a la recámara de Emily en donde yo dormía también. Como nunca estaba atrancada la puerta, sólo tuve que empujarla para poder acceder.
Y ahí estaba él. No sé quién le permitió entrar, pero ahí se había metido. Y lo peor es que lo descubrí examinando mi preciada colección de piedras que tanto he cuidado.
—¡Fyrus! ¿Qué estás haciendo aquí? —le grité, furiosa.
Él dio un salto hacia atrás, como quien es sorprendido cometiendo un acto ilícito.
—¡Marriot! Disculpa, yo sólo estaba…
—Nada. ¡No debes entrar a este lugar sin mi consentimiento! Es mi cuarto, y como tal, necesita privacidad.
—De acuerdo —dijo, calmado—. No estás enojada, ¿cierto?
—¡Y cómo no me voy a molestar si estás tomando mi colección de piedras, que es valiosísima… sin mi autorización!
—Espera, yo no las estuve tomando. Sólo las admiraba desde aquí, ¿lo ves?
Caminé, aún enojada, hasta donde él estaba. Y hube de aceptar que tenía razón, pues ningún elemento estaba desacomodado.
—Estaba recorriendo la casa y me llamaron la atención estas piedritas tan brillantes que tienes en el mueble. Son realmente hermosas, ¿de dónde las conseguiste?
—Ya te dije que son una colección —contesté, intentando tragarme mi ahora injusta indignación—. Eso quiere decir que no se encuentran sólo en un lugar, sino en muchos. Son veintiséis extraordinarios ejemplares, y todas las conseguí en distintos paseos. Estoy segura de que las envidias, ¿no?
—Son muy bonitas, pero no puedo envidiarlas.
—¡No vayas a tocar ni una sola… nunca! ¿Entendido? ¡El día en que te descubra haciéndolo, me vas a conocer!
—Jamás las voy a tocar entonces, si así lo deseas, puesto que son tuyas —respondió con flema—. No dudo el hecho de que te haya costado mucho esfuerzo el obtenerlas.
—Bueno, si ya quedó claro, puedes irte. Como te he dicho, este lugar es mío, y no estoy de humor como para tener compañías. Fuera de aquí, y ve pensando en un lugar en dónde pasar la noche, que aquí no será.
—¿Podría quedarme en la sala? —preguntó.
—¿En la sala? Hay muchos otros lugares pero allá también está bien. Por la noche no estorbarás, y además, es un sitio confortable para ti, que vienes del bosque y la tierra. Súmale un cojín y una manta, que tendré la amabilidad de brindarte, y la pasarás a todo dar. ¿No es mejor que dormir en las madrigueras o las jaulas?
—No lo sé —respondió—, pero gracias. ¿Dónde están?
—¿De qué hablas?
—De la almohada y la manta.
—¡Vamos! —le dije—. Aún no es hora de ir a dormir. Todavía hay que cenar, así que adelántate, ve a la cocina. Ya sabes dónde queda.
—¿Otra vez? —preguntó sorprendido—. No, ya comí hoy, ¿recuerdas?
—No seas tonto —reí—, que en esta casa comemos tres veces al día. ¿Tú lo hacías sólo una vez?
—Sí, por las mañanas. No es sencillo obtener los alimentos, Marriot, me costaba bastante, así que cada semilla que ingería, la apreciaba y disfrutaba como si fuese la última.
Yo me senté a pensar un momento.
—¿Tú, conseguir la comida? Qué horrible. ¿No consideras que al fin estás viviendo de verdad? Aquí nada se consigue, todo se te da.
Fyrus también reflexionó lentamente, y contestó:
—Espero que al cabo de un tiempo no comience a sentirme incompleto con este nuevo sistema. Es una buena forma de convertirse en un haragán.
No respondí, porque no supe qué significaba esa palabra, así que repuse:
—Como sea. Vamos a comer. Yo le hablaré a Midnight, y bueno… no creo que sea necesario ir a avisarle a Rey de que la cena está lista, porque supongo que en estos momentos ya ha de estar metiendo la nariz en la mesa. A ése nunca se le hace tarde para comer.
—Con permiso —dijo, y se dirigió a la cocina. Yo continué mi camino para ir a hablarle a la Eevee.
Ésta dormía en un rincón de una habitación que no era de nadie, en donde los amos guardaban algunas reliquias valiosas, objetos antiguos y muebles innecesarios. Era un lugar algo sucio, porque la capa de polvo de las curiosidades que ahí se encontraban ya era considerablemente gruesa, además de que, por ser un bodegón, había poco espacio para caminar. A mí se me ocurría que también podía quedarse ahí Fyrus, pero si se da abasto con la sala, pues no había problema.
Cuando entré, de nuevo había un tiradero. Todo estaba desacomodado, por los suelos; un jarrón estaba roto y Midnight, en medio de la desastrosa escena, examinaba el interior de un antiguo baúl.
—Otra vez tienes un desorden —observé al entrar—, sólo espera a que lo vean los amos. Si yo fuera tú, ya estaría preocupándome. ¡Mira! Hasta has roto esta cosa…
No parecía escucharme, sino que continuaba escarbando con curiosidad el antiguo cofre, tirando todo su contenido hacia fuera.
—¡Escúchame! —le grité
—¡No! —me dijo de repente—. ¡Me molestas! ¡Ya vete! Eres muy regañona, pero no te haré caso; no eres ni mi madre ni mi ama. No tienes derecho de reprenderme por lo que haga. Y lo que digan los amos me tiene sin cuidado.
—¿Volvemos a eso? Ya lo hemos hablado: mientras no pases tu infancia, o al menos, mientras no dejes de pensar como una cría, yo voy a cuidarte.
—Yo nunca cambiaré. ¡Así soy, y así me gusta ser!
No era la primera vez que quería rebelarse ante mi autoridad, pero más que indignación, ya comenzaba a darme lástima.
—Midnight, pronto serás toda una Umbreon. ¿Qué pensará la gente cuando te vea con estos comportamientos infantiles? No, tienes que cambiar esa actitud, desde este momento.
Y di muestras de retirarme para enfatizar mi postura, aunque antes de salir de la habitación que ya se había convertido en un basurero, le ordené:
—La cena está lista, pero no irás sino hasta que hayas recogido todo este tiradero. Y apúrate, que se enfriará la comida.
La Eevee me sacó la lengua y me dio la espalda, indignándose. No me importó, así que salí de la estancia para ir a encontrarme con los amos.

…


Gracias!
Creo que me demoraré en postear el próximo, pero espérenlo, que no me rendiré.
Por cierto, ¡ya terminé de escribir el fic en el cuaderno! Si nada sucede, los capítulos serán 30 en total, contando el epílogo.

Saludos.


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