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#1

Pokemon, Las Ruinas del Sur

Hola gente!! :D:
Akí esta mi fic, espero que les guste!!
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Puntos a evaluar:

1. El tema del fic y su trama – 13/15 puntos
2. La gramática, ortografía y estructura de la escritura – 19/25 puntos
3. La madurez del fic – 5/10 puntos
4. El desarrollo del fic, es decir, la forma de expresar del autor – 12/20 puntos
5. Apoyo visual (Si es que lo tiene, es decir, opcional) - 0/5 puntos.

Puntaje total: 49/70 (Siendo 40 el mínimo)
Conclusión: Fan fiction aprovado. Felicidades!! ^^
Comentarios: Cuida que tu fiction no se transofrme en un guión de teatro
.


Spoiler
Prólogo

Gotas de sudor y sangre caían al piso.
—¡¿Quién eres tú?!
Malherido y de rodillas, preguntaba desesperado, mientras el pokémon que se encontraba a unos centímetros de donde estaba, le sonreía malévolamente. Su aspecto demoniaco y el frío estremecedor que se sentía con su sola presencia provocaban un escalofrío aterrador.
A metros del lugar, un auto ardía en llamas. Una gran ola de humo se dispersaba por todo el cielo estrellado y el calor que se sentía, era insoportable.
—Eso a ti no te importa —le dijo una fría voz cerca de ahí—. Tienes algo que no te pertenece, será mejor que lo entregues ahora mismo, o las cosas se pondrán peores.
El malherido se estremeció.
—No sé de qué me hablas.
—Oh, ¿en serio? —habló el extraño en tono burlesco—. Entonces, ¿por qué estabas huyendo de la ciudad?
—¡Desgraciado! —lo insultó en tono desafiante—. ¡Estaba huyendo de criminales como tú!
—¿Criminal, yo?, ¡por favor!, te has ganado la simpatía de esta ciudad, sin saber cuál es tu verdadera cara ¡asesino!
—¡Cállate!
El malherido sacó un revólver de su casaca y apuntó directamente a la figura que estaba al frente. Ignorando al pokémon por completo, soltó un disparo.
La bala fue directamente al cuerpo del extraño, pero antes que pudiese llegar, la bala se detuvo. Flotó en el aire por unos segundos y luego cayó al piso. Esto hizo que el responsable del disparo se aterrorizara.
—Como pu….
—Y encima eres cobarde —lo cortó—. Debería matarte ahora mismo.
El malherido empezó a retroceder. Respiraba rápidamente a tiempo que fijaba su mirada en el sujeto que lo amenazaba. Intentaba ver su rostro a toda costa, pero la capucha negra que tenia puesta en la cabeza, impedía que le viese parte de la cara.
—No……no puedes, no te atreverías…….si me matas, la policía te buscaría y te meterían a la cárcel. Tu eres un muchacho listo ¿cierto?, no……¡no cometas estupideces!
—¿En serio? —preguntó burlándose —. Con que la cárcel, qué te parece si lo averiguamos. Usa bola sombra.
El pokémon juntó sus manos. En medio, una bola oscura apareció.
—¡No, espera! —exclamó desesperado, alzando la mano en señal de detención.
—Es increíble que le tengas tanto miedo a la muerte, no quieres que te mate, ¿colaboraras entonces?
Sus amenazas iban en serio. Aun temblando de miedo, el malherido apretó los dientes, encolerizado. Se dio cuenta entonces, que si no hacia lo que le decía, iba a morir.
—De….acuerdo —dijo rendido—. Tómalo……aquí lo tienes.
Tomó algo de su bolsillo derecho del pantalón, era algo envuelto en un trapo. El pokémon cogió el paquete y se lo dio a su amo.
—No te muevas —le dijo, mientras examinaba lo que tenía en las manos —. Bien, bien, has sido muy obediente asi que no te matare, pero, nunca te prometí dejarte consiente ¿verdad?
El sujeto de la voz fría soltó una diabólica sonrisa.
—Que has……
—¡Psíquico!
El pokémon movió sus manos de una manera inusual, en forma circular, luego las agitó hacia adelante con fuerza y una especie de energía golpeó al herido. El ataque lo embistió con fuerza y chocó contra un muro cerca de ahí. Parecía estar inconsciente, y además le maneaba un hilo de sangre de la cabeza.
—Agradece que no te haya matado —musitó—. Es todo, vámonos.
Pero cuando creyó que las cosas habían terminado, oyó a lo lejos, ulular a las patrullas policiales que iban a gran velocidad al lugar donde había ocurrido el ataque.
—¿La policía? —Preguntó sorprendido—. ¿Cómo rayos se enteraron que estábamos aquí?
Las patrullas llegaron. Se detuvieron y los policías bajaron con armas en mano. Un arcanime y muchos growlithe los acompañaban.
—¡Está bajo arresto! —Exclamó la Teniente—. ¡Quédese quieto y ponga las manos alto?
El extraño no se movió. Solo se quedó mirando fijamente a todos los que lo rodeaban.
—Genial —dijo—. No tengo tiempo para jugar con ustedes. Oye Jenny ¿Por qué no me dejas ir mejor y te ahorras todo este alboroto?
—¡Cállate y obedece! —le respondió.
—Si eso quieres…… ¡Elévalos ahora!
—No dejen que ataque ¡lanzallamas ahora!
Fue muy tarde para responder el ataque. El pokémon alargó un brazo hacia los que tenía al frente. Sus ojos se tornaron blancos y, al momento, policías y pokémons comenzaron a flotar en el aire.
Imposibilitados de cualquier movimiento, solo se podía oír quejidos y murmuraciones.
—¡Y ahora arrójalos con fuerza!
Dicho y hecho, el pokémon movió su brazo con dirección al piso. Todos cayeron de golpe. Muchos quedaron inconscientes. El golpe había sido devastador.
—Duerme a los que quedan.
El pokémon lanzó otro ataque a todos los que estaban ahí. Los que aun estaban consientes, incapaces de huir de ataque, cayeron desmayados.
¡Pump!
El sonido de otra bala se adueño del lugar. La teniente, con la poca fuerza que le quedaba, había disparado. La bala se dirigió rápidamente al pokémon, pero debido a su cuerpo gaseoso, solo lo traspasó. La bala siguió su rumbo hacia el amo del pokémon. Pero, curiosamente, la bala se quedó quieta a unos centímetros de él, como había pasado antes. Momento después, la bala cayó al piso.
Los ojos de la teniente mostraban asombro.
—¿Cómo has….
—…Podido?—le interrumpió bruscamente—. Mi pokémon no solo sabe ataques fantasmas, también puede hacer ataques psíquicos.
Efectivamente, las balas habían fallado, debido a la energía psíquica que transmitía el pokémon.
—No puede……ser—dijo muy débil.
—Bien Jenny, hiciste un buen trabajo pero….fallaste, chaito.
Y con un gesto irónico de despedida con las manos, el encapuchado y su pokémon comenzaron a caminar tranquilamente, poco a poco se fueron alejando del lugar.
—No…permitiré que….—No pudo terminar de hablar, la teniente cayó desmayada al piso.

El extraño seguía caminando, sin embargo, una voz lo detuvo:
—Bravo, bravo —dijo alguien, aplaudiendo lentamente—. Bonita actuación la de ahí, pero……¿ningún muerto?, que decepción.
—Tú llamaste a la policía, ¿no es asi?
—Sí —dijo la primera voz— Los llame por dos razones, la primera fue porque pensé que sería divertido ver cómo te enfrentabas a los famosos guardianes de la ley y el orden, pero, han caído tan rápido.
—¿Qué haces tú aquí? —preguntó la segunda voz enojada.
—Vine a ver con mis propios ojos cómo te desasías del alcalde. Escuché el rumor que ibas tras él, supuse que el muy cobarde huiría del lugar. Este puente es el único punto de salida, así que estuve aquí viendo todo lo que hacías. Déjame decirte que fue divertido como mandaste a volar al auto junto con él y luego salió arrastrándose ¡Nuestro alcalde arrastrándose! Pero qué pena que lo hayas dejado vivo.
—Si solo viniste para eso ¡lárgate! —Había un tono de amenaza en la segunda voz—. No estoy de humor para estupideces.
—Veo que estas alterado, supongo que....
—Te lo digo en serio—lo cortó—. ¡Lárgate!
—Está bien, veo que hablas en serio—la primera voz cambió su tono divertido a serio— Vine para decirte algo importante.
—¿Qué cosa? —preguntó malhumorado.
—Han asesinado a Odario.
—¿Asesinado? —Había un tono de sorpresa y temor en la segunda voz—. ¿Cómo así? ¿Qué fue lo que pasó?
—Lo acaban de encontrar muerto, en su misma casa. Tiene heridas y cortes en todo el cuerpo, y su pokémon…..parece que corrió el mismo destino.
—No puede…….¡Maldita sea! —se lamentó—. ¿Y su hija?, no me digas que……
—No te preocupes, ella está bien.
—Menos mal —suspiro de alivio—. Seguramente fueron los Neo, nunca creí que fueran capaces de hacer eso.
—Te equivocas, no fueron ellos.
—¿No fueron ellos?
—Han comenzado a moverse de nuevo.
—No me digas que.....
—Me temo que sí. Lograste hacer todo lo que tenías que hacer aquí. Seguramente te perseguirán si no huyes. Pero antes de eso, necesito que me ayudes en algo.
—Ya entiendo la segunda razón de porque los llamaste.
—Tenemos que dejar una pista.

Al día siguiente, las noticias no dejaban de llegar a todos los rincones de la ciudad; la gente estaba conmovida y no podían creer lo que había ocurrido:
Su querido alcalde había sido encontrado gravemente herido y varios policías cerca estaban casi en ese mismo estado, y lo peor de todo fue que, la embajada de Kanto aún ardía en llamas y, su embajador, Odario Yukairo, lo habían asesinado.

Así fue como inició todo……

Continuará......


Comenten y muy pronto colocare el siguiente cap :mrgreen: !
Nos vemos!!!
#2

Re: Pokemon, Las Ruinas del Sur


Me gusto mucho el fic, lo raro de este que no hay nombres y eso me confundió un poco D:!; solo al final hay un nombre...
Es un raro comienzo también xD deduzco que el pokemon Psíquico es Mewtwo, pero me desconserto un poco al decir que la bala le atravesó el cuerpo sera un pokemon tipo fantasma o que? O__o
Tu ortografía es muy buena, no note ningún error O___O
Espero que sigas el fic, aun que este solo sea el Prologo...

Otaku~| Mi DA~
#3

Re: Pokemon, Las Ruinas del Sur


cierto yo tambien creia que era mewtwo pero ahora creo que es un gengar porque la bala lo atraveso... pero seria genial que fuera mewtwo :D:
Spoiler


no se porque puse a glaceon si me gustaba mas umbreonX3


Click here to feed me a Speck of dust!
#4

Re: Pokemon, Las Ruinas del Sur


Hola de nuevo! :D:

Gracias por los comentarios!! y ahora les presento el 2do capítulo!, espero que sea de su agrado =D> , comenten! [-o<

Capítulo 02: Un doble Problema

Spoiler
Miró su reloj, ya eran las ocho de la mañana. Con un enorme bostezo y frotándose los ojos, Oliver caminaba por el bosque.
—¿Segura que es por aquí?
—Mi visualizador no miente —dijo alguien que lo acompañaba —. Si mis cálculos son correctos, llegaremos en una hora.
Esas palabras fueron como música para sus oídos. Ya estaba harto de caminar, y sobre todo, quería decirle adiós a “ella”, que lo había estado acompañando desde días atrás.
—Mejor alégrate, por fin dejaras este bosque y no volverás a perderte.
Oliver se quedó de piedra.
—Yo…..no…..me perdí —dijo con dificultad—. Solo me aleje un poco del camino.
Ella soltó una risita.
—¿De qué te ríes? —preguntó Oliver con enfado.
—Nada, olvídalo. Pero aun no me has dicho por qué corrías cuando te encontré.
—Yo no estaba corriendo —dijo mirando a otro lado.
Ella soltó un suspiro.
—Si no me quieres decir no hay problema. Pero tendrás que decírmelo algún día. Hemos caminado juntos por seis días, cuando te encontré solo tenías una lata de comida, aparte que no sabias ni dónde estabas. Me debes una.
Ella lo miró con sarcasmo y con una sonrisa burlona.
—Y yo ya te he dicho que te lo agradezco ¿ok? —dijo Oliver tratando de defenderse—. Ahora solo quiero llegar pueblo cuanto antes.
Ella volvió a soltar una risita. Oliver trató de ignorarla.
Caminaron por un buen rato hasta que ella se detuvo.
—Ya llegamos —dijo la chica con alegría.
—¿En serio? —Preguntó sorprendido —. Pero si solo hay árboles por aquí.
—Fíjate bien, mira allá.
Oliver miró hacia el lugar donde ella señalaba. Aun seguía viendo árboles, se acercó un poco más y por fin lo pudo ver: una pequeña bajada señalaba un lago y al frente de ella podía ver algunas casas de madera, por fin había llegado.
—¡Por fin llegue! —gritó con entusiasmo.
—Llegamos —corrigió ella.
Después de casi dos semanas, Oliver había salido del bosque. Su suerte parecía volver de nuevo, nada podía arruinar ese momento.
—Oye chico alegre —dijo ella sonriendo—. Sera mejor que vayamos por aquí para llegar a la entrada del pueblo.
—Como digas —dijo Oliver sin problemas, estaba muy contento como para protestar.
La entrada al pueblo estaba cerca de ahí, solo bastaba caminar dos o tres minutos para llegar. Un enorme cartel de bienvenida los saludaba:

“BIENVENIDOS AL PUEBLO DE MYTÚ, EL PUEBLO
DE LA MEJOR FRUTA


El Pueblo de Mytú quedaba en el norte de Kanto, en medio de un gran bosque. Era conocido por comercializar la mejor fruta en toda la región. Por eso, comercializaban sus productos casi todos los días. Sin embargo, para los viajeros, el pueblo para muchos era un lugar acogedor para descansar luego de una larga travesía en el bosque.

Caminaron entre árboles, pero ya no en tanta abundancia como antes. Un gran puente conectaba la entrada del bosque y el pueblo.
Cruzaron el puente. Estaban a unos metros de la entrada cuando algo hizo que se detuvieran: dos muchachos aparecieron justo al frente de ellos, uno era un chico con un gorro muy llamativo y a su lado, una chica de cabello celeste.
—Buenos días, mi nombre es Max —se presentó el del gorro.
—Y la mía es Amy. Ustedes deben ser entrenadores, por eso los retamos a una batalla doble.
Su representación fue tan rápida que dejaron a Oliver extrañado. Tardó un poco en entender lo que habían dicho. Pero antes que pudiera hablar, la chica que estaba a su lado les dirigió la palabra:
—Un gusto, mi nombre es Julypper Yukairo, y la del chico que ven a mi lado es Oliver Feles. Y por supuesto que aceptaremos su reto.
Una sorpresa vino tras otra. En ese momento, Oliver no tardó ni segundos en protestar.
—Estás loca si crees que luchare contigo. Estoy muy cansado y aburrido como para pensar en batallas pokémon ahorita.
Julypper no se sorprendió por la respuesta que le había dado Oliver, solo se quedó mirándola detenidamente.
—Gaste parte de mi comida y te ayude a salir del bosque —empezó a decir con una cara fingidamente afligida—. Y ahora que quiero tener una batalla, tú ni siquiera me apoyas en esto
Oliver se sentía chantajeado.
—Ni creas que me convencerás con eso —manifestó.
—Y además —agregó—, me acuerdo que ese día que llovió, te preste mi carpa para que no te cayera la lluvia y evitar que te enfermaras……
Oliver se sintió derrotado. Le debía tanto a esa chica, que sabía que, si no accedía a esa petición, su conciencia nunca lo dejaría en paz.
—Maldición —se lamentó con la cabeza agachada —¿Por qué estas cosas me pasan a mí?
Julypper sonrió contenta.
—Mi amigo ya aceptó, pongan sus reglas.
—Eres una tramposa —le dijo Oliver, lamentándose aun.
—Cada uno usara solo un pokémon —dijo Max—, sin límite de tiempo.
—Por nosotros está bien —aceptó Julypper.
Cada equipo se fue frente a frente con unos metros de distancia.
—Bien Oliver, todo listo, ¿estás preparado?
—No
—Muy bien, asi me gusta, eres muy bromista.
Oliver suspiró.
—Bueno, ya que estamos aquí, hay que empezar. Más te vale pelear bien.
—Pues claro muchacho ¡aquí vamos!
Oliver y Julypper sacaron una pokébola y la lanzaron hacia el aire.
—¡Ve, Zelid! —Exclamó Oliver
—¡Ve, Aryel! —Exclamó Julypper
La pokébola de Oliver se abrió en el aire y salió un destello rojo con dirección al suelo. Elekid, un pokémon amarillo y pequeño se presentó ante los ojos de los entrenadores. Llegó al campo y cruzó los brazos, como esperando recibir órdenes para empezar la batalla.
De la otra pokébola salió un pokémon que tenía una forma de pequeño zorro, a excepción de sus largas orejas puntiagudas y su cola en forma de pincel. Ese era un Eevee.
—Asi que un Eevee —observó Max, luego miró a Elekid—. Pero a ese no lo conozco.
—Creo que no es de la región —explicó Amy—. Creo que se llama Elekid, bueno es nuestro turno.
—Sí, ¡Ve, Nidorino!
—Tenemos que ganar, ¡Ve Tangela!
Ambos habían sacado una pokébola de su bolsillo, la primera en aparecer era un Nidorino, tenía un cuerno enorme en su cabeza y con un color morado intenso. La segunda pokébola sacó un Tangela, un pokémon tipo hierba que tenía todo el cuerpo cubierto de ramas y solo se le podía notar los ojos.
—Un Tangela y un Nidorino —analizó Oliver—. Esto será interesante.
—¿Podemos empezar ya? —Max estaba impaciente por luchar.
—Mientras más rápido sea mejor ¡Zelid usa tu impactrueno contra Nidorino!
—¡Vamos Aryel ataqué rápido a Tangela!
Ambos respondieron a las órdenes de sus entrenadores. Eevee se movió con rapidez, con dirección a Tangela. Elekid empezó a girar ambos brazos para cargar energía y lanzó un ataque eléctrico desde los cuernos de su cabeza.
—Asi que ya empezaron, mucho mejor ¡Ahora Nidorino esquívalo y ataque de cuerno a Eevee!
—¡Y tu Tangela usa tu látigo cepa para detener a Eevee!
El impactrueno de Elekid estaba a punto de alcanzar a Nidorino cuando este lo esquivó con facilidad y se movió con dirección a donde estaba Eevee. Este por otro lado había sido detenido por Tangela con las ramas que cubrían su cuerpo. Nidorino alcanzó a Eevee y lo envistió con su cuerno. Eevee cayó al piso.
—¡Hey que está pasando aquí, se supone que es una batalla de dos contra dos! —protestó Oliver
—Sí, pero primero acabaremos con la experta y luego contra ti —respondió Amy
—Pues no me harán caer tan fácil, ¡Aryel excava ahora!
— ¡Zelid otro Impactrueno a Nidorino!
— ¡Nidorino, esquiva de nuevo y excava!
— ¡Tangela sujeta a Elekid!
Elekid mandó un impactrueno a Nidorino. Pero este lo esquivó de nuevo y entró al suelo como lo había hecho Eevee. Por otro lado Tangela lanzó sus ramas a Elekid, que estaba distraído por haber lanzado ese ataque eléctrico.
—¡Zelid, esquívalo!
Muy tarde, Tangela había agarrado con fuerza a Elekid y este se quejaba tratándose de zafar de las enormes enredaderas que lo cubrían.
—¡Intenta lanzar otro ataque eléctrico!
Inmediatamente, Elekid desde las enredaderas lanzó un ataque eléctrico hacía Tangela, pero este al recibirlo no sufrió daño alguno.
—Rayos no funcionó.
—Deberías saber que los ataques eléctricos no son efectivos contra pokémons tipo planta —Amy estaba con una gran sonrisa de satisfacción—. ¡Tangela ahora usa drenadoras y absorbe toda la energía a Elekid!
Dicho y hecho, la energía de Elekid comenzó a ser drenada por el pokémon de Amy. Mientras tanto el Nidorino de Max había salido por fin a la superficie, pero gracias a Eevee que lo había envestido desde abajo, lo que provocó que Nidorino saliera con fuerza y cayera al piso.
—Vaya, es de mucho más nivel del que creía —Max parecía preocupado—. ¡Nidorino, de pie ahora y lánzale un picotazo venenoso!
—¡Aryel doble equipo para esquivar todo lo que te lance, luego acércate a él y envístelo!
Eevee se multiplicó en círculos, rodeando a Nidorino que miraba por todos lados, intentado averiguar quién era el real. Pero las Eevees se adelantaron y atacaron todas juntas, provocando que el pokémon de Max salga volando al recibir el ataque. Pero antes de caer giró y cayó en cuatro patas. Parecía que el ataque no le había hecho mucho daño.
Por otro lado Elekid seguía siendo debilitado poco a poco gracias al ataque de Tangela y, a Oliver, que no sabía que mas hacer, solo intentaba que Elekid ataque con impactrueno para zafarse. Pero todo parecía ser inútil.
—Ya sé qué hacer, ¡Nidorino, doble patada!
—¡Aryel, multiplícate de nuevo!
Tal como lo ordenaron, Nidorino empezó a irse en dirección hacia donde estaba eevee, mientras que ella empezó a multiplicarse de nuevo.
—Justo como pensé, ¡Nidorino tu también doble equipo y ataca a todas!
Nidorino se multiplicó en la misma cantidad que había de eevees y atacó con todo. Todas las replicas de eevee desaparecieron al instante y solo cayó la Eevee real al piso, parecía estaba lastimada por el ataque.
—Veo que todo está de maravilla ¡Tangela, lanza a ese Elekid por el aire y luego usa esporas contra Eevee!
Tangela dejo de absorber energía de Elekid y con fuerza lo lanzó hacia el aire, al instante salió de su cuerpo un polvo amarillento con dirección a Eevee.
—¡Aryel, escapa de ahí!
Muy tarde, las esporas habían llegado, provocando la parálisis total del pokémon.
—Oh no, no me esperaba esto —dijo preocupada —.Si seguimos asi vamos a perder, ¿Oliver no sabes otro ataque que no sea impactrueno?
—En verdad sí, pero…….
—Sabes que un poco más y Elekid será derrotado, ¡Has algo!
—Aish, está bien.
A Elekid solo le faltaba chocar con fuerza contra el piso para perder de seguro. Había perdido mucha energía gracias al ataque de Tangela. No soportaría la caída. Sin embargo, Oliver parecía tener un as bajo la manga.
—¡Zelid escúchame bien, desde el aire gira y apunta con dirección a Tangela y usa tu Puño de Hielo!
—¡¿Puño de Hielo?! —preguntaron todos los demás al unísono.
Elekid había escuchado perfectamente lo que Oliver le había dicho. Con mucho esfuerzo giró en el aire, y empezó a caer con dirección hacia Tangela. El puño de Elekid comenzó a brillar, y una brisa helada comenzó a rodearlo. Dobló el brazo, señalando que estaba listo para dar un golpe.
—¡Tangela, usa tu látigo y atrapa a Elekid mientras este cae!
—¡Usa tu puño ya!
Las enredaderas de Tangela comenzaron a ir en dirección de Elekid. Pero el pokémon eléctrico golpeó las ramas y estas se congelaron al instante. Elekid cayó de pie al piso (gracias a las ramas que habían sostenido su caída), corrió hacia Tangela y con un puño de hielo de nuevo, la noqueó. Tangela estaba inconsciente.
—¡No!!!!! —gritó Amy desesperada.
—Esto no va a quedar así —bramó Max furioso—. ¡Nidorino termina con Eevee con un aguijón venenoso!
—¡Eevee sal de ahí!
Pero Eevee estaba muy lastimada por el último ataque de Nidorino y paralizada por el polvo de Tangela. No podía escapar del ataque venenoso. Pero antes de que este lanzara su ataque, se quedó quieto. Una especie de energía eléctrica que provenía de los brazos de Elekid lo estaba rodeando. El pokémon de Max no podía moverse.
—¿Onda Trueno? —Max estaba confundido.
—¡Asi se hace Zelid! —Gritó Oliver orgulloso — ¡Ahora termínalo con un atactrueno a todo poder!
Elekid lanzó un ataque eléctrico. El pokémon venenoso sintió la sacudida eléctrica y cayó al piso derrotado. Eso era todo, había quedado inconsciente.
—¡Ganamos si!!!! —Julypper estaba saltando de felicidad.
—Genial —dijo Oliver—. ¡Venga esos cinco amigo!
Max y Amy estaban sorprendidos, no podían creer que habían perdido. Ambos pusieron una expresión de satisfacción al mirar a sus pokémons y los regresaron a sus pokébolas.
—Bien hecho Nidorino, buen trabajo.
—La próxima vez será mejor, ahora tomate un buen descanso.


Y luego de despedirse de Max y Amy, los dos entrenadores entraron al pueblo y fueron directamente al centro pokémon. Más tarde, fueron a un pequeño supermercado que estaba cerca. Compraron todo lo necesario (pokébolas, pociones, comida enlatada, antídotos, etc.) y decidieron tomar un descanso antes de partir a su próximo destino.

—Este no ha sido un mal día —dijo Oliver tomando un refresco.
—Tienes razón —afirmó Julypper, mientras leía un periódico—. Oye aquí dice que un grupo de maleantes han hecho problemas en Ciudad Azulona.
—Problemas para variar. Pero aún falta mucho para que llegue a esa ciudad.
—¿Por dónde irás ahora?
—Me iré directo hacia Este —respondió decidido—. Estoy muy retrasado, tengo que ganar rápido mi segunda medalla
—De seguro la ganarás rápido —lo alentó ella—. Yo iré al Sur, ahí esta Ciudad Plateada y tienen un líder de gimnasio.
Oliver estaba aliviado, ya que no iba a tomar el mismo camino que ella.

Justo cuando el sol empezaba a ocultarse, Oliver y Julypper, acompañados por sus pokémons, decidieron decirle adiós a Mytú. Caminaron hacia la salida y cruzaron el puente. Llegaron a la ruta de caminos y vieron un cartel de madera señalaba cuatro direcciones.
—Bien, creo que ahí nos despedimos —dijo Oliver.
—De seguro nos volveremos a ver.
—Supongo que sí.
—Estoy segura que ganaras tu segunda medalla, ya lo verás.
—Gracias —Oliver se ruborizó.
Ambos entrenadores se dieron la mano en señal de despedida.
—Cuídalo mucho y procura que no se pierda de nuevo —Julypper le hablaba a Elekid.
—Ja ja, que graciosa. Tú también cuídate, se lo estoy diciendo a Aryel, no a ti.
—Huy que malo eres. Y yo que te ayude tanto en el…
—Está bien, está bien, ya entendí…..cuídate tu también. Nos vemos.
—Hasta luego.
Cada uno empezó a caminar en direcciones distintas. Ambos entrenadores mostrando satisfacción y decisión en seguir su camino. No sabían si iban a volver a verse. Solo el tiempo lo diría.
—Sabes Zelid, las cosas no estuvieron tan mal. Pero espero no volver a encontrarme con Julypper. Aunque……bueno…me salvo de quedarnos en el bosque.
Elekid lo miró contento y asintió con la cabeza.


Espero que les haya gustado :D: , muy pronto pondre el siguiente cap!
#5

Re: Pokemon, Las Ruinas del Sur


¡DEBES CONTINUAR, DEBES CONTINUAR¡
Pero hay un fallo gordo [-( a veces no utilizas artículos como el, la, etc.
Pero bueno buen capitulo

#6

Re: Pokemon, Las Ruinas del Sur


¡Hola, como estan todos!
Bueno, ahora les envio el tercer capítulo del fic, estoy seguro que les gustara :D:. Les aseguro que este capitulo no es igual que los dos anterioes :o

Gracias "charmander12345" por tu comentario y por decirme ese fallo gordo =D> , bueno sin mas palabras aki esta!

Nos vemos pronto, y comenten!! [-o<

Capítulo 03: Una dolorosa derrota

Spoiler
Nunca había sentido tanto calor en su vida. El sol bañaba toda esa parte del bosque y ni siquiera los grandes árboles podían dar sombra al único camino que señalaba una conexión entre el pueblo y las próximas ciudades. El muchacho que estaba ahí tenía el cabello negro y alborotado, ojos café oscuros y con un rostro delgado. Su camisa verde hacía juego con su polo blanco, y sus jeans azules parecían estar muy gastados. Empapado de sudor, Oliver buscaba un lugar donde descansar.
Había pasado casi un día desde que había salido del pueblo de Mytú, pero las cosas no habían salido tal y como él lo había planeado. El camino hacia la siguiente ciudad era muy largo, y no sabía cuánto iba a tardarse en llegar ahí.
—Rayos, a este paso nunca llegaré.
Oliver sacó de su mochila una botella de agua, y tomó un poco de ella. Quejándose del estado en que se encontraba miró su reloj, que marcaba las doce del mediodía.
Y girando a todos lados, logró ver un árbol en donde parecía el mejor para dormir. Se acercó a ella y con mucho cuidado, se echó en el pasto. No tardó mucho tiempo en quedarse dormido, y así fueron pasando las horas. Cuando el reloj marcó las seis de la tarde, Oliver por fin despertó.
Se levantó y estiró sus entumecidos brazos. Sintió un poco de frío. Abrió su mochila y sacó una chalina negra.
—Que bien dormí —susurró.
Se la estaba envolviendo en el cuello cuando empezó a escuchar algo entre los árboles. Cuchicheos y susurros provenientes del bosque empezaron a invadir el sitio. Oliver, extrañado, se introdujo entre los árboles. Poco a poco fue escuchando más alto lo que parecía ser una conversación muy importante. Con sumo cuidado se escondió en un arbusto y se agachó al ras del pasto.
—Con que así están las cosas—dijo una voz—. Entonces atacaremos a todas las ciudades que estén cerca, ¡y asi no solo el equipo Rocket, sino todo Kanto nos tendrá temor!
—Exacto —le dijo una voz femenina—. Pero tenemos que tener cuidado con ese chico que nos arruinó nuestro plan en ciudad Celeste.
—Sí, ya he pensado en eso —habló la primera voz—. Pero no tienes por qué preocuparte, ese chico no arruinara esto. Esta tan ocupado con los rockets que ni se dará cuenta de lo que pasará.
—¡Ese día habrán juegos artificiales! —Exclamó la voz femenina, muy divertida—. Será mejor que nos vayamos…..tenemos muchas cosas que hacer.
—Como quieras.
Entonces se oyeron pasos alejándose. Poco a poco las voces fueron desapareciendo.
Oliver había escuchado cada palabra de lo que habían dicho. No sabía qué era lo que estaba ocurriendo pero… ¿Atacar a todas las ciudades cerca? ¿Fuegos artificiales? algo no estaba bien, pensó.
Pero antes de que pudiera ordenar mejor sus ideas ocurrió algo que lo dejo tan sorprendido que lo único que pudo hacer fue rodar hacia un lado para salvarse: Algo apareció justo detrás de él, con tal velocidad que Oliver ni siquiera se percató de eso en un principio. Justo cuando el entrenador volteó a ver qué era lo que estaba ahí, el pokémon que había aparecido lanzó uno de sus afiladas manos hacia el entrenador. Este, se dio cuenta en el último segundo de lo ocurrido y giró hacia un lado. Ese golpe fue tan potente que provocó un fuerte ventarrón de aire que sacudió toda la zona y provocó que una cortina de polvo se adueñara del bosque.
—Qué….esta…..coff…coff…. —Oliver comenzó a toser a causa del enorme mar de polvo.
—Veo que esquivó ese ataque —dijo una voz—. Felicitaciones, ¿Viste eso?, ese chico es veloz.
—Eso fue muy divertido —dijo una voz femenina—. Qué pena, pensé que le cortaría la cabeza, por lo menos podía ser un brazo.
Oliver, que tenía los ojos cerrados a causa del polvo, los abrió de inmediato cuando escuchó esas dos voces, ambas eran las mismas que las que había escuchado antes. Rápidamente se paró para ver quiénes eran los responsables:
Una chica y un chico se presentaron delante de sus ojos. La chica tenía el cabello largo, rosado, rizado y un poco alborotado. Además, vestía una blusa blanca con un pantalón negro. Y sonreía como loca. El chico era alto y corpulento, tenía un tajo enorme cerca al ojo derecho, vestía una camisa negra y un pantalón del mismo color, además usaba lentes negros. Ambos tenían una insignia en el lado derecho del pecho.



—Es solo un niño —observó la chica—. Pero eso no lo quita de ser espía, ¿es que ahora el gobierno usa niños?
—No seas tonta —le reprendió el otro joven—. Solo es un estúpido que se acercó de curioso a escucharnos. Muy mal niño, escuchar las conversaciones de otros son cosas que no te conciernen.
Oliver apretó los dientes, sabía que podía meterse con problemas si entraba en conversación con esos dos. Y por lo que había ocurrido antes, sabía que esos dos eran personas muy peligrosas.
—No he escuchado nada —mintió.
—¿En serio? —Preguntó el joven con tono de sarcasmo—. ¿Entonces por qué te habías escondido en un arbusto cerca donde estábamos?
Oliver no sabía que decir. Los nervios comenzaron a invadirlo.
—¡Mentiroso, mentiroso, te crecerá la nariz como pinocho! —Comenzó a cantar la chica con alegría—. Bien Alex ¿qué hacemos con él?
—Matarlo.
Oliver abrió los ojos a causa de aquella respuesta. Como si fuera común matar a todo quien escuchase una conversación ajena. Abrió la boca para querer decir algo hasta que…
—¡Scyther, córtale la cabeza!
Oliver volteó rápidamente y vio como Scyther emitía un chirrido moviendo sus afilados brazos y, con un movimiento parecido al anterior, se lanzó contra el entrenador. Sin embargo, Oliver logró lanzarse hacia un lado, esquivando otra vez ese asesino ataque.
—¡Ja! Eres rápido—dijo Alex, que parecía disfrutar lo que ocurría
Oliver se dio contra el suelo. Apresuradamente, agarró una pokébola de su correa y la lanzó al aire, aun sin creer lo que estaba ocurriendo.
Elekid apareció en el bosque.
—¡Un Elekid! —Exclamó la chica—. Será una pena cuando acabemos con él.
Elekid miró confundido lo que ocurría, cuando volteó al ver a su entrenador, se quedó sorprendido al ver a Oliver tirado de esa manera.
—¡Estoy bien! —Le exclamó el entrenador—. ¡Nuestro problema son esos dos de ahí!
Elekid regresó la mirada hacia los dos que estaban al frente.
—Esto será interesante —dijo Alex—. ¡Scyther cuchillada!
—¡Esquívalo y usa impactrueno!
Scyther comenzó a mover sus brazos a tal velocidad que el ojo humano era incapaz de verlo, golpes de aire a modo de cortes fulminantes empezaron a salir de sus brazos al ritmo que los movía. Pero, aunque con un poco de dificultad, Elekid esquivaba todos los ataques, aprovechando sus ágiles movimientos, el pokémon de Oliver dio un salto, giró sus brazos y lanzó un ataque eléctrico.
—Sera mejor que lo esquives ¡Usa ala de acero!
—¡Puño de hielo!
Scyther esquivó el rayo. Giró en el aire y voló hacia donde estaba Elekid al ritmo que sus alas comenzaban a brillar. Elekid no tardó en preparar su puño y esperó la llegada del pokémon insecto para dar un golpe. Un segundo después, ambos pokémons chocaron. Una gran ola de humo cubrió parte del bosque y, desesperado por ver el resultado, Oliver miraba impacientado a todos lados.
El humo denso se dispersó. Ambos pokémons seguían de pie, pero parecían haber sido afectados por el ataque. Los dos respiraban agitadamente.
—Peleas muy horrible Alex —dijo la chica perdiendo la paciencia—. Tenemos muchas cosas que hacer, regresa a tu bicho, ahorita acabaré con esto.
—De acuerdo, de acuerdo —dijo Alex sacando una pokébola del bolsillo—. Regresa Scyther. Bien niño creo que tu suerte ha empeorado, no sabes cómo se pone esta cuando se enoja.
—¡Eso es trampa, se supone que estábamos peleando! —protestó inútilmente Oliver.
—Aburres niño —dijo la chica, esta vez, su divertida actitud había cambiado completamente. Miró a Oliver, una sonrisa fría y diabólica se dibujo en su rostro.
—¡Sal ahora mismo y acaba con esto!
La chica lanzó una pokébola. En un abrir y cerrar de ojos, Elekid recibió un golpe de parte de su nuevo contrincante. El ataque había sido rápido y sorpresivo. El pokémon eléctrico cayó al piso.
—¡Elekid! —Oliver tampoco comprendía lo que había pasado—-. ¿Qué demonios fue eso?
Elekid estaba a los pies de un pokémon cubierto de grandes escamas azules, tenía un cuerno pequeño, ojeras largas y una gruesa cola. Nidoqueen había hecho su aparición en el campo.
—Acábalo de una vez ¡acábalo! —gritó la chica.
Nidoqueen dobló de nuevo el brazo y lanzó otro golpe directo. Ahora Elekid estaba inconsciente.
—¡Elekid! —Gritó Oliver. Sacó dos pokébolas del bolsillo—. ¡Regresa ahora!
—¡Nidoqueen dale al otro un mega puño!
Nidoqueen corrió hacia donde estaba Oliver.
¡Wock!
Un golpe en el estómago lo descontroló. Oliver se dobló por la mitad agarrándose el estómago con fuerza. Estaba de rodillas frente al pokémon.
—Son unos……—Oliver trataba de hablar, pero el dolor se lo impedía.
La chica empezó a burlarse de él.
—¡Mírate, das vergüenza!, ni siquiera te puedes parar, ¡qué divertido es esto!
Oliver trató de pararse. Con dificultad, aun agarrando una pokébola. Miró con odio a la dueña del pokémon.
—¡No me mires así!, ¡doble bofetón!
Nidoqueen con un golpe, le dio una cachetada.
Oliver sintió fuego en su mejilla, brillaron fuegos artificiales en su ojo derecho. Regresó la cara. Pero el pokémon le dio otro más, y otro más.
Una cuarta cachetada más estalló en su rostro. Oliver vio estrellas, sentía furia, el temor ya era cosa del pasado. Sus dientes estaban teñidos de rojo y le maneaba sangre al costado del ojo derecho.
—Eso te pasa por andar de chismoso —le dijo Alex—. ¡¿Crees que puedes detenernos?! ¡Ni siquiera sabes quienes somos ¿no?!
—¡Claro que no sabes! —Gritó la chica—. Ningún niño estúpido va a permitir que fracasemos en nuestros planes. Seguramente si te dejábamos ir, ibas a ir a la policía a contarles todo. ¡Dale una patada!
Nidoqueen golpeó de nuevo a Oliver. Esta vez, la patada lo hizo rodar y provocó que se golpeara contra un árbol que tenía cerca. Estaba más lastimado que nunca, sus ideas se habían esfumado y solo pensaba en que muy pronto iba a morir.
Pero algo hizo que regresara su conciencia, Oliver abrió los ojos y miró con dificultad a su pokémon. Elekid estaba ahí, inerte, desmayado. Oliver sentía pena al no poder ayudarlo, quería hacer un último esfuerzo. Su fuerza de voluntad logró hacer que levantara un brazo y, con un destello de luz roja, Elekid desapareció.
—Diste......bu-e-na....pe-e-lea —dijo mientras miraba la pokébola.
—¡Aún tiene fuerzas!, acabaremos con esto ¡Dale un último golpe!
El pokémon caminó hacia donde estaban y al llegar dobló su brazo para darle el golpe de gracia. Aun en el suelo, Oliver agarró con fuerza su pokébola. No podía escapar, ese golpe iba a matarlo.

¡HIPER RAYO!
Entre los árboles, un rayó color sol se dirigió hacia Nidoqueen. Fue un golpe directo. Nidoqueen cayó noqueada al piso.
—¡NIDOQUEEN! —Gritó la chica—. ¿Quien fue?, ¿Quien fue?, ¡aparece ahora mismo!
Oliver no podía ver. Solo escuchaba lo que sucedía, <<aun sigo vivo>>, fue lo único que estaba en su mente.
—¡Con que les gusta jugar sucio, Rhydon, dales un golpe!, a ver si eso les gusta.
La voz provenía del bosque. Ambos chicos veían a todos lados, mitad enojados, mitad sorprendidos.
Pero entre árboles, algo fue hacia ellos. Un pokémon enorme apareció en frente de ellos dos: Su cuerpo era tosco y seco, parecía estar hecho de piedra, y su color era gris oscuro.
Rhydon miró a Alex, dobló su brazo y lo golpeó directamente. No obstante, este se había logrado cubrir cara con ambos brazos. Aun así, después del golpe, Alex parecía tener ambos brazos fracturados.
—¡Maldita sea, Alex! —Exclamó la chica con enfado, regresó a Nidoqueen y giró hacia Oliver—. Te salvaste niño……pero no por mucho tiempo.
La chica agarró a Alex y lanzó una esfera negra al piso. Una ola de humo apareció. Luego de que esta se dispersara, ambos habían desaparecido.
Oliver seguía arrecostado, pero ya no podía escuchar lo que sucedía, los dolores comenzaron a cobrarle más dolor y luego de unos segundos, quedó inconsciente.
#7

Re: Pokemon, Las Ruinas del Sur


¿Cómo has podido quedarnos así, a medias? Está bastante bien el capítulo, ¿quien serán esos nuevos villanos?Espero que sigas y me gustó mucho el cap., no se donde publicar lo siguiente: quiero hacer un fic pero no se que debo hacer, ya que tu tienes uno, ayudame.

#8

Re: Pokemon, Las Ruinas del Sur


Hola a todos!, espero que esten bien. Creo que me he demorado mucho pero les envio ahora mi cuarto capítulo de "Las Ruinas del Sur"

Es algo sorpresivo, espero que les guste mucho!! :D:

Sin mas palabras, solo quiero agracedecer a "charmander" por tu comentario, y ahora les doy paso al capítulo. Disfruntelo

Capítulo 4: Riker, el camionero

Spoiler
Oliver abrió los ojos. Se encontraba arrecostado en un tronco de madera y una especie manta lo cubría. Lo primero que pudo ver fue una fogata que calentaba el lugar y, a unos metros de ahí, figuras de personas sentadas. Intentó distinguir más, pero aun sentía un poco de ardor en los ojos.
Se tocó la cabeza. Una venda cubría su frente y sintió una especie de parche arriba del ojo derecho. Sentía también los pómulos un poco hinchados y tenía también vendajes en el estómago. Parecía como si alguien se hubiera encargado de curarlo, pero….¿quién?
—Veo que ya despertaste niño —dijo una voz ronca cerca de ahí.
Oliver volteó a ver quién era. Sentado en otro tronco, a su costado, se hallaba un hombre alto y corpulento, casi sin cuello, aunque con una enorme barba que le tapaba parte del pecho. Su ropa era un poco andrajosa y vieja. Tenía una lata de gaseosa en la mano y parecía estar contento.
—Tienes mucha suerte —dijo—. Si no hubiera llegado, ya estarías muerto.
Oliver recordó lo que había pasado. Alterado, intentó pararse.
—Espera, aun falta que te repongas.
No pudo. Aún el dolor lo invadía. Rendido, se arrecostó de nuevo.
—Gracias —dijo con un poco de dificultad—. Le debo una, señor.
—¿Señor? —El hombre comenzó a reír—. Nunca me han dicho así, tampoco me gusta, me hace sentir viejo. Llámame Riker.
—Está bien, entonces……..gracias Riker.
—Toma —le dijo Riker, colocando algo en las manos de Oliver—. Sírvete, será mejor que repongas fuerzas, una lata de gaseosa no es lo indicado pero, servirá.
—Gracias —dijo Oliver.
—Y bien cuéntame lo que sucedió ¿Cómo fue que llegaste a toparte con esos dos?
—¿Los conoces?
—No, pero he oído hablar de ellos, esos uniformes me recordaron a un grupo que son como una especie de organización. Parece que quieren tomar el poder del gobierno a la fuerza.
—¿Como revolucionarios?
—Algo así.
—Aún asi —continuó Oliver—, nunca creía que pelearían de esa manera. Ya viste como me dejaron, y eso que aun no me he visto en un espejo.
—No te preocupes, tu cara sigue igual de siempre.
Oliver se quedó pensando. “¿Revolucionarios?” Ahora ya sabía por qué lo habían atacado de esa forma. Sin embargo, apretó un poco la lata que tenía en las manos, recordando lo sucedido.
—¡Un momento! —Exclamó Oliver alterado—. ¡Zelid!
Oliver movió sus brazos (con dificultad) para revisar las pokébolas que sujetaba su correa. Pero cuando las revisó, no había ninguna.
—¿Buscas a tu pokémon?, están durmiendo allá.
Sus ojos siguieron el dedo erguido de Riker. Se notaba una figura echada en el suelo. Su Elekid estaba arrecostado en otro tronco, también estaba vendado y cubierto con una manta.
—¿Está bien?, ¿no le sucede nada malo?
—Claro que está bien —le respondió Riker—. Tienes un pokémon fuerte. Despertó hace horas y me ayudó a prender la fogata, estaba muy preocupado por ti, pero cuando le dije que estabas solo durmiendo, se tranquilizó. No hace mucho que se quedó dormido. Ah y tu mochila y el resto de tus pokébolas están aquí.
Riker le señaló sus cosas. Oliver contó rápidamente sus pokébolas. Solo había cinco.
—Espere, falta una.
—Qué extraño —dijo rascándose la barba como si estuviera recordando algo—. Cuando te encontré tenías todo esto. Sostenías fuertemente una pokébola y en tu correa solo había cuatro pokébolas más.
Entonces el terror invadió a Oliver, recordó que cuando iba a regresar a Elekid, iba a llamar a uno de sus otros pokémons a luchar. El problema fue que cuando recibió el mega puño, una de las pokébolas se le había caído de las manos, entonces esa sería la pokébola que faltaba.
—No puede ser……mi pokébola esta tirada por ahí. Tengo que ir a buscarla.
—No creo que eso pueda ser posible —dijo Riker moviendo la cabeza.
—¿Por qué?, ¡es mi pokémon, tengo que ir!
—Cálmate —le dijo tomando un sorbo de gaseosa—. Estamos lejos del lugar, y regresar ahorita sería imposible, hay pokémons salvajes rondando por ahí y esta tan oscuro que sería imposible encontrarla.
—Pero….mi pokémon……
—No tienes porque preocuparte, mañana mismo regresamos a buscarla ¿Qué dices?
—¿En serio me llevarías de nuevo?
—Por supuesto que sí —le respondió con una gran sonrisa en el rostro—. Con gusto te ayudare a encontrarla.
—Gracias, te debo dos ahora.
Riker empezó a reír de nuevo.
—Me tratas como a un héroe. No es que no me guste. Pero exageras.
—Es que salvaste mi vida y para colmo, me ayudarás a encontrar mi pokébola.

—¡HEY RIK, YA SE DESPERTÓ EL MUCHACHO!
Alguien se acercaba. Era uno del grupo de personas que estaban cerca. Cuando llegó, Oliver se quedó sorprendido: el hombre que estaba ahí era parecido a Riker, corpulento, casi sin cuello, tenía también la voz seca, aunque no tanto como la de Riker. Su ropa también era andrajosa, y la única diferencia apreciable era la barba, ya que este no tenía.
—Sí, ya despertó, pero con esa voz que tienes y gritando de esa forma, lo hubieras despertado igual.
El hombre se echó a reír. Oliver pensó que todos eran del mismo tipo: Grandes, corpulentos, con una extraña forma de vestir y con un gran sentido del humor.
—Siento haber gritado, ¿pero cómo te encuentras?
—Yo bien, gracias —respondió Riker.
—Tú no idiota, el niño.
Riker volvió a reír.
—Bien, gracias señor.
—Dime Saúl, asi me llaman todos y tu eres….
—Oliver….Oliver Feles.
Saúl se sentó en uno de los troncos.
—Sí que tuviste una buena pelea ¿No? —Manifestó Saúl—. ¿Qué eres, entrenador acaso?
—Algo así —respondió el entrenador, y puso una de sus manos en su cabeza—. ¿Y ustedes quiénes son?
—Somos camioneros —respondió Saúl.
—De los mejores —agregó Riker.
—¿Camioneros?
—Todos los que ves ahí, tomando y riéndose, son camioneros igual que nosotros. Siempre los fines de semana nos reunimos por aquí, cuando terminamos nuestros trabajos. Llevamos productos y todo eso, de pueblo a pueblo. O ciudad.
—Ah, pero antes de eso—agregó Riker—. Yo fui un buen entrenador pokémon.
—¿En serio? —le preguntó Oliver, muy interesado y sorprendido.
—Genial, aquí vamos de nuevo —dijo Saúl, moviendo la cabeza en señal de negatividad —. Tú y tus historias de entrenador. Y todavía dices “bueno” —Se burló Saúl—. Defíneme lo que tú llamas bueno. Te vencieron en la primera ronda de la liga.
—Sí, pero llegue. Eso me hace ser bueno.
—Creo que mejor hablamos de algo más interesante. ¿Tienes otra pregunta que hacernos muchacho?
—Bueno sí, aun no me aclaro esta duda, ¿Cómo me encontraste?
—Fácil. Cuando pasaba con mi camión —contó Riker—, escuché un ruido entre los árboles. Me detuve y observé lo que ocurría, cuando vi que esos dos matones te estaban dando una paliza, decidí ayudarte.
—Luego Rik te trajo aquí —agregó Saúl—, tuviste mucha suerte al no haberte roto unos cuantos huesos. Así fue más fácil atenderte.
—Con que eso fue lo que pasó.
—Bien, me retiro—dijo Saúl, levantándose del tronco—. Nos vemos mañana niño, duerme bien.
Estiró la mano para despedirse de Oliver. Este (con dificultad debido al dolor) le dio la mano. Saúl se alejó del lugar.
—Oye Riker ¿En serio fuiste entrenador?
—No me digas que tú tampoco me crees.
—No, no es eso, es solo que me sorprende un poco.
—Viaje por muchos sitios. Ciudad tras ciudad. Pero luego de años, decidí trabajar en otras cosas. Cuando eres entrenador pokémon te pasan tantas cosas.
Riker se quedó pensando un momento. Movió un poco la cabeza en señal de querer olvidar lo que recordaba y volteó a mirar de nuevo a Oliver. Pero el entrenador al verlo pensar de esa forma, quiso agregar algo para que dejara de recordar:
—Oye Riker, y ¿Cómo te puedo pagar que me hayas salvado?
—¿Pagar? —preguntó Riker, recobrando su aplomo habitual, y se quedó pensando un momento como tratando de formular una pregunta para él—. ¿Cuál es tu historia?
—¿Mi historia? —preguntó Oliver extrañado.
—Claro —respondió contento el camionero—. Supongo que quieres ser un maestro pokémon como todos ¿no?
—Ah eso, pero…si te la cuento, te aseguro que te sorprenderás un poco.
Oliver lo miró con una gran sonrisa dibujada en su rostro.
—¿Sorprenderme? —preguntó el camionero y se echó a reír—. He escuchado todo tipo de historias y no creo que la historia de un entrenador pokémon me descuadre. Y si quieres devolverme el favor por salvar tu vida, que te parece si me cuentas como empezaste este divertido viaje.
—¿Estás seguro que quieres oírlo?
—Claro que sí. Pero espera —dijo Riker mientras metía su mano en el bolsillo de su casaca—. Toma esto, es una pastilla, con esto en un par de días estarás como nuevo.
—Gracias —dijo Oliver, recibiendo la pastilla.
—Y toma una lata más, las historias son mejor con gaseosa. Y así te asentará mejor esa medicina.
—Claro— afirmó—. Riker, ¿Me podrías pasar mi mochila?
—Por supuesto.
El camionero movió uno de sus enormes brazos y cogió la mochila de Oliver. Esta era ploma, aunque un poco sucia, y cubierta de varios parches, seguramente a causa de su desgaste diario.
Oliver abrió el bolsillo más pequeño y metió la mano tratando de buscar algo. Segundos después, sacó su mano con algo entre sus dedos: Era una especie de cuaderno o libro viejo cubierto en una pasta de cuero negro con una inscripción en color plata. Se podían notar unas hojas salidas, seguramente a causa de sus años de uso.
—¿Qué es eso? —Preguntó curiosamente el camionero—. ¿Tu diario?
—¿Diario? —Preguntó irónicamente el entrenador—. No, claro que no. Son los apuntes de mis abuelos, las historias de sus aventuras.
—Ah ya —dijo Riker, tomando otro sorbo de gaseosa.
—Con este libro empezó mi viaje —dijo Oliver, alzando el libro hacia ese cielo estrellado y mirándolo como si estuviera viendo un gran tesoro—. Con esto lograré encontrar el Mundo Misterioso.
Los ojos de Riker mostraron tal asombro, que no pudo evitar votar un poco de gaseosa y atragantarse con el otro poco que le quedaba. Oliver lo miró con una expresión que le decía sin palabras “Te lo advertí”.
#9

Re: Pokemon, Las Ruinas del Sur


Tengo que decir que esta muy bien escrito, la historia,si bien se basa en pokemon, es muy original en especial lo de los camioneros, seguí así.

PD: No te digo que lo hagas pero si quieres agradecerme llámame Alucard XDD
Firma editada.
#10

Re: Pokemon, Las Ruinas del Sur


Muy bueno, ¿pero qué es eso de mundo misterioso? ¿tiene algo que ver con el juego?

#11

Re: Pokemon, Las Ruinas del Sur


Este fan fic es genial. Estoy deseando que pongas el siguiente capítulo.

Lo mejor es que me he quedado intrigado con lo del mundo misterioso (señal de que es una hirtoria muy buena).
Pero lo malo es que en cuanto aparece alguien ya se sabe quién es.

En cualquier caso ¡sigue así, vas muy bién!

Es un proyecto que tenemos todos. ¡Clickea y ponlo en todas tus firmas!
Spoiler

¡La leyenda dice que el corazón de Dialga avanza el tiempo!
¡Cliquea para aumentar su poder y evita la paralisis del universo!

Deben provar:
http://es.dinorpg.com/?ref=xdanxlei
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#12

Re: Pokemon, Las Ruinas del Sur


Uff, hace mas de una semana que no escribía. Pero he estado un poco ocupado :( , mil disculpas [-o<

Bien, entonces volvemos al fic y a la acción. Gracias a "charmander12345" por tu gran comentario y te respondere que sí, el mundo misterioso es ese mismo que el juego. Lo que pasa esque no se sabe donde está y poreso lo buscan :D:

Y tambien tú XDan, me alegra que te guste el fic. Y gracias por tomarte el tiempo de leerlo =D>

Ese capítulo no es muy activo. Pero creo que todos los fic necesitan un capítulo así ¿no?. Dentro de dos días publicaré el siguiente

Aquí esta!


Capítulo 05: ¡Vivan Meche y Al!

Spoiler
El dolor parecía irse rápidamente. La cabeza ya no le daba vueltas como antes, y su estómago ya ni siquiera le dolía mucho. Oliver tenía curiosidad acerca de la pastilla que le había dado Riker, pero prefirió no hablar de eso. En esos momentos, su nuevo amigo estaba ocupado golpeándose el pecho, intentando no atragantarse más de lo que ya estaba.
—¿Ya estás bien? —le preguntó el entrenador.
—No…..no…..quiero decir sí —el camionero se dio otro golpe en el pecho que pareció arreglarse por completo—. Ahora si —Riker volteó a mirar a Oliver aún con esa expresión de asombro—. ¿Mundo qué?
—Misterioso —habló el entrenador con una sonrisa en su rostro—. ¿Nunca has oído hablar de ese lugar?
—¿Buscas el mundo misterioso?, ¿Ese lugar?
El camionero se echó a reír. Esta vez, su risa fue más grande de lo habitual y provocó un eco en toda esa parte del bosque. Los demás camioneros que estaban cerca dejaron de tomar y reírse para voltear y ver a Riker.
—¡OIGAN, VENGA TODOS! —Gritó Riker—. ¡ESCUCHEN ESTO!
Oliver se quedó sorprendido y lo primero que se le vino a la mente fue que Riker se estaba burlando de él. Se dio cuenta que confiar en él había sido un grave error.
—¡¿Oye Riker que haces?! —le reclamó el entrenador, pero Riker no le hizo caso.
Todos los camioneros fueron hacia donde estaban. Eran diez exactamente. Oliver intentaba pararse y reclamarle más al camionero, pero antes de poder hacerlo, los camioneros ya habían llegado. Estos eran grandes y corpulentos, todos con ropa andrajosa y con una lata en las manos.
Riker se paró y fue hacia donde estaban todos. Oliver seguía sin comprender. Pero estaba seguro que esto iba a ser un mar de burlas y risas cuando Riker les terminase de contar.
—¡A que no saben que quiere hacer este muchacho que rescate! —Riker alzaba las manos al hablar, como si fuera la noticia más grande del año. Oliver se sintió peor—. ¡Quiere encontrar el mundo misterioso!
Oliver cerró los ojos para no espantarse con todas esas risas que iban a llegar pronto, pero los segundos pasaron y no escuchaba nada. Dudando de sí mismo abrió los ojos, todos los camioneros estaban tan callados que se podía escuchar perfectamente el crujir de la leña.
—¿En serio? —Habló por fin uno de los camioneros—. ¿El mundo misterioso?
—¿Quiere encontrarlo? —dijo otro.
—¡Vaya eso sí que no lo sabía! —Exclamó Saúl—. ¡Y eso que acabo de hablar con él!
Oliver no comprendía. ¿Y las risas? ¿Las burlas? ¿Dónde estaban todas esas risas que escuchaba casi siempre cada vez que le contaba a alguien? Solo unas cuentas personas no se habían burlado de él.
Todos los camioneros alzaron sus manos en señal de gloria. Algunos empezaron a reír, pero no eran risas de burla, sino de felicidad. Riker volteó y fue hacia Oliver. Este aun seguía sin comprender.
—¿Puedes pararte? —le preguntó Riker, colocando una mano en el hombro del entrenador.
—Sí —respondió Oliver.
Oliver se puso de pie, casi sin dolor. Riker lo guió hacia donde estaban todos y habló:
—¡En muchos años, nadie había tenido la valentía de decir estas palabras que ha dicho este niño! ¡Aun tenemos esperanzas amigos míos!
Todos los camioneros alzaron otra vez un puño hacia el cielo en señal de alegría. Oliver no sabía lo que estaba pasando.
—Riker…..¿qué ocurre aquí? —preguntó el entrenador, más sorprendido que nunca.
—Es simple —le dijo—. Han pasado años desde el día que se habló del mundo misterioso. Ese lugar donde solo ha sido visto por solo unos cuantos seres humanos y viven solo los pokémons. En estos días, ya nadie cree en eso y muchos creen que solo es un montón de tonterías. Pero para nosotros ese lugar está en alguna parte.
—Y saber —agregó Saúl—, que un muchacho como tú aun cree en esas ideas y está decidido en encontrarla, nos hace sentir felices.
—¡Viva Oliver! —gritó Riker, alzando su lata hacia el cielo.
—¡Qué viva los que aun creen en el mundo misterioso! —gritó uno de los camioneros.
—¡VIVA! —gritaron todos al unísono. Con esa voz ronca que los caracterizaba a todos.
Oliver no sabía que pensar. ¿No se estarían burlando de él? Pero si fuera así, están actuando muy bien. Todas esas expresiones de alegría y festejo no parecían ser simples mentiras. Sin embargo, Oliver quería preguntarles algo. Pero luego de varias ideas poco reflejadas en su cabeza soltó la única pregunta que se le ocurrió:
—¿Aun creen en ese sitio?
Oliver creía que la gran mayoría de gente mayor, eran los que menos creían en el mundo misterioso. Sin embargo, los camioneros le habían dado una gran sorpresa.
—¡Pues claro que sí! —gritó uno de ellos.
—Esperen, esperen —les dijo Riker—. Sera mejor que nos acomodemos todos y escuchemos lo que nos tenga que decir este gran muchacho,
Todos los camioneros asintieron con la cabeza.
—¡Vamos a recoger nuestras cosas y regresamos aquí! —dijo uno de ellos.
Todos los camioneros regresaron y empezaron a recoger las cosas que tenían. Solo se quedaron Oliver y Riker.
—Sigo sin creerlo —dijo Riker, aun con un brazo sobre el hombro de Oliver—. Oliver…..me has sorprendido.
—A mí más —dijo el entrenador—. Pensé que se iban a burlar —Una pequeña sonrisa de alivio apareció en su rostro—. Vaya, esto no me lo esperaba.
Riker se sentó en uno de los troncos.
—Cuando éramos niños —comenzó a contar Riker—, y eso fue hace mucho, nos contaban varias historias. Nos decían que había un sitio donde solo vivían los pokémons y que solo unos cuantos humanos lo habían visto. En donde había una civilización solo de pokémons ¿Te imaginas eso? Una civilización solo de pokémons en este mundo tan poblado. Nosotros crecíamos con esas ideas y muchos dedicaron toda su vida a buscarla, pero eso fue hace mucho. Ahora ya nadie cree y se burlan de quienes siguen con esas ideas infantiles.
Oliver por fin entendió.
—Todos nosotros —siguió Riker, mirando a los camioneros—, irónicamente coincidimos con esas ideas. Hemos conocido a varias personas, de distintas edades y profesiones, pero ninguno de ellos cree en ese sitio.
Los camioneros regresaron con varias cosas en las manos. Riker hizo que Oliver se sentara en el mismo tronco donde antes estaba arrecostado y todos los camioneros se sentaron muy cerca de él. Parecían niños atendiendo a su profesor en el colegio.
Oliver no sabía que decir, solo se quedó mirándolos a todos. Riker, al ver esto, tomó la palabra:
—Hace tiempo conocimos a dos personas. Las mejores personas que hemos visto. Ellos aún creían en el mundo misterioso, y era increíble escuchar esas historias de nuevo, incluso las teorías que ellos plantaban. Fueron las últimas personas que dedicaron su vida a esa investigación.
—¿Dos personas? —Preguntó Oliver.
—Exacto —dijo Saúl—. Se llaman Mercedes y Alfonso.
—¡Mis abuelos! —Exclamó Oliver, lleno de alegría—. ¡Entonces conocieron a mis abuelos!
—¿Abuelos? —Preguntó uno de los camioneros—. ¿Meche y Al son tus abuelos?
Riker se echó a reír. Los demás hicieron lo mismo.
—¡Acabamos de conocer al nieto de Meche y Al! —Exclamó Riker—. ¡Este día sí que está lleno de sorpresas!
<<¿Meche y Al?>> pensó Oliver <<¿Qué clase de apodos son esos?>>
—¿Y cómo están esos dos? —Le preguntó Riker—. Ya han pasado muchos años desde que no los hemos visto.
—Este….bueno —Oliver no sabía cómo decirlo—. Mis abuelos murieron hace tiempo.
Un silencio inundó el lugar, las risas y las carcajadas se habían convertido en cosa del pasado. Nadie sabía que decir.
—Este….yo…no lo sabía —dijo Riker, pensando que había metido la pata—. Disculpa Oliver, no era mi intención preguntarte eso.
—No te preocupes —habló apresuradamente el entrenador—. No tiene nada de malo. Además, ellos estarían muy felices al saber que ustedes siguen con esas ideas y que no lo han olvidado.
Esto hizo que varios dejaran de sentirse mal.
—¡Viva Meche y Al! —Gritó Saúl—. ¡Sus ideas siguen aquí1
—¡Viva! —gritaron los demás a unísono. Levantando sus latas hacia el cielo.
Oliver se quedó mirándolos a todos, no podía creerlo. Aun había gente que creía en ese sitio. Y en su viaje, solo había conocido a unas cuentas personas que lo habían ayudado. Otras veces, en cambio, se habían burlado de él. Y en esos momentos, al ver que las ideas de sus abuelos seguían en la gente. Le causaba mucha felicidad.
#13

Re: Pokemon, Las Ruinas del Sur


Tienes razón, todas las historias necesitan dejar la acción alguna vez, sino no entenderíamos el mundo misterioso en la historia.
Lo de que murieran los abuelos ya lo pensé yo antes de decirlo en el fic, ¿sería casualidad? Buen cap.
Nos vemos.

#14

Re: Pokemon, Las Ruinas del Sur


Charmander123456! tú como siempre lees mi fic y comentas con sinceridad :D: , muchisimas gracias!

Y a todos los que leen este fic, un saludo y un agradecimiento de mi parte =D> gracias, de corazón :D:

Que más falta....ah sí, el fic. Sin más preambulos aqui esta! espero que sea de su agrado.

Spoiler
Capítulo 06: Gracias

Al sentirse mucho mejor, Oliver cogió una de las pokébolas que tenía cerca y, con un destello de luz roja, su pequeño Elekid que descansaba cerca de ahí desapareció.
—Debes estar muy cansado para no haberte despertado con toda esa bulla —dijo Oliver, mirando su pokébola—. Será mejor que descanses aquí.
Oliver regresó la mirada hacia todos los camioneros que tenía al frente
—Primero nos presentaremos —dijo uno de ellos.
Y así, se fueron presentando uno a uno. Carl, Joe, Druk, Sebas, Ricardo, Josué, Luis, Martín, Abel y Leo eran los nombres de todos. Oliver no pudo aprendérselos y, cuando quiso recordarlos señalando a cada uno, todos comenzaron a reírse al ver las fallas de entrenador.
—Bueno —una gota de sudor corrió por la frente de Oliver—, creo que quieren que les cuente mi historia ¿no?
Todos los camioneros asintieron con la cabeza.
—Antes de eso, quiero decirle que por nada del mundo le cuente esto a nadie —Oliver se dio cuenta que sí podía confiar en ellos—. Riker me salvó la vida y ustedes aceptaron que me quede cuando estuve inconsciente, y por eso les debo mucho. Pero no le cuenten a nadie esto ¿ya?
Saúl tomo la palabra:
—No te preocupes muchacho. Nosotros somos como tumbas, nunca le diremos nada a nadie.
—¡Claro! —dijo uno de ellos.
—¡Puedes confiar en nosotros! —dijo otro.
—¡Podemos ser sucios y andrajosos, pero somos de fiar! —gritó otro de ellos.
—¡Sí, las apariencias engañan!
Todos los camioneros empezaron a reír de nuevo. Oliver soltó una pequeña risa. Ellos eran muy divertidos.
—Bien —dijo Oliver—. ¿Qué quieren saber?
—Si viene del mismo lugar que Meche y Al —analizó Riker—. Debes ser de Stellaflos ¿no?
—Ajá —contestó Oliver—. Zelid y yo somos de ahí.
—¿Dónde queda Stellaflos —le preguntó uno de los camioneros.
Estaba a punto de responder la pregunta que le había formulado ese camionero cuando, de la nada, Saúl se abalanzó contra Oliver y Riker, provocando que se dieran contra el piso.
Pero las sorpresas no acaban ahí, un segundo después, un rayo color sol golpeó a la única persona que aun no estaba al ras del pasto, Saúl.
El rayo le dio de lleno. Saúl fue embestido y su gran cuerpo chocó contra un árbol. Pero debido a la fuerza del rayo, el cuerpo de Saúl partió el árbol a la mitad y siguió su trayecto hacia el siguiente, y al siguiente, hasta perderse en lo profundo del bosque.
—¡Saúl! —gritaron todos los camioneros que estaban cerca, y se pusieron del pie al instante.
Primero no sabía lo que había ocurrido, pero después de unos segundos, Oliver giró su mirada hacia el bosque, estaba mitad aterrado, mitad sorprendido. Intentaba ver a Saúl, pero la oscura noche impedía ver más allá de ahí. Pero luego giró su cabeza hacia el otro lado para ver quien había sido el responsable de ese ataque.
Riker se paró de inmediato.
Un grupo de personas se presentaron ante todos. Oliver abrió más los ojos cuando los vio, solo conocía a los dos que estaban al frente, mejor dicho, los conocía muy bien, ya que ellos habían sido los responsables de sus heridas.
—¡Son ustedes! —exclamó Oliver, algo aterrado.
—¡Ese es! —Gritó la chica, señalando a Oliver—. Perfecto.
Y una sonrisa maligna se dibujo en el rostro de aquella mujer.
—Nos causaste muchos problemas —dijo Alex, con las manos en los bolsillos y con un aspecto aburrido—. ¡Bah! ¿Y quiénes son esos?
Alex señaló a los camioneros.
Detrás de esos dos, un grupo de gente los seguía. No eran más de diez, pero todos estaban vestidos de la misma manera: Un polo blanco y con un pantalón negro con rayas del mismo color del polo y, aunque no se notaba, a sus espaldas tenían el mismo símbolo que tenían Alex y la chica en el pecho.
—¿Quiénes son esos? —preguntó el camionero de nombre Ricardo.
—Esos dos de al frente son los que dejaron a este chico así —respondió Riker, con los puños apretados, seguramente a causa de la furia que sentía—. Los de atrás deben ser sus “ayudantes”.
La chica se acercó más, sin miedo ni nada. Parecía no importarle la presencia de los camioneros, que supuestamente eran más fuertes y agarrados.
—¡¿Quién de ustedes golpeó a mi Nidoqueen!? —vociferó.
Nadie respondió.
—Nos vemos de nuevo muchacho —dijo Alex, caminando hacia la chica—. Te veo muy bien, pensé que te habíamos roto más huesos.
Oliver no sabía que decir y lo único que hizo fue ponerse de pie.
—¿Y a quién golpeamos? —Preguntó la chica—. Pensé que el rayo le iba caer a ese niño, pero un idiota se interpuso.
—¡Es cierto! —Exclamó uno de los camioneros—. ¡Saúl!
—¡Dos de ustedes vayan! —Exclamó otro de ellos.
Dos camioneros se fueron y se introdujeron en el bosque.
—Sí, sí, vayan —dijo la chica, con tono de burla—. Ojalá que no se les muera.
Esas palabras provocaron la ira de todos. Los demás camioneros se juntaron al lado de Riker.
—¡Repite eso! —Gritó un camionero enojado.
—Ah…con que quieren pelar —dijo Alex.
—Pero no estoy de humor para eso —dijo la chica—. Vine por ese mocoso y el que atacó mi Nidoqueen.
Oliver apretó los dientes. Ningún camionero habló.
—Bien —murmuró la chica, sacando una pokébola del bolsillo—. Si no hablan les ira muy mal.
Los camioneros sacaron una pokébola y, de la misma manera, Alex y sus secuaces también lo hicieron.
Riker extendió un brazo, en señal de detención.
—Riker…—dijo uno de los camioneros—. ¿Qué sucede? ¿Por qué nos detienes?
—¿Quiénes son ustedes exactamente? —les preguntó Riker, mirando a todos los que tenía al frente.
—Oh lo siento —dijo Alex, con una mano en la cabeza—. Me olvide de las presentaciones, cuanto lo siento ¿Por qué no le dices tú?
Alex se dirigió a la chica y esta mostró una pequeña sonrisa.
—Si quieren saberlo —dijo ella—. ¡Somos los Revolucionaros de Kanto! ¡Vamos a tomar el poder el gobierno a la fuerza!
—Así que yo tenía razón —analizó Riker.
—¡Ya basta de conversaciones! —Exclamó la chica—. ¡Entréguenmelos y nadie saldrá herido!
—Dejaste todo para ser parte de los revolucionarios —dijo Riker, mirando a la chica—. ¿Verdad, Ezie?
Y, por primera vez, los ojos de chica mostraron un terror total.
—¡¿Quién eres y como me conoces?! —Chilló la chica de nombre Ezie—. ¡Responde!
Ezie abrió su pokébola y apareció un Golem. Los camioneros al ver esa reacción hicieron lo mismo. Los revolucionaros repitieron la misma actuación y, segundos después, el campo estaba lleno de pokémons.
Los únicos que no habían hecho eso eran Riker y Oliver.
—¡Respóndeme ahora mismo! —Chilló Ezie de nuevo—. ¡Golem, híper rayo!
El pokémon de roca abrió su boca y una esfera color sol se formó, acto siguiente, esa esfera se transformó en rayó y se dirigió a Riker.
—¡Usa detección! —mandó uno de los camioneros a su pokémon.
Un Marowak se interpuso entre el rayo y Riker, los ojos del pokémon de tierra se volvieron verdes y desvió el rayó hacia otro lado.
—¡Maten al mocoso y a ese hombre! —ordenó Ezie.
Riker sacó una pokébola y Rhydon apareció.
—¡Ataquen! —ordenó Ezie.
—¡Rhydon, derribo!
Todos los demás mandaron a sus pokémons a atacar. Todos ellos, al ritmo de las órdenes de sus dueños, fueron al encuentro.
—¡Vete Oliver! —gritó uno de los camioneros.
—¡No me pienso ir! —Exclamó el entrenador—. Yo también pelearé.
—¡No hay tiempo que perder! —Le resondró Riker—. ¡Mira tus heridas! ¡Aun no estás bien!
—¡No dejen que escape! —gritó Ezie, mas furiosa y loca que nunca—. ¡Mátenlos a todos! ¡Mátenlos!
—Riker, llévatelo a un lugar seguro —le dijo uno de los camioneros
Todos los camioneros sacaron más pokébolas de sus bolsillos. Los revolucionarios hicieron lo mismo. Más pokémons aparecían en el bosque.
Riker cogió la mano de Oliver y corrieron hacia lo profundo del bosque.
—¡Rhydon tú sigue peleando! —Le dijo Riker—. ¡Ahora regreso!
—¡Riker, suéltame!
—¡Se están escapando! —Se exasperó Ezie—. ¡Atrápenlos!
Oliver vio como los pokémons de ambos bandos chocaban y se daban con todo. Pero se dio cuenta que los pokémons de los camioneros estaban perdiendo.
Ninguno vio que una luz resplandeciente se movía entre los árboles.
Riker y Oliver corrieron hasta que el camionero se detuvo, sacó una pokébola y un extraño reloj de su casaca. Se las dio a Oliver. La pokébola se abrió y de ella salió un Pidgeot.
—Este Pidgeot ahora es tuyo —dijo Riker—. Llámalo “Flío”, y no te olvides de darle de comer. Es un obsequio de parte mía, además con él podrás viajar más cómodo y rápido.
El Pidgeot agitó sus alas y miró a Oliver con extrañez.
—¿Qué estás haciendo? —le preguntó el entrenador, muy afligido—. Si peleamos juntos podremos ganarles, además, ya me encuentro mucho mejor.
—¡No me mientas! —Le resondró de nuevo—. Sé que aún no estás bien.
—Pero… —Oliver no quería que ellos se quedaran ahí peleando por su culpa—. Todo esto es mi culpa…..no tiene por qué hacer esto…. Además. —agregó rápidamente—. Ese Pidgeot jamás me obedecerá.
—No es solo por ti —confesó Riker—. Tengo un asunto con esos revolucionarios. —Giró a Pidgeot—. Flío, este chico se llama Oliver y desde estos momentos es tu entrenador, cuídalo.
Pidgeot asintió con la cabeza.
—Y eso —agregó Riker, señalando el reloj—. Es un Pokégear, solo te diré que es como un teléfono, ya luego te leerás las instrucciones
—Pero….
—¡Si peleas solo serías una carga para nosotros! Ni Tú ni tu Elekid pueden pelear a este nivel.
Oliver miró con terror la cara de Riker. Era la primera vez que lo veía enojado.
—Lo siento —dijo finalmente—. No quise traerles problemas.
—¿Problemas? —Riker se echó a reír—. Vuélvete más fuerte y me devolverás el favor algún día, ¡Entrena más duro! Tus abuelos eran muy buenos peleando.
Oliver se colocó encima del Pidgeot. Miró con pena al camionero.
—¡El hombre sin metas no es nada! —Exclamó Riker, con una gran sonrisa en el rostro, una sonrisa que jamás había visto Oliver—. ¡La vida continúa! ¡Tú sigue adelante, no importa lo que pase!
Las fuertes alas del Pidgeot se agitaron y emprendió vuelo. Oliver se agarró fuertemente de pokémon. No pudo evitar soltar unas lágrimas.
—¡Gracias! —Exclamó el entrenador—. ¡Les debo un millón!
—Espera, tengo que darte algo más.
Riker sacó una lata de gaseosa y la lanzó para que Oliver lo cogiera.
—¡Nunca te olvides! —le exclamó Riker con los brazos alzados—. ¡Toma mucha gaseosa!
Lo último que Oliver pudo ver fue la imagen de un Riker muy pequeño, ya que a esa altura la oscuridad abrazaba toda esa parte del bosque. Luego, escuchó el sonido de más ataques y explosiones, la batalla entre los camioneros y los Revolucionaros había subido de nivel.
#15

Re: Pokemon, Las Ruinas del Sur


¿Una luz? ¿Que luz? ¿Celebi? ¿Mew? ¿O un lucario? No puedo esperar al siguiente capitulo... aunque no me queda más remedio...

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Spoiler

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#16

Re: Pokemon, Las Ruinas del Sur


Como estan todos?... Espero que muy bien :D:

Charmander123456 y Xdan, las sorpresas aun estan por llegar 8) , y gracias por sus comentarios, espeor que el fic les siga gustando

Bien, sin más palabras aquí esta =D> ..... Disfruntenla!

Spoiler
Capítulo 07: Yo lo he visto


El frió se sentía cada vez más. Oliver aun tenía en la mente la imagen de todos los camioneros celebrando y riendo, pero la realidad volvía y se daba cuenta que todo eso era cosa del pasado. Ahora, esos camioneros luchaban contra un grupo de lunáticos cuya jefa, la más lunática, lo había estado buscando solo para matarlo.
<<Solo espero que todos estén bien>> deseó Oliver.
Pidgeot descendió un poco y Oliver puso distinguir los árboles que tenía debajo. Intentó ver su reloj, pero al hacerlo se llevo una gran decepción, las manecillas estaban rotas y la luna quebrada.
—Genial —dijo Oliver con sarcasmo.
Luego se acordó (y eso no mejoró su humor) de la mochila que tenía, la ploma con parches, la cual se había quedado en el tronco cerca a donde él había descansado, solo rogó no haber tenido nada importante ahí, ya que en esos momentos su cabeza no tenía la suficiente memoria como para recordar todo lo que estaba ahí.
Dudando, le dio una orden al Pidgeot que estaba debajo de él.
—Pidgeot……quiero decir Flío, ¿Puedes descender un poco más?
El pokémon volador asintió y bajó un poco más.
Se sentía menos frío.
El tiempo fue pasando hasta que Oliver pudo distinguir unas colinas y un paisaje más agreste, la oscuridad de la noche comenzaba a desaparecer y una luz muy poco iluminada empezaba cubrir todo el bosque.
Un poco más tarde, la luz del amanecer les daba la bienvenida. Pidgeot descendió hasta llegar al claro de un bosque, con un río serpentino cerca.
Oliver se acercó al río y pudo ver su rostro en él. Este le devolvió una imagen patética, tenía los pómulos hinchados, el rostro muy sucio y con un gran parche arriba del ojo derecho. Oliver sintió pena de sí mismo. Abrió la boca para ver sus dientes.
—Por lo menos tengo todos los dientes en su lugar —dijo el entrenador.
Intentó lavarse un poco la cara y fue a echarse a una de las rocas que tenía cerca.
Suspiró un poco y miró hacia el cielo. Ya se podían ver las nubes, aunque aun no eran del color blanco que los caracterizaba. Oliver intentaba saber que haría ahora, no tenía dinero, no tenía mapa, no tenía comida, ni bolsa para dormir. Lo único que yacía en su bolsillo era una lata de gaseosa que aun no tomaba, el diario de sus abuelos, un par de pokébolas y un extraño reloj que aun no sabía para que servía.
—Bien Oliver —se dijo el entrenador—. Buen lio en el que te has metido ¿no?
Su nuevo Pidgeot estaba cerca, buscando algo que echarse a la boca.
Algo comenzó a vibrar en su bolsillo. Oliver, extrañado, se irguió rápidamente y hurgó en el bolsillo derecho del pantalón, sacó el Pokégear que le habían regalado.
Aparecieron unas letras en el centro de la pantalla.
“Buscando señal”
—¿Buscando señal? —Preguntó el entrenador—. Riker me dijo que leyera las instrucciones pero….. ¿Donde están esas instrucciones y que hace esta cosa?
Comenzó a tocar varios botones al azar intentando averiguar qué más podía aparecer en el reloj, aunque sin logro alguno. Decepcionado, guardó de nuevo el reloj en su bolsillo.
—Debe de haber un pueblo cerca de aquí —pensó en voz alta.
Pidgeot se acercó.
—¿Y encontraste algo para comer? —le preguntó su entrenador.
Pidgeot negó con la cabeza.
—Ya veo —Oliver se sintió peor—. No te preocupes, te prometo que pronto conseguiremos comida ¿ya?
Pidgeot asintió.
—Y dime —Oliver trataba de cambiar de tema—. ¿Has estado mucho tiempo con Riker?
El pokémon volador volvió a negar con la cabeza.
—Entiendo……..ah es cierto, aun no me he presentado correctamente. Mi nombre es Oliver Feles, tengo catorce años y mi meta es encontrar el Mundo Misterioso. Ya luego te hablare de eso con más detalles. —Oliver sacó la pokébola de Elekid. — Y él es Zelid, bueno ahorita está descansando, pero cuando despierten se conocerán mejor.
Pidgeot parpadeó y miró al entrenador con mucha curiosidad.
—Este….bueno —Oliver trataba de decir algo para que la situación se viera mejor—. Ya sé ¿Qué te parece si volamos y buscamos un pueblo cerca?
Su Pidgeot asintió, fue a tomar agua del rio y agitó las alas señalando que estaba listo para volar. Oliver se colocó encima y emprendieron viaje de nuevo.
Voló por un momento hasta que fue apareciendo lo que parecía ser un grupo de casas de madera, luego una plaza seguido por otro grupo de casas. Habían llegado a un pueblo.
Oliver ordenó a su Pidgeot descender y llegar a la entrada que aquel pueblito.
—Te regresaré a tu pokébola y prometo que dentro de poco conseguiré comida para ti y para Zelid.
Pidgeot desapareció con un destello de luz roja y Oliver ingresó al pueblo.
El entrenador caminó por unas calles hasta que llegó a una cubierta por varias tiendas y puestos de venta. Seguramente eso era un mercado, ya que Oliver pudo ver que la gente compraba y vendía de todo, desde frutas hasta aparatos electrodomésticos.
<<Todos los comerciantes de mi pueblo eran muy amables>> pensó Oliver, mientras veía un puesto de frutas <<Supongo que no tendré problemas si le pido amablemente a uno de ellos me regale una manzana, y cuando tenga dinero se lo pagaré>>
Y sin dudar, se acercó a uno de ellos.
—Disculpe —dijo el entrenador—. ¿Usted cree que pueda regalarme una manzana? Por favor.
—¿Regalar? —preguntó el vendedor muy ofendido—. ¿Estás loco? Sí quieres algo tienes que pagar por él.
—Le prometo pagarle cuando tenga dinero, por favor. Yo y mis pokémons tenemos……
—¡Policía! —Gritó el comerciante—. ¡Esto es un insulto! ¡Vete muerto de hambre!
—¡Y miren su aspecto! —exclamó una señora que estaba ahí—. ¡Fuera de aquí pordiosero! ¡Ladrón!
Oliver no sabía que decir, no pensó que lo tratarían de esa manera.
—A ver qué pasa aquí —dijo un policía que había llegado.
—¡Ese de ahí! —Gritó el mercader, señalando a Oliver—. Quiere robar mis productos.
—¿Robar? —preguntó Oliver indignado—. Solo le pedí una manzana.
El policía se acercó a Oliver y lo miró con mucha curiosidad.
—¿Y que eres tú? —le preguntó.
—Soy un entrenador pokémon —respondió Oliver rápidamente.
—¿Y dónde está tu identificación?
—Lo tengo en mi mochi……¡no puede ser! —Oliver puso los ojos como platos—. ¡La pokédex estaba en mi mochila! —pensó en voz alta.
—Si claro—le dijo el policía en tono de burla
—No espere…usted no entiende…si estoy identificado, créame, es solo que mi dexter se quedo en mi mochila y yo….
—¡Suficiente! —Exclamó el policía—. Estas detenido.
Oliver volteó con intensiones de correr, pero no se dio cuenta que atrás había una pila de cajas de madera, chocó contra eso y todo se vino abajo.
—¡Mis cajas! —exclamó el vendedor.
Algunas cajas golpearon al entrenador, Oliver no se dio cuenta que su Pokégear se le había caído del bolsillo. El hombre de la ley se acerco y con mucho cuidado cogió el extraño reloj.
—Mmmm ¿Qué tenemos aquí? —dijo el policía.
—Eso es mío —dijo el entrenador.
—¿Qué haces tú con un equipo tan moderno como este? —le preguntó el policía.
—Me lo acaban de regalar —respondió.
—¿En serio? —preguntó el policía con sarcasmo.
—Le dije que era un ladrón —dijo la señora.
—¡Eso no es cierto! —Gritó Oliver desesperadamente—. ¡No soy ningún ladrón!
—¡Basta! —Gritó el policía—. ¡Eres un mentiroso!
El policía agarró fuertemente los brazos de Oliver y le colocó unas esposas. Oliver sintió desesperación e inentó safarse.
—¡Deja de moverte pequeño ladronzuelo! —Le ordenó el policía—. ¿Crees que no conozco a los de tu tipo? Sé qué clase de persona eres.
—¡Sí lléveselo! —exclamó el vendedor.
—¡Enciérrenlo! —gritó la señora.
Y el policía se lo llevó a rastras. Durante el camino, la gente del pueblo miraba a Oliver con pena y desprecio. El joven entrenador nunca había sentido tanta vergüenza en su vida.
En la comisaría solo habían dos policías. Le quitaron sus pokébolas, la lata de gaseosa y el reloj. Cuando vieron el cuaderno que tenía, decidieron no tomarle importancia y se la devolvieron. Ninguno escuchaba las protestas del entrenador.
—¡Hay revolucionarios que quieren tomar el gobierno! —les dijo Oliver.
—¿Revolucionarios? —Preguntó el policía y se echó a reír—. ¿Oíste eso, Ted?
—Claro que sí —respondió el otro policía a carcajadas—. Este está más loco que los demás. Llévatelo y haber si adentro se le quita la locura.
—¡Pero esos son mis pokémons!
—¿Son? —Preguntó el policía—. Nunca han sido tuyos, seguramente se los has robado a alguien. Y ni sueñes que te los devolveré, esta es ahora tu nueva casa, disfrútala.
El policía le agarró de la camisa. Y casi arrastrándolo hizo que bajara una pequeña escalera y lo metió a la única celda que había allí.
—¡Espere! —Exclamó desesperado—. ¡No soy un criminal!
Era un lugar frío y la única luz que había era dada por unas rejillas que había en la parte de atrás de la celda. Y no estaba solo, había como siete personas más, y por la fachada que presentaban, seguramente eran pordioseros o criminales.
—¡Déjenme salir! —gritó el entrenador, golpeando las rejas.
—¡Ja! ¿Por qué todos dicen eso? Sí saben perfectamente que nunca los dejaran salir.
La voz provenía de uno de los que estaban dentro de la cárcel. Oliver ni siquiera se molestó en voltear. Rendido, se colocó en una esquina de la celda y sacó el diario que tenía. Intentaba no llorar, pero la pena y la cólera la ganaban.
—¿Y qué es eso? —preguntó la voz de antes—. ¿Vas a estudiar?
Oliver no respondió.
—¿Qué fue lo que hiciste para que te atrapen? —le hizo otra pregunta.
Oliver se quedó callado. No tenía pensado plantear una conversación con un criminal. Pero la cólera le ganó y varias lágrimas comenzaron a correr por su mejilla.
—Toma —le dijo el que le había estado formulando preguntas, lanzándole un trapo—. Sécate esas lágrimas, que llorando no vas a sacar nada.
Oliver ignoró el trapo y se enjuagó los ojos con su camisa verde. Seguía con su ley de no conversar con gente como ellos.
—No creo que este sea un ladrón —dijo otro de los criminales—. No tiene cara de ser uno.
—Pero ¿Y esas fachas? —dijo otro, viendo a Oliver.
—Ya déjenlo tranquilo —dijo el que le había lanzado el trapo, miró a Oliver con curiosidad y pena—. Mi nombre es Aldo, me atraparon ayer.
Oliver prefirió ignorar otra vez las palabras que le había dicho el criminal. Y para distraerse, abrió el diario de sus abuelos. Pero al hacerlo, una hoja se desprendió y voló por el aire. La hoja fue atrapada por Aldo, que no tardó en ver lo que había ahí.
—¡Oiga eso es mío! —exclamó Oliver.
—Es extraño —dijo Aldo—. Yo conozco al que está en esta foto.
Esas palabras hicieron que Oliver se inquietara. En aquella hoja había una fotografía, en donde figuraban tres personas: sus abuelos y alguien más. Oliver no pudo evitar preguntarle algo.
—¿En verdad conoce a los que están en este fotografía?
—No a todos, solo conozco a este —Aldo señaló al que se encontraba en la esquina de la foto, ese no era ninguno de sus abuelos—. Hace una semana pasó por mi casa.
El corazón de Oliver dio un salto. Esa era la persona que había tratado de hallar desde que inició su viaje. La clave principal para estar más cerca del Mundo Misterioso.
—¿Y sabe por dónde se fue? —La ley de Oliver “no hablaré con criminales” había pasado a la historia.
—Dijo algo de un par de islas que se encuentra cerca de Ciudad Celeste.
Oliver se puso de pie y agarró las rejas con fuerza, pero su rostro mostraba una sonrisa.
—No puedo esperar a que me liberen y salir de aquí.
Todos los presentes se comenzaron a reír.
—No creo que pueda suceder eso muchacho —dijo Aldo—. Hasta aquí se escuchaba tus ruegos, pero esos dos nunca te devolverán tus cosas.
—Pero…..tienen que devolvérmelos cuando se enteren que no soy un ladrón.
—Eres un niño sin identificación, ellos pueden hacer lo que quieran. Si ellos quieren, te pueden llevar a un penal ahora mismo, sin avisar.
—Eso no va a pasar —dijo Oliver—. Ellos son policías.
—Si no tienes nada que valga mucho, tal vez te las devuelvan.
—¿Por dice “algo que valga mucho”? —Oliver se comenzaba a preocupar.
—Para ellos eres un ladrón, tus cosas pueden hacerlas pasar como robadas y si nadie coloca una denuncia diciendo que las cosas que tú tienes se las robaron, ellos se los pueden quedar ¿Qué te parece?
Elekid, Pidgeot y su pokégear eran las tres cosas que le habían quitado. ¿Y si nunca se lo devolvian? La idea comenzó a atemorizarlo.
—Es una comisaría pequeña —explicó Aldo—. Nadie importante va a venir a verte o a ver las injusticias que suceden.
—Maldición —dijo Oliver mientras golpeaba una de las paredes—. Tengo que irme de aquí.
—¿Intentarás huir? —preguntó uno de los presente.
—Esos policías no me creyeron —dijo Oliver—. Eso no fue justo, y no pienso permitir que se queden con mis cosas, mis pokémons están ahí, y eso lo importante que tengo.
Luego de terminar de hablar se puso a ver todo el lugar. El cuarto era muy pequeño, con dos mesas de maderas muy viejas cerca a la escalera.
—Si tan solo tuviera un fósforo —pensó Oliver en voz alta.
—Yo tengo —dijo Aldo, sacando una pequeña cajetilla del zapato—. Me gusta fumar, pero me quitaron mis cigarrillos. Siempre tengo una cajetilla de emergencia en mi zapato pero….¿Para que la quieres?
—¿Dices que en este lugar hay solo dos policías?
—Por lo que sabemos —dijo uno de ellos—. Los demás están en su hora de descanso.
—Bien —dijo el entrenador—, necesito la ayuda de todos ustedes. Aparte que esto los beneficiara muchísimo. No creo que sean buenas personas, sigo creyendo que son unos criminales, sin embargo, de la manera de cómo se han comportado conmigo……
—No somos tan malo chico —dijo Aldo.
—A mi me encerraron por andar borracho —dijo uno.
—Y a mí por insultar a uno de esos dos de arriba —dijo otro.
—Debo admitir que yo si robé, pero solo fue porque tenía hambre
—A mí por ser pordiosero.
—Y a mi…
—Ya entendí —cortó Oliver y dio un suspiro—. Tengo un plan.
Todos lo miraron muy detenidamente.
—Si hacemos una larga cadena de fuego podemos incendiar esas mesas de madera. Luego el humo provocará que lo policías bajen.
—¿Y cómo hacemos una cadena de fuego? —preguntó uno de ellos.
—Necesitamos algo que provoque la combustión —explicó Oliver—. Y supongo que nadie tiene un poco de gasolina en el zapato ¿no? Creo que la tela es un buen sistema de fuego así que……utilizaremos nuestros polos.
Todos se quedaron mirándolo con una expresión de sorpresa.
—Si todo va bien—continuó Oliver—, esos dos policías se acercaran más a las rejas. Ustedes los atraparan, buscaran en sus bolsillos y sacaran las llaves.
Todos se comenzaron a reír, Oliver pensó que se estaba burlando de su plan.
—Es una buena idea —dijo uno de los ladrones.
—¿En verdad no eres un ladrón? —le preguntó otro de ellos.
—Claro que no —respondió Oliver indignado.
—Con esas ideas nunca te atraparan.
—Bien —dijo Aldo—. Comencemos entonces.
Oliver se sacó la camisa verde que tenía y los demas se sacaron sus sucios y olorosos polos. Los amarraron de tal forma que lograron hacer una larga soga y, luego de terminar, Aldo sacó su único fósforo y le prendieron fuego. Oliver sintió pena por su camisa.
Rapidamente, el fuego consumió toda la cadena de ropa y, acto seguido, la lanzaron hacia las mesas que había cerca. Tal como lo había dicho Oliver, la mesa no tardó en prenderse y la mesa del costado cayó en el mismo destino. En solo minutos, todo el humo que desprendía las mesas y la ropa comenzaba a inundar toda la comisaría.
—¡Incendio! —se escuchó arriba—. ¿Qué está pasando?
—¡Viene de abajo! —Exclamó el policía de nombre Ted.
Ambos policías bajaron y se encontraron con el mar de humo que cubría la cárcel.
—¡¿Que han hecho imbéciles?! —gritó el policía.
—Vamos de aquí —sugirió Ted.
Muy tarde, la distracción del incendio hizo que los policías se acercaran más a las rejas y, aprovechándose de esa situación, Aldo y los demás estiraron sus manos y agarraron fuertemente las cabezas de los policías, y las juntaron de golpe provocando que ambos cayeran desmayados por el tremendo dolor. Revisaron sus bolsillos y sacaron las llaves.
Luego de adivinar que llave era la correcta, la reja se abrió y todos los ladrones subieron las escaleras con intenciones de huir rápidamente.
Oliver agarró a los dos policías e intentó jalarlos hacia las escaleras.
—¿Qué haces? —preguntó Aldo.
—Sí se quedan aquí pueden morir por el humo. No pienso dejarlos así.
Aldo sonrió y movió la cabeza en señal de negación. Ayudó a Oliver y ambos colocaron a los dos policías en la parte superior de las escaleras, ahí el humo no llegaría.
Todos pasaron por la sala de la comisaría y salieron a las calles.
—¡Gracias niño! —exclamaron todos y fueron desapareciendo entre las calles.
—Tengo que volver —dijo el entrenador—. Mis cosas están ahí dentro y no pienso dejarlos con esos dos.
—¿Oh en serio? —Preguntó Aldo con sarcasmo—. ¿Y qué es lo que tengo en mis manos entonces?
El hombre le entregó su lata de gaseosa, sus dos pokébolas y su Pokégear.
—Pero cómo……
—No hay tiempo de explicaciones amigo mío ¡Vámonos!
—¡Pidgeot tenemos que irnos!
Oliver abrió su pokébola y su pokémon volador apareció al instante. Oliver y Aldo se colocaron encima del ave y se alejaron del lugar.
—¡Hey muchacho! —Dijo Aldo—. Vamos a mi casa. Mi esposa y mis dos hijos se alegraran al verme y te darán algo de comer. Mi esposa es dueña de un pequeño restaurante. Ahí te explicare acerca del hombre de la foto.
—De acuerdo —respondió—. ¡En marcha!
#17

Re: Pokemon, Las Ruinas del Sur


¡Buen capítulo! ¿Y qué pasó con la pokéball que perdió?

Es un proyecto que tenemos todos. ¡Clickea y ponlo en todas tus firmas!
Spoiler

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#18

Re: Pokemon, Las Ruinas del Sur


El capítulo está muy bien y ví pocos errores ortográficos y veo que el protagonista quiere mucho a sus pokemon pero como ya ha dicho xdan, ¿el pokemon que iba en la pokeball que perdió no lo quería? Si es que sí, ¿cómo la dejo atrás? ¿O es un detalle sin importancia?

#19

Cerrado Permanentemente

Cerrado Permanentemente

Este fanfiction no fue salvado en la Limpieza de FanFictions 2010, por lo que se ha cerrado de manera permanente.
Si su fiction sí fue salvado y se le ha cerrado por error se pide enviar un MP al moderador que lo cerró o al MDS de FanFics y explicar la situación.
Ninguna escusa es válida para disculparse de no haber salvado su fiction.
Esop!!

** Tema Cerrado Eternamente **

-xªºz-

Si me necesitas simplemente mándame un Mensaje Privado AQUÍ

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