Pokémon: Tiempos de Nadie
POKÉMON: TIEMPOS DE NADIE
Evaluación
Spoiler
1. El tema del fic y su trama – 12/15 puntos
2. La gramática, ortografía y estructura de la escritura – 22/25 puntos
3. La madurez del fic – 5/10 puntos
4. El desarrollo del fic, es decir, la forma de expresar del autor – 17/20 puntos
5. Apoyo visual (Si es que lo tiene, es decir, opcional) - 0/5 puntos.
Puntaje total: 56/70 (Siendo 40 el mínimo)
Conclusión: Fan fiction apto para su publicación. Felicidades!! ^^
Comentarios: Nada que decir. La evaluación fue relativamente baja por dos cosas: 1° Soy un poco exigente y 2° Es tan sólo el inicio, después se accede a reevaluaciones.
2. La gramática, ortografía y estructura de la escritura – 22/25 puntos
3. La madurez del fic – 5/10 puntos
4. El desarrollo del fic, es decir, la forma de expresar del autor – 17/20 puntos
5. Apoyo visual (Si es que lo tiene, es decir, opcional) - 0/5 puntos.
Puntaje total: 56/70 (Siendo 40 el mínimo)
Conclusión: Fan fiction apto para su publicación. Felicidades!! ^^
Comentarios: Nada que decir. La evaluación fue relativamente baja por dos cosas: 1° Soy un poco exigente y 2° Es tan sólo el inicio, después se accede a reevaluaciones.
Sinopsis
Spoiler
Vincent, un noble caballero del reino de Vétaros, ha soñado las últimas noches con la pasada destrucción de su aldea natal. Algo le dice que el mal se avecina, y Vincent no se quedará de brazos cruzados ante tal asunto. Su rey lo envía junto con otros 2 Caballeros a investigar y dañar los planes del ejército enemigo, quienes en estos momentos se encuentran en Veneland, región hermana de Vétaros. En este viaje, Vincent y sus dos acompañantes descubrirán los secretos del todo, de la creación, y las razones verdaderas por las cuales aquél grupo enemigo quiere deshacerse de los humanos y pokemon por igual, comenzando por el reino de Vétaros, que esconde secretos jamás pensados.
Espero que el fic tenga muchos lectores, y sea de su agrado.
Capítulo I
Malos tiempos se avecinan: Vincent, de Las Alas Negras.
Malos tiempos se avecinan: Vincent, de Las Alas Negras.
Spoiler
Una gran aldea ardía en llamas, mientras 2 Tyranitars destruían todo lo que se le interpusiera en el camino. Con potentes Flamethrowers llenos de ira quemaban hogares enteros y personas que huían empedernidas.
Un pequeño niño corría despavorido junto a su madre hacia el bosque Fortuna, hasta que una corta pero potente llamarada le dio a la mujer, quien se retorcía del dolor mientras las llamas destrozaban todo de ella. El niño miró como su madre moría lenta y dolorosamente, con un rostro lleno de las lágrimas que no habían dejado de salir desde esa mañana, en donde los Tyranitars llegaron a la aldea Fortuna y comenzaron a destruir todo. El niño rompió el lazo que lo unía al miedo de ese instante, le dio la espalda al cadáver incendiado de su madre y corrió una vez más en dirección al bosque Fortuna, en el cual se introdujo dejando atrás todo el dolor y desesperación que había vivido su aldea hace tan solo unos segundos.
Despertó. Había estado soñando con aquellos sucesos los últimos 15 años de su vida, en donde el fantasma de su pasado aún lo torturaba. Levantándose lentamente de su cama llamó la atención de un gran Staraptor que yacía acurrucado en un gigantesco nido de paja, al otro extremo de la habitación. Se sacó el cobertor de algodón y lo echó al suelo, mientras el Staraptor, aún confundido, vacilaba en ir en la ayuda de su acompañante, quien por todos esos años no había podido conciliar el sueño sin que esos horrorosos sucesos invadieran sus ahora humedecidos ojos. La puerta se abrió, dejando paso a una pequeña corriente de aire perfumado, que en instantes se propagó por toda la habitación. Una hermosa mujer de cabello amarillo y ojos verdes había llegado a la escena, a quien al instante el Staraptor capturó con la mirada.
-¿Te encuentras bien, Vincent? – la chica rompió el silencio adyacente en esa fría noche.
-Me encuentro perfectamente, Laura – respondió él, sin apartar la mirada de la luna llena que alimentaba las tinieblas de aquel oscuro cielo.
3 seres completamente distintos reposaban en la habitación, en donde la tensión creada por las miradas de 2 de ellos no desaparecía en ningún instante. El Staraptor se levantó de repente y avanzó a paso galante aunque cansado hacia su amo, rompiendo contacto visual con la tan hermosa mujer que había hecho aparición en sus aposentos.
-Malos tiempos se avecinan – dijo Vincent a la chica entre susurros, mientras acariciaba lentamente la nuca del Staraptor.
-¿A qué te refieres, Vincent? – Laura se tornó preocupada ante las palabras llenas de dolor de Vincent.
Vincent no se molestó en responder. Velozmente se levantó de su cama y corrió a vestir su cuerpo con las piezas de metal y hierro que conformaban su negra aunque lustrosa armadura, empuñó su espada, y con su casco en mano avanzó a través de la puerta, seguido por su fiel Staraptor y una mirada perdida.
Era de medio día cuando Vincent y su Staraptor se encontraban en un inmenso comedor, saboreando un plato de frutas. Se escucharon pasos que provenían desde un corredor cercano, del cual apareció un hombre de armadura plateada.
-Señor Vincent, su majestad el rey Lucian ordena su presencia de inmediato.
-Gracias soldado – dijo Vincent, mientras se levantaba de la silla, tomaba su casco y su espada y emprendía camino, seguido de su Staraptor.
Cruzaron un largo corredor y subieron una fuerte escalinata de mármol, hasta que llegaron a la sala del rey, quien se levantó ante la presencia de Vincent.
-Caballero Vincent, en las adyacencias del Monte de los Deseos hace falta tu presencia. Los Halcones están luchando contra caballeros rojos y nuestras bajas son importantes. Necesitan un general en el campo de batalla – anunció el rey Lucian, echando a un lado su larga túnica azul y sentándose nuevamente en su gran trono de oro, en done un Mr. Mime esperaba para servir la comida a su majestad.
-Ya emprendo camino hacia la batalla, su majestad.
-Te he notado muy extraño los últimos días, Caballero Vincent – dijo el rey Lucian, tomando una copa de oro entre sus manos.
-Malos tiempos de avecinan, su majestad.
-¿Peores?
-Mucho.
-Pues hay que estar bien preparados. Mientras tanto resuelve los problemas que te conciernen ahora, Caballero.
-A sus órdenes, su majestad – Vincent se colocó su lustroso casco negro, con la apariencia de un ave enfurecida, y avanzó hacia la ventana de aquél gigantesco salón, en donde hizo una seña a su Staraptor – Mukuhawk, es hora de partir.
El gran Staraptor salió volando por la ventana, acto seguido, Vincent se lanzó por la misma, cayendo firmemente sobre el lomo de su Pokémon, emprendiendo vuelo al campo de batalla
Mientras tanto, en las planicies vecinas a una gigantesca montaña, se libraba una feroz batalla entre humanos y Pokémon por igual. Rhydons y Raichus con sencillas armaduras azules luchaban a matar con Pidgeottos y Raticates de rojo, mientras se escuchaban poderosos golpes de espadas por todo el campo.
-¡Son demasiados capitán Francis, si no nos retiramos vamos a morir todos! – gritó uno de los soldados de armadura azul que luchaba codo a codo junto a su compañero Raichu.
-Paciencia soldado. Ya los Pidgeys mensajeros fueron enviados al castillo en busca de ayuda, pronto nos mandarán a alguien – dijo el capitán Francis, un tipo con armadura azul exageradamente recargada y cabellera blanca recogida en una cola de caballo, que cortaba a sus enemigos con su gigantesca espada ensangrentada, mientras su enorme Rhydon embestía a Pokémon y humanos enemigos.
Era una fuerte batalla entre los guerreros azules y rojos, en donde estos últimos tenían la ventaja, pues sobrepasaban al bando enemigo por decenas. De pronto, en lo alto de una colina, apareció una figura completamente negra, quien anunció con tono de liderazgo:
-¡En nombre del Reino de Vétaros os pido que os rindáis, enviados del mal! ¡Si no acceden me veré en la obligación de mataros a todos sin piedad!
Hubo silencio en el campo de batalla, todas las miradas se centraron en aquella figura oscura, quien había levantado una espada en señal de fuerza y voluntad.
-Es él, soldado, ha llegado ya nuestra ayuda – anunció el capitán Francis al soldado que tenía a su lado, quien había sido herido por los colmillos de un Raticate enemigo.
-No… no puede ser – farfullaba el soldado herido – tiene… ese tipo tiene alas…
De pronto, de la espalda armada de aquella figura oscura, 2 enormes alas brotaron y se extendieron a lo largo de su cuerpo, haciendo que el temor inundara a los soldados rojos.
-Así es soldado… no por nada lo llaman “Vincent, de las Alas Negras” – dijo Francis con una sonrisa en el rostro.
La figura negra emprendió un violento y veloz vuelo hacia la zona de batalla, sus alas se batían con una fuerza incontenible por aquellos cielos. Fue cuando la figura y sus alas se desprendieron, formando ahora 2 entes, una que cayó fuertemente en el suelo y otra que sobrevoló el campo de batalla a baja distancia, derribando a cada guerrero, humano o pokémon, que se encontraba en su camino. El nuevo guerrero negro había tomado el control de la batalla, y asesinaba sin piedad a cada guerrero rojo que veía, blandiendo su espada con un control extraordinario, y derramando sangre por doquier.
La batalla terminó a manos del guerrero negro, y su criatura alada se posó a su lado.
-Señor Vincent, muchas gracias por venir en nuestra ayuda – dijo el capitán Francis, quien llevaba en su espalda al soldado por quien estuvo acompañado durante la batalla, seguido de su Rhydon, quien a su vez llevaba al Raichu del soldado herido.
-No tienes que agradecerme nada, Francis, es mi deber – el guerrero se quitó su brillante y oscuro casco, dejando ver una larga cabellera negra que se extendía hasta sus hombros, un rostro noble y unos profundos ojos azules, que perpetuaban tristeza a distancia. Mukuhawk, el Staraptor de Vincent, había emprendido el vuelo una vez más para guiar el camino de vuelta al castillo a los soldados y Pokémon que habían quedado vivos luego de esa dura batalla.
Un pequeño niño corría despavorido junto a su madre hacia el bosque Fortuna, hasta que una corta pero potente llamarada le dio a la mujer, quien se retorcía del dolor mientras las llamas destrozaban todo de ella. El niño miró como su madre moría lenta y dolorosamente, con un rostro lleno de las lágrimas que no habían dejado de salir desde esa mañana, en donde los Tyranitars llegaron a la aldea Fortuna y comenzaron a destruir todo. El niño rompió el lazo que lo unía al miedo de ese instante, le dio la espalda al cadáver incendiado de su madre y corrió una vez más en dirección al bosque Fortuna, en el cual se introdujo dejando atrás todo el dolor y desesperación que había vivido su aldea hace tan solo unos segundos.
Despertó. Había estado soñando con aquellos sucesos los últimos 15 años de su vida, en donde el fantasma de su pasado aún lo torturaba. Levantándose lentamente de su cama llamó la atención de un gran Staraptor que yacía acurrucado en un gigantesco nido de paja, al otro extremo de la habitación. Se sacó el cobertor de algodón y lo echó al suelo, mientras el Staraptor, aún confundido, vacilaba en ir en la ayuda de su acompañante, quien por todos esos años no había podido conciliar el sueño sin que esos horrorosos sucesos invadieran sus ahora humedecidos ojos. La puerta se abrió, dejando paso a una pequeña corriente de aire perfumado, que en instantes se propagó por toda la habitación. Una hermosa mujer de cabello amarillo y ojos verdes había llegado a la escena, a quien al instante el Staraptor capturó con la mirada.
-¿Te encuentras bien, Vincent? – la chica rompió el silencio adyacente en esa fría noche.
-Me encuentro perfectamente, Laura – respondió él, sin apartar la mirada de la luna llena que alimentaba las tinieblas de aquel oscuro cielo.
3 seres completamente distintos reposaban en la habitación, en donde la tensión creada por las miradas de 2 de ellos no desaparecía en ningún instante. El Staraptor se levantó de repente y avanzó a paso galante aunque cansado hacia su amo, rompiendo contacto visual con la tan hermosa mujer que había hecho aparición en sus aposentos.
-Malos tiempos se avecinan – dijo Vincent a la chica entre susurros, mientras acariciaba lentamente la nuca del Staraptor.
-¿A qué te refieres, Vincent? – Laura se tornó preocupada ante las palabras llenas de dolor de Vincent.
Vincent no se molestó en responder. Velozmente se levantó de su cama y corrió a vestir su cuerpo con las piezas de metal y hierro que conformaban su negra aunque lustrosa armadura, empuñó su espada, y con su casco en mano avanzó a través de la puerta, seguido por su fiel Staraptor y una mirada perdida.
Era de medio día cuando Vincent y su Staraptor se encontraban en un inmenso comedor, saboreando un plato de frutas. Se escucharon pasos que provenían desde un corredor cercano, del cual apareció un hombre de armadura plateada.
-Señor Vincent, su majestad el rey Lucian ordena su presencia de inmediato.
-Gracias soldado – dijo Vincent, mientras se levantaba de la silla, tomaba su casco y su espada y emprendía camino, seguido de su Staraptor.
Cruzaron un largo corredor y subieron una fuerte escalinata de mármol, hasta que llegaron a la sala del rey, quien se levantó ante la presencia de Vincent.
-Caballero Vincent, en las adyacencias del Monte de los Deseos hace falta tu presencia. Los Halcones están luchando contra caballeros rojos y nuestras bajas son importantes. Necesitan un general en el campo de batalla – anunció el rey Lucian, echando a un lado su larga túnica azul y sentándose nuevamente en su gran trono de oro, en done un Mr. Mime esperaba para servir la comida a su majestad.
-Ya emprendo camino hacia la batalla, su majestad.
-Te he notado muy extraño los últimos días, Caballero Vincent – dijo el rey Lucian, tomando una copa de oro entre sus manos.
-Malos tiempos de avecinan, su majestad.
-¿Peores?
-Mucho.
-Pues hay que estar bien preparados. Mientras tanto resuelve los problemas que te conciernen ahora, Caballero.
-A sus órdenes, su majestad – Vincent se colocó su lustroso casco negro, con la apariencia de un ave enfurecida, y avanzó hacia la ventana de aquél gigantesco salón, en donde hizo una seña a su Staraptor – Mukuhawk, es hora de partir.
El gran Staraptor salió volando por la ventana, acto seguido, Vincent se lanzó por la misma, cayendo firmemente sobre el lomo de su Pokémon, emprendiendo vuelo al campo de batalla
Mientras tanto, en las planicies vecinas a una gigantesca montaña, se libraba una feroz batalla entre humanos y Pokémon por igual. Rhydons y Raichus con sencillas armaduras azules luchaban a matar con Pidgeottos y Raticates de rojo, mientras se escuchaban poderosos golpes de espadas por todo el campo.
-¡Son demasiados capitán Francis, si no nos retiramos vamos a morir todos! – gritó uno de los soldados de armadura azul que luchaba codo a codo junto a su compañero Raichu.
-Paciencia soldado. Ya los Pidgeys mensajeros fueron enviados al castillo en busca de ayuda, pronto nos mandarán a alguien – dijo el capitán Francis, un tipo con armadura azul exageradamente recargada y cabellera blanca recogida en una cola de caballo, que cortaba a sus enemigos con su gigantesca espada ensangrentada, mientras su enorme Rhydon embestía a Pokémon y humanos enemigos.
Era una fuerte batalla entre los guerreros azules y rojos, en donde estos últimos tenían la ventaja, pues sobrepasaban al bando enemigo por decenas. De pronto, en lo alto de una colina, apareció una figura completamente negra, quien anunció con tono de liderazgo:
-¡En nombre del Reino de Vétaros os pido que os rindáis, enviados del mal! ¡Si no acceden me veré en la obligación de mataros a todos sin piedad!
Hubo silencio en el campo de batalla, todas las miradas se centraron en aquella figura oscura, quien había levantado una espada en señal de fuerza y voluntad.
-Es él, soldado, ha llegado ya nuestra ayuda – anunció el capitán Francis al soldado que tenía a su lado, quien había sido herido por los colmillos de un Raticate enemigo.
-No… no puede ser – farfullaba el soldado herido – tiene… ese tipo tiene alas…
De pronto, de la espalda armada de aquella figura oscura, 2 enormes alas brotaron y se extendieron a lo largo de su cuerpo, haciendo que el temor inundara a los soldados rojos.
-Así es soldado… no por nada lo llaman “Vincent, de las Alas Negras” – dijo Francis con una sonrisa en el rostro.
La figura negra emprendió un violento y veloz vuelo hacia la zona de batalla, sus alas se batían con una fuerza incontenible por aquellos cielos. Fue cuando la figura y sus alas se desprendieron, formando ahora 2 entes, una que cayó fuertemente en el suelo y otra que sobrevoló el campo de batalla a baja distancia, derribando a cada guerrero, humano o pokémon, que se encontraba en su camino. El nuevo guerrero negro había tomado el control de la batalla, y asesinaba sin piedad a cada guerrero rojo que veía, blandiendo su espada con un control extraordinario, y derramando sangre por doquier.
La batalla terminó a manos del guerrero negro, y su criatura alada se posó a su lado.
-Señor Vincent, muchas gracias por venir en nuestra ayuda – dijo el capitán Francis, quien llevaba en su espalda al soldado por quien estuvo acompañado durante la batalla, seguido de su Rhydon, quien a su vez llevaba al Raichu del soldado herido.
-No tienes que agradecerme nada, Francis, es mi deber – el guerrero se quitó su brillante y oscuro casco, dejando ver una larga cabellera negra que se extendía hasta sus hombros, un rostro noble y unos profundos ojos azules, que perpetuaban tristeza a distancia. Mukuhawk, el Staraptor de Vincent, había emprendido el vuelo una vez más para guiar el camino de vuelta al castillo a los soldados y Pokémon que habían quedado vivos luego de esa dura batalla.
Próximo Capítulo:
-Una nueva amenaza se acerca. Vincent, Albus, Miriam… ustedes son la salvación de Vétaros – dice el rey Lucian con rostro sumamente preocupado, mientras los 3 caballeros, más virtuosos que nunca, empuñan sus espadas y se arrodillan ante su rey.
Capítulo 2
Memorias Rasgadas: Una Bestia de Relámpagos..
-Una nueva amenaza se acerca. Vincent, Albus, Miriam… ustedes son la salvación de Vétaros – dice el rey Lucian con rostro sumamente preocupado, mientras los 3 caballeros, más virtuosos que nunca, empuñan sus espadas y se arrodillan ante su rey.
Capítulo 2
Memorias Rasgadas: Una Bestia de Relámpagos..
See Ya... -.-¡¡


















