Narrador: ¿Cómo que alguien compró el 50% del paquete accionario de Escuadrón Pokémon?
Zaru: Así es. Ahora todos por fin volverán a trabajar y recibirán su paga ^^
Narrador: ¡Bendito sea Arceus! ¿Y quien hizo tal milagro?
Zaru: Un viejo amigo… ¡Ey, Demian!
Demian: Hola, ¿cómo les va?
Zaru: Ahora él será quien pague la mitad de los sueldos para empezar a producir capítulos.
Demian: Lo haré gustoso ^^
Narrador: En fin, a trabajar se ha dicho…
Gouka: Esperen un momento, a mí nadie me preguntó nada, y soy el protagonista. ¬¬
Zaru: ¿Otra vez tú? ¿Cuantas veces te he dicho que no interrumpas al narrador? ò.ó
Gouka: Pues yo no aprobé ese negocio, así que o lo deshacen o me voy. o.ó
Zaru: Como quieras....Demian, ahora tú eres el protagonista.
Gouka: ¡¿Qué?!
Demian: Con mucho gusto. ^^
Gouka: Narrador, mejor siga con lo suyo. O-O
Capítulo 5: Molestas Pinzas…
Narrador: Nuestro héroe, Gouka, y su esclava platónica, Angela, salieron a recorrer Poképolis. Necesitaban hablar, luego de tanto tiempo separados, tenían asuntos pendientes que nunca resolvieron. Sobre todo Angela, quien tenía una deuda consigo misma que implicaba el deber de demostrarle a su amo que ahora no era una carga, ahora era tan fuerte cómo él y podía quedarse a su lado.
La Gardevoir y el Infernape caminaban uno al lado del otro sin proferir palabra. Ambos tenían mucho que decirse, pero no sabían por donde comenzar. A esas horas de la noche la ciudad estaba vacía de los pokémon que siempre la habitaban. Por la noche, los pokémon nocturnos salían a hacer de las suyas. Por eso, los Mightyena, los Murkrow, los Gastly y muchos otros se paseaban por el lugar dándole un lúgubre panorama. Algunos se sorprendían al ver a esos dos pokémon tan diurnos caminar por las sombras como si nada pasara, como si nadie más que ellos existieran. Los edificios estaban apagados, apenas habían unas pocas luces, y un leve murmullo de música bolichera llegaba hasta los oídos de ambos.
Angela se animó a hablar.
Angela: Amo, he mejorado, en todas mis habilidades. He estado entrenando desde que usted se alejó de mí. Tampoco pude olvidar el momento en que salvó mi vida. Sin lugar a dudas fue lo más valeroso que alguien ha hecho conmigo.
Gouka admiró a su discípula con firmeza. Era adorable su manera de tratarlo, pero él no debía demostrar debilidad, debía demostrarle que era un dios, que era inalcanzable, sino esa joven Gardevoir siempre sería su sombra y nunca se valdría por sí misma.
Angela: Usted es tan serio, tan profundo, tan fino…
Gouka escupió en el suelo con firmeza, un pequeño escupitajo de fuego que chamuscó levemente el asfalto.
Gouka: De verdad no creo que entiendas lo que es mejorar. Mejorar es ir más allá de donde tus límites llegan. Convertirte en más de lo que nunca pensaste que serías. Perfeccionarte, hacer tu cuerpo resistente a cualquier elemento de la naturaleza.
Angela: ¡Pero lo soy, mi amo! ¡De verdad lo soy! Déjeme demostrárselo…
Gouka: Ya me lo has demostrado. Si te hubieras convertido en alguien verdaderamente fuerte y que se vale por sí mismo no hubieras regresado a buscarme.
La joven psíquica se quedó con la boca abierta al escuchar tan sabias palabras. Agachó la cabeza y apoyó sus brazos en los hombros de Gouka.
Angela: Pero, amo, maestro, yo no puedo aprender todo lo que usted sabe si no lo acompaño. De verdad necesito estar a su lado.
Las lágrimas brotaban despacio por los ojos de la pokémon. Gouka, en cambio, tenía los ojos fijos en los grandes pechos de su obediente alumna.
Angela: ¡Pervertido!
Retiró los brazos con gran fuerza haciendo girar a Gouka sobre sí mismo y tapándose con ellos su pecho.
Gouka: Está bien. Dejaré que me acompañes sólo si me demuestras que no eres una carga. Lucharé sin usar mis manos. Y usaré ataques cuerpo a cuerpo. ¿Estás lista?
Angela sonrió y acomodó sus brazos al costado de su cuerpo.
Angela: ¡Lista!
Gouka: A ver, demuéstrame de qué estás hecha.
La Gardevoir enfocó su mente en un Psicorrayo que partió a una grosera velocidad hacia el cuerpo de Gouka. Pero nuestro héroe, sin esfuerzo lo evitó dando un salto hacia atrás con las manos en la espalda. Una serie de Psicorrayos y Psíquicos se dispararon hacia él, pero los esquivó como si de tortugas se trataran.
Angela: ¡Imposible! Pero cómo…
Gouka: Pequeña, no eres la única que se ha pasado cuatro años fortaleciéndose. Estás lejos de igualarme. Y te puedo decir, por experiencia, que hay enemigos mucho más fuertes que tú.
Angela: ¡Aun no he demostrado todo mi poder!
Un aura violácea rodeó a la chica y el viento comenzó a danzar a su alrededor como si fuera su íntimo amigo. Gouka la admiró entre divertido y sorprendido. Parece que la chica tenía un gran potencial. Lastima que no supiera aprovecharla y la utilizara toda junta.
Descargó un Psíquico con toda su furia. El Infernape se quedó estático y lo resistió estoico. Cuando el golpe de energía psíquica terminó la chica estaba muy cansada. Gouka se encontraba bastante sorprendido, el daño había sido más del que esperaba, pero sonrió.
Gouka: A veces, el ataque más fuerte no es el que hace mayor daño, sino el que mejor se adapta a la situación. ¡Aaaarg!
Con un fuerte gruñido se lanzó a toda velocidad envuelto en llamas para golpear a su discípula con su Rueda Fuego.
Angela voló rasante por los aires. El golpe no había sido fuerte, había sido el necesario para que aprendiera la lección. Aun le faltaba mucho por conocer.
Sin embargo, las cosas no pasaron como Gouka quería, porque Angela fue a dar con la espalda de un pokémon rojo que se encontraba hablando tranquilamente con una Venomoth y una Ariados que instantáneamente se fueron del lugar al pensar que estaban atacando.
???: ¡Pero qué rayos…! ¡Mamacita!
El extraño era un Scizor, de mirada penetrante y músculos firmes. Inspeccionó a Angela con sus profundos ojos muy abiertos. Gouka se acercó para verificar que todo estuviera bien.
Cuando estaba a unos cuantos metros, vio como el Scizor levantaba a la Gardevoir con sus peligrosas pinzas.
Scizor: Si nadie la reclama, es mía. Hace mucho que no tengo una chica en casa. ¿Cómo te llamas, preciosa?
La pokémon estaba completamente inconciente.
Scizor: ¿Eh? ¿Te llamas Mónica?
Gouka: Oye, insectito, suéltala si sabes lo que te conviene.
El Scizor asesinó con la mirada al Infernape.
Scizor: ¿Y quien lo dice?
Gouka: Es mi esclava, déjala.
Scizor: ¿Esclava? ¿De qué hablas, Donkey Kong? La esclavitud se abolió hace años, desde que los humanos se extinguieron se extinguió con ellos la servidumbre.
Gouka: No es lo que piensas, es mi alumna. Sólo déjala.
Scizor: ¡Ni loco que estuviera! Es la ley del papel, papel, el que se la encuentra es para él, así que es mía.
Gouka: Créeme, no querrás que despierte y te vea cerca de ella.
Scizor: Pues no te la daré. ¡Ven por ella si la quieres!
Gouka: Dijiste las palabras mágicas.
El pokémon de acero dejó a la bella Gardevoir recostada a un lado y se preparó para la batalla.
Scizor: Vamos a darle.
Cuando el pokémon terminó de prepararse ya tenía a Gouka transformado en una bola de fuego frente a él. Rápidamente alcanzó a cubrirse con una Defensa Férrea y amortiguó la mayoría del daño.
Scizor: ¡Maldición! ¡Eres un traicionero!
Gouka: Tú ya habías dado la orden para empezar.
Scizor: Grrr, ¡no te creas que sólo me defenderé, Tarzán!
Con una gran agilidad el pokémon insecto se lanzó con un Golpe Aéreo hacia Gouka, quien no pudo evitarlo, pero trató de soportarlo con toda su fortaleza. El golpe lo hizo arrodillarse. El Scizor rió con sorna.
Scizor: ¡Toma esa! Je, ¿te gustó mi ataque? Eso es lo yo llamo un golpe con estilo. El golpe de un “Técnico”, un experto como yo.
La sonrisa en la faz de Gouka desencantó al Scizor.
Scizor: Ehh, ¿qué te pasa? ¿Tanto te ha dolido?
Gouka: No paras de hablar. Ya fue demasiado palabrerío. Es hora de acabar contigo.
El cuerpo del Infernape comenzó a llamear. El fuego brotaba de su piel, incandescente. Las llamas tomaron momento a momento un matiz más oscuro. El rostro del insecto se desencajó instantáneamente.
Scizor: No hablas en serio ¿cierto? Tranquilo, es tuya, llévatela, podemos compartirla de hecho… ¿No? Que egoísta. ¡No monito! ¡Monito lindo! ¡Manito buenooooooooooo!
El Envite Ígneo de Gouka golpeó sin piedad el cuerpo del Scizor quien salió volando hasta quedar incrustado en el edificio más cercano.
Scizor-con una cara de dolor que daba mucha lástima-: Es la última vez que persigo chicas ajenas.
Angela despertó y con lo primero que se encontró fue con el rostro impaciente y dulce de Gouka.
Gouka: Bien, al fin despertaste.
Angela: ¿Pasó algo? Soñé que una langosta superdesarrollada y una bola de pelos luchaban a muerte.
Gouka-con el seño fruncido en desacuerdo-: No ha pasado nada. Sólo quiero decirte que aun te falta entrenamiento.
Angela: ¿Tú me lo darás?
El Infernape asintió. La chica sonrió y se incorporó.
Angela: Gracias, amo. Haré lo que usted me diga.
Gouka: Bien, vamos a empezar por tomarnos un descanso. Mañana te mostraré algunas cositas esenciales que sola no has aprendido. Vamos a acostarnos.
Angela: ¡Ahh! ¡Pervertido!
Angela le arrojó un Psicorrayo a quemaropa al primate, quien intentó defenderse como pudo.
Gouka: ¡Yo nunca dije juntos! ¡Nunca dije juntos! A veces pienso que debo salvar menos vidas…
Narrador: ¿Qué será el entrenamiento que Gouka le tiene preparado a Angela? ¿Volverá a aparecer el Scizor mujeriego en el camino de nuestros héroes? ¿Qué pasará con el resto del Escuadrón? ¡Estas y muchas otras incógnitas se revelarán! ¡Nuevo personaje en el próximo capítulo! Hasta la próxima.
------
¿Y bien? ¿Como estuve? Nos veremos la próxima xD Le toca a Gouka. Suerte!!