Síndrome - ?????? [3]
¡Konnichiwa!
Evaluación O:
Por Demian : D
Bien, segundo tomo de "Los Demonios Mentales". Si leyeron "Depresión", entenderán mas o menos a que me refiero. Este a diferencia de Depresión no cambia de autor, y contiene escenas "mal escritas" a proposito (cosa que prometió reevaluar Demian). Espero que la disfruten n_n
Evaluación O:
Spoiler
Síndrome. (Darx)
1. El tema del fic y su trama - 11/15 puntos
Es un tema interesante y original, a simple vista se supone que podrás hablar mucho sobre lo que sucederá en ésta historia.
2. La gramática, ortografía y estructura de la escritura - 19/25 puntos
Empezó muy bien, pero hacia el final hay muchos errores de ortografía. Otro de tus errores son las repeticiones, en el primer párrafo hay un par. Intenta evitarlas, si dices universidad, trata de no decir universitaria un momento después.
3. La madurez del fic - 5/10 puntos
4. El desarrollo del fic, es decir, la forma de expresar del autor - 18/20 puntos
Está excelentemente expresado, cualquier lector quedaría prendido de la historia con tan sólo leer esto. Recuerda bien que muchos de los lectores son niños, si usas un lenguaje demasiado adulto quizá se aburran.
5. Apoyo visual (Si es que lo tiene, es decir, opcional) - 0/5 puntos.
1. El tema del fic y su trama - 11/15 puntos
Es un tema interesante y original, a simple vista se supone que podrás hablar mucho sobre lo que sucederá en ésta historia.
2. La gramática, ortografía y estructura de la escritura - 19/25 puntos
Empezó muy bien, pero hacia el final hay muchos errores de ortografía. Otro de tus errores son las repeticiones, en el primer párrafo hay un par. Intenta evitarlas, si dices universidad, trata de no decir universitaria un momento después.
3. La madurez del fic - 5/10 puntos
4. El desarrollo del fic, es decir, la forma de expresar del autor - 18/20 puntos
Está excelentemente expresado, cualquier lector quedaría prendido de la historia con tan sólo leer esto. Recuerda bien que muchos de los lectores son niños, si usas un lenguaje demasiado adulto quizá se aburran.
5. Apoyo visual (Si es que lo tiene, es decir, opcional) - 0/5 puntos.
Por Demian : D
Bien, segundo tomo de "Los Demonios Mentales". Si leyeron "Depresión", entenderán mas o menos a que me refiero. Este a diferencia de Depresión no cambia de autor, y contiene escenas "mal escritas" a proposito (cosa que prometió reevaluar Demian). Espero que la disfruten n_n
Spoiler
Síndrome
Travesura Infernal
Shia tomó un enorme vaso y se sirvió un poco de agua. Tenía que relajarse un poco después de toda aquella presión que había sufrido en la universidad. Shia era una hermosa universitaria, deseada por muchos de sus compañeros. Vestía siempre de negro, a ella no le importaban los demás colores. A pesar de sus gustos góticos y bizarros, ella prefería definirse como una persona alegre. Asistía con regularidad a sus clases, sin embargo, no recordaba porque tenía tantas faltas. ¡Este tipo de cosas le molestaban! ¿Acaso tenía amnesia? ¿Cómo era que ella faltaba a las clases? ¿Cómo era que ella no recordaba de pronto?
Shia vivía en un elegante departamento, con su madre únicamente. Sola, acompañada, feliz, infeliz. Sus elegantes suspiros adornaban siempre su cuarto, donde prefería estar después de un estresante y agotador día.
Algo que Shia admiraba mucho era la puntualidad. Todas las mañanas, se levantaba a las 6:00 am sin fallar; su despertador consistía simplemente en un teléfono celular, sincronizado perfectamente a la hora. Siempre se duchaba a las 6:02 y tomaba su desayuno a las 6:23, teniendo en cuenta de que sólo tendría diez minutos para ingerir todos los alimentos. A las 6:33 debía recoger sus platos y prepararse para ir a la universidad, proceso que le llevaría hasta las 6:49. Si calculaba perfectamente el tiempo, debía estar en la universidad a las 7:30 am, momento justo cuando el profesor entraría.
Eran las 7:20 de noche, misma hora en la que debía bajar por un vaso de agua para refrescarse. Subió entonces a su cuarto, justo a las 7:24, cuando era su hora de peinarse.
Como ya era costumbre, Shia se admiraba en el espejo mientras peinaba su bello cabello castaño. Las olas de café ligero que interpretaba como su cabello se deslizaban a través de su cuello hasta llegarle a las caderas. “Tengo un bonito cabello”, pensaba mientras seguía peinando. Su madre entró en la habitación.
-Es hora de tu medicamento, cariño.
Shia era una chica muy callada, pero hablaba…un poco.
-No quiero. No las necesito.
-Recuerda lo que Alfredo dijo-prosiguió su madre- si no la tomas esa calentura empeorará. ¡No necesitamos a una chica enferma!
-Siempre que tomo esas cosas caigo dormida. Luego, parecen que he muerto durante meses.
-No digas tonterías, cariño.
Su madre colocó un vaso de agua sobre el tocador de la chica y colocó dos píldoras junto a este. Después, dio un beso a su hija y se retiró. Shia se quedó pensando. ¿Por qué Dios la había maldecido con una calentura eterna? ¡Los 5 años que duran 25 había recordado siempre estar enferma, siempre haber tenido que tomar pastillas! ¿Acaso su madre le ocultaba una enfermedad de la cual ella ignoraba? ¡No!, maldita imaginación. Sólo agonizaba sobre algo lo cual nunca se daría cuenta. Estaba ya cubierta por las bendiciones de un ser supremo, tenía el don de ser siempre puntual. Era hermosa, tenía amigos, vivía feliz. ¿Podría irse su felicidad con tan sólo saltarse aquella pequeña dosis?
La mente de Shia comenzó a dar vueltas, no quería tomar las pastillas, no por su sabor, sino por curiosidad. Quería saber qué pasaría si las dejaba. Empezó entonces a recordar lo que su madre le había contado sobre la abuela. Según su madre, la abuela había muerto por no tomarse sus pastillas para la calentura. Empezó por ignorar una, pero luego se volvió adicta a no tomar medicamentos, por lo que fue empeorando y murió. ¡Malditas excusas! Lo único que quería su madre era controlarla.
Eran las 8:20, hora de escribir en su diario. Shia tomó la pluma fuente y escribió, siempre con su mala ortografía y gramática:
“Hoy vi a Alex un poco malhumorado, dijo que le había molestado mi comportamiento de anoche. Yo no se de que habla. Es decir!! La ultima vez que hablamos me comporte como toda una señorita, como dice que me comporte mi mama. Alex me dijo que había actuado como toda una zorra la otra noche, que en la fiesta no me reconocia. ¿de que fiesta me hablan todos?? Yo no fui a ninguna fiesta, todo esto es muy confuso.
Por otra parte Alejandra me invito a comer mañana en su casa, solo espero que no lo arruine como siempre
Cambiando de tema…me he preguntado como será vivir sin tomar medicamentos. Puedo decir que no me gustan y que me siento horrible de tomarlas, quisiera evitar tomarlas para ver que se siente. No fue un dia muy interesante, por lo que te dejo inconcluso por hoy. “
La verdadera razón por la cual cerró su diario era que eran las 8:30, la discusión con su madre le había hecho perder un poco de tiempo. ¡Era hora de dormir! Estaba ya atrasada. Corrió hacia el baño y cepilló sus dientes. Momentos después, ya estaba acurrucada en su cama. Distraída por su travesura infernal de no ingerir ningún medicamento, miraba al techo, tratando de conciliar sueño.
Tuvo sueños vagos, en los cuales ella estaba en el hospital, muriendo. De pronto, su abuela estuvo a su lado y trató de empujarla con ella a una tumba que estaba en el hospital. Esto le hizo levantarse súbitamente de la cama.
-¡Mierda!-se dijo.
Shia se levantó, tomó el vaso con agua, ingirió las pastillas y dio un trago ligero. Ahora estaría protegida en la noche. ¡Su abuela no la jalaría a ninguna tumba! Se sentía inteligente y protegida. Esta noche no moriría.
Travesura Infernal
Shia tomó un enorme vaso y se sirvió un poco de agua. Tenía que relajarse un poco después de toda aquella presión que había sufrido en la universidad. Shia era una hermosa universitaria, deseada por muchos de sus compañeros. Vestía siempre de negro, a ella no le importaban los demás colores. A pesar de sus gustos góticos y bizarros, ella prefería definirse como una persona alegre. Asistía con regularidad a sus clases, sin embargo, no recordaba porque tenía tantas faltas. ¡Este tipo de cosas le molestaban! ¿Acaso tenía amnesia? ¿Cómo era que ella faltaba a las clases? ¿Cómo era que ella no recordaba de pronto?
Shia vivía en un elegante departamento, con su madre únicamente. Sola, acompañada, feliz, infeliz. Sus elegantes suspiros adornaban siempre su cuarto, donde prefería estar después de un estresante y agotador día.
Algo que Shia admiraba mucho era la puntualidad. Todas las mañanas, se levantaba a las 6:00 am sin fallar; su despertador consistía simplemente en un teléfono celular, sincronizado perfectamente a la hora. Siempre se duchaba a las 6:02 y tomaba su desayuno a las 6:23, teniendo en cuenta de que sólo tendría diez minutos para ingerir todos los alimentos. A las 6:33 debía recoger sus platos y prepararse para ir a la universidad, proceso que le llevaría hasta las 6:49. Si calculaba perfectamente el tiempo, debía estar en la universidad a las 7:30 am, momento justo cuando el profesor entraría.
Eran las 7:20 de noche, misma hora en la que debía bajar por un vaso de agua para refrescarse. Subió entonces a su cuarto, justo a las 7:24, cuando era su hora de peinarse.
Como ya era costumbre, Shia se admiraba en el espejo mientras peinaba su bello cabello castaño. Las olas de café ligero que interpretaba como su cabello se deslizaban a través de su cuello hasta llegarle a las caderas. “Tengo un bonito cabello”, pensaba mientras seguía peinando. Su madre entró en la habitación.
-Es hora de tu medicamento, cariño.
Shia era una chica muy callada, pero hablaba…un poco.
-No quiero. No las necesito.
-Recuerda lo que Alfredo dijo-prosiguió su madre- si no la tomas esa calentura empeorará. ¡No necesitamos a una chica enferma!
-Siempre que tomo esas cosas caigo dormida. Luego, parecen que he muerto durante meses.
-No digas tonterías, cariño.
Su madre colocó un vaso de agua sobre el tocador de la chica y colocó dos píldoras junto a este. Después, dio un beso a su hija y se retiró. Shia se quedó pensando. ¿Por qué Dios la había maldecido con una calentura eterna? ¡Los 5 años que duran 25 había recordado siempre estar enferma, siempre haber tenido que tomar pastillas! ¿Acaso su madre le ocultaba una enfermedad de la cual ella ignoraba? ¡No!, maldita imaginación. Sólo agonizaba sobre algo lo cual nunca se daría cuenta. Estaba ya cubierta por las bendiciones de un ser supremo, tenía el don de ser siempre puntual. Era hermosa, tenía amigos, vivía feliz. ¿Podría irse su felicidad con tan sólo saltarse aquella pequeña dosis?
La mente de Shia comenzó a dar vueltas, no quería tomar las pastillas, no por su sabor, sino por curiosidad. Quería saber qué pasaría si las dejaba. Empezó entonces a recordar lo que su madre le había contado sobre la abuela. Según su madre, la abuela había muerto por no tomarse sus pastillas para la calentura. Empezó por ignorar una, pero luego se volvió adicta a no tomar medicamentos, por lo que fue empeorando y murió. ¡Malditas excusas! Lo único que quería su madre era controlarla.
Eran las 8:20, hora de escribir en su diario. Shia tomó la pluma fuente y escribió, siempre con su mala ortografía y gramática:
“Hoy vi a Alex un poco malhumorado, dijo que le había molestado mi comportamiento de anoche. Yo no se de que habla. Es decir!! La ultima vez que hablamos me comporte como toda una señorita, como dice que me comporte mi mama. Alex me dijo que había actuado como toda una zorra la otra noche, que en la fiesta no me reconocia. ¿de que fiesta me hablan todos?? Yo no fui a ninguna fiesta, todo esto es muy confuso.
Por otra parte Alejandra me invito a comer mañana en su casa, solo espero que no lo arruine como siempre
Cambiando de tema…me he preguntado como será vivir sin tomar medicamentos. Puedo decir que no me gustan y que me siento horrible de tomarlas, quisiera evitar tomarlas para ver que se siente. No fue un dia muy interesante, por lo que te dejo inconcluso por hoy. “
La verdadera razón por la cual cerró su diario era que eran las 8:30, la discusión con su madre le había hecho perder un poco de tiempo. ¡Era hora de dormir! Estaba ya atrasada. Corrió hacia el baño y cepilló sus dientes. Momentos después, ya estaba acurrucada en su cama. Distraída por su travesura infernal de no ingerir ningún medicamento, miraba al techo, tratando de conciliar sueño.
Tuvo sueños vagos, en los cuales ella estaba en el hospital, muriendo. De pronto, su abuela estuvo a su lado y trató de empujarla con ella a una tumba que estaba en el hospital. Esto le hizo levantarse súbitamente de la cama.
-¡Mierda!-se dijo.
Shia se levantó, tomó el vaso con agua, ingirió las pastillas y dio un trago ligero. Ahora estaría protegida en la noche. ¡Su abuela no la jalaría a ninguna tumba! Se sentía inteligente y protegida. Esta noche no moriría.










Sólo tengo buenos recuerdos de ustedes y de este agradable lugar también.







