Que bien, soy el primero. Soy nuevo en esto de los eventos, espero haberlo hecho bien.
Spoiler
Capitulo 4: Un Amigo Inesperado
Estaba preparándome para el torneo que próximamente se celebraría en Ciudad Natsuro. Se me ocurrió llamar a mi madre por videoconferencia en el Centro Pokemon, ya que, como era el día de San Valentín tenía que decirle algo cariñoso. También se me ocurrió preguntarle a mi madre por Bea, la vecina de al lado, y de la que estaba secretamente enamorado:
-¡Hola mama, feliz día de San Valentín!
-Gracias, cariño, estaba preocupada, hacia tiempo que no hablábamos, cuando tu padre emprendió n viaje para ser entrenador también me paso lo mismo.
-Y Bea, ¿Qué tal esta ella?
-Oh, ¿no lo sabes?, también salio de viaje, un día después que tu, para ser coordinadora. Se la veía muy feliz, era lo que siempre había querido ser.
-¿Y cual ha sido su primer pokemon?
-Una Nidoran Hembra bonísima. Vino a despedirse de ti, pero ya te habías ido.
-Entonces debería estar cerca de aquí, en un día se celebra un concurso pokemon.
En ese momento, Bea entro al Centro Pokemon, y mi reacción no fue otra distinta de quedarme atontado mirándola.
-Bueno, mama, te quiero, adiós.
Fui corriendo hacia Bea, ella iba acompañada por el Nidoran que mama había mencionado y también por un pequeño Pachirisu. Se estaba inscribiendo en el Gran Festival. Me miro, pero no pude hablar.
-Hola Jorge, veo que te me has adelantado.
-Esto, em, si.
-Estas muy nervioso, ¿te has inscrito ya en el Gran Festival?
-En realidad, yo me dedico a entrenar pokemon para los combates.
-Entonces te habrás inscrito ya la Liga Pokemon?
-Ay, se me paso por completo.
-Pues solo te quedan cinco minutos hasta que expire al plazo.
-Entonces me voy corriendo a que me inscriban.
Fui a toda velocidad a inscribirme, pero cuando ya había salido del Centro Pokemon me di cuenta de que la inscripción era en el, y volví a dentro. Sin embargo, vi a un pequeño pokemon rosado mirando a través del cristal, pero no le di importancia. Me inscribieron y volví con Bea.
-Ya estoy inscrito
-Genial, ¿Cuántos pokemon tienes en tu equipo?
-Cinco, Elekid, Shinx, Dratini Zorua y Snivy. Los dos últimos los he conseguido hace poco, un equipo malvado los estaba atacando y los salve. Y tú, ¿cuantos tienes?
-Tengo a Nido, mi Nidoran, y a Pachi, mi Pachirisu. Pues yo veo seis pokemon contigo.
-¿Que?
-Ese Nidoran Macho que esta junto a tus pokemon no es tuyo.
-No, ese estaba fuera, mirando dentro, pero no se que quiere.
En ese momento, mi Zorua miro a Nido y comenzó a acercarse a ella, con una expresión de enamorado. Cuando estuvo a su lado, el Nidoran Macho lo miro enfurecido y le ataco con puya nociva. Ese ataque no era muy usual en un Nidoran salvaje. Zorua se convirtió en el Nidoran y contraataco. La pelea parecía tener como origen a Nido, los dos pokemon la amaban. Cogí a Zorua (o Nidoran, no lo tengo muy claro) por el cuello y dije que ya estaba bien. Entonces lo baje, y tras lanzarse una mirada furtiva, se alejaron el uno del otro.
-Parece que esos dos quieren a Nido.
-No te parece romántico, le demuestran su amor peleando por ella, justo el día de San Valentín.
-Hablando de amor, yo...
-Mira, Nidoran le esta diciendo algo a Zorua.
Acto seguido, Zorua asintió y salieron corriendo hacia el bosque. Bea y yo corrimos detrás de ellos, delante de nosotros iba Nido. Según la suposición de Bea, estaban tratando de resolver el asunto sin violencia, con una carrera hasta un lugar determinado. Pero Nidoran tenia ventaja, el vivía en el bosque, mientras Zorua hacia menos de tres días que estaba en Odissey. Sin embargo, la habilidad de Zorua le brindaba una baza a su favor. Vi a Nidoran corriendo por la ladera de un montículo, mientras un extraño pokemon corría a gran velocidad entre los árboles. La pokedex lo identifico como Raikou, y me quedo claro que era una de las ilusiones de Zorua. A lo lejos vimos una montaña con forma de dos Nidoran Besándose, y nos imaginamos que aquel seria el lugar escogido para la meta. El Raikou llego a un precipicio, el cual solo se podía cruzar por un estrecho pasadizo, por el que iba Nidoran. Zorua se transformo entonces en Staraptor y alzo el vuelo, aunque volvió a su forma de Raikou cuando sobrevoló el abismo. Nosotros pasamos gracias al látigo cepa de mi Snivy. Mientras hacia eso, Nidoran le había sacado alguna ventaja, pero la asombrosa velocidad del pokemon ilusionista transformado en Raikou le pudo dejar atrás en minutos. Sin embargo, cuando apenas le quedaban a Zorua 100 metros para ganar, una extraña aeronave surgió de entre las montañas y capturo a Nido. Era, como no, el inconfundible Team Rocket. Se había disuelto, pero algunos miembros aun robaban pokemon por su cuenta. Zorua lo vio, pero siguió su camino hacia la meta. Por el contrario, Nidoran dio media vuelta y comenzó a atacar a aeronave. No hacia gran cosa, pero gracias a él, Bea y yo nos dimos cuenta y pudimos ayudar. Con nuestros pokemon eléctricos hicimos explotar los motores principales de la nave, haciendo que se incendiara y perdiera altura. Entonces, Nidoran salto adentro y corrió buscando a Nido, mientras la nave se cubría de llamas. Zorua llegó a la meta. Nidaron recorrio largos pasillos metalicos, derribando a algunos soldados Rocket por el camino, hasta que llego a la jaula de Nido. Alli uso Super Colmillo para romper los barrotes y la libero. Pasaron algunos minutos, eternos para Bea, hasta que Nidoran salio con Nido sobre la espalda. Los pokemon gemelos cayeron al suelo. Nido se había desmayado por los acontecimientos, y Nidoran se había quedado inconsciente por las quemaduras, heridas y por el esfuerzo enorme que tuvo que hacer. Zorua llego volando desde La Montaña de Valentín, y comenzó a acercarse a Nido, pues era el ganador. Sin embargo, Nido prefirió irse hacia el malherido Nidoran, pues, aunque había perdido, el se había sacrificado para salvarla. Zorua se enfado muchísimo, y, transformado en Raikou, se alejo del lugar para estar a solas. Bea y yo llevamos a Nidoran al Centro Pokemon, y esperamos allí a que se curara. Eran las doce de la noche cuando despertó. Nido se acerco a el, y, con mucho disimulo, le dio un beso en la mejilla. Acto seguido, Nidoran se puso rojísimo, y me miro a mi, como diciéndome que le dijera lo que sentía a Bea, pero no fui capaz. Al ver que no lo pude hacer, Nidoran salto hacia mi última pokeball, y se auto capturó, sabiendo que si el quería a Nido y yo a Bea, nos volveríamos a encontrar. Cuando ya era 15 de febrero, y Bea se iba ya, dije en voz baja “mas vale demostrar que se ama a alguien y no decirlo que decirlo y no demostrarlo”...