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#1

~"Reflejo"~ -- Cap. 5

Buen día!
Aquí dejo la evaluación de mi nuevo fic:

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Reflejo (Cygnus)

1. El tema del fic y su trama - 12/15 puntos

Me pareció confuso si lo evalúo en una mirada presente. Pero si miro hacia el futuro, creo que puedo ver un fic muy original, bien de tu estilo. Tendré que seguir leyendo más para ver si este ítem llega al máximo.

2. La gramática, ortografía y estructura de la escritura - 25/25 puntos

¿Que podría decirte yo en este apartado? No vi explícitamente ningún error, si se te escapó alguno realmente fue tan poco notorio que se me escapó a mi también. Estructura casi perfecta salvando un error que te comento más abajo, aunque no estoy seguro que sea error, por eso lo paso por alto.

3. La madurez del fic - 5/10 puntos

4. El desarrollo del fic, es decir, la forma de expresar del autor - 18/20 puntos

Bueno, Cyg, sabes que está muy bien esto, pero siempres cometes el mismo error, y no se debe a que seas malo escribiendo sino que eres demasiado bueno. Tu forma de expresarte es muy elegante, hasta demasiado, y en ciertas partes se vuelve tan intrincada la lectura que ciertos usuarios con pocas competencias no llegarían a entender. Supongo que a ti te da igual esto, pero a veces ni siquiera los autores reconocidos escriben con tanto perfeccionismo.

5. Apoyo visual (Si es que lo tiene, es decir, opcional) - 0/5 puntos.


Puntaje total: 60/70 (Siendo 40 el mínimo)
Conclusión: Fan Fic apto para la publicación, ¡felicidades!
Comentarios: La repetición del primer párrafo me pareció algo malsonante... raro de tu parte. Bueno, pero se perdona porque parece un recurso muy utilizado el de la repetición en todo el fic. No tengo mucho más que decirte sobre este fic, a mí en lo particular no me aburre para nada, me parece muy interesante, pero quizá sí pueda parecerle pesado a otros usuarios que no consideren entretenido el tema.


Muchas gracias de antemano a todos los que abrieron este tema con la intención de leer el fic. Espero que les guste (quizá ahora no, pero verán cómo la trama va agarrando forma poco a poco).
Pido mucha paciencia al leer, no se desesperen...
Y les recomiendo que, para entender la historia, lean lentamente... hay muchas palabras, mucha expresión de sentimientos, mucha historia oscura, que en un principio quizá no se entienda bastante, pero si leen con atención, seguro que no les aburrirá.
Bueno, espero que lo disfruten y no se desesperen, como les dije. Prometo ir posteando pronto para despejar las dudas iniciales.

Aquí va el capítulo 1.

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Reflejo.



Capítulo 1: Devaneos.

De pronto, una curiosa araña blanca con múltiples patas enredadas cortó mis pasos y se plantó en mi cara con tesón, sobre mis ojos, y de pronto tuve una importante sensación de asfixia, algo terrible.
Era una red; había visto varias antes, no sé en dónde, pero no era algo desconocido para mí. Y no fueron muy delicados conmigo ni se hicieron consideraciones; no les importó que me precipitara al suelo y rodara varias veces sobre mí mismo, levantando una polvareda al impacto. ¡Y la red, no podía apartarla de mis ojos! Ya no, en esta condición, en esta nueva condición no podía, ya no sabía. ¡Y sentía la asfixia al punto del agobio febril!
Escuché pasos atentamente, con la cabeza casi hundida en la tierra. Mi vista no era aguda, pero aunque lo hubiera sido aún, no podía abrir los ojos. Los pasos que oía se aproximaban, apresurados, chocando sus zapatos con estrépito contra las piedras angulosas. ¿Cuántos serían? Mis oídos estaban poco aptos para determinarlo con exactitud; mi olfato se hallaba totalmente inhabilitado, seguro que por la revuelta. Uno de los hombres escupió. Todos me estaban rodeando, lo sabía, me contemplaban en movimiento, y yo estaba tan agitado, incapaz de mantenerme sereno al menos por un instante. ¿Por qué? ¿Por qué me habían capturado? Todos éramos amigos, ¿o no? ¿Por qué? ¡La red, la red en la cara me sofocaba! ¡Que alguien me la quitara! Imploraba piedad con mudez.
Jadeaba. La red parecía aflojarse, pero los hombres se aproximaban a mi cuerpo, a este cuerpo extraño y desfallecido. ¿Cómo me veía? De forma ridícula, supongo. Pero ya nada me sorprendía, ya nada era raro después de mi proceso y del descubrimiento que, sin tanta sorpresa, me hice al despertar.
Los hombres que apresan a otros así a la fuerza son los policías o los soldados, en caso de ocupación militar de un país. Pero en aquellos momentos no había guerra, hasta lo que mi intuición me decía, ni los hombres captores vestían con sus tradicionales uniformes de colores verdes. Lo supe, porque al abrir los ojos dolorosamente, noté que sus ropajes eran grises, absolutamente grises, sin ninguna distinción entre sus rostros y la vestimenta.
¡Pero qué tonto! No recordaba que ahora todo lo veía gris. No recordaba que ya lo había notado. Había olvidado que no era una sorpresa para mí.
Y reí de pronto, me divertí con mis pensamientos tontos, zafados, mientras los apresadores retrocedían intimidados. Adelantaron sus manos instintivamente, intentando cubrirse las caras; sus facciones se endurecieron, vacilaban, sus movimientos eran inciertos. Todo lo notaba desde el ardor del terregal.
Entre flaquezas, uno de ellos se aproximó con cautela y tensó más mi red con un movimiento que fue más llevado por el miedo que por la prudencia. ¡Tanto había de intimidar mi sonrisa, esa que aparecía ante mi diversión! ¡Y tanto miedo infundiría mi risueño actuar, que ellos trocaban por gañidos descompuestos!
La red, al instante, volvió a oprimir mi prominente nariz. El sufrimiento renacía. Pero no del todo, lo sabía, no ignoraba que venía lo peor, de forma esotérica yo entendía todo, lo vivía otra vez, volvía a nacer, era una víctima. Era un mártir. Iba a sufrir, iba a morir, ¿cómo lo sabía? Entre bruma, vi sangre corriendo por mi cuerpo, sentí su olor junto a mi boca, me desmayaba y mi mente se separaba de mi cuerpo desahuciado, fallecía en fin. Los pasos volvían a aproximarse.
¡Todo era tan gris!
Pero… pero la red era tan blanca… Y esos zapatos que resonaban a mi alrededor eran tan negros… ¡Y el cielo, esa bóveda luminosa se volvía azul, decolorándose gradualmente, y luego gris, y luego caía sobre mí en un estruendo, y las nubes estallaban como bombas, y yo volvía a sangrar, y volvía a morir! ¡Gris, gris, gris, todo tan gris! ¡Todo era un horror! ¡Quería salir de la trampa!
Y luego, con ademán de resignación, agitaba la cabeza, y el olor desagradable de la sangre desaparecía, y mis heridas sanaban, y mi cuerpo estaba limpio, pero lleno de tierra, y los zapatos negros a mi alrededor pateaban las piedras, y la red blanca me reventaba la nariz, y yo jadeaba, me convulsionaba dentro de mi mente, y mil pensamientos resurgían desde las cenizas de la confusión ejecutando una danza mortífera. Mi historia, mi pasado, mi ayer, todo lo estaba derramando por los poros, cada segundo recordaba menos y enloquecía más.
—Tiene rabia —escuché a mi izquierda, arriba.
—¿Cómo lo sabes?
—¿No ves su saliva espesa? ¿No ves la espuma blanca?
Y volví a cerrar los ojos, presa del pánico y del aturdimiento cegador; quería olvidar y recordar, no saber nada y saberlo todo, mi pasado, lo que yo era; quería todo a la vez, quería todo, quería nada. Con esfuerzos veía mis manos, estaban ahí en su lugar natural, pero eran diferentes, no eran manos normales, no eran mis manos. ¿Qué les había pasado a mis dedos? ¿Quién los había cortado?
—No es rabia. Es locura —intervino un tercero.
—¿Locura?
—Locura canina.
—No puede ser.
—Pero existe. No somos los humanos los únicos seres con mentes embrolladas.

¿Locura canina? ¿Canina? Lo de locura no me sorprendía, porque estaba loco desde que desperté hoy por la mañana, ¿pero canina? ¡No estaba soñando! ¡No tenía un complejo psiquiátrico! ¿Pero canina? ¡Realmente era un perro, mis sospechas quedaron constatadas! ¿Pero por qué? ¿De dónde? ¿Desde cuándo?
Me inquietaba sobremanera el darme cuenta que tenía un pensamiento sumamente arraigado en lo más profundo de mi mente, y era una creencia inverosímil que en este extraño cerebro canino se aferraba con dureza…
No, no siempre fui un can, no lo creía, no era posible, no siempre lo fui, me mareaba, ¿desde cuándo cambié de cuerpo? ¿Desde cuándo no soy yo?
Tenía un pasado, una historia borrosa, pero era como una tormenta de nieve que me ofuscaba la visión, y no podía recordar nada, por más esfuerzos que realizara, por más que maquinara un poco más allá de lo que aquel día por la mañana. Si desde siempre fui un perro, ¿entonces qué había comido un día anterior, qué había cenado, qué había hecho antes de dormirme? Esa clase de preguntas las retorcía en mi cabeza como trapos, y es que no, no podía recordar nada de mí que fuera antes de despertar esa misma mañana.
¡Pero por Dios, sólo pedía que me quitaran esa red arácnida, ese laberinto blanco del rostro!
Me di cuenta que jadeaba, que mi monstruosa lengua colgaba, y se apretaba singularmente contra la malla.
—Llévalo, llévalo.
—¿Yo?
Bufé con desesperación. No quería escuchar las conversaciones de los hombres que me rodeaban, pero era inevitable; de haber podido taparme las orejas lo hubiera hecho, pero mis manos estaban tensas en la red.
Tenía lastimado el cuerpo por la caída brusca, por la revolcada sobre las rocas angulosas y por la malla blanca que ceñía mi rostro, pero me lastimaba aún más mi mente, que parecía que bailaba dentro de mi cabeza, de mi ser, y las situaciones confusas que gestaba imaginariamente me traspasaban como cuchillos punzocortantes, y yo enloquecía.
—¡Sí, tú, holgazán! ¡Recógelo, que no te pasará nada! ¡No muerde, la red le ha asegurado las fauces!
Intentaba yo enderezar las orejas picudas, pero era imposible, estaban entalladas bajo la trampa. Había varias voces de hombres cortando el ambiente; la más potente insultaba y daba órdenes como si en ello se le fuera la vida.
—¡Súbelo, súbelo al camión! ¡Arrástralo! ¡Vamos, holgazán!
Y todos los diálogos eran prontos, juntos, las voces se atropellaban y herían mis oídos, demasiado sensibles a mi parecer.
Como un bulto tirado por un trineo de fuerzas descomunales, sentí que me jalaban con una cuerda, bien atada a la maldita red; mi cuerpo parecía desbaratarse mientras se arrastraba con cada golpe que me daba en las piedras. No fue un tramo largo, pero yo no tenía conciencia de nada, ni del espacio ni del tiempo.
Aparentemente, mis cavilaciones fueron prolongadas, pero desde mi captura hasta el momento en que me arrastraban sólo había transcurrido cerca de un minuto, como máximo. ¿Pero un minuto? ¿Cómo un perro como yo tenía noción del tiempo, con esas medidas propias de los humanos? ¡No cabía duda que yo era un perro singular!
No puse resistencia en fin; estaba cansado y además, este nuevo cuerpo lo sentía un tanto decrépito. Ni siquiera gruñí cuando me levantaron para subirme a esa caja gris del camión, ni cuando el hombre que tiraba de mí me lanzó como un peso muerto dentro de una comprimida jaula de rejas oxidadas.
Tardé en incorporarme, y al hacerlo, noté que mi cabeza daba contra el techo de la jaula.
La mano del hombre, embutida en un guante de piel, se introdujo entre dos barras, y con unas tijeras con las que bien podría cortarse el césped del jardín, fue trozando poco a poco la ceñida malla que me oprimía. Sólo acabó con los hilos que prensaban mi rostro, quedando con una gran sensación de libertad. El aire entró a mi nariz.
—Vamos, amigo, ahora puedes respirar mejor. Termina el trabajo —sonrió el hombre frente a mi prisión.
Con mis fauces, lentamente fui deshilachando el resto de la red que cubría mi cuerpo.
No me gustaba la idea de ir en un camión oscuro lleno de cosas raras, ¿a dónde me llevaban? Sentí un escalofrío que me recorrió por completo, llenándome de miedo auténtico. El hombre tenía mirada gris. Afuera del camión, entre la luz cegadora del día, dos hombres más dialogaban a gritos, divertidos insultándose mutuamente, pero no los veía, sólo escuchaba sus voces roncas y desagradables. Cerré mis ojos, mi mente estaba destrozada, incapaz de seguir intentando indagar más en la oscuridad tétrica de los misterios.
Carraspeé grotescamente, pero no exhibí movimiento alguno mientras mi captor analizaba otras jaulas contiguas y frontales a la mía. Probablemente habría más criaturas dentro de ellas. ¿Otros perros?
El hombre afirmó su gorra con rapidez, que se le resbalaba por la frente; unos ligeros rayos de luz provenientes del exterior que se colaban por un agujero del techo denotaban que sudaba en la cara y entre el cabello, demasiado corto.
Mis ojos giraron de un lado a otro; la puerta trasera del camión continuaba toda abierta, lo que mataba las tinieblas parcialmente.
Había vida fuera de mi nueva prisión.
Alguien abrió la puerta delantera del camión, y luego una brutal sacudida de mi entorno me indicó que una persona se estaba acomodando en el asiento correspondiente al conductor. Otra lo imitó, sentándose en el lugar contiguo.
—Nos vamos —dijeron desde la cabina.
El hombre que me había enjaulado terminaba su revisión tan singular y se preparaba para bajarse. Habría de instalarse enfrente también, en la banca de la cabina. La caja del camión les correspondía a los animales.
Enrollé mi lengua, porque ésta colgaba de mi hocico con una longitud tremenda. Moría, entre otras cosas, de sed.
El joven dio un salto desde la puerta y pronto se halló en el exterior.
Inhalé lento, porque pronto iba a extraviarse el resplandor externo.
Así fue. Dos puertas se cerraron a la par, bañándome en un mar negro de calígine, con oleadas de soledad.


De antemano, muchas gracias. Espero que no se hayan dormido con el relato dramático/trágico/oscuro/psicópata (?).

Saludos.


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#2

Re: ~"Reflejo"~ -- Cap. 1


Sí le interesa a alguien, Cyg D: XD Lo que pasa es que en el shout en ese momento no se encontraba ninguno de tus apasionados lectores. Bueno... correcciones (aunque sería como ganar la lotería el encontrarte una):



Cita:
pero aunque lo hubiera sido aún, no podía abrir los ojos.


Siento que la coma está mal colocada... tal vez era así: "pero aunque lo hubiera sido, aún no podía abrir mis ojos".

u__u Sólo eso, y ni siquiera estoy seguro XD




Y bueno, qué extremadamente buena narración, casi siempre tengo problemas al imaginarme las cosas en la mente, pero esta vez no hubo detalle perdido ;D, bastante... poética. Lo único sí, tuve que googlear más de una vez <__<.

Y la historia, pues no hay mucho que decir, suena interesante, aunque en una parte me hizo pensar en una película de Disney, lo digo porque casi siempre están relacionadas con animales, no lo tomes como insulto D: xd

Intentaré predecir las causas de su transformación en perro... ¿Fue por hacer una "mala acción" a algún animal? XD ¿Él antes era parte de los "perreros"?

En fin, espero el próximo capítulo ^^.
#3

Re: ~"Reflejo"~ -- Cap. 1


Me fascinó. Sinceramente adoro las historias con traumas, ya sean corpóreos [-o< o mentales, y también en donde el personaje se enfoca en solucionar algo que no puede controlar. Muy al estilo de Franz Kafka, con respecto a las situaciones que afectan directamente al principal sin que puedan remediarse. Siento que redundo, pero es lo que pude notar.

Tu manera de narrar la desesperación esta bien, pero te recomiendo estudies mucho el ritmo que es la forma de puntuar para dar mucha más impresión y suspenso a las situaciones adversas. Yo sinceramente leo muy rápido y tal vez no lo noto bien, pero creo que pudo ser más traumante el efecto de la red.

En general es un tema interesante que bien tratado da para muchas cosas, cuida como siempre mantener a la gente entretenida sin desviarte de tu propio entretenimiento. Llegar a balancear esas cosas es igual al exito.

De la ortografía no puedo decir nada, porque yo no la suelo tomar en cuenta a menos que sea muy, pero muy mala y se llamen Horrores ortograficos. Además no es correcto hablar de mi enemigo mortal, ni la ortografía ni el tiempo ( que si me odia) los menciono XD.

En fin, buena historia, perdona el corto comentario pero aun me da cosita ( prometo desatarme escribiendo la próxima ). Espero que la continúes XD Sin más que decir se despide Ana Carolina O:)

Fanfictions
#4

Re: ~"Reflejo"~ -- Cap. 1


Bueno, Cygnus, si bien ya te dejé mi opinión en la evaluación, comento de nuevo porque hasta el momento no hay un capítulo de tus fics que no haya comentado.

Parece que tienes algún tipo de afinidad con los perros, luego de ver este fic y el ave del sur me doy cuenta xD Es un inicio muy singular, cargado de sentimientos. Me gusta porque es interesante, aunque el género en que estás incursionando no sea totalmente de mi agrado.

Igualmente, me parece interesante, sobre todo porque no te quedas sólo en identificar sentimientos sino que también le pones acción al relato. Seguiré leyendo sin dudas, Cygnus suerte con el fic y espero que sea tu segunda OC.


Gracias a todos por recordarme :) Sólo tengo buenos recuerdos de ustedes y de este agradable lugar también.
#5

Re: ~"Reflejo"~ -- Cap. 1


Bueno, comenzamos con poquitos lectores, pero algo es algo xD. Mucho les agradezco a los tres users que se tomaron el tiempo de leer el primer capítulo.
Primero, a responder los comentarios (:

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Renelzio:
No, Rene, en realidad está bien escrito así como lo puse xDD Los ojos los podía abrir, lo que no tenía aún era la buena vista.
Me hiciste devolverme a leer el capítulo para ver en dónde estaba eso xDDU
¿Tuviste que Googlear? Bueno, no te quejes, aprendes palabras nuevas u.u xD
No, no tomo el comentario como insulto, ¿pero seguro que todos tratan de animales? En realidad, es el único xD. El otro eran pokémon; el del Ave del Sur, bueno, eran perros pero la historia no se centraba en ellos para nada; el Legado de un Héroe y el Arte de la Pokéguerra igual no hablaban nada de animales u.u xD Y las películas de Disney son buenas, también tienen su arte.
Bueno, hasta ahora no acertaste en tus predicciones.
Muchas gracias!


Novelista: Bueno, muchas gracias por darme tu percepción sobre el capítulo, y qué bueno que sea de tu agrado este tipo de relatos, espero no aburrir a nadie .-.
Bueno, por mi parte voy a intentar narrar con ritmo, como lo mencionas, para causar mayor impacto, pero... tú tampoco debes leer tan deprisa xD Es que así no se disfruta lo que el autor dice y muchas veces por la rapidez omites detalles sin querer que realmente son importantes, y luego tienes que andar devolviéndote en la lectura para ver en dónde está escrito lo que olvidaste leer xD
En fin, muchas, muchas gracias por tu comentario, aunque sea corto me ha gustado mucho.

Demian:
Bueno, ya comentaste todo en la evaluación, te lo agradezco xD
En cuanto a mi afinidad, bueno, en realidad no tengo un apego a los perros, pero son muy manejables en las historias, además de que muchas personas se sienten algo cómodas con estos relatos porque algunos tienen mascotas o si no, todos están habituados a ver perros por todos lados, por lo que pueden identificar los personajes.
Lástima que el género no te guste, pero en realidad estoy tratando de incursionar en todos los géneros xD Ya tuve dos fics de guerras medievales, uno que no terminé que se supone que era de aventura, otro fic patéticamente dramático y ahora esto .-.
Gracias por tu comentario.



Ahora, el segundo capítulo, gracias de antemano.

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2. Alianzas Hostiles.


El motor en marcha resonaba con un vibrar mortífero, como un tornado fantasma que arrastraba desagradables ruidos a su paso; y lo que yo más deseaba era el silencio total.
Nada de tiempo había contado para meditar sobre mí y mi misterioso trance, el cual me roía interiormente, traspasándome el sosiego de forma violenta. ¿De modo que era cierto que yo era un perro? ¿Y desde cuándo? Por una misteriosa razón, mi condición actual me parecía demasiado ajena, misteriosa, como si repudiara mi propia especie, sintiéndome de pronto antinatural. Eran sensaciones que me causaban repugnancia, pero los evocaba subconscientemente, y la sangre de mi cuerpo se helaba y se compungía a su tránsito.
El mayor problema que se contemplaba es que yo no recordaba absolutamente nada de mí, ni de mi historia, ni siquiera mi propio nombre, por más intentos que hiciera, a la postre fútiles. Una nube negra disipaba mis memorias desperdigadas, y se plantaba en toda su amarga extensión sobre mi mente, evitando con ello que yo pudiera acceder a mis recuerdos, incluyendo los más recientes. Una gran laguna negra mancillaba mi ser, mi alma, me mordía por dentro.
Sólo tenía un recuerdo que, como tinta fresca, aún podía rememorarlo: el de hacía unos minutos, cuando sólo había despertado de un largo sueño con el curioso instinto de correr, al verme perseguido por esos tres hombres uniformados que descendieron del camión. Fue un pensamiento instantáneo, que no dio tiempo de concientizarlo, sólo mis patas se desplegaron y comenzaron a andar a toda velocidad, aterrado con las figuras humanas que intentaban darme alcance con esas redes, que de cierta forma extraña, las consideraba tan familiares. Sus miradas ya denotaban cansancio en extremo. Habían tardado un largo rato en darme captura, con una de aquellas redes espeluznantes, y luego todo quedó como un recuerdo apergaminado, apretado mínimamente en la más lejana esquina de mi mente: la subida al camión, el aprisionamiento en esta jaula y la vagancia de los recuerdos.
Antes de eso, simplemente no había nada. ¡Nada! Mi mente estaba blanca como la nieve, intentando escudriñar en cúmulos de polvo y en corrientes adversas, era inescrutable, como tratar de nadar en una fosa seca. Por más que me esforzaba, por más que intentaba hacer el mejor uso de mis facultades mentales, nada servía, ninguna técnica que estimulara mis memorias, y yo enloquecía más a cada paso.

Mis orejas vibraban con el ruido del motor. No sé si alguna vez tuve otro tipo de orejas, pero éstas me resultaban particularmente incómodas. Sintiéndome un completo mentecato sin remedio, como quien resuelve algo de forma inconsciente, comencé a dar vueltas delirantes dentro de mi reducida prisión, jadeando al no encontrar saliva, con mis ojos desorbitados, con la vista ofuscada, bramando, al borde del desvarío ante el claustro.
—Hey, amigo.
Me golpeé de repente contra una de las rejas en la cabeza.
—¡Amigo! Cálmate, con tu proceder, será difícil que puedas liberarte. Aún no es el momento.
Esa voz, demasiado cercana a mi ser, me hizo detenerme. No era una voz hosca o álgida, como la de los humanos; era una voz agradable, de tono medio y, probablemente, de intenciones inocentes.
La presencia habló con claridad.
—Eso, qué bueno que te has detenido. Mira que puedes lastimarte si sigues dejándote llevar por las sendas de la amarga locura.
Como la oscuridad reinaba en el ambiente, no pude más que distinguir una tosca silueta a un metro de distancia, enfocando lo más que podía. Se encontraba del otro lado de mi jaula, y era un perro, quizá igual que yo.
Pero encontrarme acompañado fue sólo la primera de mis sorpresas.
—Hace un par de meses murió un perro, cuya conducta se asemejaba bastante a la que hoy presentas —intervino otro de los perros, con voz un tanto chillona, desde el otro extremo de la oscura estancia.
—¿Qué? —sólo acerté a preguntar, mientras volteaba al sitio de donde había provenido esa segunda voz.
—No le hagas caso —me aconsejó el primero—. Ese vago de Kun… Sin duda, una compañía peligrosa.
—¿Peligrosa? —reprochó enseguida el otro, con el mismo tono que hería los oídos—. No más que tú, debo decirlo. Es apenas la tercera vez que la perrera me recoge.
Me pareció que tosía, para recalcar su respuesta que consideraba triunfal.
—Y conociéndote, Kun, pronto volverás a escapar de prisión y quedar en libertad —rió un tercero.
Yo comencé a inquietarme. No sólo no estaba solitario, sino que había una multitud considerable de canes rodeando mi jaula. ¿Qué era lo que estaba sucediendo?
—¿Quiénes son ustedes? —pregunté, ya desesperado—. ¡Ayúdenme a salir de aquí, por favor!
—No seas ridículo —reprochó enseguida una voz horrible, que me hizo tiritar—. ¿Te burlas de nosotros, o eres tonto? Todos estamos apresados en sendas jaulas.
—No debes ser tan duro con él, Brutus —intervino luego alguien—. Después de todo, parece que es nuevo en esto, y es la primera vez que la perrera lo captura, por lo que veo. Seguro era perro de familia.
—Sí —dijo mi compañero de la jaula de la izquierda—. No debemos ser malvados con los nuevos. Todos hemos pasado por esta situación en algún momento de nuestras vidas, así que tratemos de ser un poco comprensivo.
—Cállate, Eddie —le dijeron dos voces al unísono.
Entonces me di cuenta que, en efecto, tenían razón. Con el ralo haz de luz que traspasaba el techo del camión, observé que había al menos diez o quince jaulas a mi alrededor, aunque quizá no todas se hallaban ocupadas. Sólo distinguía barrotes y más barrotes oscuros por doquiera que volteara.
—Estoy confundido —confesé de repente.
—Es normal, es normal —contestó el primero que me había dirigido la palabra, que se hallaba en la jaula de la izquierda a un metro de mí—. Pero no debes preocuparte tanto ni tomártelo tan a pecho, esto de la perrera casi nunca es real, por lo que he vivido y lo que me han contado de fuentes importantes. Mira, existen muchas amenazas de los humanos, que nos van a llevar al claustro final donde hemos de pasar el resto de nuestras vidas, y corren diversos mitos por las calles de la ciudad, de boca de los perros más ancianos del vecindario, sobre todo cuando tienen intención de asustarnos a nosotros, los jóvenes, para que nos comportemos debidamente y no andemos vagando así por donde sea. Casi todas las cosas que te dicen son falsas, así que te recomiendo que no creas todo lo que oigas. Mi nombre es Eddie, por cierto, y como verás, no es la primera vez que me capturan estos locos desgraciados. ¿Cómo te llamas tú?
La pregunta de Eddie quedó en suspenso, porque de primera instancia no supe qué responder. Además, no estaba con ánimos de entablar una conversación, ni de hacer amigos en un momento tan amargo y crítico para mí. Prefería escuchar lo que entre ellos se dijeran, e ir entendiendo poco a poco las circunstancias que me rodeaban. Comenzar a hablar como si tal cosa era algo absurdo.
—¡Dinos, no seas tímido! —me apuró el de la voz punzante, al otro lado de la estancia—. Como escuchaste, a mí me llaman Kun.
Respiré una bocanada de aire, pesado como plomo, que me cayó mal al estómago.
—No es que sea tímido, es que no recuerdo mi nombre, si es que alguna vez tuve uno.
Mi respuesta fue un rayo en el desierto, todos enmudecieron.
—Es un caso bastante común, si me permites opinar —dijo al fin una voz de hembra, suave como la brisa, justo al frente de mi jaula—. De hecho, la mayoría de los perros que llegan acá ni siquiera fueron bautizados nunca, y no formalmente, sino que no tienen ni una forma en cómo los llamen. Tristemente, a veces son los cachorros los que más recogen los humanos de las calles, esos que fueron abandonados por ser los más débiles de la camada, ¡qué pena da eso! Pero de alguna manera debían llamarte tus familiares, amigos o conocidos, ¿no es así, amigo?
La voz de la hembra, tan sutil, tan nívea, pero a la vez tan directa y claridosa, terminó de turbarme. No podía verle el rostro en esa penumbra.
—Pues… yo… yo…
—Déjalo, déjalo, bomboncito —se burló un perro de horrible risa; en vez de sentirme de cierta forma protegido, me tensó aún más su intervención—. El pobre ni siquiera tiene familia o amigos. Debe ser un relegado de alguna jauría.
—Brutus, sólo estoy intentando ser amable con él —respondió la hembra de la voz agradable—. Después de todo, es nuevo y necesita compañía, y amigos.
La compañía y los amigos de los que hablaba ella no me parecían en absoluto agradables. Todos se veían como canes corrientes, realmente callejeros que nunca tuvieron ni un poco de cultura. No sé si yo sí, alguna vez, pero me resultaban particularmente despreciables. Sin embargo, esas conversaciones que tenían lugar entre los tumbos del camión, me hacían distraerme un poco y olvidar en pequeño grado mis preocupaciones, además de controlar mis delirios.
En fin, detectaba unas diez presencias en el camión, por los movimientos y las voces. Seguro habría no quince, sino unas veinte jaulas en total. Al menos, la de la izquierda la ocupaba Eddie; la de la derecha aparentemente se encontraba vacía.
Los ladridos aumentaban, la sonoridad cobraba terreno, la oscuridad era progresiva, como si el camión entero se hubiera hundido en un túnel. El ruido me turbaba de forma incesante.
—Brutus, ¿cuántas veces ya te han atrapado? —escuché esa pregunta lanzada entre el barullo, evidentemente de parte de algún aburrido.
—Ocho veces, Quino, ocho veces, con ésta. Y de todas he escapado sano y salvo, sin ningún rasguño y sin que ningún humano idiota se haya percatado. Más que nada, ir a la perrera es un desafío para mí, un reto nuevo que hay que cumplir. Y a mí, Quino, me encantan los retos.
—¿Ocho veces? ¡No inventes! —exclamó estupefacto Kun.
—¿Qué te hace pensar que invento, rata? —preguntó Brutus.
—¿Ocho veces, en serio? ¡Tienes que darnos clases sobre cómo escapar! —insistió el de la voz lacerante.
—No doy clases ni revelo mis secretos —masculló el perro—. Si gustan, yo voy a conseguir un camino para que huyan todos, pero solamente eso.
—¿Haces túneles? —se interesó Kun.
—No revelo mis secretos, he dicho, enano.
Y resopló, grosero.
—Todos creerán que son expertos en escapar —continuaba diciendo entre dientes—. Pero realmente nadie tiene más experiencia que yo. Para huir, sólo necesitan hacer lo que yo les diga.
Y el perro tosco reía con estruendo; con tanto, que las puertas del camión retumbaban al compás de su voz.
—¿Entonces todos ustedes ya se conocen? —inquirí.
—Yo conozco prácticamente a todos los perros callejeros del vecindario —dijo Kun enseguida, sin contenerse a guardar silencio—. Hay que aceptar que nuestra zona es grande, pero supongo que ya casi todos hemos estado en la perrera. Y como comprenderás, es un lugar muy interesante para hacer amigos.
Sentí un escalofrío repentino y fugaz desde todos los puntos de mi cuerpo hasta mi corazón, y me alboroté por un momento de una forma indescriptible. Hacía frío, sería sólo eso.
Tosieron en la jaula de la izquierda, seguro Eddie estaría enfermo. Yo también, después de todo, pero intentaba controlar mi mente salvaje, que parecía que echaba fuego dentro de mi cabeza. Mis ideas rampantes no encontraban ruta para cabalgar; un mar de arena aparecía como un suspiro dentro de mi mirada, y yo agitaba la cabeza para alejar todos aquellos pensamientos que pudieran propenderme otro desvarío.
—¡”Sin Nombre”!
Agudicé mi vista, las jaulas ahí seguían.
—¡”Sin Nombre”! ¡Hey, loco, te estoy hablando! —dijo Quino.
—¿Eh?
—Tienes problemas mentales, ¿no es así? —rió el mismo—. Ya lo noté, estás loco. Vamos, que no es para tanto el asunto de tu captura. No puedes morderte la cola tú mismo por esto. Tómate la vida más a la ligera, amigo, no puedes enloquecer y enajenarte por esta tontería, como diciéndoles a los humanos que estás vencido a sus pies. No, ésa no es la actitud de un perro, al menos no la nuestra, los del vecindario. No puedes avergonzarnos de esta manera, amigo, porque aquí nosotros no le tememos a nada, ni a la captura, a las riñas, a los humanos, ni siquiera a la misma muerte. Me da pena verte ahí temblando, como loco que estás. No hay que tenerle miedo a nada, ¿no es así, chicos? Vamos, respondan.
—¿Qué es lo que quieres? —le corté, enfadado, con desdén evidente.
De pronto escuché una multitud de siete u ocho perros riendo alborotadamente, Brutus de corifeo.
—El nuevo tiene su carácter —bramó éste, divertido.
—Ese chico me da miedo, mira cómo tiemblo —opinó otro, irónico.
—No tienes por qué enojarte, amigo —me dijo despacio, entre el ruido, la hembra, cuya jaula estaba frente a la mía—. Diviértete con nosotros y no busques problemas, te lo recomiendo.
La jauría de estúpidos continuaba riendo, pero el “bomboncito”, como Brutus acostumbraba llamarle, era un poco más seria en su hablar, y en esas palabras no detecté vicio alguno.
Quino se aclaró la voz.
—Quería hacerte una pregunta, eso es lo que necesitaba, pero no me vayas a comer.
No respondí; respiraba entrecortadamente, aguardando mi furia, conteniendo mi espíritu. Ahora resultaba que todos me tenían como objeto de burla y de mofas.
—¿Qué edad tienes, perro? —inquirió.
—Bueno, yo… —balbuceé—. La verdad…
—Sí, la verdad —me interrumpió Kun, riendo, como siempre, sin poder evitar meter sus palabras sucias en las conversaciones de los demás—. Di la verdad, aunque no te favorezca. Casi todos los que llegamos a la perrera somos jóvenes, ¿lo notas? Pero tú… Tú eres un completo viejo, honestamente.
Las risas se redoblaron, retumbando en las breves paredes del camión, pero esta vez las escuchaba lejana; ya no experimenté la sensación de pena, ni pensé en ocultarme en un hoyo y enroscarme con mi propia cola. Ya no, porque mi mente estaba interferida con otro pensamiento más fugaz y amplio. Estaba ensimismado con mis impresiones nuevamente, y ¡oh, contrariedad! Ni siquiera tenía idea de mi edad actual. Eso era ignominioso. ¿Cuántos años se supone que ya había vivido? ¿Qué diablos le pasaba a mi memoria?
Seguro hube de poner un rostro muy gracioso al intentar recordar datos, porque siguieron mofándose de mí durante un tiempo más.
—El viejo ni siquiera se acuerda de su edad. Vaya idiota —escuché que murmuraba Brutus, y continuó atacándome con flechas venenosas—. ¡Vamos, sigue agitando la cabeza así, tonto, a ver si de esa forma tus dos únicas neuronas hacen contacto y piensas!
—Deja de decir sandeces —lo reprimió la hembra.
—Bomboncito, tú siempre llevándome la contraria —reprochó con desgano el perro zafio.


…


Saludos.


Spoiler


#6

Re: ~"Reflejo"~ -- Cap. 1


Cita:
—No debes ser tan duro con él, Brutus —intervino luego alguien—. Después de todo, parece que es nuevo en esto, y es la primera vez que la perrera lo captura, por lo que veo. Seguro era perro de familia.


¿Brutus? ¿Porque el nombra tan usado para el perro? XD

Bueno... me puedo imaginar que "bomboncito" fue capturada por error o abandonada por sus dueños, que probablemente sean algún tipo de ricachones.

Y el capítulo me gustó Cyg, me imagino que la historia se desarrollará en la perrera... e intentarán un escape y... ok, dejo de intentar adivinar D: Parece que será una gran historia estilo Disney(?). Pero de nuevo tuve que googlear D: aunque sí me sirve, pero a veces interrumpe la lectura.

Y de los pocos lectores, bueno, casi siempre pasa con las obras de calidad u__ú, el fic de Ana, el otro tuyo, el mío. Pero mejor lectores de calidad a muchos lectores ;D (?).

Respecto a lo de tus fics de animales... nunca leí el de la pokeguerra ni el otro, pero, me parece que los pokémon entran básicamente en animales... más bien no quería decir "animales" específicamente, más bien "no-humanos" XD Es decir cualquier otra criatura que no sea humano.


En fin, espero el próximo cap, Cyg.
#7

Re: ~"Reflejo"~ -- Cap. 2


Hmm... un sólo lector xDD Bueno, se le agradece bastante.
Aquí voy con la respuesta:

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Renelzio: El nombre es tan usado porque es tan bueno! xD Designa en pocas palabras su actitud, y hasta se puede comprender su apariencia con su simple nombre (muy de perro, por cierto).
Bueno, ya ves que el fic es de un nuevo estilo, incluso estoy incursionando en él, ya veremos cómo queda xD
Gracias por tus comentarios =D


Aquí, el tercer capítulo:

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Capítulo 3: Oscura Mutualidad.


Encontraba a mis nuevos compañeros bastante desagradables. Al fin, no eran más que perros callejeros, y como ellos debían ser tratados, no había más. ¿Perros callejeros? ¿Como yo, en fin?
Me turbaban sus risas penetrantes, sus comentarios oscuros, sus brillantes y grotescas miradas, que resaltaban desde la penumbra gracias al avaro rayo de luz que se filtraba apretadamente por el techo. No tenían otra cosa qué hacer más que bromear, restándole importancia al presente, viendo su captura como algo cotidiano, vago y sin importancia, como si en cualquier momento tuvieran asegurado su escape, como si se estuvieran divirtiendo y fueran a un paseo. Era verdad que yo no entendía mucho sobre lo que estaba pasando a mi alrededor, pero al menos juzgué que el comportamiento de los humanos, y su actitud intolerable era la raíz de un gran problema que se avecinaba impetuosamente, como una tormenta imparable, y el sufrimiento estaba claro y por demás dicho. Nos llevaban a la perrera, al callejón sin salida, al camino sin fin. No tenía una verdadera esperanza de poder escapar como bien alardeaban estos supuestamente experimentados compañeros que tenía a los lados. Después de todo, algo muy dentro de mí me indicaba que una perrera no era un sitio para ir a jugar, que era un claustro severo y que había mínimas posibilidades de siquiera salir con vida de ahí.
Carraspeé en silencio, y oculté mi desolación lo más que pude, arrinconándome más en mi jaula de acero, sintiéndome una completa víctima, como en verdad lo era. Iba a morir… nuevamente. Como si apenas acabara de nacer y ya me estuvieran privando de la vida. Los humanos, definitivamente, cometen un sinnúmero de injusticias contra todo aquel ser que evidentemente esté en desventaja marcada ante sus atrocidades. Nos iban a matar a todos, ¡así sería! No iba a creerles los cuentos a estos miserables que se regodeaban, cada uno alardeando sobre sus cualidades de agilidad y destreza, aquel otro contando sobre la vez que escapó saltando la cerca de púas, y luego el otro que fanfarroneaba diciendo que nadie podía escarbar más rápido y más silencioso en la tierra que él, como lo había hecho para fugarse de prisión agujerando la parte baja de su reja.
Sus pláticas me daban náuseas. ¿Cómo creerles? ¿Cómo confiar en que ese presumido de Brutus nos sacaría a todos sin mayores problemas, sin correr riesgos, sólo confiando en él? ¿Quién sabía los dilemas que se nos aproximaban?
¿Cómo saber si del otro lado de la perrera no habría un maldito humano con rifle que nos disparara y nos dejara morir como lo que realmente somos, como perros? ¿Cómo saber si no eran unos asquerosos? ¿Cómo saber si no eran unos desalmados con nosotros? ¿Por qué tendría que confiar en él? ¿Por qué no desesperanzarse de una vez?
Era una locura. Perder el juicio incluso antes de llegar a nuestro destino final simplemente era una locura… una irrefutable locura. ¡Mejor animarse! ¡Mejor dejarse en manos de la providencia!
¡Mejor alzar la cabeza! ¡Mejor tomar las cosas con calma y reír! ¡Reír de nuestra calamidad, de nuestro destino, de nuestro patetismo!
Pero con ellos no. No iba a dialogar con estos cínicos. Con ellos, sencillamente, no. Me había quedado más que claro que yo era su objeto de burla, su hazmerreír. Así que con ellos, no.
Cavilaciones sin sentido, pensamientos deshilachados, vaguedades, nimiedades, tonterías, mareos inoportunos, dolores, con una razón volátil, con un pundonor inexistente.
En ésas estaba, cuando me encontré improvisamente con una presencia cercana. Había bastantes, pero no lo suficientemente próximas a mí. ¿Qué acaso la jaula de mi derecha no se encontraba vacía? ¿De dónde proviene esa ronca voz?
—Amigo.
Fue en vano girar la cabeza en todas direcciones y obstinarme en mi primer pensamiento; la voz provenía de la jaula de la derecha. Y era una voz profunda.
—Hola —le dije.
—Hola —me contestó, con simpleza—. ¿Cómo te sientes?
—Bastante mal —le confesé, dejándome llevar—. Cualquiera se volvería loco al ser llevado al claustro por una injusticia.
—Parece que no —dijo—. Míralos a ellos.
—Ellos han perdido el juicio.
—¿Ellos? No, ellos no. Saben lo que quieren, por lo menos.
Intentaba verle su rostro, distinguir algún olor, escuchar algún ruido aparte de su voz que me evidenciara quién era el que me hablaba.
—No había notado tu presencia —declaré, haciendo esfuerzos por mirarlo mejor, pero el rayo de luz, el único rayo de luz se mostraba ajeno a mis intenciones—. ¿Estabas durmiendo?
—No hubiera podido dormir en este pandemónium —rió levemente—. Soy bastante silencioso.
Incluso su voz, que se perdía entre el barullo, era casi indistinguible, y me esforzaba por entender sus palabras.
—Pero los he estado observando a todos —continuó diciéndome—. Ha sido muy interesante conocerlos desde otra perspectiva. Hablar poco y escuchar mucho siempre funciona para entender a los demás sin prejuicios y con certeza plena.
—¿Y qué has observado? —pregunté, interesándome repentinamente por el perro que me hablaba desde las penumbras.
—He observado distanciamientos. Miedo. Aspereza. Cobardía disfrazada. Abusos, aunque diversión verdadera. Pero más que nada, miedo. Huele a miedo, irradian miedo.
—¿Miedo? Parecen bastante despreocupados.
—Las presuntas debilidades tienden a enmascararse con varias facetas. Y lo poco que queda originalmente intentan enterrarlo divirtiéndose. Y ahí los tienes. Ríen a carcajadas de sus propias estupideces.
Hizo una pausa marcada, en la que guardó absoluto silencio. Quizás haciéndolo deliberadamente, pude apreciar que, en efecto, tenía razón. Las risas brotaban de sus gargantas roncas a borbotones.
—Mi nombre es Niger —dijo.
—Y yo… bueno, te sonará extraño, pero yo…
—No digas nada, que ya lo sé. Que no haya hecho ruido no significa que no hubiera estado presente. Y realmente escuché todo. No tienes nombre, ¿correcto? Bueno, no es para morirse de la vergüenza. Somos perros, después de todo, ¿o no? —rió.
Yo intenté reír también.
—Eres de una raza inusual —continuó—. Yo también, como quizá puedas notar. Soy un dóberman.
—Es increíble —contesté enseguida, sin saber por qué exactamente—. Creo que no es común que la perrera recoja a los de tu raza, que parecen ser tan finos. Por los barrios no hay muchos como tú.
—No hay nadie como yo, exacto —confirmó—. Pero más que avergonzarme, me enorgullece porque soy distinto a los demás.
Reflexioné un poco sobre mi caso y sobre el suyo, y no pude evitar hacer una delicada comparación mental.
—Como sea. ¿Ves a ese tal Brutus? Te diré que miente como bellaco —me confesó en voz baja—. Dice que ha escapado por lo menos ocho veces de la perrera. Qué basura. No ha escapado ni tres veces en realidad. Sólo quiere galantear con Arison. En lo personal, repudio en silencio a ese tipo de seres. ¿Qué ganan con mentir, con disfrazar la realidad?
—¿Prestigio?
—Falso prestigio, claro —respondió—. Hinchados por fuera, y vacíos por dentro. Qué cosa.
—De modo que tú conoces a los perros que vienen aquí con nosotros, ¿no? —pregunté—. Kun dice que todos se conocieron aquí.
—Digamos que sí, los conozco a todos un poco, y ahora más. Siempre los escucho —murmuró Niger lentamente y con desgano—. Pero eso no es lo más importante en realidad. Ahora hay un asunto más duro qué tratar. Todos vamos presos a la perrera, sin remedio… Qué horror. Los humanos, los incomprensibles humanos, no han querido otorgarnos, o mejor dicho, respetarnos nuestro derecho natural de libertad, y ¡mira! Henos aquí, injustamente enjaulados. ¿A ti no te parece una singular aspereza de sentimientos?
No respondí, realmente estaba pensando sobre todo ello.
—Es decir, no hacíamos daño a nadie —agregó, cada vez más inspirado—. Los perros… los perros sólo vagamos por ahí, y con eso ya somos unos delincuentes. ¡Zas! A la red, luego a la jaula podrida, luego al claustro grande. Y los humanos son unos benditos, son seres iluminados que purgan la tierra de animales repugnantes como nosotros, los que no tenemos derecho de vivir o de disfrutar a plenitud al viento, al Sol, al aura… Los que tenemos por fuerza que vivir tras las rejas en prisiones oscuras, por el simple hecho de haber nacido perros y no hombres —hizo una pausa tranquila a su monólogo, tomó aire y luego añadió más despacio—. ¿Qué, no te parece una injusticia?
—Bueno, viéndolo de esa forma…
—¿De esa forma? —me preguntó extrañado—. ¿Y de qué otra forma se puede ver nuestra situación? ¿Hay acaso algún recurso que haga inclinar la balanza de la justicia a su favor? Amigo, ¡no hay derecho!
Lo decía con tal convicción, me explayaba actos para mí ignorados, o al menos, tolerados, que hube de asentir convencido a plenitud. Era un gran orador.
—Tienes mucha razón, Niger. ¡No merecemos este trato!
Sus ojos parecía que brillaban entre mi cansada vista y la oscuridad. Seguramente sonreía.
—Míralos ahora —me indicó con simpleza.
Seguí su consejo y giré mis ojos hacia donde se ubicaban las jaulas aledañas.
—No veo nada —le confesé, rendido.
—Claro, lo supuse. Eres viejo, ¿no? —rió Niger—. Sí, lo eres, y tu vista no es óptima. Pero esos oídos… Tus oídos responden con una particular eficiencia, ¿no es así? Incluso puedo asegurar que llega a desconcertarte por la extrañeza.
En realidad, sentía un profuso silbido en lo más hondo de mis oídos, pero captaba los sonidos a la perfección pese a ello. No obstante, la desesperación de no ver nada ante el nigérrimo ambiente me atrapaba con fiereza; hubiera en verdad osado permutar la pobreza de mi visión por la fineza de mis oídos en aquellos momentos.
—Sí, los sonidos los escucho con notable excelencia.
—Ya veo —me respondió enseguida—. No son malos compañeros —agregó al poco tiempo, dirigiéndose a los que ocupaban jaulas aledañas—. Es sólo que quizá desconocen su sentido en la vida. Aún no tienen claro por qué están en este mundo.
Alcé mis orejas por el comentario. ¡Yo también ignoraba mi principal objetivo en la vida!
—¿Tú sí? —pregunté sorprendido.
El camión dio una curva forzada, que casi me hace perder el equilibro, aunque sin duda me hubiera incorporado enseguida de haberlo hecho.
—Quiero creer que sí —me respondió con sencillez—, es decir, por mi bien, espero que sí.
Nos silenciamos ambos, no así el murmullo creciente a nuestro alrededor, que cobraba ímpetu con cada risa, con cada broma, con cada comentario grotesco. Al que escuchaba más era al que llamaban Kun, con su destemplada risa que descomponía el ambiente sonoro. Sin embargo, los ruidos eran poco uniformes, vagos, cada quién decidía cómo marcar el tono del barullo, alzando su voz aquél entre la nube de ásperos ruidos, y luego éste o el otro.
Hablaban de sus experiencias callejeras, de lo bien que lo habían pasado el día anterior, de la persecución que se había desarrollado antes de cada una de sus capturas, exponiendo uno por uno sus vivencias, sus relatos, presumiendo a cuál más de ser el mejor, el más ágil, fuerte o astuto. A cada tontería que se les ocurría pronunciar, sobrevenían nuevamente las olas de carcajadas que empapaban el recinto y laceraban mis oídos. Me tensaba escucharlos tan alegres, tan vivos, tan despreocupados de las situaciones, presas del olvido y la desilusión. Pero al menos disfrutaban el momento, percibían el espíritu del compañerismo y quizá el de la amistad, aunque con una línea divisoria ciertamente evanescente. No eran seres tristes, lo constataba a cada prorrumpir de risas, a cada estallido de alegría, con todo el desprecio que se le puede hacer a una vida plagada de sufrimientos y destrucción.
—¿Ves? No son malos compañeros —me repitió Niger.
Asentí, convencido.


…


Saludos.


Spoiler


#8

Re: ~"Reflejo"~ -- Cap. 3


Cita:
Sus pláticas me daban náuseas. ¿Cómo creerles? ¿Cómo confiar en que ese presumido de Brutus nos sacaría a todos sin mayores problemas, sin correr riesgos, sólo confiando en él? ¿Quién sabía los dilemas que se nos aproximaban?


Sé que ahí de por sí ya son demasiadas preguntas juntas, pero creo que separar esa parte hubiera quedado mucho mejor: "¿Cómo confiar en que ese presumido de Brutus? ¿Nos sacaría a todos...?" o al menos una coma, son ideas diferentes creo yo D:

O: Un montón de preguntas de un perro emo Seguida de una serie de exclamaciones "positivas", me gustó XD.

Pues muy interesante el capítulo, se ve que Niger será algún tipo de compañero que tendrá el protagonista gran parte de la historia, y sus palabras son de lo más cierto, vaya u__ú. Bueno Cyg, no estoy muy consciente de los estilos, pero yo digo que vas bastante bien. Lo de los lectores es porque el foro está medio muerto en sí xd y que realmente usas palabras muy poco comunes, y un lenguaje refinado no digno de ellos ! (??) XD Espero el próximo capítulo, suerte.
#9

Re: ~"Reflejo"~ -- Cap. 3


Oh Cygnus perdóname, recuerdo haber leído el segundo capítulo pero no lo comente O.O Bueno para eso estoy aquí XD
2do Cap
Spoiler
Como siempre buena escritura, mejoraste tu ritmo XD Quedé un tanto familiarizada con los personajes que expones, no sé si será cuestión de razonamiento o que sois tan bueno que desde antes lo he sabido. Me imagino en el lugar del principal, aunque tal vez yo si lloraría por eso XD.

3er Cap
Spoiler
Me encanta todo el capitulo, menos la parte donde se desanima de lo que pasará... pero bueno si él sabe que va a pasar tiene derecho a preocuparse XD
Acabo de darme cuenta de la horrible realidad… mis capítulos son extremadamente largos T-T, conté las letras de este… y vi que el número 6 mío tiene el doble, con todo y que lo corté O.O… ¿Crees que la gente lo prefiera así? Bueno mejor empiezo con el tuyo.
Wao, el principal se denigra a sí mismo con su pensamiento. Parece que su mente no está completamente perdida, no si conserva reminiscencias de lo que pasa en una perrera.
Me parece… ¿en la parte del as preguntas no convenía cambiar el tiempo a futuro? Hombre, parece que hubieras leído conmigo en mi promoción el Gamboa Road Gang, allí también reían de locura.
¡Qué alegría saber que tiene un amigo ahí dentro¡ Bueno tal vez amigo no, pero por lo menos alguien con lógica. No quiero sonar impaciente, pero realmente quisiera saber que le pasó antes O.O o por lo menos como se llama, así sería mejor que llamarlo principal XD


También desearía dejar un comentario más largo amico, sin embargo creéme que seguiré esta historia con pasión hasta el final ;)
Con Cariño ( algo que espero jamás leer de Renelzio)
Te quiere Ana, La Novelista

Fanfictions
#10

Re: ~"Reflejo"~ -- Cap. 4


Buenos días!
Vaya, me alegro que ahora haya al menos dos lectores xD

Renelzio: Seh, podría separar las preguntas, o al menos ponerles una coma. Pero es que así me dio la impresión de que desesperaba más al lector, y tú sabes, es lo que quería xD. Muchas gracias por tus comentarios, y me alegra que poco a poco vayas entendiendo más la historia.

Nove: Qué genial, el sitio resulta deprimente! =D xD Es lo que esperaba. Y me alegra que te familiarices con los personajes, esos mismos van a estar tooooda la historia.
Y bueno, es de esperarse que el chico se desanime por todo lo que está viendo. Es difícil tener una actitud positiva en un momento como ese.
xDD Bueno, es que yo hago los capítulos cortitos. Casi siempre como límite unas 2500 palabras, para que no se me aburran mucho u.u Este es un poquito más largo. No entendí tu penúltimo comentario ._.
Lo que le pasó y quién es... bueno, Ana, ése es el meollo del asunto! xD Calma, calma, todo a su tiempo. Voy a revelar todo poco a poco.
Gracias!


Spoiler
Capítulo 4: Infamia y cadenas.



Otro tumbo más se dejó sentir en la fatiga del ambiente, seguro fue algún agujero oscuro y traicionero en la plenitud del pavimento. Nos hizo estremecer a Niger y a mí, y quizá a varios de los presentes, que se rieron enseguida, mofándose ellos mismos del susto tan infundado. Mi cuerpo se había sacudido bruscamente con el abrupto cambio de nivel. No era algo consciente: el vehículo que nos transportaba caía en cada hoyo que se encontraba en el camino. En cierto momento, pensé que a propósito lo hacía, pues era inaceptable.
Suspiré lastimeramente, compadeciéndome de mí mismo y de mi situación tan deplorable. Ahora iba sumido en los confines de una jaula, listo para ser llevado preso a una perrera. Mi suerte no podía ser más oscura. A los demás, aparentemente no les preocupaba en absoluto lo que les sucediera; de cualquier forma tenían la seguridad de poder escapar.
Otro bache en el camino; cerré los ojos.
Las barras de las jaulas se estremecían con el trepidar del motor, con las curvas de la carretera, con el terror sembrado y atrapado en nuestro negro recinto. Algunos de mis compañeros no dejaban de hablar de forma animada, incluso a gritos, intentando divertirse o al menos entretenerse en el camino.
Yo no veía el final de este viaje, interminable y monótono. ¿Tan lejos irían a abandonarnos? ¿Tan apartados del mundo nos íbamos a encontrar?
Tuve que contarle mis inquietudes tan hondas a Niger, que hasta ese momento, desde nuestra conversación, se había mantenido mudo, impermutable de actitud, casi ausente.
—No falta mucho —me despreocupó con tono amable, aunque lejano—. Ya casi nada.
Hube de creerle al perro que estuvo tantas veces en la perrera.
Bajé mi cabeza un poco y luego la coloqué lentamente a través de los barrotes, con mi inservible vista perdida en la nada. No quería molestar a nadie, pero tampoco ser molestado de ninguna forma. No tenía ganas ni ánimo de reír, como mis despreocupados compañeros, pero también buscaba la forma de no ponerme triste, de sonreír ante la desventura, de nadar contra la corriente, de sobreponerme a la adversidad que me allanaba, lacerándome por dentro. Definitivamente, no podría comprenderse una situación más horrible como la que yo estaba viviendo.
Niger parecía ocuparse en sus pensamientos extraños, porque de nuevo estaba callado e inmutable. Yo no tenía con quién hablar, y no iba a dirigirles la palabra a mis otros compañeros de viaje. No porque fueran malos: esa inquietud me había ya despejado mi nuevo amigo. Era sólo que se veían tan animados y risueños que jamás hubiera querido truncar sus diversiones. Al hablarles, seguro habrían cambiado el tono, con lo que pronto olvidarían lo bien que lo estaban pasando.
Carraspeé un poco, por único ruido, y esperé a que el tiempo se arrastrara. Pero los segundos no iban veloces, se aferraban a vivir la mayor cantidad posible. Eso me aniquilaba. Como evitaba caer en otro estado de locura imparable, quise controlar mi mente y me acosté, incómodo en el estrecho espacio, acomodando la cabeza entre mis patas delanteras. Mis ojos, inútiles en esa negrura, hube de cerrarlos, para descansar más mi cerebro. De cierta forma, intentaba alimentar mi espíritu de las risas ajenas, que los otros perros me proveyeran de ánimos y esperanzas con su buen humor. Pero resultaba difícil, en general.
En fin, que la estaba pasando muy mal, y parecía que todos se encontraban en un parque.
Quino reía a carcajadas de los chistes que contaba cierto perro de alzada estatura que se hallaba en un rincón. Otro más emitía ruidos grotescos que herían los oídos. Eran todos canes de mala traza.
—¿Quieren callarse? ¿O necesitan que vayamos a apalearlos? —gritó un humano desde la cabina, evidentemente harto de la algarabía de ladridos.
Me levanté inmediatamente, con un miedo súbito.
Sólo unos cuantos guardaron silencio inmediatamente, y de seguro bajaron la cabeza y la cola, intimidados; pero otros con más experiencia, como Brutus, sólo desternillaron su risa aún más al escuchar las palabras incómodas del conductor del vehículo, mientras decía con suma despreocupación hacia sus interlocutores más cercanos:
—No pasa nada, no pasa nada.
Y continuaba la algarabía, renacía el ruido, se turbaban mis sentidos de forma caprichosa. Todos iban cobrando más confianza, todos estaban seguros que iban de paseo, que se divertirían, que el rato entre amigos era más tolerable.
Me sentí realmente incómodo en ese momento, como si yo fuera un fantasma. Es cierto, era nuevo y todos se conocían ya, pero por lo menos me hubiera agradado formar parte de sus nutridas conversaciones, quizá en un intento por arrinconar mis aflicciones. Pero ya nadie hablaba de mí, ni en serio ni de broma. Niger, mi único aliado en la adversidad, se hallaba mudo.
Así que, viéndolo de otra forma, también reflexioné sobre lo poco interesante que resultaría inmiscuirme en sus palabras necias. Es decir, eran unos seres intratables, que sólo buscarían la menor provocación para mofarse de mí, eso ya lo había visto. ¿Y yo realmente sería como uno de sus juguetes? No, en definitiva. Entonces, de esta manera, opté por mejor quedarme callado y no hacer ni el más minúsculo intento de agradarles. Supongo que es mejor estar solo a veces que tener malas compañías. Ya había comprendido que no eran malos compañeros, sólo cortos de mentalidad.
Me tiré nuevamente en lo ancho del suelo, que era de espacio reducido, convencido de que lo mejor era quedarse tranquilo y quieto para que el tiempo pasara sin que yo me diera cuenta. Seguramente pronto arribaríamos a la perrera, a nuestro destino. Era muy difícil mantener el sosiego, porque nuestro transporte daba brincos a cada irregularidad del pavimento, y bruscamente me despertaban de forma constante los tumbos y el estruendoso golpe que causaban las llantas al atraparse en un hoyo de la calle. El conductor no ponía cuidado en esquivarlos; claro, seguro el vehículo no era de él, así que no le importaría descomponerlo.
El sueño no lo podía conciliar. Venía y era espantado. De por sí, era difícil invocarlo, debido a que había sido despertado hacía sólo unos instantes, cuando comenzó la repentina persecución y mi captura. Ignoraba si había dormido mucho o sólo unos minutos. Ignoraba todo.
Coloqué el hocico entre mis patas delanteras, que se hallaban levemente cruzadas, e intenté entretenerme en escudriñar el exterior de mi jaula. No veía absolutamente nada, todo era demasiado oscuro para mi vista. Seguramente, era yo un perro bastante viejo, porque los demás se mofaron de que mi visión era bastante limitada, y porque mi cercano compañero ya me lo había recalcado. Quizá todos ellos sí me veían a mí, y hasta me contemplaran con curiosidad, y yo, con mis ojos cansados y decrépitos, estaba encallado en una inaccesibilidad sensorial.

—¿Cuánto tiempo llevamos, por cierto? —se escuchó la voz de Quino, sobresaliendo del barullo.
—No sé. Bastante más que la última vez que me apresaron —rió uno de ellos, y agregó—. Malditos camiones, cada vez más lentos.
—Era para que ya hubiéramos llegado. Tiene razón Quino —dijo seriamente Cardal, otro de los perros cuyo nombre recién acababa de descubrir—. La última vez tardaron una exhalación en llegar a la perrera.
Comenzaba a hastiarme de que todos llevaran la misma conversación todo el tiempo. ¿Qué no había nada más interesante para hablar? ¿Sólo tenían el recurso de narrar sobre sus viejas capturas, como si eso fuera tan honroso?
—El viaje se termina —murmuró Niger.
—¿Ya hemos llegado? —le pregunté, lleno de curiosidad.
—No, aún no. Pero reconozco el ruido del motor —me contestó—. Cuando comienza a sonar tremulante, es que estamos por llegar.
Sus palabras se convirtieron en profecía. Todos sentimos claramente cuando el camión, el eterno camión se detenía al fin, poniendo un broche dorado al terrible traslado.
—¡Llegamos! —gritaba el Cavador, con su juicio perdido—. ¡Llegamos, llegamos, llegamos! ¿No se alegran? ¡Llegamos por fin!
Niger, a mi derecha, dejó escapar una sublime risa efímera.
El mundo entero dejó de temblar, nos invadió una quietud y un silencio tan profundo, que ni siquiera el insensato Kun se atrevió a quebrantar. Tal era el mutismo, que incluso podíamos contar los pasos de los humanos, que habían descendido de la cabina. Las groserías del conductor volvieron a hacerse presentes, como si fuera su modo habitual de hablar. Todos escuchábamos tras las paredes del camión hacia el exterior, sin hacer ningún ruido, para no perdernos detalle del movimiento de los humanos, haciendo de los oídos nuestros ojos.
—¡Ya llegamos, ya llegamos! —surcó la voz del Cavador en el ambiente callado.
Nos llegó a molestar un poco la poca inteligencia de nuestro compañero, que se encontraba en una de las jaulas esquinadas, pero no tuvimos tiempo de reprenderle; un humano abría la caja del camión, bañándonos con la luz del sol que afuera brillaba en todo su esplendor. Mis pupilas extendidas resultaron lastimadas al sofocarse con el resplandor externo.
—Muchachos, ya se acabó el boleto —bromeó el tipo asquerosamente, y luego se trepó con soltura hacia el interior, para ir liberándonos uno por uno.
Seguramente no me vio peligroso, porque yo fui el primero en ser libre. ¡Al fin! El tipo había descorrido el cerrojo que me apresaba, y salí disparado fuera de ahí como la bala de un cañón, feliz de estar otra vez fuera de las manos de esos granujas.
No tardé nada en saltar del camión a la tierra, gimiendo de alegría, agitando la cola involuntariamente, apreciando otra vez el delicioso correr de la brisa a través de mi pelaje, estirando las patas luego de tanta reclusión, ambientando mi mirada a la plenitud del paisaje, viendo esta vez todo con claridad, cuando ya me creía ciego del todo.
A mis lados iban saltando desde la caja del camión otros de los perros que se encontraban presos, como yo. Un espigado animal a mi izquierda, que contaba con la voz del Quino que conocí adentro, murmuró.
—¿Por qué te alegras tanto, Loco? No eres libre aún.
Me molestaba que siguiera llamándome “loco”, como si en ello se afanara en hacerme irritar, aunque contesté controlándome.
—Estoy alegre por haber salido de mi jaula. Estaba entumecido.
—¿Entumecido por estar veinte minutos encerrado, Loco? —rió.
—No me llames Loco —le reclamé, ahora molesto.
En otras ocasiones había hecho como si no escuchara la ofensa, pero ya estaba descontrolándose la situación.
—Eres una dama. Como una perrita de familia —murmuró Quino, y se alejó, balanceando su enorme cuerpo por la tierra.
Continué mirándolo mientras se iba. Al menos, no me molestaría más por el momento, pero no dejaba de sentir un nuevo odio hacia ese alto lebrel.
—¡Qué bello es dar un paseo matinal! —exclamaba penosamente el Cavador detrás de mí, con los ojos desorbitados y la sonrisa plena.
¡Pobre de mi nuevo compañero, que había perdido el juicio a través de sus vastos años de vida! ¡Cuántas experiencias nos podría contar este anciano perro de caza! Lo vi con lástima, pero con suma curiosidad. Corría de un lado a otro como si estuviera en el parque, sin alejarse de sus captores, huroneando, agitando la cola como si fuera un cachorro, escarbando en la tierra en busca de animalejos con tanta gracia y rapidez que quedó bien justificado por qué le llamaban de esa manera sus compañeros.
Iba a dirigirle algunas palabras amables al pobre viejo, cuando noté a mi lado derecha una presencia extraña.
—Hola de nuevo.
Giré el rostro. ¡Era Niger, sin duda! La voz tan profunda era inconfundible, pero… ¿ése era de verdad un perro callejero? Tenía la pinta de la mascota predilecta de algún rey. Su cuerpo, negro con partes mocas, reflejaba un gran vigor y envidiable fortaleza. Me miraba desde arriba, dada su notable altura, pero sus ojos reflejaban calma, serenidad, paciencia, sabiduría. ¿Era creíble que esta criatura haya visitado la perrera tantas veces? ¿No estaría mintiéndome?
—Hola, Niger. ¡Vámonos, ahora que podemos! —exclamé, con grandes esperanzas.
—No será tan fácil, amigo —murmuró lentamente, y volteando a su alrededor, continuó—, no somos libres, como puedes ver. Estamos en un gran corral, que pertenece precisamente a la perrera municipal. De aquí nos van a trasladar a nuestras jaulas definitivas, al claustro grande.
—Debes estar bromeando —contesté enseguida.
Pero aparentemente, sus palabras estaban llenas de veracidad. Para cualquier lado que volteara, las rejas nos cercaban, como en un gran campo circundado. La supuesta libertad quedaba inundada de dudas.
—¡Qué maravilla! ¡Qué maravilla! ¡Flores, tierra, flores! ¡Árboles! ¡Qué agradable! —gritaba el Cavador a todo pulmón, corriendo de un lado para otro, despreocupadamente, pensando que estaba dando un paseo con sus amos imaginarios.
Niger y yo lo mirábamos atentamente, sin prestarle demasiada atención a sus actuares, dejando volar nuestras mentes en rumbos más abstractos, cuando de pronto nos estremecimos ambos. Uno de los humanos acababa de enlazar del cuello al Cavador, y lo había jalado hacia sí mismo, haciéndolo rodar precipitadamente por la tierra.
—¡Quieto, sarnoso! —le gritó aquél, mientras continuaba arrastrándolo sin ninguna clase de compasión.
—Ahora lo tiene. Ahora es de ellos —murmuró Niger, como para sí mismo, aunque alcancé a escucharlo con esfuerzos.
—Enlaza a los demás. Picos y cadenas. Apresúrate a llevarlos a todos a las jaulas que les corresponden. ¡Apúrate! ¡No te pago para que te me quedes viendo! —exclamaba el hombre que arrastraba al Cavador, dirigiéndose a uno de sus subordinados.
El otro, afirmándose su gorra, asintió lleno de dudas, pero corrió enseguida a la cabina del camión a extraer las cadenas con las que habría de llevarnos. ¡Sólo de verlas me causó un profundo terror! Niger, a mi lado, parecía ni siquiera estremecerse al ver el actuar del humano.
El tercer hombre, que continuaba sentado en el asiento del conductor, descendió al fin para ayudarle en la labor a su compañero. Tenía un aspecto severo, con su grueso rostro y sus enormes manos como de piedra.
—¡Tenemos que correr! —le dije a Niger.
—No, no tiene caso. Te darán alcance al final —respondió.
—¡Pero no quiero que me atrapen!
—Quédate donde estás, mejor. Será más sencillo para ambos y acabarás menos lastimado —me aconsejó al oído.
—¡No! —gemí—. ¡Si me han de atrapar, que les cueste trabajo al menos!
Y diciendo aquellas rotundas palabras, arranqué hacia la cerca más lejana. Era imposible saltarla, pero eso ya lo tenía bien concientizado. Sólo pretendía alejarme lo más posible de ese par de sádicos con cadenas y collares metálicos.
—No seas tonto —alcancé a escuchar que Niger exclamaba—. ¡Debes dejar que te capturen sin más! ¡Es tu destino!


El jefe de ambos perreros continuaba arrastrando al Cavador sin ninguna especie de dificultad, ya que el anciano animal no oponía resistencia de ninguna índole. Pero su mirada centelleante se posó en mí, y me hizo temblar aún más cuando escuché sus fatídicas palabras.
—Ya saben lo que hay que hacer con los perros rebeldes o peligrosos. Para eso llevan los dardos y los rifles en el camión. No procuren salvar la integridad de estos pulgosos si no quieren cooperar.
Y cimbrando el lugar con aquellas palabras, desapareció tras un portón de madera, arrastrando tras de sí al viejo perro cazador.


…



Siento la monotonía del relato.
Gracias!

Saludos.


Spoiler


#11

Re: ~"Reflejo"~ -- Cap. 4


Cita:
la desventura, de nadar contra la corriente, de sobreponerme a la adversidad que me allanaba, lacerándome por dentro


Creo que esa coma sobraba xd, pero no sé.

Cita:
No porque fueran malos: esa inquietud me había ya despejado mi nuevo amigo.


No estoy seguro de todos los usos de los dos puntos, pero ahí definitivamente no van, tal vez era punto y coma.

Cita:
—¿Por qué te alegras tanto, Loco? No eres libre aún.


¿No era "loco"? Es decir, con minúscula. Lo usaste varias veces... por lo que descuido no fue xd Bueno... supongo que si lo usas como apodo sí va en mayus, pero a mí me sonó como adjetivo.

Bueno, Cyg, sí se ha tornado algo monótona, 4 capítulos de viaje en camión, aunque no parece ser el punto principal, creo saber el tipo de relato en el que intentas incursionar "psicológico" se le podría llamar, pues más que nada los capítulos están llenos de los desesperados pensamientos del perro protagonista, y tal vez para muchos les sea aburrido, pero a mí me gusta O: Y bastante, reflejan bastante desesperación, junto con el reir y hablar de sus "compañeros" y la forma en la que los narra lo vuelve genial, además de su amigo Niger, se nota que tendrá una gran historia por contar...

Suerte Cyg, espero el próximo cap ! Ah, y por cierto, te aconsejo solicitar el servicio de alguno de los nuevos Críticos Oficiales.
#12

Re: ~"Reflejo"~ -- Cap. 4


A re ya llegó el critico mas Flojo de todos :awesome: (?) xD bien te dejo mi critica Cyg :3

Cap 1
Spoiler
Bien empiezo a leer aca xD, bien más que nada a ti no te comentare errores pues tu eres el que casi no los tiene xD, pero si encontré algo D:
Cita de Cygnus
…Ya no, en esta condición, en esta nueva condición no podía, ya no sabía.…

Pues bien se que lo hiciste a propósito, sin embargo ese tipo de cosas no se ve estico en los escritos, deberías tratar de poner un sinónimo mejor. Y bien el “Ya no” puede ser una de esas palabras que suele llegar a repetirse varias veces, bueno aquí la repetiste demasiado pronto y afecta la bellesa de tu fic D:
Cita de Cygnus
…podido taparme las orejas lo hubiera hecho, pero mis manos estaban tensas en la red.

Bien algo que cabe destacar aquí es que te referiste a su extremidad como “mano” en vez de “pata” (pues aunque no me guste la terminología técnica) la mano es de humano y la pata es de animal. Y puede que él mismo personaje este narrando su historia y use sus propias referencias en sí mismo, pero en ese momento ya era conciente de que era un “Can”, por lo que debío haberse referido a su miembro como “pata”

Bien otra de las cosas que cabe destacar que no hiciste muy bien, fue la descriptiva xD y no me refiero a la del personaje por que bien, se que eso fue intencional xD, a lo que me refiero es que necesitabas describir un poco mas el lugar xD, pudiera que el personaje no pudiera ver del todo su entorno, sin embargo seguramente existirían varios puntos de referencia para apoyarte y hacer una descripción minima xD, pues así como la dejaste, dejas muy perdido al autor, yo sentí que todo trascurrio en un poco transcurrido y húmedo callejón de tabiques rojos al lado de una pequeña fabrica, ese callejón me parecio amplio y como si fuera la entrada de mantenimiento de la misma fabrica xD; para que veas, si no quieres que tengamos una impresión errada, describe un poco los lugares :3
En sí, esta muy bien tu narrativa xD, que bien, genial! xD tu talento es uno de los que no se ve muy seguido O: y creo que muchos ya te han dicho esa. Sabes muy bien como infundir el estado emocional que deseas sobre el lector con tu ávidas palabras. Realmente me has hecho arrepentirme de no haber leído tu fic desde que comenzó xD.
En cuanto a la trama no puedo decirte mucho pues como dijo Ana un poco mas arriba, me recordó mucho al “escarabajo de Kafka” xD( lo que me recuerda que tengo que terminar de leer el libro de la metamorfosis p__p xD), por lo que no puedo decirte que tan original es en sí tu historia hasta que esta no se desarrolle más.


Como siempre mi tiempo es corto D:, en la tarde edito con el segundo cap :3









Spoiler

Grax Rene, quedo Rlz xD

Grax cell esta buena :D


#13

Re: ~"Reflejo"~ -- Cap. 4


Capítulo primero: Desvaneos.


Ortografía:

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No encontré sinceramente ningún error, por lo que no veo que más deba decir aquí, pero como dijo Demian en la evaluación como comentario, me sumo, también encontré malsonante el primer párrafo D: , me confundí y al avanzar la lectura fui entendiendo, pero al releerlo se entiende con facilidad.


Trama:

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Es sin duda muy original en centro pokémon, un humano que luego se convierte a un perro suena a Mundo misterioso versión animal (?), mediante la lectura hiciste imaginar, totalmente cómo me siente un perro. Introdujiste en la historia y nos convertiste a todos en un animal, con sentimientos iguales a los de los humanos, eso le agrega fascinación a la trama, en resumen, es muy atrapante.


Narrativa:

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Que puedo decir del Dios cisne Cygnus (?). Narraste todo muy bien utilizando un lenguaje muy estilizado para narrar cada sentimiento y acción que ocurría en la historia, era muy agradable. No creo que nada pueda agregar aquí, como crítico no veo nada que señalar, te felicito.


Descriptiva:

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Hiciste de las tuyas, uno de verdad con la descripción que hiciste podía imaginar que ocurría, pero me encontraba perdido en el escenario. No encontraba el lugar donde ocurría la historia, un cerro, la calle, el desierto, por lo que uno lamentablemente tenía que imaginarse la historia en un escenario oscuro, seguramente eso querías provocar.


Sinceramente lo único que me confundió fue el primer párrafo, narraste acciones pero no sabía bien quien las realizaba, por lo que estaban al aire.


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Gracias, Renelzio. Está pro O:
#14

Re: ~"Reflejo"~ -- Cap. 4


Hola!
Ahora me siento mucho mejor que ya tengo dos nuevos lectores : )
Les agradezco a todos; ahora, las respuestas a los comentarios:

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Renelzio: Esa coma podría faltar o sobrar, dependiendo el contexto. Supongo que de ambas formas se ve bien.
Lamento decirte que el punto y coma está todavía más errado, no puede ir ahí. Y es permitido usar los dos puntos en situaciones como ésa xD
Si el "Loco" se utiliza como nombre de persona, obviamente irá en mayúscula. Si se usa como simple sustantivo, irá en minúscula.
Bueno, en realidad sí estoy intentando entrar en un nuevo género para mí con este fic; me he acomodado muy bien y me alegra que lectores como tú lo disfruten, muchas gracias.


Drengist: Bueno, yo esperaré a que tengas el comentario completo, por eso no te preocupes.
Lo del "ya no", bueno, todo eso me salió a pluma alzada, sin detenerme, según todas las palabras que me fueran fluyendo, pero tienes razón, quizá sea conveniente quitarle el último.
Lo de "mano" y "pata" es una buena observación, aunque igual el protagonista aún no está muy bien convencido de su nuevo estado y sigue llamándole "mano" a la "pata" xD
Lo del escenario... Bueno, no me centré en describir el paisaje porque no era importante en lo absoluto. Preferí dejarlo a la imaginación del lector, darle esa libertad.
Y sí, claro que tengo influencias de Franz Kafka =D
Gracias!


Nacho: tus comentarios son muy animadores, seguro no los decepcionaré con la trama. Va a dar muchas vueltas y sorpresas, aunque claro, quien conozca mi estilo, se dará cuenta que es una historia estática (casi todo en el mismo lugar, con los mismos personajes, en un lapso de tiempo corto, muy al estilo de Destinos Vinculados xD). Igual este estilo es algo nuevo para mí, estoy haciendo lo posible por desarrollarlo bien y que sea del agrado de los lectores. De lo del escenario, pues lo mismo que a Drengist, quise darle la libertad al lector de que imagine la situación en el ambiente que más le acomode (igualmente con la apariencia del protagonista... No, no ha sido por descuido que no lo he descrito).
Gracias!



Capítulo 5, un poco corto:

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Capítulo 5: El eco de las grutas.



Con los ojos cerrados, como orando repetitivamente hacia mi interior, no paraba de maldecir mi propia existencia una y otra vez, y de injuriar entre dientes a los que me rodeaban, la infamia encarnada. La repulsión me hacía evitar verlos. Sus rostros oscuros y sus miradas glaciales, que no se apartaban de nosotros, no me infundían miedo ni terror. Sólo acaso sumisión. ¿Pero cómo no esperar mi natural reacción, mostrarse sumiso, ante sus cobardes y penosas amenazas? No disparaban, pero nos apuntaban de forma denigrante con sus terribles rifles, y eso nos desvanecía todo pensamiento de rebelión contra ellos.
A partir de ese momento, y en adelante, mi libertad y yo habíamos divergido definitivamente, tomando de forma forzosa caminos opuestos, y la veía alejarse a través de la bruma, del candor resplandeciente de la mañana, y a mí me empujaban ya sin ninguna clase de amabilidad. ¡Era tan inaceptable… tan injusto… y yo tan impotente hacia las situaciones más cruciales que marcaban mi destino ásperamente! No dejaba de martillarme en mi cabeza la idea del arrepentimiento; ahora que iba a ser prisionero en una cueva de metal, ya no podía hacer nada más por mí. ¿Por qué no escapé antes, por qué me dejé capturar? ¿Por qué no hice un mayor esfuerzo y me escurrí por los callejones de la ciudad? Esos eran los momentos críticos, en donde hubiera podido burlar a mis persecutores e ir en paz. ¡Pero no! ¡Ya nada podía hacer! ¡Mi futuro estaba sellado con barras de metal perpetuas! ¡Malditos miserables!
El acero de mi cadena volvió a brillar cuando, tras una vuelta, posó en ángulo favorable para que el Sol se admirara a sí mismo reflejándose en él. Yo caminaba a paso lento y resignado, dejando tirante la cuerda, cerca del humano, con aires de mártir, como si me dirigiera al último suplicio. Aparentemente, eso hacía rabiar a mis captores, que gesticulaban y caminaban fuerte, pateando la tierra involuntariamente. No tenían tiempo que perder, había más trabajo para toda la tarde, seguramente, y mi andar calmado y sin prisas los turbaba. Mi único consuelo era impacientarlos y agraviar sus violentos ánimos.
—¡Muévete, pulgoso! —exclamaba el más alto y grueso de todos, que era precisamente quien empuñaba la correa de mi cadena, y tiraba de ella con furia incontenible.
Sus nervios se crispaban progresivamente, tornando sus groserías crecientes en agudos improperios. Pero mis oídos eran sordos y mis ojos, si no los llevaba cerrados al caminar, los fijaba en el suelo que avanzaba bajo mis patas, en las piedras, en los montículos de arena, arrastrando mi mirada, y luego desapareciéndola abruptamente al entornar mis párpados cansados.
“Los perros sólo vagamos por ahí, y con eso ya somos delincuentes…”… “¿Hay acaso algún recurso que haga inclinar la balanza de la justicia a su favor? Amigo, ¡no hay derecho!...”, resonaban las acertadas palabras de mi perspicaz compañero en lo más profundo e inescrutable de mi acomplejada mente perruna, junto con algunas otras frases sueltas, perdidas, que había escuchado durante el trayecto, de boca de los otros perros. Y pensé en el fanfarrón de Brutus, de vida tan ligera, y luego me allanó la lástima que una vez más me provocó la imagen del decrépito Cavador, ese perro misterioso y enloquecido al que, de tantos sufrimientos de los que se plagó su vida, de pronto todo le parecía paradisíaco y divertido. Sin querer, chasqueé mis horrendas fauces en un gesto de enfado súbito. ¡Cuánto habrían contribuido estos humanos a hacerle perder el juicio con sus constantes afrentas!
—Quieto —murmuró el que ejercía dominio sobre mí, al verme de pronto alterado.
Cuando al fin me decidí a alzar mi vista, comprobé que del camión seguían descendiendo algunos perros más, que me habían acompañado, lo que me hizo pensar que quizá eran más de los que me imaginé en un principio. Entre los que aún quedaban, ubiqué alegremente al pequeño y vago Kun, quien, a lo lejos, se escurría burlonamente por entre las piernas de uno de los aprehensores para correr en círculos, hasta donde las rejas del corral se lo permitían. Sonreí y lo alenté en silencio, con la mirada, para que continuara esforzándose por enseñarles una lección a esos humanos, aunque fuera efímera y temporal. “¡Eso!”, pensaba, “¡Demuéstrales que aún podemos luchar por lo que queremos!”.
Habíamos estado entonces como quince en el camión, y casi todos habíamos sido ya encadenados y conducidos al claustro grande. Y yo, a pasos lentos e irritantes, no perdía detalle de la persecución que se desarrollaba tras del perro pequinés, quien a causa de su compacto tamaño y su agilidad, cobraba espacio por delante de sus captores con ahínco.
Pero nada podía hacer, desgraciadamente; no tenía escapatoria más que ser subyugado en cuanto se cansara de correr. Y hubo de refugiarse, tras un postrero intento de respirar las últimas bocanadas de aire fresco y libertad, bajo el inmenso camión que continuaba estacionado al fondo del corral. Francamente, era una escena penosa.
Asimismo, presencié la violenta captura de otra de mis compañeras, una aguzada perrita de blanco pelaje y enormes ojos redondos, que presumía hacía unos momentos que ella era la mejor cazadora de ratones de todo el vecindario. Y ahora, con el cuello atenazado por el terrible collar de castigo, parecía más bien indefensa, gimiendo lastimeramente ante los jaloneos agresivos del hombre que la arrastraba a fuerzas.
Y Kun, bajo el camión, casi sometido, se atrevía a reírse con estrépito, entonando su chillante voz característica que obviamente los humanos no entendían, captando sólo sonidos descompuestos. ¡Cuánto admiraba yo a ese pequeño, que aun en sus últimos minutos de libertad tenía el inquebrantable optimismo para levantar su ánimo y divertirse, burlándose de los hombres!
Las escenas continuaban y yo no tenía más remedio que continuar moviéndome sin cesar, ya que si no me propinaban puntapiés en mi flanco derecho para obligarme a apurar mis pasos. Pero a mí me preocupaba particularmente una cosa. ¿En dónde estaba Niger? Lo había perdido de vista desde la última vez que habló conmigo, invitándome a que me rindiera mansamente. Ahora no lo veía por ningún lado. ¡Qué animal tan misterioso! Tenía el don de escabullirse de la vista de los demás.


Al fin fui introducido a la fuerza por la enorme puerta de madera que comunicaba al interior de las cárceles. Varios empleados más de la perrera municipal ayudaban a descargar a mis compañeros del camión y llevarlos a rastras hasta lo que sería su futuro hogar, desde ahora en adelante.
Me sorprendí de lo enorme que podía ser una perrera de verdad. Desde lo más profundo de mi mente, tenía una extraña y ligera idea de cómo podrían ser, pero al menos desde la posición en la que me hallaba, vi el recinto imponente. El lugar era realmente sombrío, con focos colgantes del techo que de nada servían, pues los mantenían apagados, colaborando para que se viera de forma más tétrica. Todo a mi alrededor era de cemento oscuro, y metálico el suelo. Conforme íbamos caminando, distinguíamos jaulas a uno y otro lado del amplio pasillo, y nos sorprendíamos de descubrir incluso una planta alta, en donde estaban acomodadas aún más prisiones.
Las voces de otros perros que habían sido ya capturados, quizá desde tiempos realmente remotos, gestaban gemidos guturales realmente desgarradores, ladrando palabras de auxilio los más jóvenes, mientras que otros, mucho más antiguos y resignados, volteaban la mirada hacia otro lado para evitar vernos a nosotros, a los recién llegados, que habríamos de pasar las mismas penurias que ellos.
Recorríamos el recinto y no llegábamos a nuestro destino. Yo estaba embelesado viendo esos rostros marchitos de otros de mi misma especie, tras las barras de metal, como en unos instantes seguramente estaría yo, dentro de mi propia jaula; sus ojos tristes, enfermos, me hacían experimentar un sentimiento de turbación y un escalofrío denso me recorría por completo, llenándome de miedo auténtico.
El humano y yo subimos unas escaleras metálicas; otros dos, que llevaban sus respectivos perros amarrados —compañeros míos—, nos imitaron. Seguramente mi fría prisión estaría en la planta alta. Pensé que de este modo sería un poco mejor, al menos no me moriría de aburrimiento y podría contemplar más panorama que los que se encontraban debajo. Recorrimos un extenso pero estrechísimo pasillo, igualmente construido con láminas metálicas y oscuras. Las uniones del suelo rechinaban a nuestro paso, y temí que de pronto pudiera desplomarse. De cualquier forma, el barandal que nos protegía de la caída libre parecía bastante endeble, y el humano que me llevaba encadenado era tan obeso que se apretaba entre éste y la pared opuesta para continuar avanzando.
—¿Aquí está bien? —preguntó mi captor hacia los que venían atrás, siguiéndonos.
—Podríamos colocarlos en una jaula común, para economizar espacio —sugirió una voz grotesca a mis espaldas—. Cada día llegan más y más de estos sarnosos, y las jaulas se nos están acabando. Igual, en las grandes creo que estos tres cabrán a la perfección.
Yo intentaba girar mi cabeza para ver a los compañeros a los que querían poner en mi misma jaula, pero no lo lograba, el collar me castigaba ahorcándome cada vez que pretendía realizar algún movimiento.
—Por el fondo nos quedan muchas vacías —dijo el otro que venía atrás—. Igual no creo que sea tan necesario ponerlos juntos.
—¿Y qué puede pasar? —preguntó el de la voz grotesca.
—No sé, no me da confianza colocar tres perros juntos en una sola celda —dijo tímidamente—. ¿Y si se pelean?
—¿Y a quién le importa? —contestó el otro con tono de reproche—. ¡Demonios, Ricardo, parecen tus mascotas!
—A la hora de limpiar las jaulas también tendremos problemas —continuó su compañero—. Es decir, no es lo mismo controlar a un perro que a tres.
—¿Y quién les va a limpiar? ¿Tú, acaso? —contestó tajantemente el de la horrible voz, que no podía ver por estar tras de mí—. Nadie les limpiará. ¡Vamos, chicos! Acabemos este trabajo de una vez y aventémoslos allá en las jaulas grandes, y que se pudran en sus propios desechos. ¡No son más que perros callejeros, después de todo! Incluso, aquí tendrán una vida mucho mejor que allá afuera.
Y rió de tal forma que me hizo gruñir de rabia.
—Basta —sentenció el primero, el que llevaba mi correa—. Vamos a meterlos en jaulas individuales, aquí mismo. Cuando lleguen los inspectores de salubridad, no querremos problemas, ¿o sí? Hagamos las cosas bien.
Y poniendo manos a la obra, sacó un manojo de llaves de su oscuro bolsillo, y buscó la adecuada para abrir la jaula que se encontraba a la derecha.
—Éste será el nuevo hogar de mi pulgoso —dijo, como para que no cupieran más dudas.
La puerta de metal, al abrirse, generó un espantoso ruido que me llenó de terror. Ese era el rechinido de la prisión, de la injusticia, de la eternidad. Ahora estaba abierta, ¿pero cuándo la volvería a ver así?
—Entra —me ordenó, y no tuve más opción que obedecerle.



…


Muchas gracias a todos de antemano.


Saludos.


Spoiler


#15

Re: ~"Reflejo"~ -- Cap. 5



Bueno, Cygnus... Mira que por tu culpa vengo para acá... Mira lo que has hecho... Qué feo, Cygnus, qué feo... (?)

Nah, ya sabes que sólo bromeo... Con gusto leeré algo tuyo, si sabes bien que escribes de maravilla... Comentaré cada capítulo de a uno, lo típico para que sea más ordenadito y no te confundas con las burradas que puedo llegar a decir =)

Capítulo 1:

Vaya, no podía parar de leer!! La narración que utilizas para escribir esto es exquisita, quedé enganchada desde el primer momento que comencé la lectura... Las ventanitas de msn me titilaban pero no les hice caso. Es muy interesante la trama, en un principio no estaba segura de qué era el protagonista, pero en cuanto mencionaste lo de que todo estaba en gris, supuse que se trataba de un perro... Pero la confusión del pobre, que creyera que era humano cuando no lo era... Está muy bien descrito, me gustó bastante leer esto. Como siempre, no vi ningún error, tampoco es que esté con un radar buscándolos, pues la idea es disfrutar de lo que se lee, no? (: Qué le sucederá ahora? Por qué lo habrán atrapado y qué rayos le sucedió? Dejas con la intriga, cisnecito! Buen trabajo! ;3 Seguiré con el siguiente

Capítulo 2:

Muy bueno, muy bueno... Ya está más que claro que el protagonista es un perro, pero ¡no tiene idea de nada! No sabe su nombre, su edad, ni su pasado... Es bastante curioso, es como si tuviera un severo problema de amnesia y confusión mental, y como le decían los otros perros, de verdad parece loco... Aunque da lástima que no sepa nada y se mofen de él con tanta crueldad, como si fuera un chiste andante. Cada perro tiene una personalidad bastante definida, muy característica. Ese Brutus ya no me agrada, es demasiado engreído para mi gusto y antipático... Algo me dice que tienes un plan con esa hembra! O quizás sólo estoy loca... Como siempre. Bueno, me gustó mucho, mucho, mucho... Y es de mi total agrado, pues amo a los animales, y que uses uno como protagonista hace que me llame inmediatamente la atención. Además, tu forma de narrar, como te lo he dicho siempre, es muy completa tanto en vocabulario como redacción. Ya quiero ver qué sucede y cómo será que lleguen a la perrera estos canes. Y obviamente, qué le sucederá a nuestro confundido protagonista. No vi errores, ni me molestaré en buscarlos porque eso no hace más que desanimar al escritor porque hace pensar que sólo se lee con ese fin. Pero ya sabes, disfruto de tu relato. Continuaré leyendo.

Capítulo 3:

Un nuevo personaje se presenta ahora! Y al menos puedo imaginar su aspecto, porque de los demás sólo imaginaba pequeñas miradas brillantes con el pequeño haz de luz que mencionas. Niger, nada más ni nada menos que un dóberman! Esos perros son preciosos y muy ágiles, pero sobre todo astutos. Tomaste una buena raza para representar a alguien más observador y relajado que los demás. Igual es bastante triste lo de esos perros. Que disfracen sus temores entre risas y mentiras, pero eso no está muy alejado de la realidad. En realidad, a diario muchas personas abusan de esa técnica para sobrepasar momentos complicados, y es comprensible que estos perros la estén utilizando para superar en parte la adversidad que se les opone. Niger se ve bastante sabio, es como si tuviera una chispa de tranquilidad que los demás carecen. Al fin y al cabo, logró convencer a nuestro confundido protagonista que sus compañeros tan malos no son... Y buen oído tiene este can, como es de esperarse de un perro. Y la vista, de todas maneras, los perros no la tienen tan fina...
Excelente trabajo, no noté errores, como siempre. Voy por el siguiente.

Capítulo 4:

Ah!! Me dio penita! :c Bueno, debe ser porque soy yo, nada más... Un buen capítulo, cargado de emociones y pensamientos... Ya me imagianaba así a Niger, y con una mirada muy astuta además. Me dio pena el pobre Cavador... Se sentía libre por fin y luego lo amarran para llevárselo nuevamente pero a las jaulas definitivas. Quino se burla siempre de nuestro protagonista diciéndole loco, aunque no esté muy alejado de la realidad, pero aún así es poco simpático de su parte. Es triste ver cómo tratan así a los perros en las perreras, lo de los rifles con dardos es muy cierto, pues suelen utilizarlos según tengo entendido... Ojalá el protagonista pueda salir de esta complicada situación, quiero ver ya qué sucederá después. Ningún error que yo haya visto, porque si hay alguno no lo vi porque ya cada vez les presto menos atención porque quedo demasiado enganchada con tu forma de relatar... Sigo con el último que has puesto (NOOOO!!! X_X)

Capítulo 5:

AHHHH!!! Por qué lo hiciste tan cortito? Me quedé con las ganas de saber qué pasará ahora!! Vaya, es deprimente todo... Muy deprimente, puedo imaginar a la perfección la perrera oscura y cruel que nos describes. Me imaginaba a Kun de otra raza, pero no es nada más ni nada menos que un pequeño perrito pequinés! Al menos logró darles molestias por un rato a estos desalmados humanos... Ahora llevarán a Loco a la jaula, pero al parecer el hombre que hace llamarse Ricardo tiene algo más de corazón que los demás, al menos se preocupa por la limpieza y el bienestar de los pobres animales. Quedé con la duda de dónde estará Niger ahora... Ojalá no lo dejen muy lejos de Loco, pues es el único que le hablaba sin mofarse de él. Me intriga ver qué sucederá después... Errores, ya sabes, nada... Sólo te puedo decir que estás haciendo un gran trabajo, y está tan bien que no debería estar aquí de lo bueno que es espero que lo termines para poder contemplar una segunda obra tuya completada ;3 Bueno, esperaré ansiosa al siguiente capítulo, de todas formas avísame, que ya sabes que no me paso demasiado por aquí, por decir solamente que no entro. Eso, esperaré ansiosa.


Un feroz y leal aullido desde Chile, Cisne!





Gracias, Plantita ^^


#16

Re: ~"Reflejo"~ -- Cap. 5


Bien comencemos de nuevo :awesome: (ya te dije lo que pasó Cyg, así que sobran explicaciones xD)

Capi 2

Spoiler
Bueh, como tu eres un escritor experimentado, seré mas exigente contigo que lo normal xD, así que te comeré a criticas!(?) Neh, pero te señalaré errores que no deverian tener ni los profesionales eh! (sí, considero tu escritura a la altura de un "pro" :awesome: )

Cita de Cygnus
Por una misteriosa razón, mi condición actual me parecía demasiado ajena, misteriosa, como si repudiara mi propia especie, sintiéndome de pronto antinatural.


Bien aqui te puedo decir que repetiste "misteriosa" como siempre palabras como estas quedan mal si se repiten en la misma oracion e incluso en un parrafo, si acaso no les das una conexion directa. Por lo que queda mal. Ademas de que repites el mismo verbo pero en una conjugacion diferente en el mismo parrafo. Tambien, en esta misma oracion que te señalé te refieres a una especie en particular, pero no especificas y el lector se pierde pues el personaje se transformó en un perro por lo que haces enfasis en la especie "humana" y "canina". Así que el lector no entiende bien a cual de las dos repudia. y una vez mas, repetiste repudia en una conjugacion diferente en la siguiente oracion.

Cita de Cygnus
y yo enloquecía más a cada paso.

Oke aquí otro error. Es simple a mi paracer :/, aqui con "cada paso" das la imprecion de qu eesta caminando, sin embargo no das una referencia directa a algo que lo relacione con el hecho de caminar, pues si bien con esto puedes referirte al avanse del camion (que de por sí eso es gramaticalmente errado) o a su frustrado intento de dibagar en su mente y recuperar sus memorias perdidas. Por lo cual, de no explicar mejor las cosas se sucita a malentendidos.

Cita de Cygnus
Todos se veían como canes corrientes, realmente callejeros que nunca tuvieron ni un poco de cultura. No sé si yo sí, alguna vez, pero me resultaban particularmente despreciables.


Emh... este es un errorcillo poco notable, pues aquí te contradices indirectamente. Pues como he leido en el capitulo, todos los perros tienen un lexico bastante sofisticado, que no solo saca de linea al lector (es decir lo llegas a confundir), pues nadie se espera que un perro hable así, razón por la cual debiste de haber puesto al menos un comentario del personaje hacerca de esto. Aunque se notá que te percataste de eso en las ultimas partes del cap así que no es tanto problema xD

Bien estubo bien, aunque algo monotono, pues no sucedio nada que se considere del todo original, pues bien es la clasica escena donde el perro conoce a la demas "manada" y al creido (brutus). PEro esta bien, tu manera de narrar, exelente :'D. Al rato leo el proximo cap :3









Spoiler

Grax Rene, quedo Rlz xD

Grax cell esta buena :D


#17

Re: ~"Reflejo"~ -- Cap. 5


Bien Amico aquí me tienes lista para comentar (se nota que voy de dos en dos, ¿verdad?)

El capítulo #4
Spoiler
¡Qué maldad lo de caer en los huecos! ¡Pobre camión, tú no tienes corazón! (???) Bueno es lindo tener un Niger en el mundo, alguien que te aliente pero que sepa estrellarte a la realidad. “ esa inquietud me había ya despejado mi nuevo amigo.” No estoy segura de que este bien dicho D:
¿Compañeros de Mala Traza? Hahahaha Me lo imagino. Linda percepción de la vida en “sociedad” cuando se vuelven contra uno XD No había notado que él podría estar ciego O.O Agradable soplo de libertad, lástima que fuera tan corto...
¡Cavador! Pobrecito, que terribles han sido con él T-T Comprendo sus nervios y miedo, sentir que no tienes escapatoria es algo sencillamente agobiante, nos obliga a hacer cosas que la mente no acepta pero el cuerpo necesita -.-
De narrativa sólo noté que repetiste “en” y “todo” muy cerca. Creo que esas expresiones pudieron mejorar. En general la historia está tomando rumbo y no puedo pensar bien que tienes en mente XD.

Y Ahora el #5
Spoiler
Wao… no creí que ameritaran armas esos perros (literalmente perros, no de forma denigrante) No tiene un día preso y piensa como un convicto de máxima seguridad .O_O ¡Pulgoso! Pues mira que yo tengo un perro de peluche llamado Pulgoso, lo que es ilógico porque un perro de mentiras no puede tener pulgas XD Me agrada el espíritu de Kun, ese no se dio por vencido. ¿En serio que donde se metió Niger?
Si, definitivamente la perrera es como una prisión. “El humano y yo” ya perdió conciencia de su humanidad según leo… Gracias a Ricardo y al otro que pensaron las cosas bien, este protagonista necesita por lo menos su propia celda.
Un capítulo corto pero conciso, me agrada pero eso significa que seguiré posteando de dos en dos (?) Bueno Cyg tu sabes que escribes bien pero igual te lo digo XD ¡Sigue así!


¡Nos leemos Cyg!

Fanfictions
#18

Re: ~"Reflejo"~ -- Cap. 5


Ok, Cygnus-sama, por fin comento tu fic... perdónpor la enorme demora, pero he andado algo ocupado las ultimas semanas @_@m, pero bueno, comienzo comentarios (¡los 5 en un spoiler!!!)

Spoiler
Capítulo 1.

Ok, comenzaré por decir que este fic me sacó de onda inicialmente, al principio no comprendía bien lo que estaba ocurriendo, pero con el tiempo algunas cosas comenzaron a cobrar sentido, aunque me tiene extrañado lo del hombre convertido en perro, me suena a haber oído ese argumento antes, pero tu historia no se parece a las que visto (con un hombre convertido en perro) así que por ahora la considero original. Tu narración hace la lectura más amena, el ritmo fue constate, pese a esto tengo la sensación de que le faltó dinamismo, pero se entiende cuando estás desorientado porque te acabas de convertir en un perro (?)
Logras expresar bastante bien la sensación de estar perdido que puede tener alguien cuando toda su situación cambia y entra a un plano totalmente diferente de aquel al que está acostumbrado, y la forma de hablar del personaje me pareció simpática.

Como esto acaba de empezar no puedo comentar mucho más, me agradó mucho la narración y me parece que la historia saldrá del promedio de aquellas que siguen el mismo argumento inicial, aunque debo decir que el final lo sentí algo vacio pero se capta muy bien el sentimiento del protagonista.


Capítulo 2

Ok, prácticamente todo el capítulo transcurre en su plática del camino a la perrera (excepto por la escena de su recuerdo, cuando lo capturaron) y no pude evitar pensar en un grupo de reos platicando acerca de cuál fue su última vez en la cárcel o cuantas veces han estado (aunque la comparativa se me hace muy obvia)
Compadezco al pobre perro que no recuerda ni su nombre, pues realmente debe ser una situación tan frustrante el no poder recordar quién eres, ni siquiera tu nombre o tu edad, y debido a esto ser el objeto de burla de un grupo de perros (literalmente).
Este capítulo me agradó más que el anterior, pero quizá eso tenga que ver con el hecho de que a este sí le entendí por completo, pero al contrario del anterior sentí la narración más ligera, como falta de esencia o algo por el estilo. No pude evitar sentir por ratos que estaba viendo una película Disney infantil, sobre todo con el nombre del perro Brutus y su “bomboncito”, pero no estuvo tan mal. :lol:

Capítulo 3

Este capítulo me encantó, me fascino lo buen orador que puede ser un perro enjaulado (literalmente). Sin duda Niger se acaba de convertir en uno de mis personajes favoritos, y verdaderamente su forma de exponer la situación es muy acertada, pues finalmente, como siempre digo, todo es subjetivo, mera perspectiva, nadie tiene una razón absoluta ni una motivación real frente a la de los demás pues todos vemos las cosas desde nuestro propio punto de vista (me recuerda la situación que se expone en Rockman Zero sobre la destrucción de los Reploides en aras de la supervivencia humana).

“Las presuntas debilidades tienden a enmascararse con varias facetas.” Esa frase en encantó, muy acertada, cada uno disfraza sus propias debilidades con falsa valentía, desinterés o pretensión. Pero finalmente sólo es una mentira, después de todo… todos mienten.

“No hay nadie como yo, […] me enorgullece porque soy distinto a los demás. “ Sencillamente envidiable. Es muy parecida mi manera de pensar. Después de todo ¿quién quiere ser como los demás?

Vaya, así sí me gusta esta historia (no es que antes no me gustara) espero que siga así.


Capítulo 4

No me gustó tanto como el anterior, pero sí fue entretenido, una lectura agradable con una historia no muy profunda esta vez (excepto por el final) es algo incomodo no saber el nombre del protagonista pues no puedo referirme a él por éste, pero todo es parte de la trama y eso lo entiendo. Debo admitir que sigue asombrándome la sabiduría de Niger, he de admitir que para ser un perro tiene bastante claras muchas cosas, como el no oponerse a su inevitable destino, que de cualquier forma ha de ser al menos un poco preocupante (vamos, a nadie le gusta ser encadenado y arrastrado… o que te amenacen con dispararte con un rifle) pero es un instinto natural el querer retrasarlo tanto como sea posible, aun si es lo menos sensato que puedes hacer en esa situación.

El perro ciego recobró la vista. :lol:


Capítulo 5.

Que trauma por el pobre perro encerrado, en serio que no deja de figurárseme un reo entrando por primera vez a la cárcel. Y no puedo creer que haya humanos tan malos con los animales, o quizá sea que a un humano no le parece que eso sea maltrato, pues todo cambia dependiendo la perspectiva desde la que lo veas. Quiero saber qué fue de Niger, no salió en este capítulo y es mi personaje favorito, si no sale voy a dejar de leer (?)

Todavía no me saco la imagen de un perro asustado caminando por una pequeña prisión camino a su encierro indefinido y en condiciones deplorables, en serio que me haces sentir lástima por ellos, y ya me dio tristeza…


Bueno, ya te debía el comentario, pero de momento me despido... hasta el proximo capítulo, que espero sea pronto o_o


Arigatou, Dren-senpai =3