En el capítulo anterior
???: Mira eso, tal vez sea uno de los de él.
???2: Estoy seguro que también es uno, ¡vamos a tomarlo!
Antes de que los dos entrenadores pudieran hacer algo ante lo que escucharon, las dos personas corrieron hasta donde estaban y le arrebataron el regalo de los brazos a Guido. Muy sorprendido por lo que había sucedido logró reconocer a uno de los dos ladrones y sin pensarlo un segundo se puso de pie. Lo había reconocido por la voz.
Guido: Vamos a perseguirlos, estoy seguro que uno de los dos estuvo en el grupo que me quito a Weavile y a Hana.
La chica entendió enseguida lo que Guido dijo y se puso de pie, para comenzar a correr juntos en aquella noche antes de navidad. Tenían un nuevo objetivo y era capturar a aquellas personas
Capítulo N° 61: ¡Rescate sorpresa!
Los faroles que iluminaban la ciudad se quedaban atrás de uno en uno. Los dos jóvenes entrenadores corrían tras las personas que habían robado el regalo blanco con cintas rojas. Así como las luces comenzaban a desaparecer, también lo hacían los edificios, pero muy lentamente.
Los dos ladrones escapaban hacia las afueras de la ciudad, en dirección al Norte, parecía que sabía bien lo que estaban haciendo. Tanto Guido, como Karla y Reiko, los perseguían incansablemente, tratando de atraparlos.
Guido: ¡Reiko Thundershock!
La pequeña Pikachu saltó del hombro de Guido y realizó una descarga eléctrica en dirección a los maleantes, pero había algo diferente, esta vez era más potente que las anteriores. Guido se sorprendió ante el mismo, pero sus dudas fueron despejadas con Karla.
Karla: ¡Eso fue un Thunderbolt!
Que el ataque haya cambiado por uno más poderoso pareció alentar al joven entrenador, pero aquellas personas lograron eludir el ataque que les habían dirigido. Uno de los dos sacó una pokébola y la lanzó al aire.
???: ¡Ve Koffing, usa SmokeScreen!
Una especie de meteorito oscuro con ojos, varios hoyos, una boca y una marca de cruz con una especie de calavera. No pasó un segundo que comenzó a largar un humo que molestó tanto a los dos entrenadores, como a la pequeña rata eléctrica. Los tres comenzaron a toser y luego de unos segundos dejaron de correr, buscando un lugar donde el humo no les afectara. Cuando el humo se disipó los dos entrenadores quedaron sin rastro alguno de donde se habían escapado los ladrones y era una situación muy desalentadora.
Guido: Se escaparon…
Karla: no podemos hacer nada esta vez, ¿cierto?
Guido: si tan solo pudiéramos rastrearlos de alguna manera …
Karla: ¡Eso es!
La joven entrenadora sacó tres pokébolas y se las dio al chico. Una de ellas la agrando y le miró como si llamara al pokémon que tenia adentro. Así lo hizo el chico y del mismo salió Growlithe ladrando.
Guido: ¡es cierto! Growlithe, ¿crees que puedes seguir mi olor que tenía el regalo?
Como si estuviera siendo insultado, pareció gruñirle a su entrenador. Guido lo tomo como si hubiera dicho algo malo y se rio unos segundos antes de disculparse. Luego de esto, comenzó a olfatear en el aire y correr en dirección al norte, aun más que antes. Los dos entrenadores comenzaron a seguir al can.
A los pocos minutos comenzaron a salir de la ciudad y terminaron por abandonarla completamente. Ahora se encontraban corriendo tras Growlithe, a plena noche, con una enorme luna llena. Los arboles pasaban cada vez más y más, era una ruta trazada por personas, pero a esas horas se hacía algo tenebroso.
Guido: ¿Estamos muy lejos Growlithe?
El can respondió con dos ladridos mientras seguía corriendo, parecía que quería decir que el olor se hacía cada vez más cerca. No pasaron más de 10 minutos que tuvieron que desviarse unos metros del camino, una pequeña senda, casi irreconocible, seguía de largo hasta un descampado que tenía una especie de cuarto de concreto con una puerta.
Los dos se quedaron observándola con algo de atención, esta puerta era de acero y no parecía que se abriría fácil. Guido trato de empujarla y tirar de ella para tratar de abrirla, pero solo logro terminar en el suelo, respirando con fuerza.
Guido: es inútil, la única forma de que se abra seria tirándola abajo o romperla.
Karla: Entonces podremos hacerlo sin problemas… ¡Ve Yuki!
La joven entrenadora miró a la puerta y a Growlithe. Luego de un segundo les explico que la idea era calentar y enfriar el aceró muy rápidamente, de esta manera se quebraría fácilmente al perder estabilidad en la unión de las moléculas.
Guido: ¡Genial! Realmente eres muy inteligente, ¡vamos Growlithe usa Fire Blast en la puerta!
Karla: Yuki, espera a que Growlithe caliente la puerta luego de eso utiliza Blizzard en la misma.
Growlithe infló el pecho antes de dejar salir una pequeña bola de fuego, que al tocar con la puerta se expandió de manera descomunal en forma de estrella de fuego. Luego de esto el Pokémon de hielo, utilizó su ataque para enfriarla en cuestión de un segundo. Esta estrategia la repitieron unas 3 o 4 veces. Al final Guido dio una última orden a su pokémon.
Guido: Growlithe, usa Flame Wheel
El cuerpo del can comenzó a arder en llamas y, posteriormente, comenzó a correr en dirección a la debilitada puerta. Con toda su fuerza se lanzó sobre la misma y con el impacto la destruyó, tirándola al suelo en varios pedazos.
Guido: ¡Muy bien!
Karla: lo logramos, ahora a encontrar a esas personas.
Sin decir más, ambos entrenadores ingresaron al lugar nuevamente guiados por Growlithe. Pasaron por pasillos, cámaras y compuertas, todo el lugar estaba en perfectas condiciones, pero curiosamente no había nadie y ni siquiera tenía alarmas o seguridad en algún lado. Cuestión de unos segundos luego, llegaron hasta una habitación bastante grande, donde había un pokémon encerrado, que estaba siendo custodiado por dos personas.
???: ¿y bien pequeño Delibird? ¿Piensas darnos tus regalos o lo haremos por las malas?
???2: vamos, ¿no querrás salir lastimado o sí?
El pequeño pokémon Rojo y blanco que tenía un saco completamente rojo les daba regalos de uno en uno que sacaba del mismo. Parecía no tener fin de ninguna manera y era como ser torturado. Guido comenzó a temblar, pero no de miedo, estaba temblando de furia y antes de que Karla pudiera hacer algo para detenerlo y calmarlo, con una terrible patada, golpeo la puerta que estaba semi-abierta e ingreso con furia a la habitación.
Guido: ¡¿Qué creen que le están haciendo al pobre de Delibird?!
Gritó el chico con fuerza y enojo. Esto generó que las dos personas que estaban allí se sobresaltaran y giraran para ver al chico. Casi sin darles tiempo a que reaccionaran le dio una orden a Reiko, que estaba sobre su hombro.
Guido: ¡Reiko Thunderbolt!
Esta vez, la descarga eléctrica de la pequeña roedora, golpeó con fuerza sobre sus oponentes aturdiéndolos y dejándolos en el suelo. Sin perder tiempo, Guido, Fue hasta la jaula del Delibird y la abrió a base de golpes. Este parecía estar nervioso y con miedo.
Guido: Karla, ¿podrías tomar a Delibird y huir de aquí?
Karla: ¿Qué es lo que harás?
Guido: trataré de sacarles algo de información sobre donde están los dos pokémon que me robaron, pero lo principal es que saquemos al pequeño de aquí.
Karla: Entendido, pero tienes que prometer que no harás ninguna locura.
Guido: Lo prometo, pero mejor corre, antes de que se despierten.
Sin decir más, la joven entrenadora, entró al cuarto, ayudó al pequeño pokémon a guardar todos los regalos en la bolsa roja que traía y salió corriendo del lugar, Reiko acompañó a Karla por la orden que Guido le había dado luego de unos segundos.
Luego de esto, el entrenador, amarró con una cuerda a las dos personas que había en el lugar. Espero unos minutos hasta que se despertaron y estaba por comenzar a interrogarlos cuando recibió un golpe en la cabeza y terminó en el suelo, desmayado.
Cuando volvió a despertar se preguntaba cuanto tiempo había pasado y no veía del todo bien, después de todo estaba adolorido y recién se despertaba. No podía moverse bien y supuso que le estaban impidiendo hacerlo. Unos segundos más tarde recuperó la visión completamente y pudo ver que ahora había una persona más con ellos.
???: Jefe, este chiquillo nos dio problemas, ahora no está el Delibird y estamos seguros que fue su obra.
???2: creo que podríamos lastimarlo y vender sus pokémon a otras personas por castigo.
Guido: idiotas, ¿creen que les dejaría hacer algo después de lo que me hicieron la otra vez? ¡¿Dónde están mis dos pokémon que me quitaron?!
Jefe: Cállate niño, ¿o quieres terminar peor?
Luego de esto, recibió una patada al estomago, haciendo que perdiera el aire completamente. Le costó casi un minuto más tarde recuperarse para volver a hablar.
Guido: ¿Qué iban a hacer con el pobre Delibird?
Jefe: El Delibird es conocido como el legado de Santa Claus. Por generaciones sus antepasados de ese Delibird entregaban regalos por todo el mundo, manteniendo a Santa Claus como en los cuentos, pero nosotros lo capturamos para que nos diera los regalos y pudiéramos venderlos a un buen precio. Hubieramos sido ricos si no te metías, mocoso.
Guido: solo quieren pokémon para hacer daño y no hacer felicidad, son despreciables.
???: ¡Miren esto, es una piedra fuego!
???2: parece que este chiquillo tiene cosas bastante importantes
Las dos personas estaban revisando la mochila del chico y sacaron de la misma la piedra con una llama adentro. Guido se dio cuenta de esto y comenzó a gritarles.
Guido: ¡Devuelvan eso y los pokémon que me quitaron! ¡Nada les pertenece de ninguna manera!
???: ¿crees que nos importa? Aquí tiene jefe
El ladrón encapuchado lanzó la piedra anaranjada en dirección al más grande de ellos. En el medio del trayecto, Growlithe, corrió y salto para atraparla en el aire antes de que fuera atrapada por aquella persona. Al morderla estalló en varios pedazos y todos sorprendidos vieron como el pokémon tipo fuego comenzaba a brillar de blanco.
El tamaño comenzó a aumentar considerablemente, la melena que tenía comenzó a crecer y expandirse así como la cola. Los músculos se hicieron aun más grandes que antes y todo parecía aumentar para mejor en el mismo. Luego de unos segundos un Arcanine se posicionaba orgulloso sobre sus cuatro patas, antes de lanzar un gran rugido, como el león que era.
Casi sin darles tiempo a las dos ladrones, embistió contra ellos con toda su fuerza y los noqueó con su gran tamaño. Con su boca atrapo la mochila del chico y se movió hasta su entrenador para liberarlo de las cuerdas que lo apresaban con sus garras afiladas. Luego de esto, Guido se paró y miró al jefe de los que estaban allí.
Guido: Ahora estamos iguales
Jefe: eso es lo que crees ¡ve Weezing!

Vs

Nivel 35 Vs Nivel 35
Guido: Grow… Arcanine usa Take Down!
Arcanine se movió a gran velocidad e impacto con todo su cuerpo contra su oponente, tirándolo al suelo y causándose gran daño a si mismo también.
Jefe: Weezing usa SmokeScreen
Guido: No se lo permitas, usa Fire Blast
Mientras Weezing lanzaba su humo, Arcanine, infló el pecho con fuerza y dejo salir una pequeña bola de fuego que impactó contra la nube de humo. En menos de un segundo, toda la nube, se prendió fuego y explotó con fuerza, afectando a los dos pokémon.
Guido: ¡Arcanine! ¿Estás bien?
El pokémon respondió con un gran rugido de confianza, había recibido algo de daño, pero no era mucho. Weezing también parecía igual de confianzudo.
Jefe: Weezing usa Poison Gas
El Weezing lanzó una gran nube toxica en dirección a sus oponentes y estos comenzaron a toser por el veneno que tenía en la misma. Guido tenía que pensar algo rápido para evitar que los lastimara aun más que antes.
Guido: Arcanine *tose* usa Rueda de fuego *tose* pero no ataques *tose* El veneno no logrará pasar si estas envuelto en llamas *tose*
El pokémon de fuego hizo como le ordenaron y se envolvió en llamas, como Guido lo había predicho, la nube toxica ya no le afectaba en lo más mínimo. Luego de esto comenzó a girar sobre si mismo y corriendo por todos lugares, tratando de que la nube tóxica desapareciera lo más rápido posible.
Luego de unos segundos la misma había desaparecido completamente y ahora Guido podía respirar tranquilamente.
Guido: Arcanine ahora si golpéalo con Flame Wheel!
Ahora el gran león envuelto en llamas se lanzó contra su oponente golpeándolo con todo su cuerpo, lastimándolo bastante, pero aun así parecía mantenerse levitando como si nada sucediera.
Guido: esto no termina aun, ¡usa Bite y luego Fire Blast!
Sin dejar a su oponente moverse, Arcanine mordió con fuerza a Weezing y comenzó a moverlo de un lado a otro con sus grandes fauces. Luego de esto, sin siquiera soltarlo, inflo su pecho y dejo salir una gran llamarada con mucha potencia. El ataque esta vez pareció afectar a Weezing, su entrenador no sabía qué hacer para defenderse de lo próximo que vendría.
Guido: Arcanine, ¡Flame Wheel en Velocidad!
Corriendo con todo lo que podía salto sobre la mesa y luego volvió a saltar, para caer en dirección a su oponente, completamente envuelto en llamas. El impactó hizo que los dos pokémon terminaran en el suelo, pero Arcanine se puso de pie al segundo y comenzó rugir. Weezing no pudo continuar con la pelea, estaba completamente fuera de combate luego de esos golpes.
Ahora el hombre parecía estar en mucha desventaja y con Guido y el Arcanine acercándose lentamente no mejoraba la situación. Cuando lo arrinconaron por completo, el hombre comenzó a temblar.
Guido: ¿y bien? ¿Vas a decirme donde están los dos pokémon que me quitaron?
Jefe: ¡lo siento! No sé donde están, lo juro, solo nos contrataron para que los robáramos y se los diéramos al Team dark, así que no puedo decirte nada, ¡por favor perdóname!
Guido: si te hiciera algo seria solo rebajarme hasta tu nivel… será mejor que cambien su forma de ser y aprendan las cosas que hicieron mal. La próxima vez podría no tocarles a alguien que los deje de esta manera, podría ser peor.
Luego de esto, Guido se colocó la mochila y comenzó a caminar junto con su pokémon en dirección a la salida del lugar. Rápidamente salió de aquella base y volvió a estar en el camino a que habían cursado hacia unas horas o eso suponía ya que aun era de noche.
Guido: ahora donde podrían haber marchado… Arcanine ¿podrías decirme hacia donde se fue Karla junto con Reiko y Delibird?
Al león le tomo un solo segundo antes de olfatear enseguida la zona de donde provenía el olor. Se agachó en el suelo, haciéndole entender al entrenador que se subiera sobre su espalda. Guido lo hizo y no llego a aferrarse fuertemente que Arcanine salió disparado casi como una bala de cañón. El joven entrenador casi se cae de la velocidad y por la sorpresa que tenía se tiró hacia adelante para aferrarse con fuerza del cuello de su pokémon
Mientras, Karla, estaba junto al Delibird y a Reiko caminando en dirección al Norte, ya podían empezar a ver algunas luces a lo lejos, lo que les daba algo de esperanzas con encontrar un pueblo. Cuando de golpe, a lo lejos, escucharon un rugido potente, y asustados giraron a ver qué era lo que sucedía. Fue cuestión de segundos para que vieran un pequeño destello rojo antes de que Arcanine llegara corriendo hasta ellos y frenara de golpe a su lado.
Por la velocidad a la cual iban y el frenar de golpe, produjo que el entrenador que iba montado, saliera disparado unos 5 o 6 metros de largo, dando una pirueta en el aire y luego rodando por el suelo. Tanto los dos pequeños pokémon, como Karla, se rieron de lo que le había pasado.
Guido: eso dolió… ¡Arcanine, no puedes frenar así de golpe!
El león volvió a rugir y se acercó hasta el chico para levantarlo de la ropa con su boca y luego lamerle la cara como para limpiarle un pequeño raspón que tenía en el rostro, como pidiendo disculpas por lo que había hecho. Esto hizo que Guido sonriera y acariciara a su pokémon en la cabeza.
Karla: ¿y bien? ¿Sucedió algo?
Guido: ya estamos seguros, Arcanine les dio una buena paliza y parece que no volverán a lastimar a nadie, no eran miembros del Team Dark… solo habían sido contratados por ellos.
Karla: Es un problema menos n___n … pero ¿Hana y Weavile?
Guido: no saben donde están, como dije los contrataron para que me los roben y se los entregaron a ellos, así que no tienen información de donde se los llevaron.
Karla: ¿entonces estamos sin nada?
Guido: así es, habrá que seguir buscando, pero por ahora solo hay que seguir con nuestro camino y encontrar un lugar para pasar la noche…
Los dos entrenadores comenzaron a caminar, seguidos de los pokémon. En cuestión de algunos minutos más lograron llegar hasta un pequeño pueblo, que estaba cubierto de blanco. Esto sorprendió a Guido, pero Karla no parecía para nada impresionada. Fueron hasta la plaza central que tenía el lugar y se sentaron en uno de los bancos. Cuando lo hicieron comenzaron a sonar campanas de una iglesia que estaba cerca. Cuando giraron a ver, el gran reloj que tenia mostraba que era las 12 am, por lo tanto había terminado el día.
Guido: es Navidad…
Karla: eso parece…
Unos segundos más tarde, Nieve comenzó a caer lentamente y esto hizo que el chico temblara de frio.
Guido: hace frio D: … no me había dado cuenta de ello viajando sobre Arcanine D:
Luego de comentar eso, buscó en su mochila y sacó un saco blanco con las llamas azules como lo había utilizado hace tiempo.
Karla: ¿Qué es eso?
Guido: es una réplica exacta del saco que utilizaba hace unos meses, el original se destruyó en la explosión de la isla del Team Bug D:
Karla: ya veo… es como una reliquia entonces… si estuvo en la explosión de la isla del Team Bug.
Guido: Podrías decir eso n___n
Luego es esto, Arcanine comenzó a olfatear en el bolso rojo de Delibird y sacó el regalo que Guido había comprado entre las demás cajas. Se lo llevó hasta el chico y se lo dejo en las piernas antes de rugir con tranquilidad.
Guido: Cierto… Feliz navidad…
Comento el joven entrenador mientras le ofrecía el regalo a la chica con una sonrisa. Karla aceptó el regalo y abrió la caja, dejando ver a un peluche de Rankurusu, la evolución final del pokémon que había nacido del huevo. La chica sonrió y también sacó una pequeña caja para entregársela al chico.
Karla: Feliz Navidad n___n
Guido tomó la caja que le habían ofrecido y la abrió para dejar ver unas orejas de Pikachu. Karla dejo su regalo a un costado, tomó rápidamente las orejas y se las colocó al chico en la cabeza, mientras Reiko se subía a uno de los hombros del chico.
Karla: Ahora hacen una pareja genial n___n
Comentó sin poder evitar reírse de la cara de asombro que tenía el chico. No parecía dejar de asombrarse de ninguna manera.
Guido: p-pero…
No pudo continuar con lo que estaba hablando que Delibird lo interrumpió con un pequeño chirrido, estaba sobre ellos y en una de sus alas tenía un pequeño muérdago. Ambos jóvenes miraron hacia arriba y vieron lo que tenía el pokémon.
Guido y Karla: ¡Ni lo sueñes!
Gritaron ambos al mismo tiempo, mientras giraban en diferentes direcciones, evitando verse de alguna manera. A esto, los pokémon comenzaron a reírse por las acciones de ambos entrenadores.
Luego de esto Delibird se bajó y sacó de su bolsa un regalo que tenia tamaño mediano y se lo ofreció al chico por todo lo que habían hecho por ellos. Guido lo acepto con gusto y lo mantuvo en sus manos.
Guido: Será mejor que vayas Delibird, tienes varios regalos que entregar a muchos niños que los esperan ansiosos, ¿no?
El pájaro rojo y blanco asintió con la cabeza, saludó atentamente y luego de esto comenzó a caminar en dirección al horizonte, esperando con muchas ganas poder repartir todos los regalos que harían felices a muchos chicos y chicas.
Guido: ¿ahora qué haremos?
Karla: no lo sé… ¿Qué te parece ver la nieve caer?
Guido: … es genial… nunca vi nevar en mi vida…
Karla: por cierto… te quedan bien las orejas de Pikachu
La chica no pudo evitar volver a reírse por lo que había dicho y porque Guido aun conservaba puestas las orejas de dicho pokémon. Entonces sin decir nada, ni protestar, se quedaron viendo como la nieve caía lentamente. Compartiendo la navidad, con sus amigos, observando la maravilla que tenían ante sus ojos.